Capítulo 10

-Estoy muuuy bien, yo también te echo de menos, ahora vamos camino a la empresa con Sango y Miroku que nos ha pasado a buscar. ¡Me ha encantado el vídeo!, cogiste esa ola de manera fantástica, tienes que enseñarme un día de estos cómo hacerlo. Aún no sé bien cuándo viajaremos, pero tenemos cubierto casi hasta final de semana todavía. Envíame más audios y menos mensajes, así es más divertido, –el auto de Miroku comenzó a ingresar al subterráneo de un enorme edificio de cristales tintados- de momento eso. Besitos, besitos, besiiiiiiitos, te quiero.

InuYasha y Kagome se habían estado comunicando todo este tiempo por mensajería, audios y vídeos en What'sApp. Australia era maravillosa, todas esas fotos que su hermano había hecho eran verdaderas postales de playas paradisiacas, con amaneceres y atardeceres que la estaban convenciendo cada vez más de ir y perderse en ellos.

Anota eso en cosas por hacer con Inu.

Miroku y Sango parecían sumidos en su propio mundo, tanto así, que habían ignorado casi por completo a la joven que viajaba en la parte trasera del veloz coche del joven abogado. Sango parecía una quinceañera, reía, jugueteaba con su cabello, arreglaba su ropa, ¡hasta se sonrojaba!. No quería aventurarse de más, pero podría apostar que un sentimiento profundo estaba comenzado a nacer. Y no solo de ella. El chico era realmente dulce. Desde que conoció a Miroku, le había agradado mucho por lo formal pero divertido que era. Siempre muy caballero y atento, actuaba casi de la misma forma con todos, pero con Sango, con Sango las cosas eran ligeramente diferentes. Se notaba en la forma en cómo la miraba. Las cosas eran así: cuando él miraba a otras mujeres, estas parecían derretirse; cuando miraba a Sango, el que se derretía era él. Kagome sonrió. Hace mucho que su amiga no tenía algo así y nunca de la forma en que, sea lo que sea que estuviera pasando con Miroku, se estaba dando. Si bien habían hablado bastante al respecto del joven, la castaña siempre bajaba el perfil al asunto: "es solo por el trabajo", "es así con todos", "no, no creo que le guste, solo es amable".

Sí, claro.

Bajaron del auto y subieron a un elevador. Kagome reconoció el carro de Sesshoumaru y se alegró de que ya estuviera allí. El edificio era bastante alto. Miroku les había dicho que pertenecía por completo a la empresa de Sesshoumaru pero que había diferentes divisiones donde, incluso, unas doce plantas (más o menos) estaban destinadas a la fundación de su madre. Cuando salieron a la planta veintidós, se encontraron con una recepción amplia y acogedora, una secretaria se encontraba tras un amplio mostrador y recibió de forma muy amable y acogedora a los recién llegados. Miroku hizo una breve presentación y cuando le explicó a la joven quién era Kagome, esta hizo una reverencia tan profunda que su frente casi tocó sus rodillas. Cuando se retiraron a la amplia, amplia oficina de Miroku, este las dejó brevemente para ir en busca de Sesshoumaru.

-Increíble que a su edad ya maneje toda una gran empresa.

-Y vaya que lugar, aunque no me impresiona con todo lo que trabaja.

-Ya estoy viendo que será muy favorable para ambas partes el crear una asociación. Van casi por el mismo rubro, será ventajoso para ambos si hacen algún tipo de fusión.

-Sería fabuloso. Ya quiero saber qué opina Sessh –dijo Kagome emocionada mientras dos jóvenes entraban por la puerta del despacho.

-¿Sobre qué? –acercándose primero a Sango y saludándola con un beso en la mejilla, Kagome pudo observar lo distinguido que se veía con ese traje de paño hecho a media. Llegando hasta ella se demoró más brindándole un cálido abrazo para luego besar ambos lados de su rostro- ¿cómo estás?

-Muy bien y tú –le encantaba tener que mirarle hacia arriba. Dada su altura, por lo general, no podía llevar tacones, pero con él las cosas eran como siempre había querido.

-Perfecto –sus ojos ambarinos brillaban con una oscuridad juguetona que le provocaba cosquillas en la nuca.

-Estas señoritas no han cogido desayuno aun, ¿te nos unes con algo o prefieres adelantar lo de la firma con Stendhall?

-Voy con ustedes, por supuesto –Miroku y Sango encabezaron la salida de la oficina, lo que le permitió a Sesshoumaru coger la mano de Kagome y darle un sutil beso antes de unírseles.

Por lo menos ahora, Kagome no se sentía tan ignorada. Y es que esos dos ni siquiera disimulaban un poco lo mucho que se gustaban, ya iban casi diez pasos más adelantes que la pareja.

-Debe haber sido un lindo y entretenido viaje hasta acá, ¿te has traído tu violín?

-No, hoy canté a capela.

Ambos rieron ante la idea. Eso era otra de las muchas cosas que le gustaba a uno del otro: lo espontáneos y ocurrentes que eran. Se toparon a muy pocas personas por los pasillos hasta llegar a una especie de casino donde ya habían unos cuantos grupos tomando desayuno y uno que otro rezagado solitario con papeles y carpetas sobre la mesa haciendo lo mismo. En el momento en que entraron, todos los observaron de forma casi científica. Si bien no todos eran asiáticos, algo había en ellas que llamaba la atención y Kagome no sabía identificar el qué era.

Tan ingenua.

-¿Sabían que vendríamos? –le preguntó por lo bajo a Sesshoumaru, el cual devolvía los saludos que comenzaban a brindarle.

-No, en el transcurso del día iremos presentándolas.

-Oh –contestó pensativamente Kagome.

-¿Qué es lo que te extraña?

-Es como si supieran quienes somos –Kagome sonrió cordialmente a quienes se dirigían a ella. Más adelante, se percató que Sango hacía lo mismo.

-Claro, ¿por qué más las mirarían de esa manera?, ah, espera, el que sean increíblemente guapas no debe tener relación alguna.

-Ay, por favor –dijo restándole importancia a la opinión del joven mientras llegaban a una pulcra y lisa mesa y tomaban asiento en unos sillones de cuero.

Al momento se acercó un garzón, al cual no tuvieron que ordenarle ningún pedido ya que comenzó a abastecer la mesa con varias opciones, todas muy apetitosas. Miroku les comentaba a las chicas cómo se distribuiría: lo primero sería una reunión, la cual fácilmente podrían saltarse si gustaban. Era solo una exposición de marketing donde se verían los balances de la nueva campaña, constatando las proyecciones y poniendo atención en las debilidades que había presentado la misma. Posterior a ello, tenían pensado darles un mini tour por las áreas más contingentes del lugar, presentarles a algunas personas de interés y con ello ya se irían acercando a la hora del almuerzo. Sesshoumaru interrumpió al joven de la coleta antes de continuar y le comentó que Irasue también vendría hoy a la empresa, por lo que había aprovechado de 'pedirle' por un minuto a las jóvenes para presentarle a la comitiva de la fundación. Ambas se alegraron con la noticia y asintieron efusivamente. Finalizarían con una reunión donde se presentarían como potenciales socias ante la mesa ejecutiva liderada por el peliplateado, por lo que Kagome agradeció estar con Sango, ya que era ella quién prácticamente llevaba la empresa en Europa.

Una vez terminado el desayuno, se dirigieron rumbo al piso veinticinco, cuando estaban camino al ascensor Sesshoumaru se excusó para ir por una carpeta a su oficina.

-¿Sería mucho pedir si me haces unas copias rápidas?

-Para eso se te paga un asistente.

-Vamos casi justos de tiempo, no quiero retrasarnos más volviendo a mi oficina Sesshy.

-Deja de llamarme así, ¿quieres? –las chicas rieron bajito mientras se daban miradas cómplices.

-Te lo compensaré cielo.

-Kagome, mejor vienes conmigo, no necesitas seguir viendo como Miroku babea por Sango –la chica iba a decir algo, pero solo pudo balbucear mientras se sonrojaba. Ambos bajaron del elevador.

-Tengo demasiada clase para hacer eso –gritó el aludido antes de que las puertas se cerraran.

Sesshoumaru guio a la pelinegra mientras depositaba una mano es su espalda. Si la oficina de Miroku era lujosa, la de Sesshoumaru era extravagantemente mejor. Una vez dentro, sin mirar atrás, Kagome escuchó como el hombre ponía el seguro a la puerta y sonrió cuando la alcanzó abrazándola por la espalda.

-¿Te he dicho que me fascina como te queda el azul? –la joven estiró hacia atrás su cabeza y ladeándola le dio libre acceso a los labios de él.

Llevaba un ajustado vestido estilo pin-up con escote de corazón en un tono azul marino, junto a un corto blazer satinado de color conchevino al igual que los infartantes stilettos. Cuando chocaron con el escritorio, Sesshoumaru la dio vuelta y profundizó el beso introduciendo su húmeda y cálida lengua en la boca de ella. Sin embargo, se apartó demasiado pronto. Depositando un rápido beso en la punta de su nariz, rodeó el escritorio y dio la orden de impresión mientras rebuscaba en uno de los cajones una carpeta vacía.

-Miroku está realmente interesado en Sango.

-Por decirlo de alguna forma –el chico abría y cerraba archivos en la pantalla del portátil.

-¿Crees que signifique algo? –dijo Kagome moviendo sus cejar mientras se inclina por sobre el escritorio en una posición bastante sugerente. Sesshoumaru miró directamente su escote y luego subió hasta su rostro.

-¿Traes ropa interior?

-¿Qué tienes con lo de la ropa interior?

-Me das algo con lo que fantasear mientras estamos en esa tonta reunión –ahora se levantaba y acercaba hacia la multifuncional de la derecha.

-Por cierto, en el último mensaje que recibí de Inu te enviaba saludos –Sesshoumaru estaba de espaldas. La verdad, no tenía que ver su rostro para saber que el comentario lo había pasado totalmente por alto, mas, su respuesta la sorprendió gratamente.

-Uh… gracias. Salúdalo de mi parte la próxima vez.

-¡Claro!, deberías ver las fotos que me ha enviado, me encantaría conocer Sidney.

-Deberías aprovechar que él conoce bien el país –engrapó los folios, los guardó en la carpeta y se acercó a ella nuevamente para capturar su boca mientras la hacía avanzar de espaldas hacia la salida- por cierto –dijo entre beso y beso- ese labial que llevas es muy práctico.

-LongWear, así no te mancharé.

-Pensaste en todo, ¿no? –el chico se tomó unos segundos para poder abrazarla mientras se robaban unos últimos besos- te adoro más por eso.

Cuando finalmente se separaron y Kagome se dio la vuelta, Sesshoumaru aprovechó para darle una ligera palmada en el trasero. Fingiendo molestia Kagome lo reprochó pero no pudo evitar reír y se dirigieron a la sala de reuniones. En el elevador, él la observó mientras se mordía el labio y le guiñaba un ojo, mientras ella negaba con la cabeza y sonreía hacia otro lado. Una vez llegados a su destino, encontraron a una Sango respondiendo preguntas de pie muy cómodamente, mientras una gran mesa de ejecutivos, curiosamente, todos varones, se inclinaban hacia delante expectantes y cautivados por la joven de la coleta. Miroku se encontraba de pie al fondo, mirando más bien divertido la escena. Tenía cierta suficiencia en el rostro, como si fuera gratificante para él que la joven estuviera guardándoselos a todos en el bolsillo.

Sin embargo, ante la llegada de la nueva, todos volvieron la atención a Kagome como si las sorpresas no pararan de llegar.

-Muy buenos días a todos, veo que ya han tenido el placer de conocer a la señorita Wetzel. Probablemente ya se habrán dado cuenta lo brillante que es y lo prometedora que se ve su carrera, –dijo mirando a la joven aludida, quien hizo una venia hacia el en gesto de humildad- pues bien, por esas mismas vías, pero en un área más bien diferente, permítanme presentarles a mi hermana Kagome Frossard Laggiard–todos comenzaron a brindar saludos, algunos comenzaron a hablar por lo bajo o intercambiarse miradas y ante el desorden que se formó en la sala, Sesshoumaru decidió poner algo de orden- la verdad, en honor al tiempo, creo que debemos comenzar ya. Luego habrá más tiempo para presentaciones y cosas así. Por favor, los exponentes.

Sesshoumaru la guió hacia el fondo, donde en el extremo de la mesa se encontraba su lugar. Miroku ya había apartado dos sillas a cada uno de sus extremos para que las jóvenes pudieran tomar asiento, tomando él su lugar cerca de Sango.

Sí, la reunión era de lo más tediosa. El pobre chico que exponía, un joven de apariencia un tanto nerviosa se distraía cada vez que miraba hacia donde se encontraba Kagome como si su presencia le hiciera olvidar lo que iba a decir. Sesshoumaru, probablemente, no era el único que se daba cuenta de ello, pero la verdad, pocos estaban realmente prestando atención a la ponencia en ese momento. Cada cuanto las cabezas se volteaban y trataban de parecer distraídos al mirar a una y otra joven. Miroku había tenido que hacerle señas al hombre que tenía en frente para que dejara de coquetearle a Sango que, la verdad, se encontraba bastante seria, prestando exclusiva atención a lo que tenían en frente.

Una hora y veinte minutos más tarde, comenzaron las rondas de preguntas y las cosas se comenzaron a desvirtuar un poco. Sesshoumaru ya había ascendido a un humor tóxico. La presentación no había arrojado los datos favorables que él esperaba y le hecho de que todos parecieran estar en el 'mundo de la lascivia' no estaba ayudando mucho a eso. Harto, hizo un gesto con la mano y no necesitó decir nada para atraer la atención de todos y cortar la cháchara.

-¿Qué significa todo esto? –los otros dos hombres que estaban siendo de apoyo del que parecía más joven, rebuscaron en sus papeles torpemente y carraspearon antes de poder dar una respuesta, a lo que Sesshoumaru se volvió adelantar- y no vuelvan a repetir lo mismo que han estado balbuceando todo este tiempo. Ya hemos perdido mucho y, como si eso fuera poco, han dado una muy mala impresión a nuestras invitadas, ¿qué pasa realmente con todos ustedes?, ¿cuáles son las soluciones?, no puede ser que se presente el resto de la mesa aquí, teniendo esta información y sin nada qué decir al respecto –cuando nadie dijo nada, el joven de los ojos dorados se apretó el puente de la nariz y trató de contar hasta diez, luego se puso de pie-. Son las once y veinte. A las tres, en punto, -dijo enfatizando la hora- quiero un informe de cada miembro de la sala con un breve opinión personal que resuman lo tratado esta mañana, más las posibles soluciones a los problemas dados a conocer y dos o tres ideas fuerza que sirvan para complementar nuestras fortalezas. Doy por finalizada la reunión. Kagome, Sango –dijo dirigiéndose a las chicas mientras estas se apresuraban a salir tras él y se despedían tímidamente de los hombres en la habitación.

-Eso ha sido horrible.

-Horrible es demasiado alentador Miroku.

-Sí, es solo que tenía pudor de decir que ha sido una mierda, delante de las damas aquí presentes. Por cierto –ambos hombres se miraron y luego a las jóvenes, luego de vuelta a ellos y dijeron al unísono.

-Mala idea –asintieron con la cabeza.

-¿A qué se refieren con eso? –dijo Sango mientras enarcaba una ceja.

-Primero: quedamos en ridículo frente a las cabezas ejecutivas de una de las más grandes empresas europeas de moda –dijo Sesshoumaru, a lo que coordinadamente Miroku le siguió.

-Segundo: nos pusimos una soga al cuello nosotros mismos al traer una distracción mortal a la sala de reuniones.

-Eso sí que ha sido una mala idea –afirmó el peliplata.

-Completamente, tal vez podríamos embarrarles un poco los trajes.

-O cortales el cabello de manera graciosa, deben haber unas tijeras por aquí cerca.

-Disculpen –dijo Kagome- ¿podrían dejar de hablar como si no estuviéramos aquí?

-Sí, además, ¿nos han llamado distracción?, eso es como echarnos la culpa del fracaso que han tenido sus ejecutivos ahí dentro –completó Sango.

-Bueno, Hoyo ha estado bastante distraído con Kagome, y Akatsuki ha estado todo el tiempo lanzándote miradas como si fuera encontrar la solución a nuestros problemas en tu traje Dolce –dijo Miroku un poco hastiado esta vez a Sango.

-¿Podrías recordarme por qué contratamos a esos idiotas, por favor? –Sesshoumaru estaba frunciendo el ceño profundamente.

-Porque en sus inicios tuvieron una buena participación dentro de la empresa, su currículum no estaba mal y porque Irasue te pidió aceptar al desesperado y desempleado hijo de una de sus amigas.

-Pues espero que de aquí a la tarde hagan replantearme la idea de quitarlos de la empresa.


-Irasue, hemos recibido muchas donaciones, ¡este año superaremos la meta con creces!

-Te lo dije Sasha, ¿las modelos están todas?, ¿ya llegaron?

-Solo once, cuatro cancelaron a última hora, estamos contra en el tiempo, nos falta casi la tercera parte de las modelos, ¿qué hacemos ahora?

-Tiene que ser una broma. Tacha de inmediato los nombres de las que cancelaron, no las volveremos a llamar más –Irasue sacó su móvil de prisa y comenzó a buscar entre sus contactos-. Bien, plan de contingencia –marcó un número y espero mientras cogían la llamada-. ¿Kana?, hola, ¿cómo estás?... bien gracias, ¿te encuentras en la empresa por casualidad?... ¿podrías venir un minuto al piso nueve?... muy bien te espero, gracias. Sasha, solo nos faltarán tres –la aludida la miró sorprendida.

-¿Tan rápido conseguiste una?, vaya… eso sí que es tener contactos, ¿quién es?

-Kana, la ejecutiva de la planta treinta y dos.

-¿Cómo hiciste para que aceptara?

-Aún no lo ha hecho, pero lo hará, no te preocupes, –en eso le entró una llamada- es Sesshy, dame un minuto. Corazón mío, ¿cómo estás?... Ah… uy… que bochorno… ay, no me eches la culpa a mí, yo solo te lo sugerí y tu aceptaste… ay, Sessh, te pones imposible, eso sin duda lo heredaste de tu padre. ¿Y bien?... trae a las chicas, –la mirada de Irasue brilló ante una nueva idea- tráelas ahora mismo, quiero presentarle a las modelos y las cosa que hemos conseguido… muy bien, no tardes. ¡Sasha, dos modelos más vienen en camino?

-Estás de broma…

-Creo que con eso ya estaremos bien. El mínimo eran quince y tendremos catorce, si nos organizamos un poco mejor lo acabaremos sacando con las que tenemos.

-Irasue, –una alvina mujer ataviada en un traje ejecutivo de dos piezas color negro con blusa blanca se acercó a las dos mujeres de la planta nueve- vine en seguida, cuéntame, ¿qué sucede?

-Kana, necesito que me hagas un gran favor, pero ni siquiera es personal, tómalo como un servicio a la empresa –la joven la observó con una ceja enarcada muy en alto, en una esquina un poco más alejadas habían unas cuantas mujeres jóvenes en bata y sospechó de inmediato de qué se trataba.

-Irasue…

-Antes de responder, quiero que sepas que estoy desesperada, necesitamos recaudar los fondos, necesitamos cumplir con un tiempo para que los asistentes no se retiren antes y lo más importante de todo… te quedaría debiendo un favor.

-Si fuera tú, lo tomaría. Irasue es el mejor As bajo la manga que puedes tener. Sé de gente que mataría por tener tu oportunidad –dijo Sasha.

-Extrañamente, no veo a nadie haciendo fila… -de pronto las modelos comenzaron a cotorrear más de lo normar, arreglando sus cabellos o ajustando más el nudo de sus batas. Kana miró hacia atrás buscando la fuente de tanto revuelo… y ahí estaban, Sesshoumaru, Miroku y las dos mujeres del restorán.

-Sesshoumaru querido –dijo Irasue levantando una mano-, permíteme un momento Kana –Irasue se alejó animadísima mientras saludaba efusivamente a las dos muchachas y las jalaba de un brazo hasta donde se encontraba antes con Sasha y Kana-. Les presento a Kagome Frossard, hermana de Sesshoumaru y su amiga Sango Wetzel, chicas, ellas son Kana Toei y Sasha Lewin –ambas jóvenes extendieron sus manos a una y otra.

-Hermana de Sesshoumaru, sí, te vi en el restorán la semana pasada. Me encontraba con mi hermano Hakudoshi y Totosai.

-Un momento, ¿ellas son las otras dos modelos? –Kagome y Sango se miraron extrañadas.

-Aaaah… no… o sea, sí… o sea –Irasue se aclaró la gartanta-, chicas… debo pedirles un favor enorme…

-Irasue… -Sango le brindó una mirada de sospecha.

-Chicas, no les pediría esto ni no estuviera desesperada…

-No… -Kagome río un tanto nerviosa-, espera, Sesshoumaru me advirtió sobre esto…

-¿Qué sucede ahora? –los hombres llegaron hasta el grupo y Sesshoumaru ya estaba mirando de forma irritado a su madre. Sasha salió en su ayuda.

-Nos han cancelado cuatro modelos, ¡cuatro!, y la subasta es mañana. No alcanzaremos a cubrir las plazas necesarias, hemos agotado casi todos nuestros recursos ya, ustedes son nuestra esperanza.

-Muchachas, sé que les estoy pidiendo un favor enorme a las tres, pero la ayuda que les pedimos no es pensando en nosotras –el rostro de Irasue era serio ahora-. Hay muchas familias que dependen de este evento, no pueden imaginar lo mucho que significaría para todos ellos –Kana miró a Kagome de reojo sin que nadie lo notara y rápidamente contesto.

-Está bien. No puedo quedarme por mucho tiempo ahora, pero lo haré. ¿A qué hora serán las pruebas?

-Mañana el evento comenzará a las siete de la tarde, necesitaremos que estés desde las nueve con nosotras, por descontado tendrás el día libre sin ningún tipo de descuento –Irasue la miraba con ojos brillantes-, no sabes cuánto te lo agradezco.

-No lo hagas, me cobraré el favor –dijo la joven sonriendo de forma extremadamente amable. La verdad, esta sería una muy buena oportunidad. La recompensarían con creces-. Debo marcharme, con permiso, hasta luego.

Tratando de disimular su premura al salir, Kana buscó en su móvil el número de su hermano. La primera llamada le fue desviada, por lo que maldijo en voz baja mientras llegaba al ascensor. Sonriendo a las personas que bajaron y la dejaron sola en la pequeña prisión metálica, comenzó a pensar en cuáles eran sus posibilidades de salir afectada si decidía hacer el tipo de jugada que tenía en mente. La vibración en su mano la interrumpió y rápidamente, casi tirando de sus manos el aparato contestó.

-Tengo noticias.

-Breve. No tengo mucho tiempo.

-Mañana. Subasta para la fundación de Irasue. Me ha pedido un favor, a cambio, ella me ha quedado debiendo uno –Hakudoshi rio profundamente por la otra línea.

-Eres brillante hermanita. Ya que no pudimos conseguir esa invitación, le comentaré sobre esta oportunidad… espera, ¿qué tendrás que hacer?

-Hakudoshi, estarás en deuda conmigo. Ambos. Pero ya que yo no tengo contacto con ese hombre, te las cobraré doble a ti.

-No te preocupes por eso. Seremos tan bien recompensados que podremos salir este mugroso lugar y comenzar, por fin, nuestro propio negocio. Nosotros daremos las órdenes.

-Cuento con ello Haku, estoy harta de trabajar para alguien más.

-¿Te importaría si le doy tu número a mi contacto?, él podría darte personalmente las instrucciones de qué hacer.

-No hay problema. Hablamos al rato.

Llegando hasta su oficina, la mujer se dirigió directo hacia su escritorio y comenzó a rebuscar en los cajones hasta dar con una agenda que poseía una especie de candado digital. Estaba ingresando la clave cuando su móvil volvió a sonar una vez más. Esta vez se puso un poco nerviosa, pensó en todas las cosas que su hermano le había contado sobre este sujeto y un escalofrío recorrió su espina dorsal. Ya no le parecía muy buena idea el haberle dicho a Hakudoshi que le diera su número. El hombre debía estar bastante ansioso como para haberse contactado con ella tan rápido. Antes de que salta el buzón de voz contestó.

-Diga.

-Buenos días –una profunda, calmada y positivamente condescendiente- su hermano Hakudoshi me ha dado este número. Mi nombre en Naraku Colbet.


-Eres una manipuladora.

-Mira Sesshoumaru –Irasue le habló por lo bajo tratando de mantener la compostura-, si quieres continuar con tus comentarios mordaces, hazlo en casa. Ahora tengo mucho que mostrarle a Kagome y Sango antes de que se arrepientan.

-Estás en mi empresa…

-No. Pienses. Jugar. Esa. Carta. Conmigo- en parte, su madre tenía razón, por lo que malhumorado se alejó de ella hasta llegar donde se encontraba Miroku, un tanto apartado del resto.

-¡Lo hizo otra vez! –dijo el ojiazul en un tono muy musical.

-Día de mierda…

-Solo espero que entre las donaciones hayan saris o kimonos… o trajes de esquimales, qué se yo.

-Te ha cogido fuerte esta vez Miroku –dijo irónicamente Sesshoumaru. No quería ser el único con ese sentimiento de fastidio y su amigo era el ser más cercano para hacer miserable.

-No pienso negar nada –respondió el joven encogiéndose de hombros-. Por lo menos no es mi hermana –añade ese comentario bajo 'ouch'.

-Mi preocupación es genuinamente fraternal, se supone que es el deber de un hermano mayor –Miroku estaba bastante distraído viendo cómo Sango acariciaba la transparente tela de un corto vestido y se la imaginó modelando la pieza… en un privado.

-Bueno, supongo que si fuera otro tipo de preocupación, no habría nada malo después de todo… -no fue hasta que no recibió más respuestas de su interlocutor que cayó en la cuenta de lo que había dicho. Sesshoumaru lo miraba ceñudo con los labios bastante apretados.

-¿Qué sugieres con eso? –su voz se había teñido de un tono sombrío.

-Pues… nada… es decir. ¿Qué habría de malo si fuera de otra manera? –ahora, Miroku se enredaba en su propia trampa-, lo que quiero decir…

-Es mi hermana…

-Sí, sí… lo sé. Sessh, solo estaba distraído… lo siento –ambos miraron al frente, cada uno a la mujer de su interés y una leve tensión cubrió el ambiente.

-Estoy enamorado de Kagome –Miroku deseó haber nacido sordo en ese momento. No podía concentrarse bien teniendo a Sango en frente rodeada de ropa con la cual se vería mortalmente sexy, teniendo que procesar la información que le había dejado caer como una bomba su mejor amigo y la verdad que sabía sobre su relación de hermanos con Kagome. ¿Cómo se suponía que debía coordinar la información para no terminar hablando de más?

-¿Tú… qué? –su voz sonó unas octavas más agudas de lo normal y varias de las modelos se voltearon a verlo, junto a Kagome, Sango, Irasue y Sasha.

-¡Miroku! –Sesshoumaru lo jaló de un brazo y lo alejó hacia la salida.

-¡Es tu maldita hermana! –le dijo en un susurro exasperado.

-¡Media hermana!

-¡No me jodas!

-No tendrías tanta suerte –Sesshoumaru miró hacia donde estaba Kagome nuevamente, la cual lo estaba mirando con un rostro un tanto preocupado, lo cual a Miroku no se le escapó.

-Espera, espera, espera… ¿ella lo sabe?, espera… ¿ustedes…?

-Miroku, no estoy pidiendo una bendición… solo te lo conté porque… mierda… –no quería admitirle lo siguiente- eres mi amigo y no quería ocultártelo, sé que ya sospechabas algo y…

-¿Ella sabe o no? –respondió de forma tajante obligándolo a mirarlo a los ojos.

-No. No. No lo sabe.

-Dios, si lo sabe… -había cogido la mentira en el aire- eso quiere decir que es recíproco…

-Miroku… yo… -el peliplateado se veía… espera, se veía… ¿frágil? Miroku nunca había visto a su amigo de esa manera, su mirada se veía ensombrecida por el pesar que le provocaba la revelación que le estaba haciendo. La verdad bailaba en la punta de su lengua, no sabía realmente qué hacer, pero decidió callar y deslizar por su garganta la información que manejaba.

-Está bien. Solo… debes ser realista Sesshoumaru, todos saben que ella es tu hermana y eso es lo que cuenta. ¿Has pensado en tu madre?, ¿qué diría Irasue si supiera?

-¿Crees que no he pensado en ello?, ya me siento bastante mal por mí mismo, gracias, pero no puedo evitarlo. Y lo intenté… Dios, sí que lo intenté… ni si quiera sé cómo llegué a este punto, pero lo único que sé ahora es que no puedo alejarla de mí, no quiero alejarla… pero tampoco quiero hacer algo que pueda perjudicarla o herirla, ella… ella es muy importante para mí. No puedes entender lo miserable que me siento.

-Está bien, primero debemos tomar las cosas con un poco de calma y…

-¿Y qué?, ¿encontrarle un padre diferente a Kagome?, ¿modificar su acta de nacimiento?, ¿cambiarme el apellido?, por favor, sé que no hay nada que pueda hacer… esta vez ni tu podrás ayudarme… -Miroku volvió a morderse la lengua, ¿qué pasaría cuándo Sesshoumaru supiera toda la verdad?, ¿qué pasaría cuando Sesshoumaru supiera que Miroku sabía toda la verdad y no le comentó nada?

-Sessh, este no es el momento ni el lugar para hablar de ello. Mírame, necesito que hagas exactamente lo que te voy a decir. Vas a mantener esto tal y como está, no se lo comentarás a nadie más, ni a Lin. Nadie. Mientras menos personas lo sepan, mejor. Lo segundo y más importante, necesito que aguardes y no cometas ninguna locura. En este momento debes pensar con la cabeza, no tienes más opciones, hazme caso y déjalo estar por un momento. Piensa en Kagome, piensa en tu madre y también piensa en ti. No es como si te estuviera dando un chance de algo, pero… solo hazme caso en esto, ¿quieres?

-Se siente raro… desde que la vi por primera vez no pude pensar en ella como mi hermana…

Miroku no quería decir más nada. Sabía que si escuchaba un lamento más de su amigo mandaría todo al carajo y le terminaría confesando todo lo poco que sabía respecto a él y Kagome. Eso era lo que ganaba por meter las narices en donde no debía. Pero de algo estaba seguro, lo ayudaría, porque eso hacían los amigos. Eso hacía la familia.

Irasue les hizo un gesto con la mano para que se acercaran. El joven de la coleta no esperó más y arrastró a su amigo hasta donde se encontraban todas. Kagome se había puesto cerca de Sesshoumaru y había cogido su brazo brindándole una mirada un tanto preocupada, este solo la observó y trató de brindarle un amago de sonrisa.

-¿Qué les parece si vamos a almorzar para que luego nuestras modelos hagan sus primeras pruebas? –comentó Irasue.

-Está bien, de todas formas nosotros deberemos dejarlas por el resto de la tarde, lo de la reunión de esta mañana nos llevará el resto de la tarde –dijo Sesshoumaru.


-Supongo que ya has hablado con mi hermana –fue el saludo del albino al contestar el móvil.

-Así es, una joven encantadora. Ahora hablemos de tu parte.

-¿Mí parte?

-En efecto. Tu hermana se te ha adelantado, pero ahora tendrás que moverte y alcanzarla Hakudoshi –el chico se molestó al momento. Menos mal estaban teniendo una conversación telefónica o el hombre al otro lado de la línea le regañaría por su actitud.

-¿Y eso sería…?

-Necesito ir al evento, pero no tengo la invitación, la cual es obligatoria para ingresar. Quiero una para esta noche, la vendrás a dejar a mi hotel. Inventa un nombre, no es necesario que des el mío.

-¿Y cómo se supone que haré eso?

-Creo que eso es asunto tuyo, ¿no? Un consejo, no pierdas más tiempo. Te espero a las ocho en el bar del hotel –entonces la línea quedó muerta.

Hakudoshi cortó y lanzó una gruesa maldición. ¿Qué tenía realmente en la cabeza cuando decidió involucrarse con ese maldito?, ¿cómo conseguiría una invitación falsa?, y más aún, ¿qué pasaría si no la conseguía? No, esa, sin duda, no era una opción. Debía moverse y rápido. Cogiendo su chaqueta del ballet, salió disparado de su oficina y se dirigió hasta donde su hermana.

El almuerzo había sido bueno, pero Kagome notó que Sesshoumaru estuvo muy ausente y distraído todo el tiempo. Bueno, era casi lógico, debía estar realmente preocupado por lo de la reunión de la mañana. Fruncía constantemente el ceño y no habría lo boca para decir casi nada más que pesadeces. Si solo pudiera acercarse y abrazarlo…

Una vez que terminaron de comer, los chicos se excusaron para retirarse. El ambarino prácticamente no la miró y eso la hizo sentir extraña, hasta un poco molesta, pero decidió darle su espacio y antes de volver a casa de Irasue trataría de hablar un poco con él y ver si este se encontraba mejor. Por ahora, debía ser útil.

Cuando volvieron al salón de pruebas, donde ya se encontraban las modelos probando algunos de los vestidos, Irasue cogió una larga funda negra de un colgador con un letrero que rezaba VIP y se lo acercó a Sango.

-Me gustaría que te probaras este primero, estoy segura que en ti se vería estupendo, ¡Sasha! –la mujer llego hasta ellas- ¿puedes mostrarle a Sango dónde cambiarse? –ahora les susurró a las chicas- lo normal sería que se cambiaran aquí junto con las demás chicas, pero creo que se pondrán celosas. Decidimos con Sasha que estas eran las prendas más exclusivas de lo que nos llegó por lo que queremos pedirles a ustedes que las lleven.

-Vaya, me siento… halagada –dijo Sango mirando a Kagome con un tono más bien de pregunta. Esta le devolvió la mirada universal de 'no me veas a mí, yo qué sé'.

-Pues bien, ¡comencemos! –dijo animada la peliplateada mientras empujaba a Sango. Kagome se percató de las miradas de las modelos, las cuales estaban teñidas de cierta envidia o desdén. Trató de no pensar en ello y puso atención a la mujer que seguía hablando emocionadamente con ella- … y todo será fabuloso, además tienes el cuerpo perfecto para ello, ¿qué dices?

-Aaah… -no queriendo admitir que no estaba prestando atención simplemente se le ocurrió asentir- sí, claro, me parece bien.

-¡Sabía que estarías de acuerdo! –cogiendo una funda mucho, mucho más pequeña, la encaminó hasta otro probador. Haciéndola entrar le ofreció la liviana envoltura y le dio un tiempo a solas para poder cambiarse.

Dando un corto suspiro, Kagome abrió el cierre y al instante se arrepintió de no haber preguntado qué carajos había dicho Irasue. Un diminuto bikini de color rosa pastel se encontraba dentro. La verdad, si no se hubiera sentido tan horrorizada, sin duda hubiera pensado hasta en comprar la fina prenda. Y es que había que admitirlo, era delicado, era sutil, era refinado… era minúsculo. Era un bikini hecho con una suave tela que imitaba los pétalos de los cerezos, ligados solo por una transparencia pero que no dejaba entrever nada más… y eso ya era decir bastante. Se sonrojó de solo pensar en cómo se vería con ello puesto y los nervios se anidaron en su estómago.

-¿Ya estás lista cariño? –Kagome no pudo contestar, por lo que se acercó a la puerta y la abrió encontrando a una extrañada Irasue- ¿algo anda mal?

-Irasue… no creo que pueda usar esto…

-¿Por qué no?, estoy segura que es de tu talla.

-No es eso… la verdad ni si quiera sé si es de mi talla o no… pero, no puedo. Es demasiado revelador –la mujer puso una cara de tristeza y angustia, qué manipuladora era, pero no se dejó convencer y trató de pasar por alto las palabras que le dijo a continuación.

-Pero querida… créeme, he estado en este rubro por mucho tiempo y esa prenda tiene tu nombre en ella.

-Creo que no –dijo tomándola y volviendo a meterla en la funda protectora.

-¿Qué tal si solo te la pruebas?, para ver cómo te queda, solo eso. Ya después te traeré algo que sea más de tu gusto, ¿harías eso por mí? –Kagome dudó unos minutos, la verdad, tenía algo de curiosidad y aquí, donde nadie la vería, ¿qué podría importar?

-Está bien… dame un minuto.

Volviendo a encerrarse comenzó a deshacerse de sus ropas, dejándolas cuidadosamente en uno de los colgadores cercanos. Estando solo en ropa interior, volvió a tener ese sentimiento de vergüenza de solo pensar en cómo se vería con esos pétalos encima. Cogiendo un último impulso –antes de arrepentirse- terminó de desvestirse y se puso el conjunto veraniego para voltear a verse al espejo.

Era maravilloso. Dios, la persona que lo había hecho tenía un talento increíble. Debía admitir que se ajustaba perfectamente a su cuerpo, casi como una segunda piel, y la hacía parecer una especie de ninfa de la primavera. Irasue tocó la puerta antes de abrirla levemente y cuando se percató que estaba vestida, sus ojos brillaron con emoción.

-¡Sabía que se te vería perfecto!, mira nada más, qué detalles, es un diseño exquisito… -Kagome no podía apartar la vista del espejo- y el tono va tan bien con tu piel, sin duda será una prenda que atraerá a muchos interesados… pero bueno… tendremos que pensar en quién más la deberá llevar… -su tono cada vez se iba haciendo más lastimero, Kagome rio ante la infantil conducta de su interlocutora y se dio vuelta para ver como se vería desde atrás.

-La verdad… creo que me queda bastante bien… -en eso la voz de Sasha se acercó llamando a Irasue.

-Irasue, mira qué estupenda se ve San… por Dios… Kagome, ¡estás de muerte! –Sango se asomó presurosa a la puerta para ver a su amiga y sus ojos se abrieron desorbitadamente ante la impresión.

-Kagome… estás magnífica… -dijo estupefacta la chica que vestía un largo y ajustado vestido hecho de cristales Swarovski. Kagome ante la visión de su amiga también quedó maravillada. Sango no solía usar prendas llamativas, ya que su política era de la línea de 'lo práctico y lo sobrio'. Pero, mírenla, parecía salida de una revista de alta costura. Su hermoso cuerpo dejaba ver todas sus perfectas curvas y la hacía resplandecer como si portara estrellas.

-Sango… necesito sacarte una foto, no te vayas a quitar eso –se acercó rápidamente a su bolso y rebuscó en el por su móvil.

-Deja eso –le decía la joven mientras se acercaba a ella y le cogía juguetonamente de las manos. Ambas reían y se halagaban la una a la otra. No se dieron cuenta cómo se encontraron pronto celebrando y dando grititos de emoción ante lo maravilloso que resultaban los atuendos, por lo que las dos mujeres mayores se miraron con complicidad y elevaron sus pulgares.

-Kagome dice que ella no llevará el bikini. Sango, ¿lo usarías tú?, por favor, no me hagas el mismo desaire –dijo Irasue usando su tono manipulador.

-¿No lo usaras?, ¿en serio? –le dijo en un tono entre sorprendida, extrañada y enfadada a Kagome, la cual comenzó a dudar mientras se mordía el labio.

-¿No crees que es un poco… sensual?

-Esa es la idea –replicó Sasha.

-Pero Kagome, te queda tan bien –le animó su amiga.

-En efecto, está casi hecho para ella –sentenció Irasue.

-Yo… creo que… ¿lo usaré?… -Sango volvió a animar a Kagome y esta finalmente se sintió completamente segura de hacerlo.

Se probaron al menos cuatro prendas más cada una, cada cual más bella que la anterior. Las mujeres encantadas iban y venían de un lado a otro checkando en libretas que no debían hacer ningún tipo de arreglo para las prendas y animando a las muchachas, las cuales ya se sentían totalmente desinhibidas ante lo que les esperaba al otro día.

Irasue comprobó al resto de las modelos mientras Sasha se encargaba de Sango y Kagome, las cuales hacían unas últimas pruebas antes de volver a portar sus ropas. Todo iba a la perfección, ya solo quedaba comprobar las prendas de Kana al otro día, la cual estaba segura no tendría ningún tipo de problema.

-Señora Irasue, ¿es cierto que la señorita Kagome es hermana de su hijo?

-Sí, así es –algunas muchachas de dieron algunas miradas mientras otras murmuraban por lo bajo. La joven que le había preguntado tenía una mirada que ella conocía bastante bien. Envidia.

-¿Y es modelo?

-La verdad no, pero ha modelado en otras ocasiones cuando era más joven.

-La verdad no parece tener mucha experiencia –dijo la mujer sin un poco de pudor.

-Pero eso no debe preocuparle a ninguna de ustedes, –dijo elevando un poco más el tono de su voz para que todas le pusieran atención- se les agradece a todas su colaboración con nuestra causa y se les asegura que serán muy bien remuneradas por su servicio. Espero que se atengan a lo que han venido: modelar. Disfruten de las piezas muchachas, son todas prendas finísimas, así que aprovechen esta oportunidad y podrán obtener una muy buena carta de recomendación por mi parte, ¿alguna otra duda? –ante el incómodo silencio de las modelos y la antipática mirada de la joven que aún se dirigía a Kagome, dio por finalizada la ronda de preguntas-. Muy bien, no pierdan tiempo, continúen con las pruebas.


Tener que hacer que las personas funcionen a través del miedo y la presión no era algo que le gustara precisamente, pero se le daba muy bien… lamentablemente. Sin embargo, la tarde había sido salvada y con ello el día, ya que la junta había logrado darle las respuestas que necesitaba para poder sacar adelante la fallida reunión de la mañana.

-Mierda, necesito un trago… y un cigarro… -sentenció el joven de los ojos azules.

-Que sean dos, tengo Lagavulin.

-Y yo una cajetilla de Treasurer.

-Debes estar ganando muy bien Miroku.

-La verdad, fueron un regalo, –Sesshoumaru estaba ya entregándole un vaso- ¿sin hielo?

-Si quieres ve tú mismo y sírvete –dijo malhumorado su amigo mientras recibía el cigarro que le tendían.

-No, tienes razón, lo necesito puro, –dando una profunda calada trató de relajarse mientras se medio sentaba en el escritorio- y ya deja de refunfuñar, podría haber sido peor y las cosas salieron bien después de todo.

-Sí, pero casi se estropean.

-Cuando te da, te da con ganas Sesshoumaru –el aludido bebió de su vaso.

-¿Iras a casa de mi madre por casualidad?

-No lo sé… tal vez, ¿tú?

-No.

-¿Podrías actuar un poco más normal?, recuerdo muy bien lo que te pedí, pero ignoraste a Kagome casi en todo el almuerzo, ¿ahora, de un momento a otro la comenzarás a evitar?

-No es eso, la verdad quedé de juntarme con Lin.

-¿Ha vuelto?

-Sí, me ha pedido que nos veamos. Además mañana solo vendré mediodía, quiero asegurarme de que mi madre no abuse de ninguna de la dos.

-¿Irás a espiarlas entre bastidores?, eres un pervertido Sesshoumaru –dijo irónicamente Miroku.

-Como si tuviera que hacerlo –dijo vaciando su vaso.

-¿Ustedes?... –esta vez se puso más serio.

-Ya deja de hacer ese tipo de preguntas, ¿quieres? –respondió evidentemente incómodo mientras su amigo volvía a darle una profunda calada a su cigarrillo.

-¿Desde cuándo están… teniendo… una relación? –Sesshoumaru se quedó callado por un momento mientras también calaba su cigarro y se levantaba para servirse otro vaso de whiskey.

-Poco –Miroku se mantuvo expectante a que continuara, casi perdiendo las esperanzas hasta que volvió a responder- desde mi cumpleaños.

Sesshoumaru tuvo tiempo de observar al joven de la coleta y de pronto comenzó a pensar en cómo este parecía haber tomado la noticia bastante mejor de lo que se esperaba. Se preguntó si solo estaba siendo realmente comprensivo o la verdad no parecía tener escrúpulos con respecto a las relaciones incestuosas. El joven parecía estar bastante pensativo, como si estuviera poniendo bastantes energías en buscarle una solución a su 'sucio problema'.

-Por cierto, ¿qué se traían mi madre y tú en casa? –los ojos azules de Miroku rehuyeron la mirada de Sesshoumaru mientras volvía a calar el cigarro y le extendía el vaso para que volviera a rellenárselo.

-Son asuntos de tu madre y tú le dijiste muy bien ese día a ella 'no pongas a Miroku en medio de esto'. ¿Por qué no la enfrentas a ella mejor? –ahora era Miroku el que parecía molesto.

-Porque ella solo me dirá otra nada creíble mentira. Yo tuve la confianza de contarte lo que me estaba pasando, ¿no puedes hacer lo mismo respecto a esto?

-No se trata de algo mío Sesshoumaru –ahora se estaba poniendo un tanto inquieto- es algo que le incumbe más a tu madre que a mí, además, creo que es cuestión de tiempo para que te termine contando.

-Eso me suena a problemas.

-Siempre te he tenido por una persona más bien paciente, ¿por qué no tratas de seguir siéndolo?

Como caída del cielo, una interrupción en la puerta salvó del interrogatorio al joven abogado. Sesshoumaru apagando el cigarrillo en un cenicero se acercó a la puerta y dejó pasar a Sango y Kagome.

-¿Qué tal han ido las pruebas? –les preguntó animadamente Miroku a las recién llegadas, las cuales se sonrieron con complicidad.

-Han conseguido una colección de prendas maravillosas, ya lo verán. Irasue y Sasha están realmente esperanzadas con que la subasta será todo un éxito.

-¿Cómo resultó la reunión? –preguntó Kagome acercándose a Sesshoumaru mientras acariciaba tímidamente su espalda.

-Creo que realmente fueron una distracción esta mañana –Sesshoumaru jugueteó con unos mechones del cabello de Kagome mirándola como si estuviera utilizando telepatía con ella y diciéndole más de lo que podía el resto escuchar.

-Me alegro de que todos puedan mantener su trabajo –dijo Sango mientras se acercaba al oler el vaso de Miroku el cual lo extendía para que pudiera hacerlo mejor.

-Pasábamos solo a despedirnos –Kagome miró a su amado como esperando a que dijera que la llevaría a casa, pero este solo observó los cabellos que tenía entre sus dedos y no dijo nada- mañana debemos estar tempranos en el ¿Shikon no Tama? –dijo con dudas ante su pronunciación-. Ya han comenzado a trasladar las cosas.

-Trataré de ir antes de que comience el evento –Sango y Miroku se habían enfrascado en una conversación permitiéndoles a ellos poder tener la propia.

-No irás a casa de Irasue hoy – ya lo había dado por hecho y ante el leve dejo de tristeza en la voz de la joven Sesshoumaru la miró a los ojos e inconscientemente cogió una de sus manos.

-Quedé en verme con Lin, lo más probable es que mañana la conozcas –con el dorso de su mano libre acarició el rostro de Kagome, la cual se inclinó ante el gesto mirándolo de esa manera hipnotizante.

-Espero que tengan una buena velada –la joven se acercó buscando refugio en los brazos de Sesshoumaru el cual no tardó en rodear su cuerpo apoyando su mentón en la cabeza de ella –Sango se percató de la reacción de los jóvenes y los miró pensativamente, captando con ello la atención de Miroku, el cual buscó la manera de distraerla.

-¿Se irán con Irasue?

-Eso creo –respondió Sango distraídamente a Miroku.

-¿Qué tal si las llevo yo?, vamos a mi oficina y de camino la llamamos, Kagome ¿nos alcanzas en el subterráneo?

-Los alcanzamos en seguida, yo también bajaré –respondió Sesshoumaru mientras se apartaba de Kagome. Sango salió seguida de Miroku un tanto silenciosa y este último cerró la puerta.

Al cabo de unos segundos Sesshoumaru cogió el rostro de Kagome y se fundió en ellos con pasión contenida. Esta aferró las caderas de él presionando levemente con sus dedos, dándole a entender que también lo necesitaba.

-¿Algo va mal?

-No. Solo no ha sido un buen día del todo.

-Estaba un poco preocupada.

-No hay nada de qué preocuparse –le dijo entre besos Sesshoumaru-. ¿Se ha aprovechado mucho de ti madre?

-No, –Kagome sonrió junto a la boca del hombre- es más, creo que te gustará el desfile de mañana.

-¿Qué usarás?

-Sorpresa –contestó pícaramente la chica- ¿vamos?

-Vamos –Sesshoumaru volvió a besarla profundamente una vez más antes de tomar sus cosas y salir con Kagome rumbo al estacionamiento.


-¿Cómo mierda se supone que conseguiré una invitación?, eso es imposible, ni si quiera puedo robar una o suplantar a alguno de los invitados ya que son todos conocidos.

-No lo sé.

-¡Pues eso no me ayuda en nada Kana! –dijo malhumorado el joven mientras esperaba a su hermana que cerrara la puerta de su oficina.

-No uses ese tono conmigo, yo ya hice más de lo que debía. De hecho, ni si quiera debía hacer algo y mira nada más lo buena que soy –ambos caminaron rumbo al ascensor.

-Menos de cuatro horas –dijo mirando su reloj- no he conseguido nada en toda la mañana.

-Pues habla con Irasue.

-Tienes razón, ¡cómo no se me ocurrió antes! –la ironía no encajaba con su sombrío tono de voz y Kana solo puedo dar vuelta los ojos mientras cogían en elevador y comenzaban a descender.

-Lo digo en serio. Ve y dile que es alguien importante. Es extranjero, nadie sospechará nada y si tienes aunque sea aaaaaalgo de suerte, te ayudarán.

Nadie había hecho detener el ascensor hasta el piso doce, donde cuatro conocidas personas ingresaron y saludaron brevemente. Si no conociera bien a su hermano, diría que estaba sorprendido, como si hubieran cogido al problemático de la clase hablando mal del profesor de turno, y… ¿qué significaba esa mirada e arriba abajo a la chica de la coleta?

-Este es mi hermano, del que les hablé más temprano. Hakudoshi Toei, ellas son la señorita Frossard, hermana del señor Sesshoumaru y su amiga, la señorita Wetzel –Hakudoshi saludó a ambas cordialmente, pero se tomó más tiempo estrechando la mano de Sango mientras la miraba a los ojos y le brindaba una encantadora sonrisa, ante lo cual Miroku levantó una ceja y guardó las manos en los bolsillo de su pantalón.

-Es un placer –dijo volviendo a su posición tratando de disimular el hecho de que no le apartaba la mirada de encima a la joven.

-Es increíble la coincidencia, justo hablábamos de ustedes –dijo la albina- Haku, ¿por qué no aprovechas ahora que lo tienes en frente? –el chico pareció confundido y tartamudeó un poco, mientras desviaba por primera vez la vista a su hermana casi sacando chispas de los ojos.

-¿Y-yo?... no… de q… no, claro que no –dijo sonrojándose.

-Qué poco elocuente de tu parte Hakudoshi. Me sorprende –se mofó un poco Miroku, lo cual molestó evidentemente al chico de los ojos rosa.

-Disculpen a mi hermana, está siendo un poco más impertinente de lo normal.

-¿A qué se refiere exactamente? –esa pregunta podrían dejarla pasar fácilmente… pero no cuando venía de un alto peliplateado de fría mirada ambarina que succionaba todo el aire con su presencia y que, además, era tu jefe.

-Le he comentado a Haku sobre el evento y mi participación y resulta que ahora… ahora quiere ir. Pero, claro, como rechazó la invitación antes de que realmente se la hicieran llegar, está arrepentido, sobre todo porque tenemos un amigo de visita que igual quería asistir y podría haber venido como su invitado.

-Haré unas fotos si te sirve. Especialmente para ti –ahora, parecía que Miroku lo estaba tomando más bien de forma personal.

-Gracias… que considerado –el albino le brindo una sonrisa que no le llegó a los ojos.

-No veo problema de dejarlo pasar, tráelo como invitado tuyo y ya, además todos lo conocen. Pide que le hagan un marbete para entrar y ya –dijo el gerente encogiéndose de hombros.

-Pero… ¿y nuestro amigo?... habría problemas si hacemos lo mismo.

-Mañana tendrás que trabajar con mi madre, ¿por qué no le preguntas a ella? –Kana miró a su hermano como diciéndole 'haz tu parte', ya que ella debía ocupar su favor en otra cosa.

-No sería pertinente, ya está haciendo demasiado importunándolos a ustedes.

-Bueno… -habló tímidamente Kagome- podríamos invitarlos nosotras, así quedarían cubiertos ambos, ¿son solo dos? –a Hakudoshi pareció iluminársele el rostro, pero Sesshoumaru y Miroku se dieron miradas de 'nada de eso'.

-Mira Kana… mañana veré a mi madre poco antes del desfile, intercederé por ti, pero igualmente ese día puedes buscarme y te ayudaré a pasar a Hakudoshi y tu invitado –justo a tiempo llegaban al estacionamiento- nos vemos, adiós.

Todos se despidieron cordialmente excepto Miroku de Hakudoshi, el cual salió con las manos aun en los bolsillos y le dio una larga mirada al albino antes de alejarse. Montándose cada uno en los autos correspondientes emergieron del subterraneo, Sesshoumaru les hizo un cambio de luces al auto de Miroku para luego adelantarlo.

-Sí que son parecidos esos dos.

-Excepto por los ojos –dijo Sango- ¿viste el color del chico? –mirando a Miroku le preguntó- ¿son lentillas?

-No que yo sepa –dijo de no muy buen humor, Kagome captando un dejo de celos provocó más al pobre chico.

-Sí no fuera por Sessh podrías haber tenido una cita, es bastante guapo –Miroku pareció estrujar el volante- lo bueno es que podrás verlo en el evento y él, sin duda, podrá verte desfilar.

-No le encuentro nada del otro mundo –Kagome le hizo un gesto desde el asiento trasero a Sango y esta la miró como si la reprendiera.

-Kagome solo está molestando Miroku. Además tú dijiste que serías mi pareja mientras estuviera en el país…

-Y así será. Totalmente. Cuenta con ello –ahora volvían a ignorar a Kagome.

Mientras ellos seguían conversando sobre lo del día siguiente Kagome aprovechó de revisar su móvil y comprobar los mensajes. Acercando el celular a su oído escuchó el mensaje de InuYasha.

-Veeeeeen lueeeeego. Yo llegaré esta semana, avísame y cocinaré algo para ti, si es que en casa Cina me deja y no le da un infarto, claro está. Por cierto, tengo algo que comentarte, pero no puede ser por aquí. Es algo muy importante… pero ya lo verás cuando llegues a casa. Hoy tocaré con la banda de un amigo y si tengo suerte alguien hará un vídeo o bien pediré que nos graben para que me veas tocando. Va a estar buenísimo, solo quisiera que pudieras estar aquí para que conocieras a todos y luego durmiéramos en la playa y atrapáramos una olas. Cuídate y dale saludos a todos de mi parte. Te quiero cabeza de chorlito.

Se oía tan feliz. Le encantaba saber que por fin InuYasha tenía a alguien a quién llamar familia, porque ahora que sabía que tenía un hermano no lo dejaría nunca y recuperaría todo su tiempo perdido con él. Kagome hizo una foto rápida de Sango tarareando una canción a Miroku, el cual también la tarareaba asintiendo con la cabeza. Se la envió y luego se hizo una foto a ella misma haciendo una morisqueta de fastidio, para que supiera cómo eran esos viajes en auto a casa de Irasue.

Pronto llegaron casa pero Irasue aún no había llegado, por lo que Kagome se excusó con el pretexto de ir a darse una ducha mientras Sango y Miroku seguían conversando animadamente en la sala.

-¡Pero esa música no la deben haber escuchado ni mis padre!

-¡Qué dices!, pero si son de mis canciones favoritas.

-¿Acaso bailas onda disco? –preguntó el chico divertido.

-Pues… claro… ¿de qué te ríes? –dijo haciendo ademán de darle de palmadas en el brazo-. Pues sí, me encanta. Demándeme señor abogado –Miroku la cogió de los brazos, aprovechando que estaban solos y la acercó más a ella.

-Podría demandarte, pero por otras cosas, ciertamente… -Sango sonrió y lo miró directamente a los ojos, luego de forma sutil se liberó de sus manos.

-¿Cogerás algo de comer o te iras enseguida?

-Es mejor que me vaya, pero –dijo levantando uno de sus dedos índices- si tanto te gusta bailar, entonces tendrás que salir conmigo antes de que tú y Kagome se vayan.

-No me acobardaré ante eso Miroku –respondió la castaña con un falso aire de aburrimiento.

-Muy bien, es un trato –dijo extendiendo su mano la cual fue estrechada con fuerza por la muchacha. Nuevamente aprovechando el impulso, Miroku la jaló hasta él e hizo ademán de despedirse, pero ante la falta de coordinación, casi terminan besándose, a lo cual la joven rio- oye, eso viene después de la cita, no creas que soy un chico fácil.

-Eres tú el que está haciendo movimientos raros. No trates de conquistarme –respondió osadamente la joven.

-¿Por lo menos funciona un poco?

-Sí… creo que sí.

-Entonces nos daremos prisa fijando el día de la cita –dijo por fin dándole un beso en la mejilla- descansa, estaré en primera fila alentándote… o espantando a quién se pase de la raya contigo.

-Bobo –susurró la chica, mientras Miroku daba media vuelta y salía por donde había entrado.


Un hombre de oscuros rizos que caían un poco más debajo de sus hombros esperaba pacientemente en una lujosa mesa de bar, en el hotel donde se alojaba. Había bajado temprano, pero esperaba que su 'cita' no demorase más de la cuenta. Si había algo que detestaba era la impuntualidad. Sus rojizos ojos miraban con poco interés su alrededor, donde varias mujeres le devolvían insinuantes y coquetas miradas, a las cuales sonreía con amabilidad… aunque por dentro estuviera más que hastiado.

De pronto dos albinos entraron por la puerta y llamaron su atención. Al joven ya lo conocía, pero a lo guapa jovencita a su lado no, aunque sabía perfectamente de quién se trataba. Descruzando su piernas se puso de pie y tendió una de sus manos, primero al joven y luego a la muchacha.

-Por fin nos conocemos señorita Toei –dijo con un marcado acento.

-Mucho gusto señor Colbet.

-He de suponer que traes muy buenas noticias.

-Eso tendrás que decidirlo tú –dijo el chico tomando asiento junto a su hermana.

-Escucho –dijo el hombre mientras le hacía señas al hombre del bar.

-No hemos conseguido la invitación pero… podrás ingresar sin problemas.

-Espero que no sea trepando ventanas o por la puerta de servicio –sonrió con una risa malévola que prometía dolor y sufrimiento si no se le daba en el gusto, Kana se removió un poco inquieta y mientras un mesero depositaba unas copas de Martini contestó por su hermano.

-Será el mismo Sesshoumaru Frossard quién le dará la bienvenida, por la puerta ancha, claro está –a lo que el hombre la miró con cierto asombro.

-Vaya, parece que debí, desde un principio, hacer negocios con usted señorita Toei. ¿Cómo lo han logrado?

-Solo supimos cómo jugar nuestras fichas. Apostamos al ganador –dijo Hakudoshi mientras bebía de su copa- el resto lo hará Kana mañana y ya luego, todo dependerá de ti.

-Los felicito muchachos, hacen un muy buen trabajo en equipo.

-Solo hay un pero –Hakudoshi no quiso mirar al hombre, el cual comenzó a borrar la sonrisa del rostro.

-Y ese sería…

-Kagome será una de las modelos, por lo cual no podrás acercarte a ella durante el desfile. Tendrás que esperar hasta el final para hacerlo y si es que así se da… -Kana miró sin expresión en el rostro al pelinegro. La verdad, en él sí podía notar el parecido con la chica.

-Pues esos son detalles, he esperado veintiún años… dos horas más no será nada.

-En ese caso, te pasaré a recoger temprano, a las seis de la tarde, el evento comenzará a las ocho, pero como Kana igual modelará y es nuestro pase, tendremos que movernos antes.

-¿Eres modelo Kana? –sonrió con amabilidad el hombre.

-Para nada –la joven mantuvo su inexpresividad para que la tomara en serio y no la viera como una simple chiquilla- la verdad, ha sido suerte el cómo se han dado las cosas. Estuve a punto de rechazarlo, hasta que Irasue mencionó lo del favor.

-Aaaah… ya veo… -respondió con interés- entonces tú me conseguirás esa cita.

-En efecto –Naraku sonrió satisfecho. Hakudoshi, casi con la misma expresión de su hermana, cortó la charla queriendo pirarse lejos de ese hombre siniestro.

-Bien, eso es todo. Mañana a las seis –iba a sacar su cartera para pagar los tragos pero Naraku se adelantó negando frente a él con su mano.

-Corren por mi cuenta, apenas sí los tocaron. Nos vemos mañana.

-Hasta entonces –dijo Kana y ambos se marcharon.

Los mellizos salieron silenciosos del lugar hasta estar de vuelta en el auto. Ya cuando habían cogido la pista Kana dio un profundo suspiro.

-¿De dónde carajos ha salido ese tipo? –miró fijo a través del parabrisas, mientras su hermano hacía lo mismo-, y ¿en qué momento se te ocurrió hacer tratos con él?

-No fastidies Kana. Ya tengo suficiente con tener que lidiar toda la tarde de mañana con él.

Y el auto cogió una velocidad no permitida para la zona, como si saliera del infierno.