Disclamer: Los personajes cannon pertenecen a Amano Akira-sensei, los Occ donados para esta historia pertenecen a sus respectivos creadores.

Aclaraciones:

-Dialogo-

Narracion.

-"comunicación a través de un Aparato tecnologico"-

-"Pensamientos"

-Cambio de Idioma-

Beta: 19'Mika-chan'91

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-¿Señorita? Señorita despierte –murmuro la azafata moviendo ligeramente a una durmiente capa de mantas que apenas dejaba ver unas largas pestañas negras y un trozo de piel de un suave tono crema.

-¿mhg? ¿Qué pasa? –pregunto la joven con un bostezo y tratando de que sus ojos de zafiro permanecieran abiertos.

-Ya hemos aterrizado, por favor debe de abandonar el avión –dijo respetuosamente la azafata y la mujer de largo cabello negro parpadeo.

-¿y porque no me avisaste? ¡El servicio de estos días! –murmuro por lo bajo mientras se levantaba. Una vena se hincho en la frente de la azafata mientras que su sonrisa cordial se volvía forzada.

-Las primeras tres veces me ignoro –respondió con la mandíbula tensa.

-¿en serio? Bueno, no es culpa mía –sonrió la chica intentando peinarse con los dedos, mientras que el brazalete que adornaba su muñeca tintineaba, y caminando hacia la salida mientras que intentaba que un mechón que se alzaba hacia el cielo con rebeldía se aplacara –estúpido cabello, uno de estos días la tijera y tu tendrán un encuentro –gruño al ver que el mechón no cedía y continuaba en su lucha por la libertad.

Salió del avión y se acomodo la ropa que consistía en una sudadera azul marino, unos pantalones negros ceñidos y unas converse también negras. En una de sus manos llevaba un gorro lila con el cual cubrió ese odioso mechón… y también porque hacia un frio del diablo.

-…Bien… sabia que debía de haber hecho el entrenamiento de Gray. Estúpido frío –refunfuño mientras rebuscaba en sus bolsillos por algún dulce y su mirada se ilumino al hallar un trozo de chocolate.

Lo mastico con gula mientras miraba alrededor del aeropuerto aferrándose a la correa de su mochila y se encamino hacia donde parecía ser la salida.

-¿Hola? –se dirigió a un hombre alto parado delante de lo que parecía ser un taxi y que tenía un sombrero gracioso.

-¿En qué puedo ayudarla señorita? –pregunto cordialmente el hombre de fuerte acento.

-¿puede llevarme a esta dirección? –pregunto con tono agradable. El hombre se acercó a leer el garabato escrito en ruso, cortesía de Gwinvere.

-No será un problema, suba –respondió el hombre abriéndole la puerta con caballerosidad.

-¡Gracias! –sonrió antes de meterse al móvil y prácticamente acostarse en el asiento trasero mientras sacaba un PS3. El hombre condujo hasta la dirección asignada y la muchacha agradeció dándole el dinero.

Miro el lugar lleno de casas lujosas y se llevo las manos a la cadera, camino hacia una de las sirvientas que se encontraba saliendo de una de las casas.

-Disculpa, ¿podrías decirme donde queda la casa de…-miro el papel y luego volvió a mirar a la sirvienta –…la Señorita Eluka Loxford?

La sirvienta pareció respingar y formo una sonrisa nerviosa mientras asentía con cuidado.

-La Señorita ya no lleva el apellido d-….digo, ya no lleva ese apellido –dijo la mucama aferrándose a su falda con ambas manos – ¿para que la busca? –pregunto con cierta desconfianza.

-Esos asuntos solo competen a los involucrados –expreso la muchacha con sus ojos enfriándose súbitamente.

-Lo s-siento, por favor pase, llamare a la Señorita Demoneabe para acudir a su encuentro –tembló la sirvienta apresurándose a abrirle la puerta.

-Vaya, eso fue suerte –murmuro la joven arreglándose los mechones largos que rozaban sus mejillas y acomodándose el flequillo.

Sintió el impulso de silbar al ver el lujoso lugar, ni siquiera Corinne vivía de esa manera tan ostentosa y ella amaba regodearse en su riqueza, presumir y todo eso.

Fue guiada hacia un salón aún más lujoso donde se sentó y dejo la mochila a su lado.

-¿gusta algo de beber? –pregunto la sirvienta.

-No, gracias –respondió sin mirarla, ocupada en analizar los cuadros lujosos.

-La Señorita acudirá a su encuentro en un minuto –dijo la sirvienta haciendo una reverencia y retirándose.

La joven de ojos azules se encogió de hombros y se sentó en el sofá, poniéndose a jugar con su PS3. Estaba en medio de una lucha salvaje para salvar a la princesa cuando la puerta se abrió con un estruendo.

Una joven señorita de largo, muy largo cabello rojo y rizado se acercaba ataviada en un vestido elegante de color marfil, sus ojos de tono rosa estaban opacos y su precioso rostro parecía esculpido en mármol.

-Ah, una fresa –parpadeo la de cabello negro con la boca abierta.

La joven más pequeña parpadeo con sorpresa y esbozo una sonrisa educada.

-¿Disculpa? –pregunto confundida.

-Eres una fresa –dijo de manera absoluta- asumo que eres Eluka.

-Si lo soy, ¿en qué puedo ayudarla? –inquirió cordialmente.

-Soy tu nueva maestra, Olive Evans –sonrió la chica haciendo un gesto con la mano, la expresión de la pelirroja cambio de inmediato a una más hostil.

-¿Mi padre te envió? –sus ojos brillaban con ira y sus mejillas se enrojecieron.

-¿Qué? No, ni si quiera sé cómo se llama tu padre –Olive hizo un gesto con sus manos de desdén.

-¿Entonces quién te envía? –Eluka se veía seriamente confundida.

-¿Mi jefe? –el tono sarcástico de Liv causo más vergüenza en la pelirroja.

-¡Deja de burlarte de mí! ¿Quién es tu jefe? ¿Para qué vienes? –la paciencia había abandonado rápidamente a la adolescente de catorce años.

-Vengo de parte del Decimo Jefe de la mafia Vongola. Vengo a llevarte conmigo y convertirte en la guardiana del Rayo al servicio del Undécimo Vongola –dijo con tono monótono y volviendo a pegar la mirada en el PS3.

-….-La joven rusa la miro largamente antes de girarse y caminar hasta el teléfono- llamare al hospital psiquiátrico –murmuro con un refunfuño.

Olive adquirió una expresión profundamente ofendida y se irguió en su asiento.

-Bien, me iré. Pero cuando Millerfiore venga a intentar matarte, no pidas mi ayuda –murmuro mientras tomaba su mochila y salía del lugar.

-¿Qué es Millerfiore? –Eluka tenía una expresión realmente confundida en su rostro pero luego negó con la cabeza y salió de la habitación para subir las escaleras, no sin antes fulminar con la mirada el cuadro de su padre.

Entro a su habitación y se saco el vestido de inmediato, se recogió el cabello en una coleta alta, se enfundo en sus pantalones oscuros y una sudadera porque hacia un frio del diablo y ella estaba forzada a recibir visitas vestida como una muñeca de porcelana.

Se acurruco bajo las cálidas mantas de su cama y abrazo su peluche de oveja mientras pensaba en la extraña mujer. Olive Evans, parecía asiática, pero sus ojos y nombre a lo lejos gritaban que era americana. ¿Mestiza tal vez? Sus cavilaciones se vieron bruscamente interrumpidas cuando la pared de su habitación exploto y Eluka grito encogiéndose bajo las sabanas con miedo.

-¿Qué diablos fue eso? –medio-grito sorprendida, asomando la cabeza sobre la colcha y respingando cuando vio a dos hombres parados delante suyo con expresiones amenazantes y armados hasta los dientes. Uno estaba cubierto de llamas índigo, mientras que el otro estaba cubierto de llamas moradas-¿q-que quieren? –pregunto con un hilo de voz pero tratando desesperadamente de aparentar calma.

-Venimos por ti mocosa, Byakuran-sama dio la orden de asesinar a todos los candidatos Vongola –murmuro monótonamente el delgado hombre de cabello rubio, las llamas índigo cubriendo sus pistolas.

-muerte, muerte, muerte –canturreo el otro con los ojos aguamarina brillando desquiciados- huelo a muerte- su hacha fue blandida con violencia, las manchas de sangre seca cubriendo el filo.

-Entonces deberías de bañarte más a menudo –dijo una voz femenina y Eluka alzo la mirada con esperanza hacia donde Olive reposaba perezosamente.

-Sálvame por favor –suplico la muchacha asustada- quieren matarme.

-dijiste que no querías tener nada con Vongola, no tengo porque salvarte –se llevo a la boca unos dulces y los mastico.

-¿y si acepto? –le grito Eluka rodando bajo la cama que crujió bajo el filo del arma ante de partirse.

-te conviertes en familia y tendrás más posibilidades de sobrevivir –expreso aburrida mientras que con una sola mirada hizo al rubio retroceder y centrar su atención en la joven sin aura asesina- pero te lo advierto, una vez que aceptes no hay vuelta atrás…será hasta la muerte y más allá. Abandonaras todo lo que tienes y te dedicaras a entregar tu vida al Neo Secondo Capi di tutti capi Vongola.

Eluka se mordió el labio y titubeo, pero un corte en su mejilla la hizo decidirse.

-Acepto –dijo con los ojos firmes y Olive esbozo una minúscula sonrisa de satisfacción antes de lanzarle algo- ¿¡Estas de broma!? ¿Un anillo? –la mirada de Eluka adoptó un tono indignado y confuso mientras se tiraba a una esquina a agarraba un trozo de madera de su antiguamente bello escritorio de caoba.

-Póntelo –Liv rodo los ojos y saco de su bolsillo un pequeño disco con un botón rojo y lo presiono lanzándolo expertamente en dirección justo en el momento en que una figura en rayos verdes comenzaba a formarse en la mano de una sorprendida Eluka.

-Eluka Loxford, mi nombre es Lambo Bovino, soy el décimo Guardián del Rayo Vongola y tu superior –se presento el holograma de Lambo con su habitual traje con estampado de vaca y chaqueta marrón-Al parecer Liv no se tomo la molestia de explicarte nada –murmuro cuando la chica grito y el holograma fue apuñalado.

-Si lo hice –replico la susodicha desde su cómoda posición en la rama con una almohada y una manta encima.

-Bien, tienes una buena arma muchacha, ¿sabes algo sobre armas? –pregunto a Eluka que observaba asombrada su gran Bazooka negra con grabados en esmeralda, ella negó algo asombrada y Lambo rodo los ojos –cierra los ojos y siéntelo, el arma está unida a ti –instruyo y Eluka obedeció, sintiendo con asombro como la aparentemente pesada bazooka parecía de pluma en sus manos, como conectada a sus brazos y de repente los ojos rosas de la adolescente brillaron por un segundo antes de disparar.

-Genial –murmuro Olive quitándose algunas ramitas del cabello viendo a casi toda la construcción destruida con una muchacha pelirroja alzándose triunfante y con una sonrisa de oreja a oreja.

-¡Eso fue asombroso! –chillo Eluka prácticamente saltando en su lugar, la bazooka había abandonado su forma corpórea y había regresado al anillo. Los dos hombres yacían inconscientes, si es que no muertos, en esquinas de la chamuscada habitación.

-Agarra dinero y algunas cosas, nos vamos –murmuro Liv bajándose de la rama y entrando al lugar.

-Um... pero, mi padre no me dejara ir –la voz de Eluka bajo varios tonos y miro el anillo con anhelo – soy la heredera de los Demonoabe.

-No seas tonta –discrepo Olive agarrando una maleta que se salvo milagrosamente y metiendo ropa allí, todo lo que no sea rosa- yo vine a buscar a Eluka Loxford y me llevare a Eluka Loxford, estoy segura que la chica Demonoabe acaba de morir en esta explosión –sonrió con cierta arrogancia mientras que le pasaba un pesado abrigo negro a la pelirroja.

Ella soltó una risita y se lo puso antes de tomar la maleta y agregar una foto allí de una mujer pelirroja y de ojos amables que sonreía amorosa.

-¿Qué pasara con mi madre? –pregunto cuando estaban caminando hacia la terminal, Olive se paró un largo momento y miro su reloj.

-Tenemos tiempo, ¿quieres ir a verla un rato? –pregunto con la voz extrañamente suave. Eluka asintió con el rostro iluminado.

Ambas tomaron un taxi y Eluka dio una dirección que las llevo hasta fuera de la ciudad, donde había una pequeña casita de apariencia acogedora.

Allí fuera estaba sentada la que parecía ser la copia mayor de Eluka, pero con el rizado cabello por encima de los hombros y unas cuantas arrugas ligeras en la piel. Tenía la mirada concentrada en un libro viejo y sus ojos refulgían con tristeza.

-¡Mamá! –grito Eluka viéndose como una niña pequeña y la mujer alzo la mirada de golpe mientras que sus ojos se llenaban de lagrimas y se levantaba apresurada dejando caer el libro.

-¿Eluka? ¡Mi hija! –Gimio la mujer estrechándola en un abrazo – estas tan grande...mírate, te ves preciosa –murmuro con sus manos acariciando las redondas mejillas de la adolescente.

-Te extrañe mucho madre –sonrió Eluka – Padre no me dejaba verte y…-su voz se quebró, pero ninguna lagrima salió de sus ojos.

-Lucius no tiene la culpa querida –arrullo la mayor cerrando los ojos- tu abuela no se lo permitía, aun así el siguió viniendo a verme…y me traía muchas fotos y videos tuyos –sonrió la mujer- eres tan inteligente, fuerte...preciosa.

Olive permanecía ajena al encuentro mientras que recordaba a su propia madre, Amelia Evans que aun residía en América, la mujer había peleado con uñas y dientes ante la idea que de su querida hija se fuera, pero en ese entonces la determinación de la Evans fue mayor que la de su madre y termino en manos de Varia.

Las dos hablaron por un largo rato y finalmente Eluka se despidió con un peso menos en el corazón, ambas volvieron a la ciudad y fueron al aeropuerto.

-Por cierto, durante el viaje tienes que aprender a hablar japonés e italiano –dijo Olive una vez que estuvieron acomodadas en el asiento de primera clase y se preparaba para dormir por, aproximadamente, todo el viaje.

Eluka hizo un gesto de refunfuño mientras tomaba uno de los libros y comenzaba con la tediosa tarea.

Sexto Vongola, Encontrado.

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Muahahahaha, como verán, el alma de Lambo no podía estar porque él esta… vivo ewe, así que hice lo simple y utilice un holograma.

Con Eluka-chan los guardianes están completos y el único faltante es el guardián del cielo .3.

A propósito, después de las presentaciones quiero comenzar con los omakes, se llamaran:

"Entrevistas Infernales" con Reborn como conductor y como "Estudio" el infierno .u. (que? No creerán que ese hombre se acercaría al cielo verdad? –miraba burlona)

¿Están de acuerdo con eso? Por favor exprésenlo, si están de acuerdo comenzare después de presentar a Neo Secondo-Sama.

Gracias por sus valiosos comentarios.

Lynne

Fuera

PAZ!