CAPITULO X.- LA DESPEDIDA
Caminaron tras de Dumbledore y notaron que conforme avanzaban pocos pasos las paredes de la extraña cueva iban alisándose poco a poco además de adquirir un tenue brillo color azul, al alcanzar al profesor Dumbledore las paredes mostraban unas cuantas runas muy antiguas que titilaban como si de estrellas se trataran, al llegar al final del pasillo se vieron delante de algo que parecía ser una especie de cámara enorme llena de diversas plantas y árboles de los mas hermosos que hayan visto nunca, el pasto que cubría el suelo parecía moverse sin ninguna razón en especial, al dar unos cuantos pasos dentro de aquella extraña estancia se dieron cuenta que también aves de plumaje muy vistoso además de que también parecía haber unos cuantos venados entre las plantas; en medio de todo aquel extraño panorama estaba una persona recostada en el verde pasto, la túnica que portaba era totalmente negra y su cabello era rubio platinado de un largo impresionante ya que este daba vueltas alrededor de el varias veces. De pronto la persona en el suelo se levanto mostrándose por fin ante los tres Griffindor y el director del colegio.
-Albus, que gusto volver a verte, ya estabas tardando en visitarme-dijo el amigo de Dumbledore con una voz que expresaba una inmensa sabiduría
Sin embargo la impresión de Hermione no pudo haber sido mayor después de que termino de asimilar la imagen que había delante de ella; el viejo amigo del profesor Dumbledore no aparentaba tener mas de diez años de edad, aunque después de verlo otro corto rato llego a la conclusión de que no era un niño, al menos no uno normal, ya que su pálida piel soltaba un ligero brillo, su mirada aunque tenia un aspecto melancólico demostraba una inmensa sabiduría. El pequeño niño camino hacia ellos arrastrando detrás de si varios metros de cabello. Después de varios segundos de ver al niño, su largo cabello, su expresión en su cara, su piel pálida que contrastaba con la túnica negra que llevaba puesta, Hermione llego a la conclusión de que el no una persona normal, en especial por la presencia que sentía venir de aquel extraño ser, el era mucho mayor de la que aparentaba ser, era como si tan solo estuvieran viendo una mascara que disfrazaba la verdadera identidad de alguien que nadie podía imaginar.
-¿Tu eres el amigo de el profesor Dumbledore?-pregunto el pelirrojo con un tono de burla- pero si eres solo un niño
-¡RON!-exclamo asustada Hermione por como podría reaccionar aquella persona pero esta solo esbozo algo parecido a una sonrisa, aunque la expresión melancólica de sus ojos no se altero
-No debería de juzgar las cosas por su físico, joven Ronald- el niño se acerco al pelirrojo y este retrocedió súbitamente, por alguna extraña razón había experimentado una sensación muy extraña, de pronto ese pequeño niño lucía muy imponente. El niño poso su mirada en Harry- No vienes por nuestra platica anual de siempre ¿Verdad Albus?
-Perdón… he estado algo ocupado, Antares- se disculpo Dumbledore-no ha sido una temporada muy placentera
-Eso esta muy bien-dijo Antares-he estado al tanto de lo que pasa en el exterior, nunca creí que Tom recuperara tanto poder en tan poco tiempo… sin embargo no me sorprende mucho, siempre fue muy obstinado. Lamento que tengamos que conocernos de esta forma, Harry Potter-dijo viendo al joven mago y pasando sus pequeñas manos sobre su cicatriz- me hubiera gustado mucho haber tomado un te contigo y poder hablar con un mago como tu
-Señor Antares- llamo Hermione con voz muy tímida
-No, solo llámame Antares- dijo viéndola directamente a los ojos, Hermione se percato de que los ojos de Antares tenían un aspecto un tanto extraño, una mezcla de color dorado con unas cuantas motas negras- nunca me han gustado ese tipo de formalidades y si no te molesta te llamare Hermione
-Es-esta bien-acepto temerosa -¿Usted podría ayudar a Harry?
Antares miro a Hermione y luego a Harry, a este último lo observo con mas atención e interés, le pidió a Ron que lo pusiera en el suelo y este lo hizo con mucho alivio ya que no estaba seguro de cuanto habría podido seguir cargándolo, lo acomodo suavemente en el pasto muy cerca de Antares y después regreso a un lado de Dumbledore sin dejar de sentir como temblaban sus brazos por el tremendo esfuerzo que había hecho. Antares se arrodillo junto a el y poso una mano en la frente del chico y después puso la otra por su pecho.
-Tratare de hacer algo por el, no les aseguro que despierte… me parece que hay un daño muy fuerte en Harry-recito un extraño canto que hizo que Ron sintiera como el cabello de la nuca se le erizaba- utilizo energía de su núcleo vital, pero no solo eso lo esta afectando-murmuro Antares observándolo tan detenidamente como si esperara que la respuesta apareciera de pronto delante de el- gasto mucha energía vital, curarlo de eso será sumamente fácil pero el verdadero daño fue hecho en su mente y alma
-¿Puede ayudarlo?-pregunto Ginny conteniendo la respiración
-Lo intentare; Harry cayo en estado semejante al coma, su mente debe de estar deshecha así que se encerró en si mismo para poder sanar-dijo tristemente
-Pero no solo es eso ¿Cierto?-pregunto Hermione
-En estos casos la mente se plantea muchas cosas, son cuestiones psicológicas, hay que tener en cuenta que quizás Harry Potter no quiera regresar
Los tres Griffindor guardaron silencio sintiendo una inmensa sensación de vació; Harry había estado muy deprimido los últimos días ¿Qué pasaría si eso ocasionaba que Harry no quisiera regresar?
-Será su decisión si quiere despertar o no-Dijo Antares en susurro- si se niega yo no podré hacer nada por el… pero no se preocupen, sea cual sea la decisión que tome estoy seguro que será la correcta para el
Antares poso las dos manos sobre el pecho de Harry.
-Ya veo, es por eso que lograron pasar mis pruebas-dijo Antares hablando para si mismo-todo esta aquí, Hermione Granger, su querida amiga, le has ayudado en innumerables veces, inteligente y astuta, siempre estas y estarás a su lado; Ron Weasley… una persona muy leal que daría su vida por salvar a sus amigos y… Ginny Weasley, valiente y de gran corazón-volteo a ver a los tres Griffindor- la sinceridad con ustedes mismos y su cariño por su amigo es lo que les ayudo a pasar mi prueba, de no ser así hubieran muerto irremediablemente. Todos ustedes tienen un lugar muy especial en su corazón
Antares miro a Ginny a los ojos, con esa expresión de eterna melancolía pero que expresaba una enorme sabiduría, y tardaron mucho estando así, Ginny aparto la mirada un poco asustada, había sentido un escalofrió muy raro durante el contacto visual con Antares.
-Disculpe, Antares ¿Qué es lo que va a hacer?-pregunto Hermione
-Ayudarlo; Ron, tras de ese árbol hay un pequeño estanque ¿Podría ir por un poco de agua?-pidió Antares señalando detrás de si, Hermione se sorprendió cuando de pronto comenzó a oír el "glu-glu" del agua al chapoteando- Ginny ¿Podría traerme una flor de las que están halla? La que guste estará bien… Hermione, venga aquí por favor
Ron y Ginny corrieron a traer lo que Antares le pidió y Hermione se acerco a el, el pequeño niño le indico que se hincara junto a el y después que pusiera la cabeza de Harry en sus piernas para que tuviera suficiente soporte, Ron totalmente empapado y temblando de frió, llevaba el agua que le pidió Antares en un jarro de madera, Ginny, por su parte, parecía haberse peleado con un gato ya que llevaba mucos rasguños en la cara y ropa pero aun así llevaba en la mano un ramo completo de unas extrañas flores de colores muy vistosos. Antares pidió una de las flores que le llevaba Ginny pero este en vez de tomarla apretó la mano de la pelirroja y esta se clavo en las espinas que tenía la flor, la pelirroja soltó un quejido de dolor, y después tomo la flor empapada en sangre.
-Disculpa las molestias pero también necesitaba eso-dijo Antares- Albus podrías curar la mano de Ginny
Antares metió la flor con sangre en el tarro que le dio Ron y después la agito con sus pequeñas manos, y después paso sus manos mojadas por la frente de Harry, luego las paso por ambas mejillas de Hermione y por ultimo le dio a beber un poco a Harry con ayuda de Hermione.
-Ahora, Hermione, dígale algo a Harry, solo a el-pidió Antares en voz baja pero al ver la cara de confusión de Hermione se lo pidió otra vez- lo que sea, o que crea que el debe de saber
Hermione se inclino y puso sus labios a un lado de la oreja de Harry.
-Regresa, Harry-susurro Hermione-te necesitamos
-Bien, ahora lo que haré será entrar en su mente-informo Antares-le mostrare sus opciones, seré su guía, nada mas… pero si el decide quedarse en su propio mundo no habrá nada que yo pueda hacer
-¿Nada?-pregunto impaciente Ron
-Solo seré su guía-respondió Antares- el es quien decide
Ginny miro como Antares miraba a Harry con un muy extraño interés, era muy extraño pero sentía una enorme confianza en Antares, sabía que con su ayuda Harry podría regresar. Antares coloco su mano sobre la frente de Harry y cerró los ojos, no hubo ningún movimiento mas… por fin había entrado en la mente de Harry.
-Harry regresara-murmuro Ginny convencida- el es muy fuerte
En un hermoso jardín una fresca brisa agita el césped ligeramente crecido, el calido sol pega contra una pequeña casa de color azul claro, el piar de las aves volando de rama en rama sonaba insistentemente; la paz se podía sentir en el ambiente y juntándolo con el tranquilizador paisaje parecía que este era el paraíso, o al menos eso parecía.
-¡Harry potter!
El grito de una mujer destruyo la tranquilidad, las aves emprendieron el vuelo asustadas y la paz desapareció, adentro de la casa una mujer pelirroja arrugaba el ceño completamente enojada, un hombre adulto entro a la cocina con las manos en los bolsillos y con una expresión de desconcierto, se sacudió el cabello negro desordenado y miro a su mujer que mostraba un expresión enojo aterrador, y si completaban la escena con el cuchillo que tenía en la mano significaba que algo no iría muy bien en esa casa.
-¿Qué pasa, amor?-pregunto algo temeroso prefiriendo ver el cabello rojo de su esposa para no tener que enfrentarse a la horrible mirada que tenía frente a sí
-¡¿Cómo de que qué pasa?!-exclamo la pelirroja-¿Ya viste como dejo el estudio TU hijo?
-Si… no-Admitió temeroso-no lo he visto pero ¿Por que gritas?
-Si no recuerdo mal-respondió su esposa acercándose peligrosamente a el- anoche te escuche contándole la vez en que pusiste en ese estado el despacho de la profesora McGonagall
-¿Y?-pregunto cada vez mas espantado sintiendo como la pelirroja le picoteaba ligeramente con el cuchillo el pecho- solo fue una historia, no tiene que ver nada con lo que hizo el, los chicos de estos tiempos tienen cada idea-suspiro un poco culpable
-No será que saco esa idea de ti-pregunto la pelirroja de forma amenazante-si mal no recuerdo siempre terminas las historias que le cuentas con un ¡Y FUE MARAVILLOSO!
-Bueno puede ser que se halla basado en mí pero…
-¡No lo defiendas James!-grito la pelirroja- y Harry si no te quitas esa capa ahora mismo no tocaras una escoba hasta que salgas de Hogwarts
En ese momento apareció un muchacho idéntico al adulto que estaba a un lado de el, tenia el mismo cabello, la misma complexión pero los ojos era por completo de su madre. Llevaba una capa de invisibilidad en sus manos.
-¿Qué paso mamá?-pregunto Harry totalmente nervioso
-¿QUE PASO?-pregunto su madre--¡No me vengas con esas preguntas! ¡Sube ahora mismo y reordena lo del estudio!- Harry dio media vuelta con el rostro de fastidio- ¡Después limpia tu cuarto y el baño!
-¡Pero mamá!-respondió Harry- ¡Los limpie la semana pasada! Además hoy vienen Ron y Hermione
-¡Por eso estoy segura que lo harás ahora mismo!-dijo la pelirroja dando por terminada la discusión
Harry salio de la cocina arrastrando abatido los pies.
-No deberías de ser tan estricta, Lilly-dijo James tratando de tranquilizar a su esposa- si sigues así se va escapar de casa un día de estos
-No me importara si así se vuelve responsable -Lilly Potter soltó un suspiro-por que tenía que parecerse tanto a ti… un desobligado sin remedio
-Si pero yo soy tu desobligado sin remedio-dijo James abrazándola y haciendo que Lilly soltara un sonrisa traviesa- tal vez sea mejor que sigas tratándolo así… piénsalo, si se escapa de casa a los diecisiete como todo chico rebelde normal tendríamos la casa para nosotros solos
-¿Todo chico Rebelde normal?-pregunto Lilly sonriendo
-Si, imagínatelo, se va con Ron y Hermione y perdemos contacto con el para siempre y finalmente estaríamos solo para… ya sabes…
-¿En que estas pensando gandul?-pregunto insinuantemente Lilly
-Podríamos…-dijo james pensativamente- sacar mi colección de revistas de las mejores escobas del mundo… hace mucho que no las ordeno cronológicamente
-¡Ve a limpiar la cochera!-rugió molesta Lilly y James no tuvo otro remedio que obedecerla cabizbajo
En el segundo piso de la casa Harry se encontraba en medio de un enorme cuarto con libreros hasta donde se podía ver y de todo tipo de temas, el estudio de su madre no tenia nada que envidiarle a la biblioteca de Hogwarts, aunque este tenía algo muy peculiar ya que de vez en cuando los libros salían volando de su estantería para ir con otros a platicar aunque en este momento cada vez que un libro volaba para visitar a otro este era atraído hacia la pared sin posibilidad de safarse, para cuando Harry entro al estudio las paredes habían sido totalmente tapizadas por los libros, Harry se acerco a una de las paredes donde estaba recargado uno de los libreros y después de moverlo lo suficiente para meter su mano saco detrás de él lo que parecía ser un imán, se lo había obsequiado Ron para que hiciera su casa un poco mas "interesante". En el momento en que quito aquel extraño objeto de la pared los libros salieron revoloteando hacia todas partes sin saber a donde ir, Harry suspiro con pesadez y comenzó a reordenarlos uno por uno.
Después de terminar con el estudio de su madre tuvo que ir directamente a su cuarto para limpiarlo, eso si que sería una tarea muy difícil ya que el no era lo que se llamaría precisamente ordenado, en especial después de echarle un vistazo a su cuarto, varias miniaturas de escobas volaban libremente por toda la habitación, su ropa parecía rehuir mágicamente de los cajones en lo que debían de estar, su cama estaba totalmente desordenada con tan solo una colcha de los black storrm, su equipo de Quidditch favorito, sobre las demás cobijas hechas bolas debajo de ella. Sin mas remedio comenzó a ordenar su cuarto, lo que le resulto muy difícil ya que de vez en cuando las miniaturas de las escobas comenzaban una carrera entre ellas y varias veces terminaban chocando una a otra haciendo un enorme desastre, lo que hacía que Harry se distrajera. No le parecía nada justo que el tuviera que hacer todo el aseo solo, Ron se quejaba mucho de tener varios hermanos pero desde el punto de vista de Harry eso era mejor ya que así no tenía que hacerlo todo solo. Termino exhausto de limpiar su cuarto y se dirigió al baño, esa era la tarea que menos le gustaba, después de un tiempo de estar tallando el suelo del baño escucho que alguien tocaba la puerta.
-Ya lo estoy haciendo mamá-rugió Harry molesto-no es necesario que me estés vigilando
-Soy yo, compañero-Harry escucho una voz muy conocida y abrió la puerta de inmediato
-¿La trajiste? ¿Por qué tardaste tanto?-pregunto Harry- ya solo me falta el baño
-Que bueno por que solamente hice para limpiar una habitación
-Me dijiste que ibas a hacer para limpiar una casa completa-reclamo Harry
-Preferí perfeccionar la poción-dijo sacando de su bolsillo una pequeña botellita de cristal con un liquido verde claro dentro de el- no encontraras algo mejor en ningún lado
-Eso espero- dijo viendo con avaricia la poción- ¿Estas seguro que funcionara?
-Claro, ya sabes que cuando se trata de pociones no hay nadie que me gane-dijo viendo el baño con ojo critico- mejor pruébala, no podría quedar peor este lugar
-No eres tan bueno-gruño Harry-la última vez dejaste de mi cuarto convertido en un pantano
-¡Pruébalo y no critiques!-dijo Ron desesperado
-Hazlo tú, mi mama debió de haber hecho algo para que no hiciera magia
-Yo tampoco puedo, mama me quito la varita-informo Ron tristemente-entonces tendremos que hacerlo a la antigua
El pelirrojo tomo un balde y comenzó a llenarlo de agua de la regadera, Harry pareció escuchar el ruidoso sonido de un motor, Sirius ya había llegado. Ron puso en medio del baño el balde lleno de agua y vació dentro de ella el líquido de la botellita, después de unos segundos el agua del balde comenzó a burbujear amenazadoramente, Ron y Harry salieron rápidamente del baño.
-Tápate los oídos-dijo Ron mientras que seguía su propio consejo-hazlo, se lo que te digo
Harry no pudo hacer lo que pidió su amigo a tiempo y el terrible estallido casi reventó los tímpanos del joven mago, este solo pudo tirarse al suelo frotándose las orejas.
-¡Nunca dijiste que explotaría!-grito Harry haciendo mas evidente su débil sordera-¡Creí que la habías perfeccionado!
-¡Lo hice!-Exclamo Ron haciendo saber que el mismo había sido afectado por el ruido- ¡Antes hacia trizas el lugar donde se ponía!
-¡Espero que mi mama este mas sorda de lo que estoy ahora… me va a matar-se lamento Harry
-¡HARRY POTTER!- Harry volteo asustado hacía las escalera y noto horrorizado que su madre se acercaba amenazadoramente
-¿Qué sucede mamá?-dijo Harry tratando lucir lo mas inocente posible
¿QUE SUCEDE? ¿QUE FUE ESA EXPLOSIÓN?
Lilly se acerco al baño, haciendo caso omiso de la presencia de Ron, y abrió la puerta del baño para asomarse dentro de el, sin embargo el ver todo totalmente limpio y en su lugar, sin contar el balde en medio del baño, le hizo sospechar aun mas de su hijo.
-Hiciste magia-aseguro Lilly mirando acusatoriamente a su hijo
-Tranquilízate, Lilly-Harry escucho una voz muy conocida cerca de el
Sirius había aparecido en la escena y ahora los miraba divertido.
-No te metas, esto es entre mi hijo y yo-dijo Lilly a Sirius que había intervenido tratando de salvar a su ahijado pero en vez de asustarse, como todos, por la expresión de la pelirroja este pareció divertirse totalmente
-No deberías de ser tan exigente-protesto Sirius sonriente-¿Te acuerdas aquella vez en que te fuimos a visitar en navidad? Tu mama te había obligado a limpiar la cochera… nunca había visto cajas con alas como esas, tu hechizo no salio del todo bien ¿verdad? O aquella vez en que…
-¡ESTA BIEN! ¡Tu!-dijo señalando a su hijo-te salvaste pero ni creas que olvidare esto
Lilly desapareció por las escaleras y Sirius sonriente examino el baño limpio por la poción de Ron, este afirmo varias veces con la cabeza mirando las paredes y el techo.
-Buen trabajo, Ron-sentencio Sirius- pero no deberías de ponerle tanto abrillantador, pone en duda el trabajo manual, bajen ya, Hermione ya llego
Sirius también bajo y después de un momento, en lo que Harry recuperaba el oído, lo siguieron ambos jóvenes, en la sala Harry saludo a los Weasley y a los Granger, en especial a su amiga de toda la vida…Hermione. Los tres salieron al patio y volaron durante un rato sobre escoba, Hermione seguía siendo tan mala en ella como siempre. Después de un largo rato de estar turnándose para subir en la saeta de fuego de Harry los tres amigos se acostaron a dormir sobre la sombra de un gran árbol del patio de los Potter, Harry fue el primero en despertar y miro sonriente a sus amigos aun dormidos, Hermione se había acurrucado sobre su pecho.
-Esto es asombroso- Harry escucho a alguien hablar cerca de el, era una voz muy suave que nunca había escuchado
A unos metros de el se encontraba un niño de tez tan blanca que parecía que emitía luz, su cabello era tan largo que al caer por su espalda llegaba al suelo y se arrastraba varios metros mas, el niño observaba inclinado un rosal de la madre de Harry, tenía una mirada muy triste.
-¿Quién eres tu?-pregunto Harry viendo la túnica negra del niño-¿Quién te trajo?
-Me mando Albus-dijo el niño volteando a ver a Harry-vengo a supervisarte
-¿Son por los deberes?-dijo Harry levantándose lentamente para no despertar a sus amigos (en especial Hermione, tuvo que quitarla primero ya que seguía recostada sobre su pecho)-El ya sabe que normalmente los hago dos días antes de que entre a clases
-No es por eso y tu lo sabes Harry, vengo de parte del verdadero Albus, me llamo Antares-Antares ser acerco al joven mago y este de pronto lo miro muy asustado
Ese niño tenía una extraña mirada que hacía que Harry se sintiera muy incomodo, en cuanto noto que el niño ya estaba a unos cuantos pasos de el saco la varita y le apunto pero Antares no se inmuto, este solo se detuvo a mirar a los dos amigos que seguían dormidos, después observo con interés el árbol y luego la casa de los Potter.
-Impresionante-murmuro Antares maravillado-todo esta tan definido. Aquí puedo ver todos tus deseos más desesperados, una familia, amigos y una enorme paz
-¿Quién eres tú?-pregunto alarmado Harry
-Soy Antares, vengo a guiarte a tu mundo… tu verdadero mundo
Harry bajo la varita con expresión de derrota.
-Creí que aquí podría estar en paz-dijo Harry viendo hacía su casa, los Weasley y los Granger habían salido a verlos (en ese momento Harry noto que los Granger portaban túnicas como si en verdad fueran magos y que el señor Granger tenía el cabello alborotado, aunque no tanto como el de su hija Hermione, el recordaba que el padre de Hermione lucía siempre el cabello lacio y muy bien peinado) le hacían señas para que se acercara- pero hasta en este lugar me siguen molestando
-Quieren que usted este bien… que regrese con ellos-dijo Antares y hecho un vistazo a todo el lugar- esto solo es una ilusión
-Pero es mi mundo ahora-dijo Harry con decisión
-Ven-dijo Antares ofreciéndole su pequeña mano-te mostrare lo que en verdad es tu mundo y el mundo de verdad, entonces podrás decidir en cual quieres estar
-¿Y que me mostraras?-pregunto el chico
-Yo no te mostrare nada, hay alguien que te quiere ver, el será quien te ayude a decidir… yo solo soy un guía para ti-dijo Antares
Harry tomo la mano de Antares y miro por ultima vez su casa y a sus amigos.
-Por lo general en este tipo de ocasiones se cierran los ojos-dijo Antares
Harry cerro los ojos, y comenzó a sentir la misma sensación de cuando tocaba algún traslador, pero fue tan rápida la sensación que por un momento pensó que tal vez lo había imaginado, Antares le soltó la mano y Harry abrió los ojos y aunque tardo en reconocer el lugar en el que habían aparecido tuvo que sostener el aire por los malos recuerdos que le traía aquel lugar, estaban en el ministerio de magia.
Antares le miro con su eterna expresión de nostalgia.
-Aquí esta la persona que quiere hablar contigo-dijo Antares y al ver que Harry volteaba a ver a los alrededores buscándolo le explico lo que debía de hacer- no esta precisamente aquí, debes de buscarlo, me gustaría ver si eres capaz de encontrarlo
-Me estoy cansando de esas tontas pruebas- dijo Harry y después de un instante vio como Antares se desvanecía poco a poco
Cuando Antares desapareció totalmente Harry camino hacía los ascensores que llevaban a los diferentes departamentos del ministerio. Todo el ministerio seguía igual que la última vez que estuvo en él, pero no era verdad, si había cambiado algo en el, se acerco a la fuente de los hermanos mágicos y la miro detenidamente, estaba totalmente cambiada a como la había visto la última vez, se detuvo a leer la placa que tenía la fuente.
En honor a los magos que luchan y arriesgan sus vidas por que el mal no corrompa nuestras almas y corazones.
En honor a los centauros que corren libres por los bosques y que nos brindan su ayuda y su conocimiento.
En honor a los duendes ya que sin su ayuda no podríamos mantener el mundo en el que vivimos.
En honor a los elfos domésticos que nos hacen apreciar el trabajo duro de cada uno de los seres vivos del mundo mágico.
Sueño con un mundo en que todo ser vivo, mágico o muggle, pueda vivir en paz y armonía hasta el fin de los tiempos.
Nicolás Flamel.
Observo de nuevo la nueva imagen de la fuente de los hermanos mágicos. Una bruja rechoncha y un mago anciano de apariencia imponente alzaban su varita hacia el cielo, un centauro con expresión pensativa se encontraba de pie sobre una enorme roca alzando un dedo en la misma dirección a la que apuntaban el mago y la bruja y sobre otra roca estaban un elfo y un duende con expresión un tanto agresiva, miraban al cielo y apuntaban sus manos a las misma dirección de los magos y del centauro.
El nuevo aspecto de la fuente de los hermanos mágicos le pareció mucho mejor a Harry que la anterior, aunque dudaba seriamente que algún elfo domestico pudiera pone esa tipo de expresión o que algún duende quisiera luchar junto a algún mago, se tuvo que obligar a si mismo a pensar en cosas mas importantes que una tonta fuente.
¿Cómo iba a encontrar a aquella persona que quería hablar con el? Sería muy difícil dar con él en un lugar tan grande como ese y otra pregunta mucho mas importante era ¿Quién diablos era aquella persona? Las dudas de Harry crecieron junto con su malestar, ese lugar le traía muchos malos recuerdos sin embargo de pronto comenzó a sentirse extrañamente adormilado y segundos después, para su sorpresa, sus piernas comenzaron a moverse solas, sentía que no podía hacer que dejaran de moverse, o tal vez no quería. Harry camino hasta el ascensor y bajo inmediatamente hasta el último piso del ministerio de magia, camino automáticamente hacia el departamento de misterios y después de haber atravesado por la puerta, y de que las puertas giraran como la ultima vez que había estado en el, eligió entrar por la puerta que estaba justo enfrente de el. Cuando abrió la puerta se vio de nuevo el cuarto en donde estaba el raído velo por el que había caído Sirius, a lado de el estaba Antares.
-Parece que te han ayudado- dijo Antares cuando Harry bajo hasta donde estaba el- puedes elegir la que sea
Antares señalaba justo detrás de en donde había cuatro puertas diferentes, todas de pie justo en medio del cuarto y una a lado de la otra, una era una miniatura del velo que estaba cerca de ellos, otra era blanca y bonita mientras que las restantes dos eran viejas y mohosas.
-Búscalo y cuando hayas tomado su decisión escoge una puerta para que vayas a donde debes de ir- explico Antares
-Me estoy cansado de este tipo de cosas-murmuro Harry molesto y se acerco a la puerta blanca
Abrió la puerta y mágicamente apareció lo que parecía el recibidor de una hermosa casa, cuando Harry entro en ella se dio cuenta que no era una simple casa sino una mansión enorme pero no con muchos lujos ni tampoco demasiado humilde aunque si que era muy hermosa. Harry tomo aire y comenzó a caminar pero apenas había dado unos pasos se le enredo algo en sus pierna haciéndolo tropezar con una cosa que no había visto desde hace mucho tiempo, mientras que se levantaba adolorido vio el sombrillero con forma de la pata de un troll en ese momento miro con mayor detenimiento la habitación, la araña del techo que sostenía ocho velas que alumbraban la habitación, los mullidos sillones, todo. Era la mansión de los Black, sin embargo en ningún momento escucho los alaridos de la señora Black que normalmente se oían cuando uno hacía algo de ruido, se levanto asustado viendo hacia todos lados, sí era la mansión de Grimould Place, estaba muy cambiada pero en verdad era esa casa.
-¿Harry? ¿Eres tu Harry?
Una voz se escuchaba cerca, bastante cerca y conocida. Harry se acerco a, si es que en verdad era Grimould Place, la cocina que era de donde se había escuchado la voz, nervioso tomo una vez mas aliento y abrió la puerta preguntándose si sería capaz de soportar la verdad detrás de ella, lo primero que noto fue un orden impecable, un orden que ni siquiera la señora Weasley había logrado hacer en todo el verano pasado y que delante de un enorme caldero en el que se calentaba algo a fuego lento se encontraba dándole la espalda, agachado y mirando detenidamente el fuego que calentaba al caldero, la persona que Harry deseaba ver mas.
-Si… Sirius-murmuro Harry sorprendido
El aludido volteo al escuchar su nombre y le mostró a su ahijado esa enorme sonrisa sin la cual Harry dudaba haberlo reconocido, mostraba una apariencia que solo le había visto en la foto de la boda de sus padres que tenia en su álbum, ya no tenía ese aspecto demacrado y malhumorado que lucia después de haber pasado tantos años en la prisión de Azkaban.
-¡¡Harry!!-exclamo Sirius-¡Por fin llegaste muchacho! No sabes lo mucho que tenías preocupado al viejo Padfoot
Sirius se acerco a darle un enorme abrazo a su ahijado y lo vio con gran interés.
-Acabas de llegar en un buen momento-dijo Sirius acercándolo al caldero-estoy haciendo el guiso secreto de los Marauders, lo utilizábamos cuando la profesora McGonagall nos castigaba o no podíamos ir a las cocinas
-¿De que esta hecho ese guiso?-pregunto Harry al ver que en esos momentos había sobre la mesa unos trozos de jamón, caramelos, y muchos condimentos, cualquier cosa que saliera de esa combinación de ingredientes estaba seguro que no sería nada bueno
-De cualquier cosa que te encuentres-dijo Sirius metiendo en el caldero unas grageas Berty boop con todo y caja- claro que no sabría tan bien si no le echaras un poco de esta preciosura- dijo sacando de su túnica una pequeña botellita con un liquido de color azul claro- hace que cualquier tipo de comida sepa a gloria pero al siguiente día te dará una gran diarrea que te dejara en el baño una semana entera… una invención del buen de Moony, pero nunca la perfecciono
Harry pudo imaginar a Sirius y a su padre tomando aquella cosa pero no a Lupin, sin embargo tan solo la idea lo hizo reír.
-¿Qué sucede?-pregunto Sirius al escuchar la risa de su ahijado
-Bueno-Dijo Harry viéndolo con una sonrisa un tanto fría- no se si sea importante, Sirius, pero ¿Sabes? Estas muerto
-¡Ah! ¡Eso!-dijo Sirius poniendo una cara de culpabilidad- esperaba que no se notara
-No digas tonterías-gruño Harry sin sonreír ya- que se supone que estas haciendo ¿Qué es esto? ¿De que se trata todo esto? ¿Acaso disfrutan tomándome el pelo?
-Nada de eso, Harry-dijo Sirius acercándose para darle un abrazo a Harry pero este se alejo con mirada de rencor- vengo a ayudarte
La mirada de rencor de Harry no desapareció.
-¿Qué haces aquí?-pregunto
-Ya te dije, vengo a ayudarte. Veras algunos magos cuando mueren pueden regresar si dejaron algo muy importante aquí, yo lo deje
-¿Y por que no viniste antes?-pregunto Harry furioso- ¿No podías imaginarte lo mal que me lo estaba pasando?
-Allá es muy diferente de lo que se cree aquí-explico Sirius-no podemos verlos, no sabía en que momento debía de venir, solo hay una oportunidad y no podía desperdiciarla… pero por suerte me encontré al tipo de allá fuera y me dijo lo que pasaba
Tus padres también te visitaron, Harry, cuando te enfermaste a los siete años ¿Lo recuerdas? Los Dursley te obligaron a cortar el césped en medio una enorme lluvia y cuando te dio fiebre la única ayuda que recibiste fue que te dieron un baso de agua, tus padres se arriesgaron a ir contigo y te cuidaron toda la noche. Lilly no se fue sin darte unos de sus característicos besos en la frente
Harry se llevo una mano a la frente, en donde estaba su cicatriz.
-Creí que lo había soñado-murmuro sintiendo una sensación ardorosa y punzante en los ojos- pero ¿Por qué dices que se arriesgaron?
-¿No se te ocurre? Ellos sabían que estarías con tus tíos-explico Sirius-no se iban a arriesgar a no saber como estabas; James se las ingenio para estarte viendo
-¿Los descubrieron?-pregunto Harry
-Cuando regresaron para todos los de haya arriba les fue obvio que habían roto las reglas al estarte viendo… pero no les paso nada, se arriesgaron a recibir un castigo por ir a verte y eso fue algo así como un sacrificio, una buena acción, y eso cuenta mucho haya
-¿Por que no viniste antes? Estaba muriéndome por la culpa que sentía-admitió Harry- yo fui quien te obligo a ir al ministerio de magia
-No digas eso Harry-dijo firmemente pero aun así Harry quiso insistir de nuevo, Sirius hizo un ademán de voltearse desesperado pero después le dio un puñetazo al joven mago que lo hizo caer de espalda-siento tener que haber hecho esto, Harry, no es tu culpa y NUNCA se me ha ocurrido culparte
¡MALDICIÓN! eres igual a tu padre, cuando se deprimía le gustaba culparse por todo lo que pasaba e igual que contigo varias veces tuve que darle un golpiza para hacerlo entrar en razón
-No puedo quitármelo de la mente-se excuso Harry poniéndose una mano sobre la mejilla magullada-¿En verdad no fue mi culpa?
-Claro que no Harry, yo fui por mi propia decisión… aunque no hubieras estado en peligro hubiera hecho una locura-dijo Sirius con una sonrisa de culpabilidad y se acerco para ayudarlo a ponerse de pie- ya sabes como soy de impulsivo
-No estoy seguro de que quiera regresar a ese mundo-dijo Harry de pronto sin dejar de mirar al suelo- aquí lo tenía todo, haya ya no hay nada para mi
-¿Y dejar a Ron y a Hermione en un mundo que te necesita solo a ti? Por favor Harry, eso ni tu te lo crees… se que harás lo correcto, incluso por las personas que te abuchearon cuando el the Prophet dijo todas esas cosas de ti
De pronto Sirius puso una cara de sorpresa y luego miro al techo.
-Es hora de que me vaya-dijo Sirius
-¿Por qué?
-Me dieron un tiempo límite pero se acorto por haberme presentado ante ese tipo de afuera
-No es justo-dijo Harry tristemente
-Prométeme algo Harry-pidió Sirius abrazándolo para hacerlo sentir mejor-tu que puedes vive como lo hubiéramos hecho tu padre y yo ¡Debes de hacerlo por nosotros!
Harry asintió con la cabeza tristemente. Ambos salieron de la cocina y se acercaron al recibidor sabiendo que por fin llegaría la despedida definitiva. Sirius abrió la puerta y le dio un ligero empujón, afuera donde estaba Antares esperando; el joven mago lo miro y acepto la promesa, salio pensando que ahora en verdad esta vez sería la última vez que vería a Sirius… al menos esta vez podría despedirse de el.
-Nos veremos de nuevo ¿Verdad?
-Claro, pero espero que no sea pronto-dijo Sirius contento y en cuanto salio de la puerta de Grimould Place este le dijo algo mas a Harry- ¡Dile al viejo Moony que Padfoot y Prongs le mandan saludos!
Y de pronto la puerta se cerro sin que Sirius la hubiera tocado, Harry tuvo el impulso de regresar a abrirla pero sabía que ya no estaría Sirius detrás de ella. El chico miro atentamente a Antares y este le señalo las puertas restantes para que escogiera la que le llevaría al mundo en el que pertenecería, Harry se acerco al que le parecía mejor… el velo en miniatura, se acerco para atravesarla pero Antares lo detuvo.
-Recuerda, después de que elijas no podrá cambiar de opción, debes de estar seguro
-Descuida… lo estoy
Y así sin mirar hacía atrás cruzo el velo.
-Bien, hice lo que pude por el, Albus-dijo Antares dando un triste suspiro
Abrió los ojos y miro a su alrededor, dos pelirrojos, una persona grande, y una muchacha de pelo alborotado… todos lo miraban con ojos interrogantes.
-Hice lo que pude, ahora es cuestión de Harry-dijo Antares finalmente
-¿Solo podemos esperar?-pregunto Ron desesperado
Antares no contesto, solo observo a Harry detenidamente; pasaron varios minutos pero Harry no despertó, Antares suspiro tristemente y miro a Dumbledore con resignación.
-Creo que es hora de irnos-dijo Dumbledore
-¿Qué? No podemos irnos, no ha despertado-dijo Ginny asustada
Ron no pudo más que murmurar algo incomprensible, Hermione derramo algunas lágrimas mirando a su amigo y se inclino para besarlo en la frente, tal y como lo había hecho Lilly Potter hace muchos años, y le murmuro algo más.
-Cuídate, Harry, donde quiera que estés… espero que estés feliz
Cuando Hermione estuvo apunto de levantarse Harry se levanto con los ojos totalmente abiertos y dando grandes bocanadas de aire, Hermione asustada lo abrazo y comenzó a darle besos pausados en la frente, Ginny, Ron y Dumbledore se acercaron a Harry para verlo mejor.
Harry susurro algo mientras que Hermione lo abrazaba, a excepción de esta nadie mas lo escucho.
-Adiós, Sirius-
