Bueno, aquí os dejo un capitulo nuevo de esta historia. Espero que les agrade :)


Sábado por la mañana y estoy nervioso, he limpiado cada recoveco de la casa y me he duchado a conciencia solo por ella, por Rachel. Realmente no sé a qué hora llegara pero yo estoy desesperado contando los minutos, los segundos y queriendo que ella llegue ya.

Dani ha estado haciendo los deberes en su habitación y cada que me ha visto ordenando algo me ha llamado loco antes de largarse a reír, supongo que también le agrada el hecho de que esté feliz y limpiar la casa es mi manera de demostrarlo, ya que hoy he decidido no requerir de los servicios de la Sra. Hope, nuestra vecina, que amablemente nos ayuda.

Hacía mucho que no se escuchaba música en nuestra casa y eso hacía que se sintiera algo triste el ambiente pero hoy todo era diferente, después de 5 meses he vuelto a encender nuestro reproductor de música y la casa cambio radicalmente, hay una especie de paz y alegría en ella que me hace sonreír aún más mientras suena "Te amo" de Franco De Vita.

Desde la planta baja escucho a Dani cantando, y aunque esta música nos recuerda a nuestra madre, es una manera de estar en contacto con ella.

Te amo desde el primer momento en que te vi — escucho el timbre sonar por encima del sonido de la música y cantando me dirijo a la puerta a paso lento — y hace tiempo te buscaba y ya te imaginaba así… Te amo aunque no es tan fácil de decir… Te amo… Te amo… — término de cantar justo cuando abro la puerta y me encuentro a una Rachel sonrojada y sonriente — Hola.

—Hola — me dice mirándome sin dejar de sonreír — ¿he llegado en mal momento? — me pregunta apenada.

—No, claro que no — digo nervioso — por favor pasa — me hago a un lado dejándola pasar.

—Gracias — aun sonriendo pasa a mi lado y puedo distinguir el aroma de su perfume, Chanel #5, delicioso. "Has tardado" pienso internamente mientras cierro la puerta.

Caminamos en silencio pero sonriendo hasta la sala de estar, por lo que apago la música.

—¿Música en español? — yo asentí.

—Así es como se aprende español, no leyendo — ella ríe, ambos lo hacemos — Toma asiento — espero a que ella lo haga y ahora la imito, sentándome a su lado.

—Noah… — comienza ella, cuando nos interrumpen.

—¡Rachel! — el grito de mi hermana bajando las escaleras nos ha sorprendido y puedo ver un destello de felicidad en los ojos de Rachel mientras Dani se acerca.

—Dani — ambas se abrazan y sonrío, realmente espere mucho para presenciar algo como esto.

—¿Te quedarás a cenar, verdad? — la pregunta de Dani me pilla con la guardia baja y lanzo una mirada en desaprobación que ella ignora.

—Solo si a tu hermano no le molesta — juegan con mis emociones y sonrío levemente mirando a Dani y luego a Rachel.

—Papá dirá que sí, se muere porque te quedes — entonces sus risas inundan la casa.

—Daniela, más os vale que ya hayáis terminado con tus deberes — hablo serio y ella desaparece escaleras arriba sin dejar de reír.

—Noah, es una niña — su cara tierna aparece y me desarma.

—Lo sé, pero que me ha hecho quedar en mal con vos — bajo la mirada.

—Y me dirás que ella no ha tenido razón en lo que ha dicho — besa mi mejilla.

—La ha tenido, pero quería ser yo quien os lo pidiera — digo algo triste.

—Está bien, hazlo tú — su cara se ve envuelta en una seriedad total y sé que no juega.

—Rachel, ¿te apetece quedar con Dani y conmigo para cenar? — pregunto con una ligera timidez.

Ella no responde, supongo que algo como esto lo debe pensar así que dejo que lo haga y entonces me descubro besándola, aunque es ella quien ha comenzado el beso yo no puedo más que responder.

—Espero que eso sea un si — digo sonriendo contra sus labios.

—Por supuesto, tontito — noto que se aleja y suspira, mala señal — Noah, debemos hablar de un par de cosas — asiento y la miro — ¿Qué hay entre Quinn y vos?

—¿Perdona? — creo que no le he escuchado bien y ella suspira.

—Supongo que he de explicaros mejor — la miro sonreír pero noto su nerviosismo — un par de semanas después a la muerte de tu madre — asiento — yo me pase por aquí para ver como estabais — no entiendo de que habla — y por tu cara he de suponer que Quinn no os ha dicho — niego sin dejar de mirarle.

Vuelve a suspirar y comienzo a desesperarme, ella siempre ha sido directa al hablar y no entiendo porque ahora le está costando.

—Ese día yo os traje unas cosas para comer, pero entonces…

—Espera, espera — le interrumpo — pero si ella ha dicho que fue con Dani de compras… la misma Daniela me lo ha contado — de un momento a otro mi furia se apodera de mí.

—Noah, no lo toméis contra tu hermana — miro sus ojos y asiento, en ella encuentro la paz y la fuerza para tranquilizarme, noto que ahora soy yo el que suspira.

—¿Esa es la razón por la cual creéis que pasa algo entre nosotros? — niega y suspiro de nuevo.

—En realidad, ella me ha dicho que vosotros sois pareja — mi boca se abre de tal manera que creo es capaz de llegar al suelo mientras miro perplejo a Rachel.

—Pero eso es mentira — digo poniéndome en pie — Rachel yo os juro que desde que terminamos no he visto a nadie y he tenido que soportar que vos estéis con Finn sin poder hacer nada…

Ahora la que me mira totalmente estática es ella.

—Yo no me he liado con Finn — suelta las palabras atropelladamente y tardo en comprenderlas.

—Pero si Quinn ha dicho que vos… — ambos nos miramos comprendiendo lo que acabamos de decir.

Hemos sido engañados por la misma persona para su beneficio, separarnos. Lo que pienso es traducido en palabras por Rachel.

—Para que te quedases con ella — su mirada tiene un deje de tristeza, me siento a su lado y la rodeo con mis brazos.

—Y el idiota de Finn con vos — aprieto más el abrazo.

—No me cuesta imaginar que unieron fuerzas para separarnos — paso mi mano por su cabello con ternura — y el que terminásemos les facilito las cosas — concluye.

—Todo tiene sentido, ¿sabes? — me mira y beso su nariz.

—Sobre todo que nadie en el Glee Club supiese de "nuestras" nuevas relaciones, ¿no?

Asiento. Esta mujer sabe todo, incluso lo que pienso.

—Noah — le miro a los ojos ante su llamado — he respetado tus decisiones y esperado lo suficiente para decirte esto… — su voz decidida me estremece — te amo — no soy consciente de lo que acaba de decir — te amo — repite y la beso.

—Te amo, amor — digo contra sus labios sonriendo de felicidad y siento como mi corazón late tan fuerte que se me saldrá del pecho.

—Te amo, te amo — repite entre besos — me has hecho mucha falta — siento que mis mejillas se humedecen y sé que ella llora.

—¿Acaso vos sabéis cuanto te he necesitado? — Tomo su rostro entre mis manos limpiando sus lágrimas — Te amo y te juro por mi vida que estaré con vos siempre — le prometo mirándola a los ojos.

—No es necesario que prometas — sonríe — sé que lo harás, seré tan egoísta como nunca lo he sido para tenerte a mi lado — sentencia y sonrío.

—Si por mí fuera, os aseguro que ahora estaríamos camino a la sinagoga para casarnos y no separarnos nunca — no bromeo.

—Y yo diría que si — me besa enredando sus manos detrás de mí cuello y yo le respondo sin dudarlo.

No soy consciente de mis acciones, cuando lo hago me doy cuenta que estoy sobre Rachel besándola con urgencia y ella me corresponde soltando pequeños jadeos que comienzan a excitarme.

—Amor, no puedo — me aparto de ella sentándome en el sofá mirando de reojo a una muy acalorada Rachel que se acomoda en el sofá.

—Lo sé — me dice — tampoco pensaba dejarte ir más lejos — sonríe — aunque por un momento estuve a punto de mandar todo al cuerno — se ríe y yo le imito.

—Preciosa, no me tientes — beso su nariz — me ha costado mucho detenerme — noto mi excitación debajo de mis vaqueros por lo que disimuladamente coloco un cojín sobre ella.

—No iba a pasar — me mira entendiendo — Dani está arriba, sería traumatizante para ella, ¿no lo crees? — asiento antes de besar su mejilla.

—Cambiando de tema — recupero mi respiración y me acomodo en el sofá para mirarla de frente — Rachel Barbra Berry, ¿Quieres ser mi chica? — me mira como si no hubiese entendido la pregunta mientras espero paciente su respuesta.

—Nunca he dejado de serlo — me besa lentamente, con un roce fino de labios y sin lengua de por medio — te amo, tontito.

—Te amo, pequeña — sonrió contra sus labios, feliz de estar así con ella.

De pronto un gesto de desagrado nos hace separarnos, veo a Dani parada en el último escalón de la escalera con las manos en la cintura, mirándonos seria.

—¡Noah! — Grito caminando hasta nosotros — deja de besar a tía Rachel — ambos nos miramos sorprendidos.

—Ven acá — le acomodo en mi regazo y le miro — y que pasa si os digo que ahora estamos juntos — su boca se abre una perfecta "o" y nos mira a ambos.

—Tu papi y yo somos pareja — la voz tan maternal de Rachel me hace sonreír, beso la frente de Dani quien aún sigue desconcertada.

—¿Entonces ahora eres mi mami? — miro a Dani serio y sorprendido por lo directo de su pregunta.

—Dani, espera — le llamo y ella me mira — Rachel…

—¿Quieres que eso sea? — le pregunta a mi hermana.

—Sí y sé que a papi también le gustaría — se baja de mi regazo y sube en el de Rachel que la recibe gustosa.

—Seré lo que quieras que sea, princesa — dice y la abraza.

—Gracias — la voz de mi hermana, con ese toque de felicidad me hace sonreír.

—¿Saben? — Ambas me miran — Las amo, son lo más valioso que tengo — sonrío antes de decir — ¡abrazo de oso! — ellas ríen mientras las abrazo, no puedo evitar sentirme tan feliz.

Después de un emotivo encuentro nos hemos pasado la tarde mirando películas y disfrutando de la maravillosa voz de Rachel.

—Amo tu voz — digo una vez que ella termina de cantar.

—Y yo te amo a ti — dice mientras se acerca y se sienta a mi lado.

—Quiero cantar — dice Dani — con Rachel — ella le sonríe asintiendo.

—En lo que ustedes practican, iré a preparar la cena — me pongo en pie y camino a la cocina dejando a las chicas solas.

Mientras preparo las cosas les escucho reír y cantar, se divierten estando juntas y eso me emociona, por un momento creí que Dani no aceptaría a Rachel, pero ha pasado todo lo contrario.

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Apenas termino de poner la mesa unas pequeñas y delicadas manos me abrazan por la espalda.

—Hola, pequeña — saludo antes de girarme para verla a los ojos.

—Te amo — se pone sobre la punta de sus pies para alcanzar mis labios, por lo que me agacho un poco para facilitarle las cosas.

—Te amo más, preciosa — muerdo su labio y ella sonríe dejando escapar un jadeo.

—No hagas eso, por favor — dice sonrojada antes de separarse de mi — Dani ha subido a asearse — sonríe dulcemente — tiene una voz muy linda — hace un puchero — incluso es mejor que yo.

—Eso no es cierto — me acerco abrazándola — tu voz es la de un lindo y sexy ángel, mi ángel — paso un mechón de su cabello detrás de su oreja.

—Lo dices porque me amas — hace otro puchero.

—¿Por qué mas, sino lo haría? — Pregunto en broma, pero ella no lo toma así — amor, es una broma, independientemente de si te amo o no — la miro a los ojos — el que tienes una voz maravillosa es totalmente cierto — le doy un beso antes de separarme de ella.

—Listo, muero de hambre — dice Dani, lo que nos hace reír a Rachel y a mí — ¡tengo hambre! — repite mientras se sienta en su lugar.

—Siéntate, amor — le ayudo con la silla mientras ella se sienta frente a Dani — pues a cenar — digo mientras sirvo un poco de jugo de naranja recién hecho.

—Se ve delicioso — dice Rachel al destapar el contenedor de la lasaña — ¿lo has cocinado tú?

—¿Quién si no? — pregunto indignado lo que provoca que ambas se rían de mí.

La cena transcurrió entre risas y bromas, donde ellas eran las que me atacaban a mí, se habían unido en contra mía.

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Se había hecho tarde y Dani se había quedado dormida, por lo que Rachel decidió que era momento de irse.

—Te acompaño a casa — abro la puerta para dejarla salir.

—No quiero que dejes sola a tu hermana — me mira suplicante — solo son unas cuantas calles, estaré bien.

—Rachel — la miro serio — Te llevo a tu casa o duermes aquí, tu decide — me cruzo de brazos y me interpongo cubriendo la salida.

—¿Es enserio, Noah? — pregunta divertida.

—Tan enserio como que me llamo Noah Puckerman — ella deja escapar una risa antes de suspirar.

—¿Qué dirán mis padres sobre el hecho de que me quede a pasar la noche en la casa de mi chico? — mi sonrisa aparece al escucharla decir eso mientras ella me abraza, alza su mirada hasta encontrase con los míos.

—Les llamare y lo sabremos — saco mi móvil y marco el número que se me de memoria, y Rachel parece nerviosa por lo que se aleja mientras esperamos a que cojan la llamada.

¿Diga? — responde el padre de Rachel mientras estoy cerrado la puerta.

—Buenas noches, señor Berry — le sonrío a Rachel que se nota más nerviosa — soy Noah Puckerman.

Puck, ¿le ha pasado algo a Rachel? — pregunta alarmado.

—No señor, simplemente quería informarle — hago una pausa — de que ella se quedara esta noche aquí.

¡Puckerman! — Le escucho gritar y sonrío — No creo que sea eso conveniente, tienes pareja.

—Sí, la tengo — respondo — y es su hija…

Con mayor razón, no apruebo que tú y mi bebé pasen la noche juntos — por su tono de voz sé que está furioso.

—Perdone, señor — suspiro — pero es eso o que su hija se vaya sola a su casa porque…

¿Qué clase de novio eres? — me grita y alejo un poco el móvil de mi oreja, lo que permite que Rachel escuche y me mire entrecerrando los ojos, ligeramente molesta.

—Señor, su hija es la que pretende irse sola ya que no aprueba el que deje a mi hermana para poder acompañarla — explico tranquilamente.

Podías haber comenzado por allí — hace una pausa y escucho murmullos del otro lado, lo cual indica que están deliberando — en ese caso puede quedarse allí, pero eso si Puckerman — su tono de voz se vuelve amenazante — respeta a mi bebé.

—Por supuesto, no tiene de que preocuparse — sonrío.

—Quiero hablar con mi papá — dice Rachel intentando alcanzarme el móvil.

Buenas noches, dile a mi hija que se cuide y que se porte bien.

—Claro señor, buenas noches — termino la llamada — él no ha querido hablar contigo, lo siento — guardo mi móvil y veo que ella se gira molesta.

Me acerco silenciosamente y le abrazo por la espalda dejando un beso en su cuello que la hace estremecer.

—Lo siento, amor — beso el lóbulo de su oreja y la noto tensarse — solo ha dicho que te cuides y que te portes bien — vuelvo a besar su cuello.

—Claro, Noah — dice con voz ronca — supongo que con esto que estás haciendo podría portarme bien — sus palabras y actitud seductora me noquean.

—Perdona — me separo de ella — realmente será una maldita tentación tenerte aquí, prometo portarme bien — digo mientras me relajo y ella ríe.

—Me encantaría decirte que no tienes que portarte bien pero — hace una pausa — no estoy lista para hacerlo, lo cual no significa que no quiera y que no sienta todas esas sensaciones que…

Habla mucho por lo que la beso dulcemente dándole una ligera mordida a su labio cuando nos separamos.

—No hables, yo seré paciente y será cuando tenga que pasar — beso su frente — vamos, tu dormirás en mi habitación.

—¿Y tú? — pregunta mientras subimos las escaleras.

—Dormiré en el sofá, da igual — le sonrío para restarle importancia.

—No acepto eso — dice firme — duerme conmigo — su mirada inocente y su dulzura me rompen.

—Si eso es lo que quieres — asiente — lo haré.

—Creo que nunca había entrado a tu habitación — dice mientras abro la puerta, dejándola pasar.

—Realmente, eres la primera y única chica que ha podido entrar aquí — le digo sincero y ella me mira asombrada — todo esto — señalo las cosas que nos rodean — ninguna chica era digna de entrar aquí — reconozco — porque era y es solo para ti — me abraza pasando sus manos por detrás de mí cuello.

—¿Sabes? Eres tan tierno — dice poniéndose sobre sus puntas y me besa — gracias.

—¿Por qué? — Pregunto desconcertado mientras le abrazo.

—Por dejarme conocer y enamorarme de Noah — no lo entiendo — aunque claro, no puedo negar que Puck me agrada y me excita — lo último lo dice en un susurro que apenas puedo comprender y ella ante esto se ríe.

—Mejor vamos a dormir — le digo mientras beso su nariz y le suelto para poder acomodar la cama.

—Sí, mejor — dice divertida mientras se pasea por la habitación — Noah — me giro para mirarla — ¿Puedes prestarme una polera? — dice tímida.

—Claro, coge la que gustes de allí — señalo el closet y ella asiente — ¿No te quedará algo grande? — pregunto mientras me saco los zapatos.

—Sí, pero apuesto a que me veré sexy — se suelta a reír y yo trago pesado ante sus palabras, necesitaré fuerzas para no lanzarme sobre ella — ¿Dónde está el baño? — Le miro desconcertado — ¿Qué? No pienso cambiarme aquí — dice riendo.

—Al final del pasillo — le digo mientras me saco los vaqueros quedando solo en gayumbos.

—¡Noah, por Dios! — Dice al verme por lo que se apresura a cubrirse los ojos con la polera que ha cogido antes — ¿Te has tapado ya? — pregunta sin mirarme.

—Ya, ya — le digo cubriéndome con la sabana.

—Bien, ahora vuelvo — dice saliendo de la habitación sin devolverme la mirada.

Dejo la sabana sobre la cama y camino al closet, cojo una bermuda limpia y me visto con ella, lo último que quiero es que Rachel se sienta incomoda. Me saco la polera y la dejo sobre la silla frente a la mesa que contiene mis antiguos libros.

—Listo — dice entrando y noto su sonrojo, ¿Por qué se ha sonrojado? Pero entonces me doy cuenta, toda ella vestida solo con mi polera es la visión más sexy que tengo de ella después del sueño donde ha entrado por la ventana.

—¿Estoy soñando? — le pregunto acercándome a ella.

—No, no lo haces — dice cerrando la puerta antes de correr y meterse bajo las sabanas.

—Te vez maravillosa — le digo caminando hasta la cama.

—¿No usaras una polera? — pregunta sonrojada, más sonrojada que antes.

—¿Te molesta que este desnudo de la cintura para arriba? — pregunto divertido y ella niega.

—No, pero — se muerde el labio y eso la hace verse jodidamente más sexy — olvídalo, sube.

La obedezco sin chistar y me acomodo a su lado.

—Es la primera vez que duermo acompañado — confieso mientras la acomodo sobre mi pecho abrazándola.

—También podría decir lo mismo — sus palabras me desconcierta y me tenso — quiero decir que desde que me regalasteis el oso y me he quedado con tu chamarra, he imaginado que duermes conmigo — confiesa.

—Te amo, pequeña — le doy un casto beso.

—También te amo, Noah — deja escapar un bostezo.

—Hora de dormir — le digo besando su frente mientras la cubro con la sabana.

—No quiero — dice como niña pequeña — quiero seguir hablando contigo — hace un puchero.

—Amor, estaré aquí por la mañana — le prometo besando su nariz — además ambos debemos descansar.

—Está bien — dice como si le hubiese reñido — buenas noches, tontito — me da un casto beso.

—Buenas noches, pequeña — digo quedito.

Después de un rato acariciándole el cabello su respiración se vuelve acompasada, se ha quedado dormida.

No puedo evitar observarla dormir. He confirmado ya que en efecto, verla así es mi pasatiempo favorito y lo quiero para siempre.

El sueño me está venciendo, los ojos me pesan y estoy a punto de dormirme. No puedo más que sucumbir en ellos, pero abrazando a Rachel. Sé que puedo hacerlo, la tengo aquí conmigo y Finn no podrá quitármela.


Si llegaron hasta aquí quiero pediros un favor. ¿Os apetece leer de manera explicita la primera vez de este par? Dejen un review con su respuesta, de verdad necesito saber. Gracias por leer, nos leemos y les mando un beso.

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Y se que no viene al caso pero espero que la Señorita No Conozco La Modestia pueda disculparme, realmente me comporte como un gilipollas y lo siento. Sigo esperando ;) ...