Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Nolebucgrl, yo sólo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Nolebucgrl, I just translate.


Gracias a mi beta Isa por revisar y corregir este capítulo.


Capítulo 10

Chica Reed y yo pasamos entre la multitud, lo cual no fue una tarea fácil porque todos me estaban agarrando e intentaban chocar los cinco y esas mierda, pero eventualmente logramos salir de ahí y llegamos a donde nos estaba esperando Emmett con su Explorer. Vi que Jasper estaba en el asiento de enfrente así que abrí la puerta trasera y la apuré para que se metiera, deslizándome a su lado. Quería enojarme porque el drogadicto estaba aquí, pero las piernas desnudas de Chica Reed estaban presionadas contra mí así que realmente no me importaba.

—¡Buen juego, hermano! —gritó Emmett mientras salía del estacionamiento—. ¡Hola Bella! ¿Te divertiste viendo a tu hombre jugar?

Ella hizo un sonidito. Interesante. Estaba ansioso por escuchar lo que tenía que decir.

—Um, pues, sí, estuvo genial —tartamudeó. Me reí y la rodeé con mi brazo. Me miró insegura y le sonreí. Sabía que Emmett la había alterado un poco pero por alguna razón no me molestaba.

—¡Hola Reed! —la saludó Jasper, sonriendo desde el asiento delantero. Carajo, ya estaba drogado. Más le vale a Pequeña arreglarlo pronto. Ella lo saludó y dijo hola.

—Olvida qué tan maravilloso soy por un minuto. —Chica Reed bufó y me dio un codazo en el costado—. ¿Qué carajo fue esa mierda en la pantalla gigante? —exigí saber.

Jasper comenzó a reírse.

—Sí, ¿dónde está el corazón de tu manga? ¡Quiero sostenerlo! —Por supuesto que el imbécil drogadicto quería el corazón de mi hermano. Probablemente quería abrazar esa cosa de la misma forma en que abrazaba mi almohada y ese estúpido oso.

—¿No fue genial? ¿Crees que Rosie lo vio, Bella? —preguntó, mirándola por el retrovisor con ansiedad.

—Uh, no sé —respondió—. No me habla mucho por el momento, así que…

—¿Qué hiciste? —preguntó Emmett. Eso me encabronó.

—Ella no hizo nada aparte de defenderme de tu desquiciada ex. —Me fulminó con la mirada—. Quien, por cierto, me echó pétalos de rosa encima cuando deje a Chica Reed el jueves en la noche.

—¡Reventó el globo de Ali bonita! —gritó Jasper de repente, asustándonos a todos. Chica Reed me miró y rodé los ojos. No había explicación para las mierdas que Jasper pensaba y compartía cuando estaba jodido. Palmeó el brazo de Emmett—. No te preocupes. Salvé al resto de ellos y a Bob.

—¿Quién carajos es Bob? —preguntó Emmett completamente desconcertado.

Suspiré.

—El oso.

—¿Así que sólo se quedó con los gatos?

—Gato. Rainbow es de Bella ahora. —Y era mejor que no hiciera un chingado circo por eso.

—Espero que no te moleste, Emmett. Es linda y Rose no estaba emocionada por tener un gato, mucho menos dos así que…

—Está bien —le dijo con una sonrisa—. Emmett Junior es el importante. Pensará en mí cada vez que diga su nombre.

Huh. Me pregunto si Chica Reed piensa en mí cuando ve a Rainbow. Eso no sería necesariamente malo.

—Le hizo cariños a Emmett Junior —agregó Jasper de repente.

—¿Qué? —preguntó Em.

—Cuando entré en su habitación y comencé a llevarme a Ali bonita brillante y a Bob, ella lo agarró como si tuviera miedo de que también fuera a llevármelo.

Emmett gritó a manera de triunfo.

—¡Ven! La estoy convenciendo. Oh, ¡espero que haya visto mi vídeo!

—Si ella no lo vio, todas las otras chicas del estado sí. Eres un idiota —le dije—. ¿Y si no te acepta de regreso? Todos te vieron haciendo el ridículo por ella y, ¿qué chica querrá salir contigo luego de que dijiste que no eran nada comparadas con ella?

Chica Reed se apartó de mí y le fruncí el ceño.

—¿Qué?

—Yo creo que fue increíblemente romántico. Quiero decir, Rose no va a perdonarlo con facilidad, pero el hecho de que él se haya expuesto así en público es bastante asombroso. No conozco a ninguna chica que no se sienta al menos halagada por eso. Y si no quiere a ninguna otra, no hay nada de malo en ello.

Mierda. La jodí al mencionar a otras chicas. E íbamos a una fiesta donde indudablemente habría otras chicas queriendo follarme. Esto no era bueno.

—Bien, lo entiendo, ¿pero te gustaría a ti que te propusieran matrimonio así? ¿Fue eso lo que hiciste? —le pregunté a él.

Emmett asintió.

—Bueno, no es mi propuesta oficial, porque no tengo anillo ni nada, pero si dice que sí, le compraré un anillo en el siguiente momento posible y lo haré realidad.

Estaba jodidamente loco.

—¿Ustedes dos llevan qué, un año separados? —Emmett asintió—. Bueno, ¿no piensas que quizá deberían pasar un tiempo juntos de nuevo antes de que le propongas jodido matrimonio?

—Sé qué es lo que quiero y eso es mi Rosie. Podemos pasar el resto de nuestras vidas juntos, entre más pronto mejor. He estado sin ella demasiado tiempo, hombre.

Chica Reed soltó un suspirito de niña.

—Espero que te dé una oportunidad, Emmett.

—¡Gracias! Ves, hermano, tu chica lo entiende. —Ella definitivamente entendía algo y no era a mí porque ahora estaba sentada en su propio asiento, lo cual me molestaba un chingo. No dije nada y Emmett entró en una licorería—. Vamos, Jasper, necesito ayuda.

Jasper despertó del estupor en que se encontraba y se giró hacia mí y Chica Reed en el asiento trasero.

—¿Por qué no están abrazados? Quiero abrazar a Ali. ¿Por qué no está aquí? —Una pregunta jodidamente buena. Quería a Chica Reed en mis brazos. Era una locura, pero cierto.

—Ella está en casa cuidando a los gatitos —le dijo.

—¡Oh, sí! —se animó en el momento—. Ya tengo familia. Los extraño.

Chica Reed serio.

—Apuesto que sí.

—Vamos, Jasper, necesitamos comprar el licor antes de que la tienda cierre. —Ahogó un suspiro, pero salió para ayudar a mi hermano. Inmediatamente todo se quedó en silencio en cuanto salieron del carro.

Me pasé la mano por el cabello y me giré para quedar de frente a ella.

—¿Te hice enojar?

Negó con la cabeza.

—No, no exactamente.

No exactamente, lo que significaba que parcialmente sí lo había hecho.

—¿Qué dije que estuvo mal? ¿No crees que está loco por proponerle matrimonio cuando llevan un año sin verse?

Frunció el ceño.

—Claro, fue un poco loco, es que fue lo mucho que te opusiste. No sé. Lo hiciste sonar como si él debiera tener mujeres alineadas listas para cuando, o si es que, Rose no lo aceptara de regreso.

Síp, lo sabía.

—Sólo me refería a que no debería quemar todos sus cartuchos por una chica que lo golpeó y le robó la ropa la última vez que la vio.

—Lo entiendo —respondió.

¿De verdad? Porque en realidad no me veía a los ojos y eso me estaba volviendo jodidamente loco.

—¿Vas a estar toda la noche enojada conmigo?

—No lo estoy —dijo, finalmente viéndome.

—Te alejaste de mí —señalé. En serio me molestaba un chingo.

Suspiró.

—Sí. No me gustó la forma en que hablaste de tener otras mujeres detrás de ti. Me pregunto qué tan larga es tu lista.

Y, joder, ahí estaba.

—No tengo una lista, Chica Reed. Como recuerdas, en realidad no conozco el nombre de ninguna chica en la escuela. Así que, si tengo una lista, tú eres la única en ella. ¿Me alteré por las fotos en el periódico? —Negó con la cabeza—. ¿Te besé con Dios sabe cuántas cámaras en nosotros luego del juego?

—No. —¿Qué? La miré y sonrió—. Yo te besé a ti.

Me reí.

—Buen punto. Deberías hacerlo de nuevo.

Miró a su alrededor.

—Aquí no hay cámaras.

—Exacto —le dije. Se lamió los labios y sentí que mi polla se endurecía, pero necesitaba decir algo—. Bella, no es que crea que mi hermano está loco por querer a Rubia, incluso si ella no ha sido más que una perra conmigo desde que la conocí. Sólo creo que no fue la mejor manera de demostrarlo. Ella podría romperle el corazón, sabes, y todos lo sabrían luego de lo que hizo. Mi hermano es un idiota, pero sigue siendo mi hermano, ¿sabes?

Ella sonrió entonces.

—Sí, lo sé. Pero Rose es mi amiga y él la lastimó bastante. Realmente tiene que esforzarse mucho para demostrarle que está comprometido a estar con ella. ¿Qué mejor manera que decirle al mundo?

No tenía respuesta para eso; sólo esperaba que ella supiera que ese no era mi estilo.

—Bueno, supongo que ellos lo descubrirán solos sin nosotros. Lamento haberte hecho enojar. —Carajo, ¿acababa de disculparme?

Chica Reed se rio.

—Sí. Sé que Rose tomará su propia decisión. Y no tienes que disculparte por nada. Es que… —se quedó callada y se encogió de hombros.

—¿Qué?

—Nada. —Mierda. Odiaba cuando alguien me decía nada cuando obviamente había algo. Tomó mi mano izquierda y alzó mi brazo, deslizándose de nuevo bajo este. Inmediatamente me sentí mejor ahora que ya estaba de regreso conmigo. Lo que sea que fuera, supongo que ya lo había superado.

—Entonces, sobre los besos…

Alzó la cabeza así que yo me agaché para rozar sus labios con los míos. Maldita sea, se sentía bien besarla. Pasé mi lengua por sus labios y ella se abrió para mí, nuestras lenguas se movieron juntas. Al fin.

—Oye Eddie, no tenían… bueno, ¡hola! —se burló Emmett cuando nos separamos.

Jasper se subió y nos vio a Bella y a mí envueltos uno alrededor del otro.

—¡Arrumacos! Necesito llamar a mi esposa. —Hizo un puchero mientras luchaba por abrocharse el cinturón de seguridad. Emmett abrió al cajuela y la cargó con un montón de botellas.

—Carajo, sí. Necesitas descubrir si Rose lo vio.

Jasper sacó su celular y me lo dio. Al parecer volvió a olvidar cómo se usan los teléfonos. Encontré "esposa" y marqué por él.

—Altavoz —exigió Emmett. Rodé los ojos y puse el altavoz mientras Emmett entraba y encendía el carro.

—Jaspy, bebé, ¿sabes qué estoy haciendo justo ahora? —la voz de Pequeña sonaba jadeante y Chica Reed chilló ruidosamente—. ¿Bella? —¿Estaba mal que me excitara? Porque estaba totalmente excitado al escuchar a Pequeña, que claramente estaba jugando consigo misma, decir el nombre de mi chica.

—Uh, sí, Al, soy yo, Edward, Emmett y Jasper —le dijo rápidamente.

—Mierda, debí saberlo. Linda payasada la de esta noche, Emmett.

—¿Lo viste? —le preguntó con voz chillona.

—¿Quién no?

—¿Qué dijo? ¿Qué hizo? —preguntó.

—Mira la carretera, imbécil, no puedes verla —espeté porque iba a chocar y a matarnos a todos. No iba a morir antes de follarme de nuevo a Chica Reed.

—No dijo mucho. Sólo se quedó horas viendo la televisión, luego agarró al gatito y se fue a su habitación luego de decir "¿Qué carajos?" como veinte veces.

El rostro de Emmett decayó. Mierda. Ves, por esto es que no debes hacer el ridículo por una chica en público.

—¿Se veía enojada? —pregunté.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó de repente Jasper. Hombre, él estaba jodidamente perdido si no entendió eso.

—Uh, nada, bebé. No, no se veía enojada. Más bien sorprendida. Creo que no sabía qué hacer, la verdad. —¿Quién podría culparla? No a todas las chicas les proponían matrimonio por la pantalla gigante un hombre con el que habían roto hace meses. Mi hermano era un gran imbécil.

—Pues eso es bueno, ¿verdad? Que se llevara a Emmett Junior a su habitación y no pareciera enojada. —Estaba buscando una cuerda para salvarse. Mierda, esto apestaba. Se suponía que esta noche sería una fiesta épica en donde podría tener algo de acción con Chica Reed, no donde tendría que lidiar con mi hermano lloriqueando por su enojada ex.

—Creo que es bueno, Emmett. Sólo dale tiempo —le aconsejó.

—¿Me viste jugar, Ali? —soltó Jasper—. ¿Qué estás haciendo?

Dios mío.

—Idiota, deja de preguntarle eso —le siseé.

—Sí, te vi jugar, Jasper. Te veías genial. —Yo no iría tan lejos. Estuvo adecuado.

—¿Te gustó? Extraño a mi familia. Desearía que estuvieras aquí —balbuceó.

Ella se rio. Bella se veía sorprendida.

—Así son cuando él está drogado —le dije.

—Yo también desearía estar ahí, Jaspy. Ven a casa conmigo mañana y celebraremos tu victoria.

—¡Bien! —Él estaba muy feliz con la idea, no es que me sorprendiera. Por qué demonios era él el que conseguía tener sexo cuando fui yo el que hizo todo el trabajo pesado, estaba más allá de mi comprensión. Intenté no hacer un puchero por eso—. Entonces, ¿qué estás haciendo? —preguntó de nuevo.

—Jaspy, hablaremos de eso mañana —respondió sonando exasperada. No podía culparla.

—No, esposa, necesito saber si me extrañas. ¿Estás jugando con los gatitos? —Eso lo hizo. Joder, no pude aguantarlo, Chica Reed y Emmett se rieron conmigo. Incluso podía escuchar a Pequeña riéndose en la línea.

—Sí, Jaspy, estaba jugando con el gatito. —Chica Reed se sostenía de mí mientras moríamos de risa.

—Quiero jugar con ellos —se quejó él. Risas nuevas salieron de Chica Reed. Se veía jodidamente preciosa cuando se reía.

—Cuando regreses a casa, Jasper. Tengo que irme, ya. —La voz de Pequeña sonaba ahogada. No sé si se estaba riendo, muriendo de mortificación o qué.

—Dale una buena caricia a ese gatito de parte de él —dijo Emmett, golpeando el volante.

—Cállate, Emmett —respondió ella alterada—. Te amo, Jaspy. Nos vemos mañana.

—También te amo —respondió soñadoramente—. No los acaricies muy fuerte, no les gusta eso.

—No, no les gusta —estuvo de acuerdo ella, riéndose antes de colgar. Chica Reed se estaba limpiando las lágrimas.

—Eso fue… vaya —logró decir.

—¿De qué se ríen? —preguntó, se veía confundido y frito.

—De tu idiotez —le dije.

Chica Reed me dio otro codazo.

—Sé amable.

¿Por qué carajo debería serlo? Él era un gran imbécil. Me agaché y le susurré al oído:

—Si yo te llamara y tú estuvieras jugando con tu gatito, no importaría qué tan drogado estuviera, sabría exactamente de qué estás hablando y te ayudaría a terminarlo hasta que ronronearas de satisfacción.

Se quedó boquiabierta y parpadeó varias veces.

—Uh, yo, eso… sí —medio gritó. Tenía la sensación de que estaba sonrojada, pero estaba demasiado oscuro para asegurarme. Mordí su lóbulo y ella tembló contra mí.

—¡Ya llegamos! —anunció Emmett—. Hora de sacar mi bebida. —Él y Jasper salieron. Abrí mi puerta y le ofrecí la mano a Chica Reed. Ella la tomó y se deslizó hacia mi lugar. No solté su mano luego de que salió. Ya había gente formada fuera de mi casa.

—Garrett, Newton, Eric, ayúdenlos a meter esa mierda —les dije mientras guiaba a Chica Reed hacia la casa. Mis padres se habían quedado en el centro. No les molestaba que hiciéramos una fiesta, simplemente querían negar que estaban al tanto de ello por si llegaba la policía. Aunque no iban a aparecer. Siempre teníamos rienda suelta en esta ciudad.

Abrí la puerta mientras ella veía asombrada la casa.

—Este lugar es increíble —me dijo. Sí, sí lo era. Yo tenía toda una suite en el tercer piso, en realidad Emmett vivía en la casa de invitados y la habitación de mis padres estaba en el rincón de la planta baja.

—Gracias. —Encendí las luces y la jalé hasta la sala. La gente comenzaba a caminar alrededor de nosotros mientras yo la llevaba al sofá. —¿Te parece bien aquí? —le pregunté. Asintió y se sentó, se veía maravillada—. ¿Quieres algo de beber? —Anoten esta mierda; estaba siendo un buen anfitrión. Esperaba que lo apreciara.

—¡Los barriles están en la cocina y el licor en el bar! —gritó Emmett antes de que el estéreo comenzara a reproducir música a todo volumen.

—Um, ¿un destornillador? —preguntó—. O cerveza. No importa.

—Yo te atornillaría felizmente —le dije. Sacudió la cabeza y se rio—. Quédate aquí. —Puse SportsCenter en la televisión mientras me dirigía al bar por su bebida. Me fui ligero con el vodka. Quería que estuviera semi-sobria para divertirnos un poco. Estaba interesado en ver cómo me malcriaría.

—Hola Edward —ronroneó una voz mientras un cuerpo se presionaba contra mí desde atrás. Sus brazos se envolvieron en mi cintura y sus manos se colocaron… ¡qué carajo! Solté las bebidas y rápidamente liberé mi jodida polla de sus garras. ¿Quién demonios pensaba que eso estaba bien?

Me giré y ahí estaba Aspiradora, sonriéndome coquetamente, y por alguna extraña razón seguía usando su uniforme de porrista. Hijo de la chingada, ¿quién la invitó?

—¿Qué chingados estás haciendo aquí? —exigí saber.

—Carrie nos contó de la fiesta. No me la perdería por nada del mundo. ¿Por qué no me enseñas tu habitación? —preguntó.

—No sé quién carajo es Carrie, pero yo no la invité.

—Claro que sí, es la novia de Eric. —Cabrón. Le patearía el trasero por decirle a las malditas porristas sobre la fiesta, no me importaba su novia.

—Lo que digas —murmuré, girándome para tomar nuestras bebidas.

—Entonces, ¿qué dices del tour? —preguntó pasando su dedo por mi brazo.

—Dile a Emmett que te lo dé. Estoy ocupado. —Me alejé de ella y regresé a la sala. Chica Reed estaba justo donde la dejé, pero no estaba sola. Maldito Newton. Nunca aprendía. Estaba sentado en mi jodido asiento hablando con mi chica. Ella no sonreía, aunque sí escuchaba lo que fuera que él le estaba diciendo. Marché directo a ellos y me detuve frente al imbécil. Me ignoró y siguió hablando, contándole sobre sus mejores ejercicios de pesas. Qué jodido imbécil.

—¡Newton! —grité. Saltó casi una milla. Ahora Chica Reed sí sonreía. Maldición, claro que sí.

—Oh, hola, Cullen. Buen juego.

—Sí. Buena esa jugada que dejaste pasar en el cuarto periodo —le dije. Frunció el ceño y Chica Reed escondió la boca tras su mano, intentando no reírse de su estupidez—. Fuera de mi lugar.

—Bueno oye, me corriste de mi cocina así que… —se interrumpió ante la mirada de mi rostro y tragó—. Olvídalo.

—Con un carajo que sí.

—Oye no sabía que era tu novia —protestó al ponerse de pie, alzando las manos en un gesto de rendición.

—Pues ahora lo sabes —le dije fulminándolo con la mirada al irse. Me giré para ver a Chica Reed viéndome con la ceja alzada—. ¿Qué? ¿Querías oírlo hablar sobre su no existente proeza en ejercitarse? —Le di su bebida y sonrió al darle un trago. Me dejé caer junto a ella y pasé mi brazo a lo largo del respaldo del sofá, casi rodeándola, pero no por completo.

—No, puedo decirte que no era una conversación estimulante —respondió con una risita.

Me reí y dejé caer por completo mi brazo a su alrededor.

—Puedo estimularte si quieres.

—Estoy segura de que nada te gustaría más —respondió fríamente.

Eso no había ni que decirlo. Si alguna chica iba a ver mi habitación, sería ella, no Aspiradora.

—Sabes que es verdad.

Se rio.

—Ni siquiera lo notaste, ¿verdad?

¿Notar qué?

—¿Qué?

Sacudió la cabeza.

—Nada, no es importante.

La miré entrecerrando los ojos.

—¿Qué pasa contigo y esa mierda de no decirme nada esta noche? Primero en el carro y luego ahora. ¿Desde cuándo te muerdes la lengua?

Rodó los ojos.

—Esa mierda del carro no fue nada, sólo yo siendo estúpida.

Dudaba mucho eso.

—¿Y ahora?

Chica Reed sonrió.

—Bien. Mike acaba de decir que soy tu novia y no sólo no te alteraste por eso, sino que también lo aceptaste.

¿Lo hice? Nah. ¿O sí?

—¿Y? —pregunté, porque no tenía nada mejor que decir.

—Y pensé que eso fue interesante y nada común en ti.

Tenía razón, pero no iba a admitirlo.

—Creía que ya habíamos establecido que tú todavía no conoces al real yo. Quizá lo estás conociendo. —Quizá yo también lo estaba conociendo. ¿Quién carajo sabía? Todo era muy confuso.

—Quizá —respondió, sus labios se retorcieron. Jugué con su cabello y se recargó en mi mano—. Hay mucha gente aquí.

—Sí, lo sé. —Miré hacia la habitación llena de gente. Había todavía más personas afuera en el patio—. Em invitó a algunas personas con las que fuimos a la preparatoria y, por supuesto, la mayoría del equipo está aquí. —Vi a Shelly Jessup viéndome desde el otro lado de la habitación y rápidamente aparté la vista. Fuimos juntos al baile de graduación el último año. Maldición, ¿por qué carajos estaba toda esta gente aquí? Hace un par de semanas esta fiesta parecía ser una buena idea. Ahora sólo quería sacar a todos de una patada y pasar el tiempo con Chica Reed.

—Y las porristas —murmuró. Seguí su mirada y vi a Aspiradora mirándonos boquiabierta. Carajo. Era mejor que no viniera. Le lancé dagas con la mirada y pasé mi pulgar por el cuello de Chica Reed.

—Tampoco las invité a ellas. Una de ellas está saliendo con Yorkie y supongo que él les dijo a las demás.

Se encogió de hombros.

—No importa. Oye, mira. —Señaló la televisión, y ahí estaba yo.

—¡Apaguen el estéreo! —grité. Alguien obedeció rápidamente y subí el volumen de la televisión. Aparecieron las jugadas destacadas del juego y sonreí al recordar los momentos. El touchdown de James, la buena atrapada de Garrett en la zona de anotación, yo evadiendo varias tacleadas. La gente aplaudía al ver, James y Garrett se lucieron con sus buenas jugadas.

Regresaron la escena a los conductores de SportsCenter.

—Cullen fue de 27 a 30 para 352 yardas y cuatro touchdowns. Ni siquiera lo tocaron. Claramente es el favorito para el Heisman.

El otro reportero sonrió.

—Oh, no lo taclearon en el campo, pero eso nos lleva a la jugada de la noche. —Pusieron la cinta y Chica Reed jadeó junto a mí cuando la mostraron a ella empujándome contra la pared y besándome con ganas.

—¡Santa mierda! —gritó alguien. Se escucharon jadeos, algunos aplausos y silbidos mientras Chica Reed y yo nos besábamos en pantalla. Era algo fascinante de ver. Si soy honesto, nos veíamos jodidamente calientes juntos.

Regresaron la toma a los conductores que se estaban riendo.

—Ahora, ese es el tipo de tacleada que yo quiero experimentar.

—A eso le digo ganar —replicó su compañero—. Eso es para SportsCenter. Quédense sintonizados para el Final del Día de Juego Universitario.

La habitación se quedó en silencio, todas las miradas estaban en mí y en Chica Reed. Me giré para ver cómo lo estaba tomando ella. No podía leer su expresión; sólo estaba mirando la habitación, sus ojos se movían sobre todos.

—Uh, Chica Reed, ¿estás bien? —pregunté en voz baja.

Finalmente me vio a los ojos.

—Sí, estoy bien. Eso fue inesperado. —Esa era la palabra adecuada. Nos expusimos ligeramente más que en el pequeño periódico escolar, dalo por seguro—. ¿Estás enojado? —preguntó, mirándome con ansiedad.

¿Enojado? No. Sentía algo raro en mi estómago que no podía definir, pero no estaba enojado.

—No, ¿por qué debería estarlo?

Sonrió.

—Uh, quizá porque en el carro estabas despotricando que tu hermano se declaró en una forma muy pública y probablemente nos vio más gente a nosotros de la que vio su propuesta, que no es propuesta en realidad para Rose.

Eso era muy cierto. ¿Me molestaba? Miré la habitación y vi que todos los ojos seguían en nosotros. Aspiradora estaba mirando a Chica Reed como si intentara agujerarle el cráneo y matarla. Apreté mi brazo alrededor de ella y la acerqué más, necesitaba escudarla de la hostilidad que veía en los rostros de algunas chicas. Esta mierda estaba jodida. No era como si ellas hubieran tenido una oportunidad conmigo antes de que ella llegara, quizá para una follada, pero no para ser mi novia ni nada.

Miré a Chica Reed. Sus bonitos ojos cafés estaban concentrados en mí y parecía no importarle el resto de la habitación. Al carajo. Si a ella no le importaba, tampoco a mí.

—Al carajo con todos —le dije, lamiendo mis labios y levantando sugestivamente una ceja.

Se rio.

—Esa no es exactamente la mejor declaración viniendo de ti.

Sonreí.

—Ya sabes a qué me refiero. Me importa una mierda lo que piensen. —Yo era Edward Cullen, podía hacer lo que quisiera y con quien quisiera. Quería a Chica Reed y, carajo, ahora todos ellos lo sabían. Así que ya podían irse al carajo y dejarnos en paz. Demonios, la había marcado efectivamente como mía frente a la nación, al menos ahora los hijos de puta como Newton sabían a quien le pertenecía ella.

—¿Sí? —me retó.

¿Me estaba retando? Lo aceptaría.

—Sí —le dije antes de estrellarla contra mí y fundir mi boca con la suya. Gritó sorprendida antes de derretirse contra mí, envolviendo sus brazos en mi cuello. Agarré su cintura y la abracé contra mí. Escuché más pláticas y vítores, y me encabronó. Rompí nuestro beso y les lancé dagas con la mirada a todos—. Ahí está, lo vieron en vivo y en directo. Ahora espero que tengan mejores jodidas cosas que hacer que verme besarme con mi chica. —Chica Reed se rio y la besé de nuevo.

Alguien volvió a encender el estéreo a volumen decente y la gente finalmente comenzó a beber y a portarse normal de nuevo. Sostuve a Chica Reed cerca de mí y jugué con sus dedos.

—Entonces, ¿quieres un tour de la casa? —pregunté. Sí, era una manera no sutil de intentar tenerla a solas pero me importaba un carajo. Toda esta gente estaba enojándome.

Sonrió.

—Claro, yo… —se detuvo y comenzó a buscar en su bolso. Escuché algo que sonaba al tema de la canción de Cops—. ¿Papá?

¿Papá? ¿Qué carajos hacía llamándola tan tarde? Espera, dijo que vivía en Washington, no era tan tarde allá.

Chica Reed hizo una mueca.

—Sí, esa era yo besando a Edward Cullen en televisión. —Oh. Mierda. Padres. Mierda. Los míos verían esa mierda en la mañana si no es que ya la habían visto. Estaba jodido. Una cosa era que el mundo supiera que quizá yo tenía novia, otra muy diferente era que mi madre lo supiera. Nunca me dejaría olvidarlo.

—Sí, lo sé, papá, pero él acababa de ganar un juego muy importante y quería besarlo. —Demonios, sí que lo hizo—. ¿Mi novio? —Me miró, pero yo no sabía qué mierda decir. Me encogí de hombros y asentí al mismo tiempo. La dejaría interpretarlo como quisiera—. ¿Algo así? Todavía no lo definimos. —Se rio—. Sólo porque dos personas se besan no quiere decir que estén juntos, papá. —Entrecerró los ojos—. ¿Oh, sí? ¿Y qué hay de aquella vez que te atrapé besando a Sue Clearwater en la fiesta de Navidad? ¿Lo hicieron oficial ustedes dos? —¿Qué carajo?

Chica Reed se rio.

—Pues entonces no puedes decir nada, ¿verdad? —me sonrió y me sentí regresándole la sonrisa—. No, estoy en una fiesta ahora. —Una pausa—. Sí, aquí está. —Preguntando sobre mí, naturalmente—. No, no puedes hablar con él. —Maldición, claro que no podía. A la mierda con eso. Yo no me relacionaba con padres. Aunque tampoco hacía ninguna de estas cosas. ¿Qué demonios estaba pasando? Ella se rio—. No, no puede conseguir entradas para el Super Bowl, papá. Está en la universidad, todavía no está en la NFL. —Me reí y terminé mi cerveza.

—Iré por otra bebida. ¿Necesitas más? —pregunté en voz baja. Chica Reed asintió y la dejé para ir por nuestras bebidas. Sentí varias miradas en mí, pero los ignoré mientras agarraba mi cerveza y me dirigía hacia el licor para preparar la de ella.

—¡Extraño a mi esposa! —Escuché una triste voz junto a mí y rodé los ojos. Por supuesto, ahí estaba Jasper, sus ojos se veían incluso más rojos ya que obviamente había fumado de nuevo.

—Lo juro por Dios, si incendias esta jodida casa nunca volverás a ver a tu esposa porque te habré matado.

—No matarías a tu mejor amigo —me informó antes de beberse todo un vaso de cerveza.

—¿Cuándo carajo te convertiste en mi mejor amigo? —le pregunté.

—¡Hoy! —me dijo alegremente—. Nuestras novias son mejores amigas así que también nosotros lo somos ahora. —Intentó pasar su brazo a mi alrededor y me lo quite—. Vamos, Edward, piénsalo. Ambos tenemos gatitos. —Prácticamente gritó eso y yo miré a mi alrededor para asegurarme de que nadie hubiera escuchado esa mierda. Yo no tenía un gato, Chica Reed sí, maldición—. Ambos somos mariscales de campo, los dos somos odiados por la chica de Emmett, he estado en tu cama, me diste dulces… —siguió balbuceando, enlistando todas esas cosas al azar que según él nos hacían amigos.

—Dios, de acuerdo, somos amigos. No necesitas ir anunciándolo —lo interrumpí. Era mejor estar de acuerdo con él y así callarlo.

Sonrió e intentó abrazarme. Me aparté.

—¿Por qué carajo quieres abrazar cosas cuando estás drogado? —exigí saber, empujándolo cuando vino por mí de nuevo.

—Me gustan los arrumacos. Esposa no está aquí y tampoco Jimmy y Hendrix. —Carajo, estaba haciendo pucheros. Miré a mi alrededor buscando algo para darle que pudiera abrazar. Cualquier cosa era mejor que yo.

—¿Y el oso? ¿Lo dejaste con Pequeña?

Su cara se iluminó.

—¡Traje a Bob conmigo! Ali dijo que me lo llevara para abrazarlo a él en lugar de a ella cuando no estuviera. Está en mi maleta en el carro.

—Bueno, ve por él pues. Ve por tu oso. —Jodido fenómeno. Salió corriendo como si alguien le hubiera prendido fuego en el culo. Rápidamente mezclé la bebida de Chica Reed y me regresé a la sala antes de que él pudiera volver para intentar arrastrarme a un trío con él y el jodido Bob.

Me detuve de golpe cuando llegué a la sala. Aspiradora estaba de pie frente a Chica Reed, tenía una mano en la cadera, con la otra sostenía su bebida. No sabía qué le estaba diciendo, pero sí sabía que mi chica se veía muy enojada. Me apresuré hacia ellas, pero antes de poder llegar ahí, Aspiradora tiró los contenidos de su vaso en mi Chica Ree. Oh, carajo no.

Dejé nuestros vasos en un lado y me apresuré en llegar a ella.

—Bella, ¿estás bien? —pregunté, empujando a Aspiradora para llegar a ella. Gritó ultrajada, pero la ignoré.

—Estoy bien, Edward. Ayúdame a levantarme. —La puse e pie. Le bebida había sido de algo frutal y rojo. Era algo bueno que ella estuviera usando una blusa roja. No creía que fuera a quedar una mancha, pero sabía que debía tener frío.

Chica Reed me empujó con la cadera y se puso de pie frente a Aspiradora, que le estaba sonriendo.

—Eres patética, ¿lo sabías? —Aspiradora le lanzó dagas con la mirada y me tensé, listo para ponerme frente a Chica Reed de ser necesario—. ¿Qué, te folló una vez? —le preguntó Chica Reed. Oh, mierda, ¿era necesario discutir esto?

—¿Y qué? —preguntó Aspiradora, sonaba aburrida.

—¿Te ha invitado a salir desde entonces? ¿Te ha hablado siquiera? —Yo conocía la respuesta a eso pero, sabiamente, me quedé callado mientras Aspiradora veía a Chica Reed. Ella se giró hacia mí—. ¿Cuándo te la follaste?

Cristo. ¿Por qué estábamos teniendo esta discusión?

—No sé, a principio de año.

—Hace meses, entonces. —Se giró de regreso a ella—. ¿Y sigues cazándolo con la esperanza de qué? ¿Que te folle y te vuelva a olvidar? ¿Qué otra pista necesitas? Entiéndelo. —Se volteó hacia mí—. Edward, ¿tienes algo que pueda usar?

Asentí y le ofrecí mi mano. Entrelazó sus dedos con los míos y no volvió a ver a Aspiradora. Aunque yo sí.

—Hay un quitamanchas en la cocina debajo del fregadero. Más te vale que dejes este jodido sofá limpio y que ya no estés para cuando regrese aquí abajo. No quiero volver a verte, ¿me entiendes?

Sus ojos azules se llenaron de lágrimas y asintió.

—Bien. Ponte a trabajar.

Chica Reed tiró de mi mano, la saqué de la sala y la llevé por las escaleras. Subimos en silencio los dos pisos y luego entramos a mi habitación. Aunque no estaba ni remotamente emocionado por estar aquí. Así no era como esperaba que sucedieran las cosas esta noche. Ella se paró en el centro de mi habitación y miró a su alrededor mientras yo me dirigía a mi armario.

¿Qué le doy? Tenía camisetas y camisas que estarían bien, pero quizá eso no era suficiente. Metí la mano al armario y agarré el jersey que usé en el primer juego que jugué el año pasado. Se lo di.

—¿Te parece bien con esto? —Miró el jersey y luego a mí, asintiendo—. Bien. Ahí hay un baño por si quieres limpiarte o algo. —Empezó a caminar hacia allí, pero la detuve—. Bella, lamento que eso haya pasado. Yo no la invité.

Se rio.

—En realidad no importa, ¿o sí? Hubiera aparecido en algún otro lugar donde estuviéramos nosotros y hubiera dicho lo mismo.

—¿Qué te dijo? —pregunté, porque soy idiota obviamente.

Chica Reed se encogió de hombros.

—Nada que no hubiera esperado. Que debería darme por vencida porque perderías interés en mí en cuanto me metieras en tu cama y que necesitabas una chica que te entendiera como ella.

¿Entenderme? ¿Qué carajo?

—Bella, ella no sabe… —Me calló poniendo un dedo en mis labios.

—Sé que ella no lo sabe. No mentiré diciendo que no me hizo enojar, pero tú no hiciste nada malo, al menos no conmigo.

—¿Qué significa eso? —pregunté.

Rodó los ojos.

—Significa que obviamente ella siente más por ti que lo que tú sientes por ella. En realidad eso no es tu culpa, pero pudiste haberla tratado mejor. El que tú pienses que una chica sabe cuál es el desenlace no significa que no piensen que pueden ser la excepción a la regla. Que quizá es ella la que podría cambiarte.

¿Cambiarme?

—¿Estamos hablando de ella o de ti? —pregunté, porque honestamente no estaba seguro.

Me lanzó dagas con la mirada.

—Estamos hablando de ella. Yo no intento cambiarte, pero según lo que parece sí estás cambiando. Supongo que eso es lo que le molesta. Probablemente no será la única.

Con eso, se fue para cambiarse en el baño. Me senté en la cama e intenté descubrir a qué se referían sus palabras. ¿Estaba cambiando? Bueno, no me molestaba que quizá tuviera una novia, de hecho me gustaba un poco. No me importaba que todos me hubieran visto besarla. Sí me importaba mucho el que Aspiradora la atacara por ninguna otra razón más que por el hecho de que me gustaba de verdad. Ella se merecía algo mejor que eso.

Se abrió la puerta del baño y comencé a hablar.

—Escucha, Bella, lo siento mucho. Si quieres, puedo llevarte de regreso al hotel o puedes quedarte en mi habitación y yo dormiré en la habitación de invitados. Puedo correr a todos y juro que me aseguraré de que ella nunca jamás vuelva a acercarse a ti. Sé que he sido un patán con algunas chicas, pero no creo estarlo siendo contigo, al menos estoy intentando no serlo porque de verdad me gustas. Creo que quiero que seas mi novia a pesar de que no sé cómo tener una novia y probablemente la cagaré cada cinco minutos, pero estoy dispuesto a intentarlo si tú…

—Edward, cállate y mírame —me ordenó. Carajo. Iba a decirme que no quería volver a verme jamás y me quedaré atrapado con perras locas como Aspiradora en lugar de chicas agradables como Chica Reed.

Levanté la vista y casi me trago la lengua cuando la vi de pie en el marco de la puerta usando mi jersey y lo que parecía ser nada más, porque todo lo que veía era mucha pierna desnuda.

—¿Chica Reed? —logré decir.

Cruzó la habitación y se paró frente a mí. Fácilmente era la cosa más caliente que había visto jamás. Puso sus manos en mis hombros y la miré, agarrándome a un costado de la cama. Esto podría ser una trampa. Podría estar calentándome deliberadamente para luego hacerme caer. Era buena en esas mierdas.

—Sé que no has sido un patán conmigo, al menos no luego de que empezamos a platicar de verdad. —Tuve que reírme ante eso—. También me gustas y creo que quiero ser tu novia, a pesar de que tendré que lidiar con perras locas como Tanya de vez en cuando.

—¿Quién es Tanya? —pregunté, lo cual la hizo soltarse a carcajadas. ¿Qué carajo?

—La chica de abajo que me tiró encima su bebida. ¿Cómo creías que se llamaba?

Me encogí de hombros porque la verdad no tenía ni idea.

—Si te digo como le decía, ¿te enojarás? —pregunté, porque ciertamente no era el nombre más halagador.

Chica Reed sonrió.

—Creo que es muy improbable que vaya a defender su honor ahora, Edward. ¿Cómo le decías?

Era un buen punto.

—Aspiradora —le dije, esperando. Sus labios se retorcieron y luego echó la cabeza atrás, riendo. Era jodidamente hermoso ver su rostro iluminarse y su cabello caer en cascada por su espalda.

—Y ahora tiene que limpiar el sofá. Le queda.

Sonreí porque sí le quedaba.

—Aunque no es por eso que le decía así.

Sacudió la cabeza.

—Lo sé. —Por supuesto que lo sabía.

—Entonces, um… —Pasé las manos por sus costados y tembló—. ¿Quieres que te lleve al hotel o…? —Por favor, que diga que no.

—¿Edward?

—¿Sí? —pregunté, conteniendo el aliento.

Unos brillantes ojos cafés se encontraron con los míos cuando se agachó y se sentó a horcajadas en mí sobre la cama.

—Cállate y bésame. —Dicho y hecho.


Bueeeno, este es el capítulo que muchas ansiaban. A partir de aquí son capítulos nuevos para todas.

Gracias a mis niñas del grupo por participar en la dinámica.

Espero que les haya gustado, ¡gracias por sus cometarios, alertas y favoritos!

Nos leemos el domingo ;)