Y luego me pregunto porqué pierdo lectores T_T lo sé, soy una ingrata, pero ¡vaya! A veces se me va por completo la inspiración y un día regresa como que si nada, así que por lo menos espero subir el otro capitulo la otra semana también porque también ya lo tengo, de hecho, hice estos dos casi de un solo tirón.

Así que gracias a MikaboshiShinigami, KatyKatLoveu y LukeIsMyBaby, esperode todo corazón que este capítulo también les guste, porque estos dos están ¡que arden!

Espero la otra semana subir el siguiente y trataré (en la manera en la que me da la inspiración) de por lo menos subir uno cada semana o cada 15 días.

Disclaimer: Naruto no me pertenece ya que es del gran mangaka Masashi Kishimoto, yo solo tomo prestado a sus personajes para que hagan mis perversiones.


Capítulo 10.
Cayendo ante la seducción.

Después de salir del baño, intento preparar la cena, pero lo único que consigo es hacer un desastre en la cocina, ensucio platos y cacerolas por doquier, derramo la salsa que utilizaré para un pollo congelado que cocinaré, el pollo está quemado por fuera pero frío por dentro, la tapadera de la olla en la que tengo agua caliente empieza a saltar por la ebullición, por la prisa la agarro con la mano sin protección y la dejo caer al instante al suelo haciendo un gran estruendo quemándomela en el proceso.

Todo este tiempo Sasuke ha estado en el salón hablando con alguien, he querido sorprenderlo con una buena cena, pero cuando él pasa del salón al comedor se encuentra con el desastre que estoy haciendo por doquier.

—¿Estás seguro de que vives solo usuratonkachi?

—Claro que sí —arrugo la cara completamente avergonzado soplándome la mano—, es solo que... nunca cocino... —acepto bajando el rostro, estoy seguro de que debo de estar completamente ruborizado.

—¿Tienes algún botiquín?

—En mi baño.

Antes de irse le baja a la intensidad del fuego a la cocina, la cual su plancha está completamente roja, recoge la tapadera y me deja sentado en unas de las butacas negras que están frente al desayunador.

Creo que hasta el momento de los más de 10 años que tengo de vivir solo, nunca he cocinado, generalmente como con Sakura y Kakashi, o con Ten Ten y Lee, de vez en cuando con Hinata y Neji quienes también vienen a visitarme, aunque Ino cada vez que puede es quien me alimenta y a falta de todos ellos, siempre tengo el restaurante de Ramen que está a dos cuadras de aquí, entonces ¿por qué me estoy esforzando tanto por impresionar a Sasuke? Nunca lo hice con nadie.

Al regresar me pone un spray para calmar el ardor, una crema para cicatrización (aunque me parece extremo) y finalmente me venda, todo lo hace de manera delicada. Me deja solo un rato mientras él regresa todos los artículos al botiquín, ¿desde cuándo tengo cremas y spray para quemaduras? Imagino que ha sido una confabulación entre Sakura e Ino.

—¿Qué quieres de cenar? —pregunta de manera calmada al regresar.

—Codorniz en miel envuelto en pétalos de rosas —al momento en que termino de decirlo me deja ir un golpe en la cabeza cuando pasa detrás de mí a lo cual me empiezo a partir de la risa especialmente por la seriedad que se refleja en su rostro—. Está bien, está bien lo siento.

—Idiota.

—Pero así te gusto —él se sonroja de la manera más divina posible. Acomodo mi cabeza sobre mi mano izquierda posando mi codo sobre el desayunador para observarlo—. Sinceramente, lo mejor sería pedir a domicilio.

—Me parece increíble que puedas vivir solo.

—¿Vas a decirme que tú cocinas todos los días?

—La mayor parte del tiempo, sí —eso me sorprende, pero mi expresión se suaviza al ver cómo saca varias cosas de la nevera y luego se dirige a una de las despensas en donde saca algunos condimentos, se mueve con tanta facilidad y sin dificultad que pareciera que no es la primera vez que está aquí.

—¿Y los otros días?

—En la casa de mis padres o con Suigetsu —le pone harina a unos pedazos de pollo que ya están preparados y coloca una sartén con aceite en la cocina.

—¿Sales... mucho con él? —me acomodo sobre el banco, de repente empiezo a sentir cierta incomodidad.

—Supongo que la misma frecuencia con que te ves con Sakura o Ten-Ten.

—Aunque yo no he sido novio de ninguna de ellas dos o de sus maridos —se acerca para pegarse todo lo que puede frente a mí, el desayunador nos separa.

—Pero te has acostado con ellas, así que es lo mismo —hago un puchero porque no es lo mismo, él anduvo con ese tipo que ahora es su compañero de trabajo y que podrían ser amigos con derecho—. Ahora, ayúdame con la comida, pica la lechuga, el tomate, el pepino y la zanahoria.

Me coloca una tabla para picar, un cuchillo y las verduras ya desinfectadas, hay un atisbo de memoria en mi cabeza, mi hermana y yo haciendo lo mismo ayudándole alguna vez a nuestra madre en la cocina, a esta altura no tengo idea si realmente pasó o solo es producto de mi imaginación, ahora mi relación con ellos ni siquiera es distante, tal pareciera que yo he muerto para ellos y viceversa, cuando me entero de sus vidas es por las noticias o por Ino.

—Pareces un niño de 5 años —me reclama el pelinegro quitándome las verduras, según él he hecho un desastre porque la lechuga no está picada sino despedazada y las demás no están cortados en cuadros, ¡vaya! ¡Qué complicado es hacer una simple ensalada! Creo que de ahora en adelante agradeceré de una mejor manera a las personas que preparan mis comidas—. Tú te encargarás de la limpieza.

—¡Como órdenes, capitán! —me levanto del banco cuadrándome frente a él que todavía está recogiendo todo, veo cómo se sonroja y eso me enciende.

Rodeo el desayunador para agarrar una toalla de papel y limpiar el desastre que he dejado mientras él sigue cocinando y haciendo la ensalada, ¡sí que tiene bastante destreza!

—¿Quién te enseñó a cocinar?

—A mi abuela Rin le gustaba mucho la cocina, decía que un hombre debía de aprender de todo para no tener que depender de nadie, mientras que mi abuelo Obito aseguraba que uno tenía que saber de todo para poder exigir algo mejor, ¿cómo sabrás si algo está mal o bien hecho? Solo sabiéndolo hacer.

Intenta imitarlos, lo cual me parece bastante gracioso, ya que cuando habla de su abuela se encorva, pero con su abuelo se endereza y hace una voz más profunda, al parecer tuvo una infancia rodeada de su familia, algo adentro de mi pecho se agita, ¿será envidia?

—Así que ella nos enseñó la mayoría, mi madre y mi nana nos enseñaron el resto.

—¿Tienes buena relación con ellos?

—Lo normal —¿Qué podría ser lo normal? Lo que recuerdo de mis padres es cuidarme cuando era pequeño, pero la ausencia de mi padre es lo que más destaca—. Oye Naruto, ¿cómo conociste a mi hermano?

—¿A Itachi? —pregunto, aunque ¡dah! ¿De qué otro hermano podría estar hablando si él es el único? Él voltea para mostrarme su cara de fastidio, así que me acerco y lo abrazo por detrás—. ¿En la universidad?

—¿Me preguntas o me lo estás diciendo?

—¿Diciendo?

—Idiota —reclama molesto moviendo su rostro de un lado a otro, ¿qué tanto conocerá la vida de su hermano? No quiero indagar sobre eso, por lo menos no hoy, así que mis manos que están sobre su cintura se van separando de su cuerpo para que mi izquierda pueda llegar a colarse por encima de su pantalón, ha sido una suerte que tengamos la misma talla de ropa—. ¿Qué estás haciendo?

—Calentando la comida —aseguro pasando por su calzoncillo para llegar hasta su miembro el cual se empieza a despertar con mi tacto.

—¿Me llamas comida?

—Ciertamente eres una delicia, precioso —mi movimiento empieza desde su tallo hasta llegar a la punta y me regreso, su respiración se empieza a acelerar, aunque intenta disimularlo pareciendo inmune ante mi caricia.

—¿Quieres que la comida se queme y se desperdicie todo? —con mi mano derecha que está vendada, giro la perilla de la cocina apagándola para luego lamer su cuello.

—De esta manera, no se echará a perder.

—No sabrá igual.

—Si está hecho por ti, estoy seguro de que sabrá tan delicioso como tú mismo —le doy la media vuelta y lo atrapo con un beso el cual no rechaza, inclusive abre más su boca dándome toda la libertad posible, con mi mano vendada agarro su cabello mientras que la otra continúa con su movimiento endureciéndolo por completo. Unos pequeños gemidos salen, aunque estoy seguro de que está haciendo todo lo posible por resistirse a hacerlo. Nos retiramos de la cocina acercándonos más al desayunador.

Me separo de él soltando su dura erección, ambos estamos agitados y sonrojados, lo sé porque me siento caliente hasta en las orejas, Sasuke es toda una adicción.

—Bájate el pantalón y el calzoncillo —su expresión no cambia mucho con mi orden, pero en sus ojos se refleja el fuego de su excitación. Pone un poco de resistencia, no es muy sumiso que se diga, pero siempre acata mis órdenes.

Al quitarse su última prenda su erección salta apuntando directamente al cielo, creo que me endurezco más al verlo, mi ansiedad se incrementa y el pulso se me acelera. Me acerco lo suficiente para pegarme a su rostro sin besarlo y sonrío maquiavélicamente.

—Tus amigas tienen llave de tu casa, ¿no es así?

—¿Te preocupa que nos vean desnudos en medio de la cocina? —enronquezco mi voz.

—Acordamos que seríamos exclusivos, excepto en el Obsession —me hace recordar nuestra parte del contrato.

—Tanto Sakura como Ten-Ten saben a la perfección que este fin de semana será exclusivo para ti, además —aseguro buscando su cuello para darle un pequeño beso, casi solo rozando mis labios con su piel—, siempre que realizamos una sesión de grupo llegamos a un previo acuerdo con anticipación, nunca hacemos nada tan espontáneo.

Veo como sus músculos de sus hombros se relajan, pero permanece erguido frente a mí.

—¿Te estresa saber que nos podrían ver? —mi huraño pelinegro mueve la cabeza de un lado a otro mientras yo vuelvo a ejecutar mi misma acción anterior solo que del otro lado—. ¿Te gustaría que alguien estuviera sentado justo en los bancos del desayunador viendo tu desnudez, tu excitación, tu polla sumamente dura?

Sé que intenta disimular su agitada respiración, pero también sé que le es difícil, porque su erección se empieza a mover a voluntad propia, así que se la agarro con mi mano izquierda apretándola, no tan fuerte, solo lo necesario para que sepa a la perfección que soy el único que puede tomarla.

—¿Te excitaría más, que uno de mis amigos, cualquiera de ellos, hombre, mujer, pudiera ver cómo agarro tu polla empezándola a masturbar?

Al momento en que se lo digo, la suelto un poco para empezar a moverme de arriba abajo, su liquido preseminal comienza a salir.

—¿Te aceleraría más tu pulso el saber que esas personas que estuvieran viéndonos se estuviesen masturbando al ver cómo me quito prenda por prenda dejando salir también mi polla para agarrarla junto con la tuya y comenzarnos a masturbar?

Me separo de él soltándolo y veo que sus ojos negros se enfocan en mi pecho al momento en que me quito mi camisa, luego baja hasta mi cintura relamiéndose sus labios, imagino que deseoso porque quite mi pants y mi calzoncillo para poder admirar mi dureza.

Me acerco nuevamente agarrando su polla junto a la mía, no sin antes lamer mi mano izquierda para conseguir un poco de lubricación, creo que eso me deja de enseñanza, que tengo que tener todos mis artefactos en cualquier rincón de mi casa.

—Mmm —gime intentando retenerlo cerrando su boca y apretando sus labios.

—Qué delicia, Sasuke... —me acerco a él dándole un beso, necesitado, deseoso y con urgencia, y luego me separo—. ¿Puedes imaginar que uno de ellos estuviera allí, con su polla sumamente dura y otra persona chupándolo hasta dejarlo seco?

—S...Sí... —le ha costado, estoy seguro de que así ha sido, pero finalmente él se va doblegando a la excitación.

—Mi polla está más dura Sasuke, mi libido está al borde, quiero tomarte con ambas manos tu rostro, así que alguien más es quien está masturbándonos, mi polla contra la tuya, sacándonos todo el líquido que nuestros cuerpos nos dan —él se moja inclusive más y nos podemos deslizar con más facilidad, yo lo vuelvo a besar y le tomo sus manos indicándole que él sea quien continúe la tarea mientras mis manos se aferran a su rostro.

Nuestras lenguas luchan una con la otra, a veces rodeándonos, en otras tocando nuestras puntas.

—Uno de ellos, está tocando la punta de nuestras pollas con su lengua, moviéndola despacio, rodeando cada punta —uno de sus dedos empieza a ejecutar dicha acción con la mía y yo suelto su rostro para hacer lo mismo también.

—Na...Naruto... —gime con dificultad, apretando nuevamente sus labios y tomando mi polla acelerando su movimiento.

—¿Te gusta?

—S-Sí... —su pene está hinchado y caliente, aunque el mío está igual.

—¿Quieres correrte, precioso?

—S-Sí... —asegura con desesperación mientras que su movimiento se incrementa, pero quito sus manos y comienzo a masturbarlo sin vergüenza mientras atrapo sus labios con los míos.

—Hazlo, precioso —se lo ordeno sin separarme de su boca, pero él lo entiende a la perfección, porque al instante se empieza a correr derramando su espeso líquido en nuestros pechos, aunado de un quejido el cual atrapo en mi boca.

—N-No —intenta decir algo, pero se detiene para intentar tomar aire, mientras yo continúo ordeñándolo de manera obscena—... No... te has corrido...

—Mi querido Sasuke —mi voz se vuelve juguetona y deseosa, me separo de él sonriéndole maquiavélicamente—, este momento era para que tú lo disfrutaras y dejaras correr tu imaginación, un experimento si quieres llamarlo así.

Él empieza a fruncir su boca, molesto, imagino.

—Así que dime, ¿te ha molestado? —él niega sin decir nada intentando recuperar su aliento—. Necesito que lo digas —gruñe con dificultad imagino que sintiéndose frustrado por aceptar algo a lo que probablemente ni su cuerpo ni su mente estaban preparados.

—N-No... ha estado mal —sus mejillas sonrosadas lo delatan, además de su intensa corrida. Me acerco al lavaplatos y dejo caer el agua para mojar unas toallas de papel, empiezo a limpiarme mi pecho y parte de la barbilla en donde todavía están los restos de su excitación y al terminar hago lo mismo con su pecho.

¿Qué es lo que tiene Sasuke Uchiha que me atrae tanto? ¿Desde cuándo? Hay una corriente recorriéndome la espina dorsal y no tiene nada que ver solo con la excitación que su cuerpo y presencia me provocan, es algo más, ¿podría aceptarlo? Realmente, ¿podré aceptar lo que es?

—¿Qué es lo que más te gusta Naruto? ¿Correrte o tener el control? —su pregunta me deja atónito, por primera vez en mucho tiempo no sé cómo podría responder.

—¿Por qué lo preguntas? —él me agarra el papel para terminar de limpiarse, ni siquiera me importa que él termine de hacer algo que yo he empezado.

—He visto tu lujuria y el desenfreno reflejado en cada uno de los gestos de tu rostro cuando lo estamos haciendo, pero este brillo tan peculiar que hace que tus ojos centelleen como si fuese una estrella, podría decir que es la primera vez que lo veo.

¿Me brillan los ojos? La verdad es que estoy duro como piedra, pero me siento satisfecho, no puedo negar que mi corazón es un auténtico tambor en plena batucada. Me acerco nuevamente a él, pero en esta ocasión pegándolo a la puerta de la nevera, cuando siente lo gélido de la puerta hace una pequeña mueca casi imperceptible con sus ojos.

Por supuesto que me gusta que me obedezcan, creo que nunca fui muy bueno para seguir órdenes, muy al contrario, en ese aspecto fui completamente rebelde, quizás es por eso por lo que no he tenido muchas relaciones, si se involucran las emociones todo se sale de control, la punzada que siento en mi corazón y en mi cabeza no me dejan pensar con claridad.

La saliva se me acumula en la boca y trago con rapidez, estoy a punto de decir algo, ni siquiera estoy seguro de qué, no me gusta esa sensación, hace que me sienta como si estuviese a la deriva y sin ningún salvavidas a mi alrededor. Cierro mis ojos acercándome más a él, aprisionándolo con mis brazos, dudo que quiera escapar, pero se lo estoy dejando claro al cerrarle el paso, necesito controlar mis emociones.

—Me gusta que me obedezcas y eso mi querido Sasuke —aseguro dándole un beso en el cuello para luego continuar con la barbilla—, es lo que más me gusta.

Se vuelve a endurecer chocando con mi propia polla, ¡Dios! Estoy seguro de que mi pequeño pelinegro me dejará completamente seco, pero algo nos interrumpe y el sonido proviene de su celular.

—Déjalo —le ordeno al ver cómo desea retirarse.

—Naruto... podría ser algo...

—¿Del cliente más importante que tiene tu división? —pregunto con sarcasmo porque sé que ese soy.

—Bastardo engreído —es algo que no podría negar.

—¿Esa llamada podría ser más importante que poner tu dura, larga y gruesa verga en mi interior? —al pegar mi cuerpo al de él, en mi estómago, siento cómo su pene vibra cuando digo esas palabras.

—Pu...Pu-Puede ser... —asegura fallando rotundamente en su seguridad.

Me pongo de rodillas para colocarla en mi boca, me la engullo de un solo golpe al punto en el que él gruñe como un animal en celo, su teléfono vuelve a sonar. Me levanto y me apoyo sobre el desayunador ofreciéndole mi culo.

—Si crees que esa llamada es más importante, ve y tómala Sasuke.

Pero elige la opción más obvia. Sus ojos están fijados en un único objetivo, poseerme por primera vez sin un látex de por medio.

Mete un dedo en mi interior y luego hace lo mismo con el segundo, gruño ante la intrusión endureciéndose mis pezones mientras una corriente recorre mis terminales nerviosas de mi ano. Ahora el gruñido sale de mi boca, se me pega a mi espalda y siento como la punta de su verga va abriendo mi cavidad, mi boca se seca en inclusive me mojo más, ¿cómo puede excitarme tanto este imbécil con tampoco de conocerme?

—Esto... es... el puto cielo... Naruto... —gruñe con dificultad mordiendo el lóbulo de mi oreja.

—Sí... —coincido con él mordiendo mi labio inferior, aferrándome con fuerza a la base del desayunador—. Hazlo... rápido... Sasuke...

Ni siquiera me doy en cuenta en el momento en que lo digo, solo me percato de mi súplica cuando ya la he expulsado ¿tan desesperado estoy por él? No puedo responderme, no puedo pensar en nada más que en su verga presionando en mi interior, en cada suave embiste, en sus manos aferrándose a mis caderas, en su aliento en mi espalda.

Quizás él se está volviendo tan loco como yo, porque no rechaza mi petición y estoy seguro de que mi voz ha salido lamentablemente cortante.

—Joder Naruto... eres... demasiado estrecho...

—No te detengas... Más...

Sasuke sigue obedeciendo embistiéndome más fuerte y con más rapidez, a los minutos siento cómo se deja ir en mi interior, la sensación es tan delirante que no me he percatado en el momento en que yo mismo me he empezado a masturbar, solo me doy cuenta de ello cuando también me corro al mismo tiempo que él.

Siento cómo se sale de mi interior dejando un reguero de su blanco néctar que se va derramando por mis muslos internos. Me doy vuelta y le doy otro beso, si me bajo de esta nube estoy seguro de que el duro suelo golpeará mi propio ego con un terremoto de realidad el cual no quiero aceptar, pero mi celular empieza a sonar, lo tomo y él me hace un gesto de fastidio, ¿qué? Yo sí puedo hacerlo, precioso, pienso sin decir nada solamente enarco una ceja en señal de mi arrogancia.

—¡Vaya, vaya! Me parecía extraño que no me hablaras —digo sonriendo al ver el nombre de la persona en la pantalla.

—Hubiese sido muy raro haberlo hecho ayer por la noche. Quería darte por lo menos 24 horas antes de hablar contigo.

—¿Raro? Pensé que nos mezclábamos negocios con placer —Sasuke se alerta cuando digo eso, imagino que su curiosidad lo está comiendo por dentro—. ¿O solo es negocio por el que me hablas?

—¿En este caso? No lo sabría decir, así que me gustaría que nos pudiéramos ver.

—¿No lo podríamos dejar para mañana Itachi? —cuando Sasuke escucha el nombre de su hermano se pone completamente rígido, sale de la cocina dejándome solo y completamente en pelotas.

—¿Tienes algún compromiso con alguien?

—Siempre tengo compromisos Itachi.

—¿Ni siquiera lo harías por el grupo? Kisame, Hidan y Kakuzu quieren verte, sería un buen día para un reencuentro.

—¿Quieres ir al Obsession? —eso eriza cada vello de mi cuerpo, estoy seguro de que en ningún momento podríamos coincidir con Sasuke y los demás socios saben a la perfección que la discreción es nuestro lema, pero ¿qué dirá mi querido peligro al enterarse de que su hermano frecuenta el club como invitado mío?

—No sería mala idea, pero estaba pensando más en algún bar, en donde podríamos reunirnos los 6, si gustas puedes decirle también a Kakashi y a Shikamaru, claro, si sus mujeres lo permiten.

—¿Qué hay de ti? ¿Konan no te cortará las pelotas de que lleves a Dei-chan antes de que a ella?

—Sabes de nuestro acuerdo —gruñe un poco molesto.

De pronto Sasuke ingresa vestido en el salón con una nota en su celular: ¡Ni se te ocurra decirle a mi hermano que estoy contigo!

—¿Por qué no me dejas acomodarme un poco? Quien quita que podamos reunirnos en mi pent-house, de esa manera podríamos tener mayor privacidad.

—Naruto, ¿Sasuke está contigo?

—¿Deberíamos de estar juntos? Porque no recuerdo que tuviéramos alguna reunión.

—Sabes a lo que me refiero.

—¿A qué si estamos cogiendo? —veo como Sasuke se pone completamente blanco cuando digo eso, da la impresión de que en algún momento se desmayará.

«Si traes a mi hermano aquí, ¡nunca en tu vida me volverás a ver!», me escribe en su celular y todo en mayúsculas, ¡vaya! Está a punto del colapso.

—¿Lo están?

—¿Siempre controlas a todos los clientes que tiene tu hermano o esto es algo especial?

—¿Por qué no puedes responder?

—¿Por qué no lo haces tú? De hecho, tú eres el que me está ofendiendo Itachi.

—Ya lo hablaremos. ¿En 30 minutos en tu pent-house?

—Sí, pero recuerda, esto no es el Obsession, así que dile a la pandilla que se controlen, especialmente a Dei-chan, ¿de acuerdo?

—De acuerdo —al momento de colgar Sasuke casi me salta interrogándome por la reunión que tendré con su hermano.

—¿A qué te refieres con que quieres traer a mi hermano aquí? ¡¿En qué demonios estás pensando?!