9º El origen de Alice

Edward y Emmet caminaron hacia la sala de interrogatorios que había en la sede, en la habitación de al lado, con un cristal polarizado que daba a la sala donde se encontraba Withlock, los esperaba Eleazar, sonriente. Ambos entraron a toda prisa y miraron al otro lado del cristal, viendo a aquel hombre rubio.

Parecía nervioso, con miedo, no por ellos, de eso estaban seguros, miedo por lo que personas externas a la CIA pudieran hacerle.

-¿Estáis preparados?

-Ya lo creo- Aseguró Edward apunto de salir hacia allí.

-Jefe, Edward ha sido herido durante el operativo- Se apresuró a decir Emmet, viendo que ni tan siquiera le prestaba atención a su herida.

-¿Herido? ¿Donde?

-Ha sido un arañazo sin importancia, me rozó una bala- Dijo intentando quitarle importancia al asunto- Estoy bien.

-Déjame verla- Eleazar tomó el brazo de Edward y vio la herida de bala- ¿Sin importancia? ¡Es un balazo en toda regla! ¡Y la bala aun sigue dentro!

-Repito que estoy bien.

-A la enfermería- Le ordenó de inmediato- ¡YA!

-Con todos mis respetos, señor, casi pierdo a mi familia por la misión de encontrar a este hombre, no pienso moverme de aquí hasta que sepamos toda la verdad- Dijo con rotundidad- Si quiere me quedaré en esta sala esperando, pero no pienso moverme.

-Está bien, pero una vez haya acabado el interrogatorio, irás directo a la enfermería.

-De acuerdo- Le aseguró Edward sentándose en una de las sillas que daban hacia el cristal.

Emmet y Eleazar se echaron una mirada de nerviosismo antes de salir, pero no vacilaron, fueron directamente a la puerta y entraron a la sala donde tenían retenido a Withlock.

-Buenas noches, señor Withlock- Lo saludó Eleazar- Mi nombre es Eleazar Denali, y estoy seguro de que sabe porqué está aquí.

-No... No... No tengo ni idea de lo que me está hablando...

-Claro que si, tenemos pruebas muy contundentes que demuestran que usted está seriamente implicado con Aro Vulturi- Le mostró fotografías de ellos reunidos, estrechándose la mano, entregándoles mercancía.

-Es... Solo un conocido...

-Un conocido al que le fabrica armas- Aseguró Emmet- Sabemos de la existencia de esas armas y su implicación, está todo muy bien documentado- Sonrió intentando ponerlo nervioso.

-Le repito que no se de que me habla, yo no se nada de eso.

-Bueno, en ese caso, no tendrá problemas en que lo tengamos un tiempo bajo protección policial, solo por si a caso- Withlock palideció al escuchar eso- No queremos que le suceda nada malo, es por su seguridad.

-¡No! ¡No pueden hacer eso! ¡Si lo hacen la matarán!

-¿De quien habla?- Preguntó Emmet tenso, sabiendo que Edward estaba al otro lado escuchando toda la conversación.

-De mi mujer, Vulturi la tiene retenida- Bajó la mirada casi llorando- Si no fabrico esas armas para él la matará.

-¿Pretende que nos creamos semejante patraña?- Denali estaba dispuesto a sacárselo todo, a pesar de que Edward estuviera escuchando detrás.

-¡Es la verdad! Vulturi lleva mucho tiempo tras de mi, desde que perdió a su niña, y cuando la encontró conmigo supo que me tenía donde él quería.

-¿A su niña?- Preguntó Eleazar, sorprendido de que la llamara así.

-Así es, Vulturi tenía una niña pequeña a su cargo, fruto de una relación externa a su matrimonio, mi padre por aquel entonces trabajaba al servicio del señor Vulturi, y no se muy bien porqué, se llevó a la niña- Contó con un nudo en el estómago- Durante la huida, mi padre fue herido y murió, la niña quedó sola en las calles de Seatle, hasta que años después, yo la encontré, la saqué de donde estaba y la cuidé- Las lágrimas comenzaron a brotar sin control- Al tiempo de estar juntos, nos dimos cuenta de que ambos estábamos enamorados y nos casamos, pero poco nos duró la felicidad, Vulturi nos encontró y desde entonces estoy a su merced.

-¿Sabe usted algo de la madre de su esposa? ¿Como se llama ella?

-Mi esposa se llama Alice, y se que su madre estaba casada también, no se su nombre, pero Alice llevaba este colgante- Sacó un colgante que todos los que estaban presenciando la escena reconocieron en el acto- Es lo único que tiene de su verdadera madre.

Casi de improviso, la puerta se abrió, por ella entró Edward furioso, lo cogió de la camisa y lo levantó de un tirón, empotrándolo contra la pared.

-¡Mientes! ¡Ese colgante lo has robado! ¡Di de donde lo has sacado!- Gritó furioso.

-Se lo juro, es de Alice...

-¡MIENTES!- Empezó a llorar de desesperación- ¡TE MATARÉ COMO NO DIGAS LA VERDAD!

-¡Edward!- Eleazar cogió fuertemente sus brazos, intentando que lo soltara mientras Emmet lo cogía de la espalda y tiraba hacia atrás, apartándolo de Withlock- ¡Cálmate! ¡Este hombre no está mintiendo!

-¡Eso es imposible! ¡Ese colgante no puede pertenecer a su mujer!

-Lo es jefe, es de su mujer- Le aseguró Emmet. Al escucharlo a él, Edward se soltó y se giró hacia él, consternado- Alice Withlock es hija de Aro Vulturi, si, pero también de Esme Cullen.

-Eso no es posible...

-Me temo que lo es- Suspiró con desgana- Llevamos mucho tiempo tras su pista- Le cogió el hombro- Tu madre se lo pidió a un amigo que tenía en la CIA antes de que ninguno de nosotros estuviera aquí trabajando, cuando éramos unos críos.

-Tengo que hablar con ella...

Edward salió de allí desesperado, frustrado y conmocionado, y Jasper Withlock no estaba mejor, por lo que había podido entender de la conversación, su esposa era la hermana de aquel hombre, y ni siquiera sabía nada de la existencia de ella.

-Emmet, llévate a Withlock a una celda de aislamiento, dentro de un rato veremos que hacemos con él- Este asintió- Yo iré a hablar con los Cullen.

-Está bien, señor.

Emmet se llevó a Jasper a una celda sin decir una palabra, los dos estaban seriamente afectados por lo que acababa de ocurrir.

Edward fue directo a la habitación en la que se encontraba su madre hospitalizada, en ella estaban todos, incluidas Rosalie y Renesmee. La mirada de Edward daba a entender que estaba furioso, tanto Esme como Carlisle lo entendieron al instante.

-Rosalie, llévate a Renesmee a dar un paseo- Le dijo Carlisle de inmediato- Le vendrá bien un poco de ejercicio.

-Claro.

-¡No! ¡Quiero quedarme con papá!- Se quejó la niña lloriqueando.

-Hagamos una cosa, demos un paseo y busquemos unas bonitas flores que colocar en el jarrón de tu habitación- Le sugirió Rosalie sonriente- Después de eso podrás estar con papá.

-De acuerdo.

Las dos salieron de allí y al cerrar la puerta quedaron los tres solos, la tensión se podía cortar, se notaba la preocupación y el dolor en el rostro de Edward.

-¿Qué sucede hijo?- Preguntó Carlisle- ¿Has sabido algo de Bella?

-No, esto no tiene nada que ver con Bella.

-¿Entonces que ocurre?- Preguntó Esme también preocupada.

-Dime que no es cierto- Le pidió Edward a su madre sin apartar su mirada- Dime que lo de Vulturi y tú es mentira- Le pidió de nuevo- Que lo de esa niña es una invención de Withlock.

-Ojalá pudiera hacerlo, pero es cierto.

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Aro se movía de un lado para otro, recorriendo de arriba a abajo todo su despacho. Estaba nervioso, como hacía años que no lo había estado, como el día que perdió a su adorada niña por confiado.

Alice...

Su nombre no hacía más que pasarle por la mente, cuantas veces había querido ir a verla desde que la tenían en aquella caseta junto a la mansión, cuantas veces había querido ir a decirle que él era su padre, cuantas veces había soñado con volver atrás en el tiempo y no perderla de vista ni un solo instante.

Su adorada Alice, esa pequeña niña que había nacido del mejor error de su vida, nunca había estado en sus planes serle infiel a su mujer, y mucho menos con una mujer casada, pero cuando la había visto en aquella fiesta no pudo evitarlo, se sintió tentado por ella y utilizó todas sus tácticas para seducirla.

Recordaba cada momento de aquella noche, Esme había sido difícil de convencer, amaba a su marido, y hasta que le mezcló una droga suave en la bebida no consiguió su objetivo, llevarla a la cama y hacerla suya.

Tras volver en si, Esme salió corriendo de allí, supo que su marido estaba al corriente de todo por el puñetazo que le propinó antes de que ambos abandonaran juntos las fiesta, pero desde esa noche él había estado obsesionado con aquella mujer.

Contrató a los mejores espías y detectives para localizarla y así fue como se enteró de su embarazo, y por mano de esos mismos espías había descubierto que ese bebé era suyo. Así que, tras meditarlo mucho, llegó a la conclusión de que Esme nunca le dejaría acercarse a esa niña, pues en realidad, ella había mantenido una relación con él sin ser consciente de lo que hacía.

Por esa razón, Aro decidió que debía actuar, sabía que nunca podría tener a esa mujer, pero se aseguraría de que al menos la única parte de ella que también le pertenecía fuera suya en cuanto llegara al mundo.

Durante meses estuvo planeando como hacerlo, y el día del nacimiento de Alice, Aro se llevó a la pequeña ante los ojos de una llorosa Esme, suplicándole que no lo hiciera, apunto de desangrarse incluso por ir tras él.

El resto de su familia no apoyaba su conducta, para ellos, aquella niña era ajena a la familia, pero Aro era el jefe de la familia Vulturi y sus decisiones eran incuestionables.

Aro sabía que Esme había contactado con antiguos amigos suyos que pertenecían a la CIA, que estaba haciendo lo posible por encontrarla, pero de nada le iba a servir. O eso pensaba él. Porque a la edad de tres años, Alice fue raptada por uno de sus lacayos, un agente de la CIA infiltrado. Jeremy Withlock.

Withlock murió en su intento de huir con la niña, pero se había asegurado de que ella nunca volviera junto a él, había preparado todo para que su familia la encontrara tiempo después, alejándolo más de él.

Y para mayor desgracia de Aro, cuando por fin dio con ella, Alice se había casado con el hijo del hombre que la raptó cuando era una niña, estaba totalmente enamorada de él y eso había hecho que Aro perdiera toda posibilidad de acercamiento pacífico.

Isabella Cullen le recordaba un poco a Alice, era tan inocente y encantadora como recordaba a su pequeña, y aunque fuera la esposa de su mayor enemigo, también era la cuñada de su hija. Algo en su interior le decía que debía proteger a aquella mujer, y estaba dispuesto a todo por conseguirlo, matar a Cullen era un objetivo menor al lado de cuidar de aquella pobre chica.

Suspirando fue hasta el cuadro de su difunta esposa, Sulspicia, y la miró fijamente, con la mirada triste y melancólica.

-Sulspicia, cariño mío, se que tú eres quien me ha metido en todo esto- Golpeó la mesa de su despacho- ¿Tenías que hacer que mi mayor enemigo fuera el hijo mayor de Esme? ¿Tanto rencor me tienes aun desde la otra vida? ¿Por eso has hecho que James la tratara como lo ha hecho?- Bajó la mirada unos segundos antes de volver a mirar el cuadro con los ojos llorosos- Prometí que mataría a Cullen por lo que ocurrió hace cinco años, pero mantendré a salvo a Alice y a Isabella, no dejaré que tu venganza se lleve sus vidas.

Hola de nuevo,

siento mucho la tardanza, pero como ya expliqué en mis otras historias, hace poco que ha muerto mi padre y he estado de exámenes también, así que me ha costado bastante escribir, pero creo que poco a poco voy mejor, así que me he puesto a escribir el siguiente capítulo.

¿Qué os ha parecido? ¿Os esperabais esta situación? ¿Os gusta la historia de Alice? ¿Como creeis que se tomará Edward la explicación? ¿Como lo descubrirán Alice y Bella?

Estoy abierta a cualquier idea, que la verdad, ando algo falta de inspiración ahora mismo.

Muchas gracias a todos los que se han preocupado por mi embarazo y por mi estado de ánimo ante el fallecimiento de mi padre, estoy apunto de entrar en mi 7 mes de embarazo así que ando algo agobiada pero por lo demás todo va muy bien.

Espero poder actualizar pronto, pero no sabría decir cuando, todo depende de mi estado de ánimo.

Muchas gracias a todos los que me dejáis vuestros reviews dándome vuestra opinión, para mi significa mucho.

Nos leemos.