ESTE FIC ES MÍO PERO NO LO ESCRIBÍ YO, ES UN REGALO DE MI QUERIDÍSIMA AMIGA MISFITS POR LO QUE SE ENCUENTRA PUBLICADO BAJO SU CUENTA EN FANFIC. ES Y ASI COMO ME HA PRESTADO "DIPLOMACIA Y ALGO MAS …" Y "EL JUEGO DEL DIABLO" ME PERMITE PUBLICAR ESTE SASUHINA

Jejeje lo siento no actualice la semana pasada pero lo estoy compensando o al menos eso quiero creer amo este cap espero que ustedes también y finalmente los vuelvo a invitar a pasarse por legión infernal una increíble historia sobre cómo se formo akatsuki escrito por Misfits la autora original de este fic sin más los dejo leer

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Complicidad y Enfrentamiento

A pesar de la inexplicable actitud de su padre, la peliazul no dejaría que nada le arruinara el perfecto día que había tenido. No mostró tristeza alguna al entrar a su casa, la noche ya había caído, Hiashi ni siquiera la miró y ella pasó directamente hacia el baño, donde el agua tibia drenó toda esa adrenalina dando paso a una paz infinita.

De alguna forma ya no le interesaba lo que su padre o el clan pensaran de ella, ella estaba conforme consigo misma. Ella sabía bien de lo que era capaz y sabía también que su padre jamás reconocería sus habilidades, no había sido distinto cuando la dejó al cuidado de Kurenai sensei. Pero ahora ya no sufría su despreció tanto como antes. ¿Por qué? ¿Cómo es que un sueño se transforma en un recuerdo sin valor? El amor de Naruto ya no era importante para ella, y el reconocimiento de su padre no era más su ambición. De pronto su memoria trajo desde su subconsciente un recuerdo cercano, una charla que lo había cambiado todo.

-Este enigmático enamorado se vuelve más misterioso conforme contestas mis preguntas, Hinata.

-¿Enamorado? Yo no lo amo.

-¿Cómo que no lo amas? ¿No acabas de decir que es especial para ti, que eres feliz cuando estas cerca de él?

-Sí pero… eso no es amor.

-Déjame planteártelo de otra manera… ¿cómo te sentirías si fueras a verlo ahora?

-Es curioso pero cuando él no esta no sé ni lo que quiero. Cuando lo veo sonrió porque sé que, a pesar de que no tendremos mucho tiempo para estar juntos, será un agradable momento.

-Es casi increíble que siendo tan lista no te hayas percatado de que eso es amor.

El Aburame le había abierto los ojos, si existía alguien por quien Hinata sintiera afecto de una manera especial o diferente, ese era Sasuke Uchiha. Lentamente, el poseedor del Sharingan se había adentrado en el marchito corazón de la ojiperla y lo había revivido. Sintió un poco de miedo al comprender que lo amaba y luego se sintió tonta, ¿por qué temer a algo que la hacía tan feliz? Hinata había crecido, y había dejado en el olvido viejos temores. El corazón de la Hyuga era un mar de misterios pero algo estaba en claro, el único capaz de surcarlo era Sasuke.

Empiezo a creer que Shino tiene razón –pensó al cerrar el grifo– soy feliz ahora porque lo vi hace un par de horas, pero ¿qué pasará cuando comience a extrañarlo de nuevo? Necesito ese permiso.

Se secó y vistió rápido pensando que su hermana estaría deseosa de usar el baño después de tantas horas de entrenamiento. Para su sorpresa cuando salió no la encontró pero sí a su madre.

-¿Mamá has visto a Hanabi?

-Aun está afuera entrenando, ya le dije que entrara pero ni siquiera me respondió.

-¡Pero si está exhausta!

-Lo sé, pero no me hace caso –soltó la dama con angustia.

-Descuida mamá, voy por ella.

-Buena suerte.

Hinata se calzó las sandalias y caminó hasta el medio del jardín, donde Hanabi estaba pateando un tronco en vista de mejorar su taijutsu.

-Es tarde –dijo Hinata pero no obtuvo respuesta alguna.

Hanabi solo cambio de pierna para entrenar la velocidad en la izquierda esta vez.

-Preocupas a mamá –insistió la peliazul.

-Y tú a papá –respondió secamente la menor.

-Esto no tiene nada que ver conmigo, Hanabi –respondió cansada de la discusión de siempre.

-¿Ah no? ¿Eso crees? –Indagó de manera sarcástica– pues te tengo noticias hermanita ¡todo lo que sucede dentro de estas mugrosas paredes tiene que ver contigo!

-¿Pero de qué demonios hablas?

-Hinata esto, Hinata aquello. Debemos proteger a Hinata es la primogénita, dice la familia secundaria. ¡Por todos los cielos si hasta Kiba cree que eres mejor que yo! –Gritó indignada– lo único en lo que te supero es en ser una ninja ¡¿y ahora resulta que por arte de magia eres mejor que Neji?! ¡Neji! Yo ni siquiera puedo acercarme a él y tú rompes su barrera.

-¿Por qué es tan importante para ti ser mejor que yo? –preguntó cansada de la escena.

-Porque es todo lo que tengo ¿bien? Soy una Hyuga y me comporto como tal.

-No Hanabi, la sangre no define quien eres, son tus acciones las que lo hacen.

-No intentes sermonearme como si te importara –le reprochó molesta.

-Has lo quieras –soltó secamente y luego añadió– pero el caso es que si me importas

Hanabi no le respondió pero pudo notar que las palabras de su hermana eran sinceras. Por primera vez la menor de los Hyuga iba a reconsiderar sus objetivos y el modo de obtenerlos, iba a realizar una larga y profunda autocritica.

La noche envolvió a la peliazul en interminables sueños. Esos que ya se le estaban haciendo costumbre. Viajes frases y recuerdos pasaban fugazmente por su mente o eran repetidas incesablemente en un eco que se distorsionaba.

busca la felicidad, no esperes que ella llegue a ti como por arte de magia…

Kurenai-sensei –distinguió la Hyuga.

¡Pues yo no quiero ser títere de Konoha, quiero ser libre!

todos necesitamos un lugar en el que podamos estar en paz, en el que podamos ser felices… debes buscarlo…

Tsuchikage-sama –recordó Hinata.

realmente eres especial ¿verdad Hinata?

La peliazul se ruborizó al resonar este recuerdo.

solo no llegues tarde y no avergüences a nuestra familia…

algún día se dará cuenta de lo maravillosas que son tus habilidades y te hará líder del clan…

-Papá, mamá…–murmuró.

hay ciertas larvas que se esfuerzan en vano, ya que nunca llegarán a ser mariposas…

¿Te duele Hinata? ¿Te sentiste vulnerable acaso?

¡Te molestó porque ella desenterró a la vieja Hinata, pero la verdad es que solo tú fuiste la responsable de dejarla salir!

Revivió la angustia como si el momento aun estuviese sucediendo pero luego esas hirientes palabras fueron aplastadas.

y ahora se alejan de nosotras sin remedio… las palabras que se alejan jamás tendrán la fuerza para dañar tu corazón…

Temari –dilucidó ella agradecida por la enseñanza que la rubia de Suna le había otorgado.

¿Alguna vez has ido con alguien al festival?

no te despidas, no me digas adiós…

dame un minuto más…

si quisieras podrías venir, no me molestaría tener compañía de vez en cuando…

nunca había conocido a alguien como tú…

me gustaría saber cuándo volverás…estaré aquí… esperando….

Sasuke… me encantaría pero el clan…

no entiendes nada sobre el orgullo de los Hyuga…

¡Al demonio con el clan! ¡Al demonio con mi padre y mi hermana! ¡Al demonio con Konoha! Solo quiero ser libre y no estar atada por las cadenas que estos ojos y mi sangre me imponen –gritó disipando todas las voces y antes sus ojos esa oscura figura que jamás alanzaba se transformó en luz y adquirió un rostro familiar, tomo la forma de Sasuke quien extendiéndole la mano la invitaba a salir de esa pesadilla para convertir un sueño en realidad.

Despertó con una sonrisa en los labios, pero algo aturdida. Parecía ser que el timbre de la residencia Hyuga estaba sonando hace rato pero nadie lo oía, la razón era sencilla: no había nadie allí.

Hinata bajo rápidamente, aun en pijamas, a abrir la puerta y se sorprendió al ver a Tenten del otro lado de la misma.

-Tenten… -murmuró con pereza.

-Lamento la insistencia pero me preguntaba si estaba Neji en casa –se explicó la castaña después de saludar a la Hyuga.

-La verdad es que no sé. Entremos y te digo –invitó la peliazul.

Una vez dentro, Hinata observo una infinidad de notas bajo la puerta y algunas otras sobre la mesa. Ignoró todas las que estaban en el piso y tomo las que estaban sobre la mesa.

Me voy a entrenar con Neji.

Hiashi.-

Decía una de ellas. La siguiente que Hinata tomó decía:

Mamá, voy a alcanzar a papá y Neji para entrenar.

Hanabi.-

Y finalmente la última argumentaba.

Hinata, voy a comprar víveres.

Mamá.-

-Esa debe ser la razón por la cual no había nadie aquí cuando llegaste y seguramente todo el resto pertenecen a otros miembros del clan que salieron en misiones o algo –dedujo la Hyuga frente a los atentos ojos cafés.

-Ya veo, entonces lo olvidó –pronunció en un susurró la dama de las armas mientras esbozaba una pequeña sonrisa para esconder la tristeza de sus ojos.

-¿Tenías planes con Neji? –curioseó la ojiperla.

-Más o menos, dijo que esta mañana me ayudaría a entrenar.

-Si esta entrenando con mi padre, de seguro no pudo rechazar la oferta.

-Bueno, no es la primera vez que esto ocurre.

-¿A qué te refieres?

-Siempre que le pido que me ayude dice que no tiene tiempo, que está en una misión o que debe entrenar a Hanabi.… siempre termino entrenando taijutsu con Lee, por eso mi ninjutsu es tan débil.

-Pero tú eres una especialista en armas, tienes la mejor puntería en toda la aldea ¿para que necesitas ninjutsu?

-Porque el ninjutsu –dijo la castaña tomando valor– no solo me convertirá en mejor kunoichi, también me acercará a Neji.

-Con que de eso se trataba… ¿le has dicho algo a Neji?

-Nunca he tenido la oportunidad… no es fácil llamar su atención, sus oponentes es lo único que realmente toma en cuenta.

Y tras esa frase ambas se miraron mutuamente como tramando un plan siniestro, cuando Tenten finalmente se despidió Hinata se cambio y se dirigió al Palacio del Hokage. Estaba más decidida que nunca, ella conseguiría ese permiso.

Caminó firmemente por las avenidas hasta llegar al lugar planeado. El frío comenzaba a sentirse en Konoha, estaba claro que el invierno se avecinaba. Entro en el lugar y sin siquiera anunciarse con Shizune, golpeo la puerta del despacho de Tsunade.

-¡Más vale que estén completos esta vez! –amenazó la Godaime refiriéndose a algunos viejos archivos. Pero grande fue su sorpresa cuando Hinata entró– creí que eras Shizune, ella no te anunció.

-Porque no sabe que estoy aquí. El caso es Hokage-sama que quiero tratar un tema delicado con usted y solo con usted –explicó la peliazul logrando que Tsunade se interesara en la cuestión.

-De acuerdo Hinata, dime que sucede –invitó la rubia.

-Quiero un permiso ANBU.

-¡¿Qué dices?! No puedo darte uno de esos permisos, las razones son obvias, no tengo como justificarlo –explicó sorprendida y luego con molestia agregó– ¿Qué sucede contigo? No eres la clase de ninja que me da problemas, pero últimamente es distinto.

-Porque últimamente me siento distinta, siento que voy a explotar si no me alejo de todo y de todos –manifestó simulando angustia.

-¿Es por Naruto? –inquirió sintiendo compasión.

-Más bien por mi hermana, mi clan y principalmente mi padre, me presiona y desmerece al mismo tiempo –detalló mientras realizaba una actuación merecedora de un Oscar.

-Entiendo… mira el problema aquí es que cada permiso ANBU que otorgo es revisado luego por el concejo, no puedo firmarlos así como así sin la debida justificación pero eso no sería problema ya que puedo inventar algo. El verdadero problema, Hinata, es que como no serás enviada en ninguna misión, necesito que alguno de tus padres firme una autorización en caso de que te pase algo.

-Mi padre jamás la firmara –soltó la peliazul.

-Quizás tu madre lo haga –sugirió la Quinta y luego abrió una gaveta de su escritorio para retirar un papel y extendérselo a la kunoichi– en cualquier caso, toma la autorización y resuelve ese problema.

-De acuerdo, gracias Hokage-sama.

-Hinata… una cosa más –advirtió la dama de las babosas antes de que la peliazul se retirara– esa autorización debe estar firmada en mi escritorio antes de que termine el día para evitar inconvenientes con el concejo.

-O sea que tengo hasta que se ponga el sol.

-Exacto.

Hinata salió de allí corriendo hacia su casa, pensó que sería mejor hablar con su madre ahora que su padre no estaba, debía pensar una buena excusa para que ella firmara ese dichoso papel. Para su suerte, cuando llegó, su madre estaba cocinando.

-¿Hinata por qué tengo el presentimiento de que no desayunaste hoy? –regaño levemente la amable mujer.

-Mamá necesito hablar contigo –manifestó firmemente la Hyuga asustando un poco a su madre.

-¿De qué se trata cielo? –indagó dejando de picar verduras para darse vuelta y observar a su hija.

-Quiero salir de la Aldea por un tiempo –soltó la ojiperla.

-Oh cielo, sé que estas molesta por lo que sucedió ayer.

-¿Tú estabas observando?

-Sí, y créeme que me indigno tanto o más que a ti.

-Ni siquiera cuando me comporto como una kunoichi me reconoce como hija.

-Lo sé y créeme que eso va a cambiar.

-Perdona mamá, pero lo dudo. De todas maneras esa no es la razón por la que quiero irme.

-¿Entonces cuál es?

- Tengo una corazonada y si estoy en lo correcto ya nada impedirá que sea feliz pero necesito que confíes en mí sin hacer preguntas.

-En ese caso, por supuesto. Sólo dime ¿cómo harás para salir de la Aldea?

-Con esto –dijo mostrando la autorización que le había sido dada– necesito tu autorización, pero te advierto que de seguro papá lo sabrá.

-No me importa, si esto es lo que realmente te hace feliz, cuenta conmigo hija –soltó sin temor alguno.

-Gracias mamá, eres la mejor –exclamó mientras la abrazaba.

De inmediato se dispuso a hacer un pequeño bolso donde puso sus objetos personales de uso diario. Su madre le preparó una gran lonchera llena de alimentos y una brisa sopló en el despacho de Tsunade, para cuando la Godaime volteó a ver solo noto la autorización aun tambaleante por la brisa. Todo estaba listo, esa misma tarde antes de que Hiashi y Neji regresaran Hinata estaba abandonando Konoha.

En el camino de regreso a casa, el líder del clan estaba complacido por el progreso de su hija y sobrino aunque su rostro no lo demostrara. La caída de la noche marcaba el cambio de guardias de la entrada y al dirigirse hacia su morada, uno de ellos felicitó al líder del clan. Sin entender bien, Hiashi agradeció pero admitió que no sabía bien a qué se refería.

-A su hija, Hinata, por supuesto, se le ha concedido un permiso ANBU. De seguro la ascendieron a jounin y yo no me entere. Bueno ya debo irme, mi esposa me espera, felicidades de nuevo –se despidió el ninja.

Hiashi sabía bien que debía haber un error, de inmediato mandó a su hija menor y a su sobrino a casa. El investigaría la situación a fondo aunque tuviese que dar vuelta Palacio del Hokage él mismo.

Para cuando Hiashi regresó a casa, su esposa se encontraba sentada en la cama con un libro en las manos como era su costumbre a esa hora, se hallaba concentrada en su lectura hasta que el ruido de la puerta al cerrarse la distrajo.

-¿Tú lo hiciste? –habló el hombre frente a ella con sus ojos blancos marcados por una gran ira.

-¿De qué hablas Hiashi? –respondió suavemente la mujer con la mirada fija en la de su esposo.

-¡Tú firmaste esa autorización para que Hinata estuviera fuera de la aldea indefinidamente! –sentenció él tratando de mantenerse sereno, pero le temblaba el pulso.

-Sí, lo hice –pronunció mientras dejaba el libro sobre la cama para luego acercarse a él mirándolo fijamente.

-Hikari ¿estás consciente de la estupidez de tu irresponsable acto? –indagó el Hyuga, aunque fue más como un reproche mientras se masajeaba las sienes con los dedos.

-No fue ninguna estupidez Hiashi, por primera vez quiero hacer algo para que mi hija sea feliz y si para que eso suceda ella considera necesario irse, yo la apoyo –afirmó con convicción la mujer de ojos verdes poniéndose frente al hombre y dirigiéndole una mirada desafiante.

-¡Debes estar bromeando! Me desautorizas frente a mi clan, me haces ver como un tonto frente a toda la Aldea y ¿esperas que esto prospere? Mandare por Hinata inmediatamente… esto no se volverá a repetir ¿entiendes Hikari? ¡No se volverá a repetir! –dictaminó el hombre dando la vuelta para retirarse cuando la voz de su mujer lo hizo volver en si abruptamente.

-No –manifestó firmemente y al tener una vez más, cara a cara al padre de sus hijas, se armó de valor para no abandonar esa postura retadora y agregó– tú dejaras que Hinata vuelva cuando ella crea conveniente.

-¡¿Acaso te atreves a cuestionarme?! ¿Hikari tú….? –la pregunta no llego a concretarse porque le fue dada una respuesta.

-Sí Hiashi, me estoy oponiendo, como debí haberlo hecho cuando sellaste a Neji, cuando te negaste a decirle la verdad sobre su padre alegando que era un niño que no comprendería, como debí hacerlo el día que hiciste a un lado a Hinata dejándola bajo el cuidado de Kurenai –la mirada del líder de los Hyuga demostraba una gran sorpresa, pero nada lo preparo para lo que se avecinaba– Pero fui una ilusa al pensar que comprenderías el error que cometías…

-Hikari, tienes que entender que todo lo que he hecho ha sido en favor del clan, Hinata es demasiado débil para ser el líder, por eso me dedique a Hanabi –se excusó líder del clan.

-¿Quién demonios está hablando del clan Hiashi? –la voz de la peliazul era casi un susurro sin embargo se notaba cargado de ira y resentimiento– Yo hablo de mis hijas… de nuestras hijas pero parece que a ti se te olvida ese "pequeño" detalle –soltó con voz firme y cargada de sarcasmo.

-Hikari… yo…

-No Hiashi, he llegado a mi limite, ya me harte de ser una espectadora mientras arruinas la vida de mis hijas –la mirada de incredulidad se instalo en el semblante del hombre– no me mires así ¿de verdad crees que a Hinata le importa ser la heredera? Pues te tengo noticias cariño, a Hinata le importa un bledo si es la líder del clan, lo único a lo que realmente aspira, la única cosa por la que entrena hasta caer desmayada es para que tú la consideres lo suficientemente digna para llamarla hija –la mirada de la mujer comenzó a cristalizarse por lo que opto por alejarse de su esposo pero no por ello dejo de decir lo que pensaba– y mi pequeña Hanabi creyendo que el mundo está a sus pies solo porque es una Hyuga, no puede ver que lo único que conseguirá será alejar a las personas que quiere…

-¿Hikari no crees que exageras? Estas haciendo un melodrama de esto… –trato de argumentar él, al ver a su mujer sentarse en la cama con los ojos totalmente llenos de lágrimas.

-Hiashi tú no has pasado los años viendo como tus hijas más que hermanas parecen enemigas… apenas puedo recordar alguna vez que Hanabi se haya acercado a Hinata para hacer algo, aparte de recordarle que es una decepción para ti y para el clan, si no querías entrenar a Hinata yo pude haberme encargado de hacerlo, yo también soy una ninja, también estuve en la tercera guerra, me encargue de tantos o más enemigos que tú. Lo deje tan solo porque tú me lo pediste pero nunca deje de entrenar y estas consciente de ello, aun así preferiste que alguien ajeno a esta familia y al clan del que tanto te enorgulleces se hiciera cargo de nuestra hija… lo único que no te puedo reprocharte es a quien elegiste, Kurenai ha sido más madre para ella que yo misma.

-¡¿Por qué no entiendes que mis responsabilidades van más allá de las de un simple padre de familia?! –gritó intentando hacer que su esposa entrara en razón.

-¿Te interesa tanto tu amado clan Hiashi? ¿Entonces por qué no recociste y felicitaste cuando tu hija cuando, no solo se superó a si misma, sino que también superó a Neji, tu discípulo? –reprocho ella indignada.

-Hinata no debió justificar la derrota de Neji, no se puede ser tan bondadoso con los enemigos.

-Neji es su primo, no estamos en medio de la guerra, ya no. Nuestra hija llegará a ser mejor ninja que tú porque ve donde tú estas ciego y posee algo que tú jamás entenderás, ella comprende la grandeza de los humildes y tiene la humildad de los grandes. Pero aun así quieres cortarle las alas, yo te lo advierto Hiashi Hyuga, dejaras que Hinata esté fuera hasta que ella lo considere necesario o el "prestigioso" clan Hyuga tendrá que sufrir el primer divorcio en su historia –determinó finalmente para levantarse y de un golpe cerrar la puerta al salir, dejando pasmado al hombre con el que había compartido casi toda su vida.

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jejejej tengo que confesar que meti las manos un poco en este cap pero todo el crédito es de misfits quien arreglo la pelea de un borrador que le envie espero que les haya gustado nos vemos en el proximo