Muy bien, les presento el décimo capítulo de esta historia, basada en el videojuego de interacción Heavy Rain. Aquí vamos.
Soujiro y Yukari habían estado un buen rato limpiando el desastre causado luego de la pelea con aquel abusivo que había intentado propasarse de manera forzosa con Yukari, y ahora ambos estaban sintiendo bastante hambre, por lo que decidieron ir juntos al mercado para tener algo que cocinar luego para cenar. El camino desde el edificio de apartamentos hasta el mercado resulta bastante apacible y silencioso, por lo que ambos se dedicaron brevemente a charlar hasta que llegaron a su destino.
A causa de las horas y la lluvia el mercado estaba vacío, siendo el hombre tras la caja la única señal de vida que había en su interior. Soujiro y Yukari se separan para así seleccionar por su lado los comestibles a usar. Todo parecía ir por buen rumbo, cuando de pronto entra alguien más, el cual saca una pistola y apunta al hombre encargado de la caja.
─ ¡Entrégueme todo el dinero, viejo! Y más le vale que no se le ocurra llamar a la policía...
─ D-de acuerdo... Le daré todo lo que tengo ─ responde el hombre de la caja con gran temor.
Soujiro y Yukari se sorprenden en cuanto se dan cuenta que el mercado estaba sufriendo un asalto, pero al parecer el ladrón no se había dado cuenta de la presencia de ambos. Eso significaba que ellos podrían tener una oportunidad huir o para detenerlo e impedir que siguiera con aquel delito. Soujiro le hace señas a Yukari para que guardase silencio y no se moviera, mientras que él se acercaría por detrás al criminal para sorprenderlo. Yukari asiente y se esconde mientras ve a Soujiro avanzar de modo sigiloso, mientras el ladrón seguía enfocado en apuntar al cajero.
─ A ver, que no se te ocurra dejar un solo centavo sin darme, o te vuelo los sesos.
─ ¡Eso es todo lo que tengo! Lo juro, señor.
─ Igual muéstrame la caja registradora ¡Me la muestras o disparo!
Soujiro continúa acercándose, avanzando con los pasos más silenciosos que podía, pero el criminal de pronto voltea y lo descubre, por lo que en el acto le apunta con la pistola, y Yukari se esconde completamente, aprovechando que ella no había sido descubierta.
─ T-tranquilo, muchacho. No debes hacer eso. No hay razón para que arruines tu vida ─ intenta razonar Soujiro.
─ ¿Y qué vas a saber tú, viejo? También me das todo lo que tienes. Hazlo rápido o disparo.
─ N-no deberías...
─ ¿Qué? ¿Crees que eso de que debo o no debo significa algo? ─ el criminal se acerca peligrosamente a Soujiro ─ Sólo había hecho lo que "debo", y nunca conseguí nada a cambio, ni me ayudó a mejorar en nada, así que ahora hago lo que yo diga, y si te oigo decir que "no debo" hacer esto, considérate muerto.
─ Pero igual no creo que valga la pena hacer esto ─ dice Soujiro, teniendo cuidado con cada una de sus palabras ─. Puede que lo hayas pasado mal, pero así sólo te hundirás más ¿De verdad crees que ésto lo vale? Eres joven y tienes mucho futuro para perderlo todo en estas cosas tan malas, arriesgando inútilmente tu vida y haciendo daño a la gente que te importa.
El criminal vacila por un momento. Las palabras de Soujiro estaban haciendo efecto, y éste sonríe para sus adentros al darse cuenta. Yukari se mantiene escondida, viendo todo con detenimiento, pensando que había sido una verdadera suerte haber contado con Soujiro para que le acompañara. El criminal finalmente empieza a bajar su arma, finalmente convencido, cuando el hombre tras la caja presiona la alarma de la tienda. Eso llama bastante la atención a causa del ruido que eso genera, y el criminal entra en pánico y termina apuntando nuevamente al encargado y disparándole en el pecho. Yukari se oculta completamente al ver lo que pasó, no viendo así que el criminal nuevamente le apuntaba a Soujiro.
─ ¡Yo no quise hacerlo! ¡E-es que estoy muy nervioso y hambriento, y ese hombre... ese hombre...!
─ Lo sé, lo sé ─ responde Soujiro mientras trataba como podía mantener la calma ─. Mejor vete de aquí, y yo me quedo con él ¡Rápido, vete!
El criminal se guarda entonces la pistola y se va corriendo de la tienda, olvidando completamente el dinero que había pretendido llevarse inicialmente. El cajero yacía tirado en el suelo, sangrante y moribundo, y Yukari sale de su escondite para ayudar.
─ ¿Se encuentra bien, señor? ─ dice Yukari.
─ Eso da igual. De todos modos pocas ganas me quedaban ya de vivir ─ dice el hombre con un hilo de voz ─. Mi hija... Ella era todo mi mundo, y cuando estaba a mi lado ayudando en la tienda, este lugar era el más alegre del mundo sin importar qué tan horrible fuese lo que hubiera afuera... Pero el asesino fotográfico se la llevó, y nada pude hacer para salvarla.
─ ¿El asesino... fotográfico? ─ Yukari estaba bastante sorprendida al ver que ese hombre tenía, en realidad, la misma trágica vivencia que ella.
─ Ya nada me ha importando desde que la mató. Al menos así puedo descansar de tanto sufrimiento y depresión...
─ Pero igual creo que ha sido demasiado ─ recrimina Soujiro.
─ Lo siento... No era mi intención arriesgarlos... ─ el hombre tose un par de veces, y su piel se pone cada vez más pálida ─ Ojalá... Algún día alguien capture a ese asesino, aunque yo ya no estaré aquí para verlo pagar por sus crímenes...
Los ojos del cajero se cierran completamente, y su respiración y pulso se detienen. Ya estaba muerto. Soujiro y Yukari se le quedan mirando un rato, apenados, y luego Soujiro se levanta y saca algo de dinero de su bolsillo y empieza a contar.
─ ¿Ya tenemos lo que necesitamos para comer? ─ dice él.
─ Sí, así es ─ responde Yukari quedamente.
─ Pues bueno, tenemos que dejar esto en su lugar, en respeto por su trabajo ─ Soujiro devuelve el dinero a la caja registradora, y luego deja el dinero que sacó de su bolsillo y lo pone allí, pagando por las cosas que se iba a llevar junto con Yukari ─. Ya no tenemos nada que hacer aquí, Yukari-san. La policía vendrá y se encargará del cuerpo, y nosotros ya hemos pasado por un muy mal momento. Como aquí hay cámaras, se podrá ver que nosotros más bien ayudamos, por lo que no nos pasará nada.
Yukari asiente lentamente y va por todas las cosas que había seleccionado, las guarda en unas bolsas que saca su compañero, y los dos se van de allí, cada quien pensando en algo distinto, pero que a su vez coincidían en algo: Sus pensamientos iban dirigidos al asesino fotográfico.
CONTINUARÁ...
Y para darle final a este capítulo, quiero enviar un gran saludo a saizoouuuh, quien me sigue en todas y cada una de las historias que subo o actualizo. También le envío un saludo a LostNeko120, quien también ha sido una entusiasta seguidora de esta historia. Desde luego también saludo a LK Crz09, quien me dio la idea de hacer esto, y que sé que está al pendiente de los capítulos, pese a la falta de comentarios últimamente. También le envío mi saludo a OSIRIS VALENSKY, quien en una ocasión dejó constancia de seguir esta historia, y ojalá le esté gustando cómo va hasta el momento. No saludo a nadie más por el momento por falta de gente que se haya manifestado, al menos una vez, comentando sobre lo que le parece la historia. Para otra ocasión será que salude a más gente XD.
Hasta otra
