Los personajes no me pertenecen, salvo algunas excepciones. Doy gracias a la genial Stephenie por crear esta historia.
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Capítulo 10:
Reencuentro.
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Tras una despedida un tanto seca por su parte, Bella ingresó en el edificio. No le dio tiempo a cerrar la puerta de su casa. Apenas la abrió, un pequeño torbellino de cabellos azabache la abrazó.
-¡Lo siento, lo siento, lo siento muchísimo!-le chilló al oído con su aguda voz.
Bella resopló divertida. Con suavidad apartó a Alice y cerró la puerta. La pequeña miraba a Bella con sus ojos verdes llenos de culpa, asemejándose a una niña pequeña que ruega a sus padres no ser regañada.
-Lo siento.- volvió a decir, esta vez en un susurro.
Bella reprimió una sonrisa. Era divertido verla así. Además, sabía perfectamente que no había sido su culpa que ellos lo oyeran. Toda la culpa era de Emmett y su manía de entrometerse en todo.
-No digas tonterías, Al. No tienes por qué disculparte.
Dejó el bolso en una silla y abrió el frigorífico. Necesitaba beber algo. Un zumo de naranja estaría bien.
-¿Quieres?- le ofreció.
Alice asintió tímidamente.
-He metido la pata… ¡Claro que tengo que disculparme!
-No has metido la pata, no has hecho nada malo… Lo dijiste con la mejor intención.- sirvió el zumo en dos vasos y le tendió uno a su amiga. Respiró profundamente.- Y te lo agradezco.
Alice la miró confundida. Parecía no entender nada de nada. Pero Bella acababa de darse cuenta que gracias a ella había puesto punto y final a aquella locura. No había hecho nada malo. Gracias a ella dejaría de verse en secreto con Edward y dejaría de sentirse tan malditamente culpable. Claro que la parte que implicaba no ver en secreto a Edward no le agradaba, pero debía hacerlo.
Aunque las cosas cambiasen, ella seguiría sintiendo ése algo por él, por mucho que le pesase.
-¿Me lo agradeces?
-Sí, Alice, te doy las gracias. Esto ya ha acabado, y todo gracias a ti.
Bella sonrió, pero el rostro de Alice se puso repentinamente serio.
-¿Ha acabado?
Bella bebió un sorbo de zumo y asintió con una sonrisita.
-Oh.-musitó, algo decepcionada, la menor de los Cullen.
Bella ignoró el estado de ánimo de su amiga, no quería hablar más del tema. De repente, recordó la conversación que había tenido con su madre y decidió leer la invitación, ya que no lo había hecho antes. Alice pareció darse cuenta.
-¿Una boda?-preguntó Alice, entusiasmada. Todo lo que tuviese que ver con grandes fiestas le encantaba.
Bella asintió, con fastidio.
-Te alegrará saber que necesito ayuda para elegir el vestido, el peinado, el maquillaje…
-¡Genial!- exclamó Alice, de lo más animada, arrebatándole la invitación de las manos. De repente su expresión cambió por completo, tornándose increíblemente seria para su alegre rostro. Frunció el ceño y se bebió de un trago el resto de zumo de su vaso. Luego abrió la puerta de la casa de forma apresurada.
-¡Me he olvidado que tengo que hacer algo! ¿Nos vemos mañana?-exclamó, antes de cerrar la puerta de un portazo.
A Bella no le dio tiempo a contestar.
Lavó los vasos mientras intentaba imaginar qué era lo que había puesto a Alice tan seria. Suspiró, algo frustrada. Los Cullen eran una familia de lo más enigmática, pero eran de las personas más maravillosas que había conocido en toda su vida. Incluso conociéndolos desde hacía tan poco tiempo ya los consideraba amigos, y eso la reconfortaba.
Se tumbó en su cama, cansada, agotada. Quería dormir la siesta. Agradeció que Angela no estuviese, lo más probable era que volviese tarde, por lo que se ahorraría un interrogatorio y se quedó dormida recordando inconscientemente los mejores e inolvidables besos que había experimentado en toda su corta vida. Los de Edward.
Cuando despertó, vio que el reloj marcaba las 8:30. Se levantó desorientada. ¿Había estado durmiendo un día entero? Probablemente tantas emociones la habían agotado. Sus tripas se encargaron de recordarle que necesitaba tomar algo de alimento. Afortunadamente, aquel día lo tenía libre, y no le tocaba trabajar.
En algún momento de la mañana sonó su móvil. La pantalla indicaba que la llamada entrante era desde el móvil de Alice.
-Buenos días, Alice- saludó Bella, alegremente. Se sentía descansada, algo raro en ella, ya que nunca llegaba a dormir todo lo que deseaba.
-Buenos días a ti también. ¿Te acabas de despertar? Tienes voz de dormida.
¡Cómo no! Alice siempre se daba cuenta de todo.
-Sí, hace un rato. ¿Y tú qué haces despierta a las 8 de la mañana?-preguntó Bella extrañada. La gente normal, sobre todo de su edad, aprovechaba los fines de semana para dormir hasta tarde. Claro que cuando hablamos de Alice Cullen no hablamos de una persona normal. Y eso es algo bueno.
-¡Yo siempre madrugo! Quería saber si esta tarde la tienes libre. Si te parece podríamos ir preparando lo de la boda… ¡He visto unos vestidos increíbles! y dicen a gritos: "¡Bella! ¡Bella!"
Lo decía con entusiasmo, algo propio de ella. Estaba claro que al volver con Jasper volvía a ser ella misma.
-Sí, por mí genial. ¿Quedamos a las 5 en el centro comercial?
-¿Qué? No, no, no. Yo te paso a buscar. A las 5 estaré allí.
-Vale- contestó Bella con tono cansino. No había manera de llevarle la contraria a Alice, y ya estaba aprendiendo a no discutir en vano.- Entonces nos vemos a las 5.
-¡Hasta luego!
Pasó la mañana, y se preparó para irse de compras. Tras una larga charla con Angela, en la que por supuesto no tocaron el tema de Edward, Bella le ofreció que fuera con ellas a elegir vestido. Angela negó, aunque con una sonrisa, y fue corriendo a su cuarto. Cuando volvió, traía entre sus manos un precioso vestido color violeta.
-Me lo ha regalado Ben.-dijo, con alegría.
Bella se quedó maravillada. Con delicadeza, tocó la suave tela del vestido. El corte, la forma, el color… El conjunto de todo aquello lo hacía perfecto.
-¡Es precioso! Enséñame cómo te queda puesto- instó Bella, con una amplia sonrisa.
-No, tendrás que esperar para la boda- contestó Angela, guiñándole un ojo. –Por cierto, ¿Ya sabes a quién vas a llevar de acompañante?
Bella se quedó seria por un momento, pero luego soltó una carcajada.
-¿Me lo dices en serio?-Angela la miraba confundida, al parecer no sabía a qué se refería.- Al único chico que puedo llevar es a Mike, y no creo que sea una buena idea. Preferiría ir mil veces con un desconocido antes que con Mike.
Angela guardó el vestido en el armario, y volvió con una sonrisa.-Él no es el único.-La miró de forma burlona, aunque Bella no entendía.- Oh, ¡vamos, Bella! No me digas que no has pensado en Edward…
Ella abrió los ojos como platos. La verdad era que nunca lo había pensado, pero aquella idea la seducía. Se imaginaba aquel muchacho con un traje, tan perfecto y elegante…
-No- dijo, casi en un grito, interrumpiendo el hilo de sus propios pensamientos. No debía ni siquiera tener en cuenta aquella opción.-Te olvidas de un pequeño detalle llamado Tanya.
Angela frunció el ceño, y tras un rato de haber estado pensando, contestó:
-Oh, bueno, tampoco tiene que enterarse, ¿no crees?
Vale, ¿quién era aquella chica que se parecía tanto a su amiga, y qué diablos había hecho con Angela? La suave e inocente Angela le estaba sugiriendo que… no. Para nada.
-No, Angela, Edward no es el chico que ando buscando.
Mintió, aunque ella no sabía que lo hacía. Ella consideraba a aquel joven como un capricho, ni más ni menos. Nunca se había parado a pensar que quizás sentía algo fuerte por él, el conocido "amor a primera vista" que tanta gente ansía encontrar y que pocos tienen la suerte de experimentarlo
-Bueno, entonces… Creo que la opción de llevar a un desconocido no es tan mala.
Bella le lanzó un cojín y Angela comenzó a reírse a carcajadas.
Alice llegó puntual, a las cinco. Bella ya estaba esperándola en la entrada del edificio. Cerró la puerta del Porsche amarillo con demasiada delicadeza. Era tan bonito, tan lujoso ¡y tan caro! No tardaron en llegar al centro comercial. Pasaron por los escaparates de las marcas que a Bella le gustaban, pero Alice la llevó a regañadientes a marcas caras, y al final se decantaron por una de vestidos de fiesta.
En la tienda, el vendedor, un hombre que rondaba los 50, la analizó de arriba a abajo. Tras dar a entender que su cuerpo era perfecto para los vestidos que le ofrecía, las llevó a un cuarto con un gran espejo en la pared central y un biombo en una esquina para cambiarse.
Bella se probó un vestido rosa, algo ajustado y algo corto, y se lo enseñó a Alice.
-Demasiado ajustado, ¿no crees?- preguntó Bella, observándose en el reflejo del espejo.
-Sí, tampoco me convence mucho… Y el rojo ni te lo pruebes, que no es lo adecuado para una boda. Es bonito pero… para otro tipo de fiestas-comentó guiñándole un ojo- Pruébate éste.- le aconsejó, ofreciéndole uno color azul.
Bella se ocultó tras el biombo y se enfundó en aquel precioso vestido. Al mirar la etiqueta se quedó pasmada.
-¡Dios mío!- exclamó. Alice, asustada, se asomó. Puso los ojos en blanco al ver a Bella con la etiqueta en la mano.-Pero… ¿¡Tú has visto cuánto cuesta!? No puedo permitírmelo, Al. No puedo. Es que ni siquiera quiero ver cómo me queda… ¡es demasiado caro!
-Conozco al encargado y me debe unos cuantos favores… ¡Es gratis!- una amplia sonrisa asomaba por el rostro de Alice. Bella la miró desconfiada.-Además, ¡te queda estupendo!
Bella no se había visto aún, y tampoco lo haría. Era de ése tipo de cosas que sabías que no podías permitirte y que luego te arrepentías de no haber comprado
-Prefiero que uses el descuento especial para tu ropa…-se quejó mientras Alice, con una sonrisita, volvía a su sitio.
-No digas tonterías. Es un regalo que quiero hacerte, así que más te vale aceptarlo. ¿Nunca te han dicho que rechazar un regalo es de mala educación?
Bella volvió a vestirse con sus vaqueros y su camiseta holgada y contempló el vestido. Era precioso, realmente precioso. Ni muy largo ni muy corto, no muy escotado, pero tampoco tapaba demasiado, y sobre todo, no era excesivamente ajustado. Lo mejor de todo: el color. El color azul era de sus favoritos, y aquel tono era… era el más bonito que había visto en toda su vida.
¿Podía alguien enamorarse de un vestido? Seguramente Alice lo haría, pero Bella Swan… Al darse cuenta de que estaba admirando un mero vestido, algo que ella nunca habría hecho, volvió a la realidad.
Salieron del cuarto. El encargado las recibió con una sonrisa.
-¿Y bien, señoritas?
-Nos lo llevamos, el azul. Apúntelo en mi cuenta.
-Por supuesto, señorita Cullen.-presionó unas cuantas teclas de su ordenador y le tendió una percha en la cual el vestido estaba colgado, protegido por una funda de plástico- Siempre es un placer tenerla por aquí. Espero verlas pronto.
-Gracias Máximo.- repuso Alice, con una sonrisa cordial.
-Muchas gracias- dijo Bella, algo incómoda. Se sentía extrañamente fuera de lugar. No estaba acostumbrada a tantas formalidades.
Salieron de la tienda, Alice irradiaba felicidad, y Bella la seguía entre agradecida y enfadada. No le gustaba que le regalaran cosas, ¡y menos algo tan caro! Alice se había pasado, pero sabía que sin ella no habría dado con el vestido perfecto, y además lo habían hecho en menos de media hora. Estaba claro que su amiga era una profesional en cuanto se refería a ir de compras. Sonrió para sus adentros. De verdad que la apreciaba, mucho.
Tras dejar el vestido en el coche, para no cargar todo el rato con él, tomaron un helado.
Alice era feliz, sonreía. De vez en cuando su móvil sonaba durante unos segundos, y suspiraba cuando miraba la pantalla para saber quién la había llamado.
-¿Jasper otra vez?
-Alice sonrió ampliamente y asintió con un movimiento de cabeza. Suspiró. -¿Te puedes creer que nunca había estado tan feliz de estar con él? No me malinterpretes, antes también era feliz, pero al dejar de estar con él… creo que aprendí a apreciar lo que tenía.
-Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.-musitó Bella.
-Exacto. Deberías pensar en ello tú también.-le dijo con un guiño de ojos.
Bella la miró confundida. ¿A qué diablos se estaba refiriendo? Es decir, ella no había perdido nada, y tampoco tenía nada importante. Ella simplemente tenía una vida aburrida, un trabajo agotador y estudios y más estudios.
-No te entiendo- replicó, ladeando la cabeza.
-¿Me estás tomando el pelo?- preguntó Alice casi con un chillido, incrédula.- Vamos, Bella, no me digas que no sabes de lo que te estoy hablando. Es obvio.-Al ver que su amiga negaba con la cabeza, resopló.- Pues entonces yo no te diré nada, si no, no tiene gracia.-finalizó, satisfecha de sí misma, tomando otra cucharada de aquel delicioso helado de chocolate.
Bella comenzó a reflexionar. ¿De verdad había algo en su vida que valiese realmente la pena? ¿Algo interesante? Bueno, quitando a sus amigos… prácticamente no tenía nada de lo que presumir. De repente algo hizo click en su cabeza.
-Lo dices por Renée, ¿verdad?, por cómo me tomo la boda de mi madre.
Alice adoptó durante una fracción de segundo un gesto de confusión, que luego cambió a uno de suficiencia.
-Bueno, es verdad, eso también es un punto a tener en cuenta, pero yo no me refería precisamente a eso… Si no más bien a eso.- dijo enfatizando la última palabra, reprimiendo una sonrisa, y señalando con la cuchara por encima del hombro de Bella. Ella se giró casi al instante, y cuando lo vio deseó no haber tenido nunca aquella conversación con su amiga. ¿Cómo podía decir que era bueno y que debía apreciarlo? ¡Ni siquiera sabía cómo se sentía respecto a ese asunto! Dudaba que ella hubiese pasado por la misma historia…
-Por favor, Alice, no vuelvas a mencionar el tema. Te lo ruego.-Bella hablaba con un hilo de voz. Ya sabía lo que se perdía, de veras que lo sabía, aunque nunca lo reconocería. Aquello era bastante delicado, incluso para alguien tan cabezota con sus sentimientos como ella.
Alice miró a su amiga con malicia y, a continuación, elevó el brazo, agitándolo con energía.
-Alice…- gimió Bella, ocultándose el rostro con las manos.
Se preguntaba qué diablos hacía allí, y por qué tenía que encontrarse con él en el centro comercial… Cuando oyó la voz de Edward y se giró para mirarlo no pudo evitar soltar un chillido de la emoción. Estaba allí. Había llegado. Con una gran sonrisa se levantó de la silla y se lanzó a sus brazos.
-¡Te echaba tantísimo de menos! ¡No te imaginas cuánto!
-¡Bella! ¡Al fin te veo! ¿Sabes? Le he preguntado mil veces a Jake sobre ti, pero siempre me dice que no te suele ver mucho…
-Ya… estoy algo ocupada, pero te aseguro que tendré tiempo para ti. ¡Tenemos que recuperar el tiempo perdido!- Bella soltó una carcajada y se volvió a sentar en su silla.- Esto es genial, no me lo esperaba.
-Es lo que tienen las sorpresas.- puntualizó Alice, una gran sonrisa adornaba su rostro.
Bella por fin veía a Nessie, después de… ya ni llevaba la cuenta, había pasado demasiado tiempo. Jacob y Edward contemplaban la escena, incrédulos.
-Sabes que las odio…
-Ésta no parece que te haya disgustado demasiado- contestó Alice, con una risita.
Los recién llegados se sentaron y pidieron algo para tomar. Nessie y Bella se pusieron al día mientras los demás hablaban de otros temas completamente distintos… a Bella le pareció oír algo sobre el partido de beisbol del fin de semana pasado. Tras un largo rato sentados, decidieron recorrer el centro comercial. Ellas hablaban de sus cosas, comentaban modelos de ropa que veían en los escaparates, se reían… Los chicos iban algo adelantados. De repente algo (o más bien alguien) hizo que en la dulce cara de Nessie se atisbara una chispa de intuición. Edward le había dedicado a Bella una fugaz mirada, acompañada de aquella sonrisa torcida que tanto le gustaba, lo que la había hecho soltar un pequeño suspiro.
-¿Qué…? ¿Me puedes explicar qué ha sido eso?- preguntó Nessie, taladrando con sus ojos verdes a Bella como si intentara leer su mente.
-¿Qué? ¿Qué ha sido qué?- contestó ella, algo desorientada.
-¡Eso!- exclamó Nessie, señalando a su amiga y al chico de cabellos cobrizos.
-No sé de qué me hablas…- contestó Bella, algo sonrojada.
-¡Y encima se sonroja!- exclamó Nessie.- Alice, apuesto lo que quieras a que tú si me lo cuentas.
Alice esbozó una sonrisita e ignoró la mirada suplicante de Bella.
-No es lo que te imaginas… pero casi. Nuestra amiga es algo complicada. ¡Con lo simple que es dejarse llevar…! Pero no, ella siempre pensando… pensando y pensando.
Bella la fulminó con la mirada.
-Entonces hay que hacer algo, ya sabes a lo que me refiero.- Nessie le guiñó un ojo a Alice con una sonrisa traviesa. Hablaban como si Bella no estuviese con ellas.
-No hay que hacer nada, ¡nada de nada!
Bella, disgustada, se alejó de sus amigas y se colgó del brazo de Jacob. Sabía que si permanecía un segundo más con las chicas se acabaría arrepintiendo.
-Ey, pequeña, ¿qué ha pasado?- preguntó Jacob, despeinándola con su gran mano. Ambos la miraban expectantes. Ella se limitó a fingir una sonrisa y a negar con un movimiento de cabeza.
Parecía como si hubiese interrumpido alguna conversación, porque de repente se quedaron callados, solamente andando. Tras unos minutos, las otras chicas se acercaron.
-¿Sabéis? Nos empezamos a aburrir un poco…- dijo Nessie, con una sonrisita traviesa.
Ellas se detuvieron, y los chicos y Bella las imitaron.
-¿Qué queréis hacer?- preguntó Jacob.
-Alice ha pensado… -Nessie miró a Alice, reprimiendo una sonrisita, y luego miró a Jacob.- Como hace calor… podríamos ir a su piscina.
Los chicos se encogieron de hombros, dando a entender que les daba igual. Alice comenzó a dar saltitos de alegría y tomó a Bella del brazo.
-¡Perfecto!-exclamó, mientras arrastraba a Bella hacia la salida.- ¡Os vemos en casa!
Bella se dejó llevar. La verdad era que hacía bastante calor y le apetecía estar en la piscina. Una vez dentro del coche decidió disculparse con Alice.
-Al, lo siento mucho… por lo de antes.- dijo en un susurro, mirándose las manos.- No ha sido la mejor reacción por mi parte y la verdad…
-No- la interrumpió su pequeña amiga, con una cordial sonrisa.- Te entiendo perfectamente. Yo… no debería meterme tanto en los asuntos de los demás. La que debe disculparse soy yo.
-Entonces… ¿Estamos en paz?- preguntó ella, con una sonrisa.
Alice asintió con un movimiento de cabeza, antes de arrancar el coche.
Dios chicas! Mátenme! MIL PERDONES! No había previsto tantísimo retraso con el fic pero tuve unos problemas con la compu y tuve que comprar una nueva. Extraño a mi vieja compu, pero this is the life...
Bueno, ya les digo, no creo que se vuelva a repetir, (toco madera), asi que ya van a tener continuación del fic :). Gracias por toda la gente que siguió esperándolo después de meses, que me dio ánimos en sus PM y sus reviews y no sé, la verdad que me doy cuenta de que sin ustedes esto no vale nada. Gracias a todas las lectoras (y yo me incluyo entre ustedes, porque lo soy) por hacer posible algo tan grande como FF, porque es maravilloso encontrar mil historias y ver como cada persona da rienda suelta a su imaginación a su manera.
En segundo lugar, y para terminar, quiero que sepan que prontito tendrán el próximo capítulo, que ya lo tengo acabdito y recién salido del horno :) (con tantos diminutivos me parezco a Ned Flanders).
En fin ladies, las quiero. Sí, las quiero muchísimo chicas, aunque no las conozca
Gracias por su gran apoyo bellas!
