El silencio que había en los pasillos era casi sepulcral, similar al sonido de el cementerio por las noches. Cuando nadie viene a ver a los muertos, cuando nadie viene a velarlos y solo les queda caminar por su cuenta por el único sitio en el que pueden estar. Ese momento era casi similar; solo que el no era un muerto, estaba vivo, su corazón latía cada segundo, sus pulmones recibían oxigeno, podía caminar, ver, hacer cualquier cosa que ellos no.
Pero el aura alrededor de el era casi similar, solamente caminaba a paso calmado, dejando que el único sonido audible fuera el de sus zapatos al chocar suavemente contra al suelo y el de su mochila chocar contra su cuerpo, había cumplido la orden de Zelda y había empacado para ir con ella al Dominio Zora... De nuevo, pero eso es algo que ya es mejor omitirlo y nunca contarlo.
Para todo el mundo, Zelda siempre estuvo en el dominio Zora con quien es su prometido. El no estuvo ahí, el estuvo en un nuevo entrenamiento así que él nunca estuvo en el dominio Zora, nunca conoció al príncipe, nunca había disfrutado estar entre esos grandes brazos, jamas había deseado que aquel beso durará para siempre... Nada, debía hacerse la idea de que eso fue lo que sucedió, eso es lo que será contado de labios para afuera de todos modos.
Realmente ni el sabia perfectamente que pensar de la situación en la que estaba, esta vez las cosas se le habían salido de las manos y solo había un caos en su mente. Realmente esperaba con ansias que este segundo viaje como Link y no como Zelda, no intervenga en sus asuntos aunque él lo sabia, que no podría controlarse cuando viera a aquel gran Zora frente a el de nuevo... Suspiró fuertemente llevando sus dedos hacia sus labios suavemente apretando los mismos, deseando que fuera Sidon quien los apretara contra los suyos... Pero nunca pasaría.
Estaba tan sumido en sus pensamientos que no notó un gran brazo rodear su cuello y apretarlo contra a alguien de golpe.
-¡Link! ¡Mi campeón Favorito! He oído que habías llegado, mira que cruel eres sin saludar a tu entrenador ¿Donde quedaron esos modales, jovencito?-Un hombre alto de contextura musculosa reía eufóricamente mientras apretaba al mas bajo contra su formado abdomen, mientras Link estaba moviendo sus piernas los cuales no sentían el piso mientras intentaba apartar el brazo del mas alto que lo estaba asfixiando, al darse cuenta de esto el contrario lo soltó colocando una sonrisa.- Lo siento si te asuste, Link. Estaba realmente emocionado de verte de nuevo, es difícil cuando ya no tienes a tu alumno estrella.
-Si, entrenador Gon... Lamento mucho si no he podido ir a verlo, fui requerido por la princesa para acompañarla al Dominio Zora.-Murmuro suavemente mientras acariciaba su cuello, sus ojos azules se elevaron a ver al contrario, un largo cabello pelirojo amarrado en una coleta alta, una piel morena de tanto haber permanecido bajo el sol y una sonrisa radiante, el entrenador de Link estaba ahí en frente, un hombre grande y sin duda temerario pero realmente a los ojos de Link y todo Hyrule, era uno de los mas grandes hombres.
-¿Eh? ¿Otra vez? Hombre, realmente me había hecho ilusión con eso de hacerte un segundo entrenamiento de verdad.-Dijo entre risas recostándose contra la pared de brazos cruzados, aunque esa sonrisa no duró mucho... La borró en un momento mirando a Link con algo de seriedad.- ¿En serio vas a ir, Link? -La pregunta dejó desconcertado al joven Hyliano.
-Claro que debo ir, es mi princesa, me pidió que la acompañara así que debo cumplir sus ordenes.-Murmuro de manera firme pero por algún motivo, el mas alto solo apartó la mirada.
-Noto algo raro en ti Link... Es como si, después de estar en la región Zora algo hubiera cambiado dentro de ti... Estabas muy pensativo mientras caminabas, se que eres silencioso pero tenias un rostro que estaba dudando de algo. -Murmuro mirándolo fijamente, dejando aun mas desconcertado a el mas bajo.-Link... Sea lo que sea que estas dudando no olvides lo que te dije cuando eras pequeño y perdiste a tu madre y a tu hermana...
Link retrocedió por un momento al escuchar esas palabras, apretando sus labios mientras encorvada sus cejas en una expresión de miedo. Fuertes imágenes en colores rojo y amarillo cruzaban su mente, recordaba bien todo, aquel accidente que destruyó su ser actual... Apretó con sus manos el bolso que tenia mientras de repente todo pensamiento y duda que tuvo cuando pensaba en la región Zora se desvanecía al recordar esas palabras.
-No te apegues ni descuides a lo que puedes perder... -Murmuro por lo bajo. No debe apegarse mas a esos recuerdos que tiene de la región Zora, ni a aquello que el príncipe había causado en él, Sidon estaba enamorado de Zelda... La persona mas importante para el, aquella persona que no debe descuidar, el dejarse guiar por sus sentimientos dañaría a Zelda de muchas manera su él no puede hacer eso...
El pelirojo suspiro al ver como Link estaba estático con la mirada perdida y se acerco acariciando la cabeza del rubio.
-Link solo quiero lo mejor para ti... Tu decidiste proteger a Zelda, no dejes que nada te haga dudar de eso...-Murmuro.
-Si entrenador... No se preocupe, no dejaré que nada me afecte en mi misión.-Tomo aire reincorporándose.-Sera mejor que me vaya ahora, la princesa me esta esperando.-Murmuro intentando salir de ahí, el mas alto solo asintió y se despidió con la mano mientras Link se iba caminando con una mirada que lo expresaba todo, nada.
Siempre creyó fervientemente que Gon era un hombre sabio, fue el hombre que lo ayudó cuando era pequeño y lo entrenó para poder cumplir su cometido, proteger a Zelda. Ese era su único objetivo en la vida y Gon solo hacia lo que debía hacer, recordarle que él ya no tienen derecho a voz, su vida es Zelda... Y todo lo demás no importaba, ni siquiera él mismo.
Llegó a la gran puerta del castillo la cual estaba abierta dejando ver el carruaje que los llevara al Dominio Zora, en el cual Zelda ya estaba ahí esperándolo, sentada dentro de el mismo, portando ese largo vestido azul que se ajustaba finamente a su figura mientras estaba cruzada de brazos con una expresión completamente indiferente como era realmente usual en ella.
Ella no le dirigió la palabra, como siempre, simplemente giró su rostro al otro lado para evitar mirarlo, la tensión en el ambiente era demasiada como para soportarla aunque no era para secreto para nadie, ni siquiera para Link, se sabia no le agradaba a la princesa, si fuera por ella, preferiría tener a una rana de guardaespaldas.
Pero bueno, estaba acostumbrado a eso, ya debía estarlo.
Se subió a el carruaje cerrando el mismo para sentarse en frente a quien era su princesa, sintiendo como el carruaje empezaba a andar rumbo hacia la región Zora. El silencio era aun mas sepulcral que hace rato, la tensión entre ambos crecía a medida que se escuchaba el leve sonido de las respiraciones de ambos... Ninguno pensaba hablar realmente, nunca tuvieron esa gran comunicación, no eran amigos ni nada por el estilo, simplemente eran lo que está escrito en sus títulos, Princesa y Sirviente.
Sin embargo Zelda parecía incomoda con ese silencio, a veces miraba de reojo a Link y volteaba el rostro cuando se daba cuenta de que este la notaba; sentía un gran estrés sobre ella, apretaba las largas mangas de su vestido clavando un poco sus uñas aunque sin romper la fina tela mientras en su rostro encorvaba las cejas y apretaba sus finos labios, hasta que finalmente los mismos se abrieron dejando salir unas suaves palabras...
-¿Tu... Has huido alguna vez? -Preguntó suavemente en un tono de voz algo bajo sin voltear a mirarlo, simplemente clavaba su mirada en la ventana del carruaje aunque sentía como el contrario había volteado a verla ante su pregunta.- Simplemente... Salir corriendo un día, lejos de todo y todos... Quien sabe... Cambiar tu nombre, tu apariencia, tu vida... ¿Alguna vez lo has hecho o has imaginado hacerlo, Link? -Murmuro rotando sus ojos un poco para mirarlo de reojo, aunque fue solo un segundo antes de volver su mirada al paisaje mirando como el cielo empezaba a tornarse anaranjado, significando que pronto caería el atardecer.
Esperó unos cuantos segundos, que fueron los que de tomó Link para responderle, aunque la respuesta no es lo que Zelda esperaba.
-Eso es información personal, princesa, me temo que no puedo decirle eso...-Dijo de forma calmada, tan calmada que por un momento Zelda pensó en que un golpe en la cara no vendría mal. Hasta que realizó en una cosa.
-Si te niegas a contarme... Es que entonces si lo has hecho ¿No? -Astuta. Giró un poco sus ojos notando la expresión de Link, quien suspiro mientras la miraba fijamente al verse un poco expuesto.
-No se lo puedo negar, quizás lo hice o lo pensé... -Se rindió ante la astucia de su princesa, quien se sentía ganadora de recibir aunque sea esa pequeña afirmativa aunque Link no le haya dicho específicamente si lo hizo, lo pensó o cómo ocurrieron los hechos pero estaba satisfecha.- Y... ¿Que tal usted, princesa? ¿Por qué decidió convertirse en Sheik y dejar el reino?... No me diga que fue únicamente por las reliquias divinas, hubo un segundo motivo... ¿Cierto? -Contraatacó borrando la sonrisa de los labios de Zelda quien suspiro mirando a otro lado.
-No te lo niego Link, pero... Eso es información personal. -Concluyó la conversación utilizando las mismas cartas que el contrario había utilizado en su contra a lo que Link ya no podía contrarrestar.
El sol empezaba a ocultarse detrás de las montañas desapareciendo junto al cielo anaranjado dejando ver la gran bóveda azul llena de estrellas brillando con luz propia. Aunque lo que mas brillaban eran las edificaciones azules de la tan conocida región Zora puesto a que finalmente después de larga espera... Ya estaban ahí.
Ya habían cruzado el puente acercándose mas al castillo, la tensión crecía a un mas en el ambiente a medida que el carruaje se acercaba. Zelda apretaba un poco su vestido azul mientras su rostro se tensaba mas, era normal, no conocía al príncipe Sidon y realmente no tenia ningún animo de conocerlo, por mas que se le haya confirmado que todo ha marchado de maravilla con su reemplazo; ella no era su reemplazo así que todo esto era desconocido para ella y temía hacer enfadar a su prometido, ya tenia en claro que otro error de su parte no seria perdonado jamas y ya no sabia que hacer mas que agachar la cabeza y asentir... Estaba asustada; giró un poco la mirada mirando a Link quien miraba por la ventana del mismo.
-"Gracias por aceptar venir, Link..."-Pensó internamente Zelda, intentando no romper en llanto como una niña asustada. Ya que la verdad de la historia era que Zelda había obligado a Link a venir no por querer imponer su poderío sobre él, no quería que hiciera sus mandados o nada relacionado a que sea su sirviente, lo obligó ya que aunque no lo admita, Link es su único soporte en estos momentos... Quizás incluso su único amigo sin contar a Urbosa, sabia plenamente que podía confiar en Link y que tenerlo a su lado le daría seguridad, solo que realmente aun después de ser egoísta con el no sabe como tratarlo como se merece, internamente se disculpaba con el por ser tan egoísta.
Finalmente el carruaje se detuvo frente a la gran entrada de el castillo, en el cual Sidon estaba esperando impaciente por ver a Zelda, quizás sonara un poco melodramático pero en realidad se había sentido un poco solitario sin ella, así que al ver aquel carruaje finalmente frente al castillo no pudo evitar emocionarse e ir casi corriendo en busca de Zelda aunque se detuvo antes de bajar las ultimas escaleras cuando vio a alguien extraño bajar de el carruaje y extenderle la mano a Zelda...
Sidon no lo comprendía, ¿Quien era ese? No sabia porque se sentía raro al verlo... Pero lo que no entendía era qué hacia él aquí, no entendía porque Zelda había traído a alguien. Suspiró intentando pensar en positivo, quizás era su... ¿Hermano? Tendría sentido, ya que ahora que los miraba tenían un cierto parecido razona- no, Zelda no tenia hermanos; ¿Su novio...? Sidon, tu eres su prometido... Pero ¿Y si Zelda vino a decirle que ya no lo quería mas y que ahora se casaría con ese Hyliano? El pobre príncipe ya se estaba empezando a armar una gran obra de teatro en su mente donde aquel Hyliano se quedaba con Zelda.
Suspiró un poco dándose cuenta de que quizás estaba exagerando, decidió no seguir dudando mas, al ver a Zelda bajar finalmente del carruaje dejando que el Hyliano cerrara la puerta del mismo apretó un poco sus manos acercándose un poco dejando ver su presencia.
Al ambos notar su presencia se pusieron de frente, Zelda se notaba notoriamente nerviosa... Sidon era alto, quizás demasiado, no se esperaba nada mas de el príncipe de los Zoras pero su presencia era genuinamente intimidante... Link notó el estado de Zelda, a lo que decidió extenderle su brazo dejando que la princesa se sujetara al mismo y pudiera calmarse. Zelda abrió sus ojos al ver eso pero suspiró agradeciéndoselo internamente sujetándose del brazo de Link. Y así ambos caminaron hacia donde estaba el príncipe Zora quien los esperaba sin saber bien que decir.
-B-Buenas príncipe Sidon...-Murmuro Zelda con una pequeña sonrisa, aunque estaba realmente nerviosa, Link se había dado cuenta de ello mientras Sidon solo se dio cuenta de otra cosa, pues a sus ojos, Zelda había vuelto a las formalidades, estaba apuntó de quizás señalarlo pero la presencia de el Hyliano desconocido lo desconcertaba, pensaba que quizás no podría actuar así frente a él, o no lo sabia, en estos momentos Sidon solo tenia un revoltijo en su mente.
-Buenas princesa, y uhm...-Murmuro bajando un poco su tono mirando a Link, era claro que quería saber quien era y mas importante: qué hacia ahí; ya que era raro que Zelda llevara meses sola con él y de repente decir que le mandaron un guarda espalda es sospechoso.
-¡Ah! Él ehm...-Zelda claramente no sabia que hacer, toda seguridad que tuvo en la mañana al enfrentarse a su padre se había desvanecido ante el pequeño temor que tenia, Link suspiró suavemente para luego hacer una pequeña reverencia.
-Disculpe mi imprudencia su majestad... Mi nombre es Link, soy el guardaespaldas personal de la princesa, no he podido acompañarla en los primeros meses debido a que he estado realizando un segundo entrenamiento fuera de Hyrule, estaba preocupado por el estado de mi princesa así que no pude evitar querer acompañarla por unas semanas. Espero que no sea inconveniente que me quede solo unas semanas.-Dijo de manera fría y casi seca, sin una sola pizca de emoción su su voz, algo que mientras para Zelda era totalmente normal, para Sidon fue completamente raro, una frialdad escalofriante sin duda...
Iba a decir alfo referente al tema pero de repente y pequeño recuerdo cruzó su mente, e inmediatamente sus ojos brillaron y una sonrisa se colocó en sus labios al reconocer ese nombre, ¡Claro! Era el héroe elegido por la espada, aquel Hyliano del que tanto había oído hablar por parte de su hermana y su padre.
-¡Oh! ¡Con que tú eres Link! Es un gran placer conocerte, he oído mucho de ti, por favor sientete como en casa.-Exclamo con alegría extendiendo su mano hacia el Hyliano quien elevó su mano libre hacia la de el estrechándola con formalidad.
Aunque en ese momento algo raro sucedió, quizás algo que nadie mas al rededor pudo haber notado salvo ellos... Una pequeña corriente extraña que recorrió el cuerpo de ambos, una corriente que solamente se pudo sentir cuando ambos rozaron sus manos suavemente.
O quizás... Solo fue Link que lo había sentido, esto no era un cuento de hadas... El amor verdadero no se conoce al tocar las manos de alguien, menos de alguien a quien no conoces, Link sabia que fue el único que sintió aquella corriente, ver la expresión de Sidon bastaba, no sentía nada por él ¿Por qué siquiera se esfuerza en pensar lo contrario?
Dejo que el apretón continuara lo suyo hasta que separaron sus manos, dejando a la de Link casi deseosa por mas.
-Mejor vamos a donde mi padre, estoy seguro que se alegrará de verte.-Murmuro el Zora para comenzar a caminar hacia donde se encontraba el Rey Zora mientras Link y Zelda lo seguían por detrás hasta que finalmente llegaron a donde se encontraba el gran Rey acompañado de la ex-princesa Mipha, quienes se sorprendieron bastante al ver a Link ahí, junto a la verdadera princesa Zelda.
-¡Oh, Link! Que gran sorpresa verte... -Murmuro notoriamente sorprendido el gran Rey Dorphan.
-Un gusto volver a verlo, Rey Dorphan. -Dijo con formalidad haciendo una reverencia, cosa que hizo que el mas grande riera levemente.
-Siempre tan buen educado jovencito, dime, ¿A que se debe tu presencia en mi humilde reino?-Murmuro con formalidad y algo de calidez.
-He terminado mi segundo entrenamiento a las afueras de Hyrule, y se me ha notificado de la estadía de mi princesa en su región. Quise venir a ver como está mi princesa en su región solo por unas pocas semanas, tengo confianza en usted y su reino su majestad, solo estaba preocupado por el estado de mi princesa, espero que no sea problema.-Murmuro de forma formal reincorporándose levemente, sentía todavía a Zelda apretar un poco su brazo, entendía que ella agradecía que el estuviera ahí para cubrirle la espalda, tal como debía ser.
-Ohohoho, entiendo bien tus razones jovencito y no te preocupes, por favor sientete como en casa.-Murmuro con amabilidad, era sin duda obvio de donde Sidon había sacado la humildad y amabilidad, no por nada el Rey Dorphan era uno de los mas grandes amigos de el Rey de Hyrule y el mas querido de las regiones.
-Muchas gracias su majestad.-Colocó una pequeña sonrisa en sus labios, entonces volteó a ver a la Zora mas pequeña de la sala, su mejor amiga Mipha quien solo sonrió acercándose.
-Un gusto volver a verte Link, bienvenido, y tu también Zelda, bienvenida de vuelta.-Dejó que su dulce y amable voz se dejara escuchar, siendo tan cálida y amable, aunque ella seguía la mentira y la cubría un poco pero lo hacia por una buena causa y por Link.
-El gusto es mio, Mipha.-Sonrió suavemente, sin formalidades ni nada, en el fondo admitía que agradecía que Mipha estuviera ahí.
-Bueno Zelda... ¿Te parece si salimos juntos? Realmente tengo tantas cosas que contarte hoy.-Dijo Sidon con alegría esperando una aprobación de Zelda quien empezó a dudar un poco, Link lo notó y decidió intervenir.
-Disculpe las molestias príncipe... ¿Podría acompañarlos también? -Sin explicaciones, ni nada, era mas bien que él necesitaba estar ahí para Zelda, ella estaba incomoda, lo entendía, este no era cualquier hombre, era el príncipe Zora, su prometido y futuro esposo... A quien para variar apenas conocía, entendía que debía estar ahí para que se sintiera cómoda hasta que pudiera acostumbrarse al Zora mas alto.
-¿Eh? Claro, pero...-Murmuro Sidon desconcertado, la presencia de Link ya no le revolvía la cabeza pero en estos momentos esperaba con ansias poder estar a solas con Zelda un rato... Y estar con Link también se le hacia raro e incómodo.
-¿Puedo acompañarlos también? Hace mucho que no hablo con ustedes, por favor...-Intervino Mipha con una voz algo tímida, ante eso ninguno podía rechazarla, menos Sidon quien quizás pensaba que un esto en compañía no vendría mal, siempre podría estar con Zelda cuando se gane la confianza del Hyliano. Aunque por parte de Mipha, ella quizás acababa de mentir... Y solamente se usaba a si misma para que Link pudiera estar ahí sin que Sidon de incomodara.
Al final Sidon aceptó alegremente, y los cuatro comenzaron a caminar por la región Zora o un poco mas lejos, disfrutando los paisajes y hablando animadamente... Aunque Sidon intentaba hablar con Zelda únicamente, quería recuperar ese tiempo perdido de un día, la idea de volver a separarse tanto de ella casi lo mataba ya que la amaba, la amaba genuinamente.
Y todo eso Link lo observaba desde atrás.
Miraba como sonreía alegremente, como sus mejillas se sonrojaba y como se ponía nervioso al intentar tomar la mano de Zelda... Como Sidon miraba únicamente a Zelda, y ya no a él. ¿Qué? ¿A quien engañaba? Sidon nunca lo había mirado a el.
Solo podía mantener la cabeza firme y callar, ese asunto ya no era con el.
Intentaba distraerse hablando con Mipha, quien estaba feliz de hablar con el de nuevo, aunque algunas ocasiones sentía un pequeño dolor en su pecho cuando miraba como Link miraba a otro lado... O a otra persona. Quizás Mipha ya se había dado cuenta hace mucho.
Las horas habían pasado lentamente, ya habían menos Zoras en este momento ya que todos se habían ido a dormir, y un pequeño bostezo había llamado la atención de el grupo, era de Zelda quien estaba cansada por todos los acontecimientos de ese día y las horas que llevaba despierta.
-¿Estas cansada, Zelda? Mejor sera que te vayas a dormir.-Dijo Sidon con una pequeña sonrisa en sus labios, abrazándola suavemente antes de soltarla.
-Yo también estoy cansada... Ven Zelda, vámonos juntas a dormir.-Habló Mipha con amabilidad tomando suavemente la mano de la Hyliana quien sonrió levemente.
-Si, de acuerdo.-Dijo y se fue junto a la Zora mayor hacia dentro de las edificaciones, dejando solos a Link y a Sidon.
Ahora estaban solos, en un silencio algo incómodo, a pesar de que sabían de la existencia del otro no de conocían para nada, así que era difícil saber que hacer.
Sidon miraba de reojo a Link, había algo que lo tenia algo pensativo... Realmente su presencia lo estaba poniendo raro, no era molestia ni nada era... Un sentimiento familiar, Link le recordaba mucho a Zelda... Tenia esa misma aura que ella cuando la conoció, un aura solitaria y fría... Y ambos tenían unos ojos zafiros que lo que desprendían era soledad... Aunque Zelda ya no lo desprendía, Link si lo hacia y quizás el doble de lo que Zelda lo hizo anteriormente.
Eso le preocupaba... Zelda era su prometida, la amaba mas que a nada en el mundo, se enamoro a primera vista al conocerla y estaba feliz de ver que ella ya no estaba en ese trance extraño que estaba antes pero por alguna razón, sentía que necesitaba que Link dejara de estar así...
Quería saber de Link, quería saber que ocurría en su mente, quería arreglarlo.
-Link... ¿Te gusta el arco y flecha? -Sidon interrumpió ese incomodo silencio con lo que seria quizás una escusa para poder acercarse mas a Link, mientras el contrario por un momento se extrañó al escuchar esa pregunta, ya que si, le gusta el arco y flecha pero ¿A que venia eso de repente? No lo entendía pero decidió no cuestionar al príncipe y simplemente asintió con la cabeza. -¡Genial! Podemos ir juntos a disparar algunas cosas un rato ¿Te parece? -Dijo alegremente extendiéndole su mano esperando que el contrario la tomara.
Link dudo un momento pero al final colocó su pequeña mano sobre la gran mano de Sidon, dejando que este la apretara y casi lo arrastrara a otro sitio.
Aunque Link sintió que fue el único que sintió esa corriente de nuevo.
