Había pasado dos semanas desde ese primer beso entre ambas chicas, sus vidas no cambiaron tanto, trabajaron más en su amistad, se veían todos los días en el gimnasio frente a su edificio, habían cambiado sus horarios para las seis ya que Korra tenía otros compromisos después del trabajo, Asami y Suki se llevaban relativamente bien, hablaban acerca de la morena cuando se quedaban a verla entrenar en el Dōjō, la modelo aprovechaba la oportunidad para saber un poco más de la sureña a boca de su mejor amiga, le agradaba la manera en que esta hablaba de su jefa y amiga, al parecer esa morena no tenía límites para sorprenderla, aunque la joven asistente se limitará a dar muchos detalles de Korra ya que eran muy confidenciales no tenía problema con hablar de la vida cotidiana de ésta.
Por otra parte Korra había enfrentado más el acoso de la prensa ya que la habían visto salir con la joven actriz en varias ocasiones, no sabía cómo rayos habían descubierto donde trabajaba pero sabía que a las cuatro con cinco minutos de la tarde cuando ella salía de su trabajo esos tipos estarían ahí además ni que hablar acerca de sus redes sociales, su Instagram que permanecía público se abarrotó con seguidores de la mismísima Asami Sato segundos después que esta la siguiera pero agradecía grandemente que estos no fueran igual que las makolibers, al contrario ellas respetaban la amistad que tenía con su ídola. Habían ido con sus tres amigos famosos a un restaurante a pasar un buen rato en primer fin de semana junto con su amigo Bolín, no quería ir sola y su amigo aceptó después de una gran suplica. En su trabajo entraba una hora antes ya que habían empezado con la construcción del hotel de Hiroshi y esta vez ella de encargaría de la mayoría del avance físico, salía siempre a la misma hora y pasaba por Suki para ir a la academia de idiomas.
– Azula despierta, tenemos que ir a correr – Movía su hombro para despertar a su amiga.
– Carajo Korra, como te odio – Se volteaba y se tapó la cara con la almohada.
– Azula no seas haragana, tú me dijiste que querías estar en forma así que levántate o te tiro agua como ayer – Amenazaba a su mejor amiga.
– Ni se te ocurra pedazo de gente – Tiró la almohada a su verdugo y se dispuso a levantarse para cambiarse.
– Jajaja apúrate vengo en cinco – Reía mientras caminaba hacia la salida de la habitación de su amiga.
Hace dos semanas que su amiga vivía con ella y Bolín, este último acepto sin pensarlo ni dos veces, solo de pensar que podía ver a esa hermosa mujer pasearse en su apartamento no se le hacía mala idea, además que siempre se mantenía con Korra y él siempre se mantenía con su mejor amiga.
– ¿Ya están listas princesas? – Les hablaba a sus amigas mientras hacia sus estiramientos.
– Más que listas – Dijo la morena con todo el ánimo positivo que la caracterizaba.
– ¿Por qué demonios no corren más tarde? – Preguntaba restregándose los ojos la ojiámbar.
– Ya deja de lloriquear y vayámonos que nos espera la hermosa mañana – Decía mientras caminaba hacia el ascensor.
Los tres jóvenes llegaron hasta el primer piso y se dispusieron a correr, ya tenían su rutina para correr. Una hora exacta corriendo luego irían al apartamento y desayunarían. Azula a pesar de quejarse de que odiaba levantarse temprano, era una atleta que tenía varios secretos escondidos detrás de esa cara bonita, era una maestra en dominar el arte marcial Shaolin del Norte y según la morena nadie podía ganarle, sus tácticas eran únicas como que si fuera una prodigio en ese arte era como una diosa para la sureña.
Asami acababa de despertar y como chica normal tenía su cabello alborotado. Fue hacia el closet a sacar su pijama y envolverse en su toalla para entrar a bañarse, desde que descubrió que la morena iba a desayunar todos los días a La Cafe a la misma hora con sus amigos se levantaba para encontrársela, aunque nunca le hablara. Así es ella aun usaba esa peluca de cabellos dorados sus lentes de contacto azules y se maquilló para pasar desapercibida, no quería que nadie la reconociera y a las veces que había usado ese disfraz lo había perfeccionado para que pareciese más a una chica normal.
Se metió a bañarse con agua tibia enjabonó su cuerpo y masajeaba suavemente su cabellera, le encantaba su cabello y ama cuando le decían que olía a jazmín, la hacía recordar cuando era niña. Dejó que le cállese el agua tibia en su cabeza y en su sensual cuerpo níveo, sus mañanas con una ducha bien merecida la hacía despertar su positivismo.
– Korra... – Susurró con una sonrisa en sus labios rosas –. Me está gustando conocerte más – Habló para sí.
Asami pensaba diariamente en esa morena, en esos besos que se dieron esa noche. Si alguien le preguntara si podía predecir a esa sureña hermosa, su respuesta era un rotundo NO. Y eso la hacía quererla conocer aún más.
– ¡Ahhg! ¿Por qué me encantas Korra Wolff? – Decía sonriendo mientras pasaba agua en su rostro –. Eres increíble, me ha encantado convivir un poco más contigo, con más confianza, que me trates como lo haces ¡Ahhhh! – Suspiró profundamente.
El domingo pasado que salieron junto con Katara, Bolín y Mako había sido excelente, los cinco nunca habían reído tanto, cada ocurrencia que hablaban, esos dos sacaban el lado más infantil de todos, podía asegurar que hasta los más viejos rejuvenecían con ese par de amigos. Además, que se dio cuenta de algo muy pero muy importante, el ojiverde era su mejor amigo así que empezaría a tratar con el también, ya saben para ganar puntos. Se enamoró de esa amistad, contaron experiencias que habían tenido y todas eran graciosos, la forma de cómo lo contaban hasta con ejemplos y muecas era tan divertido, imitaban a todos los personajes involucrados y le parecía genial que se llevaran tan bien. Pero lo que más le llamó la atención fue la propuesta de ese joven que sin duda aceptaba con todos los Si del mundo.
– Tienen que darnos el visto bueno de nuestra pequeña banda – Dijo sonriente.
Korra abrió los ojos como platos viendo a su amigo. Asami y sus amigos disfrutaban de la cara exagerada de la morena.
– Nooo, quizá ellos tienen cosas más importantes que hacer – Codeo a su amigo.
– Eso me parece una excelente idea – Respondió entusiasmado Mako.
– ¿Tienen una banda? – Preguntó Katara con una ceja alzada viendo a la sureña.
– Emm emm pues... No es una gran banda, o sea no tocamos ni nada solo ensayamos algunas canciones – Se rascaba la morena.
La ojiverde veía con ternura ese gesto nervioso de Korra –. Pero son muy buenos yo los he escuchado algunas veces cuando ensayan en el apartamento – Dijo para ver como reaccionaba la morena.
– ¿Así? – Volteó la mirada azul hacia la mirada verde de su amiga –. ¿Korra por qué no me contaste?
– Si Korra ¿Por qué no le contaste? – Volteaba a ver con las cejas alzadas su compañero.
Los cuatro se le quedaron viendo a la morena con algo de burla por la cara que tenía la bajista.
– Emm nunca me preguntaron – Sacó la lengua y siguió comiendo su helado de queso y fresas.
– Ya que esta mujer no los ha invitado, yo los invito pero será dentro de unas semanas ya que nuestro otro guitarrista está de viaje pero yo les aviso – Invitó entusiasmado el joven.
–Trato hecho – Dijo Mako extendiéndole la mano seguido de Katara y Asami.
Sonreía mientras se secaba su esbelto cuerpo, secaba sus piernas cuando se dio cuenta de un moretón.
– Mierda – Dijo tocándose despacio el morete, que se veía grande –. Me lo hice cuando topé con la mesa del Dōjō – Recordó ese accidente donde casi tira todas las cosas que estaban en ella.
Se terminó de cambiar y puso ropa extra en una mochila que le habían regalado por la línea de ropa nueva. Secó su cabello y se colocó el gorro y luego la peluca de cabellos dorados, se la arregló muy bien, se puso los lentes de contacto y se maquillo de forma distinta a como lo hacía usualmente y el toque final los lentes de sol y la gorra negra de Nike. Salió directo hacia el ascensor para dirigirse a La Cafe, vio su celular y supo que ya era hora de que en poco tiempo llegara esa morena.
– ¿Ya vienes? – Pregunto a la mujer que tenía al otro lado de su celular.
– Ya estoy como a tres cuadras, donde mismo ¿Verdad?
– Si donde mismo – Sonreía mientras caminaba libremente –. ¿Si te disfrazaste verdad?
– Obvio, si me ven contigo sin disfraz te descubrirán babosa – Rió por su buen chiste.
– Apúrate que ya estoy llegando tonta – Rio por el chiste de su amiga y colgó el celular.
Entró y se dirigió a la misma mesa de siempre, donde podía escuchar y ver a los jóvenes que no tardarían en llegar según sus cálculos. Observaba que pediría para comer mientras esperaba a su amiga y los jóvenes.
– Hola señorita ¿Puedo sentarme con usted?.
– No váyase de acá gracias – Sonreía por su fino logro.
– Tonta – Se sentó frente a su amiga.
– ¿No te costó venir? – Interrogó mientras observaba el disfraz de su amiga que consistía en una peluca de cabello castaño corto hasta los hombros y unos lentes de contacto café oscuros, con un ligero maquillaje ocultando su distintivo lunar y además de ropa deportiva y una gorra.
– No, lo que me costó fue levantarme jaja – Ella también observaba el disfraz de su amiga.
Ambas corroboraban que estuvieran bien ya que no podían permitir ser descubiertas por nadie, no querían ni imaginarse las portadas de noticias diciendo "Asami Sato y Kuvira Giesler usaban un disfraz para pasar desapercibidas entre la gente", morirían de vergüenza si eso llegase a pasar.
Asami vio la hora de su celular y llevaban cinco minutos de atraso, así que pidieron algo para desayunar mientras esperaban atentas al celular, su amiga Kuvira había accedido a ayudarla a "espiar a esos muchachos" pero según ella era por el joven y no por la morena, no iba a decirle que estaba vigilando a la bajista, porque tendría que soportar las burlas que de seguro le propinaría.
Escuchó la campana sonar que significaba que alguien había entrado y vio disimuladamente hacia la puerta, vio a Bolín sostener la puerta mientras que Korra entraba con la hermosa y sexy mujer (a su parecer) entre sus brazos en estilo nupcial, se dirigieron hacia la misma mesa de siempre, que estaba a dos mesas de las jóvenes actrices.
La sangre de Asami empezó a hervir por ese gesto tan considerado de la morena –. ¿Pero qué carajo? ¿Por qué no camina ella? ¿Por qué Korra tiene que cargarla? ¿Y así? ¿Y esta por qué la abraza tan ostentosa? – Su mente empezaba a bombardearla con preguntas debido a los celos que estaba sintiendo.
– Gracias Korra eres muy dulce – Rozó su mano sobre el hombro de la morena mientras ésta la sentaba en la silla.
– Sabes que es mi deber protegerte ¿Si? eres mi princesa – Le guiñó el ojo.
– No debiste hacer esa pirueta – Repetía Bolín mientras veía el pie hinchado de la guapa joven.
– Si pero ella quería verse "genial" – Hizo las comillas con sus dedos en el aire burlándose de su amiga.
– Ya cállate y mejor pidamos algo para comer, ¿Qué no vez que la joven está esperando nuestra orden? – Rodó los ojos exhausta de que sus amigos pasaran burlándose de ella desde hace media hora.
– Tengo derecho a burlarme Azula, tuve que cargarte por media hora para venir a comer – Reclamaba alzando las manos exageradamente.
Los dos rieron mientras pedían sus desayunos y la mesera tomaba nota. Luego siguieron hablando de diversas cosas.
– Con que ella es Azula – Abrió los ojos ante tal descubrimiento que hacía en su mente, recordando el papel que encontró con ese nombre y un número de teléfono. Ya sabía que ella era la de la foto del pequeño llavero que Korra tenía en esa chaqueta, pero no sabía cómo se llamaba, su mente era un total cuadro sinóptico con posibles respuestas de lo que descubría diario. Había observado cómo estas dos se trataban, hablaban y hasta se rozaban en diversas ocasiones empezaba a pensar que ella era su novia, ya que ni Suki ni Bolín les habían mencionado a esa mujer, tendría que ser algo demasiado personal para Korra como para que lo dijeran.
Les llevaron el desayuno a ambas mesas y degustaban de los deliciosos alimentos.
– Amo venir a comer aquí – Decía Korra mientras comía de su tocino.
– Es muy deliciosa la comida – Hablaba la ojiámbar mientras se llevaba otro bocado a la boca.
– En este lugar conocimos a Katara – Susurraba el ojiverde recordando ese suceso.
– Cierto fue en este lugar – Se sorprendía la morena.
– Con que este es el famoso lugar – Veía los alrededores la princesa.
–Así es – Afirmó la sureña.
Korra no se limitaba a contarle todo lo que le sucedía a diario a su mejor amiga, confiaba en ella ciegamente y ese sentimiento era mutuo. Le había contado cada detalle que había tenido con los tres famosos y esta le aconsejaba que siempre actuara normal. Ella era una de las responsables de dichas actitudes de la morena, ya que era su consejera. También sabia acerca de los besos tiernos que se había dado con Asami, le fue difícil decirle pero lo hizo y esta le aconsejo que tenía que tener los ojos abiertos, usualmente todos los famosos eran unos mujeriegos y eso que fuera mujer no le quitaba la etiqueta, habían averiguado acerca de los rumores del porque la ex novia de la modelo había terminado con ella y además tenia las mismísimas declaraciones de ésta describiendo a la ojiverde como una mujeriega de primera.
Las jóvenes actrices terminaron su desayuno y estaban charlando acerca de a donde irían al salir de ahí. Que si se quedarían un rato durmiendo en el ático de Asami o irían a comprar algo de ropa.
– Bien hora de irnos a bañar princesa luego te llevaré al doctor ¿Si? – Dijo levantándose mientras le hacía señas a la mesera para que le llevara la cuenta.
– Si Korrita, pero me tienes que bañar – Respondió divertida mientras jalaba a la morena del sudadero.
– Para mí será un placer – Le guiñó el ojo mientras besaba la frente nívea.
– Acá esta la cuenta – Interrumpió la mesera entregándoles la factura.
Korra sacó su identificación y tarjeta de débito y pagó los desayunos, Bolín solo se limitaba a reír por las bromas fuera de lugar de esas dos chicas.
– Abraza mi cuello Azula y agárrate fuerte porque no quiero botarte – Dijo con una sonrisa de lado mientras levantaba el delicado cuerpo de su amiga.
– Gracias corazón, te debo mucho – Besó su mejilla seguido de eso se recostó en el pecho de la morena.
El ojiverde, abrió la puerta y dejó que pasaran ambas chicas. Asami observó y escuchó cada palabra de ese par de chicas, definitivamente algo pasaba entre ellas y debía de averiguarlo de una u otra manera. Pero no podía actuar como estúpida lo averiguaría después no podía salir corriendo tras esas jóvenes eso sería algo totalmente estúpido. Pagó la cuenta y se dirigieron hacia el automóvil de la peli castaño (falso) habían decidido ir al ático para descansar un rato, a ninguna de las dos le agradaba la idea de madrugar, pero Asami lo hacía por "saber más de Korra" (acosadora) y Kuvira para ayudar a su amiga.
Llegaron a la habitación de la ojiámbar y Korra la sentó en la cama – Ahora desvístete, y ponte esta toalla – Le arrojaba una toalla roja –. Y te llevare hacia la tina que pondré a llenar ahorita.
La de labios rosa asintió y empezó a desvestirse, quitar su sudadera y top no fue un reto pero quitarse la licra la estaba hostigando, tenía hinchadísimo el tobillo y no podía ni moverlo porque el dolor era insoportable –. Korra, ¿Me puedes ayudar con esto? – Gritó para que la sureña la escuchara.
– En un momento, solo le coloco jabón al agua – Respondió en un grito.
Azula como pudo levantó un poco su pierna y observó lo hinchado que su tobillo estaba, no podía creer que un tonto doblón le haya causado tanto –. Creo que estoy algo oxidada – Pensó mientras esperaba a que la morena la ayudara.
– Dime ¿Para que soy buena? – Sonrió mientras caminaba hacia la cama.
– Ayúdame a quitarme la licra no puedo moverme mucho.
Korra empezó a sacar la licra negra del resto de la pierna derecha de su amiga con sumo cuidado, estirando esta para que no rozara la piel mallugada de su princesa –. Listo, espero no haberle lastimado.
– No para nada gracias – Dijo poniéndose en posición para que la bajista la cargara hacia la tina.
– Esta justo como te gusta – Le regaló una sonrisa amable –. Cuando termine de bañarme vengo para ayudarte a salir ¿Okay?
– Gracias princesa del hielo – Le lanzo un beso –. Acá te espero.
Metía lentamente en la tina con agua un poco más caliente de lo que ella acostumbraba, llena de espuma el níveo cuerpo de su amiga que era apenas cubierto con su ropa interior que cubría su sexo, hasta adentrarla por completo –. Ahora báñate y vengo dentro de un rato –. Le guiñó el ojo mientras giraba sobre sus talones para dirigirse a su habitación para bañarse.
Korra se adentró a su habitación para bañarse y cambiarse, hoy tenía que ir nuevamente a la excavación que estaban haciendo para la construcción del hotel del señor Sato pero al parecer llegaría tarde ya que tenía que llevar a su buena amiga al doctor para que le viera el tobillo. Entró a la ducha y con rapidez se aseó salió para buscar su ropa de trabajo unos jeans azules pegados, blusa de manga corta negra de la empresa, sus botas café claro de trabajo y se ató en cabello con una cola de caballo alta, tomó su mochila y le dijo a Bolín que se adelantara ella llegaría más tarde así que solo tomo su tarjeta, identificación y su celular.
– Hey ¿Ya terminaste? – Preguntó antes de entrar.
– Ya puedes pasar – Afirmó.
– Ahora como puedas, apóyate en mí y ponte de pie y colócate la bata – Dijo acercándose y cerrando sus ojos.
– Korra no seas tonta me has visto muchas veces y ahora vienés con estas niñerías – Se burló mientras tomaba el brazo moreno.
– Lo sé Azula pero no podemos distraernos – Giró su cara con una mueca de burla en sus labios y abrió sus ojos topándose con los ámbar de su amiga.
– ¿Y qué si nos retrasamos? – Una mueca de picardía y burla se formó en su rostro.
– Tu pie Azula así que deja de hablar y ponte la bata.
–Sabes que solo bromeo ¿Verdad?
– Si lo sé – Tomó a su amiga estilo nupcial y se dirigió hacia la cama de esta para colocarla delicadamente sobre ella.
– ¿Qué te pondrás?
– Algo cómodo, en la gaveta de arriba hay un pans negro saca ese y en la gaveta de abajo saca una playera blanca, eso me llevaré – Ordenó –. Quiero estar cómoda.
– Como desee princesa Azula – Hizo una reverencia exagerada y buscó lo ordenado sacó ropa interior y se la lanzo a su amiga para que prosiguiera a vestirse.
Habían llegado al ático y tenían mucho sueño, decidieron ir a dormir un rato para luego disponerse a perder el tiempo. Pero sus planes cambiaron.
– Hola padre ¿Cómo estás?
– Hola hija muy bien, sabes quería preguntarte así rápidamente ¿Quieres ir conmigo a ver el avance del proyecto? Hablaremos con los ingenieros para ver que todo marche bien.
A Asami se le prendió el foco y respondió –. Si padre cuenta conmigo ¿A qué hora iras?
– A las diez estaré llegando.
– Bueno sólo mándame la dirección y podré llegar a tiempo.
– Le diré a Melissa que te la mande para que puedas llegar a tiempo okay.
– Si padre muchas gracias – Colgó la llamada.
Una mueca de disgusto se formó en sus labios al escuchar ese nombre, pero al mismo tiempo se alegró, se acordó de esa hermosa cita improvisada que tuvo con esa morena y esos cálidos y deliciosos besos que se dieron esa noche, mordió su labio inferior inconscientemente y cerró sus ojos.
– No estarás a punto de llegar un orgasmo ¿Verdad Asami?
– ¡Mierda! – Gritó al escuchar la voz de su amiga pegando un brinco y peor aún de lo que dijo –. Estaba a punto de llegar pero me interrumpiste – Rodó sus ojos con una sonrisa burlona en los labios.
– Patética – Le pegó en el hombro –. Vamos a descansar un rato ¿Si? Porque por tu culpa he madrugado mucho – Le sacó la lengua mientras se acostaba en la cama de su amiga.
Asami sólo la siguió e imitó. Puso alarma para despertar a las nueve. Hizo a un lado su celular y se quedó dormida.
Se dirigieron hacia el sótano donde tenía su carro personal, la morena cargando a su buena amiga. La adentró en el asiento del copiloto y se dispuso a subirse para ir al sanatorio más cercano.
– ¿Qué crees que me dirán? – Preguntaba curiosa.
– Ni idea pero lo que sea que te digan te voy a cuidar – Le regaló una dulce sonrisa.
– Gracias Korra – Tocó la mano morena.
– No agradezcas, sabes que lo hago con todo gusto – La vio de lado con una sonrisa en el rostro.
– No Korra no solo es por esto – Señaló su pie con las dos manos –. Es por todo, desde darme donde quedarme y hacerme sentir en casa en serio te lo agradezco, aunque la casa sea de tu amigo jaja, siempre estás ahí para mi – Tocó el hombro de su amiga con suavidad.
– Azula... Me harás llorar – Hizo un pequeño puchero – Tú has estado ahí para mí también además lo hacemos porque nos amamos.
Ambas miradas se vieron cómplices, lo que ambas decían era totalmente cierto, a pesar de quizá no verse seguido siempre estaban ahí cuando una necesitaba a la otra, tenían un amor la una por la otra que no se comparaba con ninguno.
Llegaron al sanatorio privado de Ciudad República y Korra entró con Azula entre sus brazos la recepcionista vio a la morena y pidió una silla para la de tez nívea.
Korra habla con ella y ésta le indicó que en un rato le atendería el doctor.
– ¿La señorita Azula? – Dijo una voz en forma de búsqueda.
– Acá – Se levantó la morena señalando a su amiga.
– Mucho gusto soy el doctor Gyatso – Saludó amablemente a ambas –. Si me podrían acompañar – Se puso en marcha y detrás iban las dos jóvenes, la morena empujando la silla de la de tez nívea.
Entraron a una habitación y el doctor indicó que la del tobillo lesionado se acostara en la camilla para ser revisada y la sureña la cargo hasta acostarla.
– Sí que tienes fuerza – Rió el doctor observando a Korra.
– Emm... – Se sonrojó –. Hago ejercicio – Rascó su nuca en forma de nerviosismo.
– Se te nota hija – Afirmó mientras se dirigía a la paciente –. Veamos tu tobillo.
– ¿Moriré doctor? – Preguntó con falsa preocupación.
– Si morirás pero a tu tiempo – Sonrió grandemente –. Tienes muy hinchado el tobillo ¿Cómo fue que pasó?
– Verá doc, salimos a correr por la mañana con mi amiga presente llevábamos media hora y decidimos parar, entonces se me ocurrió la gran idea de hacer piruetas y como Korra no quería empecé yo y cuando iba a caer de pie se me fue de lado dándome el doblón.
– Ya veo, tendré que hacerte una radiografía para ver si no sufriste una fractura o fisura, aunque creo que es un esguince, pero hay que estar seguros –. Hablaba mientras tocaba el tobillo.
Azula no emitía ningún quejido pero era porque no le gustaba que la vieran quejarse porque de dolerle le dolía mucho.
– Si me ayudas a pasar a tu amiga a la silla para que podamos ir a rayos –. Pedía amablemente viendo a la morena.
– Con mucho gusto – Nuevamente tomaba a su hermosa amiga entre sus brazos y la sentaba.
Después de la radiografía...
No tienes fractura ni fisura así que solo te recetaré unos medicamentos y masajearte ligeramente el tobillo para que poco a poco se vaya la hinchazón, tienes que dejar en reposo ese pie, no lo fuerces, no lo apoyes dale un poco de movilidad para que se vaya acostumbrando al movimiento pero no tan brusco – Indicaba mientras masajeaba el pie níveo.
– Entendido doc – Decía con su cara fruncida por el dolor.
– No se preocupe doctor yo la cuidaré y me encargare de que siga las indicaciones – Se ofrecía la sureña.
– Cuídala por favor y ya no hagan esas cosas sin protección – Advirtió con una enorme sonrisa divertida.
– Ahorita iremos a comprar la medicina que te dejaron y me tendrás que acompañar donde trabajo Azula porque llegará el señor Hiroshi – Empujaba la silla hasta la entrada.
– Bueno está bien igual no quiero estar en casa así sin poder caminar – Encogía sus hombros.
– Eso también, haré una llamada para conseguirte una silla.
– ¿Acaso ya te cansaste de cargarme Korra? – Decía resignada mientras se agarraba fuertemente del cuello de su ex.
– No te quería decir nada pero pesas Azula jajaja ponte a dieta – Se reía fuertemente mientras se dirigía al automóvil.
– Idiota – Le pegó una ligera cachetada.
– Es broma no seas bélica – Le sacaba la lengua –. Mejor abre la puerta que no tengo tu tiempo.
– Son golpes llenos de amor querida – Besaba la mejilla repetidamente.
Se dirigieron a las oficinas para ir por la silla y pasaron a comprar los medicamentos y el gel para el tobillo y se pusieron en marcha para ir al terreno iban atrasadas.
Asami estaba entusiasmada por ir a ver la obra que iba a trabajar cierta morena. No solo por verla, no, sino que también por verla en acción, verla en su trabajo. Había hablado varias veces con ella de cómo le gustaba su trabajo, disfrutaba grandemente trabajar en el campo además que lo que le había contado la asistente de ésta también la emocionaba, era una experta en su trabajo y ella quería observarla, adentrada en sus qué haceres. Se subió a su deportivo junto con Kuvira quien la acompañaría.
– Estas nerviosa ¿Verdad? Porque veras a tu amor ¿No es así? – Picoteaba las costillas de la modelo.
– Jajaja tonta – Le vio rápidamente con una sonrisa en los labios –. Para nada sólo quiero ver cómo van.
– No mientas Asami se te nota que estás enamorándote de ese muchacho – Alzaba las manos y las chocaba en sus piernas.
– Enamorándome no pero quiero saber más de él ya sabes – Aceleraba más el vehículo.
– Sólo espero que lleguemos con vida.
Sato sonrió al recordar la primera vez que vio a la morena manejar su moto a toda marcha cuando la estaba siguiendo después de esa cita con la asistente de su padre y también cuando fueron a la playa y soltó el volante, ese sentimiento volvió a invadir su estómago como si hubiese resucitado el pasado. Sonrió vagamente recordando esos pequeños momentos que pasaron como un tráiler de película vividos con la sureña.
– ¿Me estaré enamorando? Nah, sólo es una obsesión supongo – Charlaba con su mente –. ¿Por qué estoy tan obsesionada con ella? Es como si disfrutara seguirla o vigilarla –Reflexionaba –. Tienes miedo a que tenga a otra persona, sólo que no lo admites – Aparecía su consciencia nuevamente tomando el lugar de Kuvira en el auto –. Te obsesionaste, pero eres incapaz de ser sincera con lo que sientes ¿A qué le temes Asami? – Cuestionaba fríamente.
Asami sólo quedó en silencio, ya ni sentía emoción sino desgano, su consciencia esa maldita nuevamente tenía razón, tenía miedo y mucho pero había más, había visto a Korra para poseerla inconscientemente. No quería que ella tuviera aventuras, sin embargo sabía que esta tenía muchas citas, la había visto en esas dos semanas con varias chicas, esa tal Azula, con la secretaria de su padre en el lago, con otra chica que no tenía idea de quien era. Ella la quería sólo para ella, pero ¿Cómo iba a exigir que no saliera con más personas si ella también lo hacía? La tarde cuando vio a Melissa con la morena se enojó grandemente, pero ellas nunca dejaron nada claro, había pensado que la bajista estaba en su posición. No querían relaciones estables sólo querían pasar el rato, pero por alguna razón entre ellas dos no podían –. ¿Por qué? Existe mucha química entre nosotras, hablamos fluidamente de distintas cosas sin importar el tema, tenemos ataques de cariños mutuos ¿Acaso soy yo? ¿Acaso siente que si tenemos una relación tendría que ser seria? No me quiere para un rato como yo con ella, pero no queremos nada serio – Era una de sus conclusiones metódicas –. Creo que conoce mi pasado ¿Quien no lo conoce? Si sólo hay que googlearlo para enterarse, soy como Mako, una mujeriega pero ya no quiero serlo por alguna razón esa mujer despertó en nosotros sentimientos de estabilidad emocional –. Esa y muchas otras cosas había pensado esa tarde con lágrimas en sus ojos, quería quitar esa mala reputación que se había hecho hace ya un tiempo. Quería hacerlo y hacerlo por una razón con nombre propio Korra Wolff.
Ni sintió cuando llegaron al lugar, era bastante grande y había todo tipo de maquinaria pesada. Aparcaron el automóvil junto con el resto que estaban por ahí que se suponía que eran de trabajadores y pudo reconocer uno en especial –. El Hilux de Korra – Dijo a su mente mientras colocaba sus gafas oscuras y cerraba la puerta del conductor. Sacó su celular para llamarle a su padre para preguntar dónde estaba, mientras que caminaba junto con Kuvira. Ambas se fueron con tenis ya que sabían que era terracería a donde irían y ni locas se pondrían tacones, era algo que se limitaban a hacer en su vida cotidiana. Caminaron hacia donde les dijo Hiroshi que se encontraban, Asami veía a todos lados, pero no podía localizar a Korra. Llegaron donde se encontraba el mayor de los Sato y saludaron al arquitecto y al ingeniero que era nada más y nada menos que Bolín.
– ¿Ya llevas rato acá padre? – Preguntó apenada.
– No hija acabo de llegar – La abrazaba fuertemente –. Hola Kuvira tanto tiempo sin verte.
– Hola tío, ya se le extrañaba – Lo abrazó fuertemente –. Un gusto verlo.
– Les presento al arquitecto Fernando Von Kleist, él fue el que diseñó junto con los muchachos los planos.
– Mucho gusto – Besó las manos de cada una.
– Mucho gusto – Dijeron al unísono.
– Hola Asami – Decía entusiasmado una voz desde lo lejos –. Hola mucho gusto – Saludaba a la del lunar.
– Hola Bolín – Lo abrazo amistosamente –. Ella es mi amiga Kuvira, Kuvira él es Bolín, es uno de los ingenieros y dueños de la compañía – Los presentó.
– Mucho gusto en conocerte – Dijo Kuvira recibiendo el cariñoso abrazo del muchacho.
– El gusto es mío – Se separó –. ¿Van a acompañarnos?
– Si queremos ver cómo van – Dijo Hiroshi.
– Bien, sólo les pediré que se coloquen estos cascos para protección y estos lentes es por seguridad – Decía mientras le daba un casco azul a las modelos, el señor Hiroshi y su asistente.
En eso entra una llamada al celular del joven y contesta –. Aló, si acá estamos solo faltas tu ¿Te esperamos o nos alcanzas?, está bien – Colgó la llamada –. Prosigamos.
Mostraba cada máquina que estaban utilizando para la excavación del lugar y explicaba cada procedimiento que harían al acabar esta, además de contarles pequeñas historias que tenían acerca del trabajo siempre de la mano con la ingeniera Wolff. Asami por otra parte estaba buscando con la mirada a la morena y Kuvira veía asombrada cada cosa que el joven explicaba, en su vida había estado tan cerca de una excavación tan grande.
– Acá viene nuestra ingeniera más querida – Decía el ojiverde mientras veía hacia atrás de todos.
Todos voltearon a ver de quien se trataba y observaron a la morena caminando hacia ellos empujando una silla de ruedas en donde se encontraba una atractiva chica de cabellos negros con su pie vendado.
– Hola ¿Me extrañaron? – Saludaba mientras se acercaba a todos.
– Korrita mucho gusto, ya se me hacía extraño no verte – Decía el mayor de los Sato acercándose para abrazarla –. Veo que traes compañía.
– Si, ella es Azula Fire, Azula él es Hiroshi Sato el inversionista de la construcción – La presentó amablemente.
Azula como era conocida por no ser nada cariñosa solo extendió su mano para saludar al señor –. Mucho gusto, señor.
– El gusto es mío – Sonrió mientras besaba la mano nívea de la joven –. Ellas son Asami Sato, mi hija y su amiga Kuvira Giesler.
Azula supo de quien se trataba así que vio una oportunidad muy grande que no se le pudo presentar en tan perfecto momento.
– Yo soy Asami, mucho gusto – Saludó lo más gustosamente fingido que pudo extendiendo su mano para estrecharla con la joven de la silla.
– Kuvira – Imitó a su amiga.
– Mucho gusto que lindas – Sonrió dulcemente con un poco de picardía.
Las dos amigas y la asistente saludaron a Korra con un abrazo, de las tres la última y ¿Por qué no decirlo? Asami se extendió más de lo debido para un simple saludo.
– ¿Continuamos? – Dijo Fernando con un tono de apuro, odiaba estar presentando obras, es más odiaba convivir con gente.
– Si quieres puedes retirarte Fer, los acompañaré desde acá, sé que tienes mucho que hacer – Dijo la ingeniera colocándose su equipo de protección y ayudando a su amiga.
– Con su permiso – Hizo una reverencia general y agradeció entre dientes a su salvadora ex novia.
– ¿Quieres ir a ver el resto? – Pregunto casi en un susurro a su amiga, susurro que todos escucharon.
– Ahora es cuando – Dijo mentalmente –. Si mi amor, nunca había venido y sería un enorme gusto ver a que te dedicas – Levantó su cabeza para toparse con los ojos casi salidos de los parpados de Korra, que la veían desde arriba y ella con una cara de burla.
Los otros solo quedaron en silencio con su impresión hasta el tope, ellas iban adelante así que solo podían ver la espalda de la ingeniera que empujaba esa silla de ruedas y agradecían eso ya que sus caras se veían todos contra todos tratando de disimular la poca profesión de la joven de tez nívea.
– Cierto amor, ya conocerás lo que hago – Respondió siguiéndole la corriente a su ex inclinándose a darle un beso en la frente.
Siguieron con el recorrido explicando que harían mientras que Bolín sostenía los planos de los sótanos para que pudieran entender que era lo que harían con la excavación.
Kuvira, Hiroshi y Melissa escuchaban atentamente las palabras bien formuladas que salían de la boca de la joven ingeniera, pero Asami, bueno Asami era otro caso, aparte de que ya le daba un colapso mental, su sangre hervía tanto que creía que parecía Hell-Boy si alguien la comparaba en ese momento. Por su mente pasaba una y otra vez todas las veces que había visto a ese par juntos, había tenido la noción de que compartían algo más que amistad ya que veía ciertos acercamientos tanto en las mañanas cuando desayunaban, así como en las clases de artes marciales donde ambas estaban –. Carajo es su novia y yo no dejaba de ver a Korra, mierda, mierda, mierda Asami la riegas siempre ¿Pero en que pensaba? – Se arrepentía de su descaro mientras se maldecía –. Tiene razón de actuar así, ella me vio, ahh carajo no quería soltar ese abrazo – Seguía maldiciéndose mientras caminaba agarrada de Kuvira.
Se hicieron como una hora en el recorrido entre bromas y chistes por parte de todos. Hiroshi le pidió a su hija que le tomara fotos a él junto con los dos ingenieros y la pala excavadora enorme. Esta accedió y las tomo con su celular, hizo una mini sesión de fotos ya que su padre le encantaban las maquinarias pesadas.
– Mandaré a hacer un enorme cuadro con la foto que más me guste – Dijo Hiroshi a los dos jóvenes.
– Nosotros también, ahí nos pasa las fotografías – Dijo el ojiverde emocionado.
– Hija me haces el favor de mandarle las fotos a los jóvenes y a mi si fueras tan amable – Le dijo muy cerca de su oído.
– Claro padre – Le respondió de igual manera –. Por lo menos tengo una razón para hablar con Korra – Se dijo a sí misma.
Kuvira amablemente tomó la silla de ruedas de azula para encaminarla junto con el grupo ya que Hiroshi había acaparado a Korra y a Bolín y junto a ellas Asami apenada por lo que había pasado, pero dentro de si ya que por fuera parecía muy relajada.
– Y dime ¿Qué le pasó a tu pie? – Se aventuró a preguntar la joven del lunar.
– Una muy graciosa historia – Sonrió –. Salimos a correr por la mañana y paramos un momento para descansar y reté a Korra a dar piruetas pero no quiso así que la reté haciendo unas yo misma pero me salió mal, así que cuando planeaba caer de pie se me doblo el tobillo ahhh fue horrible – Confesó con una mueca de dolor.
– Uhhh ya me imagino – Respondió imitando la mueca –. ¿Pero ya te revisaste para ver si estás bien? – Preguntó nuevamente.
– Si Korrita me llevó al sanatorio pero solo fue el esguince pero si tengo que cuidarme por unos días hasta que pueda movilizar bien el pie.
– Si, no lo fuerces mucho porque si no será peor – Dijo Asami con algo de preocupación.
– Unos masajes de parte de tu novia te caerían muy bien – Habló la actriz.
Azula no podía creer que se hayan tragado ese cuento y reía en el interior –. Si, ella se ofreció a cuidarme mientras mejoro y además tiene unas manos excelentes para dar masajes – Admitió –. Pero no es mi novia jajaja.
– Si lo imagino – Respondió Asami imaginándose vagamente recibiendo masajes de esas poderosas manos morenas –. Pero ¿Qué? no es tu... – Pensó mientras abría sus ojos como platos.
– Creí que si jaja como se ve muy atenta contigo y la forma en la que se hablan – Dijo mordiéndose el labio en el interior.
– Si es muy linda y atenta pero no es nada mío solo somos amigas – Sonrió para sí, recordando lo cuidadosa que fue con ella desde la mañana.
– Que lindo de su parte – Respondió la joven Sato –. Que se ofrezca a cuidarte es muy lindo gesto.
– Si es muy linda y dulce.
En la cabeza de Asami había una enorme fiesta por esa confesión, estaba feliz de que la morena estuviera "libre" una parte egoísta de ella quería que así fuera hasta que pudieran aclarar sus mentes, ya que sentía que ambas tenían una enorme atracción y además no era casualidad que las dos se toparan tantas veces antes de siquiera conocerse, por supuesto que eso ultimo solo ella lo sabía ya que la morena no tenía ni idea de su disfraz. Pero eso no se quedaba ahí, Kuvira desde que vio a la morena en la cafetería donde se juntaban con su amiga, había notado lo linda que era Korra, así que mientras ayudaba a su amiga a llegarle al amigo de ésta ella podía aprovechar para conocer a esa chica y así lo haría, en su mente salía todo perfecto, Asami con Bolín y ella con Korra, era simplemente perfecto.
Llegaron al estacionamiento en donde todos formaron una pequeña reunión hablando de todo un poco, el señor Hiroshi le caía muy bien la joven ingeniera, veía mucho potencial en ella y estaba emocionado de poder trabajar con ella. Habían hablado junto con San acerca de la capacidad de la chica y había quedado asombrado, además de que al parecer a su hija le gustaba esa morena, así es, él lo había notado junto con su esposa y hablado de que sería fantástico si algún día su hija se diera una oportunidad con ella, estaban totalmente de acuerdo.
Los jóvenes se despidieron del señor Hiroshi y de Melissa, continuaron hablando los cinco acerca de que si irían hoy al gimnasio de Bolín, ya que ahí se veían todas las tardes. Azula accedió a ir pero solo a ver por obvias razones y Korra amablemente invitó a Kuvira para que fuera, anteriormente había hablado con su buen amigo de que le ayudaría a crearle una buena fama al gimnasio y daba muy buen resultado publicar algunas fotos y vídeos en las redes sociales, ya que habían incrementado los clientes considerablemente, además de que Asami Sato la modelo más hermosa de la época entrenaba ahí hacia crecer la fama del lugar.
– Bien creo que tenemos que seguir trabajando – Dijo el ojiverde despidiéndose amablemente de las dos actrices y se retiró.
– ¿Quieres que te lleve a casa? – Preguntó la ingeniera a su amiga.
– No, no, nooo – Tomó su brazo –. Quiero estar contigo, no quiero estar sola y así – Señaló su pie.
– Bueno está bien – Se agachó para dejar un beso en su frente.
Las otras dos jóvenes solo veían la escena, Asami estaba feliz y algo celosa de cómo estás dos se trataban pero solo pensó en como ella trataba a las suyas y disminuyó el último.
Kuvira en cambio observaba a la hermosa morena, esos brazos morenos que se marcaban –. Sin duda eso de hacer ejercicio le sienta muy bien – Pensó, además observó lo bien que le tallaba la blusa de botones que está cargaba, se mordió el labio y detuvo sus pensamientos.
– ¿Quieren quedarse un rato más? – Preguntó la morena amablemente.
– Emm... Pues no lo sé qué dices tú Kuvira – Dijo nerviosa.
– Yo digo que está bien, no tenemos nada que hacer – Alzó los hombros.
– Bueno entonces vamos a la oficina, estaré un rato ahí – Dijo volteándose junto con Azula.
Se quedaron un poco atrás de ellas y se veían cómplices.
– Ahora es tu oportunidad para hablar con el chico – Le habló en forma de susurro.
– Emm si, si tienes razón – Respondió en el mismo tono lamentándose de haberle mentido a su amiga, pero nadie podía enterarse así que tendría que fingir interés en el joven.
– Tranquila yo te ayudaré sacándole información a Korra – Dijo guiñándole el ojo y con una sonrisa pícara en su cara.
Asami estaba lamentándose realmente en haberle mentido a su amiga acerca de su interés por Bolín, si bien había interpretado los gestos de su amiga ella gustaba de la morena y eso la metería en un gran problema, ¿Cómo rayos podía decirle que es de Korra de quién está interesada? –. Oye Kuvira perdona, pero es Korra la persona que me gusta así que aléjate – Pensó con molestia –. Serás tonta Asami – Se abofeteo mentalmente.
Llegaron a una pequeña construcción de madera simple pero con hermosas ventanas blancas de PVC, una puerta de madera y el techo de lámina, por dentro habían dos pequeñas oficinas, una estaba al lado izquierdo que estaba cerrada y la otra estaba sin pared que los dividiera, habían dos escritorios unos archivos negros y varias sillas para invitados. El suelo era de cemento liso, al fondo del segundo escritorio se encontraba una mesa que tenía una cafetera, unos frascos de azúcar, café, leche, té y otras cosas. En cada uno de los escritorios estaban dos computadoras portátiles.
– Adelante, pueden tomar asiento – Dijo la morena señalándoles unas sillas que estaban frente a lo que parecía su escritorio.
– Muchas gracias – Dijeron ambas tomando asiento en ellas.
– Si me permiten saldré a traer el carro – Dijo poniéndose de pie.
Todas asintieron y vieron a la chica salir del lugar.
– Y díganme ¿Quién de ustedes está interesada en Bolín? – Preguntó con una sonrisa pícara.
– Asami, ella está loca por él – Dijo riendo junto con Azula –. ¿Algún consejo para nuestra querida?.
Asami quería ser tragada por la tierra y que la lanzará lejos de ahí, como era que una de sus mejores amigas estaba volviéndose en su contra. Azula se sorprendió, sabía que la ojiverde estaba interesada en su querida Korra, pero esa confesión sí que la puso en qué pensar –. ¿Será cierto qué ella gusta de Bolín y no de Korra? Nah que va, si ella la besó, ¿Será una estrategia? ¿Habrá usado a Korra para llegar a Bolín?.
– Si claro, tienes que ser directa con él, no es muy bueno entendiendo señales – Hablaba mientras jugaba con las ruedas de su silla.
– Ahora creo que ya sé porque nunca entiende mis indirectas – Dijo Asami falsamente mientras jugaba con su celular.
– Si creo que tienes que ser más directa – Le recordó Kuvira.
– Si pero eso pasa en los hombres les cuesta entender las indirectas.
– Hola chicas ya vine – Dijo sacudiendo sus pies en la alfombra de afuera –. Y mira que traigo princesa – Alzó una pequeña caja blanca.
– ¿Ahora? ¿En serio? – Protesto la ojiámbar.
– No te quejes mujer, es por tu bien – Le guiñó el ojo.
– Esta bien pero más tarde ¿Si? – Le dijo en forma de súplica.
– Esta bien – Le acarició el hombro –. ¿Quieren algo de tomar chicas?.
– Si gracias – Respondió la del lunar.
– Tengo té frío, agua pura, Pepsi y jugo de naranja – Habló revisando la mini refrigeradora.
– Un té está bien – Respondió la ojiverde con una sonrisa en sus labios rojos.
– Agua pura por favor – Dijo la otra chica.
Les alcanzó a cada una de las jóvenes sus botellas y le dio agua pura a su amiga que bien era amante de esta al igual que ella.
– Y dime Korra, ¿Dónde pasas la mayoría de tu tiempo? ¿Acá o allá en dónde están las máquinas? – Preguntó curiosa por saber más de esa exótica morena.
– Pues en todos lados. No hay algo fijo sabes, por el momento estoy trabajando en unos planos para las bases que dentro de poco empezaremos a trabajar pero también tengo que supervisar lo que hacen los chicos allá abajo – Explicó amablemente.
– ¿Puedo ver? – Preguntó con algo de temor por parecer muy precipitada.
– Si si, ven a ver estos planos – La invitó levantándose de la silla para dirigirse a la mesa que contenía un borrador de los planos.
Asami se molestó pero no podía hacer nada, le había mentido a su amiga y ahora estaba pagando. Ver cómo Kuvira coqueteaba con su morena le retorcía su estómago –. Ahg no aguanto esto – Pensó molesta levantándose de la silla para dirigirse a la puerta. Azula se dio cuenta que está iba a salir y giró las ruedas para ir tras la modelo.
– Hey – Dijo volteándose hacia la joven de la silla.
– Hey – Se dirigió hasta donde estaba la ojiverde.
– ¿Quieres uno? – Extendió la cajetilla de cigarros hacia la ojiámbar.
– Gracias – Tomó uno –. Es muy fresco acá – Habló mientras sentía el viento acariciar su rostro y cabello.
– Si – Sonrió mientras le daba el encendedor a su acompañante – Quedó en un excelente lugar.
– Recuerdo cuando estaban haciendo esta pequeña casita – Sonrió –. Los chicos no se ponían de acuerdo y Korra tomó una pequeña hoja y diseñó eso.
– ¿Así? – Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios.
– Si y rápidamente fueron a comprar el material, estaban como locos por cómo había quedado, lo terminaron en dos días y medio.
– Que rápido, está muy acogedora la casita, justo para lo que lo quieren.
– Oye ¿En serio estás interesada en Bolín? – Succionaba el humo del cigarrillo.
Asami abrió sus ojos como platos, ninguna de las dos se veían pero sabían cómo estaban sus caras actualmente.
– Emm... Pues que te diré – Pensó lo más rápido que pudo en busca de una respuesta –. En verdad no – Confesó –. Él es como un amigo sabes.
– Lo sabía – Dijo burlona –. Sé que estás detrás de Korra.
Bueno esta vez Asami se quedó paralizada y no digamos su cara que parecía peor que un tomate, sus hermosos ojos verdes que casi se le salían de sus párpados, escuchar eso de la mejor amiga de la morena significan peligro.
– No tienes que responderme a eso Asami, solo te digo que si realmente quieres algo con ella tienes que conocerla muy bien primero – Habló nuevamente para tranquilizar a la chica que al parecer hasta había palidecido por sus palabras.
– Gracias Azula – Sonrió tristemente –. Ella es increíble pero no estoy interesada en nadie – Mintió.
Azula abrió los ojos por esa confesión –. Bueno pero entonces no actúes como una tonta cada vez que la veas – Se burló.
– ¿Soy tan obvia? – Expulsó el humo de su boca.
– Demasiado, he visto como la miras es muy hermosa pero si no quieres algo con ella deberías de actuar distinto.
– Ella es increíble no me lo vas a negar pero como te digo no estoy lista para una relación estable – Lo dijo y se liberó de ese enorme peso.
– Creo que tienes razón, Korra es una chica con quién vale la pena tener algo serio y admiro tu valentía pero recuerda que el mundo donde ella se está metiendo es lleno de competencia, no hagas algo de lo cual puedas arrepentirte después – Le aconsejó terminando el cigarrillo.
Asami ya no dijo nada estaba en shock por la confesión de esa chica y tenía razón ella había visto a Mako ir detrás de esa joven y sabía que si ella seguía en sus mundos no tardaría en que llegasen más solicitudes para una relación. Ambas entraron y lo que encontraron fue a dos chicas muy entretenidas una hablando y la otra escuchando atentamente cada detalle, cada palabra que salía de los labios morenos. Si bien las dos chicas podían decir habían tenido una conexión bastante grande, además de que Kuvira era una persona importante no era tan acosada como sus compañeros ella trataba de mantener un perfil bajo ya que odiaba y detestaba estar en chismes y demás mierdas de farándula.
Asami se dio cuenta desde hace un rato de las intenciones de su amiga hacia la morena y tenía que decidir, si dejar el paso libre o seguir estorbando.
– Saben chicas tengo que irme, olvide que tenía una reunión importante – Dijo lo más convencida posible esa enorme mentira.
Todas voltearon a ver a la chica y se quedaron un rato en silencio.
– ¿Vendrás conmigo Kuv? ¿O te quedarás un rato más? – Preguntó lo más amable posible.
Kuvira volteo la mirada hacia Korra y no sabía que responder pero la sureña entendió todo.
– Si quieres puedes quedarte Kuvira – Le sonrió amablemente –. Iremos a almorzar dentro de un rato y me gustaría que nos acompañarás ¿Verdad Azula? – Vio a su amiga.
– Amm así es, sería un honor – Respondió ante la mirada penetrante de su amiga.
– Muchas gracias chicas – Sonrió a la ingeniera –. Me quedaré acá Azula pero cualquier cosa me llamas ¿Okay?
Asami no sabía si agradecer o maldecir en ese instante pero optó por lo primero quería pensar, pensar y solo pensar. Tenía tantas cosas en su mente que quería tomar una decisión y tenía que ser pronto. Se despidió con un abrazo para cada una de las chicas pero fue como si solo hubiese llegado a su ático, no sintió todo el camino cuando pudo darse cuenta estaba tirada en la alfombra de su sala con una botella de whisky en sus labios con rojo corrido alrededor de estos.
– Asami ya no tienes que ser egoísta, ya no. Tu sabes bien que no puedes tener una relación estable siempre la cagas. No puedes destruirle la vida así a esa chica – Decía su conciencia consolándola, acostada a la par de ella –. No, no puedo hacerlo – Susurró y quedó completamente dormida.
– Hey despierta – Decía una voz a lo lejos –. Carajo Asami despierta ¿Qué demonios te pasa? – Pegaba ligeras cachetadas en las blancas mejillas de su amiga.
– ¿Mmhh? – Emitió con desagrado de que la hayan despertado.
– Ayúdame ¿Quieres? – Habló a una tercera persona.
Asami solo sintió como era levantada del suelo y llevada a quien sabe dónde. Pero se sintió tan cómoda entre esos brazos que no dudó mucho en acurrucarse lo más que podía en estos. Luego sintió como iba a ser bajada pero se resistió, no quería dejar que bajarán cuando se sentía tan cómoda.
– Bien creo que no quiere acostarse en su cama – Dijo una melodiosa voz acompañada de una sonrisa.
Asami se estremeció grandemente al escuchar esa voz tan cerca de ella, quería saber si realmente era ella, la chica por la cual estaba perdiendo la cabeza. Realmente una parte de ella quería que lo fuera, pero otra no –. Estoy ebria carajo – Se reprendió a sus adentros –. Vale una mierda Asami, da igual si te ve así ¿No? Olvídate de ella y ya – Se dio ánimos para abrir un poco los ojos y ver de una vez a su cargadora.
– Asami tienes que bajar de los brazos de Korra, no puedes quedarte ahí para siempre ¿O sí?
– Déjala está dormida, creo que la arrullaré por un rato ¿Por qué no le traes algo de ropa? Para que duerma tranquila.
Y así inició su idea, arrulló a la pequeña Asami en sus brazos como si de una bebé se tratase por alguna extraña razón sentía la necesidad de ayudar a esa chica que se veía tan vulnerable cuando la encontraron con Kuvira tirada sobre la alfombra con una botella de whisky vacía al lado, realmente quería ayudarla, quería demostrarle que la vida era buena sin importar los problemas, quería ayudarla a afrontar sin miedo sus problemas. Una vez propuesto esto lo quería cumplir, no la dejaría sola, ya no importaban los besos que se dieron una vez o los pequeños roces, no, ahora lo que importaba era ayudar, amaba hacer eso, desde que descubrió lo bien que le hacía eso ayudaba a otras personas restándole importancia a sus propios problemas eso la hacía realmente feliz.
Sintió como su cabeza daba vueltas y no hablemos de su estabilidad para lograr sentarse a la orilla de la cama –. Rayos ese sueño fue tan real – Habló tratando de levantarse para dirigirse al baño –. En verdad sentí que ella estaba aquí – Siguió hablando mientras se ponía de pie para empezar a caminar, pero sus pies al igual que su vista daban vueltas una y otra vez. Se dirigía lentamente hacia el baño de su habitación cuando sintió que el suelo se le fue removido y cayó de rodillas.
– Asami ¿Estás bien? Te dije que me esperarás – Sintió unas manos que se acomodaban debajo de sus axilas para ser levantada sin problema.
Alzó su mirada verde y se congeló al chocar con una mierda celeste hermosa. Esos preciosos ojos que la dejaban sin aliento que por alguna razón le daban paz en medio de su tormenta interior que desde hace ya un tiempo se había formado.
– ¿Quieres ir al baño? – Preguntó por tercera vez.
La modelo reaccionó y solo asintió para luego ser cargada tan delicadamente por esa hermosa morena, quien se dirigía al sanitario.
– Me avisas cuando termines ¿Entendido? No quiero que caigas nuevamente – Acarició su mejilla que parecía fina porcelana.
Asami se sintió muy confundida ¿Qué carajo hacia Korra ahí? En su ático tapó su boca y abrió sus ojos –. ¿Carajo será qué? – Sacudió su cabeza – Nah que rayos estoy con la misma ropa que tenía en la mañana – Se corrigió al ver la evidencia.
Terminó de hacer lo suyo y gritó.
– Korraaaa.
– Ya estás lista? – Preguntó desde el otro lado de la puerta.
– Si adelante – La invitó a pasar.
Le ayudó a colocarse de pie y la llevo hasta el lavamanos y espero a que las limpiara y la cargó hasta la enorme cama.
– ¿Qué hora es? – Preguntó.
– Las seis – Le acarició su cabello.
– ¿Acabas de llegar? – Preguntó balbuceando.
– Si habíamos venido antes con tu amiga Kuvira y ahí fue donde te pasé para tu cama Asami – Acarició su oreja –. ¿Te sucede algo? Te encontramos tirada en la alfombra de tu sala con una botella de licor vacía ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte? – Preguntó con un semblante preocupado.
Asami estaba entrando en razón nuevamente y escuchó cada palabra que la morena decía pero ¿Tenía que decirle lo que pasaba? ¿Debería confiar en ella? ¿Tenía que decirle la verdad? Así que no lo pensó tanto y empezó a hablar...
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Muchas gracias por haber leído otro capítulo de mi historia y perdón por no haber actualizado antes pero tuve un enooorme bloqueo jajaja ademas de que estuve ocupandome de varios asuntos. Gracias por compartir mi historia en FB leí varias recomendaciones y en serio se los agradezco mucho. Siempre leo sus comentarios. Estoy trabajando en otra historia pero aun estoy pensando en si subirla o esperar más.
