Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.
*Capitulo 10: Verdades que surgen
Mientras que Terry continuaba pensando cuál sería la mejor opción y el paso a seguir, no muy lejos de ahí en la mansión de los Ardley, otro evento de gran trascendencia estaba a punto de llevarse a cabo. Uno que en definitiva, sería de grandes consecuencias no sólo para Archie, sino que también involucraría a otras tantas personas más.
Archiibald, después de recuperarse de la pelea que tuvo con Terry, decidió acabar con su encierro y se reincorporó a su vida social. Pero después de analizarlo y pensarlo mucho, decidió que por fin había llegado el momento de hablar claramente con Annie. Al día siguiente después de su encuentro con Candy, le mandó un mensaje a su novia para que se encontraran en la mansión por la tarde.
Al recibirlo, Annie de inmediato se llenó de alegría, por fin se vería con su adorado Archie...lo había extrañado mucho durante los últimos días y ansiaba mucho verlo. Así que al presentarse puntualmente ante las puertas de la mansión, el mayordomo le indicó que el joven Cornwell la estaba esperando en el estudio. Emocionada con la idea, la chica se dirigió de inmediato hacia donde él se encontraba.
No obstante, ese entusiasmo que mostraba inicialmente, pronto cambiaría por un sentimiento totalmente opuesto...ya que al entrar en el lugar, se encontró con la figura del joven Cornwell dándole la espalda y con un frío recibimiento. El castaño estaba mirando a través de la ventana y en cuanto se percató de su presencia, con semblante serio se volvió para mirarla mientras que ella se acercaba a él,
-Me tenías muy preocupada Archie, sólo me dijeron que estabas indispuesto...¿dime, te enfermaste?, ¿estás bien?- su voz albergaba un tono de preocupación.
-...- el joven sólo se volvió a mirarla sin responder, y en cuanto ella notó la seriedad con la que la miraba, le volvió a preguntar,
-¿Qué fue lo que te sucedió, Archie?- se acercó a él para tomar una de sus manos entre las suyas.
-Nada que no tenga remedio- le respondió secamente mientras soltaba su mano con sutileza de las de ella.
Este gesto hizo que Annie se sintiera mal ante el desaire del que era objeto. Miró fijamente al muchacho y supo que su actitud era de alguna manera distinta; poniéndola de inmediato en un estado de alerta. Por su parte, Archie sólo le hizo una indicación para que se sentaran y ella lo siguió hasta la pequeña sala, donde ambos tomaron asiento ante un incómodo silencio.
Por fin, después de unos segundos que parecieron horas, en el pesado ambiente que se sentía en el lugar, Archibald comenzó a hablar diciéndole,
-Lamento mucho no haber podido recibirte en estos días, no me he sentido bien.-
-¿Estás enfermo?...¿has visto al doctor?- interrumpió ella preocupada.
-No tiene nada que ver con eso- negó con la cabeza y mirándola fijamente agregó -Annie...hay algo que necesito decirte, que es muy importante y nos concierne a los dos.-
Por el tono de voz que se escuchó, la chica sintió como si un duro golpe le diera directo en el estómago y su cuerpo se tensó, poniéndola a la defensiva. El joven, con consternada expresión, le habló suavemente tratando de no sonar insensible o duro en sus palabras,
-Annie...como sabes, desde la muerte de Stear muchas cosas ya no son las mismas, yo he sentido que mucho ha cambiado en mí...sé muy bien que ya nada volverá a ser lo mismo en mi vida desde que mi hermano partió.-
-...- la chica lo miraba fijamente mientras temblaba, no sabía el porqué pero intuía que algo grave estaba por venir.
-Lo he pensado mucho...- pausó ante lo que declararía, ya que le era tan difícil admitirlo -...y por más que lo pienso, no encuentro otra solución...no es justo que te involucre más en mi confusión... esto es muy difícil para mi, créeme que le he estado dando vueltas al asunto, pero he llegado siempre a la misma conclusión: en nuestro caso, lo mejor será que pongamos una pausa a nuestra relación... en verdad que lo lamento y te pido me disculpes por pedirte esto- bajó entonces la mirada, no le era fácil confesar esto -...por ahora no me siento capaz de darte lo que te mereces- y mientras se lo decía, las palabras de Terry retumban con fuerza en su mente, haciéndolo sentir peor de lo que ya estaba.
-...- Annie se quedó petrificada ante las palabras de su querido Archie, no podía dar crédito a lo que escuchaba, ya que jamás se esperó o imaginó que llegaría el momento en que él diría algo como esto. Atónita como estaba, sus ojos ya derramaban gruesas lágrimas que rodaban por su pálido rostro.
Al escuchar su sollozo, Archie levantó la vista para encontrarse con los azules ojos de la chica, la cual obviamente estaba destrozada ante la realidad que ahora ambos enfrentaban. Las palabras dichas por el joven Cornwell le daban a la joven el indicio que la relación entre ambos, se estaba dando ya por terminada. Y para el castaño no le quedaba duda alguna...esta confesión que por fin le había dicho a Annie, confirmaba que en efecto, así era.
Ambos se quedaron mirando el uno al otro fijamente por unos instantes, Archibald estaba ansioso por escuchar lo que le respondería, pero Annie simplemente se quedó muda, llorando calladamente mientras con una mano se cubría la boca y la otra apretaba fuertemente su pañuelo. Fue muy duro para el galante joven verla en este estado, pero no tuvo otra opción...así como Annie desplegaba su tristeza por la separación, era tal cual como el interior del joven se sentía últimamente al verse junto a ella. Existía en esta situación una gran verdad que decía: hay quienes aman y quienes son amados, no importando a que parte se pertenezca, de todos modos se sufre igual.
En este caso, Annie estaba sufriendo por amar a Archie, y él se atormentaba por no poder corresponderle como ella se lo merecía. El ver a alguien más angustiarse y padecer, por no poder recibir y disfrutar del amor que anhela, es un gran pesar... y lo era aún más cuando está al alcance de uno el poder darlo, pero que se es incapaz de entregarlo.
El ambiente en el lugar se volvió tan tenso que ya resultaba en extremo incómodo. Archie tomó nuevos bríos para hablar y le dijo a la chica,
-Annie...por favor, dime algo- le suplicó.
-...- al escucharlo, ella sólo se cubrió con ambas manos el rostro y salió corriendo del lugar. Archie no tuvo en ese momento las fuerzas para detenerla y la dejó ir. Sin embargo, sabía bien que tenía que darle un punto final a todo esto, alargarlo significaba también prologar el sufrimiento en ambos, por lo que unos minutos después salió del lugar en busca de la joven.
La encontró recargada en una de las columnas de la entrada, mientras lloraba desconsolada. Se acercó lentamente hacia donde estaba y con mucha fuerza de voluntad le dijo,
-Por favor, no llores Annie...entremos para que hablemos y puedas tranquilizarte...no puedes regresar a tu casa así como estás...- alzó su mano para colocarla sobre el hombro de ella, pero ese contacto fue lo que disparó una violenta reacción en la muchacha.
-¡No me toques!- le gritó al tiempo que se hizo a un lado para evadirlo.
-...- Archie se quedó de una pieza, jamás la había visto actuar de esta manera.
-Aléjate de mi...- lo amenazó al tiempo que el chófer llegaba con el auto.
La dolida jovencita sólo pasó junto a él sin mirarlo y una vez dentro del auto le pidió al conductor que la llevara a casa...pero antes de irse, finalizó diciendo con la mirada al frente y evadiendo el mirarlo,
-No quiero volver a verte...¡por favor no me busques!- y dio la señal al chófer para que se alejaran del lugar, dejando a Archie estupefacto a la entrada de la mansión.
El joven jamás se imaginó que Annie respondiera de esta manera. De alguna forma, Archie era consciente de que ella lloraría por el dolor causado, pero nunca pensó que sus palabras causaran tal despliegue de ira contra él. Contrariado ante esto, el castaño sólo se quedó de pie con ambas manos en los bolsillos, mirando cómo se alejaba el auto mientras se preguntaba una y otra vez, si había hecho lo correcto.
Mientras tanto en el automóvil, Annie lloraba desconsolada...le dolía mucho el descubrir que había estado en lo correcto al sospechar que los sentimientos de Archie por ella, de alguna forma habían cambiado. Fue una triste y dolorosa realidad el descubrir que en efecto, había acertado ante sus sospechas.
Fue en ese momento que recordó a Candy...ella le había hablado a su amiga al respecto, pero la rubia simplemente le había dicho que no era nada de importancia, ¡ojalá y ella se hubiera equivocado!, se repetía una y otra vez. Sin embargo, ahora más que nunca necesitaba de consuelo, no podía presentarse en su casa en el estado en el que estaba; por lo que le indicó al conductor que cambiara de ruta y se dirigiera a otro lado de la ciudad, hacia el departamento de la enfermera.
Mientras tanto y ajena a todo este drama, Candy se encontraba estudiando unos manuales de enfermería. Aunque ya no trabajaba en los grandes hospitales de la ciudad, la chica aún necesitaba mejorar sus conocimientos médicos para poder asistir al Dr. Martin en atender a los pacientes y sus dolencias. Desde que laboraba en la pequeña clínica, le era muy difícil poner en práctica los nuevos conocimientos adquiridos; por lo que sin importar esto, aún así decidió que continuaría superándose.
Sin embargo, en el momento justo en que decidió detenerse un poco en su lectura para prepararse una taza de té, se escuchó que alguien llamaba a la puerta. Desconcertada ante quién sería el visitante, se dirigió a la entrada preguntando de quién se trataba...pero sólo hubo silencio. Una vez que abrió, se encontró con el deplorable estado de Annie...la chica había llorado tanto que sus ojos estaban rojos y su piel lucía más pálida que de costumbre, por lo que su aspecto alarmó a su amiga,
-Pero Annie...¿qué es lo que te ha pasado?-
-¡Oh Candy!- la chica gritó en un lamento y se lanzó a sus brazos comenzando a llorar de nuevo.
Sin saber que hacer, la rubia permaneció a su lado sólo abrazándola, mientras trataba de calmarla implorándole que se tranquilizara para que pudieran hablar. Al cabo de unos minutos, por fin ambas se dirigieron a la mesa y después de quedarse un momento junto a ella, Candy desapareció por la cocina para luego regresar con dos tazas de té. Al verla en este estado, la rubia intuyó que seguramente se trataba de algo muy serio, muy pocas veces la había visto así de desesperada.
Una vez que regresó, la enfermera animó a la dolida jovencita para que tomara la bebida, y le sugirió que se calmara un poco para que pudiera contarle sobre lo sucedido. Annie sólo asintió mientras bebía un poco del té; sin embargo, las lágrimas aún corrían por su rostro y esto preocupó mucho a la rubia. Candy permaneció por un buen rato en silencio para darle el tiempo y espacio necesarios, con esto esperaba inspirarle la confianza necesaria para que le hablara...y mientras, la fiel amiga esperaría paciente a su lado.
Cuando por fin recobró la compostura, una muy dolida Annie comenzó a narrarle todo lo que sucedió. Con todo lujo de detalles, la trigueña tuvo que rememorar cada palabra pronunciada por Archie...aquellas que la habían lastimado tanto. Mientras la escuchaba hablar, Candy no podía dar crédito a lo que decía, ya que jamás se imaginó que su primo decidiera terminar con la relación. En efecto, el joven Cornwell había estado comportándose de manera muy extraña últimamente, pero jamás pensó que su noviazgo con su amiga también estuviera afectado al punto de terminarlo.
Una vez que concluyó con el relato, la tímida chica le habló sin rodeos a Candy,
-¿Viste que yo tenía razón?- se lo echó en cara con voz recriminatoria -...Archie estaba actuando muy distinto, yo sabía que algo como esto pasaría...- y volvió a llorar recargando su cabeza sobre los brazos en la mesa.
-Lo siento, Annie- la enfermera acariciaba a su amiga en la espalda -...no sé qué decirte, esto también me ha tomado por sorpresa...¡él nunca mencionó que lo de Stear lo hubiera afectado tanto!-
-Aho-ra...t-tod-do ha...ter-min-nado- tartamudeaba ante su realidad entre lágrimas.
-Por favor, necesitas calmarte...ponerte así no solucionará nada- le aconsejó.
Sin embargo, en ese momento hubo un cambio de actitud en Annie...con desdén, miró a Candy...sus ojos fríos la miraban penetrantes, como si fueran de hielo. Entonces, cerrando ambas manos en un puño, le reclamó diciendo,
-¡Es fácil para ti decirlo!-
-Annie...yo...-
-Como a ti todo el mundo te quiere, no tienes problema...en cambio yo, ¡sólo tengo a Archie!-
-No digas eso- le respondió a la defensiva la rubia -...si eso fuera cierto yo no estaría sola como lo estoy ahora, ¿acaso has olvidado que yo también he perdido a quienes amé?, ¿necesito recordarte a Anthony y a Terry?-
-Eso es precisamente a lo que me refiero- agregó Annie con furia -...tú siempre has tenido a alguien junto a ti...¡todos gustan de ti!...¡mírame!, estoy así porque he perdido al único hombre que en verdad quiero y al que le he gustado- se levantó, poniendo ambas manos sobre la mesa.
Al notar esta reacción, Candy supo de inmediato que toda la frustración que su amiga había estado guardando ahora se manifestaba, y lo peor era que lo estaba haciendo en contra de ella. En el gran dolor que la joven Britter sentía, su interior se defendió transformando toda su tristeza en frustración y luego en coraje. En efecto, ahora Annie le hablaba con desdén desde su dolor para tratar de canalizar y sacar de si, la ira que sentía.
Annie ahora la miraba fijamente y con la respiración agitada; entonces finalizó diciéndole,
-Ahora estarás satisfecha...no sólo tendrás la admiración de Neal, sino ahora que Archie está libre...¡también tendrás la de él!- sus palabras fueron muy hirientes.
-¡Cómo te atreves a decirme eso!- se levantó Candy de la mesa indignada ante lo que escuchaba -¡yo jamás he dado motivos para que pienses así!-
En ningún momento se lo esperó, todo sucedió tan rápido que Candy no supo lo que pasó sino hasta que sintió un gran dolor en su mejilla y es que...¡Annie la había abofeteado!
Aún jadeante por su acción, la dolida Annie cerraba los puños con coraje mientras que Candy se llevó la mano hacia la mejilla para tratar de controlar no sólo el dolor físico, sino el emocional que sintió en ese momento.
Después de unos segundos, Annie continuó diciéndole,
-Sabía muy bien que esas visitas de Archie no eran tan sólo para cuidar de ti...siempre supuse que sus intenciones eran otras, pero decidí creerles a los dos y callar...¡ahora veo que me equivoqué al confiar en ti, Candy!- y sin decir más, tomó su bolso y antes de que la otra chica pudiera responder a sus acusaciones, Annie abrió la puerta y desapareció tras de ella dando un sonoro portazo.
Una vez que su amiga abandonó el lugar, gruesas lágrimas contenidas empezaron a rodar sin parar por el rostro de Candy. Aún dolida, no por el golpe sino por las palabras pronunciadas, se preguntaba cómo es que todo había llegado hasta este punto. Siempre consideró a Annie como su hermana...aunque habían tenido problemas en el pasado, juntas lograron superarlos... pero ahora, todo se había complicado y parecía indicar que su amistad entre ellas, también llegaba a su fin.
No obstante, le desconcertó el que Annie le mencionara que Archie aún le tenía un cariño especial. Desde que lo conoció, sólo lo consideró su amigo y primo, su paladín que siempre cuidaría de ella...pero ahora, parecía que aquel sentimiento que alguna vez le tuvo y del que ella tenía conocimiento, aún estaba latente en él.
A Candy no le era indiferente que el joven sintiera admiración por ella, pero ante las circunstancias de preferir a Anthony y luego a Terry, optó por ignorarlo y en cierta manera, le sugirió con sutileza al joven canalizar esos sentimientos hacia su amiga.
Pero ahora que todo estaba de cabeza, la realidad en los sentimientos de Archie se volvieron a hacer presentes y su mente cuestionaba...-¿Será que todo esto es por mi culpa?...¿Archie, realmente siente algo por mi?- se preguntaba con angustia. No era fácil para Candy hacer frente a esta realidad.
De lo mal que se sintió, se sentó colocando ambas manos sobre la mesa y se recargó en ellas para llorar amargamente. Este encuentro con Annie había ocasionado un gran shock emocional en Candy, que lo único que le quedó por hacer, fue desahogarse hasta que todo el dolor interno que sentía aminorara tan siquiera un poco. Esa noche fue de gran pesar para la rubia.
Los siguientes días fueron de mucho estrés para los tres jóvenes envueltos en este "supuesto" triángulo amoroso. Archie se presentó varias veces en la casa de Annie, pero ella se negaba a recibirlo. Aún así, el joven continuaba insistiendo, ya que estaba muy preocupado por la chica. Por otra parte, los señores Britter estaban muy consternados y tristes ante la noticia; pero poco podían hacer y sólo se dedicaron a ver cómo su hija se encerraba sin comer, mientras trataba de superar ese sufrimiento que tanto la agobiaba.
Por su parte, Candy evadió el verse con Archie por completo. Le pidió al Dr. Martin que la dejara salir más temprano y por varios días, salía a diferentes horas para evitar un encuentro con su primo. En un par de ocasiones escuchó cómo alguien llamaba a su puerta en el departamento, pero permaneció en silencio ignorando al visitante...sabía perfectamente que se trataba del castaño joven.
En cuanto a Archibald, todo estaba de cabeza. Su ex novia se rehusaba a verlo...cuando trató de encontrase con Candy, la chica simplemente lo evadía, por lo que eventualmente se sintió perdido. Supuso que ese comportamiento de la enfermera era por su rompimiento con Annie, ya que seguramente su ex novia ya le había contado todo a la rubia y ella, obviamente estaría decepcionada por la presente situación...él entendía esto. Pero aún así, el joven no comprendía del todo el motivo por el cual la joven rubia simplemente lo evadía.
Su vida se volvió sin querer, en un caos cuando sus intenciones fueron solamente tratar de poner orden en su vida. ¿Porqué siempre le eran las cosas tan difíciles para él?, se preguntaba con amargura. Él sólo trataba de ser honesto no sólo con los demás, sino consigo mismo...en cuanto quiso ordenar su vida sentimental, todo había salido mal y ahora ambas chicas se negaban siquiera a verlo ¡vaya complicación!
Harto con la situación, se dedicó a trabajar sin descanso. Para olvidarse de la depresión en la que estaba, se refugiaba en la oficina hasta tarde y cuando por fin regresaba por órdenes de George, se encerraba en su habitación sin hablar o verse con nadie.
Fueron varias las veces que al llegar y sentirse solo de nuevo, lleno de frustración y sumido en la depresión, se servía coñac en una copa para luego sentarse en el sillón. Con la bebida en la mano, contemplaba absorto la oscuridad de la noche a través de la ventana. Sólo en una ocasión bebió el atrayente líquido para luego despertar al día siguiente con una terrible jaqueca. Por ese motivo, durante días sólo se servía la bebida para contemplarla hasta que caía rendido por el sueño, para luego despertar por la mañana aún sentado en el sillón y con el cuerpo entumecido.
Archibald quería hallar una solución a esta situación, pero su agotada y confundida mente no hallaba la respuesta. Sin embargo, ésta llegaría de la manera en que menos se lo esperaba y sólo era cuestión de tiempo para que se pudiera dar cuenta de que todo tenía una razón de ser, un porqué y sobretodo, un tiempo y un momento determinado en la vida.
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En cambio, las cosas habían resultado de una manera muy diferente para otra persona quien en esos momentos viajaba de regreso a Chicago. Se trataba de Terry, quien después de su encuentro con Susana, había tomado el primer tren que lo llevaría de vuelta hacia la ciudad. El atormentado joven, recordaba los eventos de los últimos dos días sentado en el oscuro vagón, mientras todos los demás pasajeros dormían.
Retrospectiva Entonces, cuando el joven estuvo a punto de llamar a la puerta, tomó aire y lo contuvo un momento, para luego dejarlo escapar. Listo o no, hizo sonar la campanilla para anunciar su presencia. En cuanto ésta se abrió, Terry se topó de frente con la madre de Susana... de inmediato, esa mujer dibujó una mueca de disgusto en su rostro, mientras le reclamaba sin parar el porqué las había abandonado sin decirles nada. Fastidiado ante el acoso de la señora, el joven se dio paso para ir en busca de la joven a quien venía a ver. Una vez que ingresó en la sala, distinguió su objetivo: Susana estaba en el sillón leyendo un libro mientras su pequeño y delicado cuerpo era abrigado por una manta. Se le notaba enferma y muy delicada...frágil era la palabra que la describía perfectamente. En cuanto la chica vio de quién se trataba, en su enfermizo rostro se dibujó una gran sonrisa mientras débilmente le decía, Sin embargo, el rostro de Terry permaneció serio y tenso. Su única reacción fue acercar una silla para colocarse al lado de ella. A la joven parecía no importarle su actitud, en su ensueño de ver de nuevo a su adorado Terry, se olvidó por completo que el joven había desaparecido de su vida por meses sin explicación alguna, y sin que nadie supiera de su paradero. Pero a ella no le molestaba, lo único que en realidad le importaba, era el tenerlo a su lado. Hastiado con esta parodia, el inglés tomó asiento mientras colocaba su gabardina en el respaldo y la pequeña valija a su lado. Luego, con ojos muy fríos y el rostro inmutable, comenzó a hablar con la chica. Confundida, la chica escuchó lo que Terry había venido a decirle: que su vida había sido un rotundo fracaso y que había tocado fondo al sentirse impotente ante la situación que ellos dos estaban viviendo; pero que ahora que lo había perdido todo, estaba dispuesto a darse una nueva oportunidad y comenzar de nuevo. La jovencita quiso interpretar sus palabras de acuerdo a lo que ella deseaba y mientras dibujaba una débil sonrisa en su rostro, le aseguró que juntos podrían empezar de nuevo y que lo apoyaría en todo para que salieran juntos adelante. El joven por su parte, no daba crédito al escucharla hablar de esta manera...parecía que siempre que trataba de decirle algo, la chica lo ignoraba para que ella simplemente, sacara sus propias conclusiones. Aún antes del accidente, ella siempre se comportó de esta manera, y esto era uno de los muchos otros tantos motivos por los que Terry evitaba hablarle con seriedad a Susana...le enervaba esa infantil actitud en la joven. Después de que ella le habló sin parar sobre los miles de planes ficticios que su desvariada mente planeaba, Terry exasperado por fin la interrumpió alzando la voz unas octavas, En eso, otra voz interrumpió la discusión que ellos dos tenían, se trataba de la Sra. Marlow, Tanto la joven como su madre no daban crédito a lo que escuchaban, ambas sabían que el Terry que siempre fue complaciente y pasivo con ellas, se había transformado en alguien totalmente diferente. Uno que demostraba fuerza y entereza, y que por ningún motivo, se dejaría manipular y chantajear como ambas lo habían estado haciendo hasta entonces. En ese momento ella se quedó estupefacta ante la manera que él le hablaba, y mientras el joven se alejaba un poco de ella, agregó, Con paso firme, pasó junto a la madre de la chica quien aún no podía creer lo que sucedía, y sólo se escuchó el ruido de la puerta de la entrada que se cerraba. En el momento en que Terry salió de esa casa, dejó atrás la prisión que lo había sumido en la desesperación...una que lo llevó al punto de la depresión que lentamente estaba acabando con su vida, y que por poco lo lograba. Sin embargo, Terry estaba al tanto que no podría reincorporarse a su profesión sin antes hacer algo sobre su vida sentimental, por lo que le explicó brevemente a Robert que necesitaba un par de semanas antes de comenzar con los ensayos, ya que tenía un asunto personal aún pendiente. Con seriedad y ante la determinación de su joven amigo, el Sr. Hathaway le indicó que no habría problema alguno, ya que la obra no comenzaría con sus ensayos sino hasta un mes después, por lo que dispondría de ese tiempo para arreglar todo asunto pendiente. Pero asimismo, le indicó que si le fallaba esta vez, no habría otra oportunidad."
"Después de haber llegado a Nueva York hacía un par de días, el joven inglés se dirigió sin demora hasta la casa de la familia Marlow. Habían pasado varios meses desde la última vez que estuvo ahí y no pasó mucho tiempo para que se diera cuenta del motivo de porqué dejó de visitar el lugar: lo sentía como una presión, una cárcel que ansiaba abrir sus puertas para aprisionarlo y nunca más dejarlo salir.
-¡Terry!...¡Por fin has venido a verme!-
-...- el rostro del actor permaneció inmutable mientras se acercaba a ella, quedándose de pie a su lado.
-Se te ve cansado...le diré a mamá que te prepare algo y luego podrás subir a tu habitación a descansar...- fueron sus animosas palabras, creyendo que el joven había por fin recapacitado para volver a vivir con ella, y permanecer a su lado.
-Creo que no me has entendido, Susana...mis planes son comenzar una nueva vida, pero lamento informarte que en ninguno de ellos estás incluida...-
-Pero si estamos comprometidos, ¿cómo puede ser así?...pronto nos casaremos, ¿verdad?- sus ojos lastimeros lo veían con intensidad.
-No Susana, por eso he venido...huí todos estos meses por un sólo motivo...yo no te amo y no quiero casarme con alguien a quien no quiero...-
-Cuando nos casemos aprenderás a amarme- respondió ella con ilusión.
-Por favor, entiende...no te amo y jamás llegaré a amarte- su tono de voz era frío, uno que él jamás había usado antes con ella...uno que era igual al que solía tener en el colegio ante las monjas y que usó varias veces ante su propio padre.
-Creo que el que no entiende es usted...deben casarse, ya que tiene un compromiso con mi hija, uno que deberá cumplir le guste o no.-
-Se equivoca, señora...- interrumpió él poniéndose de pie -...no dejaré que entre ustedes dos acaben con la poca dignidad que me queda...por lo que les dejaré esto muy en claro...no habrá tal boda y es más, jamás volverán a verme. Depositaré una generosa suma de dinero para que ambas vivan cómodas y sin preocupaciones, pagaré a los mejores especialistas y hospitales para que Susana reciba la mejor atención y si necesitan algo, podrán contactar con mi abogado que estará al pendiente de todo.-
-¿Y así piensa que pagará la gran deuda que tiene con mi hija?...¡mírela!...¡ella está así por su culpa!- le dijo señalando a la chica.
-Se equivoca mucho, señora...- y dirigió su mirada a la joven -...si está así, fue por un accidente. Ella misma fue quien eligió, sin que nadie se lo pidiera, el tomar mi lugar...- dirigió entonces la mirada al techo -...si pudiera, cambiaría gustoso su lugar...desearía ser yo quien sufriera físicamente en su lugar...pero eso no es posible. El pasado no puede ser cambiado, eso lo sabemos muy bien...- hizo una pausa mientras miraba de nuevo a la rubia -...pero lo que sí sé es que desde ahora en adelante, puedo tomar las decisiones correctas para tener un futuro mejor...Susana, nunca podré pagarte lo que hiciste por mi, pero quiero que quede claro que no lo haré ni con vida ni con mi libertad.-
Aún con el impacto que sus palabras ocasionaron en ella, la joven tuvo un momento de lucidez en su enajenada mente. Con lágrimas asomándose en los ojos, se dirigió al actor diciendo,
-¿Eso quiere decir que te vas?...que...¿nunca más te volveré a ver?-
-...- Terry sólo asintió, consternado al verla así.
-¿Vuelves con ella, verdad?- la joven apretó con fuerza la quijada.
-Eso es algo que es irrelevante que hablemos en este momento...-
-Esa chica siempre ha sido un obstáculo entre nosotros...-
-¿Obstáculo?- el joven se acercó a ella para recargar su brazo en el respaldo del sillón detrás de ella, y con mirada amenazante continuó diciendo -...Susana, quiero que esto te quede bien claro de una vez por todas- sus ojos la vieron con intensidad y ese azul mar se volvió como una tormenta entre témpanos de hielo -...jamás te he dado motivos para que pienses que hubo algo entre nosotros, llegaste a mi vida como un intruso que se interpuso entre la chica que amo y yo...vives en un mundo de fantasía en donde crees que puedes manipular a todo y todos a tu antojo, pues déjame decirte que eso se acabó...¡que ya no lo harás más conmigo!-
-Entonces ya lo saben...aquí están los datos de mi abogado- le dio a la mujer cerca de la puerta una tarjeta que sacó de su gabardina -señora, puede llamarlo por cualquier cosa que necesiten...pero también quiero dejar esto muy en claro, no podrán contactar conmigo directamente y por favor eviten el ir a buscarme, ya que no pienso ser tan cordial como lo soy ahora...mi paciencia en todo este asunto ya se ha agotado...- y con estas palabras, se volvió a mirar a Susana, quien lloraba a mares y alzaba la mano pensando que con esto le impediría el que se fuera -¡adiós Susana!- fue su cruda despedida mientras tomaba sus pertenencias.
Terry finalmente se había liberado del chantaje y la manipulación de la que había sido objeto desde el accidente, su verdadero carácter volvió a resurgir y con ello su entereza...ahora caminaba confiado por la avenida con una sola idea en su mente: recuperar el amor de Candy y la de volver a trabajar como actor.
Esa misma tarde fue en busca de Robert Hathaway. El veterano actor recibió con sorpresa su visita y después de hablar por un buen rato, acordaron que Terry volvería a formar parte de la compañía Stratford. Robert sería muy pronto el director de una nueva obra y decidió que le daría una nueva oportunidad a su amigo, por lo que le ofreció un papel el secundario con la posibilidad de tener el estelar como actor sustituto. Terry no podía creer su buena suerte, y le agradeció al hombre la confianza que le tenía.
Fin de la Retrospectiva
En el tren y aún viajando, Terry continuaba sentado en la oscuridad y mirando a través de la ventana hacia el oscuro paisaje. El actor estaba sumido en sus cavilaciones sobre todos los eventos ocurridos en Nueva York...no había sido fácil, pero de alguna forma había salido adelante. Sin embargo, en cuanto había hablado con Robert sobre su restitución en la compañía, supo en ese momento que tan sólo dispondría de unas semanas para volver a encontrarse con Candy y convencerla de ir a vivir con él a Nueva York. Su intención era que se comprometieran para después de establecerse en la Gran Manzana y por fin casarse.
No sería fácil, pero confiaba que el amor que ambos se tenían, superara las barreras que otros habían impuesto entre ellos.
No obstante, algo en su interior continuaba inquietándolo ...se trataba de la presencia de Archibald. Desde que los dos se encontraron, el inglés supo que el elegante estaba más que nunca a la defensiva con Candy. Tal vez la protegía como el pariente que era, pero lo dudaba. Reconoció de inmediato en las palabras y la actitud del joven Cornwell, que el muchacho aún albergaba sentimientos muy profundos por su pecosa.
Así que tal vez no sólo tendría que convencer a la chica de aceptarlo de nuevo y darse una nueva oportunidad, sino que también debía mantener a raya al galante primo. Mientras meditaba en esto, el tren continuaba con su viaje y en tan sólo unas horas llegaría a su destino en el centro de Chicago.
Era curioso el pensar que en tan sólo unos días, varias personas habían abierto sus corazones para mostrar los verdaderos sentimientos que guardaban. En todos y cada uno de ellos, el confesarlos y afrontarlos no había sido fácil; pero sin embargo, ninguno de ellos podía contenerlos por más tiempo. Lo cierto es que muy pronto, las consecuencias de todos estos actos se manifestarían, poniendo a varios de ellos en un choque directo...uno que sería de desastrosas consecuencias, y principalmente lo sería para Candy.
Notas:
Les agradezco mucho el que me tuvieran paciencia para publicar este capitulo. Desafortunadamente, me encuentro muy ocupada en mi viaje. Apenas y encontré un espacio para poder editar este capitulo que ya tenía terminado. Y para complicar todo, la página de Fanfiction presenta algunos problemas, pero me las ingenié para publicar, aun que tarde varios días en encontrar la manera.
Es un episodio muy duro el ver a los dos galantes jóvenes enfrentarse a sus realidades, pero como todo en la vida, o lo hacemos o éstos nos arrastran con ellos.
Espero que les haya gustado y no les haya resultado fuera del contexto de la historia original. Traté de apegarme lo más que pude a los personajes.
No podré actualizar sino hasta dentro de dos semanas, por favor les pido paciencia. Una vez que regrese de este viaje, me pondré al corriente con la historia. Trataré de adelantar lo que pueda durante mis estancias en aeropuertos...haré todo lo posible, porque por nada del mundo dejaré esta historia inconclusa!
Les mando un abrazo y mil bendiciones hasta donde se encuentren!
Adriana
