La mañana había llegado, la primera en despertarse había sido Candy, jamás había dormido tan cómoda en toda su vida, sentía como si alguien la hubiera cuidado toda la noche, al recordar que estaba en la cama de Terruce intento levantarse antes para así asearse antes que él, sin embargo algo la retenía unos brazos que estaban en su cintura, quiso apartarlos pero estos en lugar de soltarse la apretaron más contra él, podía sentir el cuerpo duro y perfecto de Terruce contra su espalda.
- *¿Oh, como hare para que me suelte?* pensó Candy.
Los brazos de Terry eran tan fuertes que por más que ella intentaba zafarse no lo lograba, hasta que sintió que al fin su cintura era liberada, ella quiso aprovechar el momento para salirse pero cuando estaba a punto de hacerlo Terry se movió haciendo que él se encontrara sobre ella.
- *Yo pensé que yo era la única que se movía cuando dormía* pensó.
La posición en la que se encontraban era algo embarazosa, la cara de Terry se encontraba en el cuello de Candy, lo cual hacia que ella se pusiera nerviosa, una de sus manos estaba sobre el brazo de Candy mientras el otro estaba en su cintura.
- ¿Qué hare, que hare?, intentare moverlo un poco para ver si se aparta. Ella intento moverlo pero era un esfuerzo en vano, esa posición la ponía muy nerviosa pero lo que la puso aun peor fue cuando Terry murmuro algo entre sueños.
- Candy… quiero hacerte mía… Este comentario hizo que Candy se pusiera muy roja, que no supo de donde saco fuerzas pero logro apartarlo de ella, haciendo que él se despertara.
- ¿Qué… qué paso? Dijo Terry frotándose los ojos.
- Ehh no… nada. Dijo Candy luego se metió al baño.
- Qué extraño.
Minutos después Candy salió de baño con su ropa ya puesta, la noche anterior la había lavado y afortunadamente seco.
Al salir vio a Terry ya cambiado, este se preparaba para salir a la oficina.
- ¿Tienes que irte tan temprano? Preguntó Candy.
- Si preciosa, pero prometo que regresare temprano.
- Está bien. Dijo Candy algo triste.
- No te pongas triste nena, vamos dame tu mejor sonrisa. Ante esto Candy no pudo evitar darle una sonrisa que a él le encantaban.
- Así me gusta, no olvides tomar tu desayuno, Arturo lo preparo… ah por cierto, toma.
- ¿Qué es esto?
- Es un poco de dinero, es para que te compres ropa y lo que necesites para la Universidad.
- Pero esto es demasiado Terruce, además yo puedo ir a mi casa y recoger mis cosas.
- No, si vas probablemente tu padre te retenga a la fuerza y no te deje salir.
- Pero…
- Dije que no Candy.
- Pese a sus protestas Candy tuvo que asentir, Terruce era muy mandón pero también se preocupaba mucho por ella.
- Bueno me voy, nos vemos en la noche. Dijo Terry esto luego se dirigió a la puerta.
- Espera Terruce.
- Que pa… fue interrumpido por un beso de Candy.
- Ahora sí, que tengas un buen día. Dijo Candy.
- Nos vemos. Dijo Terry con una sonrisa pero por dentro deseaba quedarse con ella, ese beso despertó todos sus sentidos.
Después de desayunar Candy ordeno la mesa y lavo sus utensilios, debido a que tenía tiempo libre decidió limpiar un poco el lugar.
Cuando ya había acabado se sento en la sala y vio algo que llamaba su atención este era un documento que decía "Investigación sobre la familia A."
- "A" que será eso, estuvo tentada a ver lo que contenía pero algo dentro de ella le decía que lo mejor sería no meterse en los asuntos de su pareja. Pero la curiosidad la embargaba, después de pensarlo finalmente quiso saber lo que había estaba por ver lo que contenía cuando de pronto…
El celular empezó a sonar, era Anthony.
- ¿Anthony?
- Oh, qué bueno que contestas Candy, solo llamaba para hacerte recordar que mañana es nuestra exposición sobre el trabajo no olvides llevarlo.
- EL TRABAJO * cierto lo había olvidado, el trabajo se encontraba en su casa pero ahora como haría para sacarlo* pensó.
- ¿Ehh sucede algo? Pregunto Anthony.
- No… nada, si mañana lo llevare.
- Ah que bueno, entonces nos vemos mañana en clases.
- Si, adiós.
- ¡Oh, ahora que hare! Sin ese proyecto no podremos exponer. ¿Qué hago? ¿Qué hago? Se dijo Candy para sí misma.
- Ya sé, se lo pediré a Dorothy, claro ella podría ayudarme, de paso saco alguna de mis cosas.
Tras armarse de valor Candy se dirigió a casa de su padre para poder sacar algunas de sus cosas.
- Espero que Dorothy se encuentre sola.
Al llegar Candy tuvo cierto miedo tenía que estar segura de que su padre no estaría, rezo para que así fuera, finalmente toco la puerta, al abrirse fue Dorothy quien la recibió.
- ¡Señorita Candy!
- Shhh baja la voz Dorothy. Dijo Candy.
- Señorita pero donde estuvo, su padre y yo estuvimos muy preocupados por usted, al ver que no regresó pensamos lo peor.
- ¿Preocupado mi padre? Si seguro, si el mismo me dijo que si me iba no regresara.
- Señorita usted sabe que lo dijo porque estaba molesto.
- Seguro, como sea, Dorothy quiero que me ayudes a sacar alguna de mis cosas.
- ¿No piensa quedarse señorita?
- No, después de que mi padre dijera que piensa hacerme casar con Neal, me di cuenta que el solo piensa en su propio bienestar, no le importa lo que yo piense, él solo quiere lo mejor para su empresa, por eso debo irme y necesito tu ayuda.
- Está bien señorita la ayudare.
- Gracias Dorothy.
Después de que Candy empacara sus pertenecías con ayuda de Dorothy, se despidió de aquella persona que consideraba como la hermana que nunca tuvo.
- Bueno creo que eso es todo, te voy a extrañar Dorothy.
- Y yo a usted señorita. Dijo Dorothy entre lágrimas abrazando a Candy.
- Dorothy… creo que lo mejor será que me vaya, no quiero que mi padre me encuentre.
- Tiene razón.
- Como me hubiera gustado que las cosas fueran diferentes. Dijo Candy soltando unas lágrimas.
- Usted no tiene la culpa señorita, su padre quería obligarla a hacer algo en contra de su voluntad y usted solo lucho por su libertad.
- Si… pero
- Incluso cuando sus hermanos se enteraron la apoyaron a usted, me dejaron este dinero para que se lo diera.
- Oh, yo no puedo aceptarlo.
- Acéptelo señorita, lo necesitara.
- Está bien… bueno Adiós Dorothy.
- Adiós señorita.
Para Candy despedirse de Dorothy había sido más doloroso que separarse de su padre, la había conocido desde que estaba en la secundaria, fue su confidente y amiga.
Al llegar al departamento, Candy acomodo sus pertenencias lo mejor que pudo para evitar un desorden, luego al darse cuenta que aun tenía mucho tiempo de sobra, recordó el dinero que le habían dado tanto Terry como sus hermanos y pensó que debía hacer algo, ya que el dinero tarde o temprano se acabaría, tenía que conseguir un trabajo.
Candy se encontraba buscando anuncios de trabajo en su portatil, pero en casi todos el horario era un impedimento hasta que vio uno que llamo su atención, era simple y además el horario le permitiría asistir a sus clases en la universidad y prácticas en el hospital con normalidad.
- Una Café, bueno no pierdo nada averiguando. Dijo Candy anoto la dirección y fue al lugar.
Al llegar se dio cuenta que no era un Café común, era uno amplio y estaba lleno de comensales, probablemente sea uno muy bueno.
- ¿Candy?
- Eh, ¡Annie! Dijo Candy sorprendida de ver a su amiga.
- Que gusto verte Candy, dime que deseas.
- Yo, bueno vengo por el… ¿Qué haces vestida así?
- Oh, yo trabajo aquí, es para poder pagar mis estudios, no recuerdas que te conté que trabajaba en un Café medio turno.
- Oh es cierto, lo había olvidado.
- Bueno, ¿entonces desea pedir algo?
- No, la verdad es que yo vine por el anuncio de trabajo.
- Ah, bueno eso tienes que hablarlo con la dueña, ven te llevo.
- Gracias Annie.
- Ojala te den el puesto, así trabajaremos juntas, aunque debo advertirte que la señora Elroy es muy exigente, pero fuera del trabajo es muy buena, aunque si la haces enojar se pone como el mismísimo Hulk.
- ¿De quién estás hablando Annie? Al escuchar la voz Annie se quedo de piedra, no imaginaba que la dueña fuera a escucharle.
- Ah, eh bueno yo… estaba hablando de otra señora.
- Si claro cómo no, bueno regresa a tu trabajo y deja de distraerte.
- Si señora pero primero permítame presentarle a Candy ella es mi amiga.
- Mucho gusto señorita.
- Vera señora, Candy viene por el puesto de trabajo.
- Ah, cierto bueno ¿pero tienes experiencia atendiendo a clientes?
- No, señora pero puedo aprender muy rápido.
- Si señora nosotras el hospital tratamos con muchos pacientes y podemos tratar muy rápido con ellos, por favor acepte a mi amiga.
- Ehh bueno, si eres amiga de Annie supongo que serás tan eficaz como ella.
- Oh gracias señora, le prometo que daré lo mejor de mí. Dijo Candy.
- Comienzas mañana, tu horario será el mismo que Annie.
- Gracias señora Elroy.
Al llegar al departamento Candy esperaba que Terruce aun no hubiera llegado, pues a decir verdad de camino de regreso se distrajo con una feria que habían abierto y la hora se le había pasado muy rápido.
Ella trato de no hacer ruido al entrar pero no se imaginaba que detrás de ella había alguien esperándola y no estaba muy contento.
- ¿De dónde vienes Candy?
- ¡Ah! Candy se sobresalto y cuando volteo vio a Terruce parado a un lado con los ojos cerrados, al abrirlos sus ojos se posicionaron sobre los de ella.
- ¿Te hice una pregunta, donde estabas?
- Eh, bueno fui a un buscar trabajo.
- ¿buscar qué?
- Trabajo, y lo conseguí es en un Café.
- Y por eso regresaste tan tarde.
- No, eso fue porque me distraje en una feria.
- Así que la señorita se va y ni siquiera tiene la gentileza de llamarme para decir dónde está.
- Bueno, creo que si debí hacerlo pero me olvide, lo siento.
- ¡Lo siento! ¿Eso es todo?
- Bueno, qué más quieres que diga.
- No te imaginas lo preocupado que estuve al no encontrarte cuando llegue, pensé que algo te había pasado, ya es muy tarde y las calles a estas horas son muy peligrosas.
- No lo pensé de esa forma, lo siento Terruce no volverá a pasar.
- Ojala, en otro caso mejor llámame así estaré mas tranquilo.
- Lo hare.
- Bueno supongo que aun no comiste nada.
- No.
- Me lo imaginaba, bueno tendremos que pedir pizza ya que por lo preocupado que estuve no prepare nada.
Después de un rato la pareja se encontraba comiendo pizza, mientras veían una película.
- Por cierto, ¿Dónde está Arturo?
- El tuvo que viajar para la negociación de un proyecto.
- ¿Pero no se supone que tú deberías de ir a esas negociaciones?
- Arturo es mi mano derecha, además el conoce todo sobre la empresa.
- Bueno.
La verdad era que Arturo si había viajado pero no precisamente a negociar un proyecto, esto fue para investigar sobre un fraude, al parecer George estaba utilizando el dinero de la empresa en algo Ilícito. Al hacer un cálculo de finanzas se descubrió que el socio George Andrew se había tomado la libertad de pedir una gran suma de dinero para "promocionar la empresa en otro país" por ello George viajo para averiguar si esto era cierto.
…
Después de comer Candy estaba lista para irse a dormir, pero antes Terruce le tenía que hacer una pregunta.
- Por cierto Candy, y la maletas que están en la habitación.
- Son mías.
- ¿De dónde las sacaste?
- ¿Ehh si te digo me prometes que no te enojaras?
- Candy, no me digas que fuiste a …
- Si, por favor no te enojes.
- Te dije que no fueras, te podrían haber retenido.
- Pero no había nadie a excepción de Dorothy quien fue la que me ayudo a sacar mis cosas.
- Vaya tu sí que eres una chica muy rebelde, te digo que no hagas una cosa y la terminas haciendo, pero a pesar de eso me gustas así.
- Candy sonrió y Terry le dio un beso en los labios.
A la mañana siguiente…
Candy se preparaba para ir a la Universidad, una vez terminado se despidió de Terry con un beso y quedaron en verse en la noche, ya que luego ella tendría que ir a trabajar.
- Mucha suerte en tu primer día preciosa. Dijo Terry.
- Gracias mi amor.
Al llegar a clases Candy se encontró con Anthony que estaba ya en el aula.
- Hola Anthony y Flammy ¿ya llego?
- Aun no.
- Oh, ahí está.
- Es un poco raro, ella siempre llega primero.
- Tal vez se quedo dormida.
- Debe ser.
- A ver chicos pasen adelante el primer grupo y expongan su Tema. Dijo el profesor.
- Bueno nos llego la hora. Dijo Anthony.
Al terminar las clases Candy se fue directamente al Café.
- Hola Annie, disculpa que me haya demorado, había un tráfico horrible.
- No te preocupes ve y cámbiate rápido antes de que la jefa se dé cuenta.
- Sí.
…
Terry se encontraba en su oficina cuando de pronto sonó el teléfono.
- Diga
- Señor Baker.
- Eres tu Arturo.
- Sí, señor
- ¿Dime qué fue lo que averiguaste?
- Todo es falso.
- Lo de la promoción de la empresa era falso.
- Si y no solo eso señor, el dinero era para pagar la hipoteca de la casa, el señor Andrew había hipotecado hace mucho tiempo su casa para apostar el dinero en un casino donde lo perdió, estuvieron a punto de quitarle la casa, por eso saco el dinero.
- Vaya miserable.
- Pero señor ahí no acaba la cosa, él señor hizo lo mismo con otra empresa anteriormente, y el es un prófugo, tiene una denuncia por estafa y el motivo por el cual no ha sido atrapado fue porque utilizo una identificación falsa.
- ¿Quién diría? El solo está cavando su tumba.
- Y ¿Qué hará señor?
- Con los documentos que tengo donde el firmo que me entregaba su empresa más lo que me dices, tengo lo necesario para hundirlo.
- Entonces señor piensa seguir con el plan.
- Por supuesto que sí, ese miserable tiene que pagar por todo lo que hizo, buen trabajo Arturo, puede regresar.
- Lo hare señor. Después de recibir este informe Terry colgó y se quedo pensando en su oficina.
- Ahora si llego tu fin miserable. Pensó Terry.
Continuara…
Que tierno nuestro Terry, se preocupa por el bienestar de la pecosa. Y bueno George se está hundiendo solito, lo que le espera. Nos leemos pronto.
