Capítulo 9:

Por otra parte en el pasillo, lugar donde provenía el ruido se escuchaban gritos nerviosos

-Ahh!, Mira lo que hiciste Espio!- decía nerviosamente el cocodrilo verde

-¿Yo!?,pero si tu eres el único con una cola tan larga como tu pico!

-Si pero cuando corriste me obligaste a hacer lo mismo e hiciste que mi cola rebotara y le diera a la estatua del abuelo del principe!

-Callate no lo digas tan alto!- le deja el camaleón mirando hacia el comedor

-¿Qué dijiste!?- dijo el cocodrilo alzando la voz

-Que no lo grites dice Espio!- le contesto la abejita escondiendo los pedazos de mármol debajo de la alfombra

-¿Qué no grite que rompimos la estatua del viejo antes del señor Satanei!?

-Vector deja de gritar eso!- le reprochaba nervioso el armadillo

-¿Qué dijiste Mighty!?, que no grite que rompimos la estatua del querido abuelo del principe Edward, ¿o que!?- decía aun gritando

-Si eso te dijimos!- gritaban al unisono los tres

-Ay perdón..- dijo el cocodrilo con un tono de voz mas bajo

El principe levantaba un poco su puño furiosamente- Bola de inútiles ya verán cuando los agarre- la princesa lo miraba un poco molesta y el principe solo tosio un poco- que diga Shad!, que bueno tenerte en mi humilde castillo- rápidamente abrazo a la chica apegándola mas a el lo cual provoco un sonrojo por parte de ella al estar tan pegada- El gusto es mio Edward, espero no haberte importunado.

-El placer es todo mio Princesa- retiro delicadamente a la chica y le beso la mano mientras la miraba de manera seductora- ¿Qué te parece si nos sentamos?- al encontrarse con la mirada seductora la azabache se sonrojo y dijo susurrando tímidamente- S-si, esta bien- el principe sentía como la piel de la chica se sentía fría y que su cabello estaba escurriendo agua- oh pobrecilla estas fría y mojada- rápidamente chasqueo los dedos y un sirviente se acerco a los príncipes- ¿Si majestad?- dijo respetuosamente

-Trae una toalla a nuestra invitada ahora- el sirviente hizo una reverencia y salio corriendo del comedor dejando de vuelta a los dos chicos solos- ven siéntate cariño- el joven movio una de las sillas para que la chica tomara asiento lo cual hizo enseguida- Gracias, sabes necesito hablar contigo- el chico se sento al otro extremo de la mesa mirando atento a la chica, sin embargo el sirviente llegaba corriendo con una tolla color verde esmeralda entre sus manos- aquí tiene majestad- la colocaba sobre los hombros de la princesa y daba una reverencia frente a ella para despues salir de nuevo del comedor.

-Edward yo quisiera..- decía tímidamente la chica

-Si dime querida

La azabache miraba a los ojos verde esmeralda del erizo mayor apretando su brazo derecho con su mano izquierda- es que.. no se como decírtelo, en la tarde hable con el consejo y necesito quedarme aquí por un tiempo..

-¿A si?, ¿y eso porque querida?- seguía sin apartar la mirada de los ojos castaños de ella mientras bebía vino de la copa transparente frente suyo. Ella se sonrojo un poco y suspiro lentamente para relajarse un poco- E-estoy embarazada…-dicho esto bajo la mirada un poco esperando la respuesta por el azabache quien sonrio malévolamente- pero.. hace meses, incluso años que no te veo querida- coloco la copa vacia sobre la mesa y se levanto caminando hacia la chica con la mirada baja lentamente- asi que deduzco que ese bebe no es mio, ¿ o si?

-Se que el bebe no es tuyo pero..-mordio su labio inferior un poco- a los ojos del consejo lo es, no quería que mataran a mi bebe asi que tuve que mentirles, Somos amigos desde hace mucho tiempo- levanto la mirada demostrando desesperación- solo quiero que me hagas este favor por favor, mira tenemos que casarnos y vivir como si fueramos una familia, no tienes que preocuparte por los gastos hablare con Shake para que se ocupe de ello, are lo que me pidas pero por favor ayúdame- su mirada inocente era algo que encendia una llama de pasión dentro de Edward para tomarla en brazos y consolarla como si fuera su caballero de blanca armadura.

-Ya veo jeje… ¿Pero no crees que es un poco complicado esto de armar una boda y quedarte a vivir aquí?, es decir, ¿Qué gano yo a cambio?-lentamente tomo la barbilla durazno de la azabache y sonreía mostrando un poco sus filosos colmillos vampíricos.

-Es por eso que estoy aquí, te dare lo que quieras pero por favor ayúdame- decía un poco desesperada

-hmm Shad querida- solto la barbilla de la chica y se coloco detrás de ella masajeando un poco sus hombros- te ayudare con mucho placer- agacho un poco su cara apegándola a la de la azabache quien estaba un poco tensa- Pero tendras que seguir un par de condiciones- apegaba su mejilla durazno a la de ella provocando un sonrojo por parte de la chica y que temblara un poco por el tacto seductor del murcielago- ¿q-que clase de condiciones?- el azabache tomaba la cara de la chica para girarla un poco y encontrarse con sus labios pero fueron interrumpidos por el can que entraba corriendo al comedor- Shad!- gritaba el chico

-¿y ese que!?- dijo molesto el principe alejándose de la princesa, ella por su parte se levanto rápidamente- ¿Chili que haces aquí!?

Justo en ese momento varios guardias entraban corriendo- Ahí esta!, vayan por el, atrapen al perro!- los guardias se abalanzaron sobre el can tirándolo al suelo- Ahh!, Brutalidad policiaca, brutalidad policiaca!- gritaba el can que era sometido por los guardias, la azabache fue corriendo hacia donde la bola de policias gritándoles- deténganse por favor no le hagan daño!

Uno de los guardias ya tenia bien agarrado al can por el brazo torciéndoselo- Todo en orden majestad

-Llévenselo fuera de aquí, estoy muy ocupado con mi invitada

-Lamentamos la interrupción ya nos lo llevamos

La chica desesperada por no saber que hacer volteo a ver al joven principe- Edward por favor suéltalo

-Lo siento Shad pero las políticas de este reino dicen que no se permiten perros dentro del castillo

Los guardias jaloneaban al can hacia afuera del comedor y el miraba a su esposa- Shad!-

La chica corrió hacia el murciélago y lo miro implorándole- Edward tu eres el alto mando solo deja que se quede por favor, hazlo por mi- decía entristecida, el azabache miraba directo a los ojos de la chica- L-lo siento pero entiende, no quiero incumplir con el deseo de mi padre de no dejar entrar perros

-Oigan a donde me llevan, suéltenme!- decía el can que era jaloneado

-Puedo hacer lo que quieras, solo déjalo aquí puede ser nuestro sirviente si asi se puede quedar

el azabache suspiro pesadamente y fruncio sus ojos acariciando su cien con sus dedos- tenia que venir un perro y arruinarlo todo, guardias!, liberen a ese perro ahora mismo

-¿Cómo dijo majestad?- contesto al mismo tiempo que le daba un puñetazo en el estomago al can

-Solo, suéltenlo, ¿ok?

-Pero señor las reglas del castillo….

-Ya se lo que dicen!, Solo suéltenlo ahora!

-Si señor!- contestaron al unísono y soltaron a Chili quien cayó al suelo tosiendo un poco

-Ahora lárguense de mi vista!- dijo amenazante el príncipe y los guardias salieron corriendo

La chica le sonrió al azabache y lo abrazo fuertemente- gracias, muchas gracias- decía sonriente, el chico correspondió al abrazo apegándola a el- de nada, ojala que ese perro pueda hacer algo más que quedarse en el suelo- dijo mirando seriamente al can que estaba tosiendo agarrándose el estómago, la azabache termino el abrazo con el príncipe y fue corriendo hacia donde su amado- tranquilo yo te voy a curar- coloco sus manos frente al estómago del can y de sus manos apareció una luz color rosada curando al herido can.

-S-shad ¿Por qué?..

-Tranquilo Chili, Edward va a ayudarnos en esto- giro la mirada encontrándose con el serio murciélago- ¿verdad que si?

-Si, si como sea, iugh ¿y este es?- decía acercándose a la pareja

-Se llama Chili, oh cierto ahora que recuerdo tenemos que hablar tu y yo- dijo mirando al perrito- ¿cariño puedes dejarme a solas con Edward un momento por favor?

-hmmm ¿ay que paso?- dijo el perro levantándose del suelo sobando su cabeza

-Me refiero a porque tanta importancia a este perro, ¿es tu sirviente o que?

-Es que.. el es el padre de mi hijo- dijo sonrojada la chica

-¿el, él es tu esposo!?- dijo muy molesto y alterado, el perro se acerco al principe y estrecho su mano con la del otro muy contento- Hola mucho gusto!, Soy Chili el perro para servirte- dijo sonriente el can, aunque el principe comenzo a estornudar incontrolablemente pues uno de sus problemas era la alergia a los perros- Alejate de mi saco de pulgas!- contesto enojado tosiendo y apartando con su brazo al can.

-Chili cariño espéranos a fuera ¿si?- acerco a Chili a la puerta para que los dejara solos- debo hablar con Edward

-Emm ¿aquí afuera?

-No te estoy sacando del castillo tontito- coloco sobre Chili la toalla verde que traía puesta y le beso la frente- tranquilo volveré- cerro la puerta dejando a Chili en el pasillo quien al mirar a los guardias prefirió salir del castillo para que no le hicieran daño, la chica estaba ahora un poco aturdida, asi que miro a Edward- Y-yo…

-Te casaste con un perro… vaya que estas en una situación desesperada

-Puedo anular la boda si eso quieres, pero por favor ayúdame- dijo arrepentida la azabache

-Uff..- suspiro el azabache- ¿asi que el bebe puede ser un perro!?, vaya que desgracia…- se cruzo de brazos y se quedo un poco pensativo apartando la mirada de la azabache

-No estas seguro de que sea un perro- dulcemente tomo la mano del principe- ibas a darme unas condiciones, ¿Cuáles son?

-bien…- la miro fijamente a los ojos- ya me comprometí a ayudarte de todas formas, si vas a hacer mi reina obviamente tendremos que hacer una gran y lujosa boda, digna de verse para la gente de Windwall, pero no quiero que piensen que nos casamos por tu embarazo así que tenemos que avivar las llamas del amor- acariciaba lentamente la mejilla de la azabache

-Si te das cuenta no se me nota el embarazo aun, pero.. ¿Cómo vamos a avivar las llamas del amor?

-jajajaja que preguntas son esas querida, tendremos que salir por la ciudad, pasear y estar juntos todo el tiempo, besarnos frente a las cámaras de vez en cuando ya sabes lo típico, y si seras la nueva reina tendras que usar lo que yo diga que uses, cuando y como

-Solo no me obligues a usar cosas tan atrevidas- giro la mirada algo apenada

-jajaja ¿yo? –volteo su mirada a la ventana viendo como el perro saltaba en los charcos y corria de un lado para el otro mojándose- Mientras que con tu, ejem esposo..- la chica volteo la mirada hacia donde Edward miraba- quiero que se quede aquí por favor Edward

-Pero no lo se, no quiero que los paparazzi sospechen de tu unión con ese perro

-Tranquilo podemos tenerlo oculto aquí, con que la prensa nos vea juntos a los dos sera mas que suficiente- coloco su mano derecha sobre el pecho del murciélago y lo miraba seductoramente para que cayera rendido a sus encantos- despues de todo- ¿sere tu esposa no es asi?

-Hmm bueno…- el azabache acariciaba lentamente la cintura de la murciélago- en ese caso tendrá que estar un poco lejos de nosotros y tendrá que servirnos como sirviente…

-Si eso te mantiene feliz, entonces lo aremos

-jeje bien.. entonces tendremos que pensar en los detalles de la boda y empezar a avivar a la prensa- el murciélago solto a la chica y la alejo un poco de la ventana, mientras que el perro se la pasaba saltando en todos los charcos- jeje hmmm Shad se esta tardando demasiado- miraba al castillo- este lugar no me da buena espina- detrás del castillo unas sombras extrañas se movían por lo cual el comenzo a seguirlas.

La azabache caminaba junto al murciélago- de acuerdo, ¿pero como ocultare mi embarazo cuando comencé a notarse?, no voy a fajarme para que no se note..

-No, claro que no aras eso tranquila, cuando se te empiece a notar el futuro principe de Windwall diremos que nos ha tomado por sorpresa que nuestros lazos hayan dado frutos, claro ya sera supongo a unos días despues de la boda, asi ya pensaran que el bebe es mio

La chica acaricio la mano del azabache sonriéndole- gracias por todo lo que estas haciendo por mi, no se como agradecértelo- el chico miraba disimuladamente los grandes pechos de la chica- jeje tranquila no es necesario, ayudar a quien fue mi amiga en el pasado me basta- rodeo a shad con su brazo mientras acariciaba dulcemente su mejilla- déjame mostrarte donde te quedaras durante tu estancia en mi castillo

-Esta bien, vamos

Salieron del comedor y caminaron por los largos pasillos muy juntos como si estuvieran enamorados una vez mas, sin embargo por dentro la chica se sentía muy triste al tener que engañar a una persona tan "buena" como Edward, y tener que engañar a las personas por temor a que le quitasen a su heredero o heredera.

La chica miraba a su alrededor viendo lo impecable y ordenado que estaba todo el castillo, como había montones de reliquias que ya estaban desgastadas por el tiempo, floreros y fotografías de la familia real de Windwall estaban colgados en cada pared, una pequeña duda paso por su cabeza ¿y si me hubiese quedado con Edward?, ¿si me hubiese quedado como princesa?, ¿Cómo habría sido mi vida?, se imaginaba a si misma con una corona en su cabeza, con sus súbditos adorándola y acosándolos a ambos, tal vez ahora no estaría embarazada si no lidiando con las responsabilidades de una reina, quizás su hermano seria el príncipe de Readheart, y ambos reinos estarían unidos como alguna vez sus padres querían, tal vez en lugar de trabajar como camarera estaría aburriéndose sola en su castillo, o quien sabe tal vez su vida pintaría mejor.

La chica agitaba su cabeza de un lado a otro para que esa idea se desvaneciera en su cabeza pues si hizo lo que hizo lo hizo por amor y ni los mayores lujos del mundo la harían cambiar de decisión.

Por otra parte el semblante del principe se veía como de un verdadero campeón, pues su "amenaza" que le hizo a la chica cuando se fue se cumplia, ahora estaba junto a el pidiendo su ayuda, cuando jamas pensó que volveria a verla y menos en ese estado.

Ya se encontraban frente a una puerta de color chocolate con ramas y hojas talladas en ellas, el joven se alejo de la chica para abrirle las enormes puertas- ven y admira- le dijo al mismo que encendia las luces para mirar dentro de la habitación la cual era espaciosa con una terraza con vista al reino, una mesita de marfil con dos sillas se encontraba en esta, el barandal estaba adornado con bellas rosas de color celeste el color favorito de la azabache.

Las paredes de la habitación eran color verde menta del lado izquierdo se encontraba un enorme librero color negro lleno de libros, una cama queen se encontraba al centro con una mesita de noche junto a la misma, junto al baño que tenia una enorme bañera de mármol se encontraba una puerta de color blanco la cual era una habitación pequeña llena de ropa, zapatillas, bolsos y joyas, junto a la puerta se encontraba un escritorio de cristal con una silla igual de cristal. La chica estaba maravillada al ver tantas cosas en una sola habitación –wooow!- decía mientras un brillo en los ojos café de esta se hacia notar- tengo mi propia biblioteca en pequeño!- decía corriendo hacia el estante de libros para mirar los títulos de ellos, los que mas le llamo la atención fue su libro favorito "Romeo y Julieta de William Shakespeare", además de que tenia varios libros de romance, acción, aventuras, terror y suspenso sus favoritos, giro su mirada para encontrarse con la cama llena de almohadas- creo que me sentiré muy sola en esa cama, ¿Qué tal si me pierdo?- le dijo al azabache de una manera tan graciosa que logro sacarle una media sonrisa al chico.

Despues su vista se centro en el balcón donde la luz de la luna se colaba por el ventanal- pero que hermosa la luna!- la chica corrió hacia el balcón apoyándose en el barandal para mirar la enorme luna- de seguro que el atardecer se ve maravilloso desde aquí- el azabache se acercaba a ella poco a poco sin que ella se diese cuenta pues estaba muy ocupada mirando el cielo- Ay Edward.. Muchas gracias- le contesto sonriéndole

-jeje, no tienes que agradecerme cariño, solo lo mejor para mi querida Shad- lentamente sus manos se colocaban en la cintura de la chica abrazándola, mirando junto a ella la luna- hmm parece que la lluvia ha terminado y la luna dejo de esconderse

-Si, tenia tanto tiempo que no veía algo tan hermoso- sus manos se entrelazaban con las del príncipe que sostenían su estomago

-Lo mismo pensé cuando llegaste esta noche- le susurraba dulcemente en la oreja a la chica haciéndola reir un poco por las cosquillas que le proporcionaba, sonriente el chico le beso la mejilla que estaba ya con un leve tono carmesí.

-Pero debes tener detrás de ti a muchas mujeres lindas, digo después te todo tu eres muy guapo

-Ahh pero Shad.. Nadie se ha ganado mi corazón despues de todo este tiempo solo una persona y esta conmigo en esta bella noche

-¿De verdad tu me amas?- la chica se giro quedando frente a frente encontrándose con los ojos esmeralda del azabache –Te he amado desde el dia en que te conoci, desde que eramos niños, desde que empezó la guerra contra Rosefire, y desde la noche que volviste a mis brazos- dijo el chico sin apartar la mirada de su amada cariciando su cintura y tomando su barbilla lentamente para que levantara mas la mirada hacia el.

-P-pero entonces.. ¿Por qué siempre me trataste tan mal?, No lo entiendo, ¿acaso cambiaste?- sus palabras titubeaban por el contacto cercano con el principe, sus mejillas se veian mas carmesí, sus ojos se miraban algo cristalinos pero la luz de la radiante luna hacía que brillaran aun mas

-Yo solo quería ser.. el Digno rey que Windwall se merecia- lentamente acercaba sus labios a los de la chica –Ya lo era no necesitabas ser mas c-cruel…- entrecerraba sus ojos esperando, sintiendo la respiración del murciélago muy cerca de ella, sus labios estaban tan cerca que podían sentir la respiración del otro, sus corazones latian tan fuerte que podía escuchárseles sin necesidad de estar cerca de ellos.

El ruido de las sonoras campanadas del reloj del vestíbulo marcando las doce de la noche los hizo parar frenéticamente.

-Hmm.. tendremos que seguir esto luego querida, tengo asuntos de que ocuparme- dijo el azabache al mismo tiempo que se alejaba de la chica que seguía completamente sonrojada- Volvere te lo prometo- entro a la habitacion dejando a una murciélago confundida por lo que estaba apunto de pasar

La chica toco su frente y se recargo en el barandal sin importarle que se mojara con el rocio que caia de los petalos de las rosas- Estuvo a punto de besarme..- cubrió su sonrojado rostro con sus manos- Por chaos, no de nuevo no otra vez….

Continuara…