El diario de una espada
Por supuesto ninguno de los personajes de Rurouni Kenshin me pertenece, todos ellos pertenecen a Nobuhiro Watsuki.
Aquellos que desconozcan de la obra de Rurouni Kenshin, si me pertenecen (aun cuando no lo puedo demostrar), o al menos la parte de su personalidad y diálogos.
Aquí la decima parte, disfrútenla
Bajo la luz de la luna en cuarto menguante, se podía escuchar el viento ondulando por las hojas de los verdes sauces y olmos, los animales diurnos dormían plácidamente, mientras los nocturnos salían en el ambiente carente de luz, buscando una presa con la cual sobrevivir. El silencio en la noche era descomunal, interrumpido ocasionalmente por el ulular de algún búho cercano o la correría de algún venado perdido; hasta que un amplio y oscuro automóvil, interrumpió con un ruido sordo la tranquilidad de dicho lugar; el vehículo atravesaba velozmente el bosque causando pánico a aquellos animales aun no tan acostumbrados a las maquinas del hombre en su territorio.
.- ¡Maldita perra, ya suéltame! -. Decía un hombre alto y enfundado en un elegante traje occidental, mientras una pequeña pequinés mordía su brazo, sin tener ninguna intención de soltarlo.
Varios de los ocupantes, trataban sin conseguirlo propinarle un golpe a aquel animal que les acompañaba en el automóvil, intentando llegar hasta el captor de su aun inconsciente ama e intentar conseguir la libertad de ambas.
Un grito desgarrador se escucho dentro de la unidad, un pequeño alarido soltó la pequeña pequinés, cuando uno de los personajes cansado de tanto alboroto, sin miramientos saco de entre sus ropas, una pequeña daga que clavo dentro del pequeño cuerpo del canino.
Leves sollozos provenían de la pequeña Miko, miraba con preocupación a su ama, ahora nada podía hacer la pequeña guardiana por Tomoe; sus fuerzas empezaron a flaquear y con lentitud empezó a cerrar sus diminutos ojos negros, expresando cada uno de sus sentimientos, en forma de tenues lágrimas.
El mismo hombre, de aspecto duro y tenaz que clavo su daga sobre el canino, tomo el cuerpo inerte de Miko y abriendo una ventana del vehículo en el que viajaba, arrojo el cuerpo ensangrentado a la oscuridad del bosque.
Mientras tanto, un hombre de aspecto atlético y de rostro ovalado, viajaba a toda velocidad conduciendo un Mustang rojo, el sujeto, mediante ciertos dispositivos de voz dentro del automóvil, intentaba ponerse en contacto con su alumna, mas siempre, la respuesta era la misma "El numero que ha marcado, parece estar fuera de servicio, por favor, comunicarse mas tarde".
.- ¡Maldita sea!, por favor Tomoe, responde-. Decía el maestro Rikuu, su preocupación se hacia sentir mas latente, el dispositivo que consiguió de Runto, marcaba que el vehículo que conducía su discípula había llegado ya al hotel en donde se encontraban los señores Yukishiro. Sin dudar mas, presiono el acelerador a fondo, él tenia que llegar ya a ese hotel.
Pasados varios minutos, el sensei Rikku arribo al hotel Mejestic de la ciudad de Kanto, en el estacionamiento observo el vehículo de su alumna, eso le tranquilizaba un poco, pero tenia que estar completamente seguro de que ella estuviera a salvo.
Salió del estacionamiento, y se dirigió al hotel, el cual se encontraba cruzando la calle, pero algo extraño sucedía en esa calle; anteriormente el había llegado a visitar la ciudad de Kanto, una ciudad llenas de luces y ruido, las calles estaban completamente abarrotadas, aun a altas horas de la noche; sin embargo en esta ocasión, en esa calle no era así, las luces se mantenían mostrando el esplendor de la ciudad, pero la gente no caminaba por las aceras, si no que se reunían en un punto, tal como si hubiera ocurrido un accidente y la curiosidad fuera un magneto que les atrajera irremediablemente.
El sensei Rikku se acerco a la muchedumbre, se concentraban en un pequeño callejón; vaya, era una escena bastante fea: un hombre tendido en el suelo se encontraba cubierto por una tela, haciendo ver que había perdido la vida en el percance; otro se encontraba en medio de una gran cantidad de oficiales respondiendo preguntas, vagamente el sensei Rikuu pudo escuchar las palabras "una joven chica con su perro"; aquellas palabras hizo helar la sangre del experimentado maestro de kendo.
Por otra parte, una bella chica recibía tratamiento dentro de una ambulancia; en eso un oficial de policía bastante joven, de estatura media, con el cabello cortó color café oscuro y rasgos muy delicados, se acercaba a la chica, si no con una sonrisa en su rostro, si mostraba una mueca de confianza, que quizás hiciera que las víctimas de delitos, pudieran confiar en él.
Burlando las vallas de protección, el sensei Rikku se acerco sigilosamente a la ambulancia, lo suficiente como para poder escuchar cada palabra dicha entre esos interlocutores.
-. Hola señorita, mi nombre es Okita Sōji, policía de la prefectura de Tokio, llevamos el caso junto a las autoridades de Kanto. Sé que es mucho pedir que nos narre lo sucedido esta noche, pero es mi deber preguntar, si alguien puede estar en peligro, ¿Usted fue la única afectada en este percance? -. Comento el oficial Okita con bastante trémula de confianza.
La chica tardo un poco en responder, pero al final contesto con tenue voz -. Una señorita junto a su mascota, intentaron ayudarme tras ser atacada por unos maleantes, ella acabo fácilmente con uno de ellos dejándolo inconsciente, mas a la escena llegaron unas personas que amenazaron a la chica con armas de fuego; no sé como lo hizo la chica, pero logro destruir las armas de fuego con ayuda de una espada que traía consigo. Pero a la escena, llego un hombre delgado y de cabello grisáceo, montado en una motocicleta deportiva; al parecer era el líder de los malhechores de las armas de fuego, él a diferencia de sus subordinados, ataco a la joven con una espada que traía en su motocicleta, causándole ciertas heridas y dejándola inconsciente, sus subordinados tomaron el cuerpo dormido de la chica y huyeron a través de este callejón, los subordinados llamaron a su líder con el nombre de "Jinei"-. Concluyo la chica su relato.
Los ojos de Okita detonaron un poco de preocupación, Jinei estaba en esto; un fuerte ruido, tal como si golpearan con fuerza un automóvil, provoco que Okita girara tras de sí y encontrara el rostro enfurecido de un hombre, que a él, le resultaba familiar, el hombre se acerco lentamente a Okita hasta quedar delante de él, la diferencia de estaturas era muy marcada, Okita era de estatura media, mientras Rikuu era bastante alto.
-. Hola Rikuu-. Dijo cortésmente Okita con una tenue mueca en el rostro, observando los ojos negros de su contraparte.
-. Dejemos los saludos para otra ocasión Okita, esa chica que Jinei secuestro es mi alumna y hare lo que sea para recuperarla-. Contesto seriamente, también mirando los ojos cafés del chico.
45 minutos después, Okita se encontraba en la comisaria de la ciudad de Kanto, le había acompañado Rikuu a una habitación de la misma, llevando cada uno de los objetos que encontraron en la escena del crimen.
La habitación, pequeña y tenuemente iluminada, era usada en la comisaría para poder interrogar sospechosos, en el centro, se ubicaba una mesa de tamaño medio y en el centro de la mesa, un teléfono.
Una veloz motocicleta bicolor, blanco y negro recorría con rapidez las calles de Tokio, había recibido una llamada de Okita, haciéndole saber que el caso de Tomoe Yukishiro se había complicado, Jinei le secuestro en la ciudad de Kanto.
Saíto, no sabía porque se habían molestado en colocar guardia permanente a las afueras del edificio Tonme si sus compañeros eran ineptos, pero en fin, pronto, no tendrá que soportar gente inútil ni burocracia tonta, en el norte y oeste del país.
Al fin llego a la comisaria de Tokio, estaciono su motocicleta y bajo rápidamente dirigiéndose a su oficina. La comisaria de Tokio, era bastante amplia, contaba con las acostumbradas oficinas pequeñas para cada uno de sus trabajadores, y al entrar, una pequeña sala de espera, para las personas. Al entrar, en la sala de espera, Saíto observo a una chica bastante atractiva sentada junto a un señor de estatura media, se le hacía conocida, pero ¿de dónde?, suponía que ella también le conocía, ya que le miro en todo momento tras entrar en la comisaria.
-. Sargento Saíto, le espera la llamada del Oficial Okita en su oficina, tiene noticias sobre el caso de Tomoe Yukishiro-. Comento una voz femenina al Sargento Saíto.
-. Gracias Oyuki, por favor comunícame con él, tomare la llamada en mi oficina-. Dijo Saito a la agente que le informo.
Saíto estuvo a punto de dirigirse a su oficina cuando una fuerte mano le detuvo, sujetando su brazo izquierdo. Giro sobre si, y encontró un rostro femenino preocupado que ya había visto con anterioridad.
-. Saíto, ¿Qué le sucedió a Tomoe?-. Pregunto una muy preocupada Kaoru al Sargento al cual había detenido su andar.
-. ¿Qué haces aquí, chiquilla?-. Dijo sin inmutarse Saito, a una muy preocupada Kaoru.
-. No importa, solo dime ¿Que le sucedió a Tomoe?-. Pregunto una vez más Kaoru, sin miramientos. Saíto le miro directamente a los ojos azules de Kaoru y dijo sin miramientos.
-. Tomoe Yukishiro fue secuestrada hace hora y media en la ciudad de Kanto, ahora disculpa, pero estoy ocupado con ese caso-. Dijo fríamente Saito a su interlocutora, zafando su brazo izquierdo de la bella chica.
Kaoru observo como Saito se marchaba y se perdía de su vista, el padre de Kaoru quien observo toda la escena, se acerco a su hija y abrazo fuertemente a su pequeño retoño. Kaoru no pudo más, tenía bastante frustración dentro de ella. Abrazo fuertemente a su padre y soltó unas cuantas lagrimas.
Saito entro a su oficina, su encuentro con Kaoru ya había quedado atrás en su mente. La oficina era amplia, con un amplio escritorio en el centro, y en la parte de atrás, contaba con libreros repletos. Su oficina no era adornada por nada, solamente en las paredes, colgaban una abundante cantidad de espadas.
El teléfono en su escritorio sonó una vez, nada más que una vez; rápidamente tomo el auricular y pregunto sin titubear.
-. Bien, ¿Qué tienes para mi Okita?-. Dijo Saíto fríamente.
-. Hemos investigado a Jinei, al parecer el muy sinvergüenza salió del Japon hace cerca de 7 años, tras desintegrarse la organización del señor Furikitita, ha realizado ciertos trabajos de asesino a sueldo en Francia, España y China. Es buscado por la Interpol y el FBI; después de 4 años sin saber nada de él las organizaciones internacionales, hoy aparece de nueva cuenta-. Dijo Okita rápidamente.
-. Eso no me interesa, sabes bien que Jinei no trabaja bajo rangos generales, sabemos quién amenazo a la familia Yukishiro, lo que no sabemos es donde se encuentra el maldito de Ahoy-.
-Vaya, si no me hubiera dicho Okita que esperábamos a Hajime Saíto en el teléfono, nunca hubiera creído que eras tú-. Dijo una voz sarcástica en el auricular.
Esa voz, bastante grave, pero cansada le resultaba familiar al Sargento Saito -. Aunque pasan los años, tu voz aun me resulta desagradable Rikuu-. Dijo fríamente Saito.
-. Se escucho una sonora risa sarcástica-. Que malo eres Saito, y yo que extraño aquellos días en los que te hacia llorar como niña pequeña-. Menciono sarcásticamente Rikuu.
-. Y yo extraño que no trabajes mas para organizaciones débiles las cuales pueda aplastar fácilmente como la del señor Furikitita-. Contesto Saito mordazmente.
-. Ya señores, por favor, no es momento de pelear, lo primordial ahora es rescatar a la señorita Tomoe-. Decía un alarmado Okita, el cual intentaba tranquilizar a los dos interlocutores -. Menos mal que no se encuentran cara a cara-. Pensó Okita rápidamente.
-. Saíto, sin embargo en el callejón encontramos un ramillete de flores de cerezo blanco-. Menciono Okita.
-. Eso es un avance-. Comento satisfecho Saíto.
-. Rikuu, trabajaste al lado de Jinei una temporada, ¿es normal que deje pistas a sus adversarios?-. Pregunto seriamente por el auricular Saito.
-. Recuerdo que le fascinaban 3 cosas: El dinero, las peleas y los desafíos-. Contesto Rikuu.
-. Lo que sucede Saíto es que el ramillete tenía una nota-. Contesto Okita inmediatamente.
Los mirada de Rikuu se sobresalto, eso no lo había mencionado Okita.
-. Eso no lo mencionaste antes Okita-. Dijo bastante exasperado Rikuu al oficial de amable sonrisa.
-. Lo lamento Rikuu, pero antes de que desees realizar algo, debe de saberlo Saito, es una regla de la organización-. Contesto Okita amablemente a Rikuu -. La nota dice "Tomare a tu alumna prestada un momento, búscame que deseo saldar cuentas pendientes contigo.-
-. Jinei era más desagradable que tu, pero también era mucho más extraño y reservado; aunque obviamente esto es una trampa para ti, no tenemos más opción que tomarla. Estamos en verano, por lo que las flores de cerezo blanco solo se pueden estar en ciertos puntos del Japón. Okita ve a la bahía de Hoshu, como puerto comercial han de arribar flores de cerezo blanco de invernaderos extranjeros; Rikuu, dirígete al salón Marbella, no sé porque pero los narcotraficantes y vendedores de armas degustan de esa flor y yo iré al salón de Jade, creo que con eso cubriremos los principales puntos del Japón bajo en esta parte del país.
-. ¿Por qué me das ordenes Saito?-. Pregunto visiblemente furioso el sensei Rikuu.
-. Obviamente si estás aquí, te interesa el bienestar de la chica, así que puedes ayudar en la investigación; solo será una misión de reconocimiento, si ven algo sospechoso, avisaremos a los otros dos, y atacaremos juntos-. Respondió Saíto
-. ¿Por qué no movilizas al resto de los miembros policiacos?-. Pregunto Rikuu.
-. Señor Rikuu, sabemos quién esta tras el secuestro de la señorita Yukishiro, su nombre es Ahoy, es un antiguo gerente de una de las industrias del señor Yukishiro y su emporio corporativo; Ahoy no es peligroso, robo varios millones de dólares del señor Yukishiro y ahora se refugia en los círculos bajos del Japón, contratando protectores y asesinos bastante hábiles-. Contesto Okita al señor Rikuu.
-. Crees que hemos estado jugando toda esta temporada Rikuu, hemos reunido información de sus allegados, son pocos pero muy hábiles, su dirigente principal es un tal Raijuta, aunque ahora sabemos también de que contrato a Jinei Udo, así que no deseo perder hombres en vano, ante estos asesinos-. Contesto Saito
.- Entonces me marcho al salón Marbella, hace mucho que no voy a ahí-. Dijo Rikuu con un poco de nostalgia.
-. Okita, dale una espada a Rikuu, por favor-. Dijo la voz de Saíto desde el altavoz.
-. ¿Aun confías en las espadas?-. Pregunto un tanto divertido Rikuu.
-. Sabes bien como yo que una arma de fuego no es capaz de proporcionar todas las ventajas que te da el manejar una espada; un arma de fuego carece de alma y sentido, una espada, jamás te decepciona si sabes utilizarla adecuadamente y eso lo saben los hombres que contrato Ahoy-. Se escucho fríamente la voz de Saíto.
-. Me recuerdas a tu abuelo, me alegra ver que cambiaste-. Dijo Rikuu a Saito.
-. Y no tienes ni idea de cuánto puedo parecerme a él-. Dijo un tanto risible Saíto por el altavoz.
-. Saito, ¿Habrá que informarle al señor Toshuo de todo?-. Pregunto Okita antes de concluir la conversación.
-. Lo que diga un gordo pez de la policía no me interesa, recuerda que esto solo es temporal Okita-. Dijo Saito fríamente colgando la bocina de su teléfono.
Rikuu solo observo el rostro sonriente de Okita; era increíble cómo podían haber cambiado tanto unos chicos que él conoció a la edad de 4 años, en verdad que te da vueltas la vida.
A Saito no le apetecía salir y encontrar de nueva cuenta esa mirada azul suplicante que detonaba la amiga de Tomoe Yukishiro, así que decidió tomar una de las katanas que colgaban de su pared y salir por la ventada de su oficina.
El salón de jade, él es muy conocido ahí, solo esperaba no enfrentar problemas cuando entrara.
Paso cerca de una hora, la luna de cuarto menguante provocaba un cierto brillo de misterio alrededor de las copas de los arboles, un automóvil familiar recorría un camino angosto del bosque, en su interior una hermosa mujer de 24 años junto a su pequeña hija se dirigían a casa, ya exhaustas, eran cerca de la una de la mañana; la pequeña Haydee dormía ya acorrucada en un asiento del automóvil, mientras la bella Tokio conducía por el espeso bosque.
Mas Tokio debió de detenerse por una sombra que surco frente al automóvil, era una sombra elegante y fina, de un canino que aullaba a la luz de la luna.
Tokio detuvo completamente su auto y bajo del mismo; su mirada cruzo con la del lobo, un mirar de ojos oscuros se entrecruzo con su mirar de color carmesí.
El lobo se precipito rápidamente en dirección a la bella mujer de estatura media pero la mujer no corrió ni escondió, solo se limito a esperar a que la sublime creatura llegara junto a ella.
Al llegar el flamante lobo junto a los pies de Tokio, la mujer acaricio su cabeza y susurro al oído del animal -. Hola Bandido, ¿Cómo has estado?-. El canino muy alegre por los cariños empezó a emitir ruidos que hicieron que la pequeña Haydee despertara de su ligero sueño.
-. ¿Qué ocurre mama?-. Decía una aun adormilada Haydee a su madre -. Hola Bandido, ¿Qué hay?-. Saludo la pequeña al lobo que acariciaba su madre.
Un correr rápido surco el automóvil, una tenue figura, un poco mas esbelta que la de "Bandido" paso frente a Tokio y su hija, rápidamente "Bandido", le siguió lanzando un pequeño aullido dando a entender que se despedía de esa forma.
La pequeña figura de Haydee bajo del automóvil, observo a la pareja marcharse y perderse por la oscuridad del denso bosque.
Pero -. ¿Qué era eso?-. Pensó Haydee, al observar un pequeño bulto recostado en el camino.
Con la curiosidad de un niño de 5 años, Haydee se acerco sin pensar al pequeño bulto que vio.
Tokio se percato de aquello y fue tras su hija, si, esa pequeña bribona que no podía estar quieta ningún momento.
Cuando Tokio se acerco a su hija, se dio cuenta que su hija tenía en brazos un pequeño canino, lleno de sangre pero sorprendentemente respiraba, aun vivía pero quizás no por mucho tiempo, se podía apreciar que sus heridas eran graves.
-. Mama, ¿Habrán sido "Bandido" y "Gitana"?-. Pregunto con ojos llorosos la niña a su madre.
-. Por supuesto que no, ellos no atacan si no es para comer, ya que no es necesario que se defiendan de algo más grande y fuerte, y solo cazan conejos o palomas del lugar, nunca atacan a caninos. Además parece ser que alguien le clavo algo punzante a este pequinés, pero en fin, vamos a casa e intentemos salvarlo, por lo mientras dámelo, lo colocaremos en la parte trasera del automóvil-. Dijo Tokio a su hija tranquilizando los ojos llorosos de su pequeña.
Un chico de 20 años de edad aproximadamente, salía de una pequeña puerta escondida a simple vista durante el día y con mayor secretismo por la noche; el chico vestía con una chamarra bicolor deportiva y a su costado, una excepcional katana de los mismos bicolores negro y blanco anunciaba la peligrosidad del joven.
Bueno, algo era cierto, en el mundo bajo del Japón le temían, eso era bueno, así evitaba varios desplantes innecesarios como en el pasado. En fin, en "El dragón de jade" no se resguardaba ahí el maldito de Ahoy. Un teléfono celular empezó a sonar de una de las bolsas del pantalón de Saito.
-. Si Okita, ¿qué tienes para mí?-. Pregunto seriamente Saito a su colaborador.
-. En la última semana, solo ha arribado un barco lleno de flores de cerezo blanco, todos han sido llevados al …..-.
-. Al salón Marbella-. Concluyo Saito las palabras de su amigable amigo.
-. Así es-. Dijo Okita.
-. Bien, dirígete al salón Marbella, en el camino comunícate con Rikuu; cambio de planes, atacaremos el salón Marbella en este mismo momento -. Concluyo Saito colgando su teléfono celular y dirigiéndose a su motocicleta deportiva.
El salón Marbella, es un bar que tiene sus orígenes desde un poco antes de que acabara la segunda guerra mundial, ante los ojos de la sociedad era un simple centro de apuestas, pero ante los ojos del Japón bajo, no solo era un centro de diversión, era un lugar de trabajo, un lugar en donde puedes ganar respeto o perder la vida si fracasas.
Hace bastante que Rikuu no entraba en un lugar como ese, dudaba un poco si entrar o no; no sabía si aun era capaz de poder tolerar ese tipo enfrentamientos como en el pasado, bueno, al menos contaba con una estupenda arma.
Okita le proporciono una estupenda Taichi, una espada con rasgos y características chinas, era en verdad su especialidad manejar esa espada, la espada Taichi. Con una hoja mas curva que la katana, es más fácil que pueda encontrar el cuerpo del enemigo y cortarlo sin dificultad, mas pierde poder defensivo por esta misma razón. La espada taichí conserva una empuñadura concerniente completamente al antiguo imperio chino.
-. Vamos Rikuu, no temas utilizar el arma que enseñaste a Enishi; no temas utilizar el arma con la que llevaste demasiados asesinatos durante el pasado y sobre todo, no temas empuñar la espada en contra de Jinei, puesto de eso depende la libertad de Tomoe-. Pensó férreamente el sensei Rikuu desde un edificio aledaño al "Salón Marbella".
Un teléfono celular se escucho de uno de los bolsillos de Rikuu.
-.¿Que hay Okita?-. Pregunto seriamente Rikuu.
-. En el dragón de jade, Saíto no encontró a Jinei ni de Ahoy; mientras que en el puerto de Hoshu, en la última semana ha llegado solamente una carga de arboles de cerezo blanco, todos han sido llevados a…-.
-. Al salón Marbella-. Concluyo Rikuu las palabras de Okita.
-. "Porque nadie me deja terminar mis estrofas"-. Pensó Okita en sus adentros lamentándose de su infortunio con las palabras.
-. En fin, el plan es esperar nuestra compañía y atacar los 3 juntos el Salón Marbella-. Decía Okita por el teléfono celular.
-. Lo lamento Okita, pero Jinei me quiere solo a mí, no arriesgare la vida de mi alumna por seguir los caprichos de Saíto, nos veremos después Okita-. Comento Rikuu a Okita, colgando su teléfono celular y apagándolo.
Era el momento de actuar, no importaba nada, no importaba si moriría en el intento, pero él, rescataría a Tomoe de las manos de Jinei.
El día de Kaoru había sido bastante ajetreado, por la tarde, arribo a las instalaciones de la policía de Tokio y presento una denuncia en contra de Mutaito Honda, en verdad que esta vez actuaron con prontitud los uniformados. Por la noche, llamaron al Dojo Kamiya Kasshin, tras unas cuantas horas lograron apresar a Mutaito.
A pesar de la hora, cercana a las 11 de la noche, padre e hija fueron a la comisaria de Tokio a efectuar los últimos detalles de la denuncia puesta.
Nunca pensó Kaoru, que esa noche podría volverse una pesadilla para ella; el caso de Mutaito ya no le importaba mas, temía por la vida de su amiga, el sentimiento cínico de Saito solo le hizo preocuparse más.
Deseaba gritarle que hiciera todo lo que estuviera en su poder para poder rescatar a su amiga, ella le ofrecería lo que sea para que su amiga se encontrara sana, completamente sana, necesitaba noticias de Tomoe, y el único que podía dárselas era Saito.
Su padre ultimaba los detalles de la denuncia contra Mutaito, la puerta de la oficina de Saíto se encontraba justo enfrente de su persona, estaba tan cerca, si, ella tenia que hablar con el.
Aprovechando un momento de descuido de los oficiales, Kaoru corrió a toda velocidad hacia la oficina de Saito, varios agentes de policía intentaron detener a la señorita, nadie, podía molestar al Sargento sin su autorización, pero fue demasiado tarde.
-. ¡Saito!-. Grito la bella chica de ojos azules abriendo la puerta en par en par, encontrando una oficina completamente vacía, adornada con una considerable cantidad de espadas colgadas en las paredes y la ventana trasera al asiento del escritorio, abierta completamente.
-. Saito, por favor, rescata a mi amiga-. Pensó Kaoru, mientras varios policías le tomaban ligeramente del brazo y agradecían en sus adentros, que el Sargento Saito ya no se encontrara en su oficina, o ellos lo hubieran pasado mal.
Dormitando en un hotel de Hiroshima descansaba un joven de aproximadamente 22 años de edad, su rostro detonaba cansancio, su cabello negro mostraba algunas cuantas canas en el, uno supondría que era por constantes preocupaciones.
Pero si era el hijo de un multimillonario hombre de negocios, ¿Qué preocupaciones podría tener un chico como Enishi Yukishiro?, pensaran varios de ustedes.
Un sonar de teléfono hizo que abriera los ojos el chico, un poco cansado y con hastió, tomo su teléfono celular y respondió.
-. Si, ¿Qué ocurre?-. Pregunto cansado Enishi Yukishiro desde dentro de su cama.
-. Hola cuñado, ¿Cómo te encuentras?-. Se escucho una voz bastante aguda pero astuta por el auricular.
-. ¿Cómo que cuñado?, ¿Quién eres?-. Pregunto ya un poco mas despierto Enishi a su interlocutor.
-. Ohh, Enishi, haces que me sienta triste con esas palabras; en fin que le vamos hacer, habla Ahoy, tu futuro cuñado-. Dijo alegremente el hombre a Enishi.
-. ¿Ahoy?... eres la rata que le robo 10 millones de dólares a mi padre-. Pregunto un tanto furioso Enishi.
-. Rata es un insulto muy feo para quien será próximamente tu cuñado, jaja-. Respondió la voz aguda un tanto divertida por la escena.
-. Solamente te llamo para informarte que no se deben preocupar más por Tomoe, ella a partir del día de hoy, se convertirá en mi esposa, así que ahora pueden llamarme familia-. Continúo diciendo de manera risible Ahoy a Enishi.
Las pupilas de Enishi se dilataron un poco, mostrando su desagrado ante esas palabras sin sentido que le comunicaba Ahoy.
-. ¿De qué estás hablando?-. Pregunto fríamente Enishi, con voz de pocos amigos.
-. Tú bella hermana esta a mi lado, será mi esposa y mi mujer, solo les comunico que no se preocupen más por ella, vivirá feliz conmigo, adiós Enishi-. Concluyo la voz irritante de Ahoy, colgando sin más, su teléfono.
Las pupilas en los ojos de Enishi se dilataron aun mas, el chico estaba mas que enfadado. Se levanto de su cama e inmediatamente marco un número desde su celular.
-. Comunícame con Kanryu Takeda-. Dijo sin miramientos un furioso Enishi.
En un salón majestuoso y enorme, adornado de miles de árboles de cerezo blanco, se alzaban dos hombres, uno de estatura media y regordete, con una amplia cara y una calvicie desmedida. Y otro, a diferencia del chiquitín, era alto, con cabello grisáceo, ojos blanquecinos profundos y dueño de una mueca que puede causar temor aun al más valiente de los hombres.
-. Estas seguro que hiciste lo correcto provocando la ira de los Yukishiro, Ahoy-. Pregunto una voz bastante risible.
-. Por supuesto Jinei, no hay de qué preocuparte, mientras mas sufran, mas me regodeare de mi venganza-. Dijo el pequeño hombre a Jinei con su acostumbrada voz aguda, olfateando unas cuantas flores de las que les rodeaban.
-. No entiendo tus motivos Ahoy, pero no me importan, hablando de cosas importantes, ¿Qué hay de mi dinero?-. Dijo Jinei sin preocupaciones y miramientos a su jefe.
-. Tranquilo Jinei, tan pronto acabe todo esto, te daré la parte acordada, ahora dime, ¿Mi bella Tomoe está bien?-. Pregunto receloso el pequeño hombre.
-. Se encuentra en la casa del bosque, mis hombres la llevaron ahí-. Comento sin más Jinei al hombre de gran calvicie.
-. Bueno, me parece que es hora de finiquitar esto, estoy ansioso de poder encontrarme con mi querida Tomoe-. Balbuceo muy contento el hombre de nombre Ahoy.
-. Como quieras-. Contesto Jinei sin mayor preocupación.
Un fuerte golpe se escucho desde la puerta, un subordinado de Ahoy entro al salón y se arrodillo frente a sus superiores.
-. Disculpen maestro Jinei y señor Ahoy, un hombre con una Tachi en el cinto, pregunta por usted, señor Jinei, ¿Qué hacemos con él?-. Pregunto humildemente el subordinado de aquellos dos hombres.
-. Pero si hasta la pregunta es tonta, mátenle sin dudar-. Dijo Ahoy sin pensar.
-. Espera Ahoy, tengo cuentas pendientes con ese hombre, hazlo pasar sin hacerle ningún daño, yo mismo deseo extinguir su vida con mis propias manos.- Interrumpió Jinei.
El subordinado se marcho con gran velocidad, cerrando el enorme cancel negro que con anterioridad había abierto.
-. ¿Pero qué crees que haces Jinei?, tenemos cosas más importantes que hacer que encargarnos de tus juegos-. Comento molesto Ahoy al espadachín que tenía delante de él.
-. Cierra la boca; no me importa que hagas con esa chica; no me importa que asuntos tengas con la familia Yukishiro; lo único que me interesa, es poder acabar de una vez por todas con ese hombre que ha llegado-. Dijo seria y fuertemente Jinei al pequeño hombre, mientras ajustaba una katana a su cinto.
Minutos después un hombre de andar elegante y decidido, entro al majestuoso salón en el que se encontraban Jinei y Ahoy. En su cinto, colgaba una espada Tachi.
Rikuu miro directamente a Jinei, sin que le importase el otro hombre; Jinei miro sonriente la figura que él había soñado liquidar desde hace tanto tiempo. Ambos se miraron, sin inmutarse un poco, un terrible y frio ambiente, se precipito dentro del salón, hasta que uno de los dos hombre, rompió el silencio generado.
-. Has caído muy bajo Jinei, trabajar con este tipo de gente y atacar a personas inocentes, no es algo que se te enseño en la organización del señor Furikitita-. Menciono fríamente Rikku a Jinei.
-. El señor Furikitita, era muy noble quizás, sea esa la razón por la que Hanzo Saíto le destrozo tan fácilmente en el pasado-. Contesto mordazmente Jinei.
-. ¿Dónde está Tomoe?-. Pregunto Rikuu.
-. Derrótame y te lo diré-. Respondió amenazadoramente Jinei.
Rikuu no lo pensó dos veces, curvo un poco su espalda y en un rápido movimiento desenfundo su Taichi, atacando velozmente la figura de Jinei.
Jinei desenvaino la katana de su cinto a la misma velocidad, resguardándose del golpe de su contrincante.
-. Jajaja, aun con el pasar de los años, sigues utilizando una espada Taichi, acaso no te das cuenta que desde esa cuestión tu siempre has sido más débil que yo-. Decía altaneramente Jinei a Rikuu, defendiéndose de los embates del mismo.
-. Silencio y pelea-. Respondió el sensei Rikuu intentando cortar a su oponente desde el flanco izquierdo, Jinei con agilidad evito el corte, saltando hacia atrás.
-. Soltó una carcajada aun mayor Jinei, Rikuu le observo un momento y pudo percibir como una ráfaga de luz proveniente de los ojos de su adversario se adentraba en su propio cuerpo.
-. ¡Jia!-. Grito Rikuu, rompiendo una especie de barrera que le aprisiono momentáneamente. -. Tu "Shin no Ippo" (espíritu del espadachín), no funcionara conmigo-. Grito Rikuu a su adversario.
-. No esperaba menos de mi antecesor-. Comento sonriente Jinei -. Sabes, como mi antecesor en la organización del señor Furikitita, yo te admiraba, siempre desee saber cual de nosotros dos era el más fuerte, pero tu siempre te negaste a luchar, aun cuando el señor Saíto, destruyo al señor Furikitita, tu no deseaste pelear contra mi-. Dijo fuertemente Jinei, exaltando aquellos ojos blanquecinos que poseía.
-. Tú eras un camarada, no como en este caso, que te has convertido en perro faldero de hombres tontos-. Respondió Rikuu.
-Aun basuras como él, sirven para mantener viva la llama de pelea que asesinos asueldo como lo éramos tu y yo, poseemos. -. Argumento Jinei señalando al hombre calvo que observaba el encuentro.
-. ¡Oye!-. Grito Ahoy desde su sitio, para nada le agrado que ese hombre le insultara, aunque tenia que admitir, que Jinei Udo era un excelente hombre para la clase de misiones que el necesitaba, Raijuta era bueno, pero necesitaba gente sin escrúpulos, gente que asesinara sin dudar y Raijuta, no era capaz de hacer eso, por eso, le había encomendado que custodiara a Tomoe cuando Jinei le capturara, no le hizo ni pisca de gracia, pero a diferencia de Jinei, el sabe cumplir órdenes.
-. Basta de charla, Tomoe me necesita-. Dijo Rikuu, tomo velozmente su Taichi y lanzo un movimiento de corte, el cual Jinei logro detener con ayuda de su katana.
-. ¿Eso es todo lo que tienes?-. Pregunto sonriente Jinei, mas su sonrisa se esfumo cuando sintió un fuerte golpe proveniente del arma de su enemigo.
El primer movimiento de Rikuu consistió en lanzar un corte desde el lado izquierdo de su cuerpo, Jinei detuvo ese movimiento con su katana, e inmediatamente cambiando al lado plano de su espada, Rikuu embistió en el lado plano de su espada, una fuerte patada que provoco que Jinei se tambaleara y perdiera momentáneamente su defensa.
Rikuu se precipito hacia el suelo, e intento contactar el pecho de su adversario con la punta de su espada desde una vista inferior.
Jinei quedo en una mala posición, pero logro evitar la estocada de su oponente, haciéndole solo un pequeño corte en un costado de su abdomen, alejándose rápidamente de Rikuu, Jinei coloco una sonrisa aun mas grande que la que en momentos anteriores mantenía.
-. Jajaja, así que ese es el famoso Shuugeki Tousei (Energía de la Espada del Impacto), pero que fue el segundo movimiento, en realidad, estuvo fuera de mis expectativas-. Dijo completamente extasiado Jinei a su oponente.
-. Lo único que importa es que no funciono, y aun puedes mantenerte en pie-. Dijo seria y fríamente Rikuu.
que te he subestimado anciano, no creí que con tu edad pudieras realizar técnicas tan elaboradas-. Dijo Jinei.
Una pequeña vena apareció latente en la cabeza de Rikuu, si algo en verdad le molestaba era que le recordaran su edad.
-. Pero de que hablas, ¡Tú has de tener 50 más o menos!-. Dijo furioso Rikuu a Jinei.
-. Así es, pero 20 años menos son una diferencia sublime en estas batallas-. Respondió sonriente Jinei.
-. Basta de charlas, es hora de acabarte-. Anuncio Jinei ahora completamente serio.
Jinei tomo su katana y la giro, medio palmo, la acerco a la parte frontal de su rostro y embistió a Rikku.
-. Tus trucos no funcionaran conmigo-. Dijo Rikuu, colocándose en posición de defensa.
-. En serio-. Rio una vez mas Jinei de forma descontrolada, arrojando su espada justamente al rostro de su oponente.
Rikuu levanto su Taichi y desvió la espada que la había sido arrojada, -.¿pero qué?-. Pensó Rikuu, al observar que no era una espada, era solamente media espada la que venía a su rostro. Un dolor indescriptible a travesó el cuerpo de Rikuu, observo una espada que cruzaba su pecho, de lado a lado.
-. No te sientas mal Rikuu, la edad no pasa en balde; si hubiéramos peleado hace 15 años cuando nos conocimos, nunca hubieras caído con un truco tan barato como este, pero, como dije antes, la edad no pasa en balde-. Comento Jinei seriamente a su ya, derrotado oponente.
-. Hace ya bastante tiempo, cambie mi katana convencional por una katana de dos partes; dos partes se juntan y forman una katana convencional, supuse que si lanzaba en señuelo una de ellas, tu intentarías desviarla o detenerla, dejando descubierta completamente tu defensa y realizándote una estocada inversa (de la espalda al pecho), lograría acabar este encuentro-. Menciono fríamente a Rikuu.
Jinei retiro la mitad de su espada del cuerpo de su oponente y fue en busca de la otra parte.
-. "No puedo perder, Tomoe necesita de alguien que le proteja"-. Pensó el sensei Rikuu.
-. ¡No puedo perder!-. Grito Rikuu a su oponente, sacando la funda de su cinta, se precipito sobre Jinei, el sujeto de mirada blanca, espero el movimiento de su oponente.
Rikuu se acerco lo más rápido que podía a su oponente, y al estar a 3 metros o 4 de él, realizo un salto frontal, quedando la cabeza en la parte inferior y los pies en la parte superior, tal como en las pruebas olímpicas de salto con garrocha, usando su funda como impulsor, logrando una altura media con su salto y tomando su Taichi, intento clavarla sobre su oponente.
Jinei desvió con la mitad de una de sus espadas el sablazo de la Taichi de Rikuu, y agachándose un poco, encontró el cuerpo de su oponente a merced de él, quedando Jinei en la parte inferior, en el suelo y Rikuu en la parte superior, o en el aire.
Fácilmente Jinei clavo sus espadas en brazos y piernas, haciendo que Rikuu sangrante, cayera precipitadamente en el suelo.
La mente de Rikuu empezó a tambalearse, le empezaba a dar vueltas y vueltas su cabeza, y solo pudo observar la sombra de la figura de Jinei acercarse lentamente a sus oídos.
-. Lamento todo esto viejo amigo, no debías de sufrir, solamente tenias que aceptar tu muerte sin dolor, no conozco a tu alumna y no se que querrá este idiota con la hija de los Yukishiro, pero estoy casi seguro, de que abusara de ella, no es personal esto, solamente soy un asesino que trabaja para él, en fin, suerte en el otro mundo, Rikuu-. Comento suavemente Jinei sobre los oídos de su oponente moribundo, para después levantarse lentamente y caminar con dirección a Ahoy.
-. "Maldición, no puede acabar esto así, perdona Hajime Saíto, por involucrarte mas de la cuenta en esto, pero en realidad necesito que a Tomoe, no le ocurra nada malo, no podría perdonármelo"-. Pensó Rikuu rápidamente.
-. ¡Ji. Ji. Jinei!-. Grito con todas sus fuerzas el maestro Rikuu.
Jinei detuvo sus pasos y escucho atentamente las palabras de un moribundo.
-. No soy.. el único.. que busca.. a Tomoe-. Dijo pausadamente Rikuu a su antes adversario.
-. Lo sé, la policía también la busca-. Dijo cortante Jinei al moribundo que tenía delante suyo.
-. Ja..ja..ja.., asi es, pero, ¿A que.. no adivinas.. quien se.. encuentra.. en la policía?-. Cuestiono Rikuu.
Jinei se acerco un poco más al cuerpo de Rikuu y este le susurro.
-. El hijo.. del difunto..Hanzo Saíto.-. Susurro Rikuu a su antiguo camarada.
Los ojos profundos y blancos de Jinei, se tornaron alegres, esa era una excelente e inesperada noticia.
-. Eso..no es..todo-. Continuó diciendo Rikuu pausadamente -. El chico.. domina.. la técnica de ..su abuelo-.
Aquello no solo hizo que los ojos de Jinei se tornaran alegres, ahora el espíritu de espadachín que había permanecido escondido durante tanto tiempo, revivía con mayor fulgor, dentro del alma de Jinei.
-. ¿Pero qué haces Jinei?, es hora de marcharnos, ya has zanjado tu asunto es hora de irnos-. Grito una voz bastante aguda a Jinei, pero de pronto esa voz se apago como si fuera ahogada en un rio turbulento.
La voz de Ahoy fue ahogándose poco a poco, lo único que pudo percibir el hombre fue un fulgor saliente de los ojos de Jinei, atravesó su espíritu, causándole en pocos minutos, la muerte.
Jinei giro su rostro al de Rikuu, y dijo.
-. Considéralo un regalo, por la información proporcionada; creeré tus palabras Rikuu, por dos razones: La primera, no sé por qué, pero estimas demasiado a esa chiquilla y la segunda, porque estoy seguro. de que muy dentro de ti, aun se encuentra un sentimiento de venganza en contra de Hanzo Saíto-. Comento tranquilamente Jinei a su anterior oponente.
-. No te preocupes viejo amigo, tu sentimiento de venganza contra Saíto, se llevara a cabo y tu alumna, bueno, no sufrirá daño alguno, al menos no en mi presencia-. Susurro Jinei a su antiguo camarada, saliendo precipitadamente, en dirección a la gran puerta de acero de esa estancia.
Justo a las 2:00 hrs, en el reloj de la muñeca del oficial Okita, el sargento Saíto fumaba un cigarrillo frente al cadáver del antiguo miembro del clan Furikitita; Rikuu Taheuada. A un lado del cadáver del guerrero, una nota se encontraba.
-. Estúpido, debiste hacerle caso a Okita y esperarnos-. Dijo Saíto, lanzando una bocanada de humo.
Tomando la nota, junto al cadáver, Saíto la leyó y despues guardo.
-. ¡Okita!, llama a unos cuantos agentes de la policía de Tokio o Kanto, y diles que limpien todo el desorden que hubo aquí-. Concluyo tranquilamente Saíto su comentario.
-. A la orden Saíto-. Respondió Okita.
Saíto paso por la gran puerta de acero, y entro en bastantes salas lujosas, todas ellas, con una infinidad de hombres armados, todos ellos inconscientes; en verdad, si algo odiaba Hajime Saíto era haber heredado cada uno de los problemas de su padre.
-."Hajime Saíto, búscame esta misma madrugada, donde los ángeles surcan el cielo junto al mismo demonio, ven solo o quizás la chica Yukishiro no viva para contar nuestro encuentro. Atte. Jinei Udo. "
Hola que tal, actualizando esta historia sin mucho sin hacerlo. Bueno antes que nada me gustaría aclarar ciertos puntos de la historia.
Si creo que ya estoy haciendo la historia un poco más oscura, pero bueno, si extrañan las típicas risas y bromas, les diré que solamente esto se extenderá un capitulo mas.
Bueno, que mas, ha si, bueno, estupendas noticias para mi, mi semestre casi ha concluido, solamente hare unos cuantos exámenes para aumentar la calificación, orgullosamente ahora puedo decir que soy un alumno ejemplar de universidad, jaja, lo cual es bastante raro, hasta me siento como enfermo, jaja, nunca me sentí asi, jaja.
En fin, casi concluye el semestre, eso me dará un poco de tiempo para poder escribir, al menos por un mes, asi que adelanto de una vez los proyectos de historia que tengo planeados.
Adelantar esta historia lo más que se pueda.
Iniciar una historia nueva de Rurouni Kenshin, la cual tratara esencialmente de Seujuro Hiko, si ese bonachón maestro de Kenshin, tengo curiosidad de saber como fue su vida de pequeño, joven y adulto hasta que conoció a Kenshin, asi que elaborare.
Y por ultimo, una historia de Avatar, también tengo curiosidad de saber cual es la historia de LuTen, si ya saben ,el príncipe hijo de Iroh que murió en batalla, creo que tengo unas cuantas buenas ideas para poder desarrollar estas historias, que pronto iniciare.
Bueno, es hora de agradecer a todos los que leen esta historia y doble agradecimiento a aquellos que dejan reviews.
Akina Kamiya Himura: Hola Akina, bueno, agradezco tu comentario, en realidad me agrada que te guste la historia, espero actualizar al menos temporalmente más rápido, es una promesa.
Rina Battusai: Hola Rina, una vez más aquí, actualizando esta historia, espero que aun te agrade como va la trama, y si no, espero que en los capítulos que vengan , vuelva a retomar el gusto de la gente. Saludos. P.D. No creas que he olvidado que debo la lectura de algunas de tus historias, no lo olvido y espero ahora si, pronto leerlas.
Puroppu: Así que un nuevo lector o lectora, bueno, pues os doy la bienvenida a esta historia de un loco. Espero que aun os guste la historia, como lo dije antes, si, se está volviendo un poco oscura, pero es temporal, pronto acabara esta faceta. Bueno, el doblaje va muy bien, estoy ultimando los detalles, en fin, es una lástima que no hayas podido elaborar ese proyecto, pero ahora yo, lo dedicare a todos las personas que amen esta historia de Rurouni Kenshin, como yo o como tu. Saludos
Bueno, creo que es todo por el momento, ya saben se reciben todo tipo de críticas o comentarios, se cuidan y nos veremos después.
