Gracias por apoyar éste fic, y por brindarme la oportunidad de escribir y de, en la medida de lo posible, entreteneros. Gracias de todo corazón :D Y bueno, aquí vengo con el décimo capítulo de "Atrápados por el Océano". Que lo disfrutéis tanto como yo al escribirlo :)
Atrapados por el oceáno: Chapter 10
Natsu resopló abatido mientras se dejaba caer sobre el cómodo y confortable colchón de su habitación. La verdad, no podía negar que su nueva casa era muy moderna y lujosa, pero no podía dejar de pensar en su familia. Estarían muy preocupados por él, y además no tenía edad de andar por ahí solo (bueno con Lucy, pero para él, estar con ella y estar solo es lo mismo), pero el peso de la humanidad estaba ahora sobre sus hombros, y eso no lo podía cambiar. Mirando al techo, y sumido en sus pensamientos, apretó con fuerza los puños. La verdad es que tenía ganas de llorar, tenía miedo y en realidad tembló mientras miraba los ojos de ese extraño extraterrestre llamado Shiro. De alguna forma, las lágrimas no salieron en ese entonces, y aunque aún seguía sintiendo un nudo en la garganta, por alguna razón, seguía sin llorar. Se levantó con alguno que otro esfuerzo (pues la cama era realmente cómoda) y dejó la habitación. El comedor era realmente grande, con una TV de un tamaño considerable y un sofá tapizado de un color tan blanco como la nieve, que contrastaba perfectamente con las paredes de ese mismo color, pero de una tonalidad menos brillante. Una alfombra con estampados negros y blancos cruzaba parte del suelo, justo entre la TV y el sofá. También cabía recalcar una mesa de forma irregular y unas sillas con un respaldo muy estilizado. Todo de un diseño muy moderno. Tras todo eso, destacaba un enorme ventanal con una terraza que dejaba ver parte de una gran ciudad, pues el piso en el que ambos adolescentes residían era un ático. Además, se notaba en el ambiente un delicado olor a jazmín. Demasiado bonito todo para ser verdad.
-Tengo hambre- Dijo Natsu, con su estómago a punto de rugir. No había podido dormir en toda la noche, debido a múltiples pesadillas con aquellos dos monstruos extraterrestres. De hecho, solo recordaba que se quedó la noche anterior viendo la televisión con Lucy, en un ambiente muy tenso, y en dónde ambos no osaban abrir la boca. En un momento dado, bostezó falsamente y le dijo que se iba a dormir (explicación que no tuvo respuesta). Una excusa para librarse de esa presión emocional y poder relajarse un rato con SU Ipod y SU música, en SU habitación. Tal era la presión que ni siquiera se acordó de cenar aquella noche.
El chico pelirrosa dirigió sus pasos a la cocina. Era casi tan moderna como el comedor. Una vez allí, abrió el frigorífico, con la esperanza de encontrar algo (aunque, obviamente no habían comprado nada, y pues ya estaba pensando en que tendría que bajar a un bar, y comer con la miseria que tenía en el bolsillo). Por arte de magia, sus ruegos fueron escuchados, y encontró la nevera llena de comida. Echó un vistazo y sonrió ante unas cuantas tarrinas de helado de vainilla con chocolate, y sin más dilación cogió una y empezó a comérselo vorazmente. Mientras salía hacia el comedor, contento y feliz con su helado, abrió los ojos y vio a una Lucy callada y arropada con una manta. Natsu caminó sigilosamente hacia el sofá y se sentó suavemente, dejando el helado en una pequeña mesa con superficie de cristal que estaba posicionada delante de ambos.
-¿Quieres helado?- Preguntó Natsu, con una sonrisa en los labios. Lucy lo miró con semblante enfadado.
-Estamos en invierno, no sé cómo eres capaz de comerte eso. Sin duda eres un bicho raro, deja de sonreírme así, me da mucha grima- Murmuró la chica rubia, con una mueca de asco. Natsu arrugó el ceño, en señal de enfado.
-¿Porqué no paras de insultarme? No entiendo porque me odias tanto. Estamos juntos en esto. Si no nos llevamos bien, ¿qué será de la humanidad?- Dijo Natsu, provocando una negativa de Lucy.
-No te hagas el filósofo. Esto es todo una mentira- Afirmó la chica rubia, con una sonrisa que marcaba aires de superioridad.
-¿A si? ¿Te pareció una mentira esos dos monstruos gigantes que venían por nosotros?- Lucy relajó su expresión y bajó la cabeza, como dándole la razón a Natsu. -Si no quieres llevarte bien conmigo por mí, al menos hazlo por la humanidad, al menos hazlo por todos tus seres queridos. A mí también me importas una mierda, pero estoy dispuesto a luchar por los que quiero. Tu deberías hacer lo mismo. Te guste o no, tenemos que llevarnos bien- Añadió, haciendo que Lucy expirara un suspiro de resignación.
-Está bien- Declaró la chica de los cabellos de sol. -Lo intentaré. Dime que es lo que hago mal y deja de quejarte ya. Ya verás cómo no es para tanto, exagerado- Añadió. Natsu suspiró, tomando un poco de helado.
-Bien. No me insultes cada vez que te hablo ¿de acuerdo?- Dijo el chico pelirrosa. Lucy frunció el ceño.
-¿Que dices? Yo solo te insulto cuando te lo mereces, gilipollas- Natsu le indicó que ese insulto no había sido necesario, y ella simplemente negó con la cabeza, cerrándose en banda e incapaz de comprender su error.
-Si me lo permites, seguiré- Aclaró Natsu, seguido de una señal de Lucy que indicaba que continuara con su discurso. -Tampoco quiero que me ignores cuando oigas algo que no quieres oír- Añadió. Lucy sonrió, ironizando.
-Está bien, está bien- Dijo, con tono pasota mientras separaba su espalda del respaldo del sofá, mirando el helado con deseo. Natsu sonrió al ver su rostro, y le extendió una cuchara.
-Está delicioso- Afirmó el pelirrosa, con una brillante sonrisa destacando en su cara. Lucy, al ver esa sonrisa tan pura, no pudo hacer otra cosa que sonreír con ella y coger la cuchara que su compañero le había ofrecido. Sin rastro de odio o insultos. Pero, cuando por fin empezaban a llevarse bien, el timbre sonó. Natsu se levantó, mientras conversaba de forma tranquila con Lucy y abrió la puerta. Allí fue cuando lo vio por primera vez.
-Esto...¿quién eres tú?- Preguntó Natsu. Delante de él estaba parado una figura de una cierta envergadura, vestida con una sudadera gris y unos Dockers color negro, aparte de unas deportivas negras con líneas blancas. No podía verle el rostro pues lo tenía cubierto por una capucha, más había algo en ese ser que le daba mala espina. Muy mala espina.
-Hola...- Murmuró, mientras levantaba levemente la cabeza. Entre la oscuridad de su rostro cubierto por la capucha, se pudieron divisar dos ojos encendidos en un haz de luz carmesí. Era un color tan rojo que molestaba incluso el mirarlo directamente.
-¿Que quieres?- Preguntó Natsu, mientras miraba esos ojos tan perturbadores. La figura liberó entonces una sonrisa en la que brillaban los dientes, de un color blanco pálido, y Natsu fue preparándose para lo peor, liberando sus poderes de trimonio, y llenando todo su brazo derecho de escamas (aunque no se veía, pues estaba cubierto por ropa).
-Interesante- Sonrió la figura, mirando directamente el brazo de Natsu. Éste se sorprendió. ¿Cómo sabía que tenía sus poderes activados?¿No podía ser casualidad, no?
-¿Qué pasa, Natsu?- Preguntó Lucy, acercándose a la puerta. Entonces, en un abrir y cerrar de ojos, la figura se encontraba detrás de Lucy. Natsu intentó avisarla, pero la figura logró atraparla, y una de sus manos se transformó en huesos, huesos que se alargaron y afilaron hasta quedar alrededor del cuello de la chica, que tenía en su rostro la más viva imagen del terror.
-¿Que harás ahora?- Preguntó ese hombre. Natsu dio un paso, pero entonces los huesos de su mano se afilaron aún más, amenazando con cortar el frágil cuello de Lucy.
-Si sigues avanzando, morirá- Dijo, mientras una amplia sonrisa se abría paso entre la oscuridad de su semblante. -Sabes que soy más rápido que tu- Añadió.
-Déjala- Amenazó Natsu, mientras su cara se llenaba de escamas y su rostro enfurecía. Más esa expresión pronto se convirtió en una sonrisa. Lucy quiso usar sus poderes para huir, de hecho pero, de un rápido movimiento ese sujeto la dejó ir. Sin oponerse más, simplemente la dejo ir, y empezó a reírse a carcajadas. Después se quitó la capucha, dejando ver que en vez de rostro tenia una calavera de ojos carmesí, con unos extraños salientes huesudos en sus lados.
-Bien hecho- Dijo, mientras sonreía. Natsu y Lucy apuntaron con el dedo índice a su huesuda cabeza, mientras abrían los ojos al máximo, aterrorizados.
-¡Un Esqueleto parlante!- Gritaron ambos al unísono. La calavera hizo un signo de indiferencia y de repente, todo su cráneo se rodeo de carne, formando el rostro de un hombre de unos 25 años, de pelo rubio y ojos azules.
-Siempre olvido desactivar mis poderes- Dijo, y acto seguido empezó a reír compulsivamente. ¿Quién era ese imbécil?
-Perdón, pero me gusta poner a prueba a mis estudiantes- Aclaró, sonriente. Su sonrisa era gentil, pero decidida y valerosa. Era algo difícil de explicar.
-Yo soy Tatsuya Saiki, y a partir de hoy seré vuestro maestro- Afirmó Saiki, haciendo que los ojos de Natsu y Lucy se desorbitaran.
-Yo me esperaba un profesor normal, de los de poner deberes y exámenes- Se quejó Lucy, más Saiki volvió a sonreír.
-Sois especiales. Sea lo que sea, está claro que vosotros fuisteis los únicos que visteis a los Vacuum. Pero no por eso os creáis importantes, un Vacuum os destrozaría en combate, por eso estoy aquí. Yo os enseñaré como usar el trimonio- Afirmó.
-¿Y que sabes tú del trimonio?- Preguntó Natsu. Saiki lo miró pausadamente y contestó.
-Yo y me hermano somos los únicos que podemos mantener a raya al Kaiju. Eso debería bastarte para creerme- Añadió. Natsu y Lucy se extrañaron.
-¿Que es el Kaiju?- Se preguntaron. Saiki suspiró. "parece que no saben ni la mitad de lo que pasa con Scar y su empresa" pensó.
-La verdad es que el meteorito que se estrelló en Nevada, traía con sigo un regalo- Sonrió. Carcomidos por la curiosidad, o tal vez, por el miedo, le indicaron que siguiera. -Un alienígena con una forma extraña, de unos 20 metros de altura. Se proyecto a través del meteorito. Por suerte, estaba dormido, y pudimos encerrarlo a tiempo, pero a lo largo de la historia ha habido riesgos de fuga, pero aún así, los científicos quieren seguir experimentando con él. Yo provengo de una estirpe que de siempre se ha encargado de perfeccionar las técnicas con el trimonio para mantener al Kaiju a raya- Añadió, dejando a los dos adolescentes con la boca abierta. ¿EN DÓNDE SE HABÍAN METIDO? ¿QUE MÁS LES OCULTABA SCAR?
CONTINUARÁ...
Espero k os haya gustado...REVIEWS PLS BYE!
