Disclaimer: Los personajes y lugares presentes en la historia a continuación no me pertencen, sino que son propiedad de J.K. Rowling. Yo escribo esta historia sin fines de lucro.

Mi Bella Bruja

Capítulo 10

—Menos mal que la señorita Granger se estaba adaptando de lo más bien. — Dijo Narcissa, con sarcasmo, luego de despedir a sus últimos invitados. Nott había ido a acompañar a Pansy a su departamento, antes de volver al suyo. Malfoy se había quedado en Malfoy Manor para despedirse de su madre en privado. —Hijo, deberías olvidarte de ese experimento tuyo, esa chica no es de los nuestros…

—Mamá, no pienso rendirme así como así. Un desafío es un desafío, y no voy a rendirme. — Repuso Draco, con un gesto obstinado. Narcissa sonrió al ver el gesto, era exactamente igual al que su padre ponía al empecinarse en algo. Lucius nunca hubiera dejado pasar un desafío así, Draco era igual a su padre.

—Como quieras, hijo. Pero ten cuidado. — Le advirtió Narcissa, ordenándole la camisa y la corbata. Malfoy suspiró mientras su madre lo arreglaba, ella nunca cambiaría. Tenía que armarse de ánimos, seguramente tendría que enfrentarse a Granger en casa, y eso nunca era algo fácil. —Y si no fuera mucha la molestia, ¿podrías invitar a Astoria Greengrass a salir de vez en cuando? Es una chica bonita y simpática, y su familia es de lo más encantadora…

—Te olvidas de que es una niñita mimada e insoportable, que sólo sabe hablar de ella misma y la ropa que se compra. — La cortó su hijo, visiblemente irritado. Estaba aburrido de que su madre intentara que saliera con cada una de las jóvenes que conocía, la mayor parte de ellas eran unas niñitas mimadas, como Astoria, además de ser muy tontas y tener una conversación aburridísima. Draco se había prometido a sí mismo que nunca saldría con alguien tan vacío, creía que esas niñitas eran demasiado demandantes para él, y no valían todas las molestias que ocasionaban.

—Si no fueras tan hosco, hijo, serías mucho más atractivo. — Declaró su madre, provocando que Draco pusiera los ojos en blanco. Escuchaba ese comentario por lo menos, tres veces al mes. —Ven a verme el miércoles, cenaremos los dos solos y podremos conversar, siento que apenas hablamos esta noche.

—Buenas noches, mamá. — Dijo besando a su madre en la frente con delicadeza, sin decir nada, no quería ofender a su madre, hacerlo podía ser algo peligroso. —Nos vemos.

—Buenas noches, Draco. — Murmuró su madre, besándolo en la mejilla y viendo como su hijo agitaba su varita y desaparecía en la puerta de la mansión.

Después de acompañar a Pansy a su departamento, cerca de Kensington, Nott se apareció frente a su propio departamento. Se dio cuenta de que Malfoy no había llegado aún y subió al segundo piso a ver cómo estaba Hermione. La puerta de la habitación de la joven estaba cerrada a machote, y Nott tocó con suavidad.

—Hermione, ¿estás aquí? — Dijo, y esperó la respuesta por parte de su amiga.

—Vete, no quiero ver a nadie. — Le contestó la voz ahogada de la joven desde adentro. Nott tocó de nuevo.

—Vamos, Hermione. Necesitas hablar con alguien. — Insistió el joven, apoyando la cabeza en la puerta. —No seas tonta, Hermione.

Escuchó un sonoro suspiro desde el otro lado de la puerta escuchó como el cerrojo saltaba, permitiéndole abrir la puerta.

—Está bien, pasa, Theodore. — Dijo Hermione, con la voz quebrada. Nott abrió la puerta con suavidad. Hermione estaba tirada sobre su cama, aún enfundada en la túnica negra. El moño que Pansy tanto se había demorado en armar estaba completamente desarmado y el maquillaje se había corrido. Se notaba el camino que las lágrimas habían dejado en su cara, y tenía los ojos muy hinchados. Nott se sentó junto a ella, ella se incorporó y quedó sentada junto a él. Nott pasó una mano por los hombros de la joven, acariciando el hombro de Hermione con suavidad, para tranquilizarla.

—Tranquila, Hermione. Eso fue un simple accidente, esas cosas le pasan a todo el mundo. No seas ridícula, ni te eches a morir por una tontería así. — Susurró él, mientras Hermione sollozaba en silencio.

—No es sólo eso, Theodore. — Musitó ella, soltándose bruscamente del abrazo del joven y parándose para enfrentarlo. — ¡Sólo mírame! Yo no soy una de ellos, nunca voy a encajar en ese mundo. No pertenezco, y me di cuenta perfectamente de ello. Seguir en esto no tiene sentido, lo mejor que podría hacer es mandarlo todo a la mierda e irme de aquí. Tengo que ser realista de una vez por todas, y olvidarme de París, nunca lo voy a conseguir. — Dijo, con un tono pesimista, que encajaba muy bien con su aspecto derrotado.

Nott apretó los labios. Hermione le caía muy bien y quería que consiguiera su sueño, no podía permitir que se rindiera así como así.

—Menos mal que eres la mejor amiga de Harry Potter. — Dijo, con sorna. Hermione lo miró con el ceño fruncido. —Dime, ¿Cuándo se enfrentaron a Quién-tú-ya-sabes también te rendiste y saliste escapando? Te aseguro que ese desgraciado era mucho peor que los aristócratas hijos de papi a los que tienes que enfrentarte. Al lado de él, Astoria Greengrass es un chiste, y uno malo… bueno, Astoria es un chiste malo de cualquier forma, pero ése no es el punto.

Hermione no pudo evitar reírse al escuchar ese comentario. A pesar de que Daphne era una chica sencilla e inteligente, la menor de las Greengrass era muy desagradable, y esa noche había dejado en claro que sólo era una niñita mimada, incapaz de respetar al resto.

—Puede ser, pero sigo sin encajar en ese mundo. Soy hija de muggles, ellos nunca van a olvidarlo, Nott. — Bufó ella, sentándose de nuevo en la cama y enterrando la cabeza entre las manos.

Nott resopló, como solía hacer cuando estaba indignado. ¡Por Merlín! Él siempre había pensado que Hermione Granger era una chica decidida, y ahí estaba, echándose a morir por una tontería, y dispuesta a rendirse por eso. Recordó una cosa que Malfoy había dicho unas semanas antes: "a Granger hay que atacarle el orgullo para que responda", y decidió que no perdía nada con probarlo.

— ¿Te das cuenta de que si te rindes, ganarán ellos? — Le dijo, levantando las cejas. Hermione levantó la cabeza, mirando a Nott, extrañada. —Si te rindes, dejarás que el sistema racista que odias, gane y siga funcionando. Tienes que demostrarle al mundo que la sangre no es lo importante a la hora de demostrar la elegancia.

Hermione rodó los ojos, ligeramente divertida por el comentario, y por la situación, que se le antojaba inverosímil. Ni en sus sueños más locos se hubiera imaginado que un Slytherin estaría diciéndole que no se rindiera y que ella podía cambiar el sistema que estaba tan arraigado en el mundo mágico. Aunque, por otra parte, Nott no era un Slytherin convencional.

— ¿Qué dices, Hermione? ¿Te ayudo a hacer la maleta o qué? — Le dijo el joven, burlón. Hermione lo golpeó juguetonamente en el hombro.

—Me quedo. Ahora, sal de mi habitación, quiero dormir. — Le dijo, empujándolo de su cama. Nott terminó de despeinarle los rizos y se rió, antes de salir de la habitación de Hermione. La joven le sacó la lengua y cerró la puerta con su varita, antes de ponerse el pijama y meterse en su cama.

-o-

— ¡No puedo creerlo! ¿De verdad hiciste que le cayera vino a Astoria Greengrass? — Ginny había escuchado la historia de la desastrosa cena en Malfoy Manor con la boca abierta, y había estallado en carcajadas al oír el aún más terrible final. —Por favor, dime que su túnica era blanca y seré la persona más feliz del mundo.

Hermione asintió con la cabeza, haciendo que Ginny estallara en otra sonora carcajada, y que varias personas se dieran vuelta a verla. A pesar de lo humillada que se había sentido en la cena, Hermione había llegado a un momento en el que podía reírse de ellos. No podía no reconocer que la escena había sido muy divertida. Ambas amigas estaban en un café, esperando que Luna llegara, ya que iban a ver el diseño de los vestidos de las damas de honor.

—Sí. En el minuto quería morirme, pero la verdad, ya llegó el momento de reírme de todo eso. La cara de Astoria era como para escribirle una oda.

—Hubiera pagado por verlo, ¡lástima que no tenías una cámara! — Se rió Ginny, quien con sólo imaginarse la escena estaba al borde de un ataque de histeria.

Luna llegó un rato más tarde, con su habitual aire distraído, y se encontró con sus dos mejores amigas riendo a gritos. Cuando Hermione le contó la historia de la cena del desastre, se quedó con la boca abierta, antes de estallar en unas carcajadas más sonoras que las de Ginny. Al ver la reacción de Luna, las otras dos mujeres empezaron a reír de nuevo. Cuando pudieron calmarse, empezaron a discutir el asunto de las túnicas de las damas de honor, Luna había llevado varios dibujos, que le había hecho la modista a la que le había encargado su túnica de novia. Luna insistía en que debían ser amarillas, ya que los colores soleados traían suerte en las bodas, y sus amigas accedieron, sabiendo que eso era importante para ella. Aunque dos minutos más tarde se negaron de lleno a ponerse sombreros con forma de girasol.

—Me niego, Luna. Eso se vería terrible. — Declaró Ginny, con una mirada que hizo que Luna decidiera olvidarse automáticamente de su idea de los sombreros. Ginny era de temer cuando se lo proponía. —Pero me gusta mucho este diseño, la espalda es muy bonita. — Agregó, señalando uno de los dibujos que estaban sobre la mesita.

—Sí, a mí también me gusta mucho. — Concordó Hermione, examinando el dibujo que Ginny había apuntado. —Además, también es sencilla, lo que encaja mejor con Ginny y yo que los demás vestidos. Sinceramente, no creo que esta túnica sea adecuada para nosotras. — Dijo Hermione, levantando una lámina en la que se veía una elaborada túnica, que tenía cola y mangas anchas y parecía estar decorada con bordados orientales.

—De acuerdo, creo que es el que más me gusta de todos los diseños que hizo la modista. — Dijo Luna, dando un sorbo a su taza de té, que ya estaba fría, y examinando el dibujo que había elegido Ginny. A pesar del tiempo que había pasado, aún se ponía la varita tras la oreja para estar más cómoda y miraba todo con aire interesado. —Si pueden ir a las pruebas en unas semanas más, todo estará listo.

—Aún no puedo creer que vayas a casarte con mi hermano. — Se burló Ginny, mientras guardaba los dibujos en la carpeta. —Aunque todavía puedes arrepentirte, Luna, podríamos irnos la tres a París el día de la boda.

— ¡Ginny! ¡Tú estás casada! — Le dijo Hermione, escandalizada por la sugerencia de Ginny. Esta se rió y desechó su comentario con un gesto de la mano.

—Siempre tan correcta, Hermione, menos mal que te tengo como voz de la conciencia. Pero sólo era una broma tonta, nunca se me ocurriría dejar a Harry y a los niños, mucho menos ahora que estoy embarazada. — Dijo Ginny, con un premeditado aire ausente, y esperó a la reacción de sus amigas.

— ¿¡Qué! — Exclamaron Luna y Hermione al mismo tiempo, mientras Ginny les dedicaba una sonrisa malévola.

— ¡Felicitaciones! ¿Hace cuánto tiempo que lo sabes? — Le preguntó Hermione, que aún estaba procesando lo que su amiga acababa de decir. Se levantó y abrazó a su amiga cariñosamente. Estaba muy feliz por ella, que era casi su hermana.

—Hace un mes y medio, estoy de dos meses. — Contestó Ginny, con una sonrisa brillante. —Con Harry, decidimos guardarnos la noticia para nosotros durante un tiempo, antes de darla a conocer a la familia y amigos.

—Y no nos habías dicho nada… — Dijo Luna, divertida, levantándose a abrazar a su amiga con cariño. — ¡Felicitaciones! ¡Espero que sea un lindo bebé! Aunque no sé cómo te has aguantado tanto tiempo sin contarlo. ¿Tu madre ya lo sabe?

—Sí, claro. Anoche fuimos a La Madriguera a decírselo. Casi se murió de la impresión, y papá estuvo al borde de las lágrimas por un buen rato. Menos mal que no lloró, no habría sabido qué hacer. — Dijo Ginny, recordando la escena de la noche anterior. —Harry quedó en contarle a Ron esta tarde, muero por saber cuál será la reacción de Ron. Percy, George y Bill dijeron que esperan que esta vez sea una niña, porque hay demasiados chicos en la familia, y aún tengo que enviarle una lechuza a Charlie contándole la noticia.

— ¿Te has sentido muy mal estos días? — Le preguntó Hermione, iniciando así una larga conversación acerca de bebés, nombres de niño y niña, y todo lo que el pequeño iba a necesitar.

-o-

Al volver unas horas más tarde al departamento, Hermione se encontró con que Malfoy estaba en el living, leyendo un libro. Al sentir que la puerta se abría, el joven levantó la cabeza.

—Buenos días, Granger. Te levantaste temprano hoy, por lo que veo. — La saludó, dejando el libro a un lado. Hermione entró al living y se sentó en el sofá frente a Malfoy.

—Escucha Malfoy, porque no creo que vaya a repetirlo: siento mucho lo que pasó ayer, no debería haber escapado como lo hice y fue una estupidez de mi parte. No volverá a pasar. — Dijo Hermione, apresuradamente. Malfoy se quedó mirándola en silencio por unos minutos.

—Entonces, ¿debo suponer que quieres que siga con esto? — Dijo, después de unos momentos.

—Sí — respondió decididamente Hermione —, pero quiero que escuches mi opinión. Lo que yo pienso también vale, Malfoy, y no voy a dejar que pases por encima de mí como se te dé la real gana. ¿Es un trato?

—Pensé que ya habíamos llegado a un acuerdo, Granger. — Contestó Malfoy, mirando a Hermione con arrogancia.

—Sí, pero ahora también jugamos con mis reglas. — Replicó ella, tendiéndole la mano.

— ¿Por qué haría eso? — Preguntó Malfoy, mirando la mano que Hermione le tendía. —Nuestro acuerdo funciona de lo más bien.

—No, no lo hace. Por si no te has dado cuenta, cada vez que tenemos una "lección" terminamos peleando como si tuviéramos trece años. — Fue la respuesta de Hermione. —De ahora en adelante, nos trataremos con respeto el uno al otro.

Malfoy apretó los labios, sopesando rápidamente lo que la joven estaba diciendo en ese momento. Si se negaba, ella iba a irse, dejándolo sin la posibilidad de ganar la apuesta, que estaba seguro que podría ganar, sólo necesitaba más tiempo.

—Está bien, Granger. — Dijo, estrechándole la mano. —Ahora jugamos con tus reglas.


Bueno, ¿qué les pareció el capítulo? A partir de ahora Malfoy le tendrá que demostrar algo de respeto a Hermione, si quiere ganar su tonta apuesta, por supuesto (no sé ustedes, pero eso me parece que es un avance en su relación). Siento si a algunos les parece que la cosa va lenta, pero creo que estos dos necesitan tiempo para darse cuenta de muchas cosas. Pero ya verán como empiezan a juntarse y a llevarse mejor, ¡palabra de niña buena!

Como siempre, muchas gracias a todas las que dejan sus reviews o agregan esta historia a sus favoritos o alertas, ¡les agradezco el ánimo que me dan!

¡Hasta el próximo capítulo!

Muselina