CAPITULO 10

Yuki se encontraba en la habitación de kaname, mirando la puerta por la que segundos antes Zero se había marchado.

Kaname-sama! –gritó ruka, apareciendo bruscamente por la puerta.- ese olor…- dijo sin acabar la frase, al ver allí a Yuki.

No me lo creo…- susurró entre dientes

Qué…?- preguntó Kaname

Jeje… -sonrió – nada…

Y de repente, sin venir a cuento, echó a correr, la ira y la impotencia corrian por sus venas; ya no podía llorar más, ya no le salian las lágrimas.

Corria y corria, evitando los árboles y arbustos del ancho jardín, que separaba el edificio diurno del nocturno.

No me lo creo! Me oyes?...- comenzó a gritar, golpeando la puerta de la habitación de Zero.- NO ME LO TRAGO! MENTIROSO!

La puerta se abrió de golpe, y en cuestión de segundos, una mano la cogió del cuello haciéndole entrar, a la vez que se cerraba la puerta detrás de ella.

Vas a despertar a todo el mundo!.- le contestó Zero- Estás loca?

Quiero que me des una explicación…-le dijo mirándolo con rabia

Yuki…-contestó él, mirándole con los ojos injectados en sangre.

No te creo…

Y en un abrir y cerrar de ojos, la BloodyRose, se posaba ante su pecho.

Mi corazón está aquí…- dijo Yuki tomando el arma con la mano y redirigiendo el cañón hacia un lado.- aunque ahora creas que no tenga…

Durante unos segundos Zero dudó, pero de un golpe la aplastó contra la puerta, apretando el caón sobre el pecho de Yuki y apoyándose con una mano sobre el marco de la puerta.

Céeme… te mataría ahora mismo- le susurró Zero al oído

Hazlo…

Ya basta!...-gritó alguien desde su espalda.- creo que es suficiente.

Kaname había entrado por la ventana; Zero se separó lentamente de Yuki, apartando a su vez el arma.

Tú y yo somos enemigos Yuki, que no se te olvide.-prometió Zero.- En cuanto tenga oportunidad, no dudaré en hacerte desaparecer.

Seguro…- contestó la chica

Ven aquí.-le pidió Kaname, alargándole la mano.- a partir de ahora te ospedaras con nosotros, ya no puedes salir de día…-le comentó bajito.

Hasta pronto Zero.- dijo por última vez Yuki, siendo la mirada vacía de Zero, lo último que recordara de él.

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Cuando llegaron a la habitación, ambos mantenían el silencio; Kaname delante de Yuki, dándole la espalda. Lentamente, Yuki se acercó a él, hasta rodeárlo con sus brazos; extendiendo las palmas de sus manos sobre su pecho. Apoyó ligeramente su rostro, sobre la chaqueta de Kaname, suspirando el aroma de su ser; a pesar de que una gran tristeza inundaba su alma y su corazón.

Te quiero Yuki…- dijo Kaname, rompiendo el silencio.- y me ha costado esperar, para volver a recuperarte.

Lo sé… lo siento en tu pecho.- contestó ella, aún abrazada a su espalda.- el corazón te late muy rápido.…

Kaname se giró lentamente, agarrándole las manos. Cuando estuvieron frente a frente, mirándose a los ojos; Yuki pudo sentir una profunda soledad en el fondo de su alma; que le hacía sentir culpable por no amarlo. Pero por más que se lo preguntaba, no sentía lo mismo que el sentía por ella; aún así, ahora no le quedaba nadie más, no tenía más remedio que dejar que pasara el tiempo e intentar que sus sentimientos se rindieran a los de él. Tendría que aprender a amarlo.

Kaname se acercó hacia ella, alargó suy mano hasta agarrar su barbilla, y con cuidado acarició los labios de la chica con sus dedos. A medida que se acercaba más y más, Yuki iba cerrando los ojos, dejándose llevar por aquel momento y asi poder sentir con más claridad, aquella parte de Kaname que la amaba profundamente, a través de sus labios.

A partir de ahora, era la única persona en la que podía confiar. No le quedaba más remedio que dejarse guiar por su destino.