Ay, pues aquí está la última parte. Me dá como que cosita, porque me trajo muchos recuedos esta fic. Y aquí estamos, en el capítulo diez. El Grand Finale.

Respuestas a reviews del capítulo anterior:

Natsuki 1304: Por fin... Nos entendimos :´) Awww yeah! Ojalá las disfrutes, y este capítulo también. No te sientas mal, ella es fuerte, y no necesita del príncipe para que la salve ;) Nos vemos en la sig fic :D

locaxloslibrosyelchocolate: Creo que tu no vas a disfrutar mucho de la secuela de Reiji :P Pero para eso estoy escribiendo la de Ayato :D Yui sabe cuidarse sola... Bueno, puede cuidarse sola, hehehe... Ya sé, se querían, pero pa´ que veas, hay que decir "te quiero" a los que quieres mientras puedes. Y pues he aquí el final.


-Entrégate a mí, y yo me aseguraré de que tus sueños no vuelvan a molestarte.

Esa voz grave y ese tono dominante le hacían sentir que esto era más que una propuesta, que debía obedecer cada palabra que salía de sus finos labios. Esos penetrantes ojos rojos la miraban de tal manera que parecía que la iban a quemar. Ojos rojos como la sangre que corría rapidísimo por sus venas. En parte por miedo y en parte por excitación.

El trato era un ganar/ganar para ella. Dejar que este ser de belleza etérea la hiciera suya y después se ocupara de mantener al mundo real, y a la realidad como una sola. Parecía demasiado conveniente. Casi llegó a pensar que era una buena idea.

Quería decirle que sí. Decirle que lo deseaba, que la tomara y la hiciera volar hasta tocar el cielo y caer en el abismo. Que la mantuviera en la realidad y que detuviera todo ese caos que la consumía. Pero sabía que todo esto era una trampa. Todo lo que había hecho Reiji hasta ahora, cada palabra, cada movimiento, cada interacción con ella, todo tenía un propósito. Y no sabía cual era, pero estaba segura de que tendría que ver con Ayato, pues él era la única conección entre ellos dos.

Reiji se acercó a su oreja y empezó a jugar con ella en su boca. La lamió y la mordisqueo, hasta que hizo a Yui gemir. Pero no podía moverse. Se sentía paralizada por su mirada de sangre. Volvió a susurrarle:

-Eso es un castigo por no responderme rápido. Dame una respuesta ya, o haré lo que quiera por la fuerza.

Reiji se despegó un poco de ella y la miro a los ojos. Esos ojos rojos y muertos penetraban en sus ojos rosas. Se sentía embelesada, como hipnotizada. Como si su cuerpo y su mente no fueran ya suyos, sino de él. Era por esa mirada. Era por esos ojos dominantes. Era por esa voz grave aterciopelada. Era por todo esta situación extraña. Pero, por sólo un segundo, algo pasó. No supo qué fue exactamente, pero algo la despertó de su trance. Y por más que deseara todo esto, decidió que sería demasiado arriesgado entregarse así, a él en particular, sin saber qué pasaría exactamente.

Trató de mover la cadera y las manos, en un intento safarse o sacudírselo de encima. Pero Reiji era fuerte, y enorme a comparación de ella, así que no logró mucho. Sin embargo, siguió y siguió, hasta que de un golpe, consiguió que Reiji le soltara las manos. Giró su cuerpo con todas sus fuerzas y consiguió sacárselo, y aventarlo hasta el suelo. Y después trató de comprender lo que pasó.

Había aventado a Reiji.
Usando la cadera.
Y lo hizo caer.

Reiji estaba igual de contrariado que ella, juzgando por su mirada perdida. Él. Reiji, el poderoso. Reiji, el calculador. Reiji, el lobo feroz. El verdadero monstruo tras la muerte de sus padres, y de La señora Beatrix, y si no salía de ahí pronto, muy probablemente de la propia Yui.

Y entonces comprendió como tuvo todo que ver. Todo su plan de caza.


Nunca había entendido nada de lo que él hizo, hasta ahora. Cuando lo conoció en persona, la primera vez que le vio, la primera frase. Eso fue una declaración de su superioridad, aterrándola, asegurándose de que ella tuviera bien claro que nada podía saber que no supiera él. Ya la había atrapado y no había escapatoria de sus fauces. Ya no había refugio, ni siquiera en su mente estaría a salvo. Así que mejor que no intentara nada extraño.

Y los besos en su mano y su mejilla, se le había pasado por la mente que pudieron ser para acelerar su circulación, y así conseguir más sangre de ella cuando la mordiera y bebiera. Pero recordó cómo lo dijo: "No, ahora estás débil y no resistirías, debes recuperarte." Lo había dicho de una manera monótona, como un actor desapasionado leyendo un guión. Y pensándolo bien, Reiji no había tenido ninguna razón para darle explicaciones ¿Entonces por qué lo hizo?

Porque era una mentira. No la estaba "preparando" para morderla, pero quería que creyera eso para distraerla del verdadero motivo. No la estaba preparando, la estaba examinando. Midiendo su reacción a la adrenalina, al latir desenfrenado de su corazón. para saber qué pasaría si, por ejemplo, decidiera correr por su vida. O la de Ayato.

¡Eso era! La estaba midiendo, y asegurándose de que su condición física fuera lo suficientemente mala; porque el siguiente paso requería tener medidas todas las variables. Era el paso de la culminación. El paso crucial. El centro de toda la operación: Quitarle a Ayato lo más preciado. Y habiéndose asegurado de que la salud de Yui no le permitiría hacer nada que entrase a figura, tenía todo cubierto:

Si, la chica saldría a buscar a Ayato, pero no podría darle sangre de otro animal pues él mismo ya se había deshecho de todos la noche anterior. Ayato no tendría más opción que morderla o morir. Y con la golpiza ensañada que le había dado, se le acabaría la sangre, y su sed instintiva sería irrefrenable. No había posibilidad de que Yui sobreviviera a esa sed, a ese desenfreno.

No la había, y sin embargo, sobrevivió.

Y no solo sobrevivió, sino que realmente no le hizo nada. No se había transformado, ni tenía colmillos, ni la mas mínima sed de sangre. Ayato la había vaciado. Había bebido bastante sangre, y sangre de vampiro. Y nisiquiera la había vomitado. Todo eso sólo la había noqueado una noche.

Pero no era solamente eso. No era posible que llegara al cementerio, o de que rompiera el candado, o que recorriera toda la manzana buscando alimento para Ayato, ya no antes de que amaneciera, sino simplemente llegar. Se habría desmayado, y quien sabe que más. Pero lo hizo.

Y ahora todo el plan de Reiji, su perfecto e indescifrable plan, le era revelado como un libro abierto. Algo era diferente. Ella era más fuerte, tanto física como mentalmente ¿Era de esto de lo que le hablaba la Sra. Beatrix en su sueño? ¿Se trataba de eso tan grande que estaba comenzando?


Reiji lanzó una fuerte risotada. Yui la odió, los ruidos fuertes la alteraban demasiado. Después de un rato, Reiji comenzó a calmarse, se incorporó, respiro un poco, y dijo:

-¿Es enserio que no lo sabes todavía? ¡Claro que es esto! No he podido entrar en tu mente, y tú lees así la mía...

¿Ella en la mente de Reiji? Imposible. Ella no era un vampiro. Ella no podía hacer eso… ¿O si? Porque últimamente podía hacer muchas cosas que antes no podía. Que ningún humano podría. Y, pensándolo bien, casi no había razonado su deducción. Eso fue más como una epifanía, como algo que le salió de la inspiración. Pero era demasiado larga y precisa. Era más como algo que… hubiera leído.

-¿Que es todo esto? ¿Por qué?...- Se preguntó a sí misma. O al menos eso pretendía.

-Porque no eres humana, Yui Komori.

Yui cayó de rodillas al suelo. La impresión le había causado mareos otra vez. Desde ahí miró petrificada al aterrador vampiro que tenía enfrente. Le creía. No era humana. Un humano no hacía todo eso. Pero si no era humana ¿Qué era? ¿Un vampiro? Quizá ahora sería como Ayato y Reiji: fría, pálida, oscura, muerta. Si. Tal vez ahora sería como ellos...

No. No como ellos. Su corazón todavía latía, su piel todavía estaba tibia, y ella no necesitaba sangre para vivir. Pero definitivamente le creía que no era vez todo esto era por la sangre que había bebido de Ayato. No, esto era de antes. La cosas raras comenzaron más atrás. Esto comenzó con su sueño, ese que incluía tumbas que no habían sido cavadas. Desde hacía dos meses. Pero entonces ¿Qué significaba todo esto? ¿Qué era realmente? ¿Alguna vez fue la humana que siempre creyó que era?

—Ven conmigo, Yui. Y te diré todo lo que quieras saber. — Le dijo Reiji, tendiéndole una mano enguantada. Yui lo volteo a ver incrédula. ¿De verdad pensaría Reiji que no tenía memoria?

—Pues empieza por decirme por qué descuartizaste a la Sra. Beatrix.

—No... No fui yo— El rostro de Reiji se torció un poco al decir esto.

Bueno ¡Entonces la creía tonta! Si cuando llego ella no habían pasado más de diez minutos del desgarrador grito de Beatrix, y él era el único que estaba ahí, esperándola. Y fue el mismo quien abrió la puerta del pequeño gabinete bajo las escaleras del cual salió el cadáver. Girando la perilla con el brillo demente en sus ojos. Había estado en la escena en el momento, y sabía dónde estaba el cadáver.

Pero entonces tuvo otra epifanía. Un recuerdo. Esta vez con imágenes. Estaba frente a su casa, de madrugada. La puerta estaba abierta, y había sido forzada. Entró a la casa y vió a un grupo de personas pálidas y con ojos extraños empujando los pedazos de carne ensangrentada dentro del gabinete. Son vampiros. "¿Qué están haciendo?" pregunta, pero de su garganta brota la voz de Reiji. Todos se voltean a ver. Aparentemente no se habían percatado de su presencia. Uno de ellos, el más grande, jala de su cuello. El vampiro le dice "no digas nada, o te buscaremos".

-Heh. Conque hasta a tí te amedrentan si vienen de a muchos.- Dijo la chica apenas salió del trance.

-Yui...

-¡Cállate! Puede que no hayas matado a Beatrix ¡Pero si intentase asesinar a Ayato! Pero lo salvé, y él me dirá lo que tenga que saber. No tengo ninguna necesidad de tí, Reiji Sakamaki.

-Ni siquiera sabes por qué lo hice.- Reiji hablaba por lo bajo, y miraba al suelo, irritado.

-Bueno ¡Ilústrame!

—¡Porque dijo amarte! —Yui no podía creer lo que acababa de oír. Su expresión fue de confusión a asco, y de asco a una risa sarcástica.

—Wow— Dijo, con una calmada carcajada —Sé que no soy hermosa. Pero no pienso que amarme sea un crímen.

—No juzges si no sabes nada. Mi hermana se llama Liliya…

—¡Me vale un cuerno como se llame tu hermana! ¡Ya déjate de incoherencias, maldito lunático! ¡Y déjame en paz!

Yui aprovechó que Reiji estaba distraído, y lo embistió. Y antes de que el vampiro pudiera reaccionar, salió corriendo de la casa. Sin ningún rumbo. Todo lo que leimportaba ahora era escapar, dejar que el viento en su rostro se llevara sus lágrimas y despejara su mente. Y alejarse lo más posible de Reiji.


A unas cuatro cuadras de camino, la atrapo la lluvia, y reaccionó. Había salido en camizón, y descalza. Su camizón ya estaba recortado, y la lluvia no tardaría en hacerlo tranparente. La gente la miraba, y la miraría mas. Daba igual lo que pensaran, pero si llamaba mucho la atención, Reiji la encontraría. Tenía qué esconderse, y ya.

La lluvia se intensificaba, y empañaba sus lentes. Para cuando llegó al cementerio, ya no podía ver, y se estaba muriendo de frío. Decidió entrar al mausoleo y orar porque a Reiji no se le ocurriera buscarla ahí. Se froto los brazos para entrar un poco en calor, se limpio los lentes y se exprimió el cabello.


-¿Dónde estabas?- Oyó decir a la voz que más quería oír ahorita. Volteo a ver, y ahí estaba Ayato -Te dije que a las siete de la tarde. Te deje una nota muy clara en el espejo. ¿Y tus cosas?

-¿Te parezco alguien que se mira seguido en el espejo?

-Bueno. Si no viste mi nota ¿Qué haces aquí?

-Reiji entró de nuevo a mi casa. Quería que me fuera con él. Estaba huyendo y la lluvia me atrapó. Ni siquera podía ver.

-¿Te siguió?

-No.

—Bien. No podemos arriesgarnos a volver por tus cosas. Vamos. Te comprare ropa
cuando lleguemos.

—¿A dónde vamos?

—Lejos, Yui. Al norte. Iremos a resolver ciertas dudas. No sé si lo notaste, pero estas cambiando mucho. Y no hablo del paso de niña a mujer.

—Lo note. — Yui pensó en decir lo que le había dicho Reiji, pero temió a cómo podría reaccionar Ayato. Decidió que daba igual si lo decía o no, al fin y al cabo las respuestas iban a estar allá. Y si no, ya vería como decirle.

Ayato se quitó la mochila grande y vieja que traía en la espalda, y sacó dos abrigos impermeables. Se puso uno y le paso el otro a Yui. El de Ayato tenía mangas, pero el de Yui era más como una caperuza muy larga, hasta las rodillas. O quizá ella era pequeña para la caperuza.

-Desnúdate- Le dijo Ayato, como si nada, mientras desdoblaba su abrigo.

-¿Disculpa?- ¿Tan rápido? ¿No le daría primero un beso o algo?

-Si te quedas con ese camisón empapado mojarás también el abrigo y te resfriarás.

-Ah, vale.

-Malpensaste ¿Verdad?- Ayato tenía una sonrisa retadora. Maldito señorito.

-No me desvestiré hasta que te voltees.- Yui pensó que tendría problemas para hacer que Ayato obedeciera. Pensó que se haría el difícil o le diría más cosas, aunque fuera por molestarla. Pero el muchacho se volteó de buena gana y sin rechistar.

Igual, entre la ventana frente a Yui y el enorme pedazo de espejo en el piso, no necesitaba verla de frente.

Ayato se volvió a poner su mochila y encima el abrigo, para cuidarlo todo. Yui esperaba con su camisón doblado entre los brazos, lista para partir. Se veía un poco extraña con sólo el abrigo y las enormes sandalias de velcro de Ayato apretadas hasta el límite, pero al menos pasaría por ropa de lluvia.

Y emprendieron la carrera. Ese chico de cabello de ojos esmeralda y cabello de fuego al frente y Yui atrás, como siempre.

La lluvia no daba descanso. Esas sandalias le quedaban enormes, y si seguían corriendo así Yui terminaría con los piés cubiertos de llagas y ampoyas. Se moría de frío y de cansancio. Pero no podía detenerse, no hasta estar a salvo. Todo lo que podía hacer es seguir corriendo. Seguir corriendo, e implorar que no le viniera otro mareo.


Llegaron a la central de autobuses en menos de quince minutos. Ayato compro boletos y Yui se sentó a esperarlo en la banca más cercana. La central estaba vacía, y se veía todavía más enorme que de día.

-Tenemos que subir ya. Salimos en menos de tres minutos- Dijo Ayato a espaldas de Yui, y vió cómo la chica, su niña, se paraba con dificultad de la banca. -¿Estás bien, Yui?

-Creo que necesito dormir.

-Yui, mírame.- Ayato tomó su rostro en sus manos para verla de frente. -¿Hace cuánto tiempo que no comes?

Yui se quedó pensando un momento.

-Ay. Creo que ya van cuatro días.

-Pues tendrán que ser cinco- Murmuró Ayato, viendo al reloj en la pared. -¿Puedes correr? Olvídalo, si te equivocas y te caes definitivamente no alcanzaremos el autobús. Vamos, te cargaré hasta allá.

Ayato se la hechó en brazos y salió corriendo. Iba tan rápido como en sus sueños. Yui pensó que la gentelo notaría y comentarían algo, y más si lo hacía con ella en brazos y esa gran mochila en la espalda. Pero no dijo nada. Estaba demasiado mareada como para discutir con Ayato.


Para cuando llegaron, el autobús ya estaba arrancando. El muchacho tuvo que golpear la puerta del enorme autobús en movimiento, pero los dejaron subir. Iba casi vacío. No más de cinco personas en el camión, además de ellos. Ayato acomodó a Yui en un asiento de ventana, hechó la mochila al suelo, se quitó el abrigo y se dejó caer en su asiento. Yui se acurrucó en su pecho, y se quedó profundamente dormida. Y nisiquiera se le pasó por la mente despertarla.

Lo habían hecho. Llegaron al autobús a tiempo, a pesar de la distancia y la lluvia. Y se dirigían a un lugar seguro, fuera del alcance de su hermano y de cualquiera que quisiera quitarle a su niña. Con un poco de suerte, llegarían a salvo.

¿Qué diría Yui cuando supiera que es una vampireza psíquica?


A/N: Un vampiro psíquico es un vampiro que se alimenta de energía en vez de sangre. Es un concepto interesante. Denle una buscadita en san google.

Pues esto fué el final de Meganekko Yui. Gracias a todos los que le dedicaron su tiempo a mi historia. Y a todos los que me dejaron saber su opinión en los reviews. Fueron muy amables siempre conmigo. Akirado karma kun, shina221002 (Shinna-chii!), Natsuki 1304, .miro, michiru 3, kaori Lee, P.M. Merkins, locaxloslibrosyelchocolate, michelle, luana y michelle paez. Ustedes han sido las primeras opiniones que recibo de lo que escribo. No sé cómo agradecerles por sus lindas palabras y su amabilidad.

Supongo que con lemmon. Pondré lemmon a las secuelas. Love u :3

Nos vemos el martes con MY2: White is for resignation.