Superman y Batman no me pertenecen.

Este capítulo lo escribí porque hacía mucho que no ponía a Batman y Superman convivir con sus trajecitos todos bellos.

Dedicado a 00Katari-Hikari-chan00, muchas gracias, bebecín, desde el fondo de mi berenjena.


—Batman…— Comenzó. —Quería hablar contigo porque he notado que pareces estar evitándome, creí que tal vez había hecho algo para molestarte y quería disculparme porque… bueno… eres mi mejor amigo y… Te Amo— Se dio un golpe en la frente para luego restregar ambas manos con fuerza contra su cara soltando un bufido frustrado. —Sí, como no, como si fuera a decirle algo así— Murmuró en la noche de Ciudad Gótica, de pie en uno de los edificios más faltos de luz que encontró.

Supuso que en lugar de estar ahí practicando consigo mismo, debería comenzar a realmente buscar a Batman; había venido hasta aquí porque algo le pasaba a su mejor amigo, no era nada muy marcado, no era como que Batman hubiera dejado de hablarle, pero se notaba… algo desanimado y sí, bueno, podía parecer que Superman había perdido la cabeza, porque para empezar Batman no era la clase de persona que cantaba junto con los pájaros por la mañana, vestía de rosa y le sonreía a todo el mundo… La persona que amaba era algo reservado, amante del negro y sonreía en ocasiones especiales (dejando a Superman embelesado, justo como imaginaba debía sentirse ver una obra de arte, justo como se sentía al escuchar su canción favorita).

Últimamente, Batman no relajaba los músculos de sus hombros al saludarlo (como solía hacer) o los músculos de sus labios, casi siempre tenía algo ocupando sus manos y dueña de su atención (la computadora, algún nuevo documento que requería ser leído, sus gadgets…) por lo que ya no recordaba la última vez que había sido visto a los ojos por el hombre (Jueves de la semana pasada a las 2:50 de la mañana) y lo más aterrador de todo era que… creía haber alcanzado a escuchar una pequeña alteración en el corazón de su amigo… el corazón que siempre estaba estable, a veces comenzaba a escucharse ajeno… se escuchaba como un simple lapso de taquicardia, pero… ¿Qué tal si Batman tenía alguna enfermedad cardiaca? ¿Y si no lo sabía?

¿Qué tal si estaba enojado con Superman, tan enojado que su corazón se aceleraba ante la ira acumulada?

Era urgente hablar con él.

Se relajó, cerrando los ojos, para concentrarse únicamente en su audición.

Lo había encontrado.

—…Llama a la Doctora Leslie— Lo escuchó susurrar, acompañando sus palabras con una respiración entrecortada… su corazón latía aun más rápido de lo que lo había escuchado estos días.

Algo no estaba bien.

Se apresuró a llegar hasta el hombre.

Encontrándolo en un callejón oscuro, un poco encorvado.

—Batman— Llamó, logrando exaltarlo (no recordaba la última vez que había logrado hacer eso), tenía miedo.

Batman reajusto su posición, mirándolo directo, imponiendo autoridad como siempre. Y Superman casi sintió que podía relajarse.

—¿Qué haces aquí? —

—Yo…— Justo cuando estaba tratando de dar una explicación Batman tomó aire (justo como alguien a punto de hablar), cerro los ojos y de repente su mejor amigo estaba cayendo.

Superman tenía super velocidad, por lo que era imposible que lo dejara caer; lo atrapó, sintiendo a sus manos temblar y un pánico con la capacidad de paralizarlo, envolverlo.

—¡Batman! — Llamó al tiempo que alcanzaba a percibir ese olor (con el que estaba más familiarizado de lo que le gustaba admitir) ... sangre.

Justo después de su llamado el hombre pareció estabilizarse nuevamente sobre sus pies y recuperó la suficiente fuerza como para querer apartarlo de él.

—Suéltame— Le ordenó con falta de fuerza en la voz (la fuerza que siempre imprimía en sus palabras y que no dejaba espacio para negarse nunca, justo la fuerza que su madre ponía cuando le ordenaba limpiar su habitación).

—Pero…— Y aunque se negó, le dio su espacio, porque si alguien le solicitaba algo, él siempre trataría de cumplirlo, no queriendo ir en contra de los deseos de nadie.

Fue en ese momento que se permitió notar su mano derecha manchada con sangre.

—¡Estás sangrando! —Batman masculló una maldición, encorvándose, probablemente haciendo presión sobre su herida sangrante, Superman no podía ver bien por la capa del otro. —Necesitas atención médica— Exclamó con desesperación. —Te llevo a un hospital…—

—¡No! — Chasqueo la lengua en irritación.

—A la Atalaya entonces—

—No necesito que me lleves a ningún lado —Murmuró con convicción. —Puedo solucionar esto yo solo— Le explicó, como si no hubiera estado a punto de embarrar su cara contra el piso hacía unos minutos, como si no hubiera pasado por una lipotimia hacía poco, como si no se notara que no podía dar ni dos pasos.

Sin darle tiempo a usar sus reflejos (que probablemente no le servían de mucho en estos momentos), fue hasta él, cargándolo (con uno de sus brazos en la espalda y el otro en la cara posterior de sus rodillas) tratando de ser rápido, pero no brusco, buscando hacer el menor daño (estaba enojado con Batman por ser tan testarudo, pero tampoco quería hacer sus heridas peor), sin embargo, a pesar de sus esfuerzos a Batman se le escapo un gruñido de dolor.

—Te voy a llevar a la Atalaya—

—¡No! —

—Pues no me importa lo que…—

—Solo llévame a mi auto—

—¿Y eso para q…? —

—¿Quieres ayudarme?, ¡Haz lo que te digo! —Aunque molesto, se apresuro en localizar el Batmobile, acomodándolo dentro con rapidez.

—Entra— Le ordenaron a secas.

—¿Qué? —

—Rápido o te dejo aquí—Y antes de que a Batman se le ocurriera dejarlo atrás, entró con él.

—¿Y ahora qué? —

—Presiona ese botón— Obedeció y al instante el auto cerró las puertas preparándose para llevarlo a un destino completamente desconocido para él. —Superman— Lo llamaron con voz compungida, haciéndolo girarse hacia la voz con prontitud. Una mano, manchada más que la suya, lo obligó a colocar la propia contra el costado de su mejor amigo, sintiéndolo húmedo. —Haz presión por mí, yo no voy a poder— Acató la orden sin siquiera plantearse el no hacerlo, el corazón de Batman se escuchaba aun más rápido.

—¿Por…? —Ni siquiera terminó su pregunta, para cuando obtuvo respuesta.

—Me voy a desmayar— Y así, después de la explicación, el cuerpo de Batman se volvió lacio.

—No, no, no… Batman, ¡Batman! —Los humanos eran frágiles, muy frágiles, un resfriado podía complicarse y matar, un piquete de mosquito podía portar enfermedades incurables, una herida mal tratada o descuidada podía… —Despierta, despierta— ¿Estaba vivo?

Tranquilízate y escucha los latidos de su corazón. Se dijo a sí mismo, tratando de acallar a su propio agitado corazón y a su respiración acelerada, pero solo podía sentir sus ojos llenarse de lágrimas.

—…nt, necesito que se aparte— Lo llamó una voz, pero él no podía apartar la mirada del rostro inconsciente de Batman. Lo volvieron a llamar, con más insistencia, sabía que habían dicho su nombre (de forma respetuosa), pero él no podía alejarse de Batman, su mejor amigo le había dicho que hiciera presión, no podía dejar de hacerlo.

—Alfa— Lo llamaron con voz tranquila. —Necesito que te apartes— Él comenzó a negar con un toque de desesperación.

—Me dijo que hiciera presión, si no hago presión… la sangre…—

—Lo sé y lo hiciste muy bien, salvaste a tu compañero, pero ahora necesito que te apartes para poder ayudarlo, soy doctora, ¿entiendes, alfa? —Finalmente se permitió alejar su mirada del hombre, para ver a una mujer algo mayor de mirada amable. —Necesito que acuestes a tu compañero en la camilla y después yo me encargaré— Entendiendo lo que se le solicitaba, tomó a Batman en sus brazos, colocándolo en donde se le había pedido, viendo como la doctora y un hombre se apresuraban a remover el uniforme de Batman de su abdomen, descubriendo la herida sangrante y aunque sintió que no debía (no podía) seguir viendo el cuerpo herido de la persona que amaba, no podía apartar la vista.

—Se…— Comenzó una voz de hombre, perteneciente a un rostro que ni siquiera quería ver.

—No, déjalo— Lo interrumpió la doctora. —No se va a ir—

Y así, Superman presenció hasta el más pequeño de los detalles que conllevo el tratamiento de la herida de Batman.

Una vez que la herida (suturada) fue cubierta con un vendaje, la mujer lo obligó a mirarla (no estaba muy seguro de como lo había logrado, solo sabía que debía hacerlo).

—Ven, acércate— Ordenó tomándolo de la mano haciéndolo estar aun más cerca de su mejor amigo, obligándolo a colocar su dedo pulgar sobre el pulso radial en la muñeca de Batman. —Siente sus latidos, él va a estar bien— Se permitió suspirar aliviado, sonriéndole a la mujer, para regresar su atención a Batman.

Ahora que no estaba en pánico, podía escuchar los latidos del corazón de Batman, estables, constantes. La respiración estaba normal (18 respiraciones por minuto) y había recuperado algo de color (gracias a que la hemorragia había sido detenida y a la solución por vía intravenosa a la que había sido sometido).

Por un momento pensó que lo perdía. ¿Qué hubiera pasado si no hubiera decidido buscar a Batman justo hoy? ¿Qué tal si hubiera decidido buscarlo mañana?

Superman trató de tranquilizarse. Batman era un superhéroe fuerte, independiente, autosuficiente, a veces él mismo era más vulnerable de lo que podía llegar a ser Batman.

Yo no soy un superhombre como tú, es muy común que salga herido.

Le había dicho Batman. Pero, así como sabía que el hombre era herido, Superman confiaba en él y sabía que lograba recuperarse de sus heridas. Quería confiar en que, con él o no presente, Batman habría llegado hasta el Batmobile y las cosas habrían terminado justo como ahora, con él vivo y recuperándose.

¿Pero y si no?

Su boca se sintió seca.

¿Qué tal si un día no puede regresar?

¡Ya basta!

Le ordenó a su cerebro; haciendo esta clase de trabajo todo podía pasar; cualquier cosa podía salir mal y vidas podían ser perdidas en cuestión de segundos.

Él podía morir… y Batman también, pero no por eso iba a pensar en ello cada maldito segundo de cada maldito día.

Era solo que cosas como la que había pasado hoy, le dificultaba el ignorar lo efímera que era la vida.

Escuchó a la mujer alejarse, para hablar nuevamente con el otro hombre en el lugar.

—No me dijiste que se había vinculado con Superman—

—Porque no se ha vinculado con Superman—

—¿Al menos están saliendo?

—No—

—Solo he visto reacciones así en alfas recién vinculados— Pero Clark no tenía tiempo de procesar lo que sea que estuvieran diciendo las otras dos personas en la habitación, pues Batman estaba despertando.

—Despertaste— Dijo como si las últimas dos neuronas en su cerebro hubieran colapsado, incapaces de comunicarse la una con la otra.

Batman lo miró a él, miró su mano bien colocada sobre su muñeca, miro a su alrededor, y después volvió a mirarlo a él.

—Tú… ¿estás bien? —No estaba muy seguro de porque había sido cuestionado de tal forma, él no era el que tenía una herida suturada en el costado o una solución entrando por una de sus venas a través de un catéter.

Pero, aun así, no pudo evitar contestar con voz medio entrecortada.

—Creí que ibas a morir— Explicó bajando la cabeza.

—No voy a morir así de fácil—

—Te dije que podía ayudarte siempre que lo necesitaras— Batman eligió ese momento para sentarse, haciendo presión en su costado, y él se apresuró a ayudarlo.

Batman seguramente lo miraría con el ceño fruncido y diría "Pero no te necesito, me estorbas".

Sin embargo…

—Sí, lo dijiste—¿Cómo? —Gracias por ayudarme—

—Te resististe— Trató de bromear a lo que Bruce soltó un pequeño bufido divertido.

—Sí, bueno, podría haberlo logrado solo… eventualmente— Superman sonrió.

—Me alegra haber aparecido y ser de utilidad—

—Eres Superman, tú siempre eres útil—Sonrió complacido. Y de repente el zumbido que hasta ahora había estado en sus oídos desapareció, su necesidad de no concentrarse en nadie que no fuera Batman desapareció y finalmente pudo apreciar las facciones de la doctora y las facciones del tercer hombre…

Él lo conocía… ese era el mayordomo de Bruce Wayne… Alfred, lo había llamado Dick.

—Usted…— frunció un poco el ceño en son de concentración, miro la Baticueva en todo su esplendor y después miro hacia el techo, temiendo usar su visión de rayos X, pero sin poder controlarla más… se encontraba debajo de la mansión Wayne.

Bajo la vista, centrándose de nuevo en Batman, quien le regreso la mirada, descifrándolo en un parpadeo, quitándose la máscara en el momento, permitiéndole a Superman encontrarse frente a frente con Bruce Wayne.

Es él.

De verdad es él.

¿Ya conocía a Batman sin máscara?

—Ya me voy— Exclamó la mujer sin lograr que él dejara de observar el rostro de Bruce.

—¿Segura? —Contestó su mejor amigo de inmediato. —Podría quedarse, sabe que siempre es bienvenida, salir tan tarde puede ser pel…—

—Tonterías, si es peligroso para mí, debería ser más peligroso para usted y sin embargo aquí estamos—

¡Estaban regañando a Batman!

—Gracias por venir—

—Sabes que siempre que me necesites vendré— Explicó con verdadero cariño en la voz, para dirigirse a él. —Un placer Superman— Y por primera vez desde que Batman se quitó la máscara, él se permitió apartar la vista de su mejor amigo y concentrarse en la mujer, pero simplemente no tenía capacidad de estructurar una respuesta, por lo que solo parpadeo, observando a la mujer caminar hacia lo que parecían unas escaleras (probablemente la salida)

—La acompaño a la salida. Vuelvo en un momento amo Bruce, señor Kent— Y así, se quedaron solos.

De verdad era él.

Bruce Wayne, el que le había coqueteado, que había sugerido que tuvieran sexo, el que sugirió que Clark estaba interesado en Lois, el que lo uso como excusa para no acostarse con Luthor.

El que protegió a uno de sus hijos del Joker, el que le explicó que mentiría las veces necesarias para que sus hijos crecieran pensando que el mundo era mejor de lo que en realidad era… ¿Cómo es que no lo notó antes?

Esa forma de caminar, esa forma de girarse como si no quisiera tropezar con su capa (aunque esta no estuviera presente), esa seriedad e inteligencia que sus hijos alegaban que poseía.

Había sido engañado totalmente.

Los ojos azules de su amigo finalmente dejaron de ver el camino por el que los dos adultos mayores se habían ido, centrándose en Superman.

—Eres Bruce Wayne— Y por primera vez en lo que iba desde que despertó, Batman lució incómodo.

¿Por qué?

Porque fue una coincidencia que descubrieras su identidad, él no quería decírtelo.

—¿Desde cuándo sabes que soy Clark Kent? —Cuestionó con el corazón un poco más roto. Podía ser que no contara con la capacidad detectivesca de Batman, pero tampoco era idiota; si Alfred lo llamaba "señor Kent", era porque Batman sabía quién era él.

Bruce lució levemente sorprendido.

—Hace poco— Él rio con incredulidad.

—Dime la verdad, ¿me investigaste con tu super computadora? O…— Bruce lo interrumpió con prontitud.

—No— Dijo con sinceridad. —Y no estoy mintiendo, lo descubrí recién cuando nos encontramos en la oficina de Luthor—Pues era cierto, no era hace mucho. —Además es completamente tu culpa—

—¿Qué? —Se permitió un tono más ligero, casi juguetón, adornado con algo de indignación. —¿Mi culpa? —

—Eres demasiado obvio Kent—

—No es mi culpa que tú seas tan observador—

—¿Qué se supone que significa eso? —

—Pues no sé, deberías apagar tu capacidad para analizar todo o algo—

—Muy elocuente, Clark, mucho sentido tiene lo que dices— Exclamó Batman llamándolo por su nombre por primera vez sin su máscara, mostrándose ante él como Bruce Wayne, y él simplemente no pudo evitar soltar una carcajada ante lo ridículo de la situación.

—Clark Kent y Superman no se parecen en nada— Explicó con un toque de sabiduría extrema, porque era cierto, toda persona era capaz de decir lo mismo, Lois era un claro ejemplo; era perspicaz y nada se le escapaba… pero para ella siempre fue improbable que el aburrido y pueblerino reportero Clark Kent con el que trabajaba (que no le interesaba en lo más mínimo) fuera el imponente Superman (quien parecía atraerla bastante).

—¿Quién dice? —Cuestionó Bruce de inmediato.

—Todos— Contestó él, aunque le parecía muy obvio quién lo decía.

—Todos son idiotas, Clark, no te esfuerzas nada. sí, actúas más confiado cuando eres Superman, pero siguen siendo el mismo, valiente, decidido, ideales claros— Eso era… una ofensa… ¿no?

El que su identidad secreta no estuviera cumpliendo bien su papel de "Secreta" debía preocuparlo… ¿no?

¿Por qué entonces se sentía tan cálido por dentro?

—No todos podemos ser tan buenos pretendiendo ser alguien más como usted, Señor Wayne—

—Sé que lo odias— Exclamó Bruce como si nada, como si en realidad no estuviera hablando de él mismo.

—¿Que?... no— Negó con una pequeña sonrisa. —Es decir, antes de conocerte no eras mi persona favorita exactamente y sí nunca habría imaginado que eras tú— No le avergonzaba decirlo, jamás pasó por su cabeza que Batman y Bruce Wayne fueran la misma persona. —Pero… aunque normalmente actuabas como alguien insoportable, en el fondo siempre salía el tú real, me tenía muy confundido como era que parecías no interesarte en nada y nadie, como si todo fuera una broma para ti y después hablabas de tus hijos y de hacer un mundo mejor para ellos, pero ahora entiendo porque—Bruce colocó una mano en su costado herido, para girarse lentamente hasta lograr bajar sus piernas y dejarlas colgar al borde de la camilla.

—Siempre tratando de ver lo bueno en todo el mundo. No todos son buenas personas, Clark—

—No, pero tú lo eres, Bruce— Tomo aire profundamente y soltó lo que quería decir desde que descubrió su verdadera identidad. —Gracias por permitirme venir contigo, aunque sabías que si me dejabas descubriría quién eras en realidad—

—Hubiera preferido que lo descubrieras de otra forma—

Hubiera preferido que no lo descubrieras nunca, seguramente. Dijo la vocecilla insegura en su cabeza.

Dejo a su mano dominante caer con fuerza sobre la pierna ipsilateral, haciendo ruido que (rogaba) callara su mente, logrando su cometido y exaltando un poco a Bruce.

—Perdón— Se disculpó por haberlo sorprendido, pero en lugar de que su mejor amigo contestara a su disculpa, continuó con la conversación principal.

—Estaba planeando cómo decírtelo—

¿Qué?

—¿Qué? —¿De verdad Batman estaba planeando decirle su identidad secreta?

—Bueno, no era justo que yo supiera quién eres y tú no—

—¿Para quién? —

—Para ti, para nuestra amistad— Le explicó Batman con ese tono que había usado su madre cuando él era un niño y no entendía porque la sangre era roja (y ahora entendiendo porque Batman a veces le parecía tan paternal), haciéndolo sentir especial… Batman… Bruce, realmente apreciaba su amistad.

Realmente lo apreciaba como para querer decirle su identidad (y la de Alfred, Dick, y Jason en el proceso), sí, había sido una casualidad, pero realmente había estado planeando hacerlo.

Para cuando regresó la parte racional de su cerebro, se encontraba abrazando a Bruce.

Se apartó de inmediato avergonzado, flotando a unos cuantos centímetros del suelo, con sus manos al frente, como si quisiera tranquilizar a Bruce.

—Lo siento… yo...— Un bufido se le escapó a su amigo, seguido por un muy bajo gruñido de dolor.

—No pongas esa cara porque me da risa y no me puedo reír, porque me duele—

—Ah, ¿te duele mucho? —Se volvió a acercar (aun volando) rápidamente, como si con el mero hecho de acerarse pudiera llevarse lejos el dolor del hombre que amaba (y que si bien no lo amaba confiaba en él para que supiera su secreto y de la existencia de su preciada familia).

Fue entonces que la voz de Alfred se escuchó por toda la Baticueva.

—Amo Bruce es hora de ir a su habitación, señor Kent, su habitación esta lista—

—¿Mi habi…? —Comenzó, confundido. —Oh, no, es mejor que ya me vaya a casa— No le tomaría ni 5 minutos llegar a su departamento, su solitario, departamento.

—Tonterías, señor Kent, es muy tarde, incluso para Superman—

—Mejor haz lo que te dice— Sugirió Bruce en un tono bajo.

—No te molesta que…— Y de repente Bruce lo miró como si acabara de recordar que él era en realidad un extraterrestre.

—Claro que no—

—Ok, sí… me quedaré—

—Excelente— Exclamó Alfred.


¡Gracias por leer!