Capitulo 9

Recuperó la consciencia lentamente, aún se encontraba desorientado pero cuando abrió los ojos vio lo que sucedía. El viento se arremolinaba a su lado, pero una barrera impedía que lo alcanzara. Fue entonces cuando reconoció a la carta Escudo y poniéndose de pie buscó a quien era su acompañante.

La muchacha se encontraba a escasos metros de él, protegiendo su rostro con sus brazos en vista a que objeto punzantes volaban hacia ella y le provocaban rasguños en sus brazos y piernas. Estaba invocando a la carta Salto y por eso él pudo apreciar una importante diferencia que antes no había notado. Su báculo.

Era muy similar al que ella invocara con ayuda de Kerberos y de Yue, aquel día que tuvieron que enfrentarse a la dura prueba de Eriol. Era del mismo tamaño que aquel báculo, sólo que esta vez en su extremo superior una luna en la misma posición y con las mismas alas a sus costados como la que se encontraba en la contratapa del libro Clow, rodeaba una brillante estrella dorada.

Rápidamente, el joven chino salió de la protección de la carta escudo y conjuró la aparición de su característica espada, la que ahora era un poco más larga de lo que fue cuando él la usaba en su niñez.

-¡Sakura usa la carta Escudo en ti! –gritó antes de invocar a Lei Gong, el dios del trueno chino. Al escucharla gritar la palabra ¡Escudo!, prosiguió con su conjuro. -¡Dios del trueno, ven!

Inmediatamente una lluvia de rayos comenzaron a caer sobre ellos, provocando que las fuertes ráfagas de viento se detuvieran y dejaran de hacer volar objetos. Dejando todo en calma cuando los rayos también cesaron.

Pero esta calma solo duró un momento, suficiente para que Sakura bajara la guardia creyendo que todo había terminado, cuando lo que parecía ser una serpiente gigantesca de fuego avanzó hacia ella.

Todo sucedió muy rápido para el joven jefe del clan Li, quiso correr hacia ella e invocar algún conjuro que la salvara sin embargo no pudo.

-¡SAKURAAA!

No muy lejos de allí, una muy angustiada Tomoyo y un guardián muy frustrado corrían a toda velocidad como si la vida se les fuera en ello. Y es que así lo sentían ya que si algo malo le pasara a su querida dueña y amiga, respectivamente, sentirían que una parte de su vida acabaría por el dolor de perderla.

Por su parte Kero estaba realmente frustrado. ¿Por qué no puedo volver a mi verdadera forma?Pensaba con desesperación. Si tan sólo pudiera hacerlo, ya estaría con Sakura y podría ayudarla, la magia que se siente alrededor es muy peligrosa aunque se trate de magia elemental.

Sakura, Sakura, espero que estés bien; tengo un muy mal presentimiento. Pensaba a su vez, Tomoyo Daidouji.

El pequeño guardián iba en la delantera, volando lo más rápido que sus pequeñas alas le permitían y a una velocidad increíble para su pequeño tamaño, la joven de ojos azules lo seguía muy de cerca pero fue gracias a la delantera del otro que pudo evitar darse un tremendo golpe, o quien sabe, quizás algo peor. Puesto que en plena carrera, el pequeño Kero repentinamente fue empujado con brusquedad, como ocurrió una vez hace tantos años en la captura de la carta Ilusión, por alguna especie de campo energético haciéndolo volar varios metros.

Ante lo sucedido, Tomoyo se detuvo en seco y muy confundida, pero una vez que reaccionó volvió sobre sus pasos buscando desesperadamente al guardián de los ojos dorados. Este estaba en el suelo y malherido, pero logró decirle a su acompañante.

-Tomoyo no te acerques más, hay un poderoso campo que puede ser muy peligroso para alguien sin magia.

Y antes de que la joven pudiera responder, el pequeño había perdido su conocimiento

Por su parte ella estaba muy preocupada y la desesperación comenzaba a recaer en su corazón¿Qué haré? No puedo pedir el auxilio de nadie, la calle esta desierta y aunque viniera alguien no podría pasar por ese extraño campo de fuerza, ¡y de seguro Sakura está ahí dentro!

Efectivamente una muy adolorida Sakura se encontraba allí, ignorando completamente que su mejor amiga y su querido guardián estaban muy cerca. Sin embargo estaba rodeada por una espesa nube de vapor que no le permitía ver nada, pero no era tonta y por precaución invocó el poder de una de sus cartas

-¡Escudo!

A unos metros de aquella nube de vapor, al angustiado joven chino le volvía el alma al cuerpo al escuchar la voz de Sakura. Casi se había sentido morir al ver como esa columna de fuego se dirigía rápidamente hacia ella y él no había logrado alcanzarla para salvarle la vida. Es suficiente, no permitiré que su vida corra más riesgos de los que ya corre. Pensó con coraje. Acto seguido tomó su espada y se concentró todo lo que pudo.

- ¡Dioses de los elementos, rebélense a quien los manipula y muéstrenme al causante del conflicto!

Una ráfaga barrió todo el lugar, extinguiendo el fuego y desapareciendo la nube de vapor que rodeaba a Sakura. De pronto todo era claridad y se veía a la perfección la figura de un hombre encapuchado, que ante lo ocurrido estaba echando a correr lejos de allí. Pero la joven de ojos verdes se apresuró, y tal como lo hizo con Yue en el Juicio final, utilizó la carta Viento para atrapar al individuo.

-¡Viento, conviértete en cadenas de la justicia! –gritó, y en menos de un minuto su atacante estaba atrapado en lo que parecía ser una burbuja de aire.

-¿Quién rayos eres y por qué nos atacas? –espetó Shaoran al encapuchado en cuanto estuvo a su lado.

Pero el encapuchado estaba tan débil que simplemente se había desmayado