¿Te digo u7889iuio6422367900¿tgryrrt2479'n secreto?

La fiesta ya estaba más en ambiente de cómo que había empezado, la música sonaba a todos los ritmos musicales desde lo más tranquilo hasta la canción de la artista de moda y varias parejas estaban en el centro de la pista mostrando sus mejores pasos de baile y algunos solo tambaleándose de un lado a otro.

Hinata giró su cabeza buscando con la mirada a Naruto que unos minutos antes se había disculpado con ella para ir a lo sanitarios. La mesa en donde estaba esperando se veía repentinamente gigante, había estado tan cómoda charlando con Naruto que no se había dado cuenta de lo que la rodeaba o del muchacho de cabellera azabache que la estaba observando fijamente desde que el modelo se había marchado.

Hinata intentaba ignorar al joven que se parecía e una forma a Naruto solo que este no tenia eso que hacia que Naruto fuera simplemente el,pero mientras más pasaban los minutos más incómoda se sentía, finalmente el joven se puso de pie y dejó de observarla. La chica respiró aliviada de no sentir más miradas de las que estaba acostumbrada.

¿Cuánto tiempo podía tardar un chico en el baño? Naruto seguro llevaba más de cinco minutos y no es como si los sanitarios se encontraran muy lejos de su mesa.

Uno de los meseros se acercó hacia Hinata ofreciéndole una copa de vino la cual aceptó al ver que era de diferente color que el de las demás sobre la charola plateada. Cuando el hombre se marchó dio un trago al dulce vino.

—¿Estás sola? —dijo una voz masculina detrás de Hinata que la hizo atragantarse con la bebida—. Perdone señorita, no fue mi intención —dijo el joven inclinándose hacia ella para darle leves golpes en su espalda.

La mano del joven sobre la piel desnuda de la espalda de Hinata le causó escalofríos por lo que sacudió hacia el frente para que dejara de tocarla. Ella dejó la copa en la mesa y con una toalla blanca de papel se limpió la boca aunque no lo necesitara.

—Descuide, solo estaba ida —dijo intentando escucharse casual y nada nerviosa.

—Es bueno escuchar eso —dijo el joven sonando amable aunque Hinata presentía que solo era una fachada—. Un placer, me llamo Menma —le extendió la mano y ella la estrechó rápidamente.

—Hinata —dijo sin añadir nada más porque ahora que lo tenía de frente si era idéntico al rubio solo tenía como diferencia el color de cabello lo cual podría decirse que solo era una de las pocas cosas que los hacía diferente.

Menma pareció querer decir algo más pero entre ellos dos se formó un incómodo silencio.

— ¿Te gustaría bailar? —Hinata negó manteniendo su rostro serio—. ¿Te molesta si me siento aquí?

Sería demasiado grosero si le decía que en efecto le molestaba su presencia pero solo se limitó a decir.

—Mi novio llegará pronto, si no te incómoda adelante.

Menma observó alrededor buscando a algún chico que se viera lo bastante intimidante pero al no encontrar a nadie accedió a sentarse, en una de sus manos sujetaba una copa con vino.

Hinata lo observó de reojo, el chico estaba ebrio, su ropa estaba un poco desordenada al igual que su cabello y sus labios estaban un poco más que remojados.

Suspiró alejando sus pensamientos de Menma y centrándose en el lugar en donde Naruto había desaparecido, solo deseaba que se apresurara.

— ¿Tus padres están por aquí? —preguntó el chico atrayendo la atención de Hinata nuevamente.

—No, vengo sola —contestó cortante.

— ¿Entonces eres trabajadora del Señor Namikaze? —Menma quería tener un tema de conversación con ella.

—No, como dije estoy con mi novio. Naruto.

El rostro del rubio se tensó al escuchar ese nombre y repentinamente sintió más interés en la joven ojiperla que estaba en su mesa.

— ¿Así que su novia? —murmuró para sí aunque Hinata logró escucharlo—. Dime, ¿De qué lugar Naruto ha sacado a una delicia como tú?

—En primer no soy un dulce como para que me llames delicia y en segundo lugar no te importa de dónde conozco a Naruto, mi novio —remarcó Hinata poniéndose de pie para alejarse de aquel desagradable chico.

—Oh, vamos, primor —Menma se puso de pie rápidamente para impedirle el paso a la muchacha—. ¿De qué agencia de modelos te contrató? Creí que Naruto había aprendido la lección con la otra chica…

— ¿Sabes? —dijo Hinata enfurecida—. No me importa que problemas tengas con Naruto pero son problemas que no me incumben —le sacó la vuelta para poder alejarse de él antes de que se convirtieran en el espectáculo de la fiesta, dio unos pasos y se giró nuevamente hacia Menma que tenía un rostro estúpido bajo esa mascara que había mostrado al acercarse a ella la primera vez—. Solo para aclararte la duda. Yo soy compañera de clases de Naruto, no soy modelo ni tengo millones en el banco, soy su novia, una chica normal —dijo orgullosa cada una de las palabras.

—Eres una zorra, solo estás interesada en su dinero y… —el azabache no pudo terminar porque repentinamente cayó al suelo. Como era de esperarse las miradas ya estaban puestas en ellos dos y ahora en Naruto que había llegado para defender a su chica de una manera un poco escandalosa.

—No pienses si quiera hablarle a mi novia de esa manera de nuevo o te irá peor —dijo Naruto caminando hacia Hinata mientras observaba a Menma en el suelo sosteniéndose la pierna.

— ¿Qué le hiciste? —preguntó la pelinegra mientras veía al chico en el suelo.

—Solo lo golpeé en la pierna, no es nada que no se cure con un yeso —la mirada de sorpresa de Hinata hizo sonreír a Naruto que había llegado molesto al ver como el rubio plastificado le hablaba a ella—. Descuida, es un actor, solo está fingiendo dolor, no lo golpeé tan fuerte.

—Me da igual, se lo merece.

Naruto deslizó una de sus manos por la cintura de Hinata e ignorando todas las miradas y las cámaras listas para disparar la besó cortamente para luego salir de ahí, seguro tendrían problemas después con los padres del muchacho pero no importaba.

Naruto arrojó una piedra al estanque de agua que estaba en una esquina de la casa de sus padres, él y Hinata se encontraban sentados sobre una manta a la orilla del estanque.

—Me toca —dijo Hinata arrojando la piedra que tenía en su mano.

—Lo siento, Hinata —se disculpó Naruto soltando la piedra que había estado a punto de lanzar al estanque—. Te he metido en un problema con…ese.

—No te disculpes. Estoy llegando a pensar que es la única palabra en tu vocabulario —lo golpeó levemente en el hombro con su puño—. Menma estaba ebrio, seguramente mañana tendrá un fuerte dolor en su pierna y no recordará porqué.

—Bien, eso sería gracioso de presenciar —Naruto suspiró y su vista se perdió en el agua.

—Pero, él me dijo algo. Me dijo que de qué agencia de modelos me habías contratado y que si no habías aprendido la lección con la otra chica…

—No puede ser —él se dejó caer hacia atrás sobre la manta, su espalda golpeó el suelo y llevó sus manos a su rostro—. Eso me perseguirá durante toda la vida.

— ¿Qué cosa? —preguntó curiosa, observándolo.

— ¿Recuerdas que te dije que había salido con unas modelos anteriormente? —ella asintió—. Bien pues una de esas chicas era dos años mayor que yo, ella tenía 18 y yo 16, cuando empezamos a salir todo iba bien hasta que llegó Menma, bueno mejor dicho regreso, él es mi hermano gemelo bueno es el pequeño y bueno el con su porte de no me interesa nada llego y la chica se empezó a alejar de mí y cuando menos acordé ella estaba en los brazos de mi hermano —Hinata no sabía que pensar y la expresión de Naruto era de rabia y al mismo tiempo de dolor —, cuando varias personas se dieron cuenta de la diferencia de edad la chica inventó que yo la había contratado para que fingiera ser mi novia y todos le creyeron.

— ¿Porque era bonita y mayor? —preguntó Hinata que ya estaba recostada al lado de Naruto.

—Y porque ya era novia de Menma —continuó—. Un par de meses después regresó conmigo disculpándose y queriendo arreglar todo, pero ya había manchado mi nombre en la agencia. Las agencias suelen ser muy duras y siempre son solicitadas, te siguen todo el tiempo buscándote un error para poder expulsarte y dar paso a alguien más prometedor. En mi caso yo fui expulsado y Menma fue ese alguien más prometedor.

—Eso suena bastante fuerte —dijo Hinata—, es peor que el colegio. Y si de algo sirve, Menma no es nada lindo.

Naruto le sonrió y acarició su mejilla.

— ¿Te digo un secreto? —le susurró sin dejar de acariciar su mejilla.

—Dime.

—Cuando estoy contigo dejo de ser un modelo juvenil, me haces sentir… normal.

—Me alegra saber eso.

— ¿Te digo otro secreto?

—Dilo.

—Me encanta besarte… dijo al mismo tiempo que la tomaba por la cintura y la acercaba hacia el.

Oho si! Por fin… están los sexis hermanos Namikaze… si alguien a leído el libro sabrá que cambie esta parte dela historia pero como dije en un capitulo anterior bueno dados los acontecimientos en el manga en las últimas semanas tuve que cambiar de "villano" bueno sin otra cosa más que agradecerles sus mensajitos los cuales son un motivo de que tenga una sonrisa en mi cara me despido…