Bien, el capítulo de cada día. Casi olvido escribir para actualizar hoy, pero lo recordé justo a tiempo, aunque ya era muy noche -.-
Espero que les guste, y gracias nuevamente por los reviews.
Capítulo Anterior:
- No Harry, está bien…- le dije después de mi largo silencio. Y en un acto que no soy capaz de explicar, me incliné y le di un beso en la mejilla. Nuevamente pude sentir su cabello rozando mi rostro y su aroma. Justo en ese momento, algo cambió en mi interior. A pesar de que yo no lo sentí, algo dentro de mí comenzaba a surgir, tan lento como el crecimiento de una planta. El recuerdo de Ron me invadió, pero de alguna forma era lejano y en cierta manera impreciso, vago…. ambiguo.
Totalmente confundida, me enderecé al mismo tiempo que sentía la cara ardiendo, señal inequívoca de que estaba sonrojada. Miré de reojo a Harry, que nuevamente tenía esa sonrisa tan especial en su rostro y ese brillo tan único en sus ojos…
Capítulo 10
Harry se fue poco después a entrenar quidditch con su equipo. Después de lo sucedido casi no habíamos hablado, y ambos nos habíamos dedicado a estudiar. Era casi mediodía cuando sentí hambre. Sin poder ignorar más a mi estómago, me dirigí hacia el Gran Comedor.
Tal como suponía, éste se encontraba casi solo. Uno que otro hambriento estaba pasando su tiempo disponiendo de las sobras del desayuno.
Mientras devoraba un plato de cereal, pensé en mi situación con Harry. Realmente dependía de mí el hecho de que lo nuestro se hiciera público. Por unos momentos imaginé mi vida en Hogwarts siendo la novia del héroe más grande de todos los tiempos. "No estaría mal", pensé sonriente, pero casi al instante me alarmé de mis pensamientos y mi sonrisa se desvaneció. Parecía que lo estaba haciendo por conveniencia e interés.
Sin embargo, no era así. Quería mucho a Harry como para hacerle eso, pero ahora había un problema. Decidí que estaba realmente dispuesta a ser su novia, pero… ¿cómo decírselo a Harry? No podía llegar simplemente y decirle: "Harry, he decidido que no me avergüenzas y creo que es hora de que el mundo lo sepa". No. Tenía que ser más sutil y al mismo tiempo decidida. Tenía que sacar el tema con él, y hacerle ver que aceptaba contárselo a todos.
Justo estaba pensando en eso, cuando Ron entró al Gran Comedor. Al principio no me vio. Supongo que no esperaba encontrarme ahí. Sin embargo, pronto me descubrió y se dirigió a mi sonriendo con una manzana en la mano.
Me sorprendí al darme cuenta de que No había sentido absolutamente nada raro al ver que Ron me sonreía. Pensé en el pasado, cuando seguramente me hubiera sonrojado y puesto expresión soñadora si el me sonreía.
- Hola Hermione. ¿Qué haces aquí?-
- ¿Qué parece que hago?- le dije para comenzar una disputa. Era divertido pelear con él por cosas tontas.
- No tienes qué ser tan ofensiva…- me dijo fingiéndose herido.
- Pues ¿qué otra cosa puedo hacer en el Gran Comedor aparte de comer?- le dije sonriente.
- No sé. Tal vez leer, estudiar o hacer deberes. Cualquier lugar es bueno para ti…- me dijo provocándome y al mismo tiempo desvaneciendo mis ganas de tener una discusión.
- Solo bajé a comer algo. He estado pensando mucho en…- me detuve justo a tiempo tapándome la boca con la mano en un acto involuntario.
- ¿Pensando en…?- me dijo Ron acercándose a mi con una mirada expectante. Él me conocía muy bien, y había captado al instante que yo había estado a punto de decir algo importante. Ron era tonto, pero no tanto. De hecho, ya no era tan tonto después de su maduración repentina.
- Nada…- le dije mientras me metía una gran cucharada de cereal a la boca.
- Aja… claro…- me dijo sentándose a mi lado. No le contesté y seguí comiendo.
- No me voy a ir hasta que me cuentes…-
- Me alegro que te hayas sentado, porque vas a tener que esperar eternamente…-
- ¡Vamos Hermione! ¡Soy tu amigo!- me dijo en un intento fallido por chantajearme.
Lo ignoré magistralmente y me levanté para irme.
- Apuesto a que has estado pensando en Harry…- me dijo en un intento desesperado por sacarme la verdad.
"Rayos", pensé alarmada. Solo esperaba que mis pensamientos no fueran visibles.
- Tienes que admitirlo Hermione. Harry y tú harían una buena pareja…- me dijo con un tono cursi.
Antes de que me diera cuenta, algo en mi interior supo que ese era el momento indicado para dar a conocer al mundo mi situación con Harry. Sin poder creerlo, me escuché a mi misma decir:
- Quieres decir, Harry y yo hacemos muy buena pareja… ¿o acaso no estás enterado aún?-
Sintiendo que la cara comenzaba a arderme, huí rápidamente hacia lo más recóndito de mi dormitorio. Tenía que encerrarme donde nadie pudiera entrar. Bueno, exagero. Tenía que ir a algún lugar donde pudiera evitar las preguntas de Ron. Por fortuna para mi, él se quedó tan sorprendido que no fue capaz de pronunciar palabra alguna, y mucho menos de detenerme.
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Pasé como una ráfaga por la sala común, ignorando por completo a la melena pelirroja que me vio pasar como una exhalación. ¿Por qué Ginny no estaba entrenando? No quería hablar con ella en esos momentos, y sin duda alguna me seguiría al dormitorio al ver mi prisa.
Dicho y hecho, a los pocos segundos de cerrar la puerta escuché que la abrían.
- ¿Hermione? ¿Te encuentras bien?- me preguntó preocupada.
- Si Ginny… solo tuve una discusión con Ron…- le dije, lo cuál no era una mentira del todo.
- Ah… ese tonto. No te preocupes, ya sabes cómo es él…- me dijo mientras me daba un rápido abrazo.
- Gracias Ginny. En realidad no me molestó mucho, pero no tenía ganas de discutir con él…-
- Ya veo. Bueno, estaré afuera. Cualquier cosa que necesites, ya sabes…- se despidió de mí al ver que yo prefería estar sola.
- Gracias Ginny-
Al escuchar que Ginny abría la puerta para salir, rogué para que Ron no me hubiera seguido. Si lo había hecho, podía darme por perdida. Le contaría a Ginny lo que había pasado y entonces ella entraría de nuevo, con las preguntas de Ron y las suyas al mismo tiempo. Me arrepentía inmensamente de lo que había dicho.
- ¡Ginny!- la voz de Ron se hizo presente casi al instante.
- Ella no quiere hablar contigo Ron- dijo Ginny cortante.
- ¡Ella y Harry!...- no fue capaz de completar la frase.
- ¿Qué cosa?- le contestó Ginny sin entender. La puerta se cerró y las voces se opacaron.
Enterré mi cabeza en la almohada y deseé poder desaparecer. La capa invisible de Harry sería tan útil en estos momentos…
- ¡Hermione!- la puerta se abrió de golpe. Yo me hundí aún más en la cama con la esperanza de hacerme diminuta.
- ¡Hermione! ¡Tienes que contarme eso!- dijo Ginny emocionada saltando a mi cama.
- ¿Qué quieres que te cuente?- le dije con un tono aburrido.
- ¿Como que qué? Pues lo de tú y Harry…- me dijo desesperada.
- ¿Yo y Harry qué?- le dije fingiendo no entender ni una sola palabra de lo que decía.
- ¡Vamos Hermione! No eres buena mintiendo…- me dijo haciendo suyas las palabras que yo siempre le decía. Me odié a mi misma.
- Pues no hay mucho que contar… nada interesante o importante…- le dije sintiéndome la peor persona en el mundo. Harry si era importante.
- ¿Son novios?- me preguntó sin rodeos al ver que yo no tenía la menor intención de contarle detalles.
- Algo así. Podría decirse que… más o menos…- ¿Por qué me era tan difícil aceptarlo? Ya se lo había dicho a Ron sin preámbulos.
- ¿Más o menos? ¿Cómo es eso? ¿Si o no?-
- Pues… supongo que si…- le dije sin entusiasmo.
Ginny me miró un largo rato sin decir nada, pero con una enorme sonrisa. Entonces se levantó y salió del dormitorio, supongo que para contárselo a Ron.
"Al menos el Hogwarts no tardará en saberlo…", pensé. Eso era lo que yo había querido antes. Decirle a Harry que estaba bien si le decía a sus amigos. Ahora ya no estaba tan segura. ¿Por qué era tan indecisa?
Tras meditarlo un poco, me di cuenta de que me costaba expresar ese tipo de emociones. Me costaba pensar que alguien por fin se había inmiscuido en mi vida. Era torturante pensar que tenía que compartir con alguien un poco de mi vida, y que las cosas ya no estaban completamente bajo mi control. Nunca me había permitido dejar entrar a alguien en mi vida, pues de esa forma evadía el tener que compartir una pequeña parte de mi con otra persona de forma sentimental.
Por otra parte, no me imaginaba a mi misma comportándome como novia. Definitivamente jamás podría comportarme como Lavender con Ron o como Ginny con Dean en el pasado.
Con tristeza y desconsuelo, me di cuenta de que yo, Hermione Granger, la sabelotodo de Hogwarts, era una persona fría, no muy cariñosa, y de acciones indiferentes hacia el amor.
