CAPITULO 10: TE ENCONTRE…
Rei de propondrá a Darien un paseo por los alrededores de Marte que terminará de unir lo que el destino ya había iniciado, el poder de clarividencia de Rei la hará darse cuenta de que el joven terrícola es el predestinado para ella, ¿El amor de Rei será tan temperamental como ella? ¿Qué hará cuando piense que este amor está prohibido? Disfrútenlo…
PERSONAJES:
Rei Hino: Princesa de Marte.
Darien Chiba: Nombre falso del príncipe Endymion.
Artemis: Sumo sacerdote de la Tierra, embajador en Marte.
Minako Aino: princesa de Venus, hermana de Rei.
Hotaru Tomoe: Princesa de Saturno, aunque no es hermana de Rei y Mina, es adoptada por la familia real de Marte.
Yuichirou Kumada: Capitán de la guardia personal de la princesa de Marte.
Guardia de la princesa de Marte: doce guerreros de élite que cuidan a la princesa de Marte, aunque los guerreros masculinos (8) llevan esta función al extremo…
En el tejado de la pagoda más grande de la ciudad prohibida de Kyoto, la capital de Marte, están sentados Endymion y Rei mirando el bello atardecer rojizo de Marte, luego del hermoso e interesante paseo en que la princesa le ha mostrado al príncipe disfrazado de simple escolta los lugares más interesantes de Marte como la explanada de los dragones, el templo del fénix, el Aresteo, bello gimnasio donde todos los ciudadanos de Marte se educan en las artes sagradas de la guerra, la muralla de los guerreros que circundaba Kyoto, la cascada de fuego en donde el río Estigia se derramaba hacia los valles del monte Olímpo, la ciudad vieja con sus palacios impresionantes y la ciudad nueva con los barrios tradicionales donde comieron delicias de la cocina del planeta, y el atardecer ya dentro de la ciudad Real.
-Es hermoso el atardecer en Marte, por los tonos rojizos que lanza me recuerda el atardecer en mi planeta.- dice él.
-¿De qué color es el cielo en la Tierra?.-pregunta ella.
-Azul…Aquí es rojo, ¿y la noche? ¿Qué tonalidades pinta la noche en tu país Rei?.- dice él, ella sonríe, le gusta que este joven la llame por su nombre.
-Ya lo verás, están por aparecer Phobos y Deimos, nuestros dos satélites, esta hora es conocida en Marte como "crepúsculo rojo" y luego, viene el anochecer…¿no adivinas de qué color es nuestro anochecer Darien Chiba?.- dice ella mirando al chico con tanta inocencia en sus ojos y al mismo tiempo tanta belleza, que este siente que si algo no ocurre va a hacer una soberana tontería con esta princesita.
-Si tuviera que adivinar diría…que del color de tus ojos.- dice él, en ese momento el sol se oculta por el horizonte de Marte y las extrañas partículas antes rojizas al combinarse con los tonos azulosos de la noche, iluminó de tonos violetas primero y luego púrpuras la noche de Marte.-Te lo dije…bueno princesa.-
-Rei.- insiste ella.
-Rei…es hora de bajar de aquí y de cumplir nuestros deberes, no tarda en empezar la cena y debemos estar allí. Fue un hermoso paseo y una aún más hermosa compañía.-
-Desearía mostrarte aún más cosas de Marte, cosas que hay detrás de la muralla, en el campo, en las grutas, en el monte Olimpo.-dice ella.
-También lo desearía, pero sabemos que no puede ser, las actividades diplomáticas para mañana son extensas.-
-A no ser que mi Padre y tu embajador nos dieran el día libre…o que nos lo tomemos de todas formas.- insinúa ella con sonrisa traviesa.
-¡Oh no!, yo jamás podría hacer eso, mi deber está…-se detiene mirando como ella se acerca demasiado a su rostro y lo mira.
-¿Siempre haces lo que debes Darien Chiba de la tierra?¿nunca tomas riesgos?.-
-Bueno yo…siendo responsable es como he obtenido todo lo que tengo.- y esto lo decía auténticamente como príncipe y no como un simple guardia.
-Entonces te espero mañana a la hora del fénix en el jardín donde empezamos hoy el paseo..adiós, Darien Chiba de la Tierra.- dice ella caminando de espaldas a él, que la mira embobado, esa figura perfecta, esos ojos que lo hipnotizaban. Luego envuelta en una llamarada baja fácilmente del tejado del palacio.
-¡Espera! ¡Cómo bajaré yo de aquí! ¡Espera!.- pero a lo lejos envuelta en llamas la chica solamente agita la mano en signo de despedida dejando solo en el tejado al joven de la Tierra que no dejaba de sonreír, ¡Vaya con esta princesa hermosa y temperamental!.
Artemis caminaba agitado por el cuarto que ocupaba en el hermoso palacio de Marte, observaba el reloj y se mostraba sumamente preocupado, ya ataviado para la cena esperaba con impaciencia a su príncipe, mil preguntas se formulaba en la cabeza, y todas lo llevaban a la misma dramática conjetura ¡Porqué lo dejó salir solo! Al fin la puerta se abre y ve entrar al príncipe Endymion conducido por dos guardias marcianos.
-Disculpe honorable embajador de la tierra, pero encontramos a este sujeto arriba del techo de la pagoda imperial y dice que es parte de la comisión a su cargo!.-habla marcialmente uno de los guardias.
-Así es capitán, es uno de mis escoltas personales, me hago cargo de él desde ahora.- dice Artemis, los dos hombres se inclinan y salen respetuosos de las habitaciones del embajador que corre la puerta y se encara a su soberano.
-¡Señor por el antiguo poder que demonios estaba pensando! ¡Sabe qué hora es!.-
-Sinceramente Artemis…no me interesa la hora.-dice él entrando y con la mirada extrañamente perdida, se sienta en la cama y se empieza a cambiar.
-Señor, es absurdo que haya perdido así la noción del tiempo, Usted siempre ha sido muy responsable de sus deberes.-
-No solo perdí la noción del tiempo sino también la del espacio Artemis.-
-¿Me quiere decir a qué se referían los guardias con que lo encontraron en el tejado? ¿Tiene idea de lo alto que es el tejado del palacio real señor?¿Cómo subió allí?.-
-Un ángel me llevó Artemis, un hermoso ángel.- dice él, Artemis mira azorado el extraño actuar de su soberano, jamás en toda su vida había visto Artemis al ecuánime y sabio príncipe de la tierra actuar de esta manera.
-¿Se siente bien señor?.-
-Mejor que nunca Artemis…a, y ya no debes esperar por mi respuesta, te autorizo a solicitar mañana mismo si es preciso la mano de la princesa de Marte.-
-¡Señor eso es maravilloso! ¡Sabía que lo pensaría mejor!.-se emociona el diplomático.
-Y otra cosa, tienes que hacer que mañana el rey Keitaro desista de la presencia de la princesa en los actos oficiales.-
-Pero yo como puedo hacer que…-
-Busca la forma Artemis, después de todo eres diplomático, necesito que oficialmente mañana la princesa de Marte sea dispensada del protocolo y evidentemente mañana presentarás tus excusas al rey porque uno de tus escoltas estará enfermo, el cambio de clima y la gravedad no lo dejarán asistir tampoco.-acaba él terminando de ponerse la armadura tradicional de los terrícolas.
-¿He de entender que Usted tampoco estará allí señor?.-aún más azorado Artemis.
-Entendiste bien amigo, ahora, vamos a la cena o llegaremos tarde. Artemis en verdad no entendía una palabra de este extraño cambio de humor y opiniones de su señor.
En la cena real para agasajar a la comisión especial de la Tierra Artemis y el rey Keitaro hablaron mucho tiempo, a lo lejos, Endymion perdido entre todos los escoltas observaba a la bella princesa de Marte, Rei parecía muy atenta a lo que Artemis o su Padre de decían y de vez en cuando una de sus miradas de amatista se escapaba hacia el otro extremo de la mesa donde el joven escolta de la Tierra la miraba embobado, un cruce de miradas bastaba para encender en la linda princesa rosas de rubor y dejar en su bello rostro una sonrisa.
Por la noche Rei estuvo muy callada mientras estuvo con sus hermanas, Hotaru y Mina la abrumaban con preguntas sobre dónde había estado toda la tarde pero ella no quiso hablar por el momento del joven escolta, era algo tan inesperado y tan mágico lo que el joven corazón de la princesa de Marte estaba sintiendo por este extraño de cabello obscuro y mirada de cielo, que incluso a sus hermanas, con quienes no había tenido nunca secretos, decidió ocultarlo.
-Rei está muy rara hoy Mina.- dijo la joven princesa de Saturno a su hermana de Venus.
-Es natural Hotaru, debe estar preocupada por el inminente compromiso con el príncipe Endymion.- acabó la prudente y reposada chica rubia.
-¿Y por qué Rei ha de casarse con quien no ama?.-
-Porque es el precio de ser una princesa Hotaru, no somos dueñas de nuestras decisiones, sino de las del pueblo, lo sabes,.- dijo la responsable heredera venusina.
-Si ser princesa implica no ser feliz, no deseo serlo Mina, y apuesto que Rei en estos momentos tampoco desea serlo.-suspiró la niña de Saturno.
Por la ventana del cuarto de las princesas entró volando un cuervo que se paró en la mano que la princesa de Marte le ofrecía y luego en el suelo, al momento una llama rojiza mostró en vez del cuervo a una chica de cabello negro hincada delante de Rei.
-Mi Señora, el Rey Keitaro ha tenido a bien elegirme para ser portadora de un mensaje para Usted. Mañana no se requerirá de su presencia en el paseo por la planta energética, al parecer los asuntos diplomáticos ocuparán todo el día del Rey y el embajador de la Tierra.-acabó la chica cuervo, una sonrisa extraña se dibujó en el rostro de Rei.
-Gracias Phobos, puedes retirarte.- acabó ella y la chica igual como se había materializado se desmaterializó y el cuervo salió de la recámara real.
El joven vestido con el kimono típico de los marcianos esperaba junto al jardín, sentado en la misma banca del día anterior, el príncipe Endymion no había dormido toda la noche, la imagen de la hermosa princesa de Marte no se apartaba de su mente, nervioso se había levantado y le había preguntado a un guardia cual era la hora del Fénix.
-Al salir el sol.- fue la respuesta del guardia, y aun bajo la púrpura noche marciana, salió rumbo a aquel sitio, vio los bellos tonos rojizos que la salida del astro rey pintaba en el horizonte marciano, y empezó a pasear desesperado ante la ausencia de ella.
-Pero claro.- pensaba el joven.- seguramente malinterpreté sus atenciones, ¿Cómo podría una princesa como ella amar a un simple escolta? Seguramente tomó lo de ayer como un incidente divertido, jugar a enamorar a otro incauto, ¡Cómo todas!.- se dijo el príncipe disfrazado.
-Buenos días Darien Chiba de la tierra.- dijo la voz que le perseguía en sueños detrás de él, la bella visión que las tonalidades del día marciano alumbraba lo cegó unos momentos, ella estaba allí, su hermoso cabello de ébano sujeto en un trenza y el típico atuendo marciano que al querer parecer común realzaba enormemente la perfecta figura, los ojos de amatista, la sonrisa franca y sincera, ¿Cómo pudo creer antes todo eso de ella?.
-Buenos días…Rei.- silabeó él el nombre, que salió de sus labios con una ternura que quiso disimular y no pudo, ella se ruborizó de nuevo.
-¿Listo para nuestro paseo?.- dijo ella y luego jaló la rienda a los dos caballos, uno era el caballo rojo que él ya conocía, el otro, un bello caballo blanco del cual escapaban llamaradas azulosas.-Este es Ónix, tu cabalgadura.- dijo ella tocando al animal con cariño en la cabeza, el imponente caballo relinchaba de gusto.-Te elegí un caballo fuerte pero prudente, en las carreras Ónix siempre conduce la cuadriga, si fuera por Flama…Flama es esta belleza, es mi yegua, pero ya la conoces.- dijo ella.
-¿Es seguro montar estos animales princesa?.- dijo él.
-No te quemarán si a eso te refieres, el fuego es parte de su ser, pero si no sienten auras negativas tuyas no te harán daño…vamos, tócalo.- condujo ella la mano del chico al caballo blanco, primero desconfiado y luego tranquilo, él lo tocó de la cabeza y el animal parecía aceptarlo.-Parece que le gustas, no habrá problema, monta y vámonos.- casi ordenó ella.-Hay que llegar a la apertura de las murallas.-
Ambos galoparon tranquilos por el jardín y luego por las calles de Marte hasta una de las salidas de las murallas de Kyoto, a Endymion le sorprendía ver a familias enteras esperar la apertura de las murallas, algunos niños iban ataviados con un kimono negro, las familias los abrazaban, los padres parecían darles consejos, cuando Rei y él llegaron a la puerta observaron que estos chicos se reunían en formación marcial y entre todos gritaban al unísono ¡Por Marte y por el honor!.- y corrían con una energía inusitada para Endymion hacia el agreste paisaje Marciano dejando atrás una estela de llamas.
-¿A dónde van esos niños?.- preguntó él a Rei que cabalgaba a su lado.
-A su prueba de valor. Hoy es el día de su octavo cumpleaños, cada vez que un ciudadano de Marte, hombre o Mujer llega a esa edad, debe internarse en los parajes del Planeta en busca del animal sagrado que está destinado a luchar con él. Si el joven guerrero vence y regresa con el cadáver de ese animal, es admitido como nuevo ciudadano de Marte, ha demostrado que tiene la fuerza necesaria para ser un verdadero marciano y defender el honor de su planeta, será recibido en los grados superiores del Aresteo. En la ceremonia de iniciación su Padre le tatuará el símbolo de su animal sagrado en su hombro derecho, esto determinará su estilo de pelea y su entrenamiento toda su vida.-
-¿Y si no vuelve?.-pregunta él.
-Si no vuelve no era digno de ser ciudadano de Marte, no poseía la fuerza para brindar honor a su planeta.-
-Eso es muy…inhumano…en la tierra no se trata así a los niños.- dijo él.
-La Tierra no es Marte. A mi pueblo le ha costado siglos de luchar con esta tierra indómita y agreste el adaptarse y sobrevivir, todo esto que vez Darien, Kyoto, Rada, todo Marte, es el resultado de generaciones fuertes que exigen esa misma fuerza de sus nuevos miembros, dejar sobrevivir a un niño débil en Marte es solo retrasar su muerte, si no logra vencer a un animal con su fuerza interna y sus manos, lo matará el clima, el entrenamiento en el Aresteo o un Youma el día menos pensado.- dice ella con total seguridad que deja azorado al terrícola. Ahora entendía Endymion cuando en la nave Artemis le habló de "Selección Natural".
-¿Y tú también tuviste esa prueba?.-
-También….-dice ella por toda respuesta.-Pero no estás aquí para hablar de Marte y sus tradiciones sino para conocer lo que hay más allá de la muralla de Kyoto, ¡Vamos!.- dice ella y espolea su montura, él trata de seguirla pero ella y "Flama" son imposibles de alcanzar.
El primer lugar que visitaron fue el bosque Hikawa, allí Endymion observó el área fértil del suelo Marciano, los sulfurosos y extraños árboles chispeantes que se quemaban
y ardían sin consumirse, la extraña vegetación cuya sabia ardiente al arrancarse dejaba escapar lava, le azoraba enormemente encontrar esta vegetación inusitada producto del clima y la extraña fotosíntesis que los rayos del sol y la gravedad del planeta rojo habían conjugado, las hermosas flores de tonos hipnotizantes y brillos de ensueño, las rocas que la princesa tomaba del suelo y lanzaba al río Estigia eran esmeraldas, pedazos de oro, diamantes o zafiros que en la tierra valdrían millones y en Marte eran vistos como un mineral más y luego los impresionantes animales, los tigres que lanzaban fuego, los toros indómitos que podrían derribar murallas con su embestidura, los fogosos carneros de Marte con carneros llameantes que para su sorpresa eran cuidados por pequeños pastores que no rebasarían los cinco años, lobos que al correr o arañar sacaban flamas, escorpiones desérticos cuyo veneno mortal era sulfuro, los imponentes dragones que lanzaban fuego, pero lo que más le sorprendía era ver a su hermosa guía mostrarle con el conocimiento de un experto cada detalle del extraño planeta, la veía dirigirse a las fieras salvajes con una seguridad y tranquilidad poco comunes y sobretodo, veía a las fieras salvajes someterse a ella como si fuesen mansos corderos, todo el planeta parecía mostrar lo mejor de sí a esta princesa, cada grano de arena de Marte y cada ser viviente desde los mosquitos llameantes a los imponentes dragones, eran súbditos totales de la princesa Rei y parecían extrañamente conectados a ella, ella era parte del planeta y el planeta parte de ella.
Por la tarde, se sentaron a comer en una colina cerca de donde el bosque terminaba e iniciaban las estepas desérticas, a lo lejos refulgía el Monte Olimpo con llamaradas muy poco ordinarias.
Sentados en una manta, el incógnito príncipe de la tierra y la princesa de Marte comían el arroz y las extrañas legumbres marcianas acompañadas con carne de carnero.
-Es deliciosa la comida de Marte, lo que más me sorprende princesa..-dice él, ella lo mira molesta.-Lo siento, Rei, lo que más me sorprende es que con tan poca comida me sienta tan satisfecho.-
-Las plantas en Marte aprovechan al máximo cada gramo de nutrientes del suelo, no solo los marcianos debemos ser fuertes en este clima sino también las plantas y los animales, además los marcianos estamos acostumbrados desde pequeños a sobrevivir con lo mínimo de alimento, son las necesidades de nuestro entorno, comer poco, aprovechar mucho, con poca agua los cultivos son escasos y el abastecer a un millón y medio de marcianos casi un milagro tecnológico y de racionamiento total del alimento.-dice ella.
-En la tierra no tenemos esas dificultades con la comida, es un suelo fértil. No tenemos su tecnología ni su enorme cantidad de energía, ni siquiera su organización política y militar, seguramente si los Youma del reino oscuro logran traspasar el cinturón de asteroides la Tierra sería blanco fácil, antes no lo pensaba así pero luego de conocer la organización militar de tu planeta…¿Cuántos soldados en activo tienen en Marte?.-
-Un millón y medio.- dice ella.
-No…me refiero únicamente a la milicia, no a la población total.- dice él incrédulo.
-Y yo te aseguro que en Marte todos y cada uno de sus ciudadanos son primero guerreros y luego todo lo demás, la guerra en Marte es un arte sagrado, una forma de vida y de educación, desde que el niño marciano nace y si logra adaptarse al clima y la gravedad empieza en casa su entrenamiento, sus primeras maestras son sus madres, lo enseñan junto con sus primeras palabras y sus primeros pasos las técnicas básicas de superviviencia y defensa. En cuanto el niño ya no necesita alimentarse de su madre, ella misma lo conduce al Aresteo donde le asignan un tutor que hará que se forje en las artes guerreras iníciales y lo preparará a su prueba de valor.-
-¿El niño es separado de su familia?.- admirado dice él.
-Sí, se considera que los lazos familiares primarios ejercen influencias negativas en el espíritu y temperamento del joven guerrero y pueden ser perjudiciales al momento de su prueba de valor. Si el joven supera su prueba de valor y es admitido como nuevo ciudadano de Marte, puede volver a vivir a su casa y asistir al Aresteo periódicamente según su sensei lo determine. Cuando ya se sabe qué animal guardián determinará su instrucción es canalizado a una especialidad en el Aresteo, allí es libre de combinar su vida marcial con la civil, dos hombres pueden ser empleado y patrón de una tienda, y en el Aresteo el empleado puede tener un mayor nivel de pelea que el patrón y ser su superior en combate sin que esto cause ningún problema en su vida civil, igualmente una madre de familia puede poseer mayor nivel de pelea que su marido, o uno de sus hijos más que el Padre sin que esto afecte sus relaciones cotidianas, en Marte podemos combinar nuestra vida civil con nuestro deber militar.- explica ella.
-¿Me quieres decir que si en estos momentos estallara la guerra definitiva cada hombre, mujer y niño de Marte formaría parte de un ordenado, disciplinado y terrible ejército?.- azorado dice él.
-Si fuese necesario sí. Nunca hemos tenido necesidad de convocar el gran ejército, pero de haberla, siempre estaremos preparados.-
-¿Un millón y medio dices?.- incrédulo pregunta el terrícola que no imagina la fuerza de un ejército como este.
-De los cuales aproximadamente 100,000 somos guerreros de élite.-
-Hace un momento, cuando hablabas de tu ejército, de la formación de un ciudadano de Marte, creí escuchar en ti cierta…¿Emoción?.-cuestiona Endymion.
-Sé que es difícil para ti entenderlo, sé que tu planeta es un planeta donde valoran la Paz y la guerra les horroriza, en Marte es diferente, toda tu vida te preparas para luchar, el honor, el valor, el coraje son tu fundamento, la guerra es una bendición del antiguo poder para el guerrero marciano que es digno de participar en ella y purificar su espíritu en combate, el ciudadano de Marte añora la guerra y no se considera completo hasta que los dioses le deparan la fortuna de participar en una, la Guerra es en Marte la mayor bendición que los dioses le dan a un marciano.-dice ella y sus ojos y su alrededor brillan con una extraña luz rojiza.-¿Te sorprende que hable así?...además de guerrero y princesa, soy una miko sagrada, una sacerdotisa del antiguo poder, me he formado como Priestess en el Templo del Sur, y por tanto estoy muy en contacto con las tradiciones místicas de mi planeta.- dice ella con naturalidad, de ningún modo su tono es orgulloso o altanero, eso lo sabe bien Endymion acostumbrado a la hipocresía de la corte, todo en Rei Hino de Marte se honestidad y sinceridad.
-Ahora entiendo porqué mi Señor desea casarse con Usted.- dice él.
-¿Podemos no mencionar a tu Señor en este paseo?.- dice ella molesta. Él se sonríe.-Además, muy cerca de aquí hay un lugar que quiero que conozcas, ven..-acaba ella y lo jala por entre las plantas hasta la entrada de unas cuevas.-Es un lugar hermoso, lo encontré cuando explorábamos esta zona en busca de mantos acuíferos subterráneos.-entran los dos a la cueva.
-Está oscuro..-dice él levemente.
-Tiene solución.- dice ella y de su mano surge una flama que alumbra la cueva de piedra rojiza, en cuanto la cueva se hace menos estrecha, salen a una caverna enorme donde refulge un lago subterráneo que con los tonos de la roca y el sol que entra por los resquicios parece lava.
-¿Es esto lava?.- dice él azorado.
-No, es agua pura y limpia, solo que el efecto visual lo parece.- ella se agacha y toma con su mano un poco de agua entonces él se convence de que en verdad lo es.
-Es lindo, pero sigue siendo obscuro.-comenta.
-Y de nuevo señor incrédulo, tiene solución.- y con su dedo índice lanza una flama que al tocar las paredes de la cueva empieza a refractar la luz por toda esta lanzando rayos rojos y brillantes por toda esta, el espectáculo es hermoso.
-Es bellísimo…-comenta azorado el joven de la Tierra.
-Efecto de los rubíes con el fuego, toda esta caverna está llena de rubíes, son el mineral más abundante de Marte…Y ahora, Darien Chiba de la Tierra, vamos a refrescarnos.-dice ella y comienza a quitarse el cinto con su katana, él la mira azorado, trata de comprender la insinuación y no se atreve a clarificarla, se sonroja.-¿Qué pasa? ¿No tienes calor? Además más dentro de la caverna está el nido de mariposas de fuego y todo es mucho más lindo que aquí. Quiero que lo veas.- habla ella quitándose el cinto.
-No es eso princesa…Rei…es solo que en mi planeta no se considera muy…correcto que un hombre y una mujer solos tomen un baño…-dice sonrojado el príncipe.
-Extrañas costumbres…pero lo dejo a tu elección, yo voy a refrescarme.- dice ella con tal naturalidad, él la mira a los ojos, purpuras, claros, brillantes, la sonrisa franca, tan sincera, tan desprovista de esa coquetería y malicia que siempre encontraba en todas las mujeres, tan maravillosamente bella…¿Y qué más da?.
-Bien, lo haré…pero me voltearé hasta que ingrese Usted al agua, es solo por respeto…-habla confundido y le da la espalda, ella se ríe levemente.
-Como desees, extraña forma de mostrar respeto.- y con el joven terrícola de espaldas, ella se quita el kimono, lo que Endymion no contaba era con que justo frente a él había un trozo bastante grande de rubí que reflejaba como un espejo cada detalle de lo que estaba pasando, como un hipnotizado observó sin querer como la hermosa joven
Dejaba al descubierto su hermosa figura, y aunque debajo tenía un rojizo corpiño y un pantalón corto, la cueva, los tonos y su figura estatuaria lo dejaron estupefacto, la vio retirarse las botas y quitar las vendas que cubrían sus piernas y brazos, pero cuando creyó que no podría contenerse para mirarla fue cuando desató su trenza y cayó sobre su hermoso cuerpo la cascada de ébano de sus cabellos, las luces que los rubíes proyectaban sobre ella solo realzaban su belleza salvaje y natural. Otro menos prudente se habría vuelto y la habría adorado de rodillas, o la hubiera besado, y muy bien lo pensó él pero no se atrevió, la vio por el reflejo entrar al agua y nadar como pez entre las hondas rojizas del lago.
-Vamos Darien, te espero…-habló ella sumergiéndose dentro, él aflojó su cinto, se quitó el Kimono y las botas, y entró solo con el pantalón al agua, a su contacto sus músculos se relajaron, fresca y hermosa era esta sensación, pero al momento surgió delante de él como una aparición de entre el agua la bella cabeza de la princesa de Marte, que sonriendo la lanzaba agua, él regresó este aparente ataque y las risas de los dos llenaron la antes callada cueva.
-Esto es relajante.- dijo nadando él.
-Y no has visto nada…ven.- jaló de la mano ella al joven y ambos nadaron hacia adentro de la cueva.-¿Sabes bucear supongo? Sígueme.- y se sumergió imitada por él, por debajo del agua pasaron por un estrecho de la gruta para salir luego a otra cámara subterránea del mismo lago, cuando Endymion levantó la cabeza del agua en busca del oxígeno que la cámara ofrecía, no pudo contener su asombro, arriba de sus cabezas, en el techo de la gruta, entre millones de cristales de rubíes que colgaba iban y venían mariposas llamantes que al batir sus alas o chocar unas con otras lanzaban destellos chispeantes de todas las tonalidades rojizas que se imaginasen, abajo, el agua era tan límpida que parecía un espejo, a su lado la hermosa princesa lo tomó de la mano.
-Te dije que valía la pena.-dijo ella sonriendo.
-Es bellísimo.- dijo él, pero sus ojos ya no miraban el nido de mariposas sino a la bella princesa que a su lado brillaba como si fuera parte del decorado natural de la gruta.-Me
alegro de haber venido Rei.- dijo él sujetando con más fuerza la mano de la princesa, ella notó esta presión y sus ojos, antes ocupados en el panorama, se volvieron al joven, se encontraron sus miradas, los ojos amatista de ella y los ojos azules de él, inconscientemente Endymion jaló a la chica hacia él hasta que la tuvo delante, mirándola embobado.
-Me alegro de que vinieras…-murmuró ella, ¡Dios! ¡Esos ojos azules! ¿Qué era esta sensación dentro del pecho? ¿Y ese latir acelerado del corazón? Aún dentro del agua y los dos nadando suspendidos en la cueva, entre millones de chispas rojizas, él se apoderó de la otra mano de la princesa, sus palmas abiertas se juntaron, y una extraña energía los recorrió a ambos, cada vez menos distancia los separaba, se unían sus cuerpos y se unían sus almas en un encuentro que parecía preparado por el destino, ambos sabían lo que iba a ocurrir y no lo evitaron, hasta que por fin Endymion capturó los rojos y ardientes labios de la princesa de Marte en un beso, primero tímido y luego impetuoso, toda la fuerza de una pasión contenida como si la chispa del fuego de Marte la hubiese encendido, y ella se entregó a este beso fogosamente, invadida del mismo sentimiento cálido y apasionado a la vez, él apretaba sus brazos en la delgada cintura de la princesa y ella atrapaba el cuello del joven terrícola como si de ello dependiera su vida, solo breves instantes en que el tiempo se detuvo y solo existieron los dos, fundidos en un sentimiento poderoso, suspendidos en el agua del lago subterráneo y rodeados de las luces de las mariposas llameantes.
Entregada a este beso mágico, Rei tuvo una visión, se veía a sí misma en el balcón del palacio real de Marte, con un bello vestido de fiesta y la corona real en sus sienes, a su lado, abrazándola, estaba Darien con la corona de Marte en su cabeza, ambos saludaban al pueblo de Marte que gritaba vítores y alabanzas, sus Padres estaban allí, y la reina de la tierra lloraba llena de felicidad del brazo de Artemis, Mina, Hotaru, Makoto, Ami, Setsuna, todas sus amigas la felicitaban y abrazaban llenas de dicha, ¿Qué era esta visión maravillosa de felicidad futura?.
Al fin se separaron y ella lo abrazó refugiando su cabeza en el ancho pecho del joven.
-Princesa…yo…lo lamento…no quería…es decir…si quería pero…-dice confuso él.
-Lo sabía…lo sabía Darien, desde que te vi por primer vez lo sabía, pero ahora estoy segura, eres tú.- dice ella sonriendo feliz.
-¿Soy yo?.-
-Eres tú.- repetía ella abrazándolo con fuerza-Eres el destinado para mí. Lo sé.-
-Dime que no estoy soñando Rei…dime que eres real y que no despertaré de este bello sueño.- dijo sujetándola con fuerza el joven de la Tierra. Ella levantó los ojos de amatista para mirarlo, sujetó su cara con sus manos y lo besó de nuevo.
-¿Esto te parece un sueños Darien Chiba de la Tierra?.- dijo al fin, sonriendo, plenos y felices, nadaron de regreso a la entrada de la gruta, él la ayudó a vestirse admirando cada detalle de su bella silueta, de la mano salieron los dos hacia el lugar donde los caballos y la manta con la comida esperaban, el "crepúsculo rojo" inundaba el ambiente, se sentaron en la colina mirándolo, la cabeza de Rei se apoyaba en el pecho del joven escolta, y sus brazos alrededor de su espalda, él la sujetaba de la cintura.
-¿Y el príncipe Endymion? ¿Y el tratado con la Tierra?.- dice él. Casi con un susurro a la joven.
-¿Crees de verdad que yo podría aceptar ese absurdo? Si antes no lo pensaba hacer, ahora que sé lo que siento por tí menos lo haría.-dice ella.
-¿Un simple escolta? ¿Un hombre sin fortuna y una princesa?- dice él.
-Darien, a mí solo me importas tú, pobre, rico, noble o plebeyo, te amaría igual, esto que siento es tan grande y tan profundo, además amo a un hombre bueno, valiente, inteligente, de buen corazón y sobretodo honesto.-
-¿Sabes eso de mí con solo un día de conocernos?.- dice él.
-Lo sé, lo he leído en tus ojos y…lo sé…- dice ella temerosa de que si habla de su premonición esta no se realice.
-¿Y si te obligaran? ¿Y tu deber de princesa?.-
-Darien, no hay deber que me aleje de ti, ni fuerza sobre la tierra capaz de hacerlo.- dice ella con tal determinación en la voz que el joven siente que su corazón estallará de dicha, allí estaba su sueño, una mujer que lo amaba tal como él era, y precisamente por ser quien era, un hombre común, sin interés, sin cálculo, sin soberbia, ¡Que maravilloso!.
-Y yo te amo a ti Rei, te he estado esperando y buscando toda mi vida, y ahora que te encontré no te dejaré ir.-habla él emocionado estrechándola más.-Escucha, mañana regreso a mi Planeta…
-Le diré a mi Padre hoy mismo que te amo y que no me casaré con el príncipe de la Tierra.- dice decidida la princesa Rei.
-No, no harás eso…-
-¿Porqué?.- preocupada.
-Porque si lo haces tu Padre se molestaría, buscaría la forma de obligarte, quizá por la fuerza….-
-No existe en Marte un solo guerrero que sea capaz de contenerme si no lo deseo, ni mi Padre ni Kondo sama me podrían detener.- dice ella con fatuidad y un brillo de ira en las bellas pupilas moradas.
-Pero también hay que pensar en los demás Rei, tu madre y su enfermedad, tus hermanas ¿Has pensado como tomaría tu familia este hecho? Y además mi gente y mi embajador aún permanecen en palacio y no quiero pensar lo que un conflicto diplomático de esta índole provocaría.- dice él.
-¿Te estás rindiendo?.- decepcionada ella.
-No amor, estoy buscando otro camino en el cual no salgan dañadas tantas personas.- dice tomando la bella cara de la princesa con su mano.
-Si fuera por mí me iba en este momento al hangar, tomaba una nave y me iba contigo a cualquier parte de la galaxia donde pudiéramos querernos en paz.- con su natural arrojo dice la temperamental princesa.
-Lo sé, también lo haría, pero hay otra forma. Conozco al príncipe Endymion, tengo el honor de llamarlo amigo, sé que antes él tampoco deseaba este compromiso, quizá por las mimas razones que tú, y sé que si hablo con el con la verdad, me entendería, y quizá retiraría él mismo ese compromiso sin necesidad de violencias.- dice el joven.
-¿Y si no es así? ¿Qué voy a hacer yo contigo lejos?.- dice ella abrazando con fuerza al hombre que ama.
-Extrañarme, amarme más y confiar en mí, es lo que hacen las personas que se aman ¿verdad? Confían una en la otra, todo se va a arreglar amor, voy a volver por ti y ya sin ese compromiso vamos a ser muy felices.- dice el joven apretando contra sí el perfecto cuerpo de la princesa.-¿Lo harás? ¿Seguirás como si nada hubiera pasado fingiendo que aceptas todo esto del compromiso? ¿Mantendrás en secreto o nuestro?- Ella recuerda su premonición y esto la convence.
-Lo haré Darien…tienes mi palabra….- termina ella, se levantan y comienzan a prepararse para volver, regresan en los caballos a la explanada posterior del gran palacio de Marte, él la ayuda a bajar del caballo y la sostiene entre sus brazos, gira y ella ríe abrazada de su cuello, otro beso fugaz y la baja, tomados de la mano entran en el palacio.
-Lo siento mi amor, pero ahora debemos actuar como escolta y princesa de nuevo.- dice él.
-No me gusta esconder lo que siento por ti.- dice ella molesta, ¡Cómo disfruta Endymion estas actitudes de reto de su princesa!.
-Lo sé, pero es por el bien de todos.- susurra él en su oído.
-¿Vendrás mañana al jardín? ¿A nuestro lugar secreto a despedirte?.- suplica ella sujetando su brazo.
-Iré..-promete él.-Ahora vete, deben estarte buscando, tú eres más importante que yo, yo puedo dar cualquier excusa.- y la ve alejarse por los pasillo a todo correr lanzando llamaradas a su paso, luego, sonriente y pleno como no había estado en mucho tiempo, da la vuelta hacia el ala del castillo en que están sus habitaciones, cuando es sujetado con fuerza inaudita por los brazos y levantado del suelo, unas manos enormes y forzudas, una de ellas humana y otra robot le sujetan, reconoce al enorme guerrero toro de la guardia personal de Rei, Ursus, con su brazo mecánico, los otros siete guerreros de élite lo rodean con miradas torvas y amenazadoras.
-Buenas noches terrícola, ¿Ingresando por detrás del palacio cuando estás de visita diplomática?.- dice con tono audaz el capitán Yuichirou.
-Me perdí-Dice él, las risotadas de los ocho hombres le atemorizan a su pesar, demasiado conoce lo que pueden hacer estos sanguinarios guerreros.
-Aclaremos algo terrícola.- dice el guerrero tigre.-No te hemos visto en todo el día, tu embajador dijo que estabas enfermo pero en tus habitaciones no has estado.-
-¿Ahora los guardias irrumpen en las habitaciones de los invitados de su señor?.- dice él con tono que indica cierto mando.
-No somos guardias terrícola, somos los guerreros de élite de Marte, los Ares encargados exclusivamente del cuidado y protección de la familia real.-lo reta el guerrero tiburón con todos esos tatuajes en su rostro y la mirada amenazante lo sujeta del cuello relevando a Ursus de la tarea.
-La princesa de Marte tampoco estuvo en palacio todo el día…y no pudimos encontrarla.-
-Ese es su trabajo, no el mío.- replica el joven escolta.
-Mira terrícola, no sigas fingiendo, sabemos que llegaste con la princesa hace un momento, te vimos entrar y te vimos acercarte demasiado a ella.- dice el guerrero escorpión.
-Calma Aoi, Kiyama.- dice el capitán Yuichirou.-Señor…¿Cómo es tu nombre terrícola?.-
-Darien…Darien Chiba…-
-Bien Darien Chiba, esto es solo un aviso, no vuelvas a acercarte a la princesa más de cinco metros de distancia si no quieres morir calcinado.- dijo con tono bastante molesto el capitán y acercó una mano en la que ardía una bola de fuego al rostro del joven que instintivamente cerró los ojos.-Y te juro que cada uno aquí te quemará lentamente desde la punta de tu cabeza….-y recorrió con su mano el cuerpo del joven.-hasta los pies, ahora ya lo sabes, Darien Chiba de la Tierra…conserva tu distancia…Tasuki, dale una pequeña muestra de la seriedad del aviso.- sin que Darien se diera cuenta como el guerrero tigre estaba ya junto a él y descargó un golpe en su abdomen que lo dobló de dolor por la mitad, pero no pudo caer al suelo porque el capitán lo sujetó de la ropa en alto.
-¡Tasuki! ¡Yuichirou!.- se oyó la voz de mando de la princesa-¡Suéltenlo! ¡Déjenlo tranquilo!.- Rei, vestida ya con la armadura de princesa apareció, a sus lados estaban las dos chicas cuervo, Ryoko, la guerrero serpiente, y Mishada, la guerrera Carnero, las únicas mujeres de la escolta, a pesar de la orden, Yuichirou seguía mirando con ira al joven terrícola.-¡Yuichirou! ¡Es una orden! ¡Suelta a ese hombre!.- al fin mal de su agrado lo bajó, a una cabezada de su princesa, las dos chicas cuervo levantaron a Darien
del suelo y lo sostuvieron.- Phobos, Deimos, saben qué hacer.- dijo Rei y las dos se llevaron al joven terrícola de allí.
-Princesa nosotros solo…-trató de hablar el guerrero camaleón.
-¡Silencio Daikio! ¡Yo hago las preguntas!.- lo cayó Rei-¿Se puede saber con qué autoridad guerreros de Marte atacan a un invitado del reino?.-
-Señora, solo cumplíamos nuestro deber de protegerla.- dice Tasuki, el tigre.
-¿Acaso lo pedí yo Tasuki?.- replica Rei mirándolo airada, él se congela de miedo con estas miradas de su líder.-¿Ursus?.- cuestiona ella.
-El capitán dijo que ese joven terrícola era el causante de sus desapariciones, señora, y que nuestro deber era indicarle dónde está su lugar.-dice el gigante.
-Yuichirou…sabes que mi Padre me excusó de mis deberes diplomáticos hoy, y que lo que haga fuera de estos deberes no es incumbencia suya, no estaba en reunión oficial.- dice ella a su capitán.
-Princesa, sabe que su guardia la sigue y protege aún sin que haya orden oficial, no la necesitamos para cuidar de Usted, lo hacemos porque así lo deseamos.- apoya el guerrero camaleón, Rei sonríe al ver la adhesión de su guardia.-Bien, lo arreglaremos con una disculpa al joven terrícola, es un invitado diplomático y es necesario, es una orden para todos. Y para que sepan, estuve con Phobos y Deimos entrenando en la llanura sudoeste, cuando llegamos vi al joven terrícola que venía del mercado y la ofrecí una montura, ¿Entendido?.-
-¡Entendido Rei-sama!.- dice la mayoría, excepto Yuichirou-Pueden irse, hay que estar en el patio principal para el espectáculo de pirotecnia.- todos los guerreros se dispersan haciendo antes la reverencia a su líder, menos Yuichirou.
-No prometiste que te disculparías Yuichirou.- dice ella al pasar al lado de su capitán.
-No señora, porque no lo haré.- dice firme él
-¿Escuché bien? ¿Desafías una orden capitán Yuichirou Kumada?.-
-Señora, sabe que puede disponer de mi vida completa si lo desea, pero esto no la haré, no me disculparé con el hombre que provocó su salida, no me disculparé con el hombre que la está alejando de sus deberes reales, no me disculparé con el hombre que ha robado su corazón…los demás pueden creer lo que dijo, pero yo la vi en la explanada, ví como ese terrícola la bajaba del caballo y la besaba, y tuve que contenerme para no calcinarlo en ese momento, y lo hubiera hecho si no es que veo que Usted correspondía a ese beso…no se disculpe mi señora, ni se asuste, jamás diré una palabra a alguien de lo que ví, pero tampoco puede obligarme a presenciar su amor por un plebeyo como ese, con el príncipe Endymion puede ser, es un noble, pero con un simple escolta…no me contendría para calcinarlo en cuanto me lo topara en el pasillo, así que considere esto mi renuncia Señora.- habló con vehemencia Yuichirou, y retirando el cinto con su katana, la marca de capitán del hombro y el emblema del dragón de su pecho, los dejó en el suelo, hizo una reverencia y se fue de allí, Rei no sabía qué hacer, estaba desconcertada y preocupada, pero pensó que lo mejor sería dejar ir a su capitán, en el estado en que estaban las cosas, lo mejor sería evitar roces, así que recogió las cosas del guerrero dragón y volvió adentro del palacio.
NOTAS DE LA AUTORA: No sabía muy bien cómo escribir este capítulo espero haya quedado bien la parte en que los dos se enamoran, ahora esperen para el siguiente la triste despedida y sobretodo ¿Endymion le dirá a Rei quién es en verdad? ¿Rei resistirá las presiones de su familia y planeta para el Matrimonio o defenderá su amor con la fuerza que acostumbra? En el próximo….y opinen por favor…
