Orgullo y tradición – Capítulo 10

-¿A dónde iremos?- La joven con mirada curiosa preguntó a su amigo.

-¡Ya verás, te encantará!

La pareja de amigos caminaban por las calles de ciudad Satán, era la segunda ocasión en que salían solos a comer y divertirse. Hacía ya una semana que él había logrado convencerla de ir a comer hamburguesas a un local nuevo del que todos hablaban, después de la comida se dirigieron a un parque de diversiones a probar los juegos extremos, ambos querían adrenalina y la obtuvieron aquella soleada tarde. Esa primera cita fue divertida y emocionante, en aquella ocasión el muchacho aprovechó algunas oportunidades para coquetear discretamente con la híbrida.

-Sé de un restaurante donde hacen pizzas artesanales, me lo recomendaron mucho.

-¿Una de tus novias?- inquirió la jovencita con tono burlón.

-No… claro que no, no tengo novias.

-¿Y todas esas mujeres, con las que siempre platicas y te llaman al celular?

-Amigas, solo eso-. Se defendió levantando ambas manos.

-Ajá…- sonrió ante el gesto de inocencia que fingió su acompañante.

-Estoy enterado de que tengo fama de mujeriego, pero créeme, no es tan cierto.

-Como sea, no sería del todo tu culpa, he visto la manera en que prácticamente se arrojan delante de ti.

-No tengo la culpa de ser irresistible-. Se jactó con una amplia sonrisa.

-Si… ja, ja, en especial para otros hombres.

-Ese fue un golpe bajo Pan-. Protestó con un mohín que parecía más cómico que ofendido ante el comentario de su amiga.

La comida en verdad había sido excelente, y agregando la agradable compañía, no podía ser más perfecta la dichosa cita.

-Gracias, me divertí mucho-. La muchacha se paró de puntas para despedirse de un beso en la mejilla, como de costumbre. Pero en un cambio súbito, él giró la cabeza y sus labios chocaron, tomando por sorpresa a la joven.

-Perdona mi atrevimiento, no pude evitarlo.

Completamente ruborizada y molesta por el atrevimiento le recriminó.

-Nunca antes me había dado un beso en los labios.

-Siempre hay una primera vez-. Le tomó la barbilla acercándola de nuevo y sin preámbulos la besó, esta vez saboreando sus labios con ansiedad, con prisa, la joven Son sin saber cómo actuar, quedó congelada ante el inesperado acto de su amigo de años. Sin corresponder el ardiente beso, sintió de pronto dos brazos rodeando su pequeña cintura, junto con una entrometida húmeda lengua probando sus labios con insistencia.

-¡No…!- se alejó dando un suave empujón.

-No tiene nada de malo- trató de estrecharla de nuevo sin lograrlo, debido a la agilidad de la chica para evadirlo.

-No quiero, me acabas de robar mi primer beso-. Le reprochó.

-Creí que yo te gustaba… de lo contrario, no hubieras aceptado salir conmigo.

-Como si no hubiéramos salido a comer antes.

-Me refería a solos Pan, antes no salíamos solos, siempre íbamos con mi hermana y más personas.

-Creo que confundes mi afecto hacia ti. Te conozco desde niña, siempre has sido un amigo. El hermano mayor de mi amiga.

-¿Y si te dijera que desde hace poco me gustas?

La joven quedó en silencio ante aquella confesión, no era del tipo de mujeres que tenían hombres a sus pies. Se había caracterizado por utilizar ropa holgada y deportiva la mayoría del tiempo. Su carácter alegre pero agresivo ahuyentaba a algunos hombres, y el resto sencillamente le temían. Era de conocimiento público su parentesco con el gran Mister Satán y por ende, la fuerza superior que la chica poseía. Razón de más para que la catalogaran como 'intocable'. Y desafortunadamente, los muchachos se veían atraídos hacia las mujeres vulnerables, las típicas damiselas en peligro a las cuales proteger, aquellas que vestían con atuendos femeninos que resaltaban sus curvas.

Son Pan no llenaba los requisitos que la mayoría de hombres terrícolas pedían para una novia, lo sabía y no le importaba, al menos había intentado no importarle el último año, en el que todas sus amigas, incluyendo Bra eran pretendidas por otros muchachos, inclusive algunas ya tenían novio. Pero Pan solo tenía amigos, ninguno con interés romántico en ella, no es que el romance le interesara, tanto ella como Trunks tenían como dicho… 'El amor apesta'. Frase exagerada para una jovencita sin experiencia en el amor, pero ella insistía en que las mujeres del planeta Vejita no se andaban con sentimentalismos, ellas eran valientes y aguerridas, y como descendiente de esa raza, con orgullo intentaba hacer honor a su legado saiyajin.

-No te creo. No soy tonta, dime… ¿qué te está pasando?

-Nada, ¿por qué no me puedes gustar?

-Te conozco desde hace mucho, he visto las mujeres con las que sales, ellas usan vestidos cortos, mucho maquillaje y tienen grandes… atributos, que evidentemente yo carezco- mencionó lo último llevando las manos a sus pocos generosos pechos.

-¿Así que el señor Vegeta de nuevo salió a entrenar al universo seis?- Entro la morocha a la habitación de su amiga, mordiendo una manzana.

-Ya tenía mucho sin ir y Kiabe prácticamente le rogó para que le ayudara a entrenar a sus hijos, quién mejor que su mentor para aconsejarlo.

-No invitó a mi abuelito, estaba quejándose por ello anoche en casa con papá.

-No lo tomes a mal, pero mi papá dice que tu abuelito a veces le hace pasar vergüenzas.

-Entiendo a lo que se refiere- contestó con un suspiro. -¿Ahora quién nos entrenará? Es probable que tarde meses en regresar.

-¿Tu abuelito?

-No, no me ayudaría mucho.

-¿Y eso?- Bra se sorprendió ante la respuesta de su amiga.

-Te lo resumo así… Mi abuelita Milk les ordenó a los hombres de la casa que no fueran muy bruscos en los entrenamientos conmigo, no quiere que me lesione. Según ella, ya tengo edad para comportarme como una dama. Debido al miedo que le tienen todos ellos, los entrenamientos no me sirven si no me presionan. Son unos gallinas-. Terminó su manzana y la lanzó al cesto de basura con rudeza.

-Ni hablar Pan, nadie puede ante el poder de la gran Milk.

La joven Son bufó molesta.

-Puedes entrenar conmigo, pero hoy tengo pereza, que sea otro día.

-Sí, no te ofendas pero, tu padre es el único que me presiona para mejorar, me divierte entrenar contigo, pero tu fuerza es muy similar a la mía, no eres un reto.

-Pídele el favor a Trunks.

-No, a él no.

-¿Por qué?

-Supongo que anda muy ocupado, no quiero molestarlo, además ya no vive aquí y me da pena ir a su departamento a molestarlo.

-Y con el genio que se carga mi hermanito- comentó burlona.

-¡Te felicito hijo! Defino como impecable, la manera en la que te desenvolviste en la junta de hoy.

-Gracias mamá, para ser honesto, por dentro estaba temblando de nervios- caballerosamente le ofreció una silla de la mesa.

-Que galante licenciado Briefs- le guiñó un ojo.

-Espero te guste la comida de aquí, tiene poco de inaugurado el restaurante. Debido a que papá no está en la tierra, me tomé la libertad de sacar a cenar a su linda esposa- dijo juguetón.

-Es un honor que, el siempre ocupado señor Briefs, se tome un poco de su tiempo para agasajar a su querida madre.

-Siempre es un honor agasajar a tan distinguida dama- le cerró un ojo.

-Ja, ja, ja, eres un adulador Trunks, con razón las mujeres caen rendidas a tus pies.

-Y eso que no te mostré mi sonrisa… eso las derrite- mostró su impecable sonrisa.

-¿Me pregunto qué otras armas guarda para sus conquistas señor?- se acomodó la servilleta de tela en las piernas.

El híbrido la miró confundido.

-Seré más directa… he escuchado rumores.

-¿Chismes madre?

-Estoy enterada de que saliste el año pasado con la hermana de mi secretaria, la escuché platicando con la asistente del contador.

-¿En serio?- miró el menú con desinterés, la dama había logrado tener toda su atención.

-Según ella, tienes un desempeño impecable en cuestiones… intimas… sin mencionar de la grata sorpresa que guardas en tus pantalones.

El hombre ruborizado escondió su rostro en el menú, fingiendo leerlo.

-Sólo lo comentaba, quería ver tu cara al decírtelo y créeme, valió la pena- agregó divertida ante el sonrojo del empresario.

-Debería correr a esa mujer por chismosa.

-Ni se te ocurra, la culpa es tuya por meterte con mujeres relacionadas al trabajo. Que te sirva de lección.

-Entiendo madre, no se repetirá. ¿Ya sabes qué vas a pedir de cenar?

"Algo me dice que se repetirá. Esas mujeres descaradas no dejan pasar la oportunidad de tener un encuentro con él, aunque sea furtivo. No las puedo culpar, este hombre tiene el sex appeal de su padre"

Ambos ordenaron su cena y la engulleron con total tranquilidad. Llegó la hora del postre, para lo que ordenaron tiramisú acompañado de café con licor.

-Quiero que sepas que no soy tan mujeriego como dicen… Sí, salgo con chicas, pero con la gran mayoría llego solo a besos. Recuerdo bien tu consejo… Besas otras bocas, es lo que hago.

-Y estoy segura que duermes con algunas.

-No lo niego, pero te aseguro que el número de mujeres es mucho menor al que dicen por ahí.

-Hijo… me preocupa que en estos años hayas tenido exclusivamente aventuras. Me atrevo a decir que estoy impresionada con Vegeta, ha mostrado preocupación por tu 'frialdad' en cuanto al amor respecta.

-¿Mi padre? No lo creo, al contrario, me ha dicho que los saiyajines son fríos y calculadores.

-Exacto, los saiyajines, pero los de raza pura, los que se criaron bajo esas enseñanzas, ellos no conocían la compasión y el amor debido a que nunca se los mostraron. Aunque yo tengo una teoría… que si los conocían pero eran tabú y lo ocultaban. Al igual que tu padre lo hace, pero nosotros sabemos cuáles son sus verdaderos sentimientos.

-El orgullo ante todo madre. Pero… no entiendo el por qué se preocuparía mi padre.

-Por el simple hecho de que TÚ no eres así. Construiste una máscara para no volver a ser lastimado, pero es notable que se ha vuelto pesada con los años. Si tu naturaleza fuera fría no habría problema, pero no lo es. Vegeta y yo lo sabemos, conocemos al Trunks detrás de la careta y lo queremos de regreso.

El ejecutivo en traje color gris oscuro y corbata impecablemente colocada revolvía el postre con su tenedor, mientras procesaba lo dicho por su progenitora. Era verdad, había creado un impenetrable muro alrededor de él, con el fin de no volver a resultar lastimado, se juró a sí mismo no dejarse envolver de nuevo, divertirse sin compromisos, ser libre, ser fuerte. Cumplir con dicho juramento lo desgastaba a veces, la máscara se hacía más pesada con el tiempo. Ese hombre no era él, pero al menos se encontraba protegido de sentimentalismos. Al menos eso creía.

-Comprendo tu punto. No se preocupen, me encuentro bien. Es solo que las responsabilidades que llevo a cuestas en el trabajo suelen abrumarme.

-¿No me digas que no puedes con el puesto?- Inquirió con una mirada recriminatoria.

-No es eso- agitó sus manos en ademán de negación, -tengo la manía de apasionarme con los proyectos de la empresa, lo tomó demasiado en serio.

-Lo he visto. Eres el mejor para el puesto, has superado mis expectativas-. Levantó su taza de café imitando un brindis y bebió un sorbo.

-En cuanto a las mujeres, no he tenido una relación en serio debido a que le prometí a mi padre, que esperaría a tomar una mujer digna para dicho fin.

La científica levantó una ceja.

-Dime una cosa Trunks- se llevó a la boca un bocado de su postre, saboreándolo sin prisa alguna. Buscaba las palabras para persuadir a su hijo a hablar, llevaba años con una duda que su esposo le había sembrado, y quería la respuesta, tenía la certeza de que su hijo tendría la respuesta.

-¿Pasa algo?- inquirió intrigado.

-Estoy enterada de que tienen a una mujer en la mira.

-¡En serio!- se sorprendió por lo dicho. -Mi padre me dijo que llegado el momento se enterarían.

-Ya sabes que para tu madre no hay secretos. Hace años me lo confesó.

-Me sorprendes madre.

-¿Y bien, qué es lo que tanto esperas para presentarla oficialmente a todos?

-Pan es muy joven aún, no tiene idea por el momento.

-¡PAN! ¿ESCUCHÉ BIEN?- Se atragantó con un pedazo de postre.

El hombre de cabellos lavanda la observo dudoso.

"Será que…"

-¡ESTAN USTEDES DOS DEMENTES, ES CASI UNA NIÑA!

-Te recomiendo bajar la voz- miró hacia los lados disimuladamente, Bulma comprendió de inmediato. Algunos comensales voltearon hacia los Briefs al escuchar que la mujer había subido el tono de su voz.

-¿Pero qué les pasa? Me sorprende de ti Trunks- lo regañó disimuladamente.

-A mí no me regañes, la idea fue de mi padre.

-No lo puedo creer- negó sobando su cien.

-Madre… se supone que ya lo sabías. Me acabas de decir hace rato.

-Tenía conocimiento de que una mujer era la apropiada, según Vegeta… pero, ¿Pan? ¡Ahora entiendo su reticencia para decírmelo!

-¿Cómo, sabias, pero no sabías?

-Hace años me dijo que existía una mujer digna de ti. A pesar de mis intentos, el terco de tu padre disfrutó dando largas a mi pregunta.

-También me sorprendí al enterarme de sus intenciones. Pero no te preocupes, falta que alcance la mayoría de edad y para ese entonces pueden pasar muchas cosas.

-¿Tu padre quiere seguir con la tradición… no es así?

-¿Acaso lo sabes?

Bulma asintió con la cabeza.

-Él me contó que te eligió para que tuvieras a su descendencia... Dime una cosa mamá. ¿Cómo te lo sugirió?

-No me sugirió nada, simplemente me sedujo, caí en sus brazos y me embarazó a propósito. Después, cuando me encontraba embarazada me confesó que todo fue un plan para tener descendencia digna y que debería sentirme alagada por semejante honor. Y sí, fue un honor tener en el vientre a semejante caballero, guapo, inteligente, fuerte… dicen que bien dotado…- le guiñó en ojo.

-¡Mamá! No juegues así- protestó sonrojado.

-A pesar de formar parte de un experimento-, emitió un hondo suspiro -te confieso que, nunca me sentí molesta por eso. Al contrario, fue toda una aventura-. Finalizó recordando con los ojos perdidos en su plato casi vacío.

**FLASHBACK**

-Es tarde Vegeta, ya deberías estar durmiendo para continuar temprano con tu entrenamiento suicida-. Le incomodaba mostrar debilidad ante él, entre ellos siempre era una lucha constante de egos y el que la sorprendiera asustada por una película, de nuevo, era un golpe bajo para el orgullo de la mujer.

-Tus gritos no me dejan dormir- tomó asiento a un lado de ella. -Si tanto le temes a esas estupideces, entonces no las veas.

-Es que me gusta la adrenalina- tomó un trago de cerveza queriendo parecer ruda.

El príncipe se recargó cómodamente mientras observaba con detenimiento la botella de cristal en las manos de la mujer, lo que no pasó inadvertido por Bulma.

-Puedes tomar una de la mesa- le indicó un recipiente parecido a un gran bol con hielo y un par de cervezas en su interior.

Vegeta tomó una sin dudarlo y en silencio se reincorporó a un lado de la científica.

-¿Me acompañarás a verla?- inquirió mirándolo de reojo.

-Ya que no podré dormir- se encogió de hombros comenzando a poner atención al televisor.

El extraterrestre bebió de la sangre de su víctima, logrando con ello crecer y fortalecerse. Lanzó lejos sus blancos guantes manchados de rojo, pues ya no los necesitaría más, tampoco el resto de la ropa terrícola que vestía. Ahora podía volver a ser él mismo, en su forma final.

La botella del príncipe se había vaciado en menos tiempo del estimado, miró hacia el bol en el que solo reposaban hielos a medio derretir y con fastidió torció los labios, deseaba continuar bebiendo mientras se burlaba de la ridícula historia que presenciaba.

-¡Oye… ve por la otra al refrigerador!- Protestó Bulma cuando su botella le fue arrebatada mientras bebía un trago.

-Yo quiero ésta- respondió en un tono grave, muy masculino para los oídos de la mujer.

-Es mía- se acercó con la intención de arrebatarla de la mano del guerrero, pero en un movimiento veloz, Vegeta tomó el resto del contenido de un solo trago, la miró con sonrisa de triunfo y notó la expresión de enfado que se comenzaba a dibujar en su rostro, lo cual le pareció que la hacía verse mucho más atractiva de lo que ya la consideraba.

-Pruébala así…-la tomó de la nuca y pegó sus labios a los de ella, arrojó la botella con la mano libre hacia el bol con hielos y acercó a Bulma hacía él de la cintura, probando sus labios y comprobando lo mucho que le comenzaba a gustar esa ridícula tradición terrícola, a la que llamaban besar.

La científica se abrazó al cuello del guerrero disfrutando de su exótico sabor, la rudeza en sus movimientos y al mismo tiempo la sutileza al momento de apretarla contra sí, le pareció una mezcla explosiva. No tardó mucho tiempo para que un leve gemido se escapara de su boca, dejándola completamente avergonzada, era de esperarse que el príncipe lo notaría de inmediato, él no deseaba postergar más el asunto de su descendencia, esa noche se atrevería a hacerlo, o al menos avanzar con la hembra.

La guio con cuidado hacia el sillón y la recostó sin romper el encanto del beso, quedando sobre ella, aprisionándola entre sus brazos, era su presa esa noche y no la dejaría escapar, estaba decidido.

Una de las manos del guerrero palpó por el costado de las caderas de la mujer con delicadeza, debido al miedo que le daba romper el hechizo en el que se encontraba ella. Él había considerado de antemano que el procedimiento para llevarla a la cama tendría que ser diferente que con una meretriz, debía utilizar su labia y paciencia, pues el fin no era solo satisfacer su libido, debía ser cauto y más inteligente que ella para que lograra aceptar, una vez que estuviera dispuesta no tendría por qué preocuparse, solo fornicaría y ya.

"No debo asustarla, debo ir lento… ¿o será que quiero disfrutar cada segundo?... No, ella es vulgar e insoportable, solo estoy calentándola para que se preste a mi juego de buena gana" Se engañó a sí mismo, le costaba aceptar que podía disfrutarla más que a cualquier otra. Para él, en esos momentos la científica era una más con la que fornicaría, la diferencia radicaba en que le daría un descendiente, nada más que eso.

Bulma se regocijó por atreverse a llegar hasta ese punto, después de todo ella misma se considerada la mujer más intrépida de la tierra. Enterró sus dedos en los cabellos crespos del saiyajin mientras disfrutaba del demandante beso que la devoraba. De pronto, ya se encontraba acostada con el guerrero sobre ella, todo había pasado tan rápido, que no alcanzó a pensar en ello mientras la situación los llevó hasta esa posición tan comprometedora, con las piernas de ambos entrelazadas y el hombre comenzando a palpar sus caderas con vehemencia.

-Mnm, Vegeta…- rompió reticente el beso, -será mejor que me vaya a dormir- dijo entre jadeos.

-Dudo que tengas sueño- cuestionó con voz ronca sobre sus labios.

-Sí… tengo mucho- mintió maldiciéndose por no parecer convincente.

-No lo pareces- la olfateó con descaro, -hueles a hembra deseosa- susurró dando énfasis en la última palabra, disfrutando del aliento cálido de la mujer en su mejilla.

-Vegeta… no soy una mujer fácil- dudó en continuar hablando, se le había subido un poco el alcohol y el aroma masculino no le ayudaba en absoluto para mantener la cordura. Aunado a ello, el tono de voz que el hombre estaba utilizando y lo delicioso que le resultaba besarlo. -No… no quiero seguir- mintió mordiendo sus mejillas internas, luchando consigo misma, pues un cosquilleo en su vientre apareció al sentir un endurecido intruso contra su cadera.

Vegeta la olfateó de nuevo, estaba seguro que ella se encontraba en esos días fértiles, sus avanzados sentidos no podían engañarlo. Mordió su labio inferior observando el pecho de la hembra subir y bajar inquieto. La notó tragar saliva cuando presionó su pelvis contra ella y sonrió triunfante al verla cerrar los ojos y disfrutar del momento a pesar de sus falsas palabras. Sin ninguna sutileza se coló entre las piernas de la mujer y restregó su erección contra ella, a pesar de haber ropa de por medio le pareció extremadamente placentero, y más cuando ella se curveó hacia atrás, dejando a su disposición su frágil cuello.

Era la primera vez que tenía un encuentro con una hembra tan similar a él, eso lo estimulaba de sobremanera. Deseaba enterrarse en ella de una maldita vez, la abstinencia y la las similitudes entre ambas razas lo tenían al borde del colapso en ese momento.

Bulma gimió de nuevo, pero en vez de ofrecerle algo más, detuvo abruptamente los movimientos del guerrero con sus manos.

-No.

Vegeta no obedeció y continuó embelesado por la excitación que le produjo el último gemido, sintió enormes ganas de lamer ese blanquecino cuello, saborearlo y deleitarse con el resto de su piel. Nunca antes se había tomado la paciencia para preparar a una hembra, eran ellas las que siempre estaban dispuestas y se dedicaban a provocarlo, después de todo para eso les pagaba. Nunca antes le había nacido la curiosidad por probar su piel, por lamer y mordisquear, tal vez porque tenían colores de piel y rasgos tan diferentes a los de él.

-Mjm… No…- se movió debajo de él, intentando salir de su prisión. -Vegeta… no quiero seguir- protestó entre gemidos sordos como deseando no ser escuchada, pues en realidad su cuerpo no deseaba parar.

-Tu cuerpo dice lo contrario mujer- susurró en su mejilla izquierda, y sin avisar deslizó su mano por debajo de la corta pijama de satín que ella tapaba inútilmente con una diminuta bata. Deslizó sus dedos por debajo de la ropa interior acariciando el aterciopelado monte de Venus, continuó deslizándolo hasta que los dedos medio y el índice se hundieron ligeramente en una estrecha cavidad humedecida por fluidos lubricantes. La sensación del dedo masculino subiendo y bajando lentamente por su intimidad le produjo otro fuerte gemido, inclusive arqueó de nuevo su espalda de manera involuntaria.

El príncipe retiró su dedo del cálido centro femenino y se lo mostró a la científica. -Vez… tu cuerpo lo desea- le acercó los dedos cubiertos de los fluidos femeninos al rostro para comprobar lo dicho.

Bulma dudó por unos segundos entre parar o continuar. -¿Y después de eso qué Vegeta? No quiero que me veas después como a una puta.

-Si te viera como una puta, ya te hubiera preguntado el precio…- se relamió los labios buscando las palabras correctas para persuadirla, para manipularla a su antojo. -Tómalo como algo parecido a lo que ustedes llaman amistad… puedo considerarte como algo cercano a una amiga. A lo que nadie antes se ha acercado a ser considerada antes- olfateó sus dedos esperando encontrar algún olor desagradable, algo a lo que estaba acostumbrado cuando las hembras de otras razas comenzaban a lubricar, pero para su sorpresa no fue así, al contrario, le pareció la fragancia más dulce que la hembra producía. Tenía que poseerla ya mismo, ni mil pajas apagarían el fuego que ya lo consumía por dentro. -¿Puedes con eso mujer?- agregó poniendo atención a los gestos de la hembra.

Bulma tragó saliva, le constaba que Vegeta no era sociable, al menos en lo que tenía conociéndolo. El guerrero no había entablado amistad con nadie durante su estadía en la tierra y ella se consideraba la mujer más intrépida de la tierra, el tener el título de amiga de ese mercenario le emocionaba en demasía. Por otro lado estaba la posibilidad de probar ese cuerpo tan apetecible y poderoso. Quería saber qué se sentía estar con otro que no fuera Yamcha, la oportunidad se presentaba y si lo rechazaba tenía el presentimiento de que se arrepentiría más adelante. No se iba a quedar con las ganas, no la gran Bulma Briefs.

-Si puedo con eso- jadeó comenzando a besarlo de nuevo.

-De acuerdo…- respiró aliviado. -Pero esto queda entre nosotros. Si lo comentas con alguien más, juro por mi orgullo que lo sabré y no te gustará mi reacción- amenazó con una dura mirada, que lejos de intimidarla la encontró excitante.

Sin más preámbulos levantó a la científica para cargarla sobre su hombro izquierdo tal cual se carga un costal. Avanzó con prisa hacia su habitación, no deseaba ser descubierto por los padres de la mujer en pleno acto, la privacidad tras la puerta era una mejor opción.

**FIN DEL FLASHBACK**

Dos amigas disfrutaban de una tarde soleada en la alberca de los Briefs, las híbridas se relajaban bebiendo coctel de frutas sentadas al borde de la alberca, con sus piernas sumergidas en el agua.

-¿Cómo es posible que haya querido utilizarte? Es un cretino-. Comentó molesta la joven de cabello azul.

-Ni hablar, creí por un momento que le interesaba mi amistad. Es un idiota.

-¿Quién es un idiota?- apareció Trunks detrás de las chicas, recién llegaba a la corporación de visita cuando desde el cielo observó a su hermana y amiga. Aterrizó detrás de ellas alcanzando a escuchar lo dicho por Pan.

-¡Hola Trunks!- saludaron al mismo tiempo al recién llegado.

-Veo que trabajan mucho- les sonrió de manera sarcástica.

-Nosotras no somos unas obsesivas- Bra se defendió sacando la lengua a su hermano.

-Y bien chicas… ¿quién es el idiota?

-No te hagas ilusiones, no hablábamos de ti… engreído- contestó Pan.

-Tsk… prefiero ser engreído que idiota. ¿Acaso hablaban de algún novio?

-Nadie aquí tiene novio- comentó Bra. -Si quieres platicar hermanito, ve por un traje de baño y únete a nosotras. Te aseguro que no te oxidaras, además te hace falta un bronceado.

La joven Briefs tenía razón, desde que su hermano había asumido el cargo de presidente de la compañía, ya no pasaba tiempo con las híbridas, inclusive en los entrenamientos con su padre raras veces se le veía. Sus nuevas responsabilidades lo absorbían de tal manera que su vida la pasaba en su mayoría en la oficina.

Desde hacía ya un par de años atrás sintió la necesidad de privacidad, por lo que se mudó a un departamento cerca de la oficina, donde pasaba solo la mayoría de su tiempo libre, al contrario de lo que mencionaban las revistas de chismes. Eran pocas las mujeres que había llevado ahí, tan pocas que las podía contar con una mano y aun así, le sobraban dedos. Celaba mucho su privacidad, por lo que no quería mujeres en la puerta de su departamento buscándolo, las pocas que conocían su guarida eran, al igual que él, amigas que no buscaban romance, sin sentimientos de por medio y que jamás lo buscarían ni le rogarían por atención.

-¡Anímate Trunks, hace mucho no platicamos!- Pan insistió.

Después de pensarlo unos segundos se convenció de que podría pasar un rato de ocio con las niñas, como solía decirles en ocasiones.

-Acepto la invitación, regreso en un momento, voy a cambiarme.

En menos tiempo de lo esperado, el primogénito Briefs llegó a la alberca vistiendo un traje de baño estilo bermuda en color verde. Una idea traviesa pasó por su mente y sin avisar se lanzó al agua, salpicando copiosamente a las jóvenes.

-¡IDIOTA!- Chilló su hermana.

-¿Para qué te pones traje de baño si no piensas mojarte?- inquirió un divertido Trunks.

-No es para tanto Bra, Trunks tiene razón.

-Y bien. ¿De qué platican señoritas?- se acercó a ellas sin salir del agua.

-Nada importante, cosas de chicas-. Contestó cortante Bra.

-¿No me piensan decir quién es el idiota al que se referían?

-Un debilucho sin importancia- respondió Pan al tiempo que le ofrecía de su ponche a Trunks.

-¿Te faltó al respeto?- preguntó aceptando el trago de la bebida frutal.

-Sí y no.

-No soy adivino, o acaso es algo pri… va… do- cerró un ojo traviesamente. Hacía tiempo que no las molestaba y lo estaba disfrutando.

-¡Claro que NO!- Eres un mal pensado.

-Tanto secretismo no da para pensar en otra cosa.

-Te lo voy a contar para borrarte esa cara de cretino que estas poniendo.

-Soy todo oídos señorita.

-¿Recuerdas a mi amiga Niko?

-La recuerdo, amiga tuya desde niñas.

-Exacto, ella tiene un hermano dos años mayor. En dos ocasiones salí con él a cenar y platicar.

-Una cita- agregó el empresario.

-NO… por lo menos, de mi parte no lo vi así. Era una cena con un amigo. En fin, el pasado fin de semana me robó un beso.

-¡Su primer beso!- interrumpió Bra.

-Ohhh ya veo… ya tienes novio.

-¡QUE NO TENGO NOVIO! Deja termino de contarte- Trunks tapó su boca con ambas manos en un gesto infantil.

-Bien… él dijo que yo le gustaba, pero no soy tonta, sé que no soy del tipo de mujeres que le gustan. Se lo dije, al verse acorralado me confesó que quiere entrar al gimnasio de mi abuelo Satán, como su discípulo, ya van tres veces que reprueba el examen de admisión y pensó que si fuera mi novio, ya sabes… intercedería por él.

-Ya veo, eso es jugar sucio. Y ¿le vas a ayudar?

-Claro que no, le dejé en claro que no ayudaría a tramposos, por más que me gusten.

-¿Te gusta?- levantó una ceja.

-No, lo dije de manera figurativa. Que humillante, mi primer beso y no fue porque me encuentren atractiva. Bah… no importa, yo no soy como las otras chicas bobas que sueñan con cursilerías.

-Bien dicho, te felicito, así habla una saiyajin.

-Trunks, te escuchaste como mi papá-. Los tres rieron ante la aseveración de Bra.

-¡PAN… ¿PODEMOS ATERRIZAR?!- Trunks gritó a su amiga, quien volaba al lado de él.

La morocha bajó hasta aterrizar en una colina, en despoblado, cerca de la montaña Paoz.

-¿Sucede algo?

-Es lo que te pregunto a ti. Te he notado extraña, digamos inquieta, sé que algo te molesta. Por eso me ofrecí a acompañarte a casa, para platicar a solas.

-No es nada Trunks, yo…

El hombre de cabello lavanda se acercó hasta estar frente a ella, le tomó ambas manos y la miró tratando de leer dentro de sus negros y expresivos ojos.

-Confía en mí. Te conozco, ya sabes que puedes contar con mi discreción.

-Es algo que no se si puedas entender… es algo de mujeres- respondió apenada.

-Mejor aún, conozco de mujeres- dijo presumiendo.

-Ya lo sé, pero lo que me sucede, te aseguro no le ha pasado a tus… amigas.

-¿Cómo por ejemplo…?

-Ellas son más mujeres que yo, ellas tienen encantos.

-¿Y qué te hace pensar que no los tienes? Eres una niña aguerrida, valiente, extrovertida, alegre, sincera, inteligente, fuerte… creo que nunca terminaré de enumerar tus encantos.

-Gracias Trunks por pensar todo eso de mí, pero, tal vez te parezca frívolo, inclusive yo misma me sorprendo preocupándome por una tontería, pero esa tontería se ha vuelto una carga últimamente.

-Nada de lo que pienses es tonto. Y lo que sea quiero ayudarte, las penas compartidas pesan menos. Dime niña, ¿qué te molesta?- preguntó de nuevo con esa sonrisa perfecta, que él sabía nunca fallaba.

Bufó resignada. -Lo diré. Te confieso que es vergonzoso debido a que eres hombre, pero tengo el presentimiento que me comprenderás… Bien, el problema que me aqueja es esto- señaló su cuerpo.

-No entiendo- contestó confuso.

-¡Mi cuerpo Trunks… mi cuerpo! Parezco niña, tú mismo te refieres a mí como niña al igual que mis padres, abuelos y amigos. Lo del beso robado me afectó más de lo que dije, debido a que no me lo dieron por desearlo, me lo dieron para obtener un favor. ¿Entiendes? Es humillante.

Trunks procesó la información, entendiendo al fin el sentir de su amiga.

-Perdón Pan, no pretendía ofenderte al decirte niña, lo digo por cariño. Me doy cuenta que no eres una niña, ya sientes como mujer y yo, que te vi crecer, me cuesta lo rápido que ha pasado el tiempo. Pero quiero que sepas que te entiendo, yo a tu edad me sentía igual, odiaba que me trataran como niño.

-Gracias, no sé si mi cuerpo cambie algún día…

-Estoy seguro de ello, apenas tienes dieciséis. Y en cuanto a tu amigo que te besó, es un idiota, tienes unos lindos labios, si no lo notó, no vale la pena pensar en él.

-Él no me interesa. Lo que me enoja es el desperdicio de mi primer beso. Me temo que tendré el recuerdo de esa sensación por mucho tiempo, no me gustó, no creo que sea un buen besador.

-Pan- soltó sus manos y la tomó de los hombros. -¿Me dejas quitarte ese trago amargo? Los amigos se ayudan… quiero ayudarte.

-¿Cómo?

-¿Confías en mí?

Asintió con la cabeza. Al mirarla a los ojos supo que tenía su aprobación. Sin decir más se acercó con lentitud hasta depositar un suave beso en los labios de la joven. Levantó su barbilla con una mano para tener mejor acceso a la inexperta y suave boca frente a él.

-Imita mis movimientos- dijo en un tono que parecía más una orden que cualquier otra cosa.

Comenzó a besarla con suavidad, saboreando los labios con delicadeza, nunca antes había besado con esa paciencia, al contrario, sus aventuras eran mujeres experimentadas y solía ser apasionado desde el principio con ellas, inclusive salvaje.

Se separaba levemente en ratos, para tomar un poco de aire y continuar con el deleite de ese beso 'amistoso'. En un impulso instintivo la abrazo por la espalda, pegándola hacia su trabajado cuerpo. Pan por su lado, comenzó a imitarlo torpemente, al poco rato sus movimientos se encontraban sincronizados con los de él, sintió la lengua masculina acariciar su labio inferior, acción que ella imitó, haciendo que sin querer, ambas lenguas se acariciaran creando una sensación placentera para ambos, demasiado placentera para unos amigos.

Así duró un rato más ese beso tranquilo y pausado, hasta que el hombre con reticencia lo cortó, dando al final un mordisco a ese labio carnoso que realmente le había gustado probar.

-¿Y bien? Espero haberte dado una experiencia positiva, para que borres de tu mente la anterior-. Sonrió de medio lado disfrutando del sonrojo de su amiga.

-Ajá… fue… agradable… mucho-. Contestó con voz suave, evitando mirar esos ojos azules que sabía la miraban directamente.

-No te preocupes, apenas te estas desarrollando. Vive el momento y disfrútalo, ya verás que dentro de poco tu cuerpo te dará una grata sorpresa-. Le beso la mejilla brevemente.

-Gracias Trunks-. Lo abrazó con fuerza por un par de segundos para luego separase. -Ya me voy a casa.

-Te acompaño, recuerda que prometí acompañarte-. Le dio un último beso casto en los labios para luego agregar. -Recuerda que estoy para ayudarte. ¿Entendido?

-¡Sí señor!- levitó hacia el cielo seguida por él, volaron en silencio hasta su casa. La joven moría de vergüenza, pero no podía negarse que había sido muy placentero, demasiado. Había logrado su cometido, borrar esa horrible primera impresión.


Como que fueron muchos besos es este capítulo. En fin, ya era hora. ¿No creen?