Buenos días, tardes y noches, fieles lectoras y lectores, el último capitulo fue muy intenso, intriga, acción, traición y varias bajas, peo esto esta lejos de acabar, e viaje se tornara algo vertiginoso, asi que mantenganse en sus asientos y recuerden que nuestro viaje aun continua mas vivo que nunca.

Nuevamente, aprovecho la ocasión para felicitar a todos mis fieles lectores que se han vuelto complices y aliados en esta aventura (Eyiles Jack, Marowak-Dark, NippyDzk, Wolfito, Otro loco más, Napo-1 y demás que nos acompañan, muchísimas gracias por sus finos comentarios, cada opinion cuenta y vale mucho para este viejo cacomixtle y me incentiva a traer mas obras de calidad).

Continuamos con este viaje, se pondrá mas y mas violento, disfruten la lectura!

Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, fanfic y adaptación, su servidor.


Capítulo 10: Asalto final

Durante un par de minutos, Sweetie contempló el cadáver de Tracker con una sonrisa siniestra y una mezcla de morbo y fascinación, con la misma tranquilidad con la que veía una película. Nunca había tenido que matar a alguien con sus propias patas, pero eso fue toda una nueva experiencia. Una sensación de satisfacción la invadía y presenciar la agonía del chihuahua fue todo un malsano deleite para la caprichosa terrier, un retorcido pero reconfortante espectáculo para su regocijo personal. Estuvo así hasta que oyó un ruido y al voltear vio al agente Bucky, quien estaba en el suelo, tratando de apuntar su revolver en dirección a la cachorra real. Sweetie se acercó y sin esfuerzo le arrebató el arma al pastor inglés, quien la miraba con odio.

-Usted…..es….un monstruo! Como pudo…hacerle eso…a ese cachorro? Solo una cobarde… atacaría por la espalda, usted no es digna de su puesto!–dijo Bucky con lágrimas en sus ojos.

-Sí, es una lástima, se veía que era un cachorro simpático, no lo conocía, pero a final de cuentas, era un PAW Patrol, y no podía dejar que interfiriera con mi planes, ahora que estoy tan cerca de ser la próxima reina, pero no se preocupe, reconozco su labor, así que seré piadosa, y cuando despierte, usted tendrá que obedecerme ciegamente, así que, tome un pequeño descanso –dijo Sweetie, alzando en alto el revólver y golpeó con la cacha del arma al pastor inglés, quien quedó inconsciente. La cachorra guardó el revolver en su mochila y entró al ducto de ventilación, lista para continuar con su siniestro plan, dejando a los dos caninos en esa sala.


-Tracker, que ocurre? Responde! –preguntaba Ryder, pero solo recibía estática. El chico se preocupó al oír que se cortó a comunicación tan abruptamente, y no quería arriesgar a nadie más, pero al pensar que el chihuahua pudiera estar herido, hizo que tomara nuevas decisiones.

-Marshall, Chase! Diríjanse a la segunda planta y busquen a Tracker y a los agentes Bucky y Holmes, presiento que algo malo les pasó, vayan pronto! Y tengan cuidado!

Los dos cachorros asintieron con la cabeza y se dirigieron a donde les indicó su dueño. Chase comenzó a olfatear los corredores para ubicar a su compañero y pudo encontrar el rastro del chihuahua, pero también detectó varios olores conocidos: pólvora, sangre y…muerte. En el trayecto vieron los cuerpos de los tres terroristas, pero decidieron ignorarlos, la prioridad era su compañero. Siguieron el rastro de Tracker hasta que llegaron a la estancia de la segunda planta, y lo que vieron hizo que Marshall y Chase se quedaran petrificados de terror: los dos canes estaban tirados en el suelo, inmóviles y en medio de un charco de sangre.

-Oh no, esto no puede estar pasando –empezó a balbucear Marshall al ver esa escena.

-Marshall, tu revisa a Tracker! Yo revisare a Bucky! –ordenó Chase. El dálmata se apresuró y se acercó al chihuahua para checar sus signos vitales, mientras Chase se acercó al pastor inglés, quien aunque estaba mal herido e inconsciente, aun respiraba. El cachorro policía alemán comenzó a moverlo para tratar de hacerlo recobrar el sentido y averiguar lo ocurrido.

-Agente Bucky! Despierte! Por favor despierte! –decía Case desesperado. Unos segundos después, el pastor ingles comenzó a abrir sus ojos y vio al joven pastor alemán.

-Joven *Coff coff* joven Chase…per…...perdóneme…..por favor *coff coff* esa…..psicópata…usted…usted…tenía razón…fue ella….ella…fue….todo….este tiempo…quien….. *coff coff*…organizó….todo…

-Va a estar bien, donde esta Holmes? Qué paso aquí? –preguntó Chase.

-Holmes…..mi amigo…..murió….y Tracker…..fue…..FUE SWEETIE!...ella….

-Tranquilícese, la ayuda ya viene en camino. MARSHALL, COMO ESTA TRACKER?- gritó Chase, pero solo vio que Marshall observaba al chihuahua y no respondía, así que se acercó a donde estaban los dos cachorros para saber que mantenía tan ocupado al dálmata.

-MARSHALL TE PREGUNTE COMO ESTA TRAC….… -gritó Chase, pero no terminó la frase al ver que Marshall volteaba y la expresión de su rostro era de total tristeza y desolación.

-Quieres decir que esta….? –dijo Chase con un nudo en la garganta mientras veía el cadáver del chihuahua, inerte y sin vida. Sin decir nada, el dálmata se acercó al cuerpo y con su pata derecha cerró los ojos de Tracker. Se levantó e inmediatamente se acercó al pastor inglés para atenderlo. Revisó sus heridas y ladró los comandos de varios artículos médicos que salieron de su mochila y los colocó a su lado para brindarle toda la ayuda médica necesaria al sabueso.

-Descuide, voy a hacer lo posible para curarlo –dijo Marshall con un tono de voz más ecuánime y confiado, aunque podía percibirse la tristeza en su voz. Chase estaba asombrado al ver como el dálmata sabía controlar sus emociones cuando estaba en situaciones tan extremas. Mientras al cachorro paramédico trataba al sabueso inglés, Chase reportó todo lo sucedido a su dueño.

-Ryder, no…..no pudimos.….. no pudimos hacer nada por Tracker…..él está….….muerto –dijo el pastor alemán con tristeza y sus ojos empañados. Chase bajo la mirada al volver a ver el cuerpo del cachorro fallecido y saber que llegaron tarde y no había forma de ayudarlo. El joven rescatista no podía creer lo que acababa de oír: uno de sus cachorros había caído en cumplimiento de su deber, era una notica terrible, y un duro golpe para el equipo.

-Qué….qué fue lo que pasó? –apenas pudo decir Ryder.

-FUE SWEETIE!…ESA PERRA MALDITA LO MATÓ! DEBE PAGAR POR SU CRIMEN! -gritó Chase con lágrimas de odio en sus ojos, y furia en su voz, deseoso de cobrar venganza.

-Tranquilízate Chase, ya veremos la forma de hacerla pagar. Como están Holmes y Bucky?

-Holmes también está muerto; Bucky está herido, pero aún con vida, Marshall lo está tratando.

-Comprendo, que Marshall termine de atenderlo. Avisaré a los demás, y Chase…..espera mis instrucciones, no trates de ir por Sweetie tú solo, si fue capaz de asesinar a Tracker, podemos esperar cualquier cosa de ella, así que repito: no trates de ir por ella solo, entendiste?

-Grrrrrrr! Está bien jefe Ryder, espero instrucciones, cambio y fuera –dijo Chase disgustado.


Ryder entendía el enojo de su cachorro, sabía que Chase ya tenía un mal presentimiento acerca de la terrier, pero nunca imagino que ella sería capaz de cometer semejante crimen. Ahora tenían dos caninos muertos, por lo que la situación había dado un giro inesperado y era necesario planear bien todo, no podía actuar sin antes planificar una nueva estrategia, o de lo contrario se arriesgaban a sufrir más bajas, así que lo primero que debía hacer era comunicar la trágica noticia al resto de su equipo. Tomó su comunicador y llamó a los cachorros restantes.

-Cachorros, lamento informar esto, pero Tracker, y el agente Holmes…..….están muertos –dijo el chico con tristeza. El resto de los cachorros no podían creer lo que Ryder decía, que el border collie y el chihuahua estuvieran muertos, y un sentimiento de tristeza invadió a todos.

-No! No puede ser cierto eso! –dijo Rocky totalmente contrariado casi al borde de llanto.

-Twacker esta…..muewto? Oh no! –dijo Zuma bajando sus orejas y con sus ojos llorosos.

-Pobrecito, era tan buen cachorro –dijo Rubble gimiendo de dolor.

-Tracker!..…..pero…..como….por qué él!? –dijo Skye, quitándose las gafas de vuelo, empañadas por las lágrimas, mientras entraba al castillo.

-Tranquilos todos, a todos nos duele oír esto, pero nos debe de servir de lección: hay que estar atentos, Sweetie esta aprovechado esta situación, así que tengan cuidado, no bajen la guardia.

-Si Ryder, así lo haremos -dijeron todo al mismo tiempo en el comunicador. El joven cortó la llamada, mientras se dirigía hacia la Princesa, quien miro al joven totalmente desconcertada.

-Es cierto eso Ryder? Dos cachorros han muerto?

-Si su Alteza, me temo que Sweetie asesinó a Tracker, y el agente Holmes también está muerto, hay que movernos de aquí, es peligroso quedarnos –dijo Ryder. Los dos jóvenes comenzaron a caminar en dirección al salón principal, cuando vieron una silueta salir de las sombras. Era Sweetie, quien les apuntó con el rifle de asalto de su mochila, obligándolos a retroceder. Llevaba el portafolio con las coronas y su expresión era sombría y siniestra.

-QUIETOS! LEVANTEN SUS MANOS O AMBOS SE MUEREN AQUI!- gritó la cachorra. Ryder y la chica obedecieron mientras Sweetie les apuntaba amenazadora con su arma.

-Sweetie, cariño, por favor, devuelve esas coronas, no te pertenecen! -dijo la princesa suplicante. La mascota real comenzó a reír de manera burlona ante las palabras de su dueña.

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! Eres más estúpida de lo que creí. Acaso no entiendes que es lo que está pasando aquí? Yo fui quien orquestó todo esto: los terroristas, el ataque a la Reina, la bombas, el robo, todo! Y ahora que tengo las dos coronas, no solo gobernaré Barkingburg, sino también Inglaterra, YO SERÁ LA NUEVA REINA, LA TODOPODEROSA REINA SWEETIE!

-Por qué hiciste esto, por qué? –preguntó la Princesa, sin poder creer que su cachorra favorita le estuviera confesando sus siniestros planes de conquista.

-Porque yo soy quien debe gobernar, la corona debe ser para alguien que pueda manejar el reino con pata de hierro, y no estar en manos de una estúpida mocosa que no tiene ni idea del poder que tiene. Yo haré grande a esta nación, sin la reina y sin ti, todos se arrodillarán ante mí, solo que tú ya no estarás para ver esto –dijo la cachorra real mientras apuntaba su arma directo a la cabeza de la Princesa, lista para disparar, cuando la terrier sintió que alguien la embistió: era Skye, quien había regresó al castillo tras encargarse de la última bomba. Al entrar pudo ver a Sweetie saliendo de su escondite, así que decidió seguirla sigilosamente para descubrir lo que tramaba, y sabía que debía actuar antes de que matara a la princesa y a Ryder. La cockapoo derribó a la cachorra real, quien tiró el maletín con las coronas, y las dos hembras comenzaron a forcejear, dispuestas a hacer lo que fuera necesario para proteger lo suyo.

-LARGATE, ESTUPIDA PLEBEYA! –gritó Sweetie enfurecida, mostrando los dientes.

-OBLÍGAME, CACHORRA MIMADA! –gritó Skye, y mordió la pata izquierda de la terrier, quien comenzó a gritar de dolor, y decidió responder la agresión mordiendo la oreja de Skye, quien soltó casi de inmediato a Sweetie. La terrier aprovecho ese descuido y golpeó a la cockapoo en su nariz y luego le empujó, derribándola. Sacó su arma para dispararle, pero en ese instante Ryder disparó al suelo, logrando asustar a Sweetie, quien corrió hacia las escaleras, El joven rescatista corrió para tratar de alcanzarla, pero la mascota real logró escapar por otro pasadizo secreto. Ryder decidió regresar para revisar a la cachorra voladora, quien estaba en el suelo.

-Estas bien Skye? –preguntó Ryder preocupado mientras levantaba a la cachorra. Examinó a Skye y vio sangre escurriendo de su nariz y su oreja.

-Estoy…bien….…..pero Sweetie, escapó, si tan solo la hubiera retenido más tiempo….

-No te culpes, de no ser por ti, estaríamos muertos, descansa- dijo Ryder, y activó el comunicador de su muñeca-. Chase, Marshall! Tengan mucho cuidado, Sweetie huyo en su dirección! Esta armada y es muy peligrosa, no se confíen!

-Entendido, jefe Ryder, nos encargaremos! –dijo Chase, mientras miraba a Marshall. El dálmata había terminado de curar y vendar al pastor ingles, y después le aplicó un sedante.

-Con esto será suficiente para que aguante, descanse agente Bucky, en lo que llega más ayuda médica para atenderlo –dijo el cachorro paramédico al pastor inglés. Guardó sus instrumentos de curación y sin decir nada, se acercó respetuosamente al cadáver del chihuahua.

-Disculpa la tardanza, amigo, RUFF RUFF! BOLSA! -de su mochila salió una bolsa negra con el símbolo de los PAW Patrol en bajorrelieve del mismo color de la bolsa, era el único artículo que el dálmata esperaba nunca tener que usar en una misión. Extendió la bolsa y con cuidado colocó el cadáver de Tracker en su interior, lo acomodó bien y subió el cierre hermético.

-*Suspiro* está listo –dijo Marshall acomodando la bolsa a un lado-, vamos por Sweetie!


Los dos cachorros caminaron por los largos corredores de la planta alta, hasta que llegaron a un amplio salón. Con excepción de algunas armaduras, una enorme alfombra y varias puertas, no había nada más en esa estancia. Sería necesario revisar en todos los lugares posibles.

-Marshall, yo revisare estas habitaciones, tu revisa las del otro lado, y ten cuidado, es peligrosa –susurró Chase. El dálmata asintió con la cabeza y comenzaron a abrir las puertas, las cuales conducían a varias habitaciones, entrando de una por una, pero por más que buscaron, no había señales de la terrier. Los dos cachorros acabaron de revisarlas, sin resultados favorables.

-Trataré de buscar su rastro, tú regresa con Ryder para llevarle el cuerpo de Tracker.

-No creo que sea buen idea, Chase, Ryder nos dijo que no la buscaras tú solo, tal vez si…..…

-SÉ CUIDARME SOLO! NO NECESITO QUE ME CUIDEN LA ESPALDA, Y MENOS ALGUIEN TAN TORPE Y ESTUPIDO COMO TÚ, OBEDECE Y REGRESA CON RYDER! –gritó Chase molesto. Marshall se sintió triste por el comentario de su amigo, pero entendía su molestia, no era fácil para el pastor alemán haber perdido a un miembro de su equipo, así que reprimió las ganas de llorar y decidió respetar su decisión y comenzó a avanzar a la estancia anterior; ninguno se percató que Sweetie estaba observándolos desde una rendija en lo alto. La cachorra preparó su rifle, encendió una mira laser y apuntó directo hacia la cabeza de Chase.

-Muy bien Skye, voy a vengarme de ti, y para comenzar, voy a hacerte viuda, despídete de tu amado Chase! –pensó la terrier mientras afinaba su puntería y esperaba el momento perfecto para disparar a un desprevenido Chase, quien no tenía ni idea de que su vida pendía de un hilo.

Marshall volteó por última vez, reconsiderando la idea de acompañar a su amigo, cuando vio a lo lejos un punto rojo que apuntaba directamente a la nuca del pastor alemán. El dálmata supo en ese momento que la vida de su amigo estaba en riesgo y corrió lo más rápido posible. Chase aún no se había percatado del riesgo y miró enfadado al dálmata por desobedecer sus órdenes.

-MARSHALL! TE DIJE QUE …..

-CHASE, CUIDADO! -el dálmata sabía que no había tiempo, así que se abalanzó sobre el pastor alemán en el justo momento en que la terrier disparó, usando su cuerpo como escudo canino. Derribó al cachorro policía, pero afortunadamente logró salvarlo. Chase comprendió lo que pasó y se levantó inmediatamente, listo para repeler la agresión.

-Rayos! Fallé, dálmata estúpido y entrometido! –dijo Sweetie. Chase alcanzó a oír lo que dijo la cachorra real y logró ubicarla. Aun enardecido por la muerte de Tracker y al ver al dálmata en el suelo, el pastor alemán sintió como el odio crecía en su interior. Quería despellejar con sus propias patas a quien se atrevió a herir a sus amigos y miró en dirección a la rendija, sus ojos reflejaban una furia tan grande que incluso la cachorra real se sintió intimidada.

-RUFF RUFF, RIFLE! -de su mochila sacó un rifle de asalto Sabre XR15A3, divisó la rendija donde estaba Sweetie y comenzó a disparar, gritando lleno de furia. La terrier apenas pudo huir antes de que los disparos del arma de Chase despedazaran el ducto de ventilación y logró alcanzar la salida para desaparecer después por otro pasadizo secreto, mientras pensaba en su próxima maniobra. El cachorro disparó hasta vaciar el cargador de su arma. Una vez que terminó, usó sus gafas infrarrojas para ver si localizaba rastros de la mascota real, pero pese a la destrucción ocasionada, no había señales de la cachorra, por lo que supuso que huyó.

-Demonios, esa miserable de Sweetie escapó, pero la próxima vez no tendrá suerte –pensó Chase, bajando su arma. De pronto, recordó a Marshall, y se dio cuenta que de no ser por la intervención del dálmata, ahora estaría muerto. Regresó para revisar a su amigo y disculparse.

-Marshall, salvaste mi vida, perdóname….yo…no debía gritarte así, yo…. –dijo Chase acercándose a su amigo, pero dejo de hablar cuando se percató que el dálmata no reaccionaba. Un escalofrió recorrió el cuerpo del pastor alemán, se acercó al cachorro y lo volteó. Fue entonces que vio un agujero en donde debía estar su ojo derecho, y un charco de sangre que poco a poco crecía. En ese momento el miedo se apodero de él y temió lo peor.

-MARSHALL, estas bien amigo? Respóndeme, por favor… NO ME DEJES AMIGO, REACCIONA, MARSHAAAAAAAALL!-

Por un momento, el pastor alemán pensó en que podría hacer, y lo primero que pensó fue en llamar a Ryder, oprimió su placa y grito con desesperación.

-EMERGENCIA! CACHORRO HERIDO! MARSHALL CAYÓ, REPITO, MARSHALL CAYÓ!