El día se había hecho realmente largo y Jack, desde que había vuelto a la base, no había dormido nada, ni se había sentado todavía. Gwen también estaba hecha polvo, aunque no decía nada para no molestar a su compañero. tan sólo miraba al capitán y se preguntaba cuanto aguante tendría y cuando su cuerpo no daría más de si.

Jack no había dejado de moverse, del lado de Tim al lado de Ianto continuamente, sin parar, preocupándose por uno y por el otro, asegurándose que la fiebre del niño no volviera a subir y que el estado de su joven amante se estabilizara poco a poco.

"Jack deberías relajarte, ¿Sabes cuantas horas llevas sin parar?" El capitán no dijo nada, ni siquiera pareció haberle escuchado, pues no levantó al vista de Tim, hasta terminó de comprobar que su temperatura era la misma que la última vez que se la había tomado. "Jack…"

"Gwen, ahora no por favor."

Su compañera lo miró sin poderse creer que ese fuera el verdadero Jack Harkness, no el que siempre hablaba sobre sus conquistas o sus aventuras por el universo o la vida que había tenido junto al Doctor. No, ahora se daba cuenta que Jack era completamente distinto, no le gustaba hablar de ello por lo que ahora veía, pero no descansaría hasta que su familia estuviera bien.

"Jack, lo digo en serio, tienes que dejar que me encargue por favor. Ianto es como un hermano para mi y puedo cuidar de él. tu apenas puedes mantenerte en pie a estas alturas, deja los demás cuidemos de ellos."

Jack se dio la vuelta con rapidez, las ojeras se marcaban bajo sus ojos, por lo que Gwen se preguntó cuando sería la última vez que Jack había dormido. No había estado en toda la noche en la base, por lo que por lo menos hacía más de veinticuatro horas que no pegaba ojo.

"No me mires así, ¿Te has visto bien? Vale, eres el capitán Harkness, puedes regenerarte sin ningún problema y nunca te digo nada, pero ahora no voy a quedarme callada. Tienes que descansar, quieras o no."

Jack se acercó a ella justo en el momento en el que Rhys entrara en la habitación. Miró a su mujer y a Jack, preguntándose que les ocurría, porque estaban tan tensos y porque parecía que había interrumpido una conversación en la que no había sido invitado.

"¿Molesto? Traía algo de café, pensaba que os vendría bien." Dijo por fin al ver que ninguno de los dos decía nada.

"No cariño, no pasa nada, tan sólo estaba convenciendo a Jack para que relajara un poco." Contestó Gwen sin dejar de mirar a Jack. "¿Verdad que nosotros podemos quedarmos mientras Jack duerme un poco?"

"Si, claro."

"No, no podéis." Dijo Jack con rotundidad.

"Vamos Jack, no me vengas ahora con que se trata de algo contagioso y mucho menos con que tienes que hacerlo tu." Gwen sonrió, se acercó a su amigo y apoyó la mano en su hombro, para darse cuenta que el capitán estaba tenso. "Jack…"

"Gwen por favor. Necesito hacerlo y lo sabes."

Tenía razón, pese a todo lo que le estaba diciendo, Gwen sabía que no había forma de hacer cambiar de idea a Jack, si había decidido quedarse, no había forma de llevárselo de allí, por mucho que estuviera a punto de caer rendido Jack seguiría ahí, bien por penitencia por sentirse culpable por no haber podido solucionarlo antes, bien por el amor que sentía por Ianto y Tim o por el motivo que fuera, Jack se quedaría ahí todo el tiempo que fuera necesario, hasta que su familia estuviera bien.

"Se trata de Ianto, él siempre está ahí, pase lo que pase y ahora tengo que estar yo. Así que ¿Por qué no os váis a descansar vosotros y si pasa algo os llamo?" Jack sonrió, aunque no fue la misma sonrisa amplia que Gwen conocía de su amigo, se trataba de una sonrisa forzada y cansada, pero no dijo nada. "Nunca me había sentido así en la vida, nunca había sentido que tenía un familia de la que cuidar desde que me fui del lugar en el que vivía, Gwen. Entonces lo perdí todo y ahora por fin lo he recuperado, no puedo dejarlos solos."

Gwen le dio un beso la mejilla y le acercó una de las tazas de café que había traído Rhys. "Se que no vas a dormirte, pero por si acaso, toma, al menos esto te calentará el estómago y si despiertan o necesitas cualquier cosa, ya sabes, no dudes en llamarnos, estaremos por aquí."

"Deberíais iros a casa." Le dijo Jack en voz baja, como si pudiera despertar a Ianto qu dormía en la cama junto a ellos.

"Y tu deberías haberte ido a dormir hace horas y no digo nada. Así que estamos empatados." Los dos amigos sonrieron y un momento más tarde Gwen y Rhys se marcharon, dejando sólo en la habitación a Jack, con Ianto a un lado y Tim al otro.

Jack se acercó a la cama en la que se encontraba Tim y cogió al niño en brazos. El chiquillo ni se enteró, no hizo ni el más leve movimiento y Jack se estremeció, pues aunque no deseaba ni pensar en ellos, el niño parecía demasiado inerte.

"No nos puedes hacer esto Tim. Ianto te ha cogido tanto cariño, no se si alguna vez pensó en tener hijos con su novia Lisa, pero creo que es un gran padre, ¿No te parece también a ti?" Abrazó al niño, intentando que notara su contacto, que reaccionara de alguna forma, pero no pasó nada. "Dijeron que era así, me aseguraron que esto saldría bien, siempre y cuando no estuvieras entre la gente de tu especie, que no te convertirías en uno de ellos permanentemente." Jack se mordió el labio, no quería llorar, no quería que si alguno de los dos se despertaba de repente, lo vieran hecho polvo, tal y como estaba realmente.

Se acercó al niño y le besó en la frente. "Eh… vaya, la fiebre te ha bajado, eso es bueno." Sonrió cansado, al menos algo estaba saliendo bien. "Vamos Tim, los dos sabemos que eres un chico fuerte, en eso te vas a parecer a nosotros dos, bueno sobre todo a Ianto, porque no voy a negar que él es el más fuerte de los dos, o al menos el más tozudo de los dos, si vieras lo que se empeñó en conseguirme."

Alargó la mano hasta tomar la de Ianto que todavía estaba caliente por la fiebre y la sostuvo con fuerza. De repente, Tim se removió en sus brazos e hizo un pequeño sonido, como si intentara decirle algo todavía ininteligible.

"Tranquilo cariño todo está bien." Volvió a besarle la frente y para su sorpresa, el niño levantó las manos hacia él y le acarició el rostro. "Bienvenido, nos has dado un buen susto."

"¿Qué pasa papá? ¿Por qué estás asustado?" No pretendía que el niño se lo hubiera notado en la expresión de su rostro, pero no había podido evitar estar asustado hasta ese momento.

"Has estado enfermo, pero ahora todo está bien." El niño se estremeció por la fiebre todavía permanente en su cuerpo. "Venga, es hora de volver a la cama y dormir."

El niño se aferró a él, lo cogió de la camisa y clavó sus ojos en Jack. "He tenido una pesadilla, ¿puedo dormir contigo?" Hasta que su padre no dijo una palabra, el niño no dejó de hacer fuerza para no separarse de él.

"¿Una pesadilla?"

"Si, yo era malo y fue y hacía daño a la gente, os hacía daño a ti y a papá. Los dos teníais miedo de mi. ¿Voy a ser malo?"

"No, claro que no cariño, vas a ser un hombrecito estupendo y papá y yo vamos a cuidar de ti, como hemos hecho hasta ahora." El niño se acurrucó contra el hombro de Jack y allí apoyó la cabecita, rodeando el cuello del capitán.

"¿Qué le pasa a papá?" Jack casi lo había olvidado de Ianto, se había sentido tan aliviado porque Tim estuviera bien, que había pasado por alto todo lo demás.

"Papá también está enfermo, pero ya verás como en seguida se recupera igual que tu." Jack se volvió hacia Ianto y se arrodilló a su lado, para que el niño pudiera estar con su padre.

Tim alargó su manita y la puso sobre el rostro ardiendo de Ianto. Jack sonrió, por primera vez en muchas horas, parecían una familia, aunque hasta que Ianto no se recuperara del todo, Jack no podría respirar tranquilo ni descansar.

"Todo va a salir bien ya lo verás." Le dijo Jack al niño al oído. "¿Quieres que te cuente un secreto?" Tim asintió sonriente. "Ianto me ha dicho que vamos a ir de excursión cuando estés bien… bueno cuando los dos estéis bien."

"¿A dónde?"

Jack besó al niño en la mejilla. "Ah, eso es una sorpresa y tendrás que preguntarle a papá cuando se encuentre bien."

"Esperaré." Dijo con rotundidad el niño al oído de Ianto, como si su padre pudiera escucharle en su semiinconsciencia, por último antes de que Jack volviera a cogerlo en brazos, el niño le dio un beso a su padre.

"Pues me parece que para que el tiempo se te haga más corto, será mejor dormir un poco y cuando despiertes ya verás como papá está bien y te puede dar la gran sorpresa. Pero tienes que hacerte el sorprendido, que si no me reñirá a mi por no haber sabido estarme callado."

El niño chocó la mano con él, mientras en brazos, Jack lo volvió a dejar en la cama. Le besó de nuevo la frente, para comprobar que la fiebre seguía bajando, aunque todavía era más alta de lo que debía.

"La pesadilla…"

"La pesadilla es sólo eso, una pesadilla y nada más. Además ya sabes que ni Ianto ni yo dejaríamos que nadie te hiciera nada y tu por encima de todos los niños que conozco, eres de los pocos que nunca se podrían volver malos."

Lo tumbó en la cama y lo tapó bien con la manta, envolviéndolo bien, como si de un paquetito se tratara.

"Ya verás como ahora sólo tienes dulces sueños y a ver si adivinas donde nos vamos a ir de excursión." Tim asintió a la vez que cerraba los ojos y se acomodaba en la cama.

Definitivamente lo peor había pasado, ahora sólo quedaba que Ianto también volvieran en si. Por eso, fue hasta la otra cama y se sentó junto a él. De la misma forma que había hecho con el niño, le besó la frente, que todavía estaba demasiado caliente.

"Eres todo un padrazo Jack." El capitán sonrió al escuchar a su compañero por fin. "Si tu amigo el Doctor te viera ahora cuidando de nosotros, seguro que no te veía como el gran héroe del espacio."

Ianto tosió con fuerza y se estremeció levemente.

"¿Cómo te encuentras?"

"Como si me hubieran acribillado a balazos."

"Se como es esa sensación y te puedo asegurar que es mucho peor." Los dos hombres sonrieron, Ianto cerró un momento los ojos, el dolor que sentía en la cabeza parecía que iba a terminar por matarlo.

Entonces sintió los brazos de Jack a su alrededor y como poco a poco el capitán se iba a acomodando en la cama a su lado. Ianto apoyó la cabeza sobre el brazo del capitán y suspiró aliviado.

"¿Cómo está Tim?"

"Mejor, creo que lo peor ha pasado y en cuanto tu puedas levantarte." Ianto se echó a reír. "Ya se que ahora mismo te sientes fatal, pero me han asegurado que ese dolor pasará pronto, en cuanto te baje la fiebre lo demás será pan comido."

"¿Me puedes decir ahora donde estuviste anoche?"

"Querrás decir hace dos noches." Ianto no dijo nada, no sabía el tiempo que había pasado inconsciente y en ese momento le daba igual, tan sólo quería saber donde había estado el capitán. "Había oído hablar sobre la raza de criaturas de las que proviene Tim y sabía que su metabolismo era una mezcla entre alienígena y humano hasta que el cuerpo del infante elige uno."

"No se si es por culpa de la fiebre, pero no entiendo ni una palabra de lo que estás diciendo."

Jack sonrió y besó a Ianto en la mejilla, incluso cuando peor se encontraba no hacía más que preocuparse por los suyos.

"Las criaturas que son como Tim provienen de una mezcla de alienígenas con humanos, pero sus metabolismos no son compatibles cuando son adultos, por lo que tienen que elegir lo que quieren ser." Le susurró al oído para no despertar al niño. "Tim me ha dicho que tuvo una pesadilla mientras estaba más enfermo, que se veía como una de las criaturas adultas como su madre. ese era el momento en el que el metabolismo alienígena intentaba ganar en su cuerpo."

"Pero no lo ha hecho." Dijo Ianto, mientras Jack se daba cuenta que poco a poco se estaba quedando traspuesto otra vez.

"No, porque ha pasado mucho tiempo con nosotros ya y apenas sabe lo que significa ser como su madre, se siente humano, quiere ser como nosotros y no ve otra forma de vida posible. Esa es su enfermedad es como un paso en su vida que todos hacen, sin marcha atrás, para saber quien o que van a ser en el futuro."

"Pero Tim es humano." Ianto apretó el cuerpo contra Jack y volvió a suspirar, el cansancio casi lo había conquistado por completo.

"Tan humano como tu y yo."

"Mientras sea tan humano como tu, será un niño muy guapo."

"Venga, tienes que dormir. Pero vamos a tener que pensar donde vamos a llevar a Tim de excursión, le he prometido, que cuando los dos estuvierais bien iríamos a algún sitio. ¿Alguna idea?"

"Mi hermana…" Dijo con las últimas fuerzas, justo antes de quedare dormido.

Jack lo miró sorprendido, ¿realmente quería presentarle a su familia a Jack y a Tim? Pero no le dio más vueltas, Jack estaba cansado, muy cansado y tan sólo quería dormir junto a Ianto y olvidar los podía denominar los peores días de los últimos cincuenta años por lo menos, por eso, rodeó el cuerpo de Ianto con ambas manos y cerró los ojos; ahora las cosas iban a salir bien. Ahora Tim era un niño normal y ellos una familia al completo. Lo demás sería cosa del día siguiente