Capítulo 10

¨ Decisión: ¿Luchar? O ¿Perderla? ¨


5:00 AM

Apenas había conciliado el sueño. La imagen de Sasuke y Hinata en el parecían no querer dejar mi mente. Entre las pesadillas que me atosigaban recalcaba una en la que Hinata se casaba con Sasuke y formaban una familia muy unida...lejos de mí, donde en cambio yo vivía desamparado y estático en el pasado, torturándome a mí mismo con remordimiento día a día.

Hacía una media hora había observado a Hinata besando a Sasuke y… había que ser realista, los dos se complementaban e incluso había notado en la mirada de Sasuke un gran aprecio hacia Hinata…algo que nunca había sucedido antes y que me atormentaba el siquiera pensar que este la viera de forma especial, de una forma en la cual estúpidamente yo no pude verla años atrás…o quizás sí, pero que se vio opacada por una estúpida obsesión.

Suspire.

Era triste y doloroso a la vez… Por una estupidez había perdido el amor de Hinata y mis cuentas se pagaron con una venganza de su parte, un golpe directo y certero a mi corazón, ella había sabido jugar bien sus cartas. Me encontraba dolido y pensaba que no había forma en que mi situación mejorara, porque de una u otra forma Hinata ya no estaría conmigo y eso era lo único que anhelaba.

Tenía que admitir algo, era realmente desolador decirme esto pero… Hinata no era para mí, nunca lo había sido ni lo sería, por tal razón debía borrar todo lo escrito de nuestra trágica historia y ¿Cómo?

Empezando desde cero. Centrarme en mis estudios, esforzarme y tal vez… tal vez así lograría sacar a Hinata de mis pensamientos diarios. Sé que al comienzo iba a ser duro pero con el paso del tiempo iba a superar esto.

Con estos pensamientos volví a cerrar mis ojos, los cuales debían de estar rojos de tanto llanto por que… Era un Humano y tenía el derecho a llorar, debía admitir que a pesar de ser hombre no era de piedra sino de carne y hueso, con sentimientos incrustados a mi alma. ¨Cómo desearía ser carente de sentimientos¨ sin embargo, estos deseos nunca iban a realizarse ya que al parecer a mi tonta existencia le es inevitable tener mala suerte.

Me oville más en mis sabanas para hacia evitar el frio de la madrugada.

Dos Horas después.

7:00 de la mañana

-¡Naruto!-Resonó un grito por toda la casa. Era el grito de mi madre. ¨ ¡Raro! ¿No?!¨

-K-Kushina creo que todavía debería descansar…-Se escuchó la voz de mi padre intentando calmar a mi madre, que según yo escuchaba subía por las escaleras.

-¡Naruto!-La puerta se abrió de golpe mostrando a mi madre echa una fiera mientras yo estaba acostado, hundido en mi depresión, con un corazón aún más roto por lo que mis ojos desgraciadamente fueron testigos en la madrugada y por lo que mi mente no dejaba de resonar como eco en mis pensamientos, las palabras de ella: ¨Estuve pensándolo y… acepto ser tu novia¨ Realmente sus palabras provocaron que la fisura ya abierta en mi corazón aumentará su longitud por más imposible que sonará, esto tomando en cuenta el dolor que ya sentía desde su venganza, pero me lo merecía por ser un ¡imbécil!¡canalla!¡idiota! Me merecía todo tipo de ofensas que pudieran existir en este mundo. ¡No podía dejar de repetírmelo en mi mente!

-¡Namikaze Naruto! Saldrás de esa cama a tu manera o… - Trono sus nudillos - Como a mami le gusta… A su manera -Dijo amenazadoramente. En ese momento nada me importaba, solo quería dormir y jamás volver a despertar. Quería solo desaparecer…

Obviamente eso no podía ser ya que mi madre me tomo de los pies y me llevo a rastras al baño.

Estaba loca.

-Kushina ¿no crees que exageraste? -Dijo mi padre observando el como mi madre me metía bruscamente a la tina con agua caliente, aún con mi pijama puesta.

-¡Ahhhhhh! -Grite despertándome al instante y saliendo rápidamente de la tina de agua caliente -¡¿Usted está loca?! -Le pregunte exaltado y adolorido. Mi madre me miro con malicia.

-Vuelves a llamarme loca y no habrá rammen para ti durante un año -Me dijo maliciosamente, muy segura de que su amenaza surtiría efecto…pero estaba equivocada.

¡Nadie podía prohibirme el Rammen! Era mi fuente de vida, era lo vital para mí. O al menos eso pensaba hasta que supe que había perdido a Hinata: mi verdadera fuente de vida.

-Está bien, así habrá más para ti-Le respondí sin darle crédito a su amenaza, provocando al instante el desencajamiento de las mandíbula de mis padres. Alcé ambas cejas para después cambiar a un semblante de fastidio -¿Puedes irte madre? O ¿también querrás bañarme? – con sarcasmo.

.-Naruto…- Siseo enojada pero le cerré la puerta en su cara, poniendo el seguro para así evitar que abriera la puerta y me diera un golpe.

Suspire pesadamente.

Hoy iba hacer un día realmente agotador…

Ya me encontraba en clase de estadística, impartida por la profesora Kurenai, quién era realmente hermosa pero no se comparaba ni de cerca con mi Hinata…

¿¡Mi Hinata?! Ni siquiera éramos novios y nunca fue mía, porque ni quisiera habíamos llegado a hacerlo. Y bueno, tal vez en algún momento de nuestra relación había pensado en hacerlo con ella pero esa idea la había descartado rápidamente. Ella era muy inocente y no debía corromperla…ni corromperme a mí mismo y aún más al tomar en cuenta a la sociedad de hoy en día…

¿Qué clase de cosas pensaba? Si incluso Hinata me había confesado un secreto dos años atrás y era que portaba un anillo que guardaba su más preciada promesa en aquellos días, ella quería esperar hasta el matrimonio. ¿Matrimonio? ¿¡Matrimonio?! ¨Hasta el casamiento, solo contigo Naruto-Kun¨ Resonaban esas palabras de hacía dos años. ¡Diablos! ¡Ella pensaba casarse conmigo! ¡Eso había sido casi una indirecta más que directa! ¡¿Tanto era su amor por mí?!

Y pensar que ella se olvidara de la promesa que ese anillo portaba en su dedo anular, pensar que …se convertiría en toda una experta y activa mujer en cuanto a lo sexual se refiera, pues… ¿Qué propósitos guardan tantos preservativos para una noche?. La respuesta no era graciosa. No para mí. Solo pensar que el cuerpo de Hinata había sido tocado por cual hombre se le interpusiera…era demasiado para mí. Mi Hinata no era mía, no lo fue ni lo sería. Supongo que ella había de preferir el acostarse con cualquier desconocido a su suerte que con la escoria de su ¨ex¨-novio.

Y ahora que Sasuke era su novio… No podía siquiera imaginar la clase de relación que llevarían si con solo ver los besos que se daban me dejaban estupefacto. Ellos parecían tener esa llamada flama de la pasión y supongo que sin ningún anillo interponiéndose en su camino la habían de pasar más que bien. Para mayor desgracia mía, por supuesto.

Suspiré amargamente. Yo solo era el pasado amargo de Hinata, nada más que una piedra en el zapato, ya no el chico con el cual ella deseaba casarse. ¡Y pensar todas las cosas que pudimos hacer de estar juntos!

Demonios. Mi mente pervertida estaba despertando de su largo sueño.

¡Maldito mi abuelo y sus necesidades! ¡Si fuera Tsunade-oba-chan ya lo habría dejado!

Aunque…

¡Ese no es el caso! ¡Imbécil!, además ¿Qué hacía pensando en ella? ¡¿Acaso no había decidido olvidarla y centrarme en mis estudios?! ¡Ya la había perdido y no tenía caso pensar más en ella y en lo que pudo ser!

¿Por qué me distraía con facilidad? ¡Ah! ¿Sera porque soy un idiota? ¡¿Un idiota rompe corazones?!

¡Por supuesto!

Pronto recordé algo.

¡Maldición!. Tenía que ir a casa de Hinata, y prestarle mis apuntes. Me encontraría con el pesado de Neji y su hermana mitad demonio Hanabi, sé que tendría cara de ángel pero solo era un disfraz porque por dentro esa pequeña era el mismo demonio o eso era lo que pensaba ya que antiguamente cuando era el novio de Hinata me amenazaba e incluso me había hecho algunas bromas pesadas. Aunque mi posible abucheo por parte de los Hyuga no terminaría ahí, porque bueno… Hinata me echaría luego de darle mi cuaderno, pero era de esperar, viniendo de la nueva Hinata ¿Qué cosa podía sorprenderme de ella? Era orgullosa, rencorosa, prejuiciosa, mentirosa y… y ¡Hipócrita!

¡Hipócrita! Ella tenía algo especial… ¿Persuasión? Si era eso. Era realmente persuasiva, incluso era capaz de hacer que personas como Sasuke salieran de su frio cubito de hielo. Ella era realmente ¿Malvada?

Quizás. Quizás en estos dos años había perdido la dulzura de su carácter. Ahora cabía recalcar que tenía muchos defectos pero sabía que muy en el fondo aún se encontraba la Hinata verdadera, la Hinata que amaba, en algún rincón de ese frio corazón.

Sinceramente no sabía porque me hacía ilusiones tontas… Era realmente tonto el pensar que Hinata cambiaria. Ella había dejado en claro que la antigua Hinata solamente era una tonta niña llorona. Concepto del cual estaba en total desacuerdo, la Hinata de antes para mí era algo cercano a un ángel…no como la actual, la cual podría acercarse con un demonio: Era una completa bully con todos los débiles, estaba metida en una pandilla de quién sabe que, totalmente desligada de sus vínculos familiares, fumaba, bebía alcohol, y…por más que odie decirlo…ella era una fácil.

Pero en fin…aun así yo le seguiría amando…pues a través de esa dos bellas perlas aún veía reflejada a mi Hinata.

¨Mejor dejo de pensar¨ -me dije cansado. Estaba cerrando los ojos poco a poco, dejándome llevar por mi sistema. Finalmente me quede dormido en clase.

-…-

-Naruto… ¡Tsk! Que problemático -Se escuchó una voz despertándome.

Abrí mis ojos con pesadez reflejada para luego detenerme a observar a mi alrededor, encontrándome con…

- ¿Shikamaru?-¿Qué hacía ahí?- ¿Qué haces aquí? -Le pregunte al que era mi mejor amigo desde la preparatoria.

-Estoy aquí desde siempre pero me la pasaba dormido en clases y nadie se había dado cuenta -Me comento con despreocupación.

-¡Espera! ¿Qué estas estudiando? -Nuevamente le pregunte ya que me parecía más que extraño el que no lo haya notado o es que realmente era demasiado distraído. ¿O acaso el asunto entorno a Hinata ya me tenía cada vez más distante de mi entorno?

-Ingeniería, pero estoy en otra aula, así que no te preocupes, el ser distraído no dura por siempre. Conociéndote de seguro no te has dado cuenta de que la clase ya termino-Dijo adivinando en parte mis pensamientos.

-¡¿Qué?! -Grite sobresaltado mientras me levantaba bruscamente, saliendo inmediatamente del salón, dejando atrás a un extrañado Shikamaru al recordar que debía ser puntual al llegar a casa de Hinata.

-Problemático…-Susurro Shikamaru.

¡Diablos!

Me había quedado dormido y ni nadie había tenido la gentileza de despertarme, aunque era de esperarse, suponía que todos pensaban que el escandaloso del salón no habría venido a clases ya que en el transcurso de las clases todo estaba en silencio cuando normalmente era yo el que hacia mayor ruido y era reprendido por los profesores por mi comportamiento infantil.

¿Infantil? … Hinata me llamaba infantil.

Entonces, corrí por los pasillos sin notar a las personas que caminaban por los mismos, pronto choque con alguien y ambos caíamos al suelo estruendosamente.

-L-lo siento. No me fije por donde caminaba hehe – me disculpe con cierto deje de dolor mientras ayudaba a la chica a levantarse.

-N-no importa - Me contesto tímidamente.

La observe detenidamente. Toda esa situación me era similar a cuando…conocí a mi Hinata.

Extrañamente esa chica de cabellera se parecía o me recordaba un poco a Hinata, a la antigua Hinata pero con la gran diferencia de su cabello y de sus ojos violetas, lo que en realidad me recordaba a Hinata era el carácter tímido y un poco sumiso que aparentaba esa desconocida. Aunque algo en ella se me hacía un poco conocido pero…

¿Qué podía decir? Era Namikaze Naruto y el olvidar los rostros de las personas era una de mis especialidades.

-S-soy Shion -Me dijo de repente sin haberle preguntado. Fruncí el ceño levemente extrañado.

Sí. Era muy diferente a la antigua Hinata o no tanto solo que ¨Shion¨ era… ¿¡Shion?! ¡¿Acaso dijo que nombre era Shion! ¡Ella era la chica rara que me acosaba en primaria!, aunque ahora que lo pensaba acoso no era cuando le gustas a alguien.

-¿Shion? ¿Eres tú?-Le cuestione dudoso.

-¡Espera! ¿N-naruto-Kun? -

-¡Sí! Sabía que eras aquella niña que me acosaba en primaria -

-¿Acosaba?... ¡N-no te acosaba! -Me grito sonrojada - E-era una niña y solamente me gustabas y quería hacértelo saber a diario…-Susurro esto último casi para sí misma.

-¿Estudias aquí?-Le pregunte curioso. Sé que sonaría extraño pensar que todos mis antiguos compañeros o conocidos estudiaran en el mismo lugar. Era raro.

-¡S-si! ¡M-medicina!-respondió en un apenas entendible tartamudeo.

-¡Qué bien! Salvaras vidas y…-decía pero súbitamente recordé que Hinata me esperaba en su casa y… ¡Llegaba tarde! - ¡Oye! ¡Discúlpame pero tengo que irme ahora!-me excusé rápidamente mientras miraba la hora - Debo ir a ver a Hinata-Chan así que… ¡adiós! -Le grite mientras empezaba a correr hacia el estacionamiento.

-Hinata-chan…-Susurro Shion con un deje de tristeza.

Logré escucharla, a lo que solo atine a fruncir el ceño, sin entender nada.

Estaba nervioso.

Iba ir a casa de Hinata y no quería verla porque sabía que si lo hacía la herida en mi corazón solo dolería más. Era estúpido decirme esto pero…

Mi corazón era frágil y muy sensible en cuanto a amor se decía. Primeramente con Sakura creí experimentar un sentimiento profundo hacia una persona, sin embargo solo me estaba engañando, porque con Hinata era distinto, realmente diferente, una explosión de emociones y… y…

¡Era ridículo! ¡Me estaba volviendo cursi! Pero tristemente era la verdad.

Suspire.

Solo faltaban unas cuantas cuadras para llegar a la casa de Hinata. Debía prepararme mentalmente para siquiera mostrarme sereno ante su presencia.

Maneje los más lento posible para no llegar lo más rápido pero estaba retrasado y debía cumplir las órdenes de Tsunade-oba-chan o sino…

Me quebraría los huesos para verme agonizar y echarme en cara lo irresponsable que fui.

¡Demonios! ¡Mi abuela era una abusadora!

Suspire Nuevamente.

Pronto ya me encontraba frente a los inmensos portones de la residencia Hyuga.

-¡Tsk! Nadie me había dicho que había guardias -Me dije. Porque antes los Hyugas usaban intercomunicadores pero por lo visto habían cambiado su manera de proteger a las herederas. Supuse que se debía a que las empresas Hyuga día a día aumentaban los ceros a su cuenta bancaria, convirtiéndose en los últimos años en una de las familias más reconocidas internacionalmente en el mundo de los negocios, incluyendo a las Namikaze y sin faltar mencionar a los Uchiha. Estas eran las tres compañías más importantes en todo Japón. Hinata era la heredera principal de los Hyuga, por lo que la protegían, y aún más cuando ella pertenecía a una banda de agresivos. Hinata debía tener que cuidarse de maleantes que quisieran matarla o secuestrarla…

Hasta ahora ella parecía haber corrido con suerte. Aunque, considero que influye el hecho de que Hinata era demasiado fuerte, incluso mi cuerpo había experimentado sus fuertes puños…era la sensación más horrible que había sentido en toda mi vida. Supongo que los puños dirigidos para mi incluían una dosis extra de fuerza puesto que era la persona que más detestaba en el mundo.

Volviendo fuera de mis pensamientos…

-¿Quién es usted?- pregunto uno de los guardias que estaba al lado de la ventanilla del auto -Muéstreme su identificación- pidió severo.

¿Identificación? ¡Ni que fuera a robar!

- No traje mi identificación Je je je-Le dije con despreocupación.

-Pues, sin identificación no hay paso, y ¿Quién es usted?-Me pregunto nuevamente. Estaba nervioso, la mirada que ese guardia me daba era realmente abusiva.

-Yo…Yo…-Estaba aterrado, parecía un gorila que en cualquier instante iba a sacar un mazo e iba a golpearme con él. Era una de las personas más intimidantes que había visto en mi corta vida.

-James. Tenemos un sospechoso afuera-Llamo a alguien por el radio comunicador- ¿Podrías venir a identificarlo? Bien. Te esperamos, mientras lo mantendremos detenido.

- ¡¿Detenido?!-Grite exaltado. ¿Había dicho que detenido? Eso era una mala broma ¿no?

-Señor, por favor no se exalte -Dijo el guardia calmado.

-¡¿Qué no me exalte?! -Salí del auto enojado e incrédulo. ¿Qué se creían? Era Namikaze Naruto no un roba niñas. ¡Tal trato era una ofensa a mi apellido! - ¡Todos están locos! ¡Déjenme pasar! ¡Debo ver a Hinata! -

-La señorita Hyuga no espera a nadie que yo sepa caballero -Hablo una voz refinada -¿Quién es usted? y ¿Por qué busca a la Señorita Hyuga? Y ha armado un gran escándalo por querer entrar-cuestiono serenamente el que parecía ser el mayordomo de la familia Hyuga. Un hombre con clase y que lo demostraba con su forma tanto de hablar como de vestir.

-Namikaze Naruto. Y no he armado tal escándalo, solamente quiero pasar…-Le respondí fastidiado.

El mayordomo al escuchar mi nombre abrió los ojos estrepitosamente, quedando inmediatamente en shock, perdiendo esa compostura que parecía propia de su persona.

-Caballero ¿U-usted es Namikaze Naruto? -Me pregunto entre sorprendido e incrédulo.

-¡Perdón! ¿No lo había dicho antes?-Nótese el sarcasmo en mi voz.

-Namikaze Naruto…-Siseo el Ingles furioso. ¿Cómo pude notar que era inglés? ¡Ah! Por su acento británico. ¡Ja! Mis oídos no me engañaban.

Inesperadamente en ese momento el tal James me sujeto bruscamente del cuello de la camisa, perdiendo todo atisbo de cordura en el instante.

-¡Usted es el que rompió el frágil corazón de la señorita Hinata! –Me reprochó enfadado-He esperado este momento para romperte la cara -Alzo su puño preparado para darme un gran golpe en la quijada pero… se detuvo a centímetros de mi rostro, haciéndome tragar duro por lo cerca que estuve de recibir un golpe certero. Me soltó debido a que ese no era el comportamiento de un educado Mayordomo.

-No tiene caso que te golpee. Solo eres un niño malcriado. No vales la perdida de mis modales, solo eres escoria -Me dijo dirigiéndome una expresión de desprecio que solo me hizo bajar la cabeza humillado. Pronto el mayordomo se volteo y dispuso a irse. Aunque no se lo permití.

¡No era momento de sentirme mal! ¡Tenía una tarea que hacer!

-¡Necesito entrar! ¡Debo ver a Hinata!-Grite tratando de llamar su atención.

Él se volteo y me miro con recelo: - Déjeme comunicarle de que el señor Hiashi Hyuga hace dos años dio la orden de no dejar entrar terminantemente a esta casa a Naruto Namikaze…por razones personales-

-…- No comente nada. Sabia la razón del porque lo había hecho, seguramente todos estaban conscientes de lo que yo y Sakura le habíamos hecho a Hinata. Era un golpe más para mí. El saber que no sería nunca bienvenido por la familia de la chica que amaba. Definitivamente había perdido a Hinata y a todo el paquete completo.

-Conozco a la señorita Hyuga desde pequeña, pero desgraciadamente tuve que regresar por asuntos personales temporalmente a mi amada Inglaterra, de eso ya hace dos años, pero…cuando volví…el comportamiento de la señorita Hinata cambió radicalmente, el brillo que la caracterizaba había desaparecido de sus bellos ojos…ella siempre fue para mí como una hija y el verla devastada, destruida, si son palabras que puedan abarcar el dolor que vi en su semblante fue…no tengo palabras para describirlo y más aún cuando supe por otras voces la razón de tal agonía…sentí rabia contra un desconocido por primera vez en mi vida y he de decirte que no fue una sensación agradable-

-Si pero…-No sabía que decir. Había dañado mucho a Hinata en esa época y no hacía falta repetírmelo en cada instante como en esos momentos.

En ese momento caí en la magnitud del daño de mis acciones. James sufrió por Hinata y supongo que su familia también…mi obsesión por Sakura hizo pagar a terceros. Era un completo patán. Realmente era escoria.

¿Cuántas noches te hice llorar Hinata? ¿Cuántas lágrimas tuviste que derramar para expulsarme de tu vida? ¿Cuántas para llevarte consigo a mi Hinata y crear a la ¨fuerte¨ Hinata que afirmas ser?

-Lo detesto, su persona me aborrece, no debería llamarse hombre por hacer eso- atacó sin cuidado de sus palabras, con un odio contenido palpable.

-….- eso golpeo mi orgullo. Realmente era poco hombre.

- Señor. Tiene que irse antes que les dé la orden a los guardias para que lo escolten hacia su auto- amenazo.

Pronto desperté del trance en el que repentinamente me vi sumido. ¡Fuera hombre o no debía darle mis apuntes a Hinata personalmente!

-¡Eh! ¡No me voy hasta que no haya hablado con Hinata!-Les grite montando un escándalo en plena calle.

¨Qué vergüenza¨ pensé al ver que todos los que pasaban por esa calle me miraban como si me tratase de un lunático.

-James déjalo entrar-Interrumpió una voz que especialmente conocía.

-¡Señorita Hanabi…!-Exclamo James sorprendido- ¡Pero son ordenes de su padre…!-

-No me importa. ¿No les avisaron que ese de ahí iba a llegar hoy? Mi hermana quiere verlo ahora-

¿Hanabi? ¡Por Dios! Había crecido demasiado. La última vez que la había visto era del tamaño de un Chihuahua. Pero no literalmente.

-De acuerdo, déjenlo entrar - Dio la orden un James a regañadientes, molesto.

-¡Por fin! -exclame aliviado. Subí a mi auto y conduje directo a la residencia Hyuga. Aunque me pregunte del como James y Hanabi habían llegado ahí. El camino a la mansión Hyuga era demasiado extenso para recorrerlo a pie.

No le di importancia ya que ya me encontraba en las puertas de la mansión.

No sabía que debía hacer. Tocar o simplemente entrar.

La segunda me pareció tentadora pero opte por la primera.

Toque y espere a que una de las sirvientas abriera… Entre, ya que nadie parecía querer abrir.

Entonces, me adentre a la sala pero me arrepentí de haberlo hecho ya que cierta persona que me odiaba estaba presente en el salón.

-¡Pero qué demonios…! -Exclamo exaltado Hiashi Hyuga mientras bruscamente se reincorporaba del sillón en el que parecía leer unos informes.- ¿Qué hace esta rata en mi casa?- cuestiono al mayordomo totalmente de sus casillas, sin siquiera dirigirme una mirada, como si me tratara de un simple… ¿rata?

¡Wow! ¡El gran Hiashi Hyuga me había llamado rata! Va directo a la lista de los sobrenombres despectivos en contra mi persona. Desde que me rencontré con Hinata estos caían como lluvia del cielo.

-H-Hiashi-Sama-Le dije con miedo infundida en mi voz.

-H-Hiashi-Sama-Se escuchó la voz de James tras mi espalda.

-Ordene CLARAMENTE que Naruto Namikaze no podía ni caminar enfrente de esta casa-Dijo Hiashi furioso -Nunca lo perdonare por hacer llorar a mi Hija-

-Señor respecto a eso…- Me interrumpió nuevamente.

-Sé que en el pasado no le prestaba atención a mis hijas, que quizás era un mal padre pero… lo que le hiciste a ella, la cambio por completo. Me cambio por completo, me ha enseñado una importante lección y es: No dejar a mis hijas a la suerte de cualquiera que se les acerqué-su semblante se tornó sombrío: -…Si tan solo hubiera estado presente como un verdadero padre para mi hija no hubiera permitido que ella se involucrará ni mucho menos que mocosos abusadores como tú y esa Haruno se burlaran de sus sentimientos -afirmó con arrepentimiento e impotencia en su voz mientras apretaba ambos puños fuertemente. – Todo por un juego infantil de dos mocosos despreciables- su voz retomo la furia y carácter del principio. Me dirigió una mirada de desprecio a lo que yo solo baje mi rostro, humillado de nuevo.

-Lo sé pero yo…pedí disculpas -Susurre lo ultimo

-¡Eso no soluciona nada! –Grito el furioso primo de Hinata, Neji, quién se había recién llegado a la sala. ¨Lo sé pero… ¿Qué más puedo hacer que pedir disculpas?¨. -…Namikaze Naruto – siseó mientras me observaba detenidamente- …nunca creí volver a ver tu rostro, tal como el cobarde que eres supuse que nunca te atreverías a pisar esta casa, pero creo que me equivoque. Eres un cínico- escupió con rabia impregnadas en cada palabras. –Y pensar que creía que eras un gran chico para Hinata-sama cuando no dejabas de ser un playboy, un simple perro faldero- No me sorprendió la mirada de desprecio ni la ofensa a mi persona que me dirigió al verme. Ya me había quedado más que claro que no era bienvenido a esa casa.

Se sentía como una segunda venganza. Durante los últimos años había continuado con mi vida pretendiendo que todo estaba bien, tratando de ignorar mi pasado con Hinata y ahora que me reencuentro con ella todo me cae estrepitosamente. Realmente el karma existe.

-¿Qué sucede aquí? -Dijo una voz que se unía al salón - Trataba de dormir pero este gran alboroto me despertó -Comento Hinata – Realmente en esta estúpida casa no se puede vivir en paz- con fastidio.

Baje el rostro tapando con mi flequillo mis ojos.

Ella no recordaba que iba a llegar… solamente ella quería dormir. De seguro quería soñar con el estúpido de Sasuke.

Pronto la mirada somnolienta de Hinata se fijó en mí. Percatándose hasta ese momento de mí presencia.

-Naruto-Me llamo mientras se formaba una mueca en su rostro. Ella encontraba recostada sobre un sofá. Solo atine a observarla tímidamente -¡Llegas Tarde! -Me grito para luego coger un cojín y tirármelo directo al rostro. El golpe fue tan brusco que caí de espalda.

-¡Hinata!-Exclamo Hiashi sorprendido ante la agresividad de su primogénita.

-¿Qué?... El llego tarde, tenía que pagar-Le respondió sin ninguna preocupación mientras sonreía de medio lado -¡y TÚ! ¡Imbécil!-Me señalo -Sube… en unos minutos estaré arriba -Me dijo para marcharse hacia la cocina.

Me levante del duro y frío suelo para dirigirme hacia a fuera de la sala y encaminarme hasta las escaleras que me llevarían a la habitación de Hinata.

Percibía las miradas atentas del mayordomo, casi todo el personal de la casa y la infaltable familia Hyuga: Hanabi, Neji y Hiashi. Eran miradas cargadas de sentimiento, la cual suponía que era odio. Se sentía que me clavaban cuchillos en las espaldas por lo que subí más a prisa y me dirigí a grandes pasos a la Habitación de Hinata.

Era algo que nunca había experimentado, escalón a escalón que subía caía sobre mí el peso de mis acciones a través de tan filosas miradas. Si las miradas mataran…

….

Pronto ya me encontraba en la habitación de Hinata.

Su habitación estaba más… Distinta. Todo era más… Negro y morado. Aunque aún conservaba algunos de sus peluches y algunos retratos.

Pronto mi mirada se concentró en una bolsa que parecía de regalo, de una tienda muy fina. Fue inevitable no toparme con la tarjeta de quién parecía habérsela obsequiado.

¨Para ti, mi hermosa Hinata. No puedo esperar a que lo uses conmigo.

Te desea. Sasuke¨

Apreté fuertemente la mandíbula, sintiendo celos y rabia por la forma en que Sasuke se dirigía a mi dulce Hinata. Todo parecía tener cierta connotación…

Molesto tome la bolsa y me dispuse a ver el contenido.

Me sonroje furiosamente.

-¿L-lencería?-balbucee al ver con mis propios ojos lo que parecía ser un despampanante conjunto de lencería…muy sexy y que probablemente fuera para…

Suspire. Todo había cambiado a excepciones de algunas cosas. Pequeñas cosas.

La última vez que había entrado a su habitación había sido el día antes de…

Mis pensamientos se vieron interrumpidos por Hinata que llevaba consigo en su mano un embace de Nutella…

Pronto guarde las prendas en la bolsa, no más así no evite que Hinata viera que tenía la bolsa en mano.

-¿Qué es eso que tienes ahí?-con recelo. Tal parece que aún no había visto el regalo de su ¨novio¨.

-¿E-esto?-le señale la bolsa.

-Siiii-con fastidio.- Si que eres retrasado-

-P-pues es tuyo. ¡Me dijeron que te lo entregara!-

-¿Quién?-

-U-una de las señoras de servicio-respondí.

-Damela-exigio y prácticamente me la arrebato de las manos.

Me dispuse a observar detenidamente su actitud entorno al regalo. Primero tomo la tarjeta, la leyó y sonrió. Golpe bajo para mí. Aunque debo admitir que al ver el contenido de la bolsa su sonrisa desapareció por completo.

Hinata palideció. Y rápidamente guardo la bolsa en el armario. Se notaba nerviosa. En cierto sentido me recordó a la vieja Hinata cuando se avergonzaba por algo. Sentí nostalgia y añoranza.

-E-entonces…¿Qué temas dieron?.-Me pregunto tratando de disimular, sentándose en un sillón mientras comía. Se miraba tan tierna. Realmente envidiaba a Sasuke por tener a Hinata. Se miraba realmente hermosa con ese pantalón corto y esa chaqueta negra que la protegía del frio aire y su cabello que estaba adornado con un lazo en forma de calavera.

Aun siendo un poco oscura se miraba tan hermosa.

Suspire con cara de tonto. Hinata que me miraba extraña me lanzo un cojín.

-¡Naruto! ¡Idiota! ¡¿Estas sordo?! -Me grito - ¿¡Qué temas recibieron!?

-¿D-de que Temas?-Le cuestione saliendo de mis pensamientos casi pervertidos.

-Del Tema de que corazón se escribe con z y no con s -Me respondió fastidiada - Eres demasiado tonto. Deberían internarte en un centro para personas con especialidades mentales como tú.

-Sé que soy tonto pero no tengo retrasos-

-¡Si! Sí que bien…- Contesto ignorando mi repuesta -Entonces… ¿Me das tu cuaderno? Creo que es lo único que voy a poder ocupar hoy, ya que supongo que solo copiaste y no entendiste nada-

- Tienes razón, no pude ni prestar atención el resto de la clase debido a que no me encuentro estable, creo que por lo menos emocionalmente -

-¿Emocionalmente? Sabía que no has superado a Sakura. Me dijo mientras pasaba de reojo mi cuaderno de… ¿En qué momento me lo quito? ¡Bah! Eso no importaba en esos momentos -Supere a Sakura, pero no te supero todavía a ti, pero creo que pronto lo hare. Sasuke y tú se miraban acaramelados a las cinco de la mañana -Le comente sacando a relucir el tema de Sasuke Uchiha, con cierto recelo que… ¡Diablos! ¡No pude evitar escapar!

No sabía exactamente el por qué le comente que los había visto, supongo que estaba enojado con ellos, agregando el hecho de que era impulsivo y no sabía medir bien mis palabras

¡Detestaba a Sasuke! Y me odiaba a mí y un poco a Hinata por estar con Sasuke. Estaba celoso.

-¡Nos espiaste! ¡Eres un acosador! -Me grito furiosa. Se levantó de golpe - ¿Cómo sabias que estábamos ahí?-

-¡Solo paseaba! ¡Y no soy un acosador! –me defendí mientras comenzaba a retroceder unos pasos puesto que Hinata se acercaba peligrosamente a mí, se notaba que estaba molesta.

-¡Eres un maldito…!- y Hinata empezó a decir palabras impropias de una dama. -¡Te odio! ¡Eres despreciable! ¡Te detesto maldito…!-

Debía admitir que se miraba hermosa enojada por lo que no pude detener el impulso y deseo de besar sus labios rosados. La amaba tanto.

El amor era impulsivo…

Sujete y tome con mis manos su rostro mientras la acercaba más a mí y finalmente posaba mis labios sobre los suyos. La bese. Ella no forcejeo al principio debido a la impresión pero luego empezó a intentar apartarme.

Hinata era fuerte pero no más que yo. Gracias a esa ventaja pude seguir disfrutando unos segundos más de sus labios, pero el oxígeno era vital para nuestros pulmones por lo que a regañadientes tuve que liberar su boca de la mía, sin soltar su rostro, apresándola entre mi rostro y el suyo.

-Eres…un…atrevido-Me dijo agitada, nuestros alientos chocaban, lo cual solo me sumía aún más en el hechizo de su esencia. Hinata me fulmino con la mirada: - No vuelvas a besarme nunca en tu vida… - Ignorando su amenaza la volví a besar, dejando sus palabras en su boca. Me gustaba besarla, era como estar en el paraíso, pero Hinata me empujo levemente, rompiendo el beso.

-¿C-como…? - Apenas pudo decir Hinata.

Sonreí.

Aun podía tener algún efecto en ella.

Aprovechándome de su impresión volví a tomar posesión de sus labios, hasta que para mayor impresión mía Hinata empezó a corresponderme, colocando sus brazos sobre mis hombros y atrayéndome más hacia ella, tomándome de los cabellos. Quise desfallecer de felicidad, a lo cual solo profundé más el beso, volviéndose este más apasionado hasta que…

¡Hinata me mordió la lengua!

¡Diablos! ¡Era demasiado bueno para ser verdad!

-¡AH! – exclame adolorido mientras me separaba bruscamente de ella y casi brincaba de dolor con la lengua de fuera, tratando de apaciguar el dolor. Hinata no se había moderado al morderme. : - ¡Ah! ¡Hinata! ¡¿Acaso planeaba arrancarme la lengua?! – le reproché, tratando de articular bien las palabras ante mi adolorida lengua.

-Humm…ahora que lo mencionas no habría sido una mala idea. Así nunca volvería a escuchar esa irritante voz que tienes para decir pura tonterías nunca más en mi vida- soltó divertida- Eso te pasa por meter tu lengua donde no la llaman-con sorna ante mi persona que aún no superaba el dolor de su agresión. – Tu mismo sabes que ahora tengo novio, así que no te sientas que tienes libertades conmigo. Aunque estuviera soltera, ni así desearía que me besarás…me das asco, ahora mismo debo lavarme la boca-dijo con asco fingido mientras entraba al baño.

Pronto caí en la realidad.

¡Esperen! ¡La bese! ¡Que imbécil! Ella estaba con Sasuke aunque Sasuke no me importaba en ese instante! ¡Solamente importaba lo que me había dicho antes!: ¡No podía olvidarla!

Jale de mis rubios cabellos frustrado. No sabía que hacer…

¿Cómo se podía olvidar a alguien? Ni yo sabía como pero… ¡Ahhhhhhh!

-Tengo que irme- Tenia que consultar algunos asuntos con mi almohada. Cogí mis cosas y me marche de la mansión Hyuga sin despedirme de alguien, dejando en esa mansión a una Hinata extrañada sorprendida e impactada… y furiosa.

….

Residencia Namikaze Uzumaki…

Hacía más de tres horas que estaba encerrado en mi Habitación.

Estar acostado en mi cama no ayudaba en nada. Mi cabeza parecía querer explotar en cualquier instante.

La frustración y el miedo estaban apoderándose de mí. Quería olvidarla pero no perderla.

Pensé que había cerrado el capítulo de mi historia con Hinata pero no… ella estaba en todo. En mi mente, hasta en mis sueños.

Suspire cansado. Últimamente se me daba el hábito de divagar sobre mi vida en mi cama.

No quería estar sufriendo por un mal amor. Debía superarla de una buena vez, sin embargo los malditos sentimientos existían.

Tocaron a mi puerta.

-Pase…-Dije hundiendo más mi rostro en la almohada.

-Naruto ¿Por qué estas deprimido´ttbanne? No has comida Rammen en toda esta semana y eso…nos preocupa de sobremanera- habló mi madre con un semblante serio.

-No se… que me pasa -Le conteste volteándola a ver.

-Si sabes, lo que pasa es que no quieres decirme nada -Dijo enojada al pensar en que confiaba en ella.

- Es que… -Suspire -Lo que sucede es que Hinata está con Sasuke y… y-yo.-

-Y tu…-Me ínsito a continuar.

-Y-yo la quiero… y-yo la amo-Gire mi rostro con las mejillas sonrojadas.

¨ ¡Qué vergüenza! ¡Mi madre lo sabe ahora!¨ -Pensé apenado.

-¡Eres un estúpido Naruto! -Me grito mi madre en vez de consolarme -¿Qué haces aquí? ¡Deberías estar luchando por ella! -

-¿No escuchaste? ¡Esta con Sasuke! -Exclame.

-¡¿Y?! ¿No quieres a Hinata-chan? -Me cuestiono - Si la quisieras estuvieras ahora mismo pensando en algo para que ella se volviera a enamorar de ti-

-¡Claro que la quiero! Pero…no sé qué hacer…yo le hice mucho daño, ella me daño mucho, nuestra relación prácticamente se ha basado en odio y yo simplemente no sé cómo olvidarla –le conté con tristeza.

-¡Eres un idiota! ¿Acaso quieres perderla para siempre y que se vaya con otro que no seas tú?-

-¡No! Pero yo…-

¡Mi madre tenía razón! ¡Era un idiota! Hinata era la chica ideal para mí y debía luchar por ella.

Sé que me hizo daño pero yo antes le había ocasionado lo mismo así que las cuentas están pagadas y no podía dejar a Hinata en brazos de Sasuke.

Si no podía olvidarla debí luchar por ella y ganarle a Sasuke en vez de perderla y reprocharme todos los días lo imbécil que había sido. Además ella me había querido un día ¿Por qué no ahora?

Sonreí.

-¿Sabes? Por primera vez tienes razón. No perderé esta vez, le ganare a Sasuke y tendré a Hinata para mí-

-¡Bien! ¡Ahora para festejar a comer rammen! ¡Tu padre y yo te esperaremos en el comedor! -Exclamo mi madre saliendo de mi habitación pero pronto se asomó por mi puerta. – Por cierto Naruto ¿Te escucho rara la voz? ¿Estás enfermo o algo? –me cuestiono algo extrañada.

Me sonrojé levemente al recordar la razón del porque casi arrastrará la voz para hablar.

-Jeje es que me tropecé y me mordí la lengua. Solo es eso jeje- dije con despreocupación.

-Pero que niño tan torpe…-mi madre negó con la cabeza mientras salía de mi habitación.

Sonreí con decisión al estar solo en mi habitación. La determinación parecía fluir nuevamente por mi sistema. Esas simples palabras de mi madre me hicieron salir de ese agujero en el cual me había sumido innecesariamente.

Tenía una ventaja. Al besar a Hinata, está al principio se había quedado impactada y pude notar un leve sonrojo en sus mejillas. Era señal de que ella sentía algo por mí, aunque fuera lo más mínimo.

Ella afirmaba que fui su gran amor y un amor así no se olvida de la noche a la mañana.

Hinata Hyuga, desde este momento prometo luchar por ti y nunca perderte.

¡Juró traerte de vuelta Hinata!

¡Yo Namikaze Uzumaki Naruto nunca rompo las promesas! ¡Y esta no es la excepción!


¡Y este fue el capítulo 10! Espero no haberlos decepcionado en este capítulo.

Al menos ¿podrían dejarme un Review? :D (acepto tomatazos )

Gracias y hasta el próximo capítulo! :D

Bye