Hola! Siento mucho el retraso que ha tenido esta historia, pero a veces me es imposible escribir. Agradezco a todos los que han puesto esta historia en favoritos y también a quienes me han enviado mensajitos de apoyo, de nueva cuenta mil gracias, esta historia es para todos ustedes.


Capítulo 10 La madriguera

Para ser otoño, el día había amanecido cálido, la mañana pintaba para ser perfecta y aunque aún faltaba algo de tiempo para que su padre la recogiera en el despecho de la directora, Lily ya se encontraba lista, no había pegado ojo en toda la noche, al fin se iba a cumplir su sueño de conocer a toda su familia; su padre le había dicho que sus abuelos, tíos y primos estaban ansiosos de conocerla. Se miró en el espejo nuevamente, comprobó que su vestido fuera el correcto y reviso su reloj, habían pasado exactamente 5 minutos desde la última vez que lo había visto. Decidió bajar a la sala común, aún era temprano y los chicos dormían hasta tarde los fines de semana, por lo que estaría vacía, lo cual necesitaba en ese momento para calmar sus nervios. Tomo un libro que estaba en su mesa de noche, y salió de la habitación, bajo rápidamente las escaleras y se sentó frente a la chimenea, aún quedaban restos del fuego de la noche anterior. Comenzó a ojear el libro, sin prestar atención a las palabras. Sintió como alguien se sentaba a su lado, no necesitaba voltear para saber de quien se trataba, James.

-Sabía que estarías despierta desde temprano – un bostezo escapo de sus labios – deberías relajarte, la abuela preparará un delicioso y abundante desayuno, así que no comas nada del gran comedor.

Lily contuvo una sonrisa, y siguió mirando su libro, antes de cerrarlo

-Espero que mamá nos acompañe – James la miro extrañado – le envié una nota diciéndole que papá consiguió el permiso de la directora Mcgonagall para visitar a los abuelos, y le pedí que nos acompañara, pero no dio una respuesta concisa.

-Los abuelos son muy buenos, y aunque nunca los escuche hablar de ella, sé que la aman – James se había recostado en el mueble y apoyo su cabeza sobre las piernas de la chica. Escucharon pasos presurosos por la escalera y de inmediato vieron aparecer a Scorpius al pie de la escalera – Llegas tarde – lo regaño el pelinegro

-Lo siento James – el más pequeño de los Malfoy rodo los ojos y le sonrió a Lily. Se sentó frente a ellos, y saco una rana de chocolate del bolsillo, miro el cromo y partió en dos el dulce, se llevó una mitad a la boca y el otro se lo paso a la pequeña pelirroja sentada frente a él – deberíamos bajar al comedor, muero de hambre

-James dice que la abuela prepara un abundante y delicioso desayuno – la pelirroja miro a su hermano quien se había quedado dormido con ella como almohada, rodo los ojos y siguió con su lectura.

- ¡Oh! En ese caso, olvida lo que he dicho – metió nuevamente la mano a uno de sus bolsillos y extrajo otro dulce

-Deberías guardar eso, a la abuela no le gusta que comamos dulces antes del desayuno – Rose había aparecido en el momento en que Scorpius se llevaba el caramelo a la boca, este solo atino a asentir y volvió a guardarlo – Deberíamos irnos, los pasillos están despejados por ser temprano y no tendremos contratiempos – ordeno la pequeña chica Weasley al más puro estilo de Hermione Granger.

Lily se puso de pie, ocasionando que su hermano cayera de sofá donde se encontraba dormido, los otros dos niños rieron y James se levantó enfurruñado, le lanzo una mala mirada a su hermana y abrió el camino hacia la entrada de la torre de Gryffindor. Avanzaron como Rose lo había pronosticado sin contratiempos, llegaron ante la gárgola que bloquea el paso, James dijo la contraseña y subieron los cuatro por la escalera de caracol, se detuvieron ante la puerta.

-Es la primera vez que visito el despacho de la directora sin un castigo de por medio – el comentario de James les hizo reír a todos, se miraron una última vez y James toco a la puerta. Una conocida voz les hizo entrar y vieron a la profesora Mcgonagall sentada tras la silla de directora, Harry y Ron estaban de pie cerca de la chimenea.

-Buenos días – Saludaron a coro – ¡Papá! -Exclamaron tres de los cuatro chicos reunidos en la dirección. Ambos Aurores se acercaron a besar y abrazar a sus respectivos hijos. Lily después de besar y abrazar a su padre, se dirigió a su tío Ron – Hola tío Ron – El pelirrojo sintió un enorme calor dentro de su pecho, esa pequeña que estaba frente a él, era hija de su hermana y su mejor amigo, al igual que James, pero ella, era una copia fiel de Ginny a los trece años, sus rostro mostraban la inocencia que solo la niñez puede mostrar, en sus ojos brillaba la chispa traviesa que tantas veces vio en sus hermanos gemelos y en su única hermana, y todo en conjunto era una fiera determinación, que hablaba de la casa a la que pertenecía, toda una Gryffindor, toda una Weasley, pero sobre todo una Potter.

-Eres hermosa, tan parecida a tu madre – levanto la mirada de ella, para centrarla en el único rubio dentro de la habitación, frunció el ceño y miro a su sobrino

-A mí no me mires – le dijo James – Ella lo invito, aunque pensándolo bien creo que se invitó el mismo.

Scorpius haciendo gala de la valentía de la casa Gryffindor, se acercó al pelirrojo y le ofreció la mano – Scorpius Malfoy, es un placer Sr. Weasley – Ron lo dudo un momento y le correspondió el saludo.

-Vaya, quien lo diría – dijo Ron cuando soltó la mano del pequeño – un Malfoy en Gryffindor – Harry sonrió y rodo los ojos, su amigo nunca cambiaría. Scorpius se encogió de hombros restando importancia al comentario, pues ya estaba acostumbrado a esa reacción.

- Papá, tío Harry – intervino Rose – deberíamos irnos

-Si -coincidió James – Muero de hambre

Antes de que Harry pudiera reprender a James, y Ron acotara algún comentario imprudente igual que su sobrino, las llamas de la chimenea cambiaron nuevamente a verde, y Ginny y Mark aparecieron en ellas. Ron miro sorprendido a su hermana pues, aunque guardaba la esperanza que los acompañara a la casa familiar, no estaba seguro si ocurriría, Harry miraba al castaño como queriendo matarlo, Lily, Scorpius y James corrieron a saludar a los recién llegados.

¡Mamá! ¡Tía! – Gritaron James, Lily y Scorpius, mientras felices abrazaban a la pelirroja que les devolvía el abrazo y los besos como podía. Mark quien observaba la escena sonrió al ver a esos pequeños demonios como el los llamaba, pero que quería con todo el corazón.

- ¿Y para mí no hay saludo? -preguntó fingiendo estar molesto, pero pronto se vio abrazado efusivamente por una pequeña pelirroja que parecía quería asfixiarlo - ¡Pero mira cómo has crecido, princesa! Ya eres toda una señorita – Lily le dio un beso en la mejilla, el saco un paquete del bolsillo interior de su chaqueta y se lo entrego – Aquí tienes, recuerda que es secreto – y le guiño un ojo, a lo que la chica rio y lo abrazo nuevamente.

-Y tu enano, ¿Cómo la estás pasando? – Scorpius también lo saludo con un abrazo

- ¿Me has traído lo de siempre? – Pregunto el pequeño rubio

- Déjame ver – inspecciono al pequeño, quien lo miraba con ojos soñadores, saco un pequeño paquete del bolsillo de su chaqueta y se lo entrego – Recuerda no comerte todas las ranas de una vez, o tu madre me matara.

Ginny sonreía divertida y enternecida por el intercambio entre su hija, su sobrino y Mark, siempre era lo mismo, él les cumplía todos sus caprichos, especialmente a Lily. Harry por otro lado miraba molesto al hombre, su hija se notaba que lo quería, no, lo adoraba y él a ella. Él la conocía desde pequeña, sabía sus gustos y la había visto crecer. Y aunque ahora el también conocía a Lily, aún no lo hacía tan bien como el castaño que tenía en frente.

-Hola Mark – saludos James

-Vaya, pero si estas más grande de lo que pensaba – le correspondió el saludo y como si fueran amigos de siempre también se abrazaron, Harry echaba chispas, una cosa era que su hija lo saluda tan efusivamente y otra que su propio hijo lo hiciera también, saco nuevamente un paquete y se lo entrego – espero que sea de tu agrado

-Gracias, estoy seguro que si – el chico miro a todos a su alrededor y pareció recordar algo - ¡Oh! Pero que grosero que soy, Mark esta es Rose, mi prima – la chica algo tímida se acercó al hombre que le sonreía – Creó que te hable de ella, en alguna de las cartas

Mark sonrió a James y se acercó a la chica – Lo hiciste – respondió Mark, Harry frunció el ceño a su hijo y se preguntó qué diablos estaba haciendo James, ¿Desde cuando intercambiaba cartas con el maldito reportero?, James ignoro a su padre, mientras revisaba animadamente el paquete que su nuevo amigo le acababa de dar -Es un placer conocerte Rose – y haciendo lo mismo que con los otros tres chicos anteriores, le entrego a ella también un pequeño paquete – Todos me han hablado mucho de ti

-Gracias – fue lo único que respondió, y regalándole una brillante sonrisa.

-Pensamos que no los alcanzábamos – comento Ginny, cuando los saludos terminaron

- Pues estamos muy retrasados ya – les informo Harry de mal humor,

Ron previendo una nueva pelea entre su hermana y su mejor amigo, y estando los niños presentes, decidió intervenir.

-Deberíamos marcharnos ya, le agradecemos nos permitiera usar la chimenea profesora

-Es un placer poder ayudarlos, y Weasley – se dirigió a Ginny esta vez – sea bienvenida nuevamente.

- Gracias profesora – Ginny le sonrió con cariño a la profesora, por quien siempre sintió un especial afecto.

Ron organizo a todos para pasar por la chimenea, como Lily y Scorpius no sabían dónde estaba la casa, viajarían con Harry, James lo haría solo, él llevaría a Rose y para consternación de Harry, Ginny lo haría con Mark.

****H&G****

La madriguera estaba repleta de gente, todos los Weasley estaban ahí, Molly había preparado un abundante desayuno, y varios cazos aún se encontraban en el fuego, señal inequívoca de una suculenta comida. Todos estaban muy nerviosos, la señora Weasley ya había regañado a George y Charlie por estar tomando algunas tostadas del desayuno, había limpiado varias veces la mesa y revisado que todo estuviera en orden. Hablaban unos con otros, esperando el momento en que las llamas de la chimenea cambiaran, esperando el momento en que la familia estuviera reunida una vez más.

Cuando las llamas cambiaron a verde, Ron y Rose fueron los primeros en salir. Las caras de todos reflejaron la desilusión de no ver a la pequeña pelirroja.

-¡Vaya! Si hasta parece que no les dé gusto verme – Exclamo Ron en fingida indignación

-Abuelos – Dijo al mismo tiempo Rose y corrió a abrazarlos, desde que entro a Hogwarts no los veía y los extrañaba muchísimo, fue recibida como siempre por su abuela y abuelo y al notar sus caras añadió – estaban justo detrás de noso…

Pero no alcanzo a terminar, las llamas cambiaron una vez más y ante ellos aparecieron las figuras de Harry, Lily y Scorpius. Las miradas de todos se centraron en la pequeña, los rostros de todos mostraban el anhelo, el amor, la felicidad, la sorpresa. Ella les devolvió una mirada curiosa cargada de sorpresa, aunque su madre siempre le hablo de todos esos pelirrojos, verlos era muy distinto de imaginarlos. Nadie decía nada, nadie daba el primer paso, no notaron cuando James apareció solo en la chimenea, todos estaban asimilando a su sobrina o nieta, y a la vez, tratando de encontrar alguna diferencias o similitudes entre Ginny y ella.

James dio un paso dentro de la sala, miro de sus abuelos y tíos a su hermana y decidió romper el silencio que se había prolongado de más – Abuela – llamó- ¿Podemos desayunar? Me muero de hambre.

Todos los Weasley parecieron salir de su aturdimiento y miraron al chico que les sonreía al lado de la pequeña pelirroja – Por cierto – agrego- Ella es Lily, mi hermana – Continuo orgulloso – Toda una Potter.

La señora Weasley se acercó lentamente a su nieta y tomo su rostro entre sus manos – Eres tan hermosa – muchos años lloro de tristeza al pensar en su hija, pero esta vez las lágrimas que derramaba eran de alegría, frente a ella, estaba un trozo de carne y alma de su hija – Te pareces tanto a ella – Lily se dejó abrazar por su abuela, devolviendo el abrazo y aspirando el dulce olor de la mujer. Molly Weasley la separo un poco y dejo que le fuera arrebatada por su esposo, quien también la lleno de besos y la abrazó dulcemente. Las palabras se atragantaron en su garganta, pero sus acciones le decían todo aquello para lo que no había palabras.

- ¡Oigan, nosotros también queremos abrazar a esa pequeña enana! - El grito de George hizo que los abuelos Weasley, dejaran a la pequeña y ella se vio envuelta en mil brazos que la abrazaban y besaban, escuchaba gritos de alegría y frases a medias, nadie parecía notar que toda la escena era observada por dos personas quienes aún no se atrevían a salir de la chimenea.

- ¿Ahora si podemos pasar a la cocina? – volvió a preguntar James – llamando la atención de la señora Weasley, quien, en ese momento noto a la otra pelirroja, que desde las sombras observaba a discreción.

-Ginny – Una simple palabra, un apelativo más, el nombre cariñoso con el que siempre se refirió a ella, y que después de trece años sin pronunciarlo parecía devolverle a su maltratado corazón una paz, que pensó jamás llegaría.

En ese momento todas las voces cesaron, el tiempo se congelo, las miradas se centraron nuevamente en una pelirroja, algunos más desviaron sus miradas al hombre junto a ella. Los aludidos, salieron de la chimenea tomados de las manos, inmediatamente los hombres Weasley desviaron su mirada a Harry, quien visiblemente estaba enojado y solo atino a carraspear.

-Buenos días – comento Ginny – acercándose poco a poco a su madre, pero fue precisamente Molly quien termino por acortar la distancia entre ellas, la abrazo fuertemente, acariciando su cabello, para después tomar su rostro con ambas manos.

- No sabes cuánto me alegra verte hija – hablo entre sollozos – desde que Harry nos dijo que estabas nuevamente en Inglaterra, quería ir a verte, pero entendemos la situación

- No estaba muy segura acerca de venir o no

-Nos alegra que lo hayas hecho – el señor Weasley quien sostenía los hombros de su esposa, miraba a su hija, como no creyendo a la mujer que tenía frente a él. Ginny vestía uno de sus trajes de sastre hechos a la medida, color beige, con una blusa verde debajo del saco, que solo acentuaba su bien cuidada figura, su cabello recogido en un moño dejaba al descubierto su cuello pecoso. Las zapatillas de tacón y la bolsa de mano color beige con detalles en verde complementaban, el muy refinado estilo de la mujer.

-Gracias – miro a sus hermanos y sintió la necesidad de abrazar a cada uno de ellos, pero algo la retenía, el dolor de saber que creyeron cuanto se dijo de ella, y no hicieron nada por defenderla la atormentaba todos los días, los amaba de eso no había duda, pero era muy pronto para olvidar.

-Ginny – dijo Bill, acercándose a ella – Hermanita, no sabes cuanta falta nos has hecho

- Sinceramente Bill, permíteme dudarlo – ella dio una rápida mirada a la habitación, observando fotografías, viendo las caras de sus hermanos y sus esposas, sus sobrinos – puesto que en esta habitación no existe un solo indicio de que una vez viví en esta casa, ¿Le hablaste a mi hijo de mí? – pregunto con reproche

-Tienes razón, no lo hicimos, tampoco existen fotos tuyas como bien te puedes dar cuenta – esta vez George hablo – pero creímos que nos habías traicionado

-Creíste la palabra de alguien más, ¿Acaso me preguntaste? – Se defendió ella

-Ginny – la llamo Mark e hizo una seña hacia donde sus hijos veían toda la escena, ella respiro profundamente y se volvió hacia su familia

-Este no es el momento para hablar de estas cosas – Le sonrió a Lily y a James, quienes le devolvieron la sonrisa al instante – Este es el momento de Lily, ella siempre ha querido conocerlos, yo SI le hable de ustedes – profirió, extendió sus manos a sus hijos, quienes gustosos se acercaron a ella, hizo una seña a su sobrino Scorpius, quien algo tímido se acercó también – Ella es Lily - les dijo – mi hija y él – señalo a Scorpius – es mi sobrino Scorpius.

-Hola Scorpius – Dijo la Señora Weasley, estrechando en un caluroso abrazo al pequeño, quien le correspondió gustoso – porque no pasamos al comedor – dijo mirando a un somnoliento James, quien inmediatamente abrió los ojos y corrió hacia el lugar.

-Quiero presentarles a alguien antes de pasar al comedor – Tomo nuevamente la mano de Mark y lo acerco a sus padres – Él es Mark, alguien muy especial para mí, sin él y Draco y por supuesto Astoria, ni Lily ni yo estaríamos hoy aquí.

-Gracias por cuidar de nuestra pequeña, aun cuando nosotros no supimos hacerlo – Él señor Weasley se acercó a él y le tendió la mano, Mark no dudó en tomarla

-Para mí ha sido un placer – añadió mirando a ambas pelirrojas – es muy fácil amarlas -Ginny le sonrió con cariño, y deseando con todo su corazón poder corresponder ese amor incondicional. Hace mucho tiempo atrás ella le había dicho que jamás podría amarlo, de la manera que él esperaba, puesto que aún amaba a Harry, sin embargo, Mark nunca la había presionado, ni había tratado de llegar a algo más con ella. Se había mantenido como un amigo fiel a ella y a su hija. Jamás podría pagarle todo lo que había hecho por ellas, le debía tanto, y por eso mismo nunca le dio esperanza alguna.

Harry estaba furioso, había abandonado la casa familiar con el pretexto de checar las protecciones de la propiedad, ese maldito reportero estaba ahí, en la mitad de la sala de los Weasley, sonriéndole como idiota a Ginny, y su hijo, lo que menos podía creer, su propio hijo siguiendo la corriente al maldito canadiense, lo que le faltaba.

-Deberías calmarte – Ron apareció a su lado, comiendo una tostada y dos botellas de cerveza en la otra mano – Las protecciones están bien, las revise yo mismo esta mañana, antes de ir a Hogwarts

Harry lo miro mal, pero acepto la cerveza que Ron le ofrecía – No es muy temprano para beber – le dijo levantando la cerveza, no muy convencido acerca de si debería beber o no.

-Créeme lo necesitamos – Ron le dio un trago a su cerveza y lo miro – bebe – lo animo – este será un día muy largo y tú tienes que permanecer calmado y en paz.

Calmarme, tú me pides que me calme – le dio una patada a un gnomo que tuvo el infortunio de pasar en ese momento por ahí.

-Oye no lastimes a los gnomos – Harry bufó, Ron se rio de su amigo – mira, poniéndote así no ganaras nada – Harry había comenzado a caminar de un lado a otro – Ginny te ama idiota, por si no lo has notado.

- Me amas dices – le grito – pero es que acaso no los viste, llegaron tomados de las manos – Ron estaba tranquilo, seguía comiendo de su tostada, estaba acostumbrado a los gritos de Harry – y encima lo presenta como alguien muy especial para ella.

-Solo son amigos – refuto Ron

- y un cuerno, ese maldito está enamorado de ella

-Sí, pero ella a pesar de todo, sigue amándote a ti

- ¿Pero en qué mundo vives?, no me da siquiera la maldita hora

-Esta dolida, resentida con todos – Ron bajo la mirada, sus ojos se habían vuelto acuosos – ella no nos perdonara tan fácilmente Harry, le fallamos.

- Es que no entiendes que me duele su rechazo – Dijo Harry en un susurro lastimero, se veía desesperado, no sabia que hacer.

- No eres el único que está sufriendo aquí – le reprocho – ellas están allá adentro, y… ¿sabes que Ginny no acepto la taza de té que mamá le ofreció? – Harry lo miro confundido, Ginny adoraba el té – ahora solo toma café, igual que Mark – Ron lo miró fijamente a los ojos – debiste ver la cara de decepción de mamá, – ella había preparado su té favorito y Ginny ni siquiera lo probo. – Harry se sintió miserable, él era el único culpable de toda esta situación, el escucho a Cho y todo por culpa de sus malditos celos y Ron se dio cuenta, pero prefirió no decir nada al respecto, sabía que a su amigo le costaría mucho perdonarse.

Se quedaron en silenció por unos minutos, cada uno pensando en lo diferente que era Ginny ahora, desde su ropa, hasta la comida que ahora le gustaba.

- ¿Sabes que ahora toma vino? - comento Harry

- ¿Vino? –

- Si, el día que fuimos a su casa a recoger sus cosas – comenzó explicando el morocho – ella tomo una botella de vino de la cocina y sirvió dos copas, Lily me comentó una vez que a su madre le gustaba tomar vino en las comidas y a veces tomaba una copa en las noches.

- ¡Vaya! Mi hermana sí que se ha sofisticado – frunció el ceño y lo miro nuevamente – ¿Por qué no estas adentro con ella?

- Siento que no la conozco más – el rostro de Harry mostraba una incertidumbre asfixiante, ahí en esa misma casa estaba la mujer que amaba desde que era un adolescente, la mujer con la que hacía engendrado dos hijos maravillosos, y sin embargo parecía que estaban a kilómetros de distancia – y porque tengo miedo, miedo de que no me perdone jamás – Harry se permitió perderse en un recuerdo mientras bebía un sorbo de su cerveza, a su mente llegaron imágenes de ellos haciendo el amor, en la lujosa recamara de Ginny, de ella entregándose a él justo como antes y eso lo volvió loco.

- Creo que la edad te está volviendo más idiota – ambos amigos compartieron una sonrisa cómplice cómo hacía años no lo hacían.

***H&G***

El desayuno se había desarrollado entre risas, todos apretados en el pequeño espacio mientras los recipientes con comida iban de un lado a otro. Lily y Scorpius no dejaban de alabar la comida de la señora Weasley, mientras que Lily le decía que su madre cocinaba igual de rico que ella, Scorpius decía que su mamá era un desastre en la cocina y si no habían muerto intoxicados era gracias a su tía Ginny.

Después del desayuno se habían trasladado a la sala desde donde Ginny miraba a su hija y su familia convivir, su corazón estaba rebosante de alegría, la chica les contaba anécdotas, ayudada por su sobrino Scorpius, ambos niños estaban felices, sus padres y hermanos les hacían preguntas y ellos respondían con entusiasmo. Todo era perfecto, pero ella sentía que no encaja en ese lugar, con esas personas.

-Nunca me imaginé, que algún día conocería la casa donde creciste – Mark se había acercado al rincón donde la pelirroja observaba a su familia.

-Hubo un tiempo, en el que creí que jamás volvería a pisar esta casa – ella tomo un sorbo de su bebida – ahora que estoy aquí, siento que estoy fuera de lugar.

Mark la observo detenidamente, la conocía perfectamente y sabía que se debatía entre perdonar y lanzarse a los brazos de los suyos o tomar a sus hijos y salir corriendo de esa casa, de ser posible del país y nunca volver. Esa mirada triste que siempre habitaba en sus hermosos ojos castaños, se había convertido en torbellino de emociones, de las cuales las únicas que podía descifrar eran la de absoluta devoción hacia sus hijos y aunque le doliera en el alma, el profundo e intenso amor que aún le profesa a su esposo.

Mark lo sabía, siempre lo había sabido, Ginny nunca dejo de amar a Harry, por mucho que ella lo negara, eran un hecho tan contundente como que existía el día y la noche, y a pesar de sus propios sentimientos, si Ginny escogía a Harry el sería feliz, porque ella lo era. Así de grande era su amor, así de intensos sus sentimientos, solo le pediría que no le prohibiera ver a Lily, esa pequeña que amaba como si fuera su propia hija, y por la cual daría su vida si fuera necesario.

- ¿Tanto te cuesta perdonarlos? – Él conocía la historia de Ginny, y había sido parte de ella – Míralos, están ahí esperando que les vuelvas a abrir tu corazón, sé que las cosas no han sido fáciles para ti, pero trata de olvidar – No supo en que momento había tomado las manos de Ginny, pero ambos se miraban fijamente a los ojos y podía sentir esa conexión especial con ella, que solo nace de la más pura amistad – hazlo por ti, por Lily y James, por ellos – señalo a su familia con un movimiento de cabeza- y muy en el fondo por él – Mark no quiso decir su nombre pero ambos que se refería a Harry.

Una lagrima traicionera escapó de uno de los ojos de Ginny y Mark se apresuró a limpiarla con sus dedos, era un momento íntimo, ambos estaban absortos en su propia burbuja, cada uno digiriendo su propio dolor, sus propias lamentaciones, el fuerte sonido de una puerta al cerrarse fue el indicativo que no estaban solos, de pie frente a ellos Ron los miraba con nostalgia.

-La comida ya está lista – miro nerviosamente hacia la puerta y después a ellos – mamá dice que pueden pasar al jardín, es que somos muchos y aunque hemos agrandado el comedor mágicamente estaremos más cómodos allá, además hace un día perfecto para pasarlo afuera y a Lily le encantara – Ron hablaba rápidamente, parecía apunto de un colapso nervioso.

-Gracias – hablo Mark, porque Ginny aún no se reponía de la intensidad de esa pequeña charla – enseguida iremos.

-Sí, bien – Ron parecía que quería agregar algo más, pero al final dio la vuelta y avanzo unos cuantos pasos, antes de regresar frente a ellos – tengan cuidado al salir, hay más nogmos de lo que había antes, con todos trabajando y los chicos en Hogwarts es imposible que esté limpio el patio – dicho esto último avanzo hacía la puerta de madera que momentos antes se había cerrado abruptamente y salió por ella.

-Vamos – Mark el tomo la mano de Ginny y le dio un fuerte apretón después de besar su dorso y la condujo hacía afuera, le abrió la puerta y juntos se encaminaron hacia el jardín.

Antes de llegar a donde estaban dispuestas las mesas Ginny se volvió a él – No sé si podré hacerlo

-Tú puedes – le sonrió para darle ánimos - ya disté el primer paso, ahora sigue adelante.

Ginny observo el jardín en donde se habían dispuesto algunas mesas en las que la abundante y exquisita comida de la señora Weasley se encontraba, así como algunos postres, cervezas de mantequilla e hidromiel, el ruido de los platos y cubiertos resonaban por encima de las risas de los más pequeños, las conversaciones de los adultos, todo parecía sacado de algún cuento, de algún lugar remoto en su memoria. Le parecía imposible encontrarse ahí, rodeada de todas aquellas personas a las que tanto amaba, después de tantos años, como si todo el dolor y sufrimiento jamás hubiera existido y solo fuera un mal sueño. Sus hijos reían y bromeaban con el resto de sus primos, su ahijado se había integrado de tal manera que parecía que toda la vida había convivido con su familia, miro a sus padres quienes sonreían todo el tiempo y sintió que su corazón comenzó a latir de nuevo, por un momento una paz, como nunca antes había sentido, la embriago y se permitió imaginarse de esa manera el resto de su vida. Es cierto que aún le quedaba un largo camino por recorrer, pero se dio cuenta que cada lagrima derramada, cada pena, sufrimiento y traición fueron un pequeño precio que tuvo que pagar, para conseguir la verdadera felicidad.

Miro a Mark quien bromeaba en ese momento con su hija y no pudo más que agradecer por los bueno amigos que había encontrado. Sabía que nunca podría corresponderle de la forma que él esperaba, pero eso él nunca se lo reprocho, al contrario, siempre estuvo a su lado cuando más lo necesito y nunca pidió nada más que la amistad que ella le ofrecía.

Sintió una mirada penetrante y levanto su vista, solo para encontrarse a Harry frente a ella, su mirada la traspasaba y se sintió vulnerable ante él, se preguntó si le estaría haciendo legeremancia, aunque de inmediato se dio cuenta que sus pensamientos no se sentían invadidos. No, lo que pasaba es que él la conocía a la perfección, antes, cuando estaban juntos él siempre adivinaba sus pensamientos y por lo que parecía aún lo hacía. Por mucho que quisiera ocultarlo, en el fondo sabía que seguía siendo la misma, aunque por fuera se viera completamente distinta.

Sintió una cálida mano que le palmeaba dulcemente la suya y sorprendida se encontró a su padre sonriéndole, en ese momento se dio cuenta que inconscientemente había tomado su lugar habitual en la mesa, cuando ella aún vivía en sus padres e incluso después de casarse. El hombre a pesar de que su cabello era en mayoría blanco, no había perdido la jovialidad y esa manera suya que tenía de hacerla sentir que todo estaría bien, sin importar que.

¿Te ha gustado la comida? Tú madre no se decidía por algo en especial, así que preparo de todo un poco

Bueno, decir que de todo un poco es un eufemismo – comento ella e hizo una seña hacia la comida que cabía decir era suficiente para alimentar a todos los alumnos de Hogwarts y agrego mirando a su madre – todo está delicioso, gracias.

¡Oh, querida! – la mujer bajo la cabeza y un ligero sollozo escapo de sus labios, la mano del señor Weasley acariciaba suavemente la espalda su esposa, mientras las más amorosas palabras escapaban de sus labios. Ginny observo el breve intercambio entre sus padres y sintió un odio inmenso hacía la persona que les había robado toda su estabilidad y tranquilidad y se juró en ese momento acabar con esa mujer para siempre.

Calma mujer – su padre había hablado un poco más alto, al mismo tiempo que aferraba fuertemente su mano, sin dejar de acariciar la espalda de su esposa con la otra mano – está aquí con nosotros, en casa – miro a todos en la mesa, que en algún momento guardaron un prudente silencio – nuestros hijos varones están aquí – los señalo a cada uno, Harry incluido, y después puso su mano en el corazón al igual que hicieron los demás – sus esposas e hijos - recibió una sonrisa que cada una de sus nueras y nietos – amigos – le sonrió a Mark – y sobre todo nuestra niña ha vuelto, si, ahora si la mesa está completa. Y estoy agradecido de tener a las dos mujeres más importantes de mi vida a cada uno de mi lado.

¡Oh, Arthur! – la señora Weasley se hecho a sus brazos y ambos se fundieron en un abrazo y un dulce beso, todas las mujeres tenían lágrimas en los ojos y los hombres parpadeaban fuertemente para evitar derramarlas

Por favor – dijo de pronto George – no están un poco viejos para eso – rompiendo el momento de sus padres y haciendo estallar a todo el mundo en risas.

Sabes abuelo – esta vez fue Lily, quien hablo – aún faltan dos personas más en esta mesa – cuando todos la miraron ella continuo – mi padrino Draco y la tía Astoria

Tiene razón – dijo el pequeño Scorpius – cuando le cuente a papá lo maravilloso que cocinas abuela Weasley te aseguro que nunca faltara a una sola de tus comidas

Todo el mundo volvió a reír con el comentario del pequeño, todo se sentía tan bien y tan correcto, que deseo poder estar con Harry sin restricciones, amarlo todos y cada uno de los días que les retaban por vivir y criar a sus hijos juntos. Se preguntó si dormir cada noche a su lado y despertar de la misma manera, se seguiría sintiendo igual o incluso mejor. Y de solo recordar las ardientes caricias que compartieron en su recamara hizo que sus mejillas se sonrojaran, cuando desvió su mirada de su plato y lo vio, de inmediato se dio cuenta que él estaba pensando exactamente lo mismo, su mirada se lo decía. Quería tenerla una vez más.

Después de comer los chicos y algunos de los hermanos de Ginny decidieron jugar un poco al Quidditch, aunque insistieron en que la pelirroja jugara con ellos, ella se negó argumentando que no llevaba la ropa adecuada para hacerlo, además de que sus zapatos no eran los más indicados para volar en una escoba. Sacaron las escobas del armario y armaron los equipos, Harry, James y Lily jugarían en el mismo equipo, junto con Fred Jr, y Scorpius, el otro equipo estaba conformado por Charley, George, Lucy, Dominique, y Bill, ya que Ron no quiso jugar por seguir comiendo del pastel de melaza que su madre había hecho, Percy tomo una escoba y dijo que el seria el árbitro ante la mirada atónita de todos.

Ginny no podía quitar los ojos de sus hijos y de Harry, la manera en que complementaban los tres, como si toda su vida hubieran jugado juntos, era lo más bello que había visto en su vida.

Tú madre está feliz – miro a Hermione quien acababa de sentarse a su lado, tenía dos cervezas de mantequilla en las manos, le ofreció una, que ella no dudo en aceptar

Gracias – La otra chica lo desestimo con una de sus manos y después volteo la mirada hacia Ron, quien seguía muy cerca de la mesa comiendo quien sabe que

Está enfadado conmigo

Ginny le hizo un gesto incrédulo – Por favor Hermione, dudo que alguna vez mi hermano se haya enojado contigo

Pues, aunque lo dudes, ahora sí lo está – bebió un sorbo de su cerveza antes de continuar – está enojado porque no conté que te había visto y habíamos hablado.

Y ¿para que querría saberlo? – no espero a que la chica le contestara – para enviar un destacamento de Aurores y enviarme a Azcaban.

Ginny – la reprendió la castaña

Lo siento - se disculpó ella, aunque no lo sintiera de verdad

No tienes razón, el cabezota de mi marido, hubiera hecho eso en el momento en que hubiera dicho Ginny está de vuelta

No te molestes con él por mi culpa Hermione, sé que todos pensaron que era culpable y las pruebas no estaban muy a mi favor

Lo sé, pero es que siento que debí de haber hecho más

No había nada que pudieras hacer, todo estaba muy bien orquestado, esa perra se encargó de que así fuera – se quedaron unos minutos en un cómodo silencio, mirando a quienes jugaban.

Valla – comento Ginny, después de un momento en el que algo cambio en el juego – creo que Percy está en apuros

Los chicos habían dejado de jugar y ahora arrojaban las quaffles a Percy, quien trataba por todos los medios llegar al suelo, siendo interceptado por sus hermanos o Harry obligándolo a retomar el vuelo nuevamente, para diversión de todos los que miraban.

Espero y no se caiga de la escoba o Audrey se enfadará con él – ambas chicas rieron y Ginny volvió a sentir esa paz y tranquilidad, al estar ahí sentada con su amiga bebiendo cerveza de mantequilla y riendo.

Después de lo que pareció una eternidad, y cuando finalmente Percy se puso a salvo en el piso, todos los jugadores bajaron y corrieron a donde se encontraba la matriarca de la familia, quien servía vasos de limonada. Percy gesticulaba y hacia ademanes pretendiendo regañar a sus hermanos y sobre todo Harry por su falta de cordura y seguridad al volar, para diversión de los pequeños quienes no podía parar de reír.

Era una estampa digna de una postal, pero como siempre ocurre en estos casos o al menos así le pareció a Ginny, la felicidad no estaba diseñada para ella, un fuerte estruendo seguido de algunas luces, que un momento después identifico como maldiciones, se estrellaron contra las barreras de la casa, justo a la mitad del patio. Por un momento ella se quedó paralizada, sin saber que hacer o cómo reaccionar, pero los años de experiencia tomaron los instintos de Harry a quien vio correr hacia donde ella y Hermione se encontraban, observo como su hermano Ron, con su varita en todo lo alto instaba a todo el mundo a entrar a la casa, más ruidos y hechizos se estamparon contra las protecciones, y en lo alto de la colina Ginny pudo ver a dos personas con su varita en ristra arrojando los encantamientos y tratando de derribar las barreras que se interponían entre ellos y sus objetivos.

No supo en que momento saco su varita y corrió hacia ellos, pero algo la detuvo, o mejor dicho alguien, Harry aferraba fuertemente su mano, impidiéndole darle caza a esas personas que acaban de atentar contra su familia.

Suéltame – le ordeno, pero Harry aferro su agarre aún más

Tenemos un destacamento de Aurores cerca, deja que ellos se encarguen – le respondió en tono autoritario

Voy a matarla yo misma – le grito

No puedo permitirlo Ginny – el gesto serió de Harry, fue confundido por ella y los celos treparon por sus intestinos hasta su cerebro, tomando el control de su lengua.

No puedes permitir que mate a tu esposa – le dijo con todo el odio que fue capaz de reunir – la amas tanto que te jode la idea de que algo siquiera le pase

Harry mostro sorpresa en su rostro, pero se recompuso en seguida y sabía que Ginny estaba furiosa, y porque no también celosa, una pequeña chispa de esperanza se abrió camino en su corazón – No Ginny – tomo su rostro con ambas manos, de la manera más dulce que le fue posible – solo quiero mantenerte a salvo, esa mujer es una maldita y no dudara en matarte en cuanto te vea – Ginny podía sentirlo muy cerca de ella y se vio reflejada en esa esmeralda mirada, y se perdió en sus ojos por un segundo - piensa en nuestros hijos – le suplico – y entonces se dio cuenta que el ruido había desaparecido y un muy agitado Ron se acercaba a ellos corriendo.

Si se dio cuenta de lo cerca que estaban su hermana y mejor amigo no dijo algo al respecto – Harry, la situación está controlada – hecho un vistazo minucioso a su hermana, como buscando alguna herida al no encontrar nada pregunto - ¿Estás bien Ginny? – Ella solo asintió

¿Los atraparon? – Pregunto Harry

¿Cómo están los niños? – Pregunto Ginny, solo que ambos hablaron al mismo tiempo, Ron miro de uno a otro y respondió primero a su hermana

Por lo general todos están bien, los niños están un poco asustados pero las chicas están tratando de calmarlos

Deberías ir con ellos Ginny – apunto Harry – Ron y yo nos encargaremos de revisar el perímetro y nos aseguraremos que todo esté bien

Primero, ¿quiero saber si los atraparon? – miro a Ron esperando una respuesta, pero este solo miraba a su amigo – Ron – insistió

¿Cuál es el informe? – pidió Harry mientras le dedicaba una mirada que Ginny no vio, ella le dio un silencioso gracias.

Timothy Justin fue herido Trinity Lynn lo está llevando a san Mungo, al parecer no es grave. El resto de los Aurores se encuentran bien. Los sospechosos escaparon, pero no salieron tan bien parados –

-Ginny – dijo Harry – deberías ir adentro con los chicos, Ron y yo aún tenemos trabajo que hacer

Ginny miro de uno a otro, pero no dijo nada más, agradeció a ambos y camino con rumbo a la casa para revisar que sus hijos se encontraran bien, esperaba que solo estuvieran un poco asustados.

***H&G***

Harry observo a Ginny entrar en la casa y se volvió a su segundo al mando.

Bien, dame el informe real

Justin ésta muerto y Lynn tiene una fea herida, pero se pondrá bien, no logramos atraparlos, lanzaron hechizos de magia oscura y maldiciones imperdonables, el ataque era a morir, ellos tampoco salieron ilesos, al parecer a Cho la alcanzo una maldición y Malfoy también parecía herido, es difícil saberlo a ciencia cierta, gracias a Merlín que no llegaron más cerca y las protecciones aguataron lo suficiente como para contenerlos, pero estoy preocupado Harry

Yo también estoy preocupado Ron, temo por Ginny y los chicos, por lo pronto todas las salidas a Hogsmeade están canceladas, pero conoces a James y me temo que Lily es muy similar a él, además no estoy seguro que Ginny se quede en casa de Malfoy, ya hace días tuvimos una pelea, porque quería salir a realizar su trabajo.

No puedes permitir que ella salga, esa maldita bruja está esperando a que Ginny asome las narices en algún lugar, las guardias que estamos realizando nos han reportado avistamientos de ellos dos, pero no logramos ubicar su maldito lugar de residencia.

No falta mucho para que cometan un error y entonces los atraparemos

Si, pero conoces a tu mujer y sabes que no se quedara quieta más tiempo, si hasta me sorprende que no saliera detrás de Cho ella misma.

Créeme que lo intentó, pero alcance a detenerla. Por eso mismo tenemos que darnos prisa en atraparla.

***H&G***

¡Maldita sea! – Cho lanzo un hechizo que dio de lleno en una de las paredes de la desvencijada habitación

Lucius trataba de hacer algunos hechizos de curación en el brazo, donde un hechizo lo había herido, ellos habían lanzado maldiciones y todo tipo de hechizos, pero no pudieron acabar con las defensas que protegían la madriguera. Ambos estaban frustrados, heridos, y cansados, esos malditos Aurores estaban muy bien preparados, les hicieron frente ante todas las maldiciones que ellos les arrojaron, incluso lograron herir a Lucius y aunque a ella no la hirieron como a él también tenía algunos cortes en diferentes partes del cuerpo.

Esos malditos Aurores me las van a pagar – Terminando de cerrar la herida, volteo a verla – ¿No habías dicho que eran unos inútiles? – le recrimino

Te dije que Harry jamás me hablaba de los entrenamientos, esa información solo la manejaba el pobretón de Weasley y él – le contesto de mala manera

No podemos permitir que nos vuelvan a tomar por sorpresa, esos mal nacidos tienen que pagar por lo que nos hacho – Grito Malfoy – Estoy seguro que el maldito bastardo de mi hijo estaba en ese lugar

Tranquilo Lucius – Cho se había acercado a él y le acariciaba la herida ya cerrada – Esos dos pagaran con sangre todo lo que nos robaron, a ti tu libertad y a mi el amor de Harry. Te prometo que los mataremos

¿Cho, te gustaría visitar Hosmeade? – Lucius había renovado fuerzas con las promesas de sangre que la oriental le hacía, ambos anhelaban destruir lo que en su cabeza mayor daño les había causado

La mujer sonrió dejando ver su locura, una sonrisa macabra que le recordaba a su difunta cuñada Bellatrix – Creo que tenemos un plan, haremos salir a esa maldita mujer y al bastardo de tu hijo de su escondite – se puso sería de repente – Solo una cosa te digo Malfoy no te atrevas a dañar a mi hijo – su cruel sonrisa había regresado a su demacrado rostro – Quiero verle la cara a esa perra cuando James me escoja a mí, cuando me llame madre frente a ella y quiero a Harry arrastrarse hasta mí y rogarme por volver a ser esa maravillosa familia que siempre hemos sido.

No te preocupes a tu querido hijo no le pasara nada, así como tampoco a mi adorado nieto, reivindicare a los Malfoy y nuestra pureza de sangre, criare a ese mocoso como se debe, esta vez no cometeré errores.