Perdón por la tardanza, ando un poquillo liada, pero prometo volver a actualizar mas rápido.
Por fin termine este capitulo que es la voz de Kakashi en el pasado. Espero que os guste, besitos.
Kakashi golpeó de nuevo en la cara al científico. El tipo farfullaba entre lágrimas pidiendo clemencia. El copinin se desesperaba ¿Por qué demonios simplemente no respondía a sus preguntas? Pocas veces había tenido que interrogar civiles pero había una norma general con ellos. El miedo hacía un caos en sus mentes y no atinaban a hacer lo que se les pedía para salvar la vida.
Intentó tranquilizarse y lo soltó del cuello. El hombre se fue escurriendo por la pared hasta dar con el culo en el suelo. Kakashi se alejó unos pasos y se metió las manos en los bolsillos volviendo a una pose relajada.
- Voy a planteártelo de otra forma, a ver si así entiendes ¿Qué hacéis con las mujeres en el Ala 8?
El tipo levantó la cara y lo miró con el único ojo que aun podía mantener abierto. Tragó saliva.
- Si hablo, me matarán.
El ojo negro de Kakashi sonrió terrorífico. El civil se estremeció.
- Eso sería lo mejor que te podría pasar.
El hombre en el suelo respiró hondo y arrugó la cara. La costilla rota debía haberse clavado por algún lado.
- Yo … yo no llevo todo el proceso pero...- Kakashi frunció el ceño y el tipo aceleró la respuesta -, pero voy a decirte lo que sé.
El médico empezó a hablar de forma entrecortada y seleccionando las palabras. Kakashi supo que no mentía pero tampoco lo decía todo. Fueron unos cinco minutos de monólogo en los que al peligris la bilis le achicharró la garganta. Cuando el tipo acabó de desvelar su trabajo en los laboratorios, el ninja se acercó despacio y se acuclilló frente a él. Con tranquilidad sacó un kunai y se lo puso en la garganta. Su victima gimió y echó la cabeza hacia atrás, todo lo que la pared le permitía.
- Esperaba no tener que utilizarlo pero veo que no eres muy inteligente.- Y se levantó el hitai-ate. Kakashi abrió el otro ojo y el médico boqueó como un pez. El Sharingan empezó a girar perezoso.
Su rehén fue cayendo en un sueño ligero, debía ser así para que no perdiera la facultad de hablar con claridad. Y habló, y habló, y le dijo hasta el color de los calzoncillos. Pero a medida que hablaba la mano con el kunai apretaba contra la garganta. No se dio cuenta hasta el tipo dejó de hablar. Kakashi entrecerró la mirada al ver el líquido rojo deslizarse lento pero sin pausa.
Colocó un sello en el pecho del cadáver, se puso de pie y salió. Para cuando el cuerpo se disolvió quedando en un montoncito de cenizas, él se había vestido de nuevo con el henge y regresaba a paso ligero a su puesto de vigilancia.
…...
Desde su posición tenía relativo acceso a la zona donde trabajaban los médicos con las mujeres. Había podido hacerse de valer y cada día fue tomando superioridad sobre el resto de guardias. Los mandos le tenían la suficiente confianza como para dejarlo guardar los laboratorios y los emplazamientos médicos. En los casi cinco meses que llevaba trabajado para aquella gente había recorrido la mayoría de las minas sin hallar rastro de Sakura. Bajo el Arrozal, el Sonido había escavado una extensa red comunicando todo el país bajo tierra y Kabuto había reservado las minas abandonadas como prisiones para mujeres. Siguiendo con las construcciones antiguas de Orochimaru crearon una gran conejera, facilitando el trasporte de armas y esclavos.
Y su investigación no había hecho mas que envenenarlo. Lo que sus ojos habían tenido que soportar lo habían vuelto taciturno e intratable. Había regresado a su carácter oscuro de sus tiempos de Anbu. Pronto se creo fama de peligroso. Y es que la creciente desesperación al no encontrarla le impulsaba a salir de allí y a seguir buscándola por otra parte. Pero no podía marcharse.
Día a día se enfrentaba a sus propios demonios, la necesidad de encontrarla chocaba con la obligación consigo mismo. No podía abandonar a su suerte a todas aquellas rehenes.
Se sentía impotente. Y la frustración iba volviendo sus pasos cada vez mas arriesgados y vehementes.
Lo único que calmaba sus nervios era saber que se acercaba a algo importante. Tenía la certeza que tras las puertas metálicas del Ala 8 hallaría el motivo por lo que tenían retenidas a todas aquellas mujeres. Las veía entrar embarazadas y tras varias semanas salían sin vientre. O no salían.
…...
Zenma dio una ronda por el exterior. Solía apostarse durante el día en una de las garitas camufladas entre la arboleda. Era increíble que solo a unos kilómetros empezara la frontera con el País del Fuego. Los habían tenido delante todo el tiempo. Konoha y el resto de aldeas habían bajado la guardia y el Sonido se había hecho fuerte.
Según había podido averiguar, tenían como objetivo crear un gran ejercito de portadores de Sharingan, hijos de Tobi y seleccionados por Kabuto, o al contrario. No conocía el orden. Pero aun no había visto a ninguno de los chiquillos. Si tenía razón, no debían de tener mas d años. Era un trabajo lento para Akatsuki. Pero se habían movido de forma tan silenciosa que si no se hubieran llevado a Sakura nadie lo habría sabido nunca.
Eso era algo de las muchas cosas que no entendía ¿Por qué arriesgarse a ser descubiertos?¿Por qué era ella importante? Conociendo a Kabuto, no había sido un acto fortuito.
Y lo que ese médico le había revelado antes de morir no había hecho mas que mortificarlo aun mas. Un equipo se encargaba de discernir la naturaleza del no-nato. Si no era de fuego, si no era de Tobi, se descartaba. La mujer salía al poco sin barriga. Pero si se determinaba que efectivamente era de sangre Uchija, entonces empezaba el verdadero trabajo.
El tipo al que había interrogado se dedicaba a medir la resistencia de los embriones a determinados ataques, y eso pasaba por torturar a las madres. Las imágenes que el Sharingan había absorbido se arremolinaban en la mente de Kakashi hiriéndolo profundamente. Y a pesar de todo, no vislumbraba el objetivo final. Cada vez le quedaban menos fuerzas para evitar que la ira lo empujara a acelerar las cosas y echar a perder todo después de tanto tiempo.
Tras la ronda por el exterior, Zenma regresó bajo tierra, a la residencia médica. Pero antes pasó por las celdas de las mujeres. Era costumbre hacerlo cada día por una galería diferente. Los guardias no sabían nunca por donde iba a aparecer. Tras su llegada, los abusos y las violaciones se habían reducidos casi hasta desaparecer. Y a pesar de lo que él mismo pudo llegar a pensar, los mandos lo agradecieron. Kakashi lo achacó a que a Tobi no le gustaba que tocaran su mercancía. Sin embargo el Akatsuki llevaba mucho tiempo sin aparecer. Cada vez quedaban menos mujeres embarazadas y todas en avanzado estado.
El recorrido por las celdas, viendo las condiciones en las que vivían, era una tortura diaria. En él se removía un instinto de protección, que a su parecer, cualquier hombre en su sano juicio sentiría. Pensar que Sakura podía estar recibiendo el mismo trato que aquellas mujeres lo estaba volviendo loco. Cada vez veía mas difícil localizarla y comenzaba a desesperarse. Solo si descubría para que la querían podría llegar a encontrarla. Y eso pasaba por entrar en los laboratorios. Lo mas delicado era que una vez dentro no podría dejar testigos, y se acabaría la farsa.
Mas tarde, ya desde su puesto veía ir y venir a los científicos. Ni una sola vez vio a Kabuto . El tiempo pasaba y tenía la sensación de que si ninguno de los dos Akatsuki hacía acto de presencia es porque debían estar entretenidos en otro lugar.
Los días eran malos para el copinin pero las noches eran un purgatorio. El Sharingan acostumbraba a mezclar las visiones con sus propios recuerdos y durante el sueño no se distinguía unos de otros.
Si solo recordar sus ojos lo arrastraba a un mundo cálido y acogedor, rememorar en sus viejas manos la seda de su piel removía el fuego en su interior y la hacía desearla dolorosamente.
Si cerraba los ojos y lograba evadirse podía verla frente a él, alegre como una niña, fiera como una leona.
Si extendía sus dedos podía llegar a acariciarla, sentir el pulso bajo sus dedos, y un cosquilleo efervescente lo recorría refrescándolo desde adentro. Era fácil sentirse vivo en esos momentos.
Kakashi se dejaba arrullar por las campanillas de su voz y llegaba a olvidar. Y así iba quedando poco a poco dormido. Entonces perdía el control y su mente comenzaba a pasar lista de los nuevos horrores que aquel día había tenido que ver.
Y Sakura era las mujeres presas, que pasaban hambre y frío, con la piel cenicienta y la mirada perdida.
Sakura era las mujeres embarazadas que entraban al Ala 8 y no volvían a salir.
Él golpeaba la enorme puerta de acero , golpeaba y gritaba... y su propio jadeo aterrorizado lo despertaba. Siempre igual. Sudando y con los ojos desorbitados miraba a su alrededor suplicando porque aquello no fuera real. El ronquido de los demás guardias lo aplastaba y la decepción se hacía insostenible. Después ya no podía conciliar el sueño. Y la Sakura que venía a su mente era una mujer diferente, enferma, torturada y muy probablemente embarazada. Kakashi tenía que cerrar los ojos con fuerza para despegar de su mente el recuerdo de alguna violación y no vincularla al recuerdo de su mujer. Lo importante es que esté viva, lo importante es que esté viva, se repetía como un karma. Solo quería encontrarla y abrazarla fuerte. Sakura confiaba en él, y él se sentía capaz de curar su espíritu. Y para ello sólo tenía que descubrir dónde la tenían escondida. Una imagen se clavaba en el interior de sus parpados permanentemente. La puerta del Ala 8.
…...
Necesitó esperar algunos días mas para que se le presentara la oportunidad. Uno a uno fue viendo pasar a los médicos hasta contar cinco, los cinco mas importantes, y decidió dar el paso definitivo.
Con cautela, aprovechando un cambio de guardia, fue escurriéndose entre los pasillos estériles buscando la condenada puerta metálica. Mientras se deslizaba en territorio desconocido dejó el henge atrás, era seguro que necesitaría el Sharingan. Logró llegar hasta allí sin ser visto y tragando saliva, giró la manivela. La puerta estaba abierta. Lógico teniendo en cuenta que se sentían seguros. Entró silenciosamente.
Lo que vio no le sorprendió. Una galería prolongación de los pasillos blancos y fríos, muy parecida al resto de laboratorios. Le pareció escuchar susurros y los siguió. La galería continuó durante varios metros y se detuvo. Sin puerta y nada donde ocultarse, al final se abría una sala abierta de par en par. Sombras se movían con rapidez y los susurros resultaron ser las voces tenues de los médicos. Pegado a la pared se fue acercando empuñando un kunai, y a poca distancia escuchó un gemido. Su corazón comenzó a galopar. Una mujer.
Las sombras se filtraron mas al interior y Kakashi aprovechó para entrar. Era una sala sin esquinas, blanca de materiales metálicos y cristal, antinatural. En el centro lo que parecía un pilar traslucido emitía una luz apagada verdosa. Se acercó , sin perder de vista el pasillo del fondo por donde los médicos se habían marchado. Mas de cerca se dio cuenta, que el pilar no era otra cosa que un recipiente, en el interior algo se ocultaba entre aguas turbulentas. El ninja golpeó el cristal con los nudillos. El sonido se fue filtrando hacia el interior y aguantó la respiración cuando lo que parecían algas se fueron arremolinando hacia los lados. Kakashi saltó hacia atrás cuando vio una mano.
Su espalda chocó contra la pared metálica y algo se encendió. Inmediatamente y sin que él pudiera evitarlo, una a una se fueron levantando persianas metálicas por toda la pared de la sala, descubriendo pilares similares empotrados en la pared. Kakashi miraba atónito como a su alrededor se desplegaba un escaparate macabro.
Una docena de mujeres desnudas flotaban en una especie de líquido amniótico con los ojos cerrados. Estaban hinchadas y sus vientres parecían a punto de estallar. El ninja no reaccionaba y recorrió con la mirada uno a uno todos los rostros rezando por no encontrarla. Aun así, al terminar, se decepcionó. Y entonces la ira lo fue crispando desde adentro, sentía crepitar su sangre, oía chirriar sus huesos ¿Y si Sakura estaba en una urna como aquella en otro lugar y él no llegaba a tiempo? La angustia lo desbordó. De repente escuchó algo.
- Auxilio.
Kakashi giró la cabeza poco a poco. El pilar del medio le había hablado. Unos ojos amarillos infiltrados en mil venenos lo miraban pidiendo auxilio. La mujer era joven pero estaba totalmente consumida por un vientre desmesurado, como si llevara 15 meses de embarazo.
- Auxilio.- repitió.
Y Kakashi despertó del letargo y se lanzó hacia el cristal. Chidori en mano destrozó la urna y todo el liquido salió a presión golpeándolo. Alcanzó a coger a la mujer en voladas y aterrizó en suelo seco. Se quitó el chaleco jounin y la cubrió lo mejor que pudo. La joven parecía muerta, era solo hueso y piel. Kakashi le retiró el pelo mojado de la cara y le tomó el pulso. Muy lento y débil. El ninja apretó los dientes ¿Y si no había hecho bien en sacarla tan de repente? Entonces los párpados comenzaron a temblar y abrió la boca.
- Sál, ...sálvalo...- murmuró la mujer. Él no sabía a lo que se refería pero la joven, con una velocidad sorprendente, como haciendo uso de sus últimas fuerzas, lo cogió de la muñeca y lo obligó a tocarle la barriga desmesurada.
Kakashi vio que sobre el ombligo había tatuado un sello parecido al de Naruto, roto, y abrió el ojo de Obito. Esperaba encontrar cualquier cosa en el útero, pero no hallarlo vacío. Estaba relleno de un líquido oscuro. Podría parecer sangre corrupta pero el Sharingan vio claramente que era chacra en estado puro. La energía giraba sobre si misma reposadamente, como un torrente en los fondos del mar. Entonces el agua se fue quedando quieta y de repente saltó de forma violenta. La mujer gritó y Kakashi apartó la mirada. Ese chacra se había defendido del Sharingan. Y empezó a entender.
- ¿Dónde está?¿A dónde se llevaron a tu bebé?- le susurró el ninja sujetándole la mejilla.
Ella sólo negó con la cabeza sin abrir los ojos. Kakashi veía como la vida se le iba sin remedio.
- ¿Qué estás haciendo? ¡La has matado!
El peligris levantó la cara y se encontró con uno de los médicos. No tardaron en llegar el resto de médicos y muchos auxiliares. Mucha gente.
Uno fue a darle al botón de alarma y pero un kunai le cortó la mano por la muñeca.
Kakashi dejó descansar el cuerpo frío de la joven en el suelo y se levantó poco a poco. Fue como ver levantarse a un león, confiado y poderoso, rodeado de un aura oscura y caliente. Todos salieron disparados buscando la salida. Resbalaban con el agua derramada por el suelo y pisaban los cristales empujándose por llegar.
Los primeros en llegar fueron los primeros en morir. A los pies del ninja fueron cayendo uno a uno los cuerpos despedazados. Durante toda su vida, Kakashi había buscado asesinar de forma rápida y precisa, evitando el sufrimiento inútil. Pero en aquellos momentos se estaba dejando llevar por el odio tanto tiempo oculto, generando una carnicería, como el lobo en el gallinero. Hasta que solo quedaron dos. Uno se apretaba contra la pared mientras que el otro exhalaba su último aliento mirando aterrado desde arriba a aquel ninja. Cuando Kakashi se cansó de apretarle la garganta lo lanzó como un desperdicio. Los ojos bicolores se clavaron en su última victima y el pobre hombre comenzó a rezar. A solo un paso el peligris gruñó.
- ¿Dónde está?
- ¿Qué?- lloraba el médico.
- ¡¿Dónde está su hijo?!- rugió el león señalando a la joven tirada en el suelo.
- Está...está en las minas del Norte...
- ¿Por qué?
- Para completar la transferencia de los bijuu.
Kakashi frunció el ceño mas aun.
- ¡Habla!
El médico iba a hacerlo pero entonces saltó la alarma y todo se volvió rojo. Kakashi miró al otro tipo pero estaba muerto ¿Se le habría escapado alguno? Entonces la sirena comenzó a sonar hiriendo los tímpanos. Kakashi y el médico se taparon los oídos. La sirena se detuvo al poco pero la luz roja permaneció. Entonces llegó corriendo un guardia:
- ¡Todos a las minas del Norte!¡Tienen a Kyubi!- ordenó hasta que vio el desastre a su alrededor. Para cuando levantó la cara del suelo el Chidori lo tenía atravesado de lado a lado.
