CAPITULO IX
Mikoto contuvo la respiración, y apoyo la cabeza sobre sus manos: –Mamá, –lo escuchó desde las escaleras, y no pudo evitar ojear la imagen otra vez. La había rasgado en una esquina, ¡sus manos se habían vuelto un manojo de nervios en el peor momento!, se lamentó. Pero había sido más que suficiente para sembrar la semilla de la duda.
– ¿Estas de buen humor, eh Sasuke? –le preguntó, alcanzándolo en el primer escalón. ¿Hacia cuanto que no la llamaba así, "mamá"? Se preguntó, mientras disfrutaba del rostro sereno de su hijo menor.
Entonces le dedico la misma mirada que había visto minutos atrás, esa que creyó él había perdido; sin rencores, sin resentimientos.
Su Sasuke estaba feliz, y le aterraba descubrir el porqué, ¿o acaso debía sustituir la palabra descubrir por… acepar?
La forma en la que ese fotógrafo, un hombre cualquiera que no le conocía como ella, había captado sus ojos al mirarla. Y esa sonrisa que conocía a la perfección, de comisura a comisura.
Mikoto levantó varias camisetas del suelo y las acomodó sobre la cama del moreno con cierto sopor. En su cabeza rondaba la posibilidad de dejar ir a Biwako, que ya era demasiado mayor para gran parte –por no decir todas – de las tareas de las que debía encargarse. La limpieza era ejemplo claro, y a su parecer el numero uno de la lista.
–Biwako oba-chan. –resopló, volviéndose para revisar en el espacio entre la cama y la pared en busca de alguna otra pieza de ropa que estuviera fuera de su sitio.
En su lugar, algo se deslizo hasta caer en el suelo.
El estruendo le recordó al de un reloj de pulso.
–Debí dejarlo a él. –Se lamentó, agachándose y tanteando el piso bajo la cama hasta dar con lo que resulto ser no un reloj, sino un par de pendientes; medianos y en forma de lágrimas. –Están intactos. –resopló aliviada.
–Los encontraste. –Escuchó la morena desde la entrada, dando un respigo: –Sasuke, no te escuche llegar.
El Uchiha se agacho y tomo los pendientes de las manos de Mikoto. –Se mas ordenado. –lo reprendió, mientras terminaba de revisar que nada mas estuviera bajo la cama.
–Sasuke, ¿puedo preguntarte algo? –se atrevió a decir, justo antes de salir de la habitación.
El asintió.
– ¿Por qué nunca mencionaste que acompañarías a Sakura a su evento de aniversario?
–Su acompañante era el hijo de de unos de los Hyuga, de Hizashi. Pero surgió un inconveniente la noche del evento, y no pudo llegar. No creí que te importara, por eso no lo mencione.
– ¿Sakura conoce a los Hyuga? No tenía idea.
Sasuke se encogió de hombros, dejando entrever el poco interés que tenia por los Hyuga. –Creo que se conocen del Instituto o algo. –terminó por agregar.
–El mundo es un pañuelo, ¿no? –Mikoto sonrió, y el moreno volvió a respirar con tranquilidad al verla salir.
¿Qué se supone que hiciera ahora?, se cuestionó. Si ella había preguntado por Sakura, es porque tenía dudas sobre ambos.
No quería meterla en problemas, ni tampoco quería dejarla ir. Otra vez había caído en el mismo dilema: hacer lo correcto.
Se dejó caer en la cama, todavía repasando la situación, y al cabo de un rato se quedó dormido.
La tarde transcurrió sin él, y para cuando despertó se halló completamente solo.
Se había escurrido en su cuarto para hablarle, pero ella no estaba ahí. Aun así, su móvil, las llaves del consultorio y todo lo que usualmente llevaba consigo seguían en su sitio.
El Uchiha se sentó en la terraza y sacó del bar una botella de whisky. Aun meditaba sobre lo ocurrido con Mikoto más temprano, ¿Cómo es que no había previsto que los medios no lo perjudicarían solo a él, sino que a ella también buscarían involucrarla? Se tacho de idiota.
Esa noche se había extralimitado.
Había olvidado quien era él, y quien era ella. Porque no importaba cuantas veces repitiera que las etiquetas no significaban nada, Sakura era la viuda de su hermano mayor, y siempre seria así, aunque él dijera lo contrario.
–No deberías beber entre semana.
–No te oí llegar, ¿dónde estuviste? –La pelirrosa no dijo nada. Fue entonces cuando lo notó; sus mejillas enrojecidas, casi tanto como la punta de su nariz. – Estuviste llorando.
– ¿Qué dices Sasuke? No he llorado en semanas…
–No fue una pregunta. –El moreno le acaricio la mejilla. – ¿Por qué?
Mikoto encendió la contestadora, y ambas escucharon con atención.
"Buen día, Dra. Haruno la llamábamos para concertar una segunda reunión con la Junta referente a su pasantía. Tenemos muy buenas opciones que tal vez quiera evaluar lo antes posible. Si tiene alguna duda por favor contáctese con el Dr. Hashirama Senju o llame a las oficinas centrales."
–Sakura, ¿realmente piensas irte?
–Es una posibilidad. –Confesó. –Pero la decisión no está tomada.
– ¿Qué no está tomada? –Abordó Mikoto con severidad. – ¿Qué es exactamente lo que esperas, Sakura? ¿A que Sasuke siga ilusionándose más y mas contigo, es eso?
Sakura calló.
–Escúchame muy bien, yo jamás haría nada que lastimara a mi hijo. Si tú realmente lo haces feliz, yo seré la última persona en oponerme. Pero no pretendas tomar a Sasuke como si fuera una opción, ¡el no es el reemplazo de Itachi, es su hermano!
–Jamás he visto a Sasuke como un reemplazo de nada.
–Entonces solo toma una decisión, por su bien. Si realmente deseas estar con él quédate y trátalo como a tu prioridad. Si no es así, es mejor que tomes tus cosas y te vayas lo antes posible.
– No es algo que usted deba decidir. Solo quiere hacer lo mismo que hizo con Itachi, dejarlo sin opciones. No me pinte como un monstruo cuando usted y yo sabemos que es más el daño que-
– ¿El daño que yo he causado? Yo nunca hice nada que lastimara a Itachi y mucho menos a Sasuke.
– ¡Nunca intervino cuando Fugaku lo obligo a decir entre ustedes y yo!, ¿Cree que eso no es hacerle daño? Lo que suceda o no entre Sasuke y yo, podemos resolver sin su ayuda o la de cualquier otro miembro de su familia.
– ¿Cómo puedes hablarme así, Sakura? He hecho hasta lo imposible por hacerte sentir mejor; te abrí las puertas de mi casa, te trate como a un miembro más de la familia.
– ¿Nunca lo entiendo, verdad? Que Itachi era mi esposo, y que el hijo que esperaba era un Uchiha. No tiene que fingir tratarme como lo que ya soy… Y si usted hizo todo esto por mí, es porque la culpa no la hubiese dejado vivir en paz. Todo este tiempo me he comportado como si le debiera algo a esta familia, pero por fin comprendo que no es así, y le pido que lo comprenda de una vez. No existe deuda que saldar, señora Mikoto.
–No he llorado en semanas. –Reiteró, quitándole la botella de las manos. –Deja de imaginar cosas.
–No me digas si no quieres, me preocuparé igual.
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Diciembre 23
–Sasuke, ¿cuánto más tenemos que esperar? Le dije a Uruchi que llegaría temprano para ayudarle con la decoración.
–Dímelo tú, sabes que no tengo inconveniente que viajar de noche. Adelántate con Fugaku, no veo cual es el problema, yo esperare a Sakura.
Mikoto suspiró: –Solo… no lleguen de madrugada. –La morena lo despidió con un beso en la frente, y subió a la camioneta.
Sasuke los observó alejarse hasta desaparecer en la carretera.
Y el reloj comenzó a correr.
La impaciencia ganaba terreno con cada hora, y ella seguía sin aparecer.
–Sakura, ¿dónde estás? Llevo horas esperando por ti. Deja de… perder el tiempo. –Y sus últimas palabras reflejaron su frustración en esa corta grabación. Entonces colgó, dejándose caer sobre una de las sillas del comedor.
Cerró los ojos, y al volver a abrirlos estuvo seguro de haber dormido al menos una hora.
Y ella, seguía sin aparecer.
Caminó hasta el mini bar, meneando la cabeza para mitigar un poco el dolor que le había causado dormir apoyado sobre el comedor, y se detuvo frente a las botellas de whisky, de las que se había vuelto muy cercano. –Sakura. –recordó, ladeando la mano hasta alcanzar una cajilla de color blanco, de donde saco un cigarro.
El olor a humo impregno rápidamente la sala común, y no pudo evitar pensar en ella y en cuanto le disgustaba el hábito de fumar.
Pero no existía tal hábito en él, porque en lo personal prefería beber cuando la situación lo ameritaba.
El fumar había sido cuestión de Itachi, heredado por Fugaku, y que al poco tiempo de conocerla se vio obligado a abandonar.
–Hmp. –bufó, y justo cuando se dispuso a sacudir la colilla del que dijo sería el último cigarro, la escucho llegar.
Arrugó la nariz al sentir el olor, pero no había tiempo para discusiones sin sentido. – ¿Cuánto más ibas a hacerme esperar? –Preguntó.
–Creí que encontraría la casa vacía. –dijo, tomando el cenicero y vertiéndolo en la basura. –Estaba haciendo unos trámites. No podía retrasarlos, Sasuke.
El moreno entrecerró los ojos, inconforme. –Si no querías ir pudiste decirlo desde un principio, ¿o pretendes decirme que solo estoy imaginando tu poco interés en asistir? –Le susurró, apoyando la cabeza sobre el hueco entre su cuello y su hombro.
Sakura se estremeció. – ¿D-debo vestir muy elegante? –preguntó, en un intento por evadir la situación, pero Sasuke ya tenía las manos sobre sus caderas y su respiración ya se mezclaba con la suya.
Sasuke se sonrió, y sacudió la cabeza. – ¿No te he dicho que vamos a las afueras? Montañas, es todo lo que vas a ver en los próximos tres días. –contestó, besándole el cuello y dejándola libre. Después de todo, no irían a ninguna parte sin que ella hiciera maletas primero.
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Sasuke encendió las luces al caer la tarde; los arboles se hicieron cada vez mas tupidos, hasta bloquear casi por completo la luz del sol que se ocultaba. –No recordaba que estuviera tan lejos, creo que tal vez porque Itachi conducía casi todo el camino. Y yo que odiaba ser su copiloto…
– ¿Qué edad tenias la ultima vez?
Sasuke dejo escapar un sonido gutural, mientras trataba de recordar. –Dieciséis, o tal vez diecisiete. –contestó, tomando un desvió a la mitad de la carretera. –Mis tíos ocuparon la casa poco tiempo, luego volvieron a mudarse a la ciudad. Las responsabilidades de Teyaki con la empresa eran demasiadas, vivir tan lejos dejo de ser una opción al poco tiempo. Al final, termino siendo solo una casa de campo donde nos reuníamos pocas veces al año.
– ¿Qué hay de Itachi y de ti, solían venir seguido?
–Tanto como podíamos. –Explico. –Durante el verano, y también los fines de semana, hicimos muchas fiestas aquí. Mikoto odiaba que viniéramos, y nos castigo cientos de veces pero valía la pena hacerlo. Venir aquí siempre fue un escape para todos en esta familia. –El moreno volvió a girar en un desvió, y bajo la velocidad.
Ya no había carretera, solo un camino de piedra que se abría paso entre los árboles que poco a poco los llevaban hasta un pequeño claro. : – ¿Ves eso de allá? –señaló, bajando los vidrios y permitiendo que el aire helado entrara. Era un viejo gazebo de madera, rodeado de flores salvajes y algo de maleza. –Es el jardín.
Sakura asomo la cabeza por la ventana, y cuando finalmente estuvieron lo suficientemente cerca, pudo apreciar mejor la construcción de piedras y madera, tan grande como la propia residencia Uchiha.
–Ya están todos aquí. –dijo, estacionando con cuidado. – Sakura, –Susurró, colocando nuevamente el seguro a las puertas del auto y girándose hacia ella. – ¿Qué sucede?
–No debí venir, Sasuke. No puedo entender cómo es que si no les agrade antes, voy a hacerlo ahora. No hace falta pensarlo mucho.
–No les agrado que Itachi renunciara a la empresa, eso no tiene nada que ver contigo. Te lo he dicho más de una vez, Sakura, él tenía motivos de sobra para hacerlo, no tienes porque asumir la culpa. Disfruta del tiempo que estemos aquí, solo ocúpate de eso.
Te dije que dejaras de preocuparte, Mikoto, ya están aquí. ¿Por qué tardaron tanto?
Sakura se volteo hacia la mujer que en nada encajaba con su perfil Uchiha, y la observo sonreír. –Vaya, eres aun mas encantadora en persona. Adelante, estás en tu casa.
–Tía Uruchi, –Sasuke dijo, girando las llaves del auto hasta detener el motor: –Sasuke, fin llegas. Mikoto no tuvo un minuto de tranquilidad desde que llego, ¿no es así?
Pero la mujer no dijo nada.
– ¿Ya conoces a Sakura? –Preguntó, ignorando la descortesía de su madre, y ocupándose de abrir la puerta a la pelirrosa.
Uruchi continuó sonriendo.
–Así que conociste a otra mujer, ¿eh Itachi? Teyaki te sorprendió la ultima vez, estaba muy enojado.
Itachi se sonrió: –Sigo apenado por eso, tía Uruchi. No esperaba que nadie apareciera, de lo contrario no la hubiera traído aquí. De igual modo, las cosas no resultaron con ella.
La Uchiha tomo asiento junto a su sobrino y suspiró. –Las cosas no han resultado con nadie últimamente. No imagino que clase de mujer es esta vez, Itachi.
El moreno entrecerró los ojos, –Me trato como a un perro. –confesó. –Quisiera que la conocieras, pero no es el tipo de mujer que vendría aquí.
–Puedes hablarme de ella si así lo quieres.
Itachi meditó unos minutos. ¿Qué sabia de ella? Nada. –Me trato como al más grande de los estúpidos. Y no supe que responderle, solo… sonreí.
– ¿Volviste a fijarte en una mujer mayor?
Itachi meneó la cabeza. –Podría tener mi edad o tal vez menos. Es médico internista, y si estoy en lo correcto, se apellida Haruno.
–No parece ser una mujer a la que le guste jugar. ¿Estoy en lo correcto, sobrino?
¿Jugar? –Estas preguntando demasiado. No quisiera ser inapropiado, aunque si te sirve de consuelo, mis intenciones nunca son malas.
–Es un placer poder conocerte al fin, Sakura. Itachi, él me habló mucho de ti. Adelante, estás en tu casa.
–El placer es mío, señora.
Sasuke tomo las maletas, y la condujo hasta llegar a la habitación que Uruchi había preparado para ella. : –Era la habitación de Itachi, –dijo una vez ahí. –creí que te gustaría tanto como a él. Pero entenderé si te incomoda pasar la noche aquí…
–No, está bien. Es acogedora, entiendo bien porque le gustaba.
–Entonces, no tengo nada más que hacer aquí. Desempaca tus cosas y ven con nosotros después, todos quieren conocerte.
Uruchi se despidió, y salió de la habitación.
Sasuke permaneció en su sitio: –Lamento que tengas que quedarte aquí.
–No mentí cuando dije que estaba bien, Itachi siempre hablo de venir aquí. Pero honestamente, no pensé que fuera a suceder. –Tendió sus cosas en la cama, y se deshizo de sus zapatos.
– ¿Cuánto más vas a ocultarme que sucede?
–No sucede nada, ¿Por qué siempre buscas encontrar razones donde no las hay?
–No me hagas pasar por estúpido, Sakura, porque sé que no lo soy.
Ella sostuvo su mirada azabache. – ¿Por qué insistes? ¿Por qué, Sasuke? ¿En qué momento te hice creer que me conocías lo suficiente?
– ¿En qué momento creíste tu que eras lo suficientemente capaz para mentirme? Esa es la única pregunta que debes hacerte.
El azabache abrió la puerta, y abandono la habitación sin decir una palabra más; esa noche no volvió a salir.
El cansancio fue la coartada perfecta, para todos menos para él. –Mikoto. –Pensó de repente, recordando que tenía una decisión que tomar. La lógica le había sido muy clara, debía irse de ahí, alejarse de esa familia de una vez por todas. Pero, ¿por qué era tan difícil hacerlo?
–Itachi. –susurró, contradicha por su subconsciente que en cambio dibujó en su cabeza el rostro del menor. Veintidós años contra sus veintiséis, casi veintisiete. –Si tan solo no fuera… –Prefirió no terminar la oración.
–Me gustaría que se conocieran alguna vez. Sasuke es obstinado y un tanto orgulloso, pero te sorprendería saber lo buena persona que es.
–No dudo que así sea, después de todo son hermanos.
La pelirrosa cerró los ojos, y luego de tanto pensar logró conciliar el sueño.
Diciembre 24
–Sakura, el desayuno está servido, puedes pasar cuando quieras. –Escuchó desde fuera de la habitación.
– ¿Qué hora es? –habló en voz alta, tanteando la cama hasta encontrar su móvil de entre las sabanas.
Había sido una mala noche, dormir tan temprano solo había causado que se levantara aun más veces de las que creía posibles. Se observó en el reflejo de la ventana, y no se extraño de ver las pequeñas bolsas bajo sus ojos. Se deshizo de la ropa que traía encima y se metió a la ducha, para luego colocar algo de maquillaje sobre sus ojos cansados.
La mañana estaba nublada, pero la familia se escuchaba muy animada desde el comedor.
–Buen día. –dijo, sin saber que recibiría a cambio.
–Buen día, Sakura. ¿Pasaste bien la noche? –Teyaki preguntó, dando un mordisco a los panecillos que Uruchi recién había sacado del horno.
Ella asintió.
– ¿Ya conoces a mi sobrino, Shisui? –Uruchi intervino, introduciendo a quien conocía por palabras de Itachi.
–El casi hermano mayor. –dijo la pelirrosa, sonriendo. –Realmente es un placer conocerte.
– El placer es mío, me alegra que hayas podido venir. –Shisui se giró en dirección contraria, y presentó a los dos miembros restantes, Obito e Izuna, a la vez que alegaba sobre la ausencia de Madara. –Alguien tenía que ocuparse de los socios.
Teyaki se sonrió. –Nunca pierde una oportunidad.
Sakura se sintió aliviada, nadie había recriminado el que estuviera ahí. Aun así, Sasuke no había vuelto a dirigirle la palabra, y aunque Fugaku parecía ajeno a todo lo que sucedía, estaba segura de que Mikoto la observaba de cerca. Cada movimiento, cada gesto, nada pasaba por alto.
–Sakura, ¿te gustaría conocer los alrededores? Tal vez si te abrigas un poco más Sasuke podría acompañarte.
Mikoto se mordió el labio. –No nos vendría mal un par de manos extra en la cocina.
–No hace falta Mikoto, nosotras podemos arreglarnos.
El moreno se levantó, y camino en dirección al jardín. – ¿No vendrás? –Preguntó, ofreciéndole su abrigo.
–Vas a congelarte sin el. –Reprocho. –Iré por el mío.
–Uruchi es demasiado servicial como para pedirle ayuda a su nueva invitada, pero realmente la necesitamos. –Mikoto dijo al aire, tan jovial como le fue posible. – ¿Te molestaría dejar a Sasuke para otro rato?
–Por supuesto. Sería poco educado de mi parte dejarlas así, lo siento Sasuke.
– ¿Por qué no vas por algunas especias a la despensa, cariño? Mikoto acompáñame. –Uruchi dijo, casi halándola a la fuerza.
Sasuke se mantuvo en silencio; observando. ¿Qué había estado pasando por alto? –Shisui, ¿podrías llevarla a la despensa? –Sugirió, pero el mayor se ofreció a ir él mismo.
–Explícame, –el azabache dijo en un hilo de voz. –explícame que estoy pasando por alto.
–Nada, estas buscando una explicación que no existe.
– ¿realmente esperas que te crea esta vez?
–Deberías. –contestó tajante, antes de correr tras Shisui para ayudarle con las especias.
….
– ¿Ganarte a Sasuke, eso quieres, igual que lo hiciste con Itachi? ¿Por qué sigues entrometiéndote, Uruchi? –Mikoto cerró la ventanilla del horno y se giró hacia su cuñada con brusquedad. – ¿Sabes el daño que esa mujer puede hacerle? ¿Tienes idea alguna?
–Tú le haces daño, ¿no lo ves? Creí que habías entendido, que perder a Itachi te había abierto los ojos, pero veo que estaba equivocada. Sasuke no necesita que lo guíes, necesito que lo apoyes.
– ¿Cómo me pides que vea con buenos ojos las intenciones que tiene con ella cuando era la esposa de su propio hermano?
–Nadie te ha pedido que lo hagas, pero si pusieras un poco de intención te darías cuenta que ella lo mira igual. ¿Realmente crees que era lo que Sasuke quería, tener algún sentimiento por ella?
–Tía Uruchi, aquí están las especias. –Irrumpió Shisui junto a la oji jade.
–Vamos Sakura, ayúdame con el pavo. Mikoto ya metió el otro al horno, así que no es mucho lo que queda por hacer.
Sakura asintió de buena gana, mientras seguía las instrucciones que Uruchi le daba al pie de la letra.
Al ir cayendo la noche, las luces de la ciudad y los fuegos artificiales se hicieron más visibles; el olor a comida se colaba por todos los rincones de la casa, y pronto Sakura fue la única que no vestía de traje.
Dejó de lado los implementos de cocina y se dispuso a tomar un baño antes de arreglarse. Sin embargo, se topo con Sasuke en el camino. – ¿Ya no estás molesto? –Preguntó, dejándole pasar a su habitación.
–Preocupado. –Corrigió, y sin consultar abrió las cortinas de la habitación.
–No tenía idea de que hubiera un vitral ahí.
Sakura contempló la vista del claro, y sin darse cuenta Sasuke le tomo de la mano. –Tengo algo para ti. –dijo, sacando la cajilla rectangular de su bolsillo. –No voy a pedirte matrimonio. –aclaró, al ver su rostro perplejo.
Sakura respiró aliviada, y abrió la cajilla para luego encontrarse con los pendientes más hermosos que había tenido en sus manos. Claramente se trataba de diamantes, pero por su inexperiencia en el campo no fue capaz de descifrar el otro material. –Lo siento, no puedo aceptarlos. –dijo finalmente, devolviéndolos a la cajilla. –Hay algo que necesito decirte. –Él la miró con atención. –Me ofrecieron una pasantía, fueras del país, Sasuke. He estado considerándola, y tal vez…
–Tal vez lo mejor sea no pensar en ello ahora. Sea cual sea tu decisión, no quiero saberlo hasta regresar a casa.
Continuará.
Antes que nada quisiera pedirles disculpas por estos dos largos meses sin actualizar. Se me acumularon algunos trabajos finales, el periodo de semestrales en mi universidad empezó hace una semana, y como no todo puede ser estudio, aproveche varios de mis días libres para salir. Supongo que lo importante es que estoy de vuelta, y reitero, no pretendo abandonar el fic.
Como siempre, muchas gracias por sus riviews. Y a los que me preguntaron si este sería el final de la primera parte del fic, solo les pido esperar a ver lo siguiente capítulo. Creo que se llevaran una gran sorpresa.
Aparentemente tengo mucho que decir… como por ejemplo que he estado pensando en hacer una precuela del fic (ItaSaku obviamente), pero no tiene mucha importancia hablarles del tema ahora.
Danny: gracias por tu review, trate de seguir tu consejo respecto a lo rápido que cambio de una conversación a otra, así que espero haber mejorado al menos un poco. Nos leemos.
Daniratoe: Me alegra que te gustara la idea de la familia unida, aunque en este capítulo pinte a Mikoto como un monstruo. Pero ya ves, es solo una madre confundida que trata de proteger a su hijo. Nos leemos pronto.
Msdpree22: tendrás que esperar hasta el próximo capítulo para descubrir que tiene que ver Naruto con la empresa de Itachi, pero mientras tanto espero que este capítulo te haya parecido igual de bueno que el anterior. Besos.
Dulcecito311: me encanta leer que mi historia fascina, jajaja. Estoy segura que quedo claro lo que Mikoto pensaba de la relación entre Sasuke y Sakura. Prometo que el próximo capítulo será muy interesante. Nos vemos.
Lovely Wendy: Me alegro que te gustara el capitulo anterior, y si es que no dejaste de seguir la historia por mi actualización de tortuga, espero que te guste este también. Y en cuanto al SasuSaku, guardo mis esperanzas aun. Espero como menos, que no se le ocurra a Kishimoto matar a Sasuke al final. Nos leemos.
LadyUta: qué bueno que alguien comparte mi idea de que el lemon no es estrictamente necesario en un fic. Gracias por tus buenos deseos, nos leemos pronto.
A-Z-a-z-0: para mí es muy importante contestar los riviews, siempre he dicho que es lo mínimo que puedes hacer para quienes se toman el tiempo de dejarlos. Y en cuanto a lo del "SasuSaku en su punto", creo que es un logro que me hagas tan buena crítica. (; Muchas gracias. Nos leemos en el próximo capítulo.
Mitchel0420: Word, a veces ayuda y en otras te hace escribir las tonterías más grandes. Pero bueno, me alegra que te haya gustado el capitulo anterior. Aquí está la conti, dos meses después, pero más vale tarde que nunca. Saludos.
Sakuritha-Haruno: Creo que el peor temor de Sakura se hizo realidad. Siento que me pase un poco con el comportamiento de Mikoto, pero acaba de descubrir que su hijo está enamorado de la viuda de su hermano, así que es justificable. Me alegra que te gustara el capitulo anterior, y aunque tarde siglos con este, espero te guste también. Bye.
¡Nos leemos!
