¡Hola! Aquí os traigo un capítulo más de la historia.
Es un capítulo corto y me odiaréis por cortarle ahí pero era necesario.
Es el penúltimo capítulo de la historia y si os gusta y tiene tan buena aceptación como han tenido los demás, subiré el próximo en unos días.
Espero que lo disfrutéis.
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Bella estuvo todo ese día trabajando y cuando su turno terminó cayó rendida en una de las camas de las habitaciones de descanso que tenía el hospital. Cuando despertó ya pasaba del medio día del domingo. Se dio una ducha, se cambió el pijama por su ropa de calle y bajó a la cafetería a comer algo. Antes de irse a casa pasó por la habitación de Sienna, quería ver cómo estaba.
La escena no era muy agradable. Edward estaba sentado a un lado de la cama acariciándola mientras que en el otro estaba Irina haciendo lo mismo, pero ninguno consiguió su propósito que era que Sienna dejase de llorar.
Bella se adentró en la habitación sin pedir permiso y dejando su bolso a los pies de la cama comenzó a hablar.
-Hola señorita Sienna. Un importante doctor me ha dicho que te has portado genial y que has estado en un quirófano- dijo sonriendo.
-Bella- dijo la niña llorando aun.
-Pero si has sido toda una valiente entrando al quirófano, ¿por qué lloras ahora cariño?- le preguntó con ternura.
-Duele- dijo simplemente.
-A ver ¿dónde te duele? Ya sabes que yo soy médica y puedo hacer que el dolor se vaya rápidamente- la aseguró guiñándola un ojo.
La niña se limitó a señalar sus piernas, las cuales estaban escayoladas.
-Vamos a ver- dijo poniéndose unos guantes para hacerlo más real.
Bella la acarició las piernas por encima de las escayolas con cuidado. Poco a poco fue subiendo sus caricias hasta que terminó acariciándole el cuello.
-¿Mejor?- la preguntó sonriendo.
-Sí- dijo la niña sin llorar.
-Me alegro. Mira Sienna este es mi número- dijo dándole una tarjeta con el número de móvil personal- si te duele otra vez les dices a tus papis que me llamen y yo vengo ¿vale?-
La niña asintió con la cabeza mientras miraba la tarjeta.
Se despidió de ella dándola un beso en la cabeza y antes de salir de la habitación tanto Irina como Edward le dieron las gracias.
Sienna estuvo en el hospital durante dos semanas. Ella fue a verla muchos días pero no siempre coincidía con Edward. Aun así cuando coincidían estaba Sienna y no era el lugar adecuado para hablar, así que simplemente lo dejaron pasar.
Había pasado más de un mes desde el accidente cuando Bella comenzó a tener problemas para aguantar sus guardias. A las 3 de la mañana comenzaba a entrarle un terrible cansancio que en algunas ocasiones le había hecho hasta dar cabezazos mientras atendía a algún paciente. Cuando tenía turno de mañana la cosa era algo mejor pero también continuaba extremadamente cansada y buscaba cualquier rato libre para sentarse.
Ese viernes libraba tanto ella como Alice. Así que después de desayunar salieron a correr por la urbanización en la que vivían. Llevaban solo dos vueltas a la manzana cuando Bella comenzó a sentirse mal, perdió fuerza en las piernas, la visión se le nubló y le costaba respirar. A todo esto debía de añadir una profunda sensación de mareo que la obligó a sentarse en la acera.
-¿De verdad estás mal?- le dijo Alice.
-En serio Alice, no estoy diciendo esto para librarme de correr. Me encuentro fatal- dijo con la cabeza entre sus rodillas.
-Vamos al hospital. Vamos a hacerte unas pruebas, quizás solo sea una bajada de azúcar pero así nos quedamos tranquilas.
Bella no protestó contra Alice, porque sabía que no iba a servir para nada, igual que esas pruebas, ella estaba sana por completo.
Finalmente Alice le sacó sangre y la llevó a analizar pidiendo una analítica completa.
Ese día tuvieron que cambiar el deporte por una tarde de películas en el sofá.
Al día siguiente cuando Bella entró en su despachó tenía un papel con los resultados de sus pruebas encima de su mesa.
Leucocitos: 8.000/ ml
Hematíes: 4.900.000/ ml
Plaquetas: 400.000/ml
Glucosa: 75 mg/dl
Creatinina: 0.8 mg/dl
Todo está normal pensó Bella con alivio. Seguidamente giró la hoja para continuar leyendo la analítica completa que su amiga se había empeñado en pedir.
GCH en sangre: positivo
-¡Joder!- dijo Bella revisando la analítica completamente de nuevo.
Sin poder creérselo fue hasta el almacén y cogió una prueba de embarazo con orina. Que el resultado en GCH fuese positivo casi siempre era señal de un embarazo pero para asegurarse completamente fue al baño y orinó en un vaso donde posteriormente introdujo el palito.
Encerrada en un cubículo del baño del hospital, a las 7 de la mañana, un sábado no era como Bella se había imaginado que se enteraría de que estaba embarazada.
Se supone que estaría en su casa, en su baño, estaría deseosa de que aparecieran las dos rayitas y Edward estaría a su lado esperando el resultado. Sería un embarazo buscado y no por azar.
Cuando pasaron los 5 minutos Bella miró el palito y dos rayas rojas marcaban un resultado claramente positivo.
Saliendo del baño lavándose las manos, se miró en el espejo y dijo.
-Ahora sí que tenemos que hablar Edward- dijo antes de soltar un profundo suspiro.
Ese día Bella no tenía la cabeza en su trabajo y sus compañeros se dieron cuenta. Cuando salió de trabajar llamó a Edward, hacia meses que no marcaba ese número cuando antes solía hacerlo casi a diario.
-¿Sí?- contestó él al segundo tono.
-Edward- dijo a modo de saludo Bella.
-¿Bella?- preguntó sorprendido.
-Sí-
-Dime- le dijo Edward aun sin creerse que después de tantos meses esté hablando con ella por teléfono.
En ese momento todo el valor que llevaba intentando darse a sí misma durante todo el día se esfumó.
-Yo… solo quería… me gustaría poder ir un día a ver a Sienna. Si no te molesta- le dijo nerviosa.
-Oh no, para nada. Ven cuando quieras, es verano y Sienna no tiene colegio así que está en casa la mayoría del tiempo.
-Estupendo. Iré mañana entonces.
-Vale, hasta entonces- dijo Edward aun sin querer cortar la comunicación.
Bella colgó y se montó a su coche asegurándose de que al día siguiente tendría que tener valor para hablar claramente con él. Ya no solo se trataba de que ella quisiera retomar su relación si no de que en unos meses nacería un bebé de ambos.
Bella sonrió ante la palabra bebé, era la primera vez que se imaginaba a su pequeño bebé.
¡Ella iba a ser madre por dios!
Al día siguiente cuando Bella fue a la que durante casi un año fue su casa no pudo evitar mirarla con nostalgia. Los nervios se apoderaron de ella cuando iba a llamar al timbre pero no le sirvió de nada estar nerviosa porque quien abrió la puerta fue Esme.
-¡Bella cariño cuánto tiempo!- dijo abrazándola.
-Esme- saludó Bella devolviéndola el abrazo.
-Ven pasa, Edward me había avisado de que vendrías.
-Oh sí, ¿él no está?- preguntó curiosa.
-No. Ha salido a hacer no se qué de un nuevo documental-
Ese hecho desmoralizó un poco a Bella, ¿a caso Edward no tenía las mismas ganas de verla que ella a él?
-Hola Sienna- dijo Bella entrando al salón.
-¡Bella!- sonrió la niña sentada en el sofá.
-¿Qué tal estás cariño?- preguntó acercándose a ella y dándola un beso en la mejilla.
-¿Bien? Mira cuanto poco queda para que pueda andar yo solita- dijo señalando un calendario donde faltaban dos semanas para que la quitasen las escayolas.
-Eso está genial- le sonrió.
Esa tarde estuvieron jugando al parchís, con la play y por último leyendo hasta que Sienna comenzó a dormirse y Esme la llevó a su habitación. Al entrar la niña pidió a Bella que se quedase con ella y eso hizo. Esme salió de la habitación y Bella se quedó sorprendida por el cambió que había dado ese cuarto. Antes solo tenía una cama y un armario con poca ropa para la niña. Ahora la habitación tenía todo tipo de muebles, ropa y juguetes y las paredes estaban pintadas, otra novedad.
Sienna le obligó a que se tumbase con ella en la cama y que le contase historias de médicos dijo haciendo reír a Bella. Bella comenzó a inventarse una historia pero cuando llevaba casi 5 minutos hablando notó como la respiración de la niña había cambiado y ya estaba dormida. Besándole la frente se levantó de la cama y salió hacia el pasillo.
La puerta del que fue su dormitorio estaba abierta, la curiosidad le pudo y tuvo que entrar.
Si en el cuarto de Sienna se había sorprendido por todos los cambios, en este se estaba sorprendiendo de ver todo igual a como ella recordaba. No queriendo arriesgarse a ser pillada husmeando bajó al piso inferior donde tampoco había nadie.
-¿Esme?- preguntó una vez estuvo en el salón.
-Se ha ido- respondió una voz a sus espaldas.
-Edward- se giró a mirarlo sonriente Bella. Conocía todos los rasgos de Edward, de su pareja, pero ahora le miraba con otros ojos. Ahora era el padre de su hijo, y eso le hacía si cabe mucho más guapo y atractivo.
-Hola Bella- respondió con una sonrisa entrando al salón desde el jardín que era donde estaba Edward antes -¿qué tal Sienna?
-Está bien, está dormida- respondió.
-Sí, últimamente no para de dormir, los calmantes la dejan agotada.
-Sí, ya me imagino.
Un silencio tenso se instauró entre ellos. Bella se decía a sí misma que este era el momento de hablar y Edward no paraba de pensar en cómo empezar a hablar para decir a Bella lo que llevaba pensando varios meses.
-He preparado la cena- dijo Edward.
-No tenías por qué hacerlo- dijo Bella caminando hacia la cocina.
-Está en el jardín Bella- le dijo Edward riendo para que cambiara de rumbo.
Cenaron hablando sobre cómo había sido la recuperación de Sienna estas semanas, al parecer no era una niña dócil en cuanto a guardar reposo se refiere. La cena se iba acabando y Bella cada vez estaba menos atenta a la conversación pensando en lo que venía. Edward notó el cambio de actitud de Bella y se adelantó.
-No Bella- dijo tajante.
-¿Qué?- preguntó Bella extrañada.
-Noto que estás intentando acabar la conversación, mirando el reloj, nerviosa… estás contando los minutos para irte pero antes de que te vayas quiero hablar contigo. Sabes que tenemos una conversación pendiente.
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¿Qué van a hablar ahora? Hagan sus apuestas.
Bien como ya sabéis review es igual a adelanto.
He ampliado el final de la historia con un epílogo, así que queda otro capítulo y el epílogo.
Antes de despedirme quiero aclarar dos cosas:
La primera es que yo no tengo beta, por lo tanto intento revisar mi ortografía varias veces antes de subir el capítulo pero siempre se me puede colar algún error.
La segunda, también relacionada con la ortografía, es que en el lugar donde yo vivo en España somos laístas. Esto quiere decir que ponemos la donde se debe poner le. Para mí esto es un verdadero hándicap porque a mí no me suena mal decir ''la dije'' en vez de ''le dije'' o ''la regalé'' en vez de ''le regalé''. Así que pido perdón por el laísmo pero no puedo evitarlo, lo intento corregir pero alguna vez puede que no vea el fallo porque repito, a mí me suena bien.
Me despido de vosotros por ahora, como he dicho antes cuantas más reviews y favoritos reciba, antes publico el siguiente capítulo y además os compenso con un adelanto por vuestro review.
Nos leemos, Bella Bradshaw.
