Nota de la aurora:

Tanto tiempo sin actualizar hasta vergüenza tengo de hacer este comentario. NO tengo perdón dije actualizar pronto y me desaparezco, en mi defensa no tengo computadora para dar los últimos retoques al capítulo y en mi casa es imposible trabajar en los capítulos porque me gruñen por no hacer algo provechoso. Muchas diligencias para tramites y estudiar para mi examen para ingresar a estudiar la licenciatura. Falta de conexión Wi-Fi.

Perdón adelantado por horrores ortográficos y la redacción media rara que tengo. El capítulo lo estoy terminando.

"Los personajes que aquí aparecen no me pertenecen, son de autoría de J.K. Rowling, sólo los presto, para escribir esta historia paralela a los libros."

CAPÍTULO 9. – UN LARGO FIN DE SEMANA

Unos ojos azules miraban con preocupación a la castaña que abandonaba a paso apresurado el Gran Comedor, luego su mirada se dirigió al lugar que antes había abandonado Hermione, donde Gabrielle con la mirada le dijo que no se preocupara y que luego le explicaría, eso pareció relajar un poco el cuerpo en tensión de Fleur, pues a ella no le agradaba que su elegido sufriera, ya que por lo que tenía entendido por publicaciones internacionales el Trio de Oro, los Salvadores del mundo Mágico no tuvieron una infancia y adolescencia tranquila, sino una constante lucha por sobrevivir. Eso la enfurecía sobremanera y dolor de su pareja, inconscientemente apretó las manos en puños tan fuertemente que casi lo hacía sangrar.

Mientras tanto una castaña enfurruñada se dirigía a su torre para encerrarse y estar sola, aunque el día de hoy no le apetecía estar sola, quería un abrazo, pero igual no quería estar con sus amigos y su prospecto de novio, no quería dar explicaciones sobre su estado de humor, sus preocupaciones y su situación anímica. Y como por revelación divina cambio el rumbo hacia la dirección y tal vez y con un poco de suerte su semana tenga un final feliz después de todo. Tan ensimismada está en sus nuevos planes que no se dio cuenta del tiempo ni de cómo ni cuándo llegó a la Dirección.

Calculó que el tiempo de la cena había concluido y esperó pacientemente el retorno de la Directora, quien como si la hubiese invocado apareció en el pasillo; ambas mujeres al darse cuenta se sonrieron en reconocimiento. Hermione siguiendo a la Directora entraron en el despacho, una vez cómodas en unos sillones dispuestos a modo de sala, una enfrente de la otra. Suspirando profundamente Hermione le expuso su caso de querer un permiso especial para abandonar el castillo por el día domingo para pasar el día con sus padres, y puesto que la directora era capaz de encantar un objeto y convertirlo en un traslador, recurrió a ella. A la Directora McGonagall le sorprendió la solicitud de su estudiante favorito, observó detenidamente el rostro de Hermione y en sus ojos no vio en brillo que por años poseía al estar en Hogwarts, vio cansancio y ganas de abandonar todo. La decisión que tomo fue sencilla conceder ese permiso, envió un patronus al ministerio apara la autorización del traslador internacional. Para después realizar el hechizo en una pequeña estatuilla de león que tenía en su oficina como parte de la decoración. Antes de partir abrazó a Hermione y le dijo que la esperaba temprano el lunes devuelta, igualmente le deseo lo mejor.

El traslador se activó, después de cinco minutos, absorbiendo a la castaña para después aparecer en lo que sería el símil del callejón Diagón en Paris mágico, una vez repuesta de la sensaciones del viaje, se despojó de su túnica del colegio y se la hecho en hombro izquierdo para cubrir el emblema de Hogwarts, emprendió su caminata con dirección al Paris muggle, donde abordó un taxi con destino a la mansión familiar. Esta vez al llegar a la verja de hierro de portón le dijo al taxista que por el intercomunicador le autorizaran el ingreso a la hija de los dueños. El recorrido concluyó hasta la puerta principal de la mansión donde el mayordomo fue el encargado de paga por el servicio prestado.

Hermione saludo y se encaminó a la habitación de sus padres donde esperaba encontrarlos. Corrió un camino que infinidad de veces había recorrido en su infancia, con el objetivo en mente abrió sin pedir permiso para entrar sin importarle nada más que estar en los brazos de sus padres, en la seguridad del nido familiar. Los progenitores de la castaña ni cuenta se dieron solo sintieron el peso extra en su cama. Cuando reaccionaron vieron el cuerpo de su hija, ambos inmediatamente la abrazaron; después del susto inicial se preocuparon de ver a su hija en periodo escolar, examinaron su cuerpo en busca de daño más no encontraron nada. Luego de eso Hermione les contó que los extrañaba mucho y solicito con la Directora un permiso especial, para poder visitarlo y estar con ellos el fin de semana. Los padres de Hermione no le dijeron nada a ella directamente, más entre ellos se comunicaron sin palabras preocupados por su hija, ya que no era normal en ella, ese comportamiento, sin embrago, pensaban disfrutar la oportunidad de convivir con su hija todo el tiempo que puedan. Esa noche en la habitación principal de la mansión L´enfant, tres cuerpos compartieron cama, una familia durmió en paz y tranquilidad ajenas a todo y a todos. Mientras tanto en Hogwarts nadie sabía del pequeño viaje de Hermione.

El fin de semana para Hermione transcurrió sin ningún contratiempo, convivió con sus padres casi en la totalidad del tiempo, asistió a una gala en conmemoración del aniversario de la compañía de unos amigos de sus padres. Los progenitores de la castaña estaban sorprendidos por la sorpresiva visita pero no le comentaron nada, pues querían que ella fuera la que comentará sus preocupaciones y malestar, dado su comportamiento. Los Grangers disfrutaron ese fin de semana tan idílico.

El domingo en la tarde cansada Jean Granger del extraño comportamiento de su hija la embosco en un cuarto y cerró el mismo, sabía que su hija si lo quería podía irse sin más pero apelando al cariño y amor que se tienen, buscar las respuestas que la tienen angustiada.

— ¿Qué tienes mi pequeña? , ¿Quién te hizo daño? Me preocupa tu comportamiento, no eres tú, Hermione mírame. — dijo Jean abrazando a una sorprendida castaña que sin más abrazó fuertemente el cuerpo del su madre, aferrándose como si fuere un salvavidas en medio del océano. Bajo el cobijo de los materiales brazos de Jean, Hermione dejo de fingir y se permitió ser una pequeña niña cobarde, dejo que el dolor las muertes de sus amigos y de las de desconocido por una guerra sin sentido, lloró por los huérfanos, viudas y las madres sin hijos, lloró por cada persona solitaria a causa de la guerra, lloró por ella, desahogo su maltrecha y resquebrajada alma, lloró hasta sentir no tener más lágrimas. Mientras lloraba sintió las lágrimas de su madre. Ambas mujeres exhaustas por los sentimientos experimentados de esa tarde, se sintieron liberadas y prueba de la compenetración madre—. Hija – murmuró por lo bajo Jean. Y sin más Hermione decidió develar su más grande secreto para con otra persona, extrajo su varita del bolsillo trasero de sus jeans, se auto apuntó con su varita murmuró el contra hechizo para el encanto Glamour, dando la espalda a una sorprendida Jean, Hermione fue desabotonando su blusa lentamente hasta el final, respiró hondamente y se despojó de ella aventándola al piso. Jean gritó de horror al ver la maltrecha espalda de su hija, las cicatrices que ahora formaban parte del cuerpo de su hija, se acercó lentamente y temerosa de hacerle daño tocó las líneas dispersas.

— Eso no es lo que más me dolió.

— ¿Quién fue? ¿Quién te hirió? Los voy a matar, ¿Cómo pudieron? – gritó histérica Jean

— Tranquila mamá, ya pasó todo. — dijo Hermione dándose la vuelta y abrazando a su madre. — tienes que estar tranquila.

— Cómo quieres que me tranquilice, eres mi hija y no te pude proteger mi amor.

— Mírame a los ojos, estoy bien, estoy viva y mientras haya vida hay esperanza, no niego que aún me duele y tengo pesadillas tan vívidas que a veces me despierto a mitad de la noche. Pero estoy viva y lo superaré, lo que tengo en la espalda no es lo que me dejo mal, sino una mínima parte de mi dolor. Yo estoy orgullosa de mis padres, de mi familia, de nuestra historia, pero para los magos existe una forma de denominar a los magos y brujas nacidos muggles los "sangres sucia" y eso es lo que me quita el sueño por las noches, el ultraje de marcarme cual animal, las palabras de Hermione no tenían sentido para Jean, hasta que su vista se dirigió al lugar que la vista de su hija apuntaba en su brazo izquierdo con una caligrafía clara se leía como lo dijo Hermione la palabras "sangre sucia" escritas con tanto desprecio en el cuerpo de su hija, estas palabras acarreo un dolor tan inimaginable, aflorando los instintos homicidas de la castaña mayor, gruesas lágrimas de impotencia inundaron nuevamente los ojos de Jean.

— No lo entiendo, ¿Quién pudo atentar contra ti? – su voz rota por el llanto amargo

— Es historia mamá, por favor no me hagas repetirlo, algún día te lo contaré, hoy no por favor, hoy no.

— Descansa yo velaré tus sueños mi pequeño milagro de amor, en brazos de mamá no hay peligro, ni dolor, sino sueños coloridos, duerme, duerme, mi pequeña estrella que ilumina en firmamentos de mi vida, duerme, duerme, mi primer rayo de luz que irradia mis días, duerme, duerme, mi ángel en la tierra. – cantó Jean para una casada Hermione que en los brazos de su madre encontró refugio para apaciguar el dolor de un alma rota. La suave canción que resonaba en su mente fue suficiente para darle un merecido descanso, igualmente el confesarse ante su madre levantó un poco la carga autoimpuesta.

La mente de Jean era un auténtico caos, no podía creer la brutalidad que en pleno siglo veintiuno existía, igualmente se odio por no poder cuidar de su pequeño ángel, contemplar en rostro de su hija en serenidad causó la llenó de orgullo, pero ni por todo el orgullo que sintiera por su hija iba a permitir que regresara a ese mundo de barbaros capaz de maltratar a unos niños, de torturarlos por ideales tontos y anticuados. Despacio recostó el cuerpo de Hermione en la amplia cama de uno de tantos cuartos de huéspedes de la mansión. Observó a su hija dormir, se acercó y besó el rostro de Hermione; para luego abandonar la habitación sigilosamente para no despertar a su hija.

Decidida a no permitir que Hermione regresare a esa escuela de magos, se dirigió rumbo al despacho de su esposo, pensando una estrategia para que la apoyase sin contarle, la recién historia de su hija. Sabía que el apoyo de su esposo era necesario, pues Hermione era muy testaruda y terca. La reunión del matrimonio Granger fue extenuante, ambos debatieron y con mucho esfuerzo Jean convenció a su esposo, para que Hermione no regresara a su actual escuela, salvo que la única condición de John para apoyarla fue que si Hermione no quería regresar no regresaría, en cambio si su postura de regresar era positiva él la apoyaría.

Mientras tanto en el colegio Hogwarts el fin de semana paso lento y tranquilo sin mayor sobresalto, para que mentirles el sábado en el Gran Comedor a la hora de la primera comida del día, la mayoría de los alumnos se encontraban desayunando tranquilamente; las pláticas entre compañeros de casa y amigos no se hacían esperar, sin embargo las grandes ausencias en la mesa de los leones eran en primer lugar la heroína y Premio anual de este año Hermione Granger, y su nueva amiga extranjera Gabrielle Delacour.

Desde la mesa principal la Directora observada la calma que imperaba en su escuela, una calma que su rota por las risa de los alumnos que observaban a la somnolienta figura de Gabrielle, quien caminaba a plazo tranquilo saludando de mano cual político en campaña, a cuanto alumno se atravesara en su camino rumbo a su acostumbrado lugar con los héroes de guerra en la mesa de los leones, donde con toda la elegancia que le fuera inculcada desde la cuna, procedió a servirse en su acostumbrado desayuno, haciendo caso omiso a la potente mirada que su hermana le dirigía desde la mesa de la águilas. Gabrielle comía pausadamente, degustando los sabores de sus alimentos. Los murmullos de los alumnos fueron cortados, cuando la figura imponente de la Directora se levantó de la mesa principal, esta acción no inmutó a Gabrielle, pero si colocó en guardia a Fleur, la tensión en el Gran Comedor era palpable, los únicos sonido que rompía en silencio eran el sonido de los pasos de la Directora McGonagall acercándose a la ex mesa de la cual por muchos años fue jefa y el de los cubiertos así como de uno que otro bostezo de Gabrielle, la cual seguía comiendo como si nada, con un ojo abierto y cabizbaja por el sueño, bostezando y desperezándose sin preocupación alguna, un sonoro carraspeo la hizo medio despejarse, sin embargo siguió comiendo sin temor.

— Buenos días señorita Delacour, si me permite preguntar ¿Qué fachas son esas para presentarse a desayunar? – dijo la Directora McGonagall detrás de Gabrielle la cual bostezó cual león.

— Buenos días. — Contestó con voz de adormilada. — es ropa cómoda para un sábado en la mañana.

— Señorita Delacour. — Dijo nuevamente la Directora con voz la fuerte con la cual Gabrielle se puso en pie y fijo su mirada en el rostro de su nueva Directora.

— Directora McGonagall, buenos días tenga usted, ¿Cómo durmió usted? – dijo Gabrielle sonrojándose levemente, poniendo la cara más tierna de su arsenal, aquella que la había salvado innumerables veces.

— No he venido a eso señorita Delacour, y no respondido mi primera pregunta.

— Yo amanecí bien, aunque no me he acostumbrado a compartir habitación con tres personas más, ya sabe no hay mucha intimidad, así como extraño a mi hermana Fleur, y el clima nada más no da una, aparte me perdí otra vez y por ello llegue tarde, pero por lo demás mi estadía en Hogwarts es muy placentera. – dijo Gabrielle fingiendo inocencia, los sonidos de las carcajadas amortiguadas por manos y una fingida tos por parte de los estudiantes.

— Señorita Delacour, eso no es la pregunta que le hice—

— Recuerdo que usted nos preguntó a Fleur y a mí el día de nuestro ingreso sobre que nos parecía Hogwarts, asimismo recuerdo que en esa ocasión no respondimos su pregunta, y es por ello la razón de mi respuesta.

— Mi pregunta es ¿Qué fachas son esas para presentarse a desayunar?

— Acaso no le gusta mi ropa, es muy bonita cómoda y cálida ideal para este clima. – respondió Gabrielle abrazándose por un escalofrió.

— Esa ropa no es adecuada para la ocasión, no le restaré punto esta vez, pues creo desconoce el reglamento.

— Disculpe Directora, si me permite corregirla me he leído el reglamento completo de esta institución escolar y en ningún lugar del mismo prohíbe la utilización pijamas y batas los días en los que no haya clases, además lo días de clases he portado el uniforme, apegándome a lo establecido por el reglamente, y si bien hace alusión a utilizar ropa decorosa, como usted y todos los presente no me dejaran mentir – mientras decía lo anterior caminada al centro del Gran Comedor cual modelo en pasarela.— mi ropa cumple lo establecido en los lineamientos, así que sin más querida Directora ¿puedo seguir con mi desayuno?, ya sabe es la comida más importante del día. – el grado de tensión llegó al punto máximo, en espera de la reprimenda para con la estudiante extranjera.

— Esta en lo correcto el reglamento no lo prohíbe, siga con su desayuno señorita Delacour. — concluyó la directora encaminándose rumbo a la mesa principal, dejando a todos los alumnos y a los profesores con la boca abierta. Pero como en Hogwarts las cosas nunca son tan tranquilas los alumnos de las casas se pusieron de pie y una lluvia de aplausos y ovaciones para Gabrielle quien a partir de ese día pasaría a la historia al implantar los sábados y domingos días de desayuno con bata de dormir. En la mesa de las águilas Fleur estaba con la boca abierta y pensando en la suerte de su hermanita.

El día transcurrió tranquilo salvo por las aplausos que recibía Gabrielle por donde pasaba. Fleur fue la primera que se extrañó de la ausencia de Hermione tanto al desayuno como el almuerzo, recorrió desesperada el castillo, buscó en la biblioteca, en los jardines, en la orilla del lago, desesperada fue a la torre de los premios anuales pero la pintura que custodiaba la entrada le negó el paso y le dijo que Hermione no había dormido en la torre el día anterior. Desesperada corrió a la dirección, pues la directora era la única que podía saber el paradero de Hermione, tantos pensamiento la abrumaban, ¿Dónde estás mi amor?, ¿Qué tienes?, ¿Qué está mal?, el camino hacia la dirección se le hacía interminable. Fleur siguió corriendo hasta la gárgola que daba entrada hacia la oficina de la directora, dijo la contraseña que le misma directora les había dicho y agradeció a los grandes magos y brujas que no la hayan cambiado. Nuevamente comenzó a correr y saltaba las escaleras de dos en dos para llegar más rápido hacia la gran puerta de roble de la Oficina principal de Hogwarts la Dirección, olvidando los mínimos modales con cuales fue educada irrumpió en la habitación sin solicitar el permiso previo, sobresaltando a una hasta ese momento tranquila Minerva McGonagall, quien reprendió a Fleur:

- Señorita Delacour menos diez puntos para Revenclaw por irrumpir de forma intempestiva en mi oficina, ahora bien que se le ofrece.

- No está, ¿Dónde está? ¿Dígame que usted sabe dónde está? – dijo Fleur muy angustiada con el cuerpo tembloroso, y gruesas lágrimas derramándose de sus ojos.

- Señorita Delacour, cálmese y explíqueme.- dijo Minerva acercándose al cuerpo tembloroso de Fleur, y conduciendo se la joven a que se sentaré en uno de los sillones de su oficina, y ella sentándose en el de enfrente con las manos unidas a la estudiante extranjera. – Dígame ¿a quién busca tan desesperadamente?

- No está, No está en su torre, no está en la biblioteca, No está en los terrenos, No está con sus amigos, No está, no está.

- ¿A quién busca? – nuevamente preguntó Minerva

- Hermione, ella nos está en el Castillo. – susurró por lo bajo, suficientemente fuerte para que la Directora lo escuchara y se sorprendiera por el estado de devastación de la rubia extranjera.

- La señorita Granger como usted dice no se encuentra en el castillo, tiene un permiso especial para estar con sus padres en Francia por el fin de semana.- dijo Minerva exhalando aire contenido en sus pulmones. – se tiene planeado su regreso al Castilla mañana Domingo alrededor de las nueve de la noche. – las palabras de la Directora hicieron regresar el alma al cuerpo de Fleur, una pequeña sonrisa se instaló en sus labios iluminando su rostro. Luego de la pequeña incursión de Fleur en la Dirección, después de disculparse por su comportamiento abandonó el cuarto más calmada, y se fue a su sala común a pensar.

Misma hora en otra parte del castillo, Gabrielle pensaba en que invertir su tiempo, si bien se había presentado como una bromista en potencia y su nombre era conocido por la mayoría de los estudiantes del colegio, todavía estaba lejos de su objetivo. Otro de los muchos pensamientos, era sobre el odio entre su casa con la casa verde. Los leones pensaban que los nuevos bromistas son Griffindors, obvio no estaban errados, pero igualmente querían que una buena broma contra las serpientes. Por lo mismo pensaba que durante la cena su nuevo plan se tenía que poner en marcha, necesitaba encontrar la cocina de la escuela sin levantar sospechas, por ello se encaminó en la lechucería, en para buscar a su fiel compinche de travesuras, cuando llegó la pequeña lechuza se le acercó feliz de estar con Gabrielle.

- Hola pequeña "Luz" tengo una gran misión para ti, necesito encontrar las cocinas de la escuela, ella donde los elfos domésticos trabajan arduamente, desconozco el lugar, por ello necesito que lleves esta carta a un elfo, recuerda volar no tan rápido para poder seguirte.- mientras hablada Gabrielle con la pequeña lechuza amarraba en su pata derecha la carta. La lechuza lista para emprender el viaje se elevó rumbo a la ventana. – No por ahí no puedo volar.- Gritó Gabrielle viendo que la lechuza planeaba salir por los grandes ventanales de la Lechucería. La lechuza ululó casi como si fuera una sonrisa burlona y cambio de rumbo, seguida por Gabrielle; piso tras piso descendían Gabrielle corría tan rápido como podía, respirando agitadamente. Improvisto la pequeña lechuza "Luz" doblo en un pasillo, Gabrielle aceleró en paso tratando de alcanzarla, pero lo que no pensó es que "Luz" se hubiera detenido, y como venía corriendo con gran velocidad, no pudo frenar y terminó estampándose de lleno con la pared.

- Eres una tramposa "Luz", donde están la cocina, pues no la veo por ningún lugar, a menos que debido al golpe, me encuentre tendida y en coma, por consiguiente esta platica sea producto de mi subconsciente, negándose a dejarme morir en un desolado pasillo.- masculló Gabrielle poniéndose y sobándose la frente donde sentía que muy pronto se formaría un chichón, la pequeña "Luz" ululaba socarronamente y mordió un dedo de la mano de Gabriele interrumpiendo su discurso, Gabrielle apartó la mano y se la llevó a la boca para darle un pequeño beso para sanarla.- Ya entendí lo hiciste para saber que no estoy soñando, te comprendo y perdona a veces pienso que te divierte mi dolor, eres mala mujer, o mejor dicho hembra. – le dijo a la lechuza sacándole la lengua a modo de pequeña broma. La lechuza "Luz" se acercó para a restregar su cabeza cual cachorrito. – Yo también te quiero, ahora tenemos que encontrar la puerta o el pasaje para entrar a las cocinas.

Gabrielle pegó su cuerpo a la pared y fue tocándola en varios puntos para tratar de localizar el mecanismo de apertura, hasta dar con un extraño cuadro solitario que adornaba la pared, un bodegón se acercó y sonrió cual gato de Alicia en el país de las maravillas, sin duda esa era la entrada, ahora tenía que entran, al ser una pintura sin un habitante mago o creatura mágica tenía que tener un método diferente a una contraseña, el cerebro de Gabrielle pensaba a marcha forzada, para resolver en problema, sin más acercó su mano pensando atravesar como en el andén nueve y tres cuartos, sin embragó no tuvo el efecto deseado, soló que en su travesía tocó la imagen de la pera la cual rió, y ese fue el momento que en Gabrielle resolvió el enigma, con más confianza acercó su mano y acaricio a la cosquilluda pera, que al recibir las caricias, soltó a reír descontroladamente, provocando que el cuadro se moviera y dejase a la vista la entrada a las cocinas.

Las cocinas eran similares a las de su antigua escuela y no se sorprendió, ver como algunos de los pequeños elfos vestidos con pequeñas túnicas coloridas y otros con las clásicas fundas de almohadas, las pequeñas creaturas se le fueron acercando y le ofrecían su ayuda, Gabrielle recorrió las cocinas, admirando todo lo que veía a su paso, de pronto unas cajas con el sello de la casa verde y plata le llamó la atención por lo cual se acercó y lo que vio la sorprendió y la llenó de furia, vino, cajas y cajas de vino. Gabrielle preguntó a los elfos por ellos y ellos le contestaron que ese vino era para uso exclusivo de los estudiantes de séptimo año de Slythering, cuando ella tenía que beber en todas sus comidas jugo de calabaza. Ello fue el aliciente decisivo para llevar a cabo su pequeña broma. Con un poco de perspicacia y apelando a su condición de mezcla de sangre convenció a una de las pequeñas creaturas para que la ayudara a verter en el vino que en la noche consumirían los alumnos de séptimo, unas gotas de su nueva poción. Antes de abandonar las cocinas se despidió de cada una de los elfos y prometió regresar pronto.

La tarde transcurrió sin mayores complicaciones para Gabrielle que después de su incursión, se fue a su sala común a descansar y hacer sus deberes. Para Fleur la tarde sábado fue tranquila decidió ir a un lugar donde pudiera estar en paz, por ello se encamino a la biblioteca, donde ocupó una mesa cercana a una de las grandes ventanas donde la luz solar iluminaba la estancia, la rubia cerro los ojos y se imaginaba que estaba en compañía de una castaña que le sonreía y la veía con amor, una castaña que unía sus manos y las besaba, una castaña que se acervaba y rosaba sus labio, una castaña que sin miedo le prodigaba amor. Entre el mundo de los sueños despiertos de Fleur la hora de la cena llegó y sin más abandonó la biblioteca donde tanto tiempo pasaba Hermione y donde fue valiente y cobarde a la vez al confesarle amor a una castaña dormida.

Al arribo de Fleur al Gran Comedor causo al ya bien conocido atontamiento de los hombres que olvidaban su comida y pláticas para fijar su vista en ella. Fleur acostumbrada a esta situación, caminó a su mesa con rostro inexpresivo y con miraba glaciar. Como siempre se sentó junto a Luna y se sumergió en una plática de varios temas. En la mesa de los leones Gabrielle cenaba en silencio observaba con resentimiento a las serpientes de mayores que bebían de sus copas vina cuando ella tenía que beber jugo de calabaza, pero como siempre la venganza en un platillo que se sirve frio como la sangre de reptil y que mejor forma de vengarse que hacer que ellos fueran más parecidos a su animal representativo de su casa. Empuñando su varita completo pequeña broma-venganza. Cerrando los ojo y con un hechizo no verbal concentro su magia y el hechizo se activaría dentro de un minuto, tiempo para recuperarse y poder ver su obra.

El tiempo de espera se sintió como si fuera un siglo, fijo su vista en la mesa verde y plata donde los mayores bebían felices su vino, y una pareja de tórtolos se besaba con pasión, la sonrisa brillante que se estableció en el rostro de Gabrielle fue inmediata, los alumnos de séptimos y uno que otro de menores cursos se miraban entre sí, y cuando trataban de hablar lo único que salía de sus bocas eran siseos. Los alumnos se miraban sorprendidos, se miraban los unos a los otros, en busca de alguna explicación para la lengua viperina que les había crecido.

Los alumnos de las otras casas observaron a los compañeros Slytherings, el silencio era sepulcral, roto por las carcajadas de Gabrielle que sostenía su estómago por tanta risa, así como pequeñas lagrimas se escurrían por sus ojos, la risa contagiosa de Gabrielle contagio a los estudiantes hasta que lo único que se escuchaba eran sonoras carcajadas incluyendo a los Slytherings que no había sido afectados por la broma. Furiosos los de afectados, siseaban, pero sin que ningún alumno los entendiera. Gabrielle ya más calmada se fue acercando a la mesa de las serpientes con precaución, pues si bien es una hechicera talentosa por el exceso de risa no creía poder efectuar magia no verbal, por no estar concentrada. Observó minuciosamente a los afectados hasta que su miraba se enfocó a la pareja de tortolos que por más intento que hacían no podían separarse, pues sus lenguas se habían amarrado al calor del apasionado beso que estaban compartiendo al momento en que Gabrielle activó en hechizo. Sin poder aguantar Gabrielle grito a todo pulmón:

- Woo, eso sí que es un beso Francés, acaban de dejarnos mal a todos los franceses, pero que pasión desbordan, simplemente wooo, wooo, wooo, un aplauso para Malfoy y Parkinson.

Ante el comentario de Gabrielle un nuevo estallido de risas s escucho en el Gran Comedor, los afectados artos de las burlas, empuñaron sus varitas dispuestos a hechizar a quien se les acercara, comenzando por la rubia francesa de Gryffindor que se había burlado a su costa. Los afectados Slytherings trataron se hechizar a Gabrielle, pero como no podían pronunciar correctamente los hechizos no funcionó. Más sin embargo el grupo cercano de Draco Malfoy que siendo hijos de Mortífagos podían utilizar magia no verbal, conformada por Draco, Blaise, Theodore y Pansy. Theodore furioso por otra humillación se levantó de su lugar camino hasta quedar frente a Gabrielle y convocó un Expeliarmus con magia sin varita, el cuerpo de Gabrielle salió despedido por los aires una distancia de aproximadamente dos metros, pues el hechizo no fue tan potente. Iracunda Fleur se levantó y avanzó a grandes zancadas hasta quedar frente al Slythering.

- ¿Cómo te atreviste? Esa no es forma de tratar a una dama y menos a mi hermana menor.- le dijo Fleur, le asestaba una sonora bofetada en la pálida mejilla te Theodore Nott, y por si fuera poco salió volando por los aires hasta estamparse en pared más cercana.- Y eso si es un Expeliarmus con magia sin varita.- concluyó Fleur, caminando hasta donde se encontraba tirada Gabrielle dejando a todo los presentes impresionados por la demostración de poder.

- ¿Cómo te sientes pequeña? – preguntó Fleur a Gabrielle mientras acunaba su mejilla y examinaba su cuerpo en busca de heridas.

- No te preocupes estoy bien, me tomo por sorpresa no me lo esperaba, además no me dolió, a tiempo alcance un protejo que amortiguo el golpe, contrario a ese pobre hombre que por lo que veo hoy dormirá en la enfermería, mientras sus huesos sanan. Te quiero Fleur. – contestó Gabrielle abrazándose en cuerpo de Fleur.

El silencio nuevamente fue roto por la voz amplificada de la Directora McGonagall, quien ante los últimos acontecimiento, dio por terminada la cena, no sin antes descontar 50 puntos a la casa de las águilas a causa de que Fleur agredió a un compañero, igualmente otros cincuenta puntos a Theodore por agredir a Gabrielle, así como una semana de detención con sus respectivos jefes de casa y por último menos 20 puntos a Gabrielle por burlarse de sus compañero.

Gabrielle molesta con por como termino su broma, no levantó el contra hechizo para que las lenguas de los Slytherings, por lo cual los veinte afectados durmieron en la enfermería, mientras Madame Pomfrey buscaba una forma de contrarrestar los efectos.

El ajetreado día termino en Hogwarts con el regreso de los alumnos a sus respectivas salas comunes, comentando lo sucedido en el Gran Comedor, elogiando al o los desconocidos artífices de las bromas más divertidas e ingeniosas desde los gemelos Weasley. Y al igual que la vez anterior Ron fue el primero en denigrar el trabajo de Gabrielle como bromista, pues para él era nada más que un intento de menor calidad de los caramelos lengua-larga de los gemelos, una broma clásica de sus hermanos que en más de una ocasión fue víctima.

La noche del sábado, dio para a un amanecer que emergía y alejaba las tinieblas de un Castillo antiguo, más no a un corazón incompleto de una joven veela que observada el alba desde la torre más alta del colegio, la torre de astronomía, había tenido la necesidad de alejarse del mundo y contra todos sus principio de no quebrar las normas de la escuela había abandonado el territorio de los Ravenclaws, y había vagado por los lúgubres pasillos oscuros durante el toque de queda, sin importarte perder punto a su casa o acarrear otra detención si alguno de los profesores o prefectos la encontraran, decidió ser libre y calmar el dolor de su corazón, un corazón y alma tristes; sumado a la una veela con sus sueños eróticos, que hacían que cada vez que despertara sobresaltada y excitada con la ropa interior mojada y su centro palpitante; una veela que noche tras noche recreaba los más sensuales escenarios de un amor tan placentero, los cuerpo junto, las sensaciones tan vividas, los toque, los roces, los gemidos, la suma del placer terrenal máximo, la liberación de un cuerpo complacido traducido en un orgasmos brutal mientras su garganta grita hasta quedar exhausta el nombre de Hermione Granger, para después ver como resplandeciente rostro de la castaña abandonar el lugar entre sus piernas, con la sonrisa más brillante. Esa escena permanecía siempre en su mente ver a Hermione sonreír, pues durante el tiempo que estaban ambas en el colegio y por lo que había podido observar, los ojos de la castaña estaban teñidos de tristeza, su cara reflejaba pena y su cuerpo parecía decaído. En resumen la castaña la estaba pasando mal, tal vez el post-traumático de la guerra le estaba pasando factura. La rubia que apoyada en el balcón de la torre cerro los ojos para por un momento para descansar la mente. El transcurso del tiempo fue inevitable y la hora del desayuno llegó sin que Fleur se diera cuenta, con sus pensamientos en Hermione, se encaminó a la sala común de las Águilas, siendo interceptada por la voz de su hermana.

- ¿Verdad que es más cómodo estar en pijama para el desayuno? – dijo Gabrielle brincando sobre la rubia mayor, la cual estaba muy distraída y por la animosidad mañanera de Gabrielle ambas cayeron al sueño sacándola del trance.- Fleur ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Dime a quien tengo que hechizar ahora mismo? – concluyó Gabrielle tan rápido.

- Ehhh no te entendí quieres por favor hablar más despacio para que te pueda entender Gaby. – contestó Fleur tratando de levantarse del suelo pero como el cuerpo de Gabrielle estaba sobre ella le era muy complicado por la maraña de brazos y piernas impedía su labor. Gabrielle Delacour has el favor de levantarte que me estas aplastando.- Gritó Fleur ya que la rubia menor no podía ni quería levantarse del suelo, pues el poco tiempo que estaban en la escuela, habían estado tan separadas más que en toda su vida.

- No quiero, estoy muy cómoda contigo, te extraño Fleur no me alejes de ti, te necesito estoy sola, sabes que el tonto intento de novio de Hermione, se la pasa diciendo que mi arte es sólo una vil y sucia copia de las bromas ingeniosas de sus hermanos y sabes que eso no es cierto Fleur, pero no puedo decirle que soy yo, sabes cuánto me esfuerzo por crear mis pociones y hechizos para logarlos. - contestó Gabrielle. Aferrándose al cuerpo de su hermana buscando el refugio en los brazos protectores de Fleur.

- Hablando de pociones y hechizos ¿Por qué no has revertido los efectos de lo de anoche? – inquirió Fleur. Correspondiendo al abrazo de Gabrielle, disfrutando la cercanía del cuerpo de su hermanita.

- Sé que para ti no lo hice no es muy bien visto, pero debes de saber que los afortunados poseedores de una nuevas y ventajosas lenguas de serpiente se lo merecen. Ellos en todas las cenas beben vino mientras nosotras bebemos jugos de calabaza, se te hace eso justo.- Dijo Gabrielle, haciendo pucheritos con la boca causando la risa de Fleur.

- Esos cretinos, no lo puedo creer vino. Creo como que merecen disfrutas por otra temporada. Además combina y que decir de aquella pareja no puedo creer lo que dijiste Gabrielle, un auténtico beso francés.- dijo Fleur provocando la risa de ambas. – Sabes que generalmente no apoyo tu diversión extracurricular pero creo puedo hacer una excepción y como dicen ojos que no ven corazón que no siente y el próximo blanco para tus bromas sea cierto desagradable pelirrojo, que aquí entre nosotras no nos cae bien, ya sabes un Weasley con complejo de súper poderoso. – ante este comentario de Fleur a Gabrielle le brillaron los ojos, para después empezar a maquilar la próxima broma.

Las hermanas Delacour decidieron permanecer juntas la tarde recorriendo los jardines, disfrutando la compañía de la otra, los bromas las risas, compartiendo ideas sobre cómo atentar contra Ron donde más le doliera. Las horas faltantes del día domingo transcurrieron sin mayor sobresalto. Salvo para la nueva Directora, la cual estaba sumamente preocupada por Hermione y su silencio respecto a su viaje, no había tenido noticias sobre su arribo.

En otro país en la tranquilidad del comedor de la residencia de la familia Granger, tres personas cenaban de lo más relajados disfrutando la compañía y plática. Entre plática y plática la Jean saco a relucir el tema de que Hermione no debía regresar a terminar sus estudios mágico, a razón de su recién carrera como diseñadora de joyas.

- Mi pequeño ángel, tal vez te parezca extraña esto que te diremos tu padre y yo. Creo que has decidido por nuestro mundo, el mundo de tu familia, pues al iniciar tu carrera de diseñadora con el éxito de la colección. Y te hablo como Jefa ya no como madre te necesitamos nosotros en la empresa, necesitamos tu talento, tu innovación, tu frescura, te necesitamos a ti, sabes que la oportunidad no te la dimos por ser nuestra hija, sino porque vimos tu talento, ahora bien, tenemos un encargo especial, el cual funge bajo la mecánica de un concurso para seleccionar el conjunto de joyas que serán las piezas centrales para el rodaje de una película. Nosotros como casa hemos decidido encomendar a nuestros diseñadores entre los cuales que incluimos a ti. Es una gran oportunidad y queremos aparte del conocimiento que has adquirido por estar con nosotros en este mundo de la gemología, que si es lo que decides como un futuro brillante que te especialices, que estudies. Que dices lo tomas o lo dejas. Es una gran oportunidad para tu carrera. Dijo la Jean Granger, fijando su mirada en los achocolatados ojos de su hija para que con una muda plática de miradas le dijera que la propuesta no tenía nada que ver con lo que le contó en la tarde, así como, que John Granger no conocía su pequeño secreto.

- No sé qué decir. Es una gran oportunidad como dices mamá. Respecto a los estudios lo contemplaba para cuando terminara mis estudios mágicos. Ahora bien, podría ser una oportunidad viable. Quiero retomar mis raíces. Sólo te pido como plazo de tiempo para darte una respuesta hasta mañana a las siete de la mañana. Necesito tiempo para despejar mi mente. Analizar los pros y contras. Eso es algo que papá y tú siempre me enseñaron, analizar con la cabeza fría. Sigo sus ejemplos para los negocios. Los amo pero ahora estoy platicando con mis jefes. – contesto Hermione asintiendo la cabeza a su madre y guiñándole el ojo a su padre.

- Estoy orgulloso de tu Hermione, y concuerdo contigo en solicitar un tiempo prudente para meditar. Como tu madre dice es una gran oportunidad pero, ante todos somos tus padres y como padres te apoyaremos en cada decisión eres una mujer hecha y derecha. En lo que a tu madre y a mí nos reste de vida apoyaremos tus decisiones. En pocas palabras mañana nos dirás tu respuesta. – dijo John dando por zanjado el tema. La cena siguió su curso, platicando otros tópicos.

Al igual que la anteriores noches Hermione decidió dormir en la acama de sus progenitores, en los brazos de su Jean olvidado la maldad del mundo exterior, sumergiendo en el mundo de los sueños. Donde unos preciosos ojos azules brillaban en la oscuridad, donde unos susurros en francés la llamaban. Desesperada por encontrar a la dueña de esa voz corrió y corrió hasta que sus ojos recorrieron una estancia conocida; el estudio del pintor, donde vio a la persona que durante los últimos días y noches le ha robado la tranquilidad y el sueño. Y por ese sueño Hermione decidió que su lugar era estar en Paris con sus padres y la causa de sus desvelos, para averiguar que la identidad de la mujer.

A la mañana siguiente Hermione les dio la respuesta a sus padres de permanecer con ellos y dejar el mundo mágico, sin hondar en las razones de su permanencia.

Misma hora en el colegio Hogwarts más precisamente en la dirección Minerva McGonagall se preguntaba la razones del mutismo de Hermione, respecto a su viaje a Francia para estar el fin de semana con su familia. En eso estaba cuando el patronus de Hermione ingresa por la ventana posicionándose frente y transmitiendo el mensaje de Hermione de que por razones que no piensa expresar ha decidido dar por concluida su educación mágica, y vivir en el mundo muggle con sus padres, ocupando un puesto en la empresa familiar. Las sospechas de Minerva McGonagall nueva directora de la escuela de magia más prestigiosa de Inglaterra, fueron aceptadas no debió haber permitido ese viaje.

Presurosamente convoca una reunión con carácter urgente a sus compañeros profesores para expresarles su decisión de salir de viaje rumbo a Francia. Sin más contactó con el Ministro de Magia solicitando su presencia así como la autorización para la creación de un nuevo traslador. El Ministro de Magia cumple el pedimento de la Directora apersonándose lo antes posible en Despacho de Minerva vía Red Floo con la autorización en mano y con miles de preguntas rondando por su mente, pues no era recurrente la orden de Minerva, porque no se le podía llamar de otra forma a la extraña petición en tan poco tiempo de trasladores internacionales.

- Buenos días Minerva un gusto verte. Tu solicitud ha sido aprobada, pero me debes una explicación. Apelando a nuestra amistad y a tu cargo accedí a los trasladores internacionales sin seguir el protocolo. – dijo el ministro de magia

- Buenos días a ti también. Por ahora no tengo tiempo de grandes explicaciones. Necesito viajar lo antes posibles. Contestó minerva haciendo el hechizo pertinente para encantar el objeto que utilizaría como traslador.

- Soy el Ministro de Magia y me debes una explicación.

- Tus cargo no tiene inferencia mientras estés en este Castillo no me hagas recordártelo. Solo te puedo decir que Hermione Granger quiere abandonar el mundo mágico y vivir como muggle sin mayor explicación, no tengo tiempo.

- Si lo que dices es cierto no podemos hacer nada, ella es mayor de edad.

- No. Necesito que ella me diga a propia voz sus razones.

- Te prohíbo presionarla, ella ha dado mucho en la guerra, sus ella quiere alejarse, que lo haga.

- No entiendes, ella está mal.

- Todos estamos mal.

- Sus niveles de magia está muy bajos necesita pociones y monitoreo constante. Parece que su magia se extingue.

- Eso es imposible, los magos y brujas no pueden perder su magia sin más, que dice Madame Pomfrey al respecto, porque no la has canalizado a San Mungo. Esto es un caso de estudio, tendré que notificarlo.

- Ahora la que lo prohíbe soy yo. Ella está mal y lo sé. Como crees que me siento. Ella sin duda es una alumna muy querida, es una figura pública, como crees que se pondrá el mundo si se llegare a enterar que una bruja está perdiendo se magia, se desataría el caos.

- Y así esta tan tranquila.

- No estoy tranquila pero no puedo hacer nada más, no la podemos presionar, ella fue torturada por Bellatrix, no sabemos cuánto tiempo, no sabemos el daño en su sistema. Es casi un milagro que su mente siga funcionando, quieres que te recuerde como están Alice y Frank. Ella no está bien necesita atención médica. No la podemos dejar que se aleje. Puede morir.

- Tan extremo esta.

- Después de la batalla final, la señorita Granger fue de las únicas personas que se mantenían en pie dispuestas a ayudar, con sus conocimientos básicos en medimagia ayudo a Madame Pomfrey con los heridos. Somos pocas las personas que estamos al tanto de su estado, y si piensas que la maldición cruciatus fue lo único con que esa desquiciada la atacó…

- Hay más

- Ella fue azotada, golpeada a puño, y lo peor de todo es que esa maldita bestia llamada Bellatrix, la marco como sangre sucia en el brazo izquierdo con un chuchillo. Y todos los instrumentos fueron maldecidos impidiendo que su cuerpo pudiera sanar, su cuerpo, está marcado, su estando con los azotes. Su brazo como un animal. – dijo minerva con voz ronca y causa de las emociones que sentían.

- No lo sabía

- Y cuando escaparon por puro milagro de la mansión, no puedo recibir atención médica óptima. La esposa de Bill Weasley la curo lo mejor que puedo.

- No te entretengo más, deseo suerte en tu misión. Ella tiene que vivir. Ella es una Gran Heroína. Sin ella no gozaríamos de esta paz.

- Todo lo que te he contado, con la mayor discreción posible.

Minerva McGonagall tomo su varita, su sombrero, cerró los ojos respiró profundamente y accionó el traslador. Una vez en el Ministerio Francés donde aterrizó, se apareció en los terrenos de la mansión de los padres de Hermione, se encaminó a la puerta principal, donde se le permitió el acceso a la mansión, para luego dirigirse acompañada del servicio doméstico a la sala de estar donde tomó asiento, mientras la misma ama de llaves le ofreció un café que gustosa acepto mientras esperaba a Hermione.

La amable ama de llaves fue en busca de la señorita Hermione a sus habitaciones. Sin contar que en el camino se encontró con la señora de la casa recibiendo el mensaje de que la directora del colegio de la señorita estaba en la sala esperando entablar una plática sobre la importancia de concluir con sus estudios. Iracunda Jean Granger descendió a para rápido por la escalera que por esta vez en su viuda le pareció interminable, para busca a esa persona que quería alejar a su hija. Perdiendo la compostura corrió por los pasillo hasta la sala donde se encontró cara a cara, con una persona que en su momento le prometió cuidar y velar por su hija, le prometió un mundo seguro para su bebé, le prometió un lugar donde las personas que vería diferente a su hija, donde otros niños como ella poseían magia, ese mundo donde su pequeño Ángel había sufrido, había llorado, había sido maltratado, abusado, torturado y marcado, un mundo que había roto el corazón de su hija, un mundo donde su pequeño milagro de amor perdió la inocencia en su mirada. Llena de sufrir jean no se pudo no quiso contener

- Como se atreve a poner un pie en mi casa después de todo lo que me prometió y no cumplió. No tiene vergüenza, creía que no me enteraría de lo que mi hija sufrió. Largase de mi casa en este mismo instante sino quiere que la eche, no me importa que sean Directora, que posee magia y me puede embrujar, aunque no me sorprendería que lo hiciera ya que en su mundo son capaces de abusar de los desprotegido e indefensos de los niños. Largo, no la quiero en mi casa ni cerca de mi hija. Fuera de mi casa, fuera de nuestras vidas.

- Señora Granger si me deja explicarle la razón de mi visita.

- No me importa, aléjese de mi hija, de nuestras vidas, ella decidió estar con nosotros su familia, lugar que nunca debió abandonar.

- Por favor, necesito hablar con ella, no puede dejar sus estudios sin una explicación.

- La explicación es que ELLA quiere estar con su familia.

- No es suficiente, lo tengo que oír de ella. Quiero razones válidas.

- Ella lo decidió. Ahora fuera de mi casa.

- La señorita Granger es mayor de edad y puede decidir por sí misma.

- Angie, Angie, comunícame con seguridad hay una persona en indeseable en la casa, para que la escolten fuera y le prohíban la entrada.

- Permítame solamente hablar con la señorita Granger, es lo único que solicito.

- No me importa lo que usted quiera, largo de mi casa no me haga que yo misma la acompañe a la salida.

El volumen de la discusión, provocó que los empleados de la mansión se agruparan en los pasillos para poder ayudar a la señora Jean en caso de necesitarla, así como a los otros dos ocupantes de la familia que alarmados por los gritos de una siempre calmada y amante de la paz Jean Granger, bajaron de sus habitaciones en su auxilia.

- Mamá ¿qué te sucede?, ¿estás bien? Profesora McGonagall ¿Qué hace usted aquí? – pregunto una angustiada Hermione por los repentinos gritos de Jean, para después al enfocar su campo visual a la otra figura que estaba en la sala quedar estupefacta.

- Señorita Granger, buenos días y si me permite unos minutos hablar con usted, me debe una explicación.

- Que no entiende, ella ha decidido estar en el lugar correcto con su familia, con las personas que la amamos y ella ama. No necesita más, váyase de mi casa no lo repetiré otra vez, por el respeto a su edad, váyase por las buenas.

- Señorita Granger, solo un minuto. Un minuto de su tiempo, yo entiendo pero no puedo abandonar sin más su educación. Todo por lo que ha luchado. – Regó Minerva, golpeándose mentalmente por la elección de palabras, la relativa calma que la presencia de Hermione había logrado con su presencia fue rota por la abrupta y repentinas ganas de Jean de echarse encima y al muy estilo muggle callejero recurrir a los golpes, para soluciones una afrenta.

- Como se atreve, quiere que regrese a ese mundo, no lo voy a permitir.

- Al luchar me refería a que su hija es una estudiante que ha roto marcas académicas, es la estudiante más sobresaliente de las últimas décadas.

- Profesora, no quiero más problemas la decisión está tomada. No hay vuelta atrás, quiero estar con mis padres. La escuela no me ofrece nada, quiero y anhelo paz. Y con mis padres lo he conseguido, quiero dormir tranquila, quiero respeto, quiero paz.

- Ya escucho a mi hija, profesora McGonagall. Cuando nos visitó por primera vez la escuchamos, y a pesar de desconocer todos de su Institución Educativa como nuestra hija quiso asistir la apoyamos, hoy nuevamente hemos escuchado a nuestra hija y ella ha decidido escogernos y como la última vez la apoyamos. – Dijo John hablando por primera vez.

Lo que nadie esperaba es que la Directora McGonagall iba a realizar magia a muggles para conseguir su objetivo, con un hechizo de magia no verbal y sin varita para comunicarse mentalmente con la madre de la castaña.

- "No quería llegar a este extremos. Necesito decirle que Hermione está mal de salud, creo que ni ella misma lo sabe. Sus niveles de magia disminuyen sin explicación. Ella es un ser con magia la magia está ligada por más que usted no quiera. Nunca se ha documentado un caso y eso es preocupante. Ella necesita atenderse, necesita pociones revitalizantes y un control. No voy a permitir que ella muera. Por eso insisto en que ella regrese. Si la ama como dice ayúdeme a convencer que regrese a Hogwarts, ahí tenemos una medimaga excelente para el continuo monitoreo de su salud."- La muda platica entre Jean y Minerva, no pasó desapercibida para John y Hermione.

- Si nos disculpan, la Profesora y yo tenemos una plática en privado, acompáñeme mi despacho. Dijo Jean dando por finalizada la plática y encaminándose a su despacho seguida por un Minerva sonriente por el pequeño triunfo. Ambos mujeres caminaban en silencio cada una ensimismada. El despacho de Jean es una estancia amplia, ventilada y luminosa, ambas mujeres se sentaron un los lujosos sillones dispuestos una frente a la otra. Sin rodeos Jean dijo:

- Explíqueme, eso de que mi hija está enferma.

- Como debe saber su hija es una guerrera nata. Ella es una sobreviviente. Ella fue torturada y marcada por un psicópata que gracias a Merlín esta muerte. Hermione inexplicablemente tiene los noveles de magia extremadamente bajos. Y no sabemos a qué le puede pasar.

- Tal vez ella será una muggle como nosotros y todo bien.

- No puede ser tan simple, su magia es parte de su esencia. Ayúdeme a convencerla para que termine el año escolar, durante ese tiempo me comprometo a hacer lo posible para que su magia esta sea los niveles óptimos.

- Otra vez promesas. Usted me prometió en su primera visita que cuidaría de mi hija, que nada malo le pasaría, hoy tengo una hija torturada y rota, no es la niña que le confié. Sus ojos no brillan, sus ojos tienen tanto dolor. ¿Cómo puedo confiar en usted?

- Yo igual luche, yo igual vi muertes. Yo no puede protegerla y no me lo puedo perdonar. Ella y usted confiaron y simplemente no puede. Hoy vuelvo y quiero hacer mi promesa de hace tantos años una realidad.

- No, ella no quiere.

- Ella puede morir. En su mundo no hay cura, para un ser mágico.

- En su mundo tampoco, usted lo dijo.

- Mi mundo es más avanzado que el de usted. Mi mundo me la salvo una vez. Tengo dinero y contactos en los mejores Hospitales y clínicas del mundo.- Dijo Jean para después pararse y acercarse a su escritorio, abrir una de los cajones y extraer un álbum fotográfico para abrazarlo con todas sus fuerzas. Suspiró profundamente.

- Hermione nació a los siete meses.- dijo Jean. Abriendo lentamente el álbum, y derramando unas lágrimas. Los recuerdos invadieron su mente.

"La habitación decorada para una cena romántica por el aniversario de tres años de casados. Paso a segundo término cuando le entregue su obsequio dentro del cual había unos pequeños zapatitos de bebé en color blanco, y escrito Felicidades vamos a ser padres.

La primera visita al Ginecólogo en familia para el ultrasonido, donde ambos lloraron felices al ver en la pantalla un pequeño puntito. Escuchar los latidos del corazón del bebé.

La visita donde le dijeron el sexo del bebé, Una niña, otra vez la feliz pareja lloraba abrazada de felicidad.

Los antojos de Jean. Y un desesperado John corriendo y despertando al servicio doméstico para que lo ayudaran a cumplir los antojos.

El primer llanto cuando les dijeron que la bebé se desarrollada lentamente y tenía bajo peso para el número de semanas de gestación.

El alivio de que la bebé seguía creciendo y ahora estaba bien.

El acondicionar el cuarto de la pequeña bebé.

Los conflicto para el nombre de la nueva integrante de la familia

Las primeros movimientos de la bebé

Otros antojos.

El principio de los malos augurios, un sangrado. El terror de que la bebé no se pueda lograr.

El llanto de los padres tristes.

El diecinueve de septiembre y todavía no es tiempo John, es muy pequeña, solo tengo siete meses. Los gritos desgarradores y la resolución de los médicos de una cesarían de emergencia.

El llanto casi imperceptible del nuevo ser. Los gritos de los enfermeras. Los pronósticos de que la bebé no sobrevivirás más de unas pocas horas.

El operar no es opción, pues no aguantaría una cirugía.

El dejar que las horas que viva sean lo más tranquilas posibles.

Una pareja destrozada ante el negro pronóstico de los especialistas.

El quiero conocer a mi hija. La primera vez que la vi. Es muy pequeña y frágil. El llanto que no puedo evitar. Las horas pasan y la bebé sigue luchando por vivir. El cielo llora y me acompaña en mi dolor. Un rayo de esperanza han pasados más de cinco hora y la bebé sigue luchando por sobrevivir. La noche llega y la bebé sigue viva es una guerrera. Un fenómeno extraño una lluvia de estrellas. Unos padres piden un milagro, que su pequeño milagro de amor viva. Un nuevo día, mi bebé sigue viva. Los días angustiosos transcurren lentamente. Mi hija vive y vivirá.

Dos meses después de vivir en la clínica, por primera vez mi pequeño ángel, se alimenta de mí. Aun es pequeña pero es inmensamente fuerte. Lloro de felicidad cuando siento y experimento el milagro de la lactancia. La pequeña Hermione duerme sobre mí, no quiero separarme de ella nunca.

Vamos a casa en familia.

Las primeras palabras, los primeros pasos. Las risas. El primer año de vida.

Estoy embarazada otra vez, Hermione tendrá un hermanito para no estar sola y tener con quien jugar.

El aborto espontaneo. La revelación de lo poder tener más hijos. El dolor de unos padres por el otros angelito que no pudo llegar a expandir a la familia.

Hermione sigue creciendo y cosas extrañas suceden.

Hermione y la magia. Hermione adiós mi pequeño milagro de amor con once años voy a Hogwarts.

Hermione que tienes que está mal contigo. ¿Quién te hirió? Lo voy a matar.

No dejaré irte de nuevo."

- No tenía idea, y la comprendo Jean, déjeme seguir ayudando que su pequeño milagro de amor este con nosotros por mucho tiempo.- dijo Minerva mientras gruesas lagrimas caían por su cara.

- Esa ya no es mi decisión

- Ayúdeme a convencerla.

La estancia estuvo en un silencio sepulcral mientras ambas mujeres se tranquilizaban. Jean meditaba lo dicho por la mujer mayor. Ella no podía permitir que su pequeña sufriera, pero sobre todo no podía permitir que su hija muriera. Después de unos minutos ambas bajaron a la sala donde padre e hija permanecieron sentados en silencio.

- Hermione, ella tiene razón no bebes de abandonar tu educación.

- Estar segura mamá, a mí no me importa.

- Eres la alumna más destacada. Un logro que lo mereces. Además son solo unos meses. Las vacaciones de navidad están próximas y estaremos juntas de nuevo. Después uno pequeño esfuerzo de meses y estarás graduada. Y por si fuera poco puedo trabajar en la campaña si quieres o no es opcional, nuca te obligaré a algo que no quieras. Estamos a un búho de distancia, además la profesora me prometió que si necesitas visitarnos lo podrás hacer.

- Gracias mamá. Papá un Granger nunca deja nada inconcluso. Iré. Los amos.

- Te amamos. – dijeron los padres de Hermione simultáneamente. Para después abrazarse. Después de muchas despedidas y algunas lágrimas Profesora y alumna de despidieron, para regresar una vez más a un magnifico castillo en Inglaterra, a un lugar mágico.

Saludos a los lectores anónimos, no sean malos un comentario para quejas, sugerencias, amenazas, aportaciones y lo que ustedes quieran.

Así como ideas que quieran que incluya en el fic y Bromas que Gabrielle lleve a cabo.

Me despido por hoy. No puedo contestar los comentarios porque me cierran la biblioteca donde estoy disfrutando de internet.