Holi!

Hace mucho no subo ;3; (¿Como tres semanas?) Lo shiento.

Un pequeño regalo para Aky Kuran e.e

Nos leemos al final! w


-¿Alguno otra interrupción antes de que lleguemos a tu salón?- Pregunto Reborn mientras rodaba los ojos. Tsuna oculto su risa tras una toz discreta, pero a juzgar por la patada que casi lo tira al suelo, no fue muy discreta.

Antes de que pudiera responder, una joven con falda negra, suéter negro, camisa blanca y corbata indigo (Uniforme del colegio, lo único que cambia es el color de la corbata. Obviamente para los hombres es pantalón) Se acercó a ellos con una gran sonrisa en el rostro, en sus manos un pequeño cachorro. Reborn no pudo evitar pensar que por la ropa y el entusiasmo, se veía como una mafiosa, sin contar a la pequeña creatura en sus manos.

-Tsuna-sama!- Llamo emocionada, ignorando por completo al bebe en su hombro, como si fuera una cosa normal.

-Kuran-san.- Saludo Tsuna devuelta, que al ver la mirada de su tutor, decidió explicar.

-Aky Kuran, una estudiante de tercero.- La joven asintió enérgicamente hablando con rapidez sobre el cachorro que tenía en la mano, antes de detenerse al ver el arma de Reborn.

-¿Ven tiro al blanco en preescolar? No creo que…- Comente la peli-plata hasta que vio como el niño de traje le apuntaba a la cabeza. Tsuna suspiro.

-No tengo paciencia para esto. Sigue caminando Tsuna.- Demando el Hitman, su arma aun apuntada a la joven, sus ojos en el castaño.

Tsuna asintió, dándole una mirada de disculpa a la joven, la cual solo río, prometiéndole que podían hablar más tarde antes de partir.

-¿Podrías por favor dejar de apuntarles a las personas con tu arma?- Pidió Tsuna, internamente preguntándose como Aky había logrado meter un cachorro a la escuela sin que Hibari se diera cuenta.

-No.- Sentenció Reborn, Leon volviendo a su forma original. Tsuna suspiro.

Mientras caminaban, Reborn observaba a cada estudiante que pasaba; buscaba los indicados para la famiglia de Tsuna. Le sorprendió la cantidad de opciones que había y mentalmente ya estaba haciendo un plan para elegirlos.

-Tsuna.- Llamo un peli plata cuando finalmente llegaron a la oficina del Vongola. Tsuna le sonrió a su tormenta mientras caminaba hacía su escritorio.

-¿No tienes club de arquería?- Cuestiono Tsuna mientras Reborn miraba sospechosamente al otro joven. Lo había reconocido el momento que había entrado. Gokudera Hayato, secuestrado bajo las narices de su familia hace ocho años. ¿Cómo había llegado aquí? ¿Sus secuestradores le habían lavado el cerebro e infiltrado a la academia del décimo?

El pequeño hitman sacó su arma, apuntándola a la cabeza de la tormenta. A diferencia de las otras veces, ahora si estaba cargada.

-Gokudera Hayato.- Ambos jóvenes se habían congelado desde que Reborn había sacado su arma. Los dos por distintas razones.

Gokudera sabía lo sobreprotector que era Tsuna con su familia y también sabía que este no era el Reborn de sus sueños. Este no era el Reborn con el que Tsuna tenía una conexión y por esa razón, puede que este momento echara todos sus planes al caño.

Por su parte, Tsuna estaba teniendo una guerra mental. ArmaalacabezademitormentaDeterminaratacante…RebornnoatacarnoatacarNoaTacaR!

-¿Reborn? Creí que habíamos hablado sobre no apuntar tus armas a la cabeza de los estudiantes.- Tsuna se detuvo a si mismo de gruñir. ¡Era Reborn joder! Reborn no lastimaría a sus guardianes….Pero Reborn no sabía que Hayato era su guardián, esté no era su Reborn y tal vez nunca lo seria.

-Y yo creí haber dicho un muy firme "No" en respuesta a tu sugerencia de no hacerlo.- Respondió Reborn, notando el enojo en su estudiante pero no entendiendo el porqué de aquel enojo.

-Tsuna-sama, el director llamó. Quiere asegurarse de que todo esté bien para el torneo.- Hablo Gokudera, ignorando el arma en su mano y pidiéndole con los ojos a Tsuna que se calmara. Sawada asintió discretamente, asegurándole que estaba bien.

-¿Torneo?- Cuestiono Reborn, cada segundo odiando más el hecho de no saber nada sobre esta escuela. Tsuna sonrió.

-Esta Academia no siempre fue tan magnifica como ahora.- Comenzó Tsuna a hablar, caminando hacía el gran ventanal en su oficina, Reborn todavía en su hombro. –Hace muchos años era una simple escuela de un pequeño pueblo, pero cierto encuentro con un multi-millonario, amante de la educación cambio eso. –Rió suavemente antes de continuar. – Para que nuestra escuela siga siendo apoyada económicamente por ese hombre, debemos ganar o empatar contra la otra rama de la escuela, en Tokyo.-

-Es una de las mejores del país.- Continuo Gokudera, lentamente caminando hacia ellos. – Pero también lo somos nosotros.-

-Las reglas son simples, si perdemos tres años seguidos el fondo económico desaparecería.- Tsuna apuntó a los estudiantes en la planta de abajo, todos corriendo con papeles, balones, posters, carteleras, etc. –Por eso los estudiantes están tan inquietos. El año pasado perdimos por un punto, este año están decididos a ganar.-

Reborn alzo una ceja, notando como aquellos estudiantes con corbata amarilla eran los que más se movían. Los estudiantes de corbata azul lo hacían lenta pero eficazmente, la mayoría de ellos con una sonrisa en la cara. Los de corbata roja ayudaban en todo lo que podían, pero más de uno estaba gritando, al parecer tenían un mal temperamento. La mayoría de corbata morada estaba alejada, ayudando sin que nadie los molestara. Por el contrario, los de corbata índigo parecía decididos en molestar a los demás estudiantes, haciendo pequeña bromas que, aunque no dañaban todo el trabajo hecho, si lo atrasaban. Y por último, los del corbata verde parecían querer hacer cualquier otra cosa excepto estar allí y sin embargo cuando alguien parecía estar en problemas, los verdes eran los primeros en llegar.

-¿Por qué los diferentes tipos de colores en las corbatas?- Pregunto cómo quien no quiere la cosa. Tsuna y Hayato se miraron antes de que el cielo alzara los hombros.

-No te podemos revelar todos los secretos del colegio el primer día, ¿Dónde queda la diversión en eso?- Dijo Tsuna, con una pequeña sonrisa juguetona. Reborn lo mató con la mirada, pero el cielo y la tormenta decidieron ignorarlo.

Reborn observo al peli plata, aun no muy convencido de que fuera seguro tenerlo tan cerca. Se aseguraría de alejarlo de su estudiante, en lo posible sin lastimarlo mucho. Pero haría lo que fuera necesario para mantener al décimo a salvó, después de todo él era el mejor Hitman del mundo y no fallaría en su misión.

-Tsunayoshi vámonos.- Ordeno, mirando con cautela a la tormenta.

Tsuna miró la pila de papeles en su escritorio antes de mirar a su mano derecha, el cual asintió con una pequeña sonrisa.

-Estoy seguro que tienes mucho que hablar con tu… ¿Tutor? Yo me encargo del papeleo.- Si no fuera por la situación, Tsuna hubiera saltado de felicidad. Después de todo, sus guardianes NUNCA se ofrecían a ayudarle con su papeleo, tenían más que suficiente con el de ellos.

Sonriéndole una última vez su guardián, salio de su oficina y rumbo a la parte trasera de la escuela.

-Este es el lado equivocado Dame-Tsuna.- Comentó Reborn, ahora más relajado ya que se habían alejado del peligro. Tendría que investigar al peli-plata.

-Esa es la entrada de la mañana. No hay muchos reporteros cuando entramos, sin embargo a esta hora es casi imposible salir, cubren la entrada como locas fans.- Respondió el joven cielo, mientras saludaba a los guardias en la puerta antes de salir.

Caminaron en silencio el resto del camino, Reborn observando el pueblo y nuevamente preguntándose como una academia de ese tipo podría estar en este pequeño y rural pueblo.

Finalmente llegaron a la residencia de los Sawada, una casa sencilla con dos pisos. Entrando, Tsuna subió directo a su cuarto sin decir palabra. Reborn alzo una ceja.

-Un jefe de la mafia siempre es educado, sobre todo con su madre.- Reprendió el Arcobaleno mientras observaba la impecable habitación frente a él. Tsuna alzo los hombros, quitándole importancia.

-Okaa-san no está.- Fue todo lo que dijo antes de dejarse caer en su cama.

Reborn lo observo por unos minutos, internamente maldiciendo a Imetsu y todos sus inútiles espías que le daban mala información.

-Tienes prohibido juntarte con Gokudera Hayato.- Sentencio el hitmana, mirando al décimo fijamente.

Tsuna se tensó.


¿Me aman? ¿Me odian? ¿Me amorodian?

Se que es un poco aburrido pero no quiero que la historia vaya muy acelerada.

Espero verlos en el próximo capitulo!

¿Review? ;3;

Ciao Ciao!