Fairy tail y sus respectivos personajes no nos pertenecen. Tom reidem y yo escribimos esto sin ningún fin lucrativo.

Capitulo 10

Erza Scarlet miraba una y otra vez la avenida que estaba en frente de su casa. Durante sus treinta minutos de vigilancia y total silencio había visto pasar varios automóviles que seguramente eran conducidos por personas que se dirigían a sus trabajos. Por otra parte también vio como una señora caminaba llevando de la mano a su pequeño infante que vestía con uniforme de kínder. La chica de cabellera escarlata no pudo contener sus recuerdos, recordando a Natsu, pero no a aquel Natsu que se encontraba detrás de ella esperando no ser visto. Ella esperaba lo más rápido posible con esa cosa a la que había llamado "libidalizacion", para que el chico que tanto amaba pudiera regresar de su sueño.

Amar. Esa palabra resonó en la cabeza de Erza igual que las grandes campanas de la catedral. Simplemente saber que Natsu resurgiría solo para decirle que le gustaba la hacia sonrojar, incluso mas de lo que estaba con Jerall. Sin darse cuenta apretó sus manos contra el poste de luz en el cual estaba oculta, agrietándolo por la fuerte presión.

La succubo que ahora controlaba por completo el cuerpo del chico, solo pudo mirarla un poco aterrorizada pero al la vez fascinada. Nunca en sus años de vida había visto una combinación tan perfecta en una mujer, ella lo tenía todo: belleza, inteligencia y gracia. Pero lo que más le gustaba era su inocencia; esa característica que las mujeres en el mundo humano habían olvidado. Ella podría desnudar el cuerpo de Dragneel frente a la pelirroja y en cuestión de segundos se sonrojaría. Penoso que esa era una muy buena idea, ¿qué seria más rojo, su cabello o sus mejillas? Tendría que probar esa idea en algún momento. Sin darse cuenta comenzó a babear al imaginársela desnuda, traer a Natsu de vuelta era súbitamente importante, pues quería que Erza fuera suya a cualquier costo. No importaba quien se interpondría, incluso estaba a dispuesta a "ayudar" a esa tal Mirajane. Después de todo, ella tenía hambre.

Scarlet sintió un escalofrió que recorrió toda su espina dorsal. Se giró hacia Natsu para encontrarse la mirada pervertida de aquel demonio. Puso cara de miedo mientras trataba de cubrir sus pechos, con sus manos, pues de laguna forma se sentía denuda ante él.

—Deja de mirarme así—le exigió con autoridad.

La succubo despertó de su trance, se limpio el hilo de saliva que salía de su boca y se llevo las manos hacia detrás de la cabeza. Casi imitando el mismo gesto amable del chico.

—Lo siento; solo me imaginaba lo que tú y yo podrías hacer si no estuviéramos en estas circunstancias—habló con un toque de lujuria.

Un tic nervioso apareció en el ojo de Erza, ¿es que acaso esa demonio solo pensaba en cosas lujuriosas? La ironía se hizo presente pues al pensar en "lujuria", Scarlet se imaginó siendo abrazada por los fuertes brazos de Natsu. Pronto su líquido vital en forma de hilo comenzó a correr desde fuera de su nariz, sin darse cuenta comenzó a babear y sonreír con lujuria.

—Parece que tienes unos pensamientos muy agradables—comentó la súcubo al reconocer esa mirada. Se acercó lentamente a la pelirroja, sus manos se dirigían a sus pechos—. Quizá no podamos hacerlo, pero aun podemos pasarla muy bien.

De la nada, Erza salió de sus pervertidas fantasías para sacar una katana afilada de su blusa y apuntarla hacia la yugular de su mejor amigo. Aunque la demonio sabía que no se atrevería a atacarla, aun sentía un poco de miedo por la mirada decisiva de Scarlet.

—Guarda tu distancia, demonio—ordenó tajante.

—Ya entendí—tragó saliva—, mantener la distancia personal entre ambos.

Natsu aparto la punta afilada de su carne con un manotazo. Realmente se sentía muy fastidiado al respecto. Estaba un poco fastidiado pues en el mundo de los humanos las cosas no eran tan fáciles como esperaba. Ella se imaginaba un mundo de amor y perversión, donde encontraría a un humano adecuado, más bien dicho, un huésped atractivo para que pudiera alimentarse cada vez que le diera la gana. En cambio, se había vuelto uno con un chico hiperactivo, aunque le parecía algo agradable, que nunca habría tenido ninguna experiencia con una mujer. En vez del perfecto harem que ella pensaba tener, tan solo había obtenido a la primera integrante que tenia una extraña fascinación con el anime y todo lo relacionado. Para empeorar la situación, ahora tenía que hacer equipo con ella para "ayudar" a personas que le importaban un comino; empezando con su amiga pervertida que solo lo veía como un juguete sexual a tamaño real.

¿Qué seguía? Que ellos dos recorrieran todo el país ayudando a las personas con el lema "Corazones nobles del mundo, únanse". La succubo sintió un escalofrió recorrer el cuerpo de Natsu al imaginarse esa escena. Ser amable y ayudar no estaba en su naturaleza, de hecho lo aborrecía, pero no tenía otra opción puesto quería recuperar la conciencia de su amigo.

El demonio femenino suspiro, antes de empezar con el plan de recuperación y arriesgar el pellejo de Natsu en manos de Mirajane, tenia que tomarse un tiempo para saciar su apetito y obtener tan siquiera un poco de libido para sentirse revitalizada. La energía demoniaca que había sacado de Erza solo basto para sanar sus heridas, mas no para saciar su hambre. Eso no era todo, momentos después de salir de la casa de Scarlet, su estomagó rugía sin parar, sintiendo un gran vacio en la barriga.

Una gran idea vino a su mente; consistía en escapar de Erza por lo menos unas horas, así gastaría ese valioso tiempo en cumplir sus egoístas propósitos. Sonrió con malicia mientras ambos caminaban; volteó hacia atrás solo para encontrarse con la punta del arma apuntando a su cuerpo. Scarlet lo miraba con frialdad; casi estaba seguro que ella se había percatado de sus intenciones.

Debía ser rápida, no debía dejarse dominar por el miedo y pensar fríamente. Necesitaba una distracción, pues no sabia que sería más rápido, las piernas de Natsu o los reflejos de Scarlet. Miró a su alrededor discretamente, sin encontrar nada de utilidad; se mordió el labio inferior. ¿Qué podía serle de utilidad para distraer a la temida Erza Scarlet? La succubo abrió los ojos como platos y chasqueó los dedos; pensó que ella era muy tonta, pues conocía perfectamente la debilidad de Scarlet. Sonrió con maldad, su corazón latía a mil por hora, tomó una gran bocanada de aire para pronunciar aquella s palabras que le darían libertad.

— ¡Oye Erza!—exclamó sorprendido— ¡¿No es ese el tipo que dobla a Gintoki, de Gintama en el anime?!—señaló a un punto al azar.

Con tan solo ori esas palabras, Scarlet se posiciono delante de Natsu y sacó una pequeña libreta y una pluma de su mochila a la velocidad de la luz. Sin duda, tenía que tener su autógrafo.

— ¡¿Dónde?!—preguntó con un intenso brillo en sus ojos.

—Creo que se doblo hacia la esquina—afirmó Natsu, conteniendo su sorpresa por la reacción fugaz de su amiga.

La chica de cabellera escarlata salió corriendo generando una nube de polvo. La succubo sonrió nerviosa al ver la extrema fascinación de Erza. Sacudió su cabeza, no era el momento de perder el escaso tiempo que había conseguido. Se echo a correr hacia el lado contrario que el de Erza, pensando en donde conseguiría a una chica fácil con tan poco tiempo.

Tuvo que recorrer varios kilómetros para darse cuenta que aquella demonio la había engañado. Erza se cubría la cara de vergüenza al saber que esa extraña criatura la había engañado, no solo eso, la súcubo sabia su debilidad. Mientras tomaba el camino de regreso, afilaba una de sus espadas, ella tendría que pagar por haber ofendido las esperanzas de una otaku por conocer a alguien relacionado con Gintama. Se imaginaba como se vería su espada atravesando el pecho de Natsu, de todas maneras, tanto Natsu como la demonio habían sobrevivido a un ataque similar en el pasado, así que no había nada de que preocuparse. Sonreía con maldad, que incluso asustó a todas las personas que pasaban a su lado. La demonio femenina tenia que pagar por el pecado de haberla expuesto a casi revelar su más grande secreto.

Se llevó la mano a la barbilla pensando en donde diablos se iría un demonio femenino con el cuerpo de un chico semi atractivo en busca de placer, miles de opciones aparecieron en su cabeza, en las cuales solo destacaron dos. La escuela era la primera ahí la succubo encontraría suficientes chicas inocentes para conseguir lo ella quería, la segunda era uno de esos lugares donde pagabas por placer. Scarlet detuvo su marcha al imaginarse a Natsu en esos lugares y tocando el cuerpo de todas las mujeres del lugar. Una vena se marcó en su frente, si ese demonio femenino se atrevía a ir a ese lugar, era seguro que hundiría la espada en su corazón. Solamente ella podía quitarle la virginidad a Natsu.

Scarlet detuvo sus pensamientos, se volvió a sonrojar de golpe, avergonzada de pensar en ese tipo de cosas en un momento así. Se volvió a cubrir la cara apenada dirigiéndose a aquel lugar de la perdición. Por mera coincidencia, pasó enfrente de un restaurante Cosplay, y miró a través de una de las grandes ventanas trasparentes, a una chica vestida igual que una conejita de playboy. Scarlet le fascino tanto esa vestimenta, que no pensó dos veces que cuando llegara a su casa, ordenara ese vestido vía internet. También observo como aquella mesera se inclinaba hacia adelante para dejar la orden de una mesa, exponiendo un poco sus no tan desarrollados pechos desde su escote, pero el cliente en vez de agradecerle, la tomó de uno de los brazos, y tiró de ella provocando que cayera en sus piernas. Scarlet se sintió indignada, pensó por un momento en entrar a ayudar, pero supo que había personal en ese restaurante que se encargaría de la situación. No fue hasta alejarse un poco, que miró para atrás, y se dio cuenta que ese potencial acosador tenia el mismo color de cabello que Natsu. Entre cerro los ojos para ver mejor, dándose cuenta que en verdad se trataba de Dragneel.

La puerta de cristal de restaurante que brillaba por un singular letrero que decía: "abierto", fue destrozada completamente por una patada de Erza en su desesperación por darle una lección a aquella súcubo. Ella entró intimidando a todos en el lugar con su aura espectral y sus ojos envueltos en fuego; en su mano izquierda blandía su espada, mientras que en la derecha sostenía una enorme hacha que había sacado de quien sabe donde.

Natsu advirtió de su presencia por el gran escándalo, aun sosteniendo a la joven mesera entre sus piernas. La súcubo no se veía asustada.

— Hola Erza—saludó alegre—, ¿pudiste conseguir el autógrafo de aquél sujeto?

— ¡Tú, maldita, como te has atrevido a jugar con mis esperanzas!—exclamó con una voz tenebrosa.

La demonio solo río, pues la parecía divertido la reacción de la mejor amiga de Natsu. Erza apunto el filo de sus armas hacia la garganta del chico al ver esa risa burlona.

—Tranquilízate un momento, Erza—comentó bastante calmado—Deberías relajarte un poco, ¿no quiere ordenar algo?, porque yo ya tengo todo lo que necesito.

Natsu señalo con la mirada a la asustada mesera, dirigió una de sus manos y presiono uno de los pechos de ella. La succubo sentía como poco a poco recuperaba las fuerzas y se sentía más vitalizada.

— ¡Maldita!—Scarlet empuño sus dos armas.

Los grandes reflejos de la súcubo hicieron que arrojara al aire a la empleada para que no pudiera herida, no tanto pensando en su salvación, sino mas bien que todavía no acababa de almorzar con ella. Esquivó las dos armas, agachándose ágilmente. La mesa en donde estaba almorzando quedo partida a la mitad.

—Es curioso que aun no comprenda tus fetiches por cargar armas medievales—comentó la súcubo al ver las dos armas hundidas en el suelo. Natsu miró directamente a Erza, esta le reprochaba con la mirada— ¿Qué?

— ¡No ve vengas con: ¿qué?!—Gritó furiosa — ¿Por qué mierda te alejaste cuando ya estábamos a mitad de camino.

—Bueno pues…—Natsu se rascó la nuca—, antes de empezar con tu plan y convertirme en "una persona de buen corazón"—habló con sarcasmo, doblando sus dedos—. Decidí que era conveniente tomarme un pequeño descanso para sanar y revitalizarme.

Una de las cosas que mas molestaban a Erza era que las personas no siguieran con su plan. Ella se había tardado toda una noche en planificar el plan para que él y Mirajane interactuaran mas fácilmente, sola para que la súcubo decidiera en el ultimo minuto darse un tiempo libre. No estaba dispuesta a permitir eso, el demonio femenino debía seguir con el plan acordado; de ser necesario, Erza lo encadenaría junto a Mira para que los resultados fueran mas rápidos.

— ¿Quién te crees que eres para hacer este tipo de cosas ?—preguntó Scarlet.

Fue en ese momento que al escuchar esas palabras, la súcubo recordó a su madre, con ese mimo tono autoritario, ordenándole que solo se apegara a las reglas. Eso la enfadaba pues no le gustaba recordar a esa maldita, y de cómo había preferido mantener su posición antes que su familia.

— ¿Y tú quien te crees que eres?—preguntó enfadada, con el rostro ensombrecido. Erza lució perturbada por un momento del repentino cambio de actitud— Solo eres alguien que creyó más en las palabras de un sujeto que apenas conocías en vez de en las de tu mejor amigo—Scarlet bajo la mirada, ese era un duro golpe—. Aparentas ser una chica dura, pero en el fondo solo eres una más que necesita ser rescatada.

Ella hablaba con amargura. Tanto así que perdió el apetito al momento. Paso enfrente de Erza y salió de aquel restaurante.

Scarlet siguió aun manteniendo la mirada baja. Aunque le doliera, la demonio tenía razón; había traicionado la amistad sincera de Natsu. Eso era un error que jamás la dejaría tranquila, pues la culpa seguiría existiendo cada vez que viera a Dragneel y esa sincera sonrisa.

El resto del recorrido a la escuela fue silencioso, ya que ninguno de los dos se atrevió a dirigirse la palabra.

La súcubo veía con extrema fascinación a las chicas de menor grado que apenas entraban a la escuela. Su olor a pureza esa bastante delicioso, para ella, las menores de edad eran un banquete suculento. Fáciles de enamorar, y sobre todo sin ningún tipo de experiencia sexual, listas para ser estrenadas y enseñadas en el arte. Ella recordó a la pequeña chica de cabellera azul que estaba enamorada de Natsu, podía sacar buen provecho de esa pequeña cuyo nombre no recordaba pero tenía algo que ver con el cuento de Peter pan. Estaba a punto de salir a correr en su búsqueda, pues el hambre había vuelto, pero fue frenado por una voz.

—Tienes que entrar a clases—dijo Erza bastante insegura, sin siquiera mirarlo.

La súcubo volteo a verla, extrañada de que esa petición no sonara como una orden. Decidió hacerle caso, aun recordaba las palabras de Scarlet como para tratar de discutir con ella. Aunque algo en su interior le decía que debía de disculparse por ser tan duro con ella. Ignoró esa molesta voz en su cabeza, sintiendo lo que Natsu sentía cada vez que hablaba con ella.

—Como sea—dijo cortante, dirigiéndose a la puerta principal.

Así ambos ingresaron a la escuela. El demonio femenino estaba un poco confundido, pues no sabía si el plan de Scarlet seguía en marcha, y era muy orgullosa para preguntarle.

- ¡Hey, cabeza de flama! ¡¿Dónde mierda te metiste?!

Aun así no estaría mal preguntarle, después de todo, si no fuera por ella ahora estaría acompañando a Natsu en un lugar muy lejano.

- Oi, Natsu.

No, eso sería muy estúpido. En primer lugar; ¿Por qué haría algo como eso? No es común disculparse, menos cuando tenía razón.

- ¡¿Qué mierda tienes en la cabeza, retrasado?! ¡¿Es que tantos golpes te pego Erza que finalmente te rompió?!

¿Por qué se sentí tan mal? ¿Por qué tenía la necesidad de disculpase con ella? Tenía que disculparse. Ella quería ayudarlo después de todo lo que le hizo antes a ella.

Más que nada también le importaba a Natsu.

Le importaba bastante.

Algo que le hacía sentir algo que jamás sintió antes ahí atrás en el infierno: envidia.

Envidia de tener a alguien de llamar un amigo. A alguien que se preocupe por su bienestar y que se sacrificara por su bien.

Envidia de tener el corazón de Erza Scarlet.

- (¡¿Q-Q-Q-Que mierda estoy pensando?!)- Pensó con total nerviosismo y confusión.

¿Por qué le importaba tanto aquella pelirroja otaku? ¡No era de su incumbencia para nada!

Ella se sentó en su asiento e intento aclarar su mente de todo pensamiento estúpido o inútil. Sentía aún las miradas de sus compañeros que hablaban en voz baja sobre Natsu y sus travesuras.

- (Oh, lo que daría por ver sus caras de sorpresa por lo que hice anoche.)- Se dijo a si misma cuando los escuchaba hablar…

- ¡NO ME IGNORES, PEDAZO DE MIERDA ROSADA!- Gray grito con todas sus fuerzas al oído de Natsu.- ¡¿Quién mierda te crees al ignorarme de tal manera?! ¡¿Quieres pelear, idiota?!

Natsu lo miró con sorpresa, pero mas que nada una duda se apodero de sus pensamientos actuales.

- ¿Y tú quien eres?- Le preguntó confusa.- ¿Y por que estas desnudo?

- ¡Mierda!- Gray gritó sorprendido tras su revelación (Obvia).- ¡¿Dónde deje mi…ESE NO ES EL PUNTO?! ¡¿Cómo que "tú quien eres"?! ¡¿Es que te volviste más idiota de lo que eres o escapaste del neurocirujano que te iba arreglar tu cerebro?!

La succubo seguía mirándolo confundida. Aún no podía recordar quien era este stripper deambúlate, ni tampoco tomarlo en serio por estar desnudo.

- ¡AH! ¡Eres ese chico desnudo pervertido de la otra vez!- Finalmente pudo recordar quien era.- Aún así, ¿Cómo mierda te llamas?

Gray no respondió para nada lo que le dijo, su ira esta a un punto máximo, uno que destruiría todo lo que haya a su paso.

- Si que te esta pasando de la raya, mal nacido. Parece que quieres que te devuelva al hospital.

- No gracias. Tengo muchas cosas que hacer, así que paso. Para la próxima, ¿Vale?- La succubo ignoro la amenaza de Gray y miro al pizarrón del aula.- Pregunta: ¿Cuándo viene el profesor?

De ser una bestia rabiosa pasó a un estado terrible de confusión y miedo.

- N-Natsu… ¿Q-Que sucede? Me estas aterrando.- Dijo Gray hablando por todos los alumnos desconcertados y aterrados del salón.

- Bien, mocosos. Es hora de empezar las clases.- El profesor Wakaba entro al salón de clases.

Todos tomaron sus asientos para la clase de matemática con este viejo. Que mas que nada era tediosa y pesada, sin hablar que aburrida.

La succubo no prestó atención a nada de lo que decía; solo se quedo aislada del mundo en su lugar feliz.

Pero ese lugar feliz no duro mucho hasta que la llamaron.

- ¡Oi, Natsu! ¿Esta escuchando lo que dije? ¡Ven aquí y muestra si me estabas escuchando!

Natsu dejo su mundo de fantasía y miro a Wakaba con molestia. Suspiro irritada y se levanto de su asiento.

- ¿Qué quieres que haga, profesor?- Pregunto algo cansada y irritada, cosa que molesto a Wakaba.

- ¿Cómo que "que"? ¡Resuelve el problema!

- ¿Estas seguro que quiere a Natsu, profesor? ¡Es una perdida de tiempo! ¡Ni siquiera se como paso matemática el año pasado!- Dijo un alumno y todos se rieron tras él.

- ¡Cállense de una vez! ¡Haz el problema y….!

- Ya esta.- Dijo delante de lo que parecía un resultado perfecto.- ¿Puedo sentarme?

Todos los presentes en el aula de clases están petrificados del miedo.

No había manera de que Natsu pudiera resolver un problema en términos generales pero era lo que sus ojos estaban siendo testigos en ese momento.

- Tomare eso como un "si".

Tras todo eso, volvió a sentarse en su asiento. Y por alguna razón sentía, que las miradas eran peores de lo que eran antes.

- (¿Hice algo que no debía?)- Se pregunto a si misma mientras una gota caía de sus cabeza.

El aura de tensión no termino nunca.

Siguió así hasta el final de la clase. – Hey, Natsu. ¿Q-Que mierda te esta pasando? ¿Te estas drogando para ser mas listo?- Preguntó Gray aún asustado por su desempeño.

- N-No, tan solo sabía la respuesta. Que suerte, ¿No?- La succubo intento dar la mejor respuesta a estilo de Natsu que podía.

- ¡Eso no puede ser suerte!- Una chica de pelo corto y azul con anteojos se acerco a ellos.- La respuesta fue perfecta, razonaste todo los casos de factoreo mentalmente y lo resolviste enseguida. ¡No es algo que se sepa con suerte!.

Todos dijeron: "¡Guau!" Por la sorpresa.

- ¿Es verdad que acertó entonces?

- Debió haber echo trampa. No hay manera de que lo hubiera adivinado.

- Pero si Levy lo dice, ¡Natsu es mas listo de lo que aparenta!

- A lo mejor de tanto ser golpeado le arreglaron el cerebro.

La succubo se encontraba en un aprieto terrible, la había cagado muy mal ya en el primer día.

Debió ser desde un principió un idiota descerebrado como el dueño de este cuerpo.

Necesitaba alguna buena excusa para huir de esta situación.

Y esa excusa apareció cuando Erza entro por la puerta.

- Natsu, te necesito un momento. Ven conmigo que necesitamos hablar seriamente.- Erza le dijo con un tono serio y enojado. Ella se tomo en serio lo de actuar naturalmente en la escuela.

- (¡Bendito seas Jesus!)- Agradeció mentalmente al hijo de dios.- (¿Realmente dije eso?)- Después de unos segundos, se dio cuenta de lo que había hecho.

Sin darle mas preámbulos a la situación, salió junto con Erza del salón de clases. Dejando a todos aún con cuestiones pendientes.

Los dos caminaron en silencio incomodo por los pasillos.

- (¿Qué es esto? Aún sigue de ese humor por lo que dije.)

- Discúlpame por haber aparecido tan de repente pero necesita que salieras de ahí.- Erza le hablo después de tanto tiempo.

- No, en realidad me viniste muy bien. Esta en un aprieto ahí atrás.

- ¿Sucedió algo grave? ¡No me digas que…!

- No me descubrieron, pero sí la cague muy mal siendo un idiota como Natsu.

- Dios mío, ¿Qué le hiciste a las chicas?

- ¡No hice nada de eso, niña! ¡Tan solo resolví un ejercicio de matemáticas!

- ¡Eso aún peor que acosar mujeres, idiota! ¡¿No sabes que Natsu jamás logro aprobar ningún examen sin ayuda?!

- ¡¿Y yo como iba a saberlo?! ¡Soy demonio, no adivina!

Los dos se miraron a los ojos con total odio, casi a punto de arrancarse los ojos los unos a otros.

- Je….jejeje.- Erza se rió un poco de repente.

- ¿Qué te sucede?

- Nada es solo…- Erza miro hacia otro lado.-…jamás pensé que volvería a tener una conversación así con Natsu.- Le respondió mientras sonreía.

- Lamento darte la noticia de que no soy Natsu, Erza.- La succubo le respondió solo para ver la cara de sorprendida de Erza.- ¿Y ahora que sucede?

- Nada, tienes razón. Todavía me cuesta un poco hacerme la idea.

Erza siguió caminado por los pasillos con la succubo-Natsu, los dos fueron hasta la oficina del consejo estudiantil.

- Perdón por preguntar ahora pero, ¿Qué hacemos aquí?

- Lo sabrás cuando entres.

Los dos entraron por la puerta, Natsu miro lo que había adentro. No había nada en especial en la habitación excepto por algo, mas bien, alguien.

- ¡Natsu!- Con una sonrisa, Mirajane Strauss le dio un saludo alegre a Dragneel.

Pero ella no estaba tan feliz de verla, es mas, quería evitarla a toda costa. La succubo miro a Erza, que ignoraba la señal que le daba.

- Tienes suerte, Natsu. Mira te estuvo buscando desde hace rato, y parece que también quiere hablar contigo.- Erza le respondió dándole una sonrisa que era maliciosa en secreto.- De seguro tienen mucho que hablar, así que los dejare solos para que hablen.

- (¡Maldita bastarda! ¡Me estas dejando en líneas enemigas!)- La succubo le gritaba a Erza para que no le abandonara.

Inútil, ya que los dejo a ambos solos en la misma habitación.

Natsu no pudo creer que ella la hubiese dejado en tal mala posición, ¡Y mas con esta mujer!

- ¿Dónde estuviste todo este tiempo Natsu?- Mira se acerco al pelirosa lentamente.- Te estuve buscando por todos lados, ¿Sabes? Me esta empezando a preocupar de que no habías venido.- Mira ya se encontraba frente al pelirrosa, mirándolo con ojos coquetos.

- Y-Ya veo, te hice preocupar bastante.- Natsu intento seguirle la corriendo pero se encontraba presionada.- (Tengo que tener cuidado con lo que digo, si me equivoco me muero.) ¿P-Por que me estabas…?

- ¿No es obvio?- Mira acorralo a Natsu contra la puerta.- Para terminar lo que empezamos ese día.- Ella se acerco demasiado a Natsu, casi a punto de besarlo.- Jiji…-Ella paro el beso y puso su dedo índice en los labios de Natsu.- Te ves muy nervioso, Natsu. ¿Sucedió algo?

- (Oh, lo que me paso…)- Le respondió mentalmente, recordando todo lo que le sucedió hasta ahora.- E-Estoy bien, estoy muy cansado por lo de anoche eso…

- ¿Lo de anoche? ¿Qué sucedió anoche, Natsu?- Mira empezó a ponerse mas seria mientras hablaba, casi asustaba.- ¿Dónde estuviste hasta ahora con Erza, Natsu?

La succubo se encontraba nuevamente en problemas. ¡Esta chica estaba loca! (Otro problema mas para lidiar.)

- Si no quieres responderme, vas a tener que hacer otra cosa por mí.

- (Natsu, escúchame con cuidado.)- A susurros, Erza intento comunicarse con ella.- (Mira esta yendo por la ruta yandere, por experiencia te recomiendo que te rindas y hagas todo lo que ella dice o…ya sabes.)

Antes de que pudiera responder, Mira lanzo el cuerpo de Natsu al piso como la otra vez.

Era una buena posición en otros términos pero la súcubo no se encontraba excitada sino aterrada. Dado que temía a lo que le podía hacer, y si no siente amor en la relación todo sería en vano.

- M-Mira, ¿Realmente quieres volver a hacer esto?

- ¿Por qué crees que voy a hacer lo de la otra vez, Natsu? No sería divertido hacer lo mismo dos veces. Así que prepare otra cosa para hoy.

¿Otra cosa? Se preguntaban Erza y Natsu.

Erza por un lado, temía que ella fuera testigo de Mira volviendo a hacer "eso" con Natsu. Cosa que tenía que impedir por la salud mental de la succubo y la integridad fisica de Natsu.

- ¿Quieres hacer algo realmente grande, Mirajane?

- Eso depende en que tengas en mente pero tratándose de ti debe ser algo interesante. Aunque si me lo pides bien, lo tomare en cuenta.

Detrás de la puerta, Erza abrió los ojos de sorpresa. ¡No estaba haciendo lo que ella hizo! Mira era una yandere, son una bomba de tiempo.

Pero aún así, ¿Qué quería hacer esa succubo con Mira?

- Pero antes quiero preguntarte algo muy importante, y dependiendo de cómo me respondas podremos hacer esto.

- ¿Y que es eso?

- ¿Por qué me deseas tanto con tantos hombres en…?

- Te lo había dicho antes, es por que eres fuerte.- Ella agarro ambas manos de Natsu y las hizo agarrarle sus senos.- Hasta ahora eres el único que ha tenido esta fuerza, Natsu. Y no se si te has dado cuenta de lo que tengo ahora.

Y la verdad es que si se dio cuenta de lo que paso, lo que ella tenía puesto. No. Mas bien, lo que no tenía puesto.

Su ropa interior.

- No es de buena educación oír las conversaciones de otros, Erza-San.

Erza derrotada entro por la puerta.

- Realmente eres buena en esto… ¡¿Qué están haciendo?!- Erza en un segundo pateo a Natsu en la cara y lo saco de encima de Mira.- ¡¿Cómo puedes permitirle hacerte eso, Mira?!

- ¿Qué con esa reacción, Erza-San? ¿No era todo esto tú plan?- Mira puso su tono serio. - ¿Cómo es que sabes tanto de lo que paso? Es mas, ustedes dos estuvieron todo el día desaparecidos. – Ella se levanto de piso lentamente.- Si no me equivoco, ¿No estabas con Jellal la otra vez?

Erza se sorprendió tras escucharla, y recordó lo de la otra noche. Como todo se dio vuelta y se introduzco a toda esta mierda.

- Las cosas no salieron bien…

- Y ahora quieres a Natsu como tu respaldo, ¿Verdad?- Un sombra cubría la frente de Mira mientras miraba a Erza con los ojos bien abiertos.- Cambias de ideas muy rápido, Erza-San. Primero lo odia y ahora me lo quieres quitar. Y yo pensé que éramos amigas…

- ¡Espera un segundo, Mira! ¡No tienes que ser así con Erza!- La succubo se puso entre ambas mujeres.- Lo que sucedió es que estuve pensando lo que me dijiste el otro día pero necesitaba saber mas sobre ti. Por lo tanto, intente mejorar las cosas con ellas y pedirle ayuda contigo.

- ¿Por qué? Pudiste haberme preguntado directamente. ¿O querías una excusa para verla? ¡Teniéndome a mí!- La voz de mira empezó a tornarse oscura. Casi amenazadora, aterrando tanto a Natsu como a Erza.- No lo puedo creer. No lo puedo creer.

- ¿M-Mira? ¿Q-Que te sucede?

- "¿Qué me sucede?" "¡¿Qué me sucede?!" "¡¿QUÉ ME SUCEDE?!"- Mirajane le grito a su amado con enojo y locura.- No me sucede nada, Natsu. ¿Por qué preguntas?- Ella volvió ha un estado de inocencia, como si nada hubiera pasado.

- (¿Por qué actúa de esta manera? No tiene sentido…)- De repente, una lámpara imaginaria se prendió dentro de su cabeza.- (Ya entiendo, ella mucho mas sencilla de lo que pensaba.)

Finalmente, la succubo pudo entender por que Mira era tan rara todo el tiempo. Ella no hacía que todo no hubiera pasado, actuaba como si nada hubiera pasado.

"Actuaba" era la palabra clave en Mirajane Strauss.

Mira no solamente hacía todo esto por que era excitante, lo excitante era el papel que ella tenía en la obra que hizo. Le encantaba creer a todos que era una chica inocente para después engañarlos.

- (Lo único que tengo que hacer es sacar a la luz su verdadero rostro.) Mira, no te enojes con Erza. La verdad es que ella nos reunió aquí, y sí, Jellal la rechazo terriblemente y ahora esta terriblemente desconsolada.

Los ojos de Erza se abrieron al mismo tiempo que sus mejillas se calentaron. Pero antes de que pudiera gritarle, fue interrumpida.

- Y ella no tuvo mas remedio que pedirme ayuda ha llantos, a mi, a su amigo de la infancia. Como buen samaritano que soy, accedí a ayudar a mi amiga en su dilema romántico. Y en su desahogo conmigo, me contó sobre "eso"- Los ojos de Mirajane se abrieron por el shock que recibió de parte de su amor.- Debo decir que me dejo perplejo pero mas que nada fue maravillado por tal muestra que hiciste con mi amiga, Erza. Por lo tanto, querida mía, te he de pedir una sola cosa para saciar nuestros llantos.- La succubo toco la pera de Mira de forma gentil.- ¿Podrías darme la versión definitiva de "eso"?

La cara de Erza exploto por lo que le pidió. ¡Tenía que evitar que Natsu entrara a un terreno tan terrible!

- Por cierto, Erza también se anota.

- ¡¿Qué?!- Erza agarro a la succubo del cuello y la trajo contra ella.- ¡No decidas por mí, idiota! ¡No tienes ni idea de lo que haces!

- No te mientas, Erza. No parabas de quejarte de que deseabas volver a experimentar tal experiencia, en especial de a tres. (Pero más que nada si iré al infierno por ser esta "buena persona" vendrás conmigo.)

- Pero…volver a ser "eso"…- Erza desvió sus ojos para abajo mientras su cara se volvía del mismo color que su pelo.-…es muy embarazoso…- Dijo de una manera muy inocente y adorable, cosa que lastimo a la succubo.

- (D-De nuevo esta sensación… ¿Qué esta pasando? ¿Por qué quiero ver más de esa cara? ¡¿Por qué?!)

La succubo intentaba aclarar sus pensamientos. Nuevamente estaba confundida por lo que le pasaba. ¿Qué es lo que tenía esta mujer que la ponía de esta manera? ¿Un efecto secundario de su simbiotismo?

Pero eso no era importante. Iba a seguir dando problema si pensaba mucho en eso…

- Je…

Mira dio una pequeña risa que interrumpió sus pensamientos.

- Je…jaja…jejeje…jajaja…Jajajajaja….¡Jajajajajajajaja! ¡Je! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¡JAAAAAAAAJAAAAAAAJAAAAJJAJAAJA! ¡EJE! ¡JAJAJAJA! ¡BUAJJAJAJAJAJA! ¡HAHAHAHAHAHAHA! ¡HAHAHAHAAAAAAAA! ¡HA! ¡Haha! ¡je…je!...je

Fin del capitulo