5 minutos habían pasado y los chicos esperaban ansiosos alguna señal de "acción".
-"Quiero escuchar"- Decía Mark acercándose tambaleando hacia la puerta del armario. Chris miraba de reojo y no dudó en levantarse y caminar hacia donde se encontraba el muchacho.
-"Déjalas"- Dijo para luego tomar del brazo al joven de mohicano y arrastrarlo por la fuerza hacia la sala.
Dianna observaba todo desde la cocina, había decidido alejarse un poco de las bebidas e ir por algo de comer. No se encontraba demasiado tomada, más bien se había controlado bastante, sabía que era la conductora designada y gracias a su poder de decisión no le había costado mantenerse sobria.
-"Qué cocinas?"- Preguntó una tambaleante Lea al ver como la rubia había comenzado a calentar una olla al fuego.
-"Macarrones con queso, quieres?"- Le preguntó mientras sacaba un cucharón de madera del cajón de la mesada.
-"No me vendría nada mal"- Mencionó tomando por sorpresa la cintura de la rubia. Dianna dio un pequeño salto ante el contacto pero disimuladamente siguió con lo suyo.
-"Qué haces?"- Le preguntó al sentir como la morena daba pequeños besos en su nuca.
-"Mmm... Nada"- Mencionó a centímetros de la piel de la rubia, la cual se erizó al sentir el calor de la respiración de la diva.
-"Lea... Por favor"- Dianna intentaba continuar con lo suyo, pero no podía evitarlo, la morena le hacía sentir cosas que ni ella con su poder de decisión superdesarrollado podía controlar. Comenzó a respirar rápidamente y su corazón se aceleró al ver que la morena no estaba dispuesta a parar, al contrario, había dado paso a su lengua que recorría juguetona el cuello de la rubia.
-"Lea..."- Intentaba decir, pero su mente no funcionaba, casi como por inercia echó su cuello hacia atrás. Lea aprovechó y comenzó a besarlo desesperadamente.
-"Lea, en serio..."- Volvió su mirada a la olla e intentó calmarse. No era el lugar, no era el momento. La morena resopló resignada y se alejó, no sin antes dar una buena mirada al trasero de la rubia que se sonrojó al darse cuenta de la escena que habían hecho.
-"Esto me hace acordar muuuuuchoo a algo"- La diva, si bien se había despegado de la rubia, permanecía detrás de ésta admirando cada curva de su cuerpo. Dianna se dió vuelta dispuesta a buscar el repasador que se encontraba en la mesada detrás de Lea, pero no contó con que estaría detrás suyo mordiéndose desesperadamente el labio y haciéndole más difícil la tarea de controlarse.
-"A qué?"- Preguntó la rubia intentando controlar sus emociones, su tono de voz ocultaba cualquier tipo de deseo de manera perfecta, era un tono seco, como si de verdad no le importara lo que la diva tenía que decir. Sonrió por lo bajo al notar que la más pequeña había fruncido un poco su seño al escuchar tan ácida pregunta.
-"Si es que se puede saber..."- Indagó nuevamente acercándose lentamente a la diva y rodeando con su brazo su cintura; pasando su cuello por sobre su hombro. La morena sonrió y se perdió en la silueta del cuello y mentón de la rubia, inhaló desesperadamente su aroma y justo cuando iba a besar su cuello, Dianna se alejó mostrando en su mano el repasador que tanto buscaba.
-"Mmm, te acordas... Esa escena en la que Rachel hace una fiesta?"- Mencionaba mirando como la rubia había vuelto a darle la espalda, asentía con la cabeza y apagaba la cocina. –"Esa escena en la que tuve que besar a Darren"- Sin quererlo la rubia miró por encima de su hombro levantando levemente una ceja, no entendía a donde quería llegar con eso, ni mucho menos porque le molestaba recordar aquella escena. –"El hecho es..."- Dijo acercándose a la rubia y obligándola a girar completamente. –"Que mientras lo besaba..."- Mencionó tomando con fuerza su cintura y pegándola a ella –"estaba pensando en vos..."- Culminó a escasos centímetros de su boca.
El tiempo se paró para ambas y no fue hasta entonces que Dianna se rindió ante la diva.
'Maldición Lea porqué tenés que ser tan condenadamente sexy?' Se preguntó mirando con total deseo la boca de la más pequeña. Sin hacerse esperar juntó sus labios y comenzó a saborear el dulce sabor a frambuesa característico de Lea.
La morena se aferró a la cintura de la rubia intentando fusionar sus cuerpos mientras seguían besándose. La lengua de Lea no perdió tiempo y pidió desesperadamente permiso, la propuesta se había redoblado, Dianna separó sus labios dejando que Lea tomara el control de la situación. Pero no pasó mucho hasta que decidió cambiar de opinión, tomo la lengua de la diva entre sus dientes y sin rencores empezó a succionarla desatando un fuerte gemido que fue a parar a algún rincón de aquella cocina. Lea disfrutaba de aquel beso como de ningún otro, sentía como un calor comenzaba a apoderarse de su cuerpo, nublando su mente y dejándola a la merced de su instinto. Sin más remedio bajó completamente su mano derecha tomando el muslo de la rubia y levantando su pierna, sentía su piel arder bajo su mano y sonrió agradecida de que la rubia trajese un vestido tan corto y fácil de sacar.
El aire se hizo necesario y se despegaron por un momento. Sus miradas estaban llenas de pasión y lujuria. La mano de Lea comenzó a acariciar el muslo de la cantante subiendo cada vez más hasta encontrarse con el borde del vestido. Dianna mordió fuertemente su labio inferior al ver las intenciones de la morena, pero al contrario de ésta su mente funcionaba algo más racionalmente por lo que decidió hablar.
-"Lea no... no podemos"- Alcanzó a decir, mientras sentía como la morena se apoderaba de su trasero con su mano derecha. –"Lea.. acá no"- Le dijo entre gemidos al sentir la otra mano de Lea tomar su glúteo izquierdo obligándola a acercarse más a ella presionando fuertemente sus pelvis. Si bien la morena era más pequeña, su fuerza no dejaba mucho que desear, tomó con determinación el trasero de la rubia y la obligó a apoyarse en la mesada rodeando con sus piernas su propia cintura. Dianna se había perdido en cada uno de los movimientos de Lea, intentaba hacer callar esa voz interior que pedía a gritos que parase. Pero a la vez luchaba al sentir como un calor inesperado se apoderaba de su cuerpo. Lea no perdía el tiempo y sin aviso alguno comenzó a hacer movimientos sugerentes con sus caderas, hacia adelante y atrás, chocando con la pelvis de la rubia.
-"Vamos a la habitación"- Dijo la diva mientras atacaba su cuello. Dianna no sabía qué hacer, no estaba lista. No se sentía preparada, pero no podía evitarlo, la morena la podía. La forma en la que hablaba, tan seductoramente, su caminar, sus labios posándose sobre su cuello y sus manos tomándola de manera profesional era algo que no podía aguantar. Ese calor que se había acumulado en su cuerpo por culpa de la morena necesitaba apagarse de alguna manera, y la diva le estaba ofreciendo una de sus más acertadas soluciones.
Sin emitir respuestas empujó a Lea y bajó de aquella mesada. La morena la miró con descontento al observar que la rubia caminaba hacia la puerta sin mirarla. Pero toda su tristeza se esfumó al ver como ésta, giraba su cabeza sobre su hombro y guiñaba uno de sus ojos.
-"No pensás seguirme?"- Le preguntó para luego desaparecer por el pasillo. Esto empeoró aún más la situación de Lea, sentía que no iba a poder contenerse por mucho más tiempo, necesitaba a la rubia, y la necesitaba de manera urgente. Sin esperar más, caminó desesperadamente hacia la habitación de Chris, los muchachos seguían batallando en Guitar Hero y tanto Amber como Jenna se habían quedado dormidas en la espera de Heather y Naya.
'Heather y Naya' Pensó la morena, recordando que esos 7 minutos en el paraíso habían durado más de lo esperado. Pero sus pensamientos se detuvieron al escuchar un fuerte gemido que provenía de aquel armario. 'Sin duda la deben estar pasando bien' afirmó mientras una maliciosa media sonrisa escapaba de su rostro. Llegó al final del pasillo y buscó alguna pista sobre la rubia, la encontró sin dudas en la manija de la puerta donde Dianna había colocado uno de sus brazaletes como señal, no esperó más y abrió cuidadosamente la puerta.
Rubia y morena no esperaron mucho tiempo y entraron sonrientes a aquel armario.
-"Es pequeño"- Mencionó seductoramente Heather al ver como Naya cerraba la puerta tras ellas dejándolas bajo la tenue luz de una lámpara. El espacio dejaba mucho que desear, apenas cabían sus cuerpos apretados dentro de él y eso aumentaba aún más esa excitación que ambas estaban sintiendo. Sacos, chaquetas, pantalones, zapatos y muchas camisas hacían que el calor del lugar aumentara de manera notable.
-"Mmm, yo creo que puede funcionar"- Dijo Naya tomándola por la cintura y pegándola a su cuerpo. La rubia dejó escapar un leve gemido y de inmediato rodeó el cuello de la latina con sus brazos. La morena comenzó a besar calmadamente los labios de Heather.
-"Si no te apuras, se darán cuenta"- Mencionó Heather sonriendo ante la idea de entregarse a la morena en aquel instante. Pero la latina no estaba tan segura de ello, si bien se moría por besar cada parte del cuerpo de la rubia y hacerla suya en ese preciso momento, pensaba que no era la manera indicada, no era el momento indicado. Si bien Naya núnca se caracterizó por ser una chica que lo pienses dos veces, con Heather las cosas eran diferentes, con ella se sentía especial, no quería tratarla como a cualquiera de esos chicos de una noche que servían para calmar levemente su abstinencia. Naya encontraba en Heather lo que nunca había encontrado en otra persona, comprensión, amor.
-"Heather... No creo que sea correcto"- Dijo arrepintiéndose de haber comenzado ella misma a tentar a la rubia. Heather no dijo nada, simplemente plantó un tierno beso en el cuello de la latina.
'Creo que me entendió' Pensó, pero pronto se retractó al sentir como la rubia atacaba sin recelos su cuello, lamiéndolo y mordiéndolo. Su vista se nubló obligándola a cerrar los ojos, la rubia era experta en hacerla sentir totalmente vulnerable. Por inercia echo su cuello hacía atrás, pero no fue hasta que la rubia comenzaba a dejarle un bien marcado chupón, que volvió a la realidad.
-"Heather... No... Así no..."- Dijo gimiendo al sentir como la rubia despegaba sus labios de su piel. La muchacha la miró desconcertada, sus brazos soltaron a la latina y se posicionaron a cada lado de su cuerpo.
-"Acaso no te gusto?"- Preguntó intentando hacerse la inocente, pero lo único que consiguió fue calentar aún más a la latina que no podía dejar de luchar en su interior.
'Heather porqué tenés que ser tan inocentemente sexy' Se reprochaba viendo como la rubia mordía su labio inferior comportándose como una sexy niña inocente. Naya no aguantaba que la rubia jugase así con ella, pero no iba a dejarse rendir tan fácilmente, debía luchar, no quería que todo pasase de esa manera.
-"Acasó no quieres sentirme?"- Volvió a preguntar la rubia tomando con su mano el trasero de la latina y obligándola a elevar una pierna.
-"Heather... Por favor así no"- Decía entre sollozos la morena sintiendo como ese calor interno comenzaba a aumentar. Y de veras se asombró al sentir la mano izquierda de la rubia colarse por su blusa comenzando a divagar entre su abdomen. –"Heather esto no está bien"- Le dijo separándola bruscamente y haciendo que la rubia chocase contra la estantería llena de sacos que estaba en su espalda.
-"Por qué! Ahora que te pasa Naya? Me has estado provocando toda la noche y te niegas justo ahora?"- Le reprochó mirándola directamente a los ojos.
-"Es que no quiero que sea así Heather"- Mencionó avergonzada bajando su mirada al suelo evitando la mirada asesina de la otra. –"No quiero que pase por un simple juego, no quiero que nuestra primera vez sea así"- Mencionó elevando su mirada hacia la rubia.
La bailarina sintió una fuerte punzada en el pecho al darse cuenta que estaba forzando algo que era tan importante para las dos. La latina quería cuidarla, y Heather no se había dado cuenta de lo lejos que habían llegado.
-"Heather yo te amo..."- Dijo acercándose y tomando con una de sus manos el mentón de la rubia –"Y de veras quiero hacerlo... Pero no quiero que lo recuerdes como una noche más, quiero que sea especial.."- Culminó esperando expectante una respuesta por parte de la rubia.
-"Naya..."- Le dijo para luego suspirar aliviadamente, por fin pudo pensar con claridad, la morena la estaba cuidando, no quería que su primera vez se resumiera a una simple noche de fiesta con alcohol y en unos simples y cortos 7 minutos –"Te amo y de verdad aprecio que estés haciendo todo esto por mi... Muestra que de verdad me quieres, y me respetas"- La latina esbozó una pequeña sonrisa tomando ambas manos de la rubia. –"Pero quiero que sepas que te deseo, te deseo mucho más de lo que pude haber deseado a nadie en este mundo y cualquier ocasión sería perfecta para que podamos estar juntas, siempre que tú estés conmigo"- Le dijo para luego besar tiernamente sus labios. –"Quiero estar contigo, y no es por el alcohol o este estúpido juego; quiero estar contigo porque te deseo, te necesito, te amo..."- Culminó mirando a la morena directamente a los ojos.
Naya sonrió a gusto, comprendía que no se trataba del lugar o la situación, era la persona con la que iba a estar lo que hacía especial el momento; y en este caso no se trataba de otra sino de Heather, la mujer que le había quitado el sueño en varias ocasiones y le daba ánimos de despertarse todas las mañanas. La mujer que le había confesado abiertamente su amor y la cual estaba dispuesta a romper con su novio determinada a hacer las cosas bien.
-"Quiero hacerlo Heather"- Susurró en un suspiro que fue a parar a los labios de la bailarina. –"Pero debo asegurarme que no te vas a arrepentir"- Dijo mirándola de manera penetrante a los ojos.
-"Nunca lo haría"- Mencionó tomando con sus manos la palma derecha de la latina y dirigiéndola hacia su propio pecho ejerciendo una leve presión en este y alentando a la latina.
La morena sonrió ante el movimiento de la rubia y rápidamente comenzó a besarla con pasión. Sus labios aprisionaban el labio superior y luego el inferior de la bailarina para después pedir permiso con su lengua. Su mano derecha jugaba con el busto de la rubia, masajeándolo apasionadamente haciendo que ésta dejara escapar sentidos gemidos que eran callados por la lengua experta de Naya que inspeccionaba cada rincón de su boca. Mientras, su otra meno se centraba en acercar a la rubia lo más posible a su cuerpo, un paso bastó para hacerla chocar contra la estantería del fondo haciéndola gemir de dolor y excitación. Una de sus piernas se entrometió entre las de Heather ejerciendo una tentadora presión sobre su centro sintiendo incluso sobre su short el intenso calor que la gobernaba.
-"Creo que esto..."- Dijo tomando la blusa de la rubia –"Tiene que irse"- Culminó obligándola a romper el beso y levantar los brazos para así librarla de aquella molesta y ajustada prenda gris.
Heather no perdió tiempo y volvió a unir sus labios con los de Naya mordiendo salvajemente su labio inferior para luego separarse nuevamente.
-"Ahora es mi turno"- Mencionó para luego deshacerse de la blanca remera de la latina que sonrió ante el calor de su piel contra la de la rubia.
Continuaron besándose apasionadamente mientras que la latina ejercía cada vez más presión sobre el centro de la rubia con su pierna, volviéndola loca. En un acto de venganza la bailarina giró colocando a la morena contra la pared, ésta logró expulsar un leve gemido de dolor y excitación.
'No te la voy a hacer tan fácil' Pensó Heather mirando con total lujuria a la morena mientras iba descendiendo dejando un camino de besos por su vientre. Al llegar al borde de su pantalón volvió a observar a la morena que estaba totalmente perdida en los movimientos de la rubia. La bailarina comenzó a desabrochar lenta y sigilosamente el pantalón para luego deslizarlo y botarlo a algún rincón del armario.
-"Mucho mejor"- Mencionó para luego comenzar a besar y lamer la parte interna del muslo de la latina.
-"Heather no juegues..."- Pedía suplicante la morena. El simple hecho de tener a la rubia entre sus piernas y sentir su respiración tan cerca de su sexo era inaguantable. La necesitaba ahora.
Heather hizo caso omiso a las súplicas de la morena y continuó dejando besos y caricias por todo el muslo hasta adentrarse en la zona más sensible. Sin pudor alguno tomó entre sus dientes la pequeña tanga negra que cubría aquel sitio tan preciado y comenzó a deslizarla hasta dejarla caer. La latina suplicaba porque todo eso terminase rápido, tenerla a la rubia jugando con ella era irresistible. Heather se maravilló con la humedad visible en aquella zona y sonrió segura de saber que ella era la culpable.
-"Heather... Te necesito"- Dijo casi en un suspiro tomando con ambas manos la cabeza de la rubia e incitándola a terminar lo que había comenzado. Pero la rubia se negó, posó sus manos a los costados de la pared y miró a la morena directo a los ojos.
-"Todo a su tiempo"- Mencionó para luego lamer sin recelos la entrepierna de la morena. La latina gimió notablemente ante el contacto e intuitivamente movió su cadera hacia adelante buscando más. Pero la rubia se paró y plantó un fogoso beso en los labios de su chica. Naya se perdió en aquel beso intentando calmar en el aquella excitación, pero le resultó imposible y mucho más al notar su propio sabor en él. Tomó rápidamente la mano de la rubia y la incitó a recorrer su cuerpo hasta posarla donde más la necesitaba.
-"Heather..."- Suspiro suplicando a la rubia que sonreía gustosa.
-"Dime que quieres"- Dijo sensualmente en el oído de la morena para luego lamer y morder su lóbulo. Mientras su mano que había sido incitada por la morena comenzaba a jugar con su clítoris proporcionando leves caricias. La latina no podía más que gemir caprichosa rogando con que la rubia dejara la tortura.
-"Por favor..."- Suplicaba entrecerrando sus ojos disfrutando de las caricias de la rubia que tanto dolor y frustración le provocaban.
-"Sólo dímelo Naya..."- Volvió a incitar pícara la rubia jugando ahora de un modo más salvaje con el centro de la morena.
-"Te necesito adentro Heather..."- - "Entra en mí..."- Mencionó para luego dejar salir un notable gemido – que sin duda iba a oírse en toda la casa – al sentir dos dedos de la rubia adentrarse en ella. Una sonrisa de satisfacción adornó el rostro de la bailarina al ver como la morena comenzaba ella misma a moverse erráticamente sobre sus dedos.
-"Déjamelo a mí"- Dijo para luego comenzar a implementar un lento y progresivo ritmo que iba aumentando cada vez más, volviendo loca a la latina. Su mano libre comenzó a masajear el pezón izquierdo de la morena, mientras que el otro era atendido por su boca que no perdía tiempo y chupaba, succionaba y mordisqueaba la zona.
Naya simplemente intentaba contener sus gemidos pero era prácticamente imposible, la rubia sabía muy bien lo que hacía. Heather sin perder tiempo comenzó a acelerar el ritmo, arremetiendo cada vez con más fuerza contra el centro de la morena. Mientras que su boca recorría desde el pecho de la cantante hasta su cuello lamiéndolo y succionando la zona.
La latina gemía de manera casi incontrolable al sentir los dedos de la rubia en su interior moviéndose de manera experta. Una de las manos dela bailarina viajó hasta la morena pierna de Naya y la elevó en uno de sus costados dejando más espacio para poder adentrarse en ella. La latina gemía placenteramente al sentir los dedos de la rubia jugando en su interior; la rubia sentía como las paredes de la morena se iban cerrando cada vez más y comenzó a acelerar el ritmo.
-"Ya casi..."- Mencionó entre suspiros tomando las caderas de la rubia en un intento desesperado por ejercer más presión.
-"Ven conmigo..."- Le dijo la rubia a su oído. Naya no aguantó más y se vino sobre los dedos de la bailarina que poco a poco fue parando el ritmo para luego fundirse en un contenedor abrazo.
La rubia sostuvo a la latina mientras ésta se recuperaba de aquel sentido orgasmo. La latina respiraba agitada pero poco a poco iba recuperándose.
-'Eso fue mágico"- Logró decir al oído de Heather lo que hizo que ésta se separara y la mirase de frente. Una pequeña sonrisa se escapó de ambos rostros para luego desaparecer cubierta por un tierno y sentido beso. Al separarse de aquel beso Heather observó la atenta y penetrante mirada de Naya, la cual sólo significaba una cosa, venganza.
-"Creo que ahora"- Dijo girando bruscamente a Heather para tenerla frente a frente aprisionada entre su cuerpo y la pared, y elevando una de sus piernas a un lado de su cadera –"Es mi turno"- Culminó atacando el cuello de la rubia y besándolo apasionadamente mientras una de sus manos jugaba con el muslo de la rubia. Heather se limitaba a dejar salir sonoros gemidos al sentir la lengua de la morena recorrer toda la extensión de su cuello para luego morder deliciosamente su clavícula.
-"Mmmm, tienen razón"- Dijo Naya al oído de Heather para luego morder su lóbulo y besar su mandíbula recorriendo un largo camino hacia su clavícula, nuevamente.
-"Sobre Qué?"- Alcanzó a preguntar Heather perdida en las caricias que estaba recibiendo por parte de la morena, la cual había colado una de sus manos por su espalda buscando desprender el broche de su sostén.
-"La venganza..."- Mencionó liberando a la rubia de aquella molesta prenda –"Es dulce"- Culminó fijando su vista a los pechos de la rubia para luego atacar uno de ellos con su boca lamiéndolo y besándolo. La bailarina no podía controlar los latidos de su corazón y le era casi imposible disimular los gemidos de placer producidos por la experta boca de la morena.
-"Tranquila"- Dijo Naya separándose del pecho de la rubia -"No vas a sufrir mucho"- Mencionó mientras descendía por el cuerpo de la rubia dejando un camino de húmedos besos hasta toparse con el borde de su diminuto short. Allí se detuvo unos segundos y volvió su vista hacia la rubia que mantenía su mirada en el techo disfrutando de cada caricia, con cuidado desprendió el short de la bailarina y lo deslizó hacia abajo. Heather no podía controlar su cuerpo en ese momento y deseaba con todas sus fuerzas que la morena no la hiciese sufrir y terminara con todo ese juego y al mismo tiempo con el incontrolable calor que la gobernaba.
-"Hazlo ya"- Pidió Heather suplicante al sentir a la morena tan cerca de su centro.
Naya no esperó más y rápidamente retiró la última prenda que la separada de aquel lugar tan preciado. Se tomó unos segundos para admirar la humedad que desprendía aquella zona, humedad de la cual ella era culpable.
-"Estás tan mojada"- Mencionó la morena besando incesablemente la parte interna del muslo de la rubia. Heather se desesperaba, necesitaba sentir a la morena dentro de ella de manera urgente y se arrepentía de haber sido ella quien empezó el histeriqueo.
-"Es tu culpa, arréglalo"- Dijo tomando la cabeza de la morena e incitándola a adentrarse en aquella zona.
La latina esbozó una pequeña sonrisa de satisfacción al ver que tenía a la rubia comiendo de su mano pero decidió no hacerla sufrir con la espera y sin pensarlo dos veces se adentró en aquella fuente de placer. Heather dio un pequeño brinco al sentir la lengua de la morena adentrarse en su intimidad en intuitivamente intentó moverse para aplicar un ritmo. La morena tomó con ambas manos la cadera de la rubia y comenzó a implementar un moderado movimiento, mientras su lengua se adentraba en su intimidad saboreando el propio sabor de la bailarina.
Heather se balanceaba levemente hacia adelante y atrás incrementando el ritmo, una de sus manos se dirigió hacia su propia boca y ejercía presión intentando cubrir sus propios gemidos, pero su plan falló cuando la morena decidió ingresar dos dedos en su interior. Algo asustada por el estruendo que provocó la rubia Naya se paró y desaceleró el ritmo buscando los azules ojos de su amante.
Heather la observó por un momento y sin dudarlo la besó con pasión dándole a entender que ella estaba bien. Naya compendió el mensaje e incrementó la velocidad de las embestidas, tomando con su mano izquierda el muslo de la rubia y elevándolo a la altura de su cintura, mientras su boca besaba de manera salvaje la clavícula de la bailarina dejando una notable marca.
Un tercer dedo se unió al juego y Naya podía notar como las paredes de la rubia se iban cerrando haciendo cada vez más estrecho el lugar.
-"Estoy tan cerca"- mencionó moviendo erráticamente sus caderas –"Más rápido"- Pidió de manera suplicante. La morena no dudó ni un segundo e incrementó la velocidad de las embestidas, siendo tan fuertes que la rubia golpeaba su cuerpo contra la pared de manera salvaje. Gemidos de dolor y placer colmaban aquel armario y no faltó mucho hasta que el cuello de Heather se estiró hacia atrás y la rubia dejo salir un sonoro -"I love you"- elevándose por unos segundos llegando a su tan deseado orgasmo. Naya abrazó a la rubia y salió de su interior mientras dejaba pequeños besos en la mejilla de la bailarina.
Mientras Heather se recuperaba buscaba la mirada de la morena, sus ojos se encontraron y no podían expresar emoción más hermosa que la que en aquel momento estaban viviendo. Ambas sonrieron y se besaron dulcemente demostrándose en aquel largo y calmado beso, todo el amor que sentían por la otra.
Lea ingresaba a la habitación dudosa, las luces estaban apagadas y apenas podía escuchar sonido alguno. Sus sentidos comenzaron a intentar trabajar normalmente, sus pupilas se dilataron y todo su cuerpo intentaba mantener un equilibrio mínimo para no caer. Lentamente cerró la puerta tras de ella y comenzó a buscar a la rubia.
-"Di?"- Preguntó algo asustada dirigiéndose hacia el medio de la habitación. –"Di si este es uno de tus juegos eróticos, no me está gustando para nada."- Mencionó con total temor.
La realidad era que una de las pocas cosas que aterraba a la cantante y que se había cometido en la única barrera que la morena no había podido superar, era la oscuridad. Y todo se remitía a su niñez cuando tenía tan sólo 5 años, una noche en la que jugaba con sus primos en su habitación, el juego elegido había sido "las escondidas" y ella había encontrado el escondite perfecto, una pequeña habitación en la que guardaban algunos juguetes y muñecos. Se escondió dentro de una caja vacía, bastante grande para cubrir la mayor parte de su cuerpo. Los minutos pasaron y la niña empezaba a preocuparse, salió de su escondite y se dirigió hacia la puerta, al intentar abrirla la misma estaba trabada; intentó e intentó, una y otra vez pero le fue imposible. Pasó horas y horas en aquel cuarto oscuro aterrada en un rincón, cantando incansablemente toda canción que pasaba por su mente.
Luego de 6 horas por fin la puerta se abrió, su madre la alzó y la llevó rápidamente a su cama. Si bien todo había sido una broma de sus primos ninguno contó con que la muchacha saldría tan shockeada de aquel cuarto, quedando el miedo a la oscuridad como una cicatriz que llevaría de por vida. La cual se abría cada vez que Lea llegaba a su propio departamento, lugar que compartía con su novio (ex novio) Theo. Las innumerables veces que el muchacho jugaba con ella asustándola en la oscuridad habían incrementado su terror, no sólo por el recuerdo de aquella escena a los 5 años, sino también porque en cada uno de esos episodios Theo terminaba obligándola a acostarse con él de manera violenta y brusca.
-"Di, contesta"- Volvió a intentar Lea caminando hacia la cama, las sábanas estaban desarregladas y se podía observar un pequeño montículo que podría fácilmente ser el cuerpo de la rubia. –"Di, eres tú?"- Preguntó rozando con su mano el acolchado.
Como si se tratase de una broma la puerta del baño se abrió rápidamente haciendo que Lea se sobresaltara y diera un pequeño brinco para luego sentarse sobre la cama con una mano en el pecho.
-"Dianna Elise Agron, me asustaste!"- Gritó conmocionada mientras intentaba controlar su agitado corazón. La rubia no entendía nada, ella simplemente había ido al baño por un segundo y al otro encontraba a Lea con el corazón en la boca culpándola de haberla asustado.
-"Emmm, lo siento yo... Yo..."- No continuó pues la morena había agachado su vista hacia el suelo, parecía bastante asustada y algo molesta. –"Lea estás bien?"- Preguntó para luego caminar sigilosamente hasta llegar a donde se encontraba la cantante. Lentamente se arrodilló frente a ella posando sus manos en sus rodillas. –"Lea?"- Volvió a insistir buscando la mirada de la morena. Su mentón se elevó y por fin sus ojos se conectaron, pero esta vez nada lindo se veía a través de ellos, la mirada de la cantante estaba siendo obstruida por unas cuantas lágrimas que habían escapado y recorrían su mejilla. –"Lea que pasa?"- Preguntó tomando con su mano derecha cada una de las lágrimas que recorrían el rostro de la diva, para luego sentarse a su lado totalmente preocupada.
-"No es nada Di... Lo ... Lo siento"- Mencionó por primera vez la morena manteniendo su vista en el suelo.
-"Lea si es mi culpa lo siento, no voy a hacer nada que tú no quieras; no haré nada directamente. Hay Lea perdón,,, sólo,,, sólo es que no puedo resistirme, disculpa Lea; nunca me había pasado esto con otra mujer, nunca había sentido esto por nadie! – La rubia tartamudeaba un poco y las palabras salían con dificultad pero no estaba dispuesta a detenerse. –"Sé que suena raro decirlo, y más viniendo de mí pero, Lea me gustas, me gustas demasiado. Y sé que ahora estás con Theo y estás muy feliz con él, no quiero arruinar eso, discúlpame, nunca quise ni siquiera intentar arruinar lo tuyo con Theo, Lea perdón, perdón. No lo volveré intentar, pero no quiero perderte. Lea lo siento, de verdad."- Culminó la rubia intentando levantarse de su posición, pero algo la detuvo.
La mano de lea sostenía firmemente su muñeca y la obligó a detenerse. La diva se paró aún con la mirada algo baja y se ubicó al frente de la actriz.
-"Tengo que contarte algo"- Mencionó esta vez mirando a la rubia fijamente a los ojos. La actriz se vio algo intimidada por la mirada penetrante y seria que mantenía la diva; pero rápidamente comprendió que se trataba de algo importante.
-"Claro, pero Lea por favor, perdóname; no fue mi intención hacerte sentir incómoda yo nun...-"- La rubia se vio interrumpida por la morena que colocó su dedo índice sobre sus labios.
-"Cállate. No es eso, no tengo por qué perdonarte ya que no has hecho nada malo. Todo lo que pasó, pasó porque yo y tú lo quisimos y el resto no importa"- Mencionó quitando su dedo y tomando con sus manos las de la muchacha de cabello corto.
-"Pero Lea, y Theo?"- Preguntó dudosa al ver que la morena se había percatado de nombrarlo.
-"De eso quiero hablarte"- Dijo tensándose un poco al recordar cada escena vivida con su ex-novio. –"Pero primero júrame que no armarás un escándalo"- Le pidió mirándola fijamente a los ojos. La rubia se limitó a asentir con la cabeza para luego acercarse un poco más a la morena subiendo sus dos piernas a la cama y colocándose en una típica posición de indio, lo que le daba un aire súper tierno.
-"Mira, con Theo..."- Lea no sabía cómo contarle a la rubia de lo sucedido, si bien el efecto del alcohol había desaparecido como por arte de magia, aún no estaba segura si debía o no contarle los hechos a la rubia, ella no quería ponerla en peligro y sabía perfectamente de lo que Theo era capaz. –"Con Theo nos tomamos un tiempo..."- Mencionó algo dudosa pero recurriendo a sus años de actuación para disimular su indecisión –"Simplemente tuve que decirle que ya no podía seguir engañándolo, que me pasaban cosas con otra persona y que no quería que él saliese lastimado"- El corazón de la rubia dio un fuerte punzaso al escuchar aquellas palabras. No sólo debía luchar contra Theo por el amor de la morena, ahora había otra persona que le estaba robando el corazón. Su mirada se desvió a un costado y Lea pudo observar la tristeza en los ojos de la rubia.
-"Esa persona eres tú Dianna."- Dijo tomando el mentón de la rubia y tragando todos sus nervios haciendo un poco de ruido. La actriz abrió levemente los ojos asimilando cada palabra que la morena le había proporcionado.
'Lea siente algo por mí? Eso no puede estar pasando. Debe haber un error, trago forzosamente, me está mintiendo. Se la ve nerviosa, pero puede ser por la confesión. Me amará?'- Muchas dudas colmaban la cabeza de la rubia que no paraba de preguntarse si la morena hablaba en serio o no.
-"Y..Yo?"- Dijo intentando modular normalmente.
-"Dianna, me gustas, me encantas. Desde la primera vez que nos conocimos sentí algo especial por tí, creo que es po eso que insistí tanto con tu apodo y todas esas cosas..."- Ambas rieron ante el recuerdo de su primer encuentro, aquel que ya quedaría guardado completamente en sus memorias. –"Dianna..."- La diva respiró por un momento intentando buscar las palabras justas para expresarle sus sentimientos, pero no existía frase más correcta que la que se repetía una y otra vez por su cabeza en ese momento. –"Dianna, yo... Yo te amo."- Mencionó mirándola de manera penetrante, intentando demostrar todos sus sentimientos con esa mirada.
'Morí. Estoy muerta. Estoy en el cielo. El alcohol me pasó la cuenta. De verdad dijo eso? De verdad dijo que me ama?"- La rubia se reprochaba en su cabeza incrédula por lo que acababa de oír.
-"Di algo por favor"- Lea observaba atenta a la rubia que parecía no reaccionar ante el comentario. Pensó que era muy pronto 'no debí haberlo dicho' se cuestionó en su interior al ver que la rubia había cortado su respiración y mantenía su boca entreabierta sin mover ningún músculo. –"Dianna..."- Suplicó nuevamente.
La rubia no podía creer lo que sus oídos habían escuchado, La amaba? De verdad la amaba? Lea? Aquella muchacha que le había quitado la respiración innumerables veces, la misma muchacha que la embelesaba con su potente voz con cada nota, aquella joven que parecía no importarle ninguna clase de opinión y vivía acorde a lo que su corazón le mandaba; era esa la misma mujer que acababa de decirle que la amaba. Pues Dianna se negaba a creerlo tan fácilmente.
-"Creo que el alcohol te cobró la cuenta, mejor voy por un vaso de agua"- Rápidamente se paró pero no pudo despegar su brazo del colchón pues Lea la sujetó fuertemente.
-"No es el alcohol. Es mi corazón"- La mano que anteriormente detenía a la rubia incitó a colocarse sobre su pecho sintiendo el agitado palpitar de su corazón. –"Dianna Elise Agron..."- La rubia la miró con ojos brillantes, aún no caía en la cuenta que esto era realidad no un sueño como tantas veces le había pasado. –"Te amo"- La voz de Lea sonaba firme y sus ojos no podían verse más transparentes. Las dudas de la rubia desaparecieron de manera casi instantánea y lo único que pudo hacer fue acortar las distancias que separaban sus rostros con un lento pero poderoso beso.
Lea se sorprendió un poco ante el atrevimiento de la rubia, pero rápidamente se dejó llevar moviendo sus labios al compás del ritmo proporcionado por la otra. Su lengua no tardó en pedir permiso siendo bien recibida. Dianna incitó a la diva a acostarse sobre la cama ubicándose lentamente sobre ella. El beso se había tornado algo más pasional y Lea se perdía en la sensación del cuerpo de la cantante sobre el suyo. Rápidamente logró infiltrar una de sus piernas entre las de la rubia empujando con su rodilla el centro de la fotógrafa y haciendo que esta gimiese levemente.
Dianna comenzó a moverse sobre el muslo de la diva sin percatarse que su propia rodilla rozaba también su centro haciendo que la morena se mordiera el labio inferior intentando controlar sus gemidos. Los movimientos se hicieron cada vez más veloces y las muchachas comenzaban a intercambiar cada vez besos más fogosos. La boca de la rubia se separó en busca de oxígeno pero no tardó mucho tiempo en retomar el contacto con la piel de la morena al lamer su cuello de manera insaciable, para terminar saboreando y mordiendo salvajemente la clavícula de la diva.
El ambiente comenzaba a calentarse y las muchachas tenían bien en claro lo que iba a suceder. Pero esta vez, no eran sus 7 minutos.
SOY TAN MALA.
Muajajajaja, se lo que me van a decir: "Claro, Heya si pero Achele no? Como? Es injusto, a la hoguera!"
Pero no se, me costó mucho este cap, no se si es por el Lemon, más bien no sabia como presentar la situación ya que lo veía muy común que todo sucediera en una fiesta.
Deberían matarme, pero es que no se porque no podía terminar este capítulo.
Pueden insultarme si quieren, se que tardé mucho. :D Los amo.
PD: NO GANAS NI TIEMPO DE CORREGIR.
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