Capitulo 10: "Recuerdos"
En lugar de preocuparte innecesariamente por el pasado, aprovecha para usar toda tu capacidad. Recuerda, el presente es hijo del pasado y padre del futuro.
Kagome no supo, que, hacer al ver a Inuyasha, a unos metros de ella. Era como si le preocupara que él la viera. Pues temía que Inuyasha no la recordara.
"¿Por qué me preocupa… que me vea?" –se dijo mientras unos recuerdos volvieron a su mente… el día en que "tuvieron su cita…"
-:-:-:-:- Flas Back -:-:-:-:-
Luego de un rato los dos muchachos se sentaron en el risco que tenían como paisaje con vista a la luna y el mar…
- ¡¡Jajajajajajaja!! –los dos chicos reían al recordar cómo se avían conocido.
- ¡¡¡JAJAJA!!! Si la verdad nuestro encuentro fue muy gracioso –dijo Inuyasha mirando a Kagome mientras reía.
- Sí… ¡ah! por cierto, te traje tu chaqueta creo que la deje en el auto. –Indico Kagome.
"Pero… si le doy su chaqueta… ya no abra motivo para… que nos sigamos viendo…" –Pensó sumisa en sus pensamientos.
- Te ayudo atraerla. –sugirió Inuyasha interrumpiendo los pensamientos de Kagome, se irguió al lado de ella y extendió su mano hacia ella.
- ¿Eh…? sí, claro –respondió la muchacha y tomo la mano de Inuyasha, entonces cuando ya se estaba poniendo de pie tropezó hacia Inuyasha y los dos cayeron al suelo con Kagome arriba de Inuyasha. Quedando en una posición incómoda… casi tocando sus labios y…
-:-:-:-:- Fin Del Flash Back -:-:-:-:-
Aun teniendo la vista fija en cierto piloto que acababa de bajar de su limosina con su mecánico seguía recordando, pero no por mucho ya que Sango la saco de sus pensamientos moviéndola un poco, de un brazo.
- Ven, Kagome, vamos a saludar a Inuyasha –dijo jalándola de un brazo para que caminara mientras sonreía abiertamente.
¡Kami! Aparentemente Sango también había notado la presencia de Inuyasha. Kagome parpadeo un par de veces tratando de procesar lo que la jefa de revista había dicho. ¿Escucho bien? ¡¿Había escuchado bien?! Ya se comenzaba a desesperar, sus pierna no le respondían y ¡Sango la estaba llevando cerca de Inuyasha! Trago con fuerza y sintió una gotilla de sudor rodar por su sien.
- ¡Sango! ¡No, no, no! ¡Mejor no! –dijo tan rápido y nerviosamente que Sango volteo para mirarla con una ceja levantada.
- ¿Por qué no? –pregunto extrañada de su comportamiento.
- Es que… yo…
"¡rayos! ¿Qué digo?" –se pregunto mordiéndose la uña del dedo pulgar. Y de la nada una escusa boba, pero rápida ilumino su mente.
- ¡Tengo que ir al baño! –se excuso sonriente y levantando el dedo índice. Sango frunció un poco su ceño no creyendo la excusa de Kagome y la observo fijo a los ojos poniendo más nerviosa a Kagome, de lo que ya se encontraba.- ¡pero iré rápido! Lo prometo, voy y vengo, enseguida ¿sí?
- Mmm… Está bien –respondió de mala gana.- si no hay de otra… iré sola
- ¡Sip! –asintió, mostrando todos sus dientes blancos. Sango la soltó de su agarre y la vio alejarse. Kagome aun seguía sonriendo, pero cuando volteo para marcharse, su sonrisa desapareció.
"lo siento Sango… pero… tengo miedo que no me recuerde… –declaro caminando al baño del lugar.- pero… ¿Por qué debería de temer?... ¡ay! No me entiendo… ni yo misma"
Solo con ver a Inuyasha, Kagome pudo volver a sentir esa emoción por verlo, pero todo eso se esfumo cuando recordó… que hace ya dos años que no se veían… y todo porque él aun salía con su novia. Pero ahora nada le impedía estar con él… aun que, ella no podía ir así como sí nada. Inuyasha, según Sango aun estaba muy dolido por su muerte, tanto como para dejar las carreras que él tanto amaba… no, sinceramente, no podía ir así como si nada.
&&&&&&&&&&&&
Inuyasha se encontraba junto con Miroku, quien charlaba amenamente con una joven que parecía presumirle algo, cosa que el mecánico no pudo dejar pasar. Suspiro sintiéndose un verdadero idiota ¿Qué rayos hacia ahí? ¡Y más! ¡Pareciendo ser un melancólico que no soltaba el vaso! Arrgg… rechino los dientes y bajo un poco mas su cabeza… hasta el mismo se tenía lastima. Levanto un poco su cabeza y observo la copa que estaba por la mitad de bebida. Ese licuado frutal con alcohol, sí, que era bueno. De repente se vio reflejado en la bebida y… de la nada se imagino a Kikyuo.
-:-:-:-:- Flash Back -:-:-:-:-
Como era de costumbre, Miroku lo había dejado solo en medio del boliche por ir a buscar a alguna compañera. Maldición, estaba cansado de siempre lo mismo. A regañadientes salió del lugar que estaba por rebalsar de gente. ¡Como odiaba cuando no podía caminar por un lugar! Empujando a el que se le cruzase por el camino salió del boliche y respiro una gran bocanada de aire. Bien eso, si, era vida. La calle se encontraba vacía y esa noche no hacia ni frio ni calor, estaba perfecta. Con una semi sonrisa en sus labios comenzó a caminar por el lugar hasta que por primera vez en mucho tiempo notaba que existía una plaza en frente del boliche en donde tantas noches habían asistido. La observo un rato y se decidió a ir a visitar aquella plaza.
Se encontraba vacía al igual que toda la zona. Bueno estaba bien porque no quería tener que cruzarse a nadie ya que no estaba de humor pues aun quería moler a golpes a cierto mecánico que lo había abandonado ¡sabiendo que odiaba tener que estar saludando y fingiendo interés en la conversación de una mujer que no tenía ni la menor importancia! ¡Feh! Miroku, estaba loco si él pensaba que Inuyasha aria eso. Una brisa meció sus cabellos con fuerza y los enmaraño tapando su rostro, con un gruñido de disgusto se acomodo el cabello y cuando enfoco su mirada al frente noto que una mujer se encontraba sentada sola en la banca de esa plaza.
- Una mujer… -musito. Cerró sus ojos y termino de acomodar sus cabellos.- ¡feh! No tengo ganas de ver a ninguna mujer y fingir que la escucho… mejor me voy a mi auto –se dijo caminando hacia la mujer. Pues recién ahora notaba que si conocía esa plaza… pero no la reconocía de noche. Su auto se encontraba al otro lado del lugar y sí ó sí debería pasar por un lado de esa mujer. Con un bufido trato de ignorarla, cuando paso por un costado de ella. Lo único que esperaba, era, que esa mujer lo ignorase y él pasara inadvertido… pero no se esperaba que ella volteara y le sonriera… provocando que su corazón se acelerase sin medida…
Era hermosísima…
- Hola… -saludo aun sonriendo, con amabilidad. Inuyasha parpadeo confuso, pero des pues de un rato cobro la cordura y la saludo con recelo:
- Hola. –dijo seco.
- ¿Estas solo? –pregunto la muchacha.
- ¡Keh! Así parece –respondió de mala gana, recordando a Miroku y su acoso a las mujeres.
- Jajaja…
- ¡De que te ríes!
- Jajaja… disculpa, pero no pude evitarlo pusiste una cara muy chistosa –afirmo limpiándose las lagrimitas de sus ojos.
- ¿Así?… pues a mí no me parece gracioso… -y esto último lo murmuró por lo bajo.
"¡¡QUE TU AMIGO TE HAYA ABANDONADO POR IR DETRÁS DE UNAS MUJERES!!" –grito en su mente, mientras volteaba su cabeza para un lado.
- ¿Estás bien?
- ¿Eh…? Si, ¿Por qué lo preguntas?
- Porque sentí como si estuvieras molesto por algo… -inquirió sorprendiendo a Inuyasha, haciéndolo levantar sus cejas.
- ¡Feh! Tú también estarías molesta… ¡¡si tu amigo te deja por ir detrás de unas mujeres a quien sabe donde!! –replico Inuyasha furioso.
- Jajaja ahí está esa cara otra vez –rio la joven señalando el rostro del piloto.
- Sigo sin verle la gracia.
- Jajaja perdón, está bien… y ya que estas solo ¿quieres sentarte conmigo? –dijo señalando el lugar vacio, con la palma de su mano.
Inuyasha, dudo, un poco ante la invitación de la joven y con su ceño fruncido asintió, sentándose en el lugar que ella le indico. Después de un rato comenzaron a dialogar de cualquier tema, riendo de cada tontería que decía el otro. El piloto quedo impresionado ante la mujer que tenia a un lado, era bella, hermosísima, tenía la piel blanca como la nieve, el cabello largo y lacio hasta un poco mas debajo de la cintura. Ojos chocolates con un opaco singular, pero igual de bellos que ella. La charla que tuvieron comenzó a expandirse más de lo que ellos hubieran imaginado…
- Jajaja ¿de verdad te sucedió eso? –pregunto divertida.
- ¡Sí! Es verdad, me golpee la frente con una rama por perseguir a ese estúpido gato –replico con emoción, terminando de narrar su anécdota.
- Ay que gracioso jajaja…
- Sí… ¿notaste algo?
- Mmm… no ¿qué?
- Estamos hablando hace rato y todavía no se tu nombre…
- ¡Si, cierto! Bueno mi nombre es Kikyuo One Sama… mucho gusto ehh… -dijo estirando su mano para estrecharla con Inuyasha.
- Inuyasha Taisho… mucho gusto –respondió recibiendo la mano de la joven. Estuvieron un momento tomados de la mano, mientras que se miraban con una pequeña sonrisa. Kikyuo sintió la calidez de Inuyasha y observo sus manos que aun seguían estrechadas… se sentía tan bien… él era tan cálido… y…
Noto que sus manos estaban desde un buen rato estrechado e Inuyasha sintiéndose totalmente estúpido soltó con rapidez la mano de Kikyuo sonrojándose levemente. Ella le sonrió y él desvió un poco su rostro tratando de ocultar su sonrojo ante la chica que no dejaba de sonreír.
- Lo… lo siento –exclamo Inuyasha sintiéndose completamente nervioso.
- Esta bien –respondió sonriendo.
Continuaron hablando tratando de restarle importancia al asunto. Su conversación se volvió a expandir y sin darse cuenta ya se había hecho muy tarde. Tanto como para que en el horizonte de las montañas se notara que el sol se estaba aproximando. Kikyuo e Inuyasha se percataron de eso y él se ofreció a acompañar a Kikyuo hacia su auto ya que sin darse cuenta esa mujer le hizo sentir algo que él ya había dado por muerto y eso era…
- Gracias por acompañarme…
- No está bien… bueno… esteee…
Kikyuo sonrió con ternura y lo observo mientras el sin percatarse de su acción bajo su cabeza quedando cabizbajo ante la modelo que, no pudo evitar sentir ternura por el joven que tenía en frente. Él había sido tan amable y diferente a todos los demás, que sin darse cuenta envolvió su corazón que se encontraba gélido en medio de la nieve de sus sentimientos. Era apuesto y galante, como ella creía que sería su hombre perfecto. Sin poder evitarlo, se coloco de puntitas de pie y poso sus manos en el amplio pecho del hombre que la observo expectante y con los ojos bien abiertos ¿ella planeaba besarlo? Se pregunto viendo como paulatinamente ella se acercaba cada vez más a él. Ella cerró sus ojos y lo beso. Inuyasha sintió como los latidos de su corazón golpeaban en su pecho y se hacían notorios tanto como para sentirlo palpitar con solo tocar el pecho del piloto. Eran suaves y algo fríos, pero sentía como un sabor inigualable envolvía su ser. Al igual que ella cerro sus ojos y la abraso envolviéndola en sus brazos mientras aun se besaban…
-:-:-:-:- Fin Del Flash Back -:-:-:-:-
Podía verse reflejado claramente en el líquido de esa bebida junto con Kikyuo y su primer beso. Suspiro y se recostó un poco más en la barra del pequeño bar en donde se encontraban. Cerró sus ojos tratando de olvidar esa melancólica sensación y no podía, hasta que escucho la inconfundible voz de su amiga.
- ¡Hola Inuyasha! –saludo por detrás de él. Volteo con una sonrisa baja y la observo mientras ella continuaba hablando.- no sabía que también te habían invitado a esta fiesta.
- Hola Sango, si me invitaron a esta fiesta pero… -hizo un gesto indiferente con su mentón hacia donde se encontraba Miroku- no pensaba asistir.
Sango rio por lo bajo y hablo con una gran sonrisa. Al menos ese mujeriego había hecho algo bien: había sacado a Inuyasha de su depresión.
- Miroku te obligo –rio feliz por la noticia.
- Sí, yo no pensaba venir, pero él me obligo –mascullo con sorna.
- ¿Y en donde se encuentra, ahora? –pregunto Sango, pues aun no se había percatado de la presencia de dicho mujeriego.
- Aquí estoy, Sanguito –apareció con los brazos abiertos como, para recibirla en un cálido abraso. Al notar que Sango no hizo nada para caer en sus brazos más que sonrojarse, se acerco a ella y la tomo de las manos.- estas tan hermosa como un rayo de luna…
A Sango se le tiñeron sus mejillas de un fuerte rojizo, satisfaciendo al mecánico que sonrió con arrogancia.
- Gra… gracias, tú… también te vez muy apuesto –respondió ante el alago con dificultad, desviando su mirada para otro lado.
- Tu belleza me agobia… -alago acercándose cada vez mas peligrosamente hacia la chica que sentía los latidos de su corazón en el tímpano de su oído.
Pero toda esa magia no duro mucho…
- ¡ESO MISMO NOS DIJO A NOSOTRAS TRES! –replico la voz chillona de otra mujer por detrás de Miroku. Sango frunció levemente su seño y miro por uno de los hombros de Miroku, pues esté le obstruía el paso y la acorralaba contra la barra del pequeño bar. Inuyasha ignoro la dramática escena que comenzaba a empezar y tomo otro trago de su bebida mientras que movía su cabeza en forma negativa.
- ¿Eh? –murmuró la jefa de revista observando a las mujeres. Eran tres jóvenes de no más de veinte años de edad, cada una con una belleza formidable. Con gran razón ese mecánico mujeriego había cortejado a cada una. Frunció con cólera su cejo y miro a Miroku con un gran odio.
- ¡Él, nos dijo lo mismo a las tres! –chillo lo otra chica que se encontraba del lado izquierdo. Sango sintió como el odio iba creciendo cada vez más y mas.
- A mi me dijo que era como una estrella fugaz.
- Y a mí que era igual de bella que un diamante rubí…
- ¡NO, ESO ES MENTIRA, YO NO LAS CONOZCO! –se excuso haciendo un movimiento con sus manos para que ella se detuviera.
Y a Sango le dijo que su belleza lo agobiaba. ¡Ese mecánico de porquería, no tenía cara! ¿Cómo se le ocurría decir cada cortejo distinto a cada chica que se le cruzaba? Pero que más se podía esperar de ese mujeriego. Desvió su mirada de las tres jóvenes y lo fulmino con la mirada a Miroku que sintió como su alma se iba de su cuerpo y ni volvía. Podía ver claramente el fuego de sus ojos castaños. Trago saliva con fuerza y la observo con un gran temor.
- ¡Vamos nos Inuyasha! –gruño Sango arrastrando a Inuyasha hacia otra parte del boliche. Inuyasha se tambaleo y tiro su vaso, pues se encontraba bebiendo cuando Sango lo arrastro por uno de sus brazos.
- ¡Hey, espera Sango! ¡No, no me jales! ¡Hey espera!
- ¡Sango espera, Sanguito! –grito el joven mecánico siguiendo a la muchacha que ya tenía bastante carrera avanzada. Mucho no pudo avanzar, pues las jóvenes que se encontraban a un lado de él y en un abrir y cerrar de ojos se encontraban al frente de él.
- Así que, ahora, no nos conoces ¿eh? –dijo con sarcasmo una de las tres jóvenes.
- Eh… ¡no, no es lo que piensas, Eri!
- ¡YO NO SOY ERI!
¡¡PLASF, PLASF, PLASF!! Se escucho el estrepito sonido de una mejilla azotada por tres pequeñas pero pesadas manos. Miroku quedo atontado mientras las jóvenes se marchaban, pero se trato de reponer al verlas alejarse de su lado y abandonarlo allí enfrente de miles de pares de ojos.
- ¡¡Y no vuelvas a acercarte!! –gritaron las tres al unisonó.
- ¡Pero, chicas…!
¡¡¡PLASF, PLASF, PLASF!!!
- ¡¡Y NO NOS DIRIJAS LA PALABRA!! –y así se marcharon, dejando en el suelo del lugar a un muy golpeado mecánico.
&&&&&&&&&&&&
Kagome se encontraba en el baño del boliche observándose en el espejo del baño. Estaba sumisa en sus pensamientos mientras que trataba de ordenar su mente de los sentimientos que la embargaban. Podía ir a verlo o saludarlo, pero… y si no la reconocía… eso sí sería muy duro para soportar. Ella aun sentía algo por él, pues desde esa cita no había salido con ningún hombre. Si había salido y conocía a hombres y todo, pero no se había sentido como se sentía junto a Inuyasha. Las cosas con él eran muy distintas a las que se creaban con otros hombres, pues de él ella se había enamorado. ¡Rayos! ¿Por qué jamás fue a verlo aunque sea una sola vez? Bueno eso también era su culpa por ser una chica temerosa pero y si iba a su casa, ¿Qué le diría? No tenían tanta confianza como para que ella lo valla a visitar sin invitación alguna.
- ¡Ay…! ¡Parezco tonta! –Se regaño- sintiéndome mal por, alguien que ni siquiera llegue a conocer bien… -se lamento con tristeza.
Pero es que el corazón no elije de quien enamorarse y ese era el problema de Kagome, ella se había enamorado de él sin siquiera conocerlo y no lo tenias que conocerlo mucho para enamorarse de él, era feliz conocerlo y Sango le había hablado tanto de él que, sin siquiera saber quién era o como era, ella se enamoro de él. Uyyy, ella y su maldito corazón. Salió del baño de mujeres suspirando por lo bajo. No era posible que estuviera sufriendo por él sin siquiera pasar algo entre ellos dos.
Camino por un pacillo que llevaba a la entrada del boliche. Resignada ya a no querer verlo. Tenía en mente no cruzarse con él ó al menos esquivarlo si lo veía cerca. Pero todo eso se fue al igual de cómo vino. Simple y rápido. Su corazón dejo de latir al verlo sentado en una mesa junto a Sango. Pudo ver como ella hablaba y sonreía amistosamente mientras él asentía o solamente la escuchaba afirmando con un "sí" o un "no". Todo a su alrededor pareció detenerse y solo tener la vista fija en el hombre que se encontraba a unos metros de ella. Trago saliva con fuerza sintiendo que le era difícil tragar por los nervios. Sus manos le sudaban y sus sentidos se vieron enfocados exclusivamente en el piloto.
- Inuyasha… -susurró, con temor a ser escuchada por él. Observo para todos los lados tratando de ver si alguien la había descubierto y para su suerte, nadie parecía conocerla. Bien, ahora solo debía saber que hacer… ¿y que debía hacer…? ¿Ir a saludarlo, acaso? ¿Desaparecer? ¿Huir…? ¡¿Rayos, que demonios debía hacer?! No… era mejor no acercarse y evitar una gran vergüenza. Sino la reconocía ¿qué aria? No soportaría quedar mal enfrente de él. Y los nervios de volverlo a ver, a muy seguro le irían encontrar de su voluntad. Suspiro y volteo dirigiéndose hacia la salida, no sin antes, por uno de sus hombro verlo por ultima vez. Lo observo con tristeza y rápidamente su mirada se volvió borrosa incomodando sus ojos. Sin duda eran sus lagrimas las que no la dejaban ver bien.- adiós Inuyasha –murmuró saliendo por la puerta principal del boliche.
Camino paulatinamente por la acera de la calle sin notar un detalle muy importante. Hacia algo de frio y no había notado que al salir tan ensimismada en sus pensamientos olvido su preciada cartera adentro del boliche en donde estaba. Desesperada se miro los dos brazos y volteo para ver el camino que había recorrido sin mucho éxito en encontrar su preciada cartera. Palideció al notar algo muy importante ¡allí tenía TODO lo que necesitaba para volver a su casa!
- ¡¡NOOO!! –Grito poniendo sus manos en su rostro acunándolo y con un semblante de desesperación.- ¡olvide mi cartera y allí llevaba todo! –y cuando dice todo es TODO: celular (móvil), los shens, la documentación, las llaves de la mansión, maquillaje, identificación, etc.
¡Maldición! No podía ser más distraída. Tomo un gran respiro y tratando de respirar con más tranquilidad corrió a gran velocidad hacia el lugar en donde se había olvidado su cartera. Justo cuando ella se "escapaba" de su destino, este la traída de nuevo hacia él. Sintiéndose la más estúpida de todo el mundo. Llego totalmente agitada a la entrada del lugar. Por suerte se encontraban los hombres que la vieron salir. Y con una gran sonrisa se acerco a ellos pidiendo a Kami que la ayudase a que la dejasen pasar.
- Hola, disculpe, pero necesitaría entrar una vez mas –pidió con total amabilidad tratando de recuperar el aliento.- es que me olvide mi cartera y como podrá darse cuenta… no tengo medios como volver –dijo mostrando la mejor de sus sonrisas. Él hombre la observo con recelo y se corrió hacia un costado dejando libre la entrada para que ella pudiera pasar. ¡Gracias a Kami, esa noche sí había tenido suerte! Y con una gran sonrisa de satisfacción se encamino hacia la entrada cuando otro de los hombre se interpuso entre la entrada haciéndola tambalearse al chocarse contra el duro pecho de ese hombre.- ¡hey!
- Disculpe, usted, señorita –dijo el guardia.- pero no puedo dejarla pasar –y eso ultimo lo dijo con una gran sonrisa maliciosa.
- ¡Pero…!
- No, no –chasqueó con la lengua, levantando un dedo moviéndolo negativamente.- nosotros jamás le dijimos que podía pasar… -asevero- además no tienes la invitación… o ¿sí?
Kagome entrecerró sus ojos sintiendo como la rabia invadía todo su cuerpo, mientras poco a poco perdía toda la paciencia que le quedaba y con un poco de calma dijo:
- ¡¡Ya les explique que olvide mi invitación allí dentro!! –Grito, extendiendo sus brazos a los lados de su cuerpo, ya sin paciencia.- déjenme pasar y les prometo que les mostrare la invitación…
Los hombres se miraron entre ellos y sonrieron en forma cómplice.
- ¿Acaso crees que somos, idiotas? –contesto uno de los hombres.
"No, no lo creo… –se dijo apretando los puños- ¡¡LO SÉ!!"
- ¡Pero ustedes me vieron salir de allí dentro! –rogo tratando que comprendieran… pero realmente parecía una tarea imposible.
- No, no vi nada –le dijo uno al otro- y ¿tú?
- No, nada
Fue la gota que derramo el vaso.
¡Se estaban burlando de ella! ¡Y enfrente de su nariz! Apretó sus puños hasta que tomaron un color blanco. Y ya sin nada de paciencia y sintiéndose humillada por esos hombres, grito sin control:
- ¡¡MALDITOS, GORILAS DE ZOOLÓGICO!! –mascullo sin inmutarse.- ¿¡ACASO NO ENTIENDEN LO QUE LES ESTOY DICIENDO Ó SU PEQUEÑO CEREBRO DE HORMIGA NO LOS DEJA COMPRENDER!?
Ambos hombres quedaron boquiabiertos con el vocabulario de la joven mujer y sintiéndose de verdad monos, por las personas que pasaban y soltaban unas risitas maliciosas, enfurecieron. Pero no antes de que ella le volviera a gritar y hacerlos sentir pequeños al frente de esa aterradora mujer.
- ¡¡Y SINO ME DEJAN PASAR!! –Amenazo con odio- ¡¡juro que yo misma los are sentir lo que es una depilación a cera CALIENTE!!
&&&&&&&&&&&&
Dentro del boliche se encontraban Sango e Inuyasha conversando de lo más amenamente sentados en un amplio sillón de las instalaciones. Cuando al fin Inuyasha dio un último sorbo a su bebida dejo el vaso arriba de una mesita, que ya se encontraba vacío del contenido que había bebido y se irguió mirando a Sango desde su altura.
- Bueno, es hora de irme
- ¡Ya tan pronto! –Reprocho Sango mirándolo con carita de cachorro desvalido.- hace tanto que no nos, vemos y ya te vas…
- Sí, porque mañana tengo que hacer un par de cosas muy temprano y ya es algo tarde –se excuso.- pero puedes venir a la mansión, cuando quieras, nadie te niega el paso.
- Mmm… bueno está bien, iré en uno de estos días… ¿sí?
- De acuerdo, te estaré esperando.
- Muy bien, entonces.
- Sí
- Nos vemos adiós
- Sí cuídate… -y se alejo saliendo, dirigiéndose a la puerta de entrada. La música ya estaba disminuyendo de sonido a medida que él se acercaba a la puerta, y eso lo hizo darse cuanta de que unos gritos de mujer provenían de allí. Frunció algo el ceño cuando esa voz se le hizo tan familiar.- pero de donde…
- ¡¡…lo que es una depilación CALIENTE!! –se escucho. Kagome se hizo paso y los corrió a ambos hombres que cuidaban de la puerta y sin notar que alguien también salía, se choco tan repentinamente que cayeron ambas personas al suelo quejándose de dolor.
Frunció su ceño y cerro sus ojos con fuerza mientras se frotaba la parte lastimada. Ahogo un gemido de dolor y echando por lo bajo maldiciones abrió sus ojos para reprender al imbécil que se había metido en su camino y la choco. El hombre tenía su cabeza gacha y ese largo cabello… plateado… le caía por los costados de su rostro. Palideció al notar de quien se trataba. Su respiración se volvió rápida, mientras que los latidos de su corazón se escocheraban en el tímpano de su oreja ¡era Inuyasha! ¡NO! ¡Justo cuando ella trataba de escabullirse para no encontrarla y él la encontraba como si nada! Kami, esto solo le sucedía a ella, solo a ella…
- ¡Maldita bruja! –gruño Inuyasha por lo bajo aun sin mirarla.- ¡¡porque demonios no te fijas por dónde vas!! –grito levantando su mirada y encontrando unos enormes ojos color chocolates. La observo sorprendido desde el suelo. Todo a su alrededor desapareció, dejando solamente a ellos dos en ese preciso instante. Él la escudriño con la mirada como creyendo ver un fantasma…
Continuara…
