La maldición
-Sirius-lo volvió a llamar la chica- yo...-no sabía como decirle al moreno todo lo que pasaba por su cabeza. Éste la miró por un par de segundos antes de acercarse a ella. Se miraron un momento a los ojos, un momento que les pareció eterno a ambos chicos, Marian bajo la mirada y unas delicadas lágrimas plateadas brotaron de sus hermosos ojos (N/a: según ciertas personas). Sirius se apresuro y la tomo entre sus brazos, ese aroma tan delicioso que desprendía, su calor… hubiese dado su vida entera por que ese momento nunca acabara…
-no llores, por favor, no me gusta verte así.- le susurro al oído haciendo a la chica estremecerse, esa voz demostraba que el chico estaba afligido, su voz sonaba triste… deprimida…
-Venga Sirius como quieres que no llore si ya no se ni yo lo que siento-le respondió la chica entre sollozos- desde que me besaste no dejo de pensar en ti.- admitió la chica, Sirius se sorprendió mucho ¿habría alguna esperanza? –no se que me pasa-prosiguió la chica –amo a Remus, y eso lo sé pero tu no sales de mi mente, joder ya no quiero sufrir, te quiero Sirius pero jamás me permitiría engañar a Remus, el es un lindo chico, jamás me lastimaría-dijo la chica separándose de Sirius, secándose las lagrimas, no le gustaba que la vieran así, vulnerable, frágil…
-Marian… te amo, en mi vida había querido a alguien como te quiero a ti, no se como fui tan tonto como para dejarte ir… aquel día me basto para saber que no quiero que nada te pase… no quiero verte en brazos de otro, quiero protegerte… quiero tenerte a mi lado… poder demostrarte que te amo como jamás he amado.-dijo el moreno, tomando a Marian por la cintura y rozando sus labios con los de ella… Fue a un tierno y acalorado beso, lleno de pasión y amor, la atrajo asta que sus cuerpos estaban completamente juntos ambos sentían el corazón del otro latir como nunca antes. Cuando el aire les empezó a faltar, se separaron. Marian volvió a llorar era una maldita por engañar así a Remus, Sirius intentó abrazarla pero ella se alejó del chico.
-Sirius… no quiero… no puedo estar contigo…-dijo la chica antes de salir corriendo en dirección opuesta a Sirius, al estar lejos del alcance de este se recargo en la pared y se dejo cae sobre el piso, hundió la cabeza en las manos y empezó a llorar aun mas fuerte, por que todo jugaba en su contra, por que todo se iba cayendo en mil y un pedazos…
-Ay!-exclamo la chica cerrando los ojos con fuerza, estaba en una habitación obscura y solitaria, al parecer estaba muy mal sentía como se enterraban miles de cuchillas en su cuerpo, miró sus manos… estaban llenas de sangre… miro asustada hacia todos lados… odiaba la oscuridad… la aterrorizaba.
-veamos quien puede mas-rió una voz detrás de ella. Se giró pero la oscuridad era absoluta.
-quien eres?-interrogo la muchacha
-tu peor pesadilla-dijo una voz completamente fría que arrastraba las palabras- te maldigo Marian Helen Scottby… tu destino será la oscuridad y la soledad después morirás… cuando tus esperanzas se hallan esfumado, cuando creas que ya no ay salida, estaré allí para matarte…
-NOOOOOOOOOO!-Gritó la chica, abrió los ojos, ya estaba de vuelta en el castillo… era lo pero que le había pasado… odiaba ser sangre pura… ahora estaba maldecida de por vida. Tomo sus piernas y se encogió, empezó a mecerse sin tener algún otro motivo que miedo… estaba aterrorizada… odiaba la oscuridad… la soledad. No podía vivir así… sola.
Los Merodeadores se encontraba en la sala común de Gryffindor esperando que Marian regresara con Sirius de pronto Remus sintió una punzada de dolor a la altura de su corazón… algo malo había pasado.
-¿Qué te pasa Lunático?-preguntaron Peter y James a la vez (N/a: rata asquerosa), éste se había puesto completamente pálido y tenía la mano en su pecho trato de calmarse… tal vez solo estaba preocupado pero su peor temor se vio cuando Sirius llegó a la sala común justo en ese momento… solo.
-¿Y Marian?-preguntó al verlo entrar.
-Lo mismo iba a preguntar, salio corriendo no me dijo a donde iba-dijo el moreno con su cara más fingida que podía… no podía decirle nada a su amigo.
- NOOOOOOOOOO!- OYO Remus dentro de su cabeza… era la voz de Marian. Sin pensarlo dos veces alzó la varita y conjuro el mapa del merodeador. En unos cortos instantes tenían un pergamino enfrente.
-¿Qué pasa Lupin?-quiso saber Lily.
-Marian-dijo Remus-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas-recitó, en ese mismo momento aparecieron los sobrenombres de los Merodeadores, en cuanto el mapa estuvo completo empezó a recorrer el mapa con la vista, todos sus amigos estaba preocupados, jamás lo habían visto así excepto por el día en que murió su madre…-aquí esta-dijo señalando una motitas que decían Marian H. Scottby.
-se como llegar asta ahí en tres minutos-dijo Lily rápidamente inspeccionando el lugar donde supuestamente se encontraba su amiga, todos la miraron asombrados-esta cerca del aula de Aritmacia tengo que hacer todo lo posible por no llegar tarde y en una de esas descubrí un atajo-explico rápidamente- corran! –los Merodeadores y las demás chicas no dudaron en corre detrás de la pelirroja, pasaron por una serie de lugares de lo mas raro, en una de esas atravesaron una pared como si esta no existiera. Los Merodeadores estaban desconcertados, ni siquiera ellos se lo abrían imaginado, al llegar a un cuadro y decirle el santo y seña vieran un bulto en el suelo… era Marian. Rápidamente Remus corrió hacia donde estaba ella y trato de abrazarla pero algo lo saco por los aires. Marian no dejaba de mecerse, parecía no haberse dado cuenta de que sus amigos estaban ahí. Todos se acercaron con cuidado para no salir despedidos… algo rodeaba a la chica, una especie de escudo.
-Demonios-susurro la pelirroja examinado a su amiga.
-¿Qué pasa?-preguntó Remus al llegar a su lado.
-Esta maldecida-dijo esta vez James.
-¿QUË?-gritó el lobito. -¿como, que porque?-
-No lo sé, es raro, nunca la había visto tan mal-admitió la pelirroja aun mirando a su amiga que se mecía en el suelo.
-nunca la habías visto así por que es muy orgullosa y no le gusta que la vean mal-dijo Sirius.
-Pero porque?-insistió Remus preocupado.
-Si un mago teme algo sus peores pesadillas se verán reflejadas pero siempre y cuando alguien sepa a que le teme y sepa hacer el encantamiento apropiado-dijo Lily mirando a los ojos de Su amigo-¿A que le teme Marian?- pregunto.
-No lo sé, jamás me lo dijo-dijo el chico. Hubo un momento en el que todos guardaron silencio entonces pudieron oír los delicados susurros que emitía la chica.
-Remus, te necesito… no quiero estar así…
Estaba todavía en el pasillo, se sentía mal, cada vez con menos fuerzas. De pronto la luz que había fue desapareciendo.
- NOOOOOOOOOO!- volvió a gritar alzó la vista movió la cabeza frenéticamente en busca de alguien o de algo, trató de controlarse pero ahora una desesperación se había apropiado de ella, sus respiración era agitada, empezó a jugar con sus manos y, a pesar de querer dejar de mecerse no lo podía evitar, más lagrimas brotaba de sus ojos… no quería estar sola, no quería estar sola, NO QUERÍA.
-por favor-susurraba-por favor-
Los Merodeadores la veían asombrados, jamás habrían pensado que esa chica, fría que nunca demostraba debilidad la estuviese demostrando en ese momento.
-no soporto verla así-dijo Remus mirando a su novia meciéndose descontroladamente-UN BOGGART-gritó de repente. Todos lo voltearon a ver con cara de What? 0.0u
-Es cierto, así podremos saber a que le tiene miedo-dijo Lily –ahora vuelvo-salio del pasillo mientras lo demás seguían viendo a Marian perder el control
-Ahora no ay nadie que te ayude-oyeron todos, esa voz era fría y arrastraba las palabras, definitivamente estaba dirigida a Marian que se paró lo mas rápido que pudo antes de decir con voz melosa, que dejaba notar lo cual nerviosa y desesperada que estaba.
-Quien eres?-
-ya te lo he dicho, tu peor pesadilla.-
-Donde estas?-
-en tu cabeza donde más-dijo la voz como si fuera lo mas obvio del mundo- estas asustada?
-jamás-dijo la chica
-eres muy orgullosa, por eso ahora estas sola, nadie te quiere, te detestan, detestan tu actitud de niña arrogante, te odian.
-e…eso… eso no… no es cierto-tartamudeo la chica pegándose más a la pared, todos estaban expectantes.
-Entonces por que no te están buscando? Están felices de que te hallas ido, no quieren volver a verte…
-NO ES CIERTO!-grito la chica dejando caerse de nuevo en el piso y nuevamente más lágrimas cayeron de sus ojos asta encontrarse con el frío piso de mármol. -No es cierto, no es cierto-decía entre sollozos. Remus y Sirius eran los más preocupados. Era hiriente ver a su novia y a su exnovia correspondientemente así, los destrozaba…
-todo esta oscuro, estas sola, nadie te quiere y nadie te va a ayudar-recitó la voz.
-CALLA! Le espetó la chica
-estas segura que quieres que me calle-le dijo la voz en tono divertido-te vas a quedar más sola de lo que ya estas en esta inmensa oscuridad-
-QUE QUIERES DE MÍ!-gritó la chica desesperada- DEJAME EN PAZ.
-yo no hice lo que tu hiciste., aparte eres tu sola la que creo todo esto, tenias miedo de quedarte completamente sola, por todos tus engaños, tenía miedo de sumirte en la más profunda y densa obscuridad, y mira donde as caído, te dije que yo te mataría, pero viéndolo desde mi punto de vista tu me vas a ganar jajajajajajajajajajajajajajaja-
Marian empezó a llorar más fuerte, no quería estar sola… no quería. De pronto frente a ella, la imagen de una persona, se le hacía ligeramente familiar; era Remus, pero con muchos más años de los que tenía, estaba con una mujer de rostro amable y cabello color rosa, sonreían abrazados y la mujer estaba cargando a un bebe…
-NOOOOOOOOOO!-grito, esta vez sus amigos no entendían la razón del gritó, ellos no habían visto nada. –no, no, no, no por favor… yo te amo… no me hagas esto…
De repente un aro de luz la rodeó, mientras ella seguía llorando y no se dio cuenta… de todos lados salieron pequeñas agujas que se clavaron en todo su cuerpo, la sangre caía en pequeñas gotas por toda su piel. Sus amigos miraron la escena sin poder creerlo, era horrible, Fer abrazó a Sirius sin dejar de llorar, las agujas cayeron al suelo, miró su mano, ese dolor no era nada comparado con lo que ella estaba sintiendo, su corazón se estaba desgarrando en mil pedazos, se caía en un abismo sin salida, la sangre salía sin cesar, fue perdiendo el color de su piel.
-Remus… te amo…-dijo antes de caerse sobre el piso. Esas tres palabras habían sido la perdición de Sirius. Remus trato de cogerla pero James lo detuvo.
-Ella sola tiene que salir de esto-
-PERO ESTA MURIENDO!-gritó. James solo se encogió de hombros, se oyeron pasos por el otro extremo del corredor y por el apareció la profesora Treemont, que daba Aritmacia, al ver aquella escena corrió a donde se encontraban los chicos.
-Que hacen aquí parados llévenla a la enfermería-ordeno, pero al ver que nadie se movía interrogó a James con la sola mirada.
-Alguien la maldijo-.fue lo único que logró decir. La profesora se llevo una mano a la boca, meditando las circunstancias.
-Ve con el director, corre vete!-le ordeno, James sin replicas salio del corredor. Remus seguía mirando como su novia, esa cosita tan frágil que era solo suya moría lentamente.
Cuando Lily volvió encontró a Marian tirada en el suelo desangrándose, abrazó a Remus y no paro de llorar, era como su hermana, siempre la apoyaba y ahora ella no podía hacer nada para salvarle la vida.
Tiempo después apareció James con el director. Mediante un hechizo muy complicado logró romper la maldición y así llevaron a Marian a la enfermería. Madame Pomfrey trato de curarla, pero Marian había perdido demasiada sangre.
-Si mañana no se recupera tendremos que llevarla a San Mugo-informó Dumbledore a todos.
Sus amigos estaban alrededor de su camilla, Remus era el que estaba más afectado, destrozaba verla así, sabía que no era tan fuerte como ella trataba de demostrar a todos, pero en esos momento prefería a la niña engreída, egocéntrica, frívola y calculadora que a la que demostraba estar completamente frágil y débil… daría cualquier cosa por que se recuperara pronto.
-Me voy a la cama estoy muerta- informó Lily y salio de la enfermería después de depositar un beso en la frente de su amiga. Poco a poco todos se fueron, el último en irse fue Remus.
-Por favor, regresa, no te vallas, te necesitamos-dijo tomando la mano de la chica- te necesito… -juntó sus labios con los de la chica y le retiró el cabello de su rostro, estaba lleno de pequeños cortes… sin saber porque se sentía culpable, esas palabras, no, no, no, no por favor… yo te amo… no me hagas esto… Remus… te amo de una u otra manera sabía que todo eso tenía algo que ver con el. Volvió a darle un beso a su novia y dio un hondo suspiro, la respiración de la chica era muy pausada. No quería despegarse de ella…
-Señor Lupin es hora que vuelva a su sala común-dijo Madame Pomfrey, éste miró a su novia y dejo que una lagrima plateada resbalara por su mejilla antes de salir de la enfermería…
