Adri has pedido un cap largo, pues eso es lo que traigo hoy. Espero que os guste.


Los primeros rayos de sol comenzaban a aparecer por el horizonte. Rick miró a su derecha comprobando como Kate aun dormía. Él se había pasado la noche en vela, haciendo guardia. Se puso en pie intentando desentumecer sus músculos. Cogió las cantimploras y se alejó un poco de la zona. Una vez se encontró junto al riachuelo dejó las cantimploras sobre el pasto y hundió su cabeza en el agua helada. Cuando la sacó del agua, las gotas comenzaron a recorrer su cuerpo empapando la ropa que llevaba. Recogió las cantimploras y las sumergió en el arrollo.

Cuando estuvieron llenas desanduvo el camino y regresó a la zona de acampada. Kate comenzaba a abrir los ojos y casi con ellos cerrados aún se estiró haciendo un ruidito que a Rick le hizo dibujar una sonrisa en su rostro.

-Buenos días, parece que has dormido bien – Kate se sonrojó- Será mejor que nos pongamos en marcha – Ella asintió. Se puso en pie y recogió las mantas que le habían servido de cama. Se pasó las manos por el pelo, intentando acomodarlo. No tenía un espejo en el que mirarse pero se conocía de sobra y sabía que tendría el cabello totalmente alborotado. Finalmente decidió hacerse una coleta- ¿Tienes hambre? – Kate asintió y Rick sacó pan y queso de las alforjas- No es conveniente hacer fuego para preparar café – Le tendió el desayuno a Kate y ambos se sentaron sobre un tronco caído.

-¿Hay alguna posibilidad de que me asee un poco antes de partir? – Kate se había fijado en como él aún tenía el pelo mojado.

-Sí claro. Mientras tú lo haces yo terminaré de recoger y ensillaré los caballos – Rick contempló como ella se alejaba en dirección al rio. Colocó todo en las alforjas y ensilló los caballos. Cuando lo tuvo todo listo tomó las riendas de ambas monturas y caminando los llevó hasta el agua. Kate se estaba abrochando la camisa limpia que había llevado con ella. Cuando vio a las monturas al lado del agua se giró comprobando como Rick la miraba, aquella mirada hizo que las mejillas de Kate se tornasen en un color rojo- Siento si te he incomodado.

Ambos montaron sobre sus caballos y comenzaron a alejarse de aquella zona. El silencio se había vuelto a instalar entre ellos. Kate miraba a su acompañante de reojo, comenzaba a odiar esos silencios. La tarde-noche anterior se había sentido bien cuando él se había comenzado a abrir, pero ahora parecía que entre ellos se había vuelto a instalar una muralla. Kate intentaba encontrar las palabras adecuadas para que ambos mantuviesen una conversación pero realmente no sabía cómo empezarla.

-Diez años son muchos – Se sorprendió cuando escuchó la voz de él- No debe ser fácil regresar después de tanto tiempo lejos del hogar.

-¿Fue fácil para ti? – Rick giró la cabeza y clavó sus ojos en ella. Pocos segundos después volvió a clavar su vista en el frente. Ambos eran expertos en callarse mucho de lo que sentían. Kate se maldijo por haber desaprovechado aquella oportunidad que él le había brindado.

Tres horas habían pasado desde que habían comenzado aquella jornada. De repente Rick alzó una mano indicando a Kate que parase. Kate le hizo caso y frenó a su montura de la misma forma que hizo Rick con la suya.

-Espera aquí- Mientras decía eso él desmontaba. Ante ellos se abría un cañón. Los verdes pastos hacía millas que habían desaparecido dejando paso a la tierra semiseca. Kate observó como él corría hacia las rocas, comenzando a escalar. Kate decidió que sería mejor esperarle resguardando las monturas del calor y se pegó a los riscos ya que éstos proporcionaban la única sombra que había. Decidió desmontar y cuando sus pies tocaron la tierra sacó el rifle de su funda, mejor estar preparada pensó.

Los minutos fueron pasando, haciendo que Kate comenzase a estar intranquila. De repente escuchó unos pasos a su espalda, haciendo que se girase con el rifle cargado- Tranquila soy yo – Ante sus ojos apareció Rick con los brazos en alto- ¿Te importa bajar el arma?

-Lo siento – Kate bajó el rifle- Me pareció que era más adecuado esperar con él preparado.

-Gran decisión. Son ellos – Kate se montó en su caballo pero Rick sujetó aquella montura- No – Kate le miró sin entender- No podemos ir a caballo, nos verían llegar. Será mejor que los dejemos aquí. Iremos a pie – Rick sacó de sus alforjas un cinturón. En él llevaba varios cuchillos y una pequeña hacha. Se lo colocó alrededor de su cintura- Parece que están esperando a alguien, han detenido su marcha. Será mejor que cojas tus armas - Kate asintió- Vamos.

Ambos comenzaron a caminar por aquellos riscos. Kate miraba como para él aquello parecía algo innato mientras que a ella le estaba constando un poco. No se sentía del todo segura, notaba como sus botas resbalaban sobre las rocas. Llegaron a un claro y Rick le indicó que se agachase. Desde allí se podía ver perfectamente a los hombres que habían robado su ganado y cómo éste estaba encerrado en lo que parecía un corral.

-Dos están con los animales – Rick se los señalaba- Y en aquellas rocas está otro – Señaló una zona un poco a la derecha del corral.

-¡Allí está el otro! – Su voz sonó un poco más elevada de lo que ella esperaba ganándose una dura mirada por parte de Rick por ello- lo siento – dijo casi en un susurro- ¿Cómo lo quieres hacer?

Rick se tumbó sobre el suelo arenoso. Se sacó el sombrero – Lo mejor será ir a rastras. Así no hay forma de que nos vean ni de que nuestras armas hagan reflejo con el sol.

-¿No hay otro forma? – Rick negó y Kate bufó. Se tiró al suelo imitándole. Y vio como él comenzaba a arrastrarse sin problema, avanzando con rapidez- Es un indio, pasó muchos años entre ellos – Se dijo a sí misma. Kate comenzó a arrastrarse sobre aquel suelo. No avanzaba a la misma velocidad que él.

Kate perdió de vista a Rick por unos segundos, él había comenzado a descender un pequeño terraplén. Hasta los oídos de Kate llegó un grito haciendo que se pusiese en pie de inmediato y con el revólver en sus manos comenzó a correr. Cuando llegó abajo sus ojos contemplaron como Rick se abalanzaba sobre uno de los cuatreros blandiendo el hacha, antes de que éste pudiera desenfundar el arma de Rick se le clavó en el corazón. Kate se giró comprobando como en el suelo había otros dos cuerpos inertes, con sendos cuchillos clavados en el torso. La mirada de Kate buscaba al cuarto hombre, pero parecía que la tierra de lo hubiese tragado.

-No le veo- Le gritó a Rick. Éste sacaba su hacha de aquel cuerpo y se giraba elevando su mirada a las rocas, buscando una señal. El silbido de una bala cortó el aire – ¡Le tengo! – El disparo de Kate resonó en aquel pequeño cañón y ésta comprobó como por un terraplén comenzaba a rodar un cuerpo sin vida- ¡Le di! – Dijo girándose hacia Rick haciendo que soltase su arma y comenzase a correr hacia él- Dios Richard – Se arrodilló junto a él- Abre los ojos- Ponía sus manos sobre el pecho de él- No puedes hacerme esto, abre los putos ojos- Las manos de Kate comenzaban a ser bañadas por el rojo de la sangre de Rick- Eso es ahora mantenlos abiertos – Rick tragó en seco- Aprieta con fuerza – Le dijo después de quitarse su pañuelo y ponerlo sobre la herida- Necesito que hagas fuerza para que la sangre deje de brotar- Kate se puso de pie y se situó a la cabeza de él, pasó sus manos por las axilas de Rick y tiró de él con todas sus fuerzas- Te voy a apoyar en las rocas- Volvió a tirar de él con todas sus fuerzas. Salió de detrás de él y le dejó apoyado sobre las piedras- Mírame – Le giró la cabeza- Necesito que te quedes conmigo- Rick intentó hablar- No hables, sólo quédate conmigo. Voy a ir a buscar los caballos, pero antes te traeré agua, ellos tienen cantimploras – Corrió hacia uno de los cuerpos y le arrancó la cantimplora del cinturón regresando a la carrera hasta él – Bebe con calma. Ahora montaremos en estos caballos y regresaremos al rancho – Miraba con pavor como la camisa de él estaba cada vez más empapada en sangre.

-Kate – logró hablar él al fin.

-No, ni lo pienses – Le interrumpió ella- No voy a dejarte aquí, hemos venido juntos y regresaremos juntos – Buscaba en las alforjas de los muertos hasta que encontró lo que buscaba- Esto servirá- Rick la miró. Kata regresó a su lado con varias camisas en sus manos y una manta. Desabrochó la camisa ensangrentada de él comprobando como la bala no estaba cerca del corazón. Comprimió con todas sus fuerzas aquellas ropas sobre la herida haciendo con ellos que Rick lanzase un grito de dolor- Lo siento – Le dijo mientras le acariciaba la mejilla con una de sus manos- Ahora te ataré la manta alrededor para que haga más presión. Va a dolor – Le avisó y sin apartar la vista de él anudó la manta con fuerza- Ahora descansa un poco- Rick apoyó su cabeza sobre el cuerpo de ella- Lo vamos a lograr – Los ojos de Kate brillaban por las lágrimas que se amontonaban en ellos pero no se permitió derramar una sola.

Intentó ponerle en pie pero le fue imposible. Rick gritaba con cada intento. Kate se dejó caer sobre el suelo derrotada, si no podía ponerle en pie nunca lograría montarle sobre el caballo. Tenían que salir de allí. Rick cada vez estaba más pálido.

Kate se puso en pie y corrió hacia la empalizada. Comprobó que no era difícil de desmontar. Logró dos palos largos y que parecían robustos. Regresó al lado de Rick arrastrando los maderos. Colocó ambos en el suelo, en paralelo y volvió a correr hacia las alforjas regresando casi de inmediato al lugar dónde había dejado las maderas.

-Espero que funcione, nunca he hecho una – Dijo mirando a Rick. Éste alargó una de sus manos y la posó sobre el hombro de Kate – Sé que funcionará, volveremos a casa juntos- Comenzó a anudar la cuerda sobre uno de los maderos y luego la pasó hasta el otro haciendo lo misma operación. Después comenzó a pasar la cuerda de uno al otro palo, perecía una trenza, repitió la operación hasta llegar al final de los palos para luego repetirla hasta llegar nuevamente al principio- Será mejor que ponga una manta sobre esto, no queremos que te hagas daño – Colocó una de las mantas sobre la improvisada camilla y después quitó la cincha de un de los caballos. Las ató al final de la camilla y las amarró a la silla de montar. Logrando así que la camilla quedase algo elevada por una parte y que el caballo fuese tirando de ella- Bien, creo que aguantará – Dijo mientras se tumbaba en ella comprobando su resistencia- Ahora va a dolerte pero necesito que te muevas, tienes que tumbarte. Rick asintió y pese al gran dolor que sintió hizo lo que ella le pidió, lanzando un gran suspiro cuando estuvo ya sobre el camastro. Kate se montó en el otro caballo y tomó entre sus manos las riendas del que transportaba a Rick. Comenzó a paso no quería que Rick sufriera más de la cuenta. De vez en cuando miraba hacia atrás comprobando como la camilla parecía aguantar. Poco a poco fueron saliendo de aquel cañón- Ahora voy a parar, voy a cambiar de montura – Se sentía más segura sobre su caballo. Antes de volver a montar se acercó hasta Rick, le puso una de sus mantas bajo la cabeza y usó otra para taparle- Bebe de vez en cuando – Le dijo dejándole una de las cantimploras- No vamos a parar hasta que lleguemos a la zona de acampada de ayer – Rick asintió- Si quieres algo grita – Le dijo acariciándole la mejilla. Cuando volvió a montar y arreó su caballo hasta que se puso al trote fue cuando se permitió romper a llorar. Sabía que la herida era grave y no tenía muy claro que lograsen llegar a casa.

Durante el trayecto tuvieron que parar en varias ocasiones, ya que el traqueteo le causaba un gran dolor a Rick pero finalmente llegaron a la zona en la que habían acampado la noche anterior. Kate detuvo los caballos cerca del agua y desmontó, estaba bastante intranquila ya que desde hacia caso una hora Rick no se había quejado. Cuando llegó hasta él comprobó que se había quedado dormido. Le acarició el pelo.

Se alejó un poco para recoger algo de leña con la que hacer una fogata. Cuando regresó Rick estaba despierto y eso hizo que ella sonriese un poco.

-Debemos descansar, sobre todo tú – Rick miraba como ella amontonaba la leña y la prendía fuego.

-Kate – la voz de Rick salió como un susurro- Kate- repitió. Ella se le acercó- La bala, sácala – Kate le miró horrorizada- Es mi única posibilidad.

Kate hacía todo lo que Rick le había dicho. El cuchillo estaba al rojo vivo. Rick daba el último trago al whisky que habían encontrado en una de las alforjas de los muertos y después se colocaba un palo en la boca. Asentía haciendo que Kate se le acercase. Kate no podía dejar de llorar, sintió como una de las manos de Rick se posaba sobre sus temblorosas manos- Hazlo – dijo sacándose el palo de la boca. Kate asintió y tras suspirar hundió el cuchillo en la herida, abriendo ésta. Rick cerró los ojos y apretó los dientes sobre el palo. Kate se echó whisky sobre sus manos y hundió una de ellas en la herida. Rick se retorcía de dolor hasta que finalmente dejó de moverse. Había perdido el conocimiento. Kate movió su mano en el interior del cuerpo hasta que encontró lo que buscaba. Con cuidado extrajo la bala dejándola sobre la manta. Se acercó hasta la hoguera y tomó el otro cuchillo. Apartó la vista del cuerpo cuando colocó el cuchillo sobre la herida, el olor a carne quemada le llenó las fosas nasales. Se dejó caer sobre las piernas de él cuando terminó. Y entonces sí lloró con ganas, incapaz de controlarse.