Epílogo
Gale corrió junto a Andrómeda hasta donde llegaba una llorosa Katniss, arrastrada por los suelos por algunos de sus guardias. La sonrisa de la nieta de Snow era maligna, se notaba que disfrutaba con su sufrimiento, y a Katniss no le importaba, en esos momentos todo había dejado de tener sentido, pues estaba convencida de que no lograría salvar a sus niños.
-Mírate ahora, Sinsajo, estás a mi merced- Se acercó a ella y la miró a los ojos- Y pienso hacerte pagar todo lo que le hiciste a mi abuelo, todo lo que Panem entero le hizo.
-¿Donde están mis hijos?- Dijo sin levantar la mirada- Quiero ver a mis hijos.
-¿Quieres verlos?- Rio con ganas, burlándose de ella- Pues me parece que te vas a quedar con las ganas, bonita.
-Andrómeda, deja que se despida de ellos- Le pidió Gale muy serio- Así será más grande el dolor cuando se separe de ellos definitivamente.
-¿Tú crees?- Miró a Gale, incapaz de pensar que nada de lo que él dijera podía estar equivocado- Está bien- Aceptó al fin- Tengo que terminar de preparar algunas cosas para nuestra invitada- Le acarició la mejilla y besó sus labios- ¿Quieres acompañarla tú o vienes conmigo y enviamos a uno de los guardias?
-Iré yo- Le aseguró, viendo decepción en sus ojos- Quiero ver como sufre- Sonrió ampliamente, haciendo que Andrómeda se sintiera genial- Voy a matar a sus hijos delante de ella y después te la llevaré.
-A veces eres realmente retorcido, cariño- Gale notó un escalofrío cuando lo llamó de aquella forma- Me encantaría acompañarte y ver como lo haces, pero tengo muchas cosas que hacer- Besó sus labios de nuevo- Ve y diviértete.
Gale cogió a Katniss del brazo y tiró de ella bruscamente, nadie le impidió el paso, nadie le hizo preguntas, él solo avanzó hasta llegar a un lugar vacío. Allí estrechó a Katniss entre sus brazos con todo el cariño del que fue capaz.
-Lamento todo esto, Katniss- Besó su frente- Sabes que no es cierto nada de lo que he dicho, ¿verdad?
-Ya no sé que es real y que no.
-Escúchame, ahora estás herida por lo sucedido en el campo de juego, pero sabes que tú habrías hecho lo mismo si te hubieran dado la opción de entregar a alguien a cambio de tus hijos- Katniss no respondió- Escucha, no tenemos mucho tiempo- La separó de él y la obligó a mirarlo a los ojos- Voy a llevarte a ver a tus hijos, y después les haremos salir a un lugar seguro.
-¿Un lugar seguro?
-Así es- Le sonrió- Es donde estoy llevando a todos los niños que Andrómeda cree que hemos matado.
-¿No ha muerto ningún niño?- Preguntó Katniss asombrada.
-Ni uno, te lo aseguro.
-Gracias a Dios- Suspiró aliviada- Llévame con ellos, por favor.
Gale cogió de nuevo a Katniss del brazo y la llevó hasta la zona de las celdas, abrió la puerta y juntos se adentraron. El guardia que había custodiándolos salió al ver a su segundo al mando, y cerró la puerta tras él. Gale caminó entre las celdas con Katniss pegada a él, y por fin llegaron hasta la última de ellas, donde se encontraban los niños Mellark.
-¿Mamá?- Pregunto Dandelion sorprendida- ¡Mira Rye, es mamá!
Los dos niños se pegaron a los barrotes al mismo tiempo que Katniss corría hasta allí, los niños comenzaron a llorar de felicidad al verla y Katniss no paró de besarlos.
-Me alegro tanto de veros- Les sonrió, intentando que no vieran el dolor que sentía.
-Démonos prisa- Gale abrió la celda y los hizo salir- Guardad silencio, si nos descubren estamos perdidos.
Katniss tomó en brazos a su hijo Rye, abrazó junto a su pierna a su hija Dandelion, y sin decir nada siguió el camino que Gale les marcaba. Vio a los demás niños, y entre ellos distinguió a los hijos de Annie y Johana, verlos le dolió, recordando lo que acababan de hacer las que hasta la fecha consideraba amigas. También reconoció a Julius, y verle a él fue lo que más le dolió.
No queriendo hacer nada que pudiera poner en un mayor peligro a sus hijos, Katniss avanzó en silencio, apartando la mirada de aquellos niños. Siguió al que en otra época fue su mejor amigo hasta una abertura oscura.
-Escuchad- Les dijo Gale a los niños- Ya sabéis como va esto, me habéis visto hacerlo antes- Los niños asintieron- Tenéis que salir en silencio y encontrar la casa que hay río arriba, donde están el resto de los niños que ya han escapado. Yo iré pronto a veros, os lo prometo.
-¿Y mamá?- Preguntó la niña, consciente de que no la había nombrado para escapar- Tu vienes con nosotros, ¿verdad mamá?
-No puedo cariño- La voz de Katniss salió como un susurro, pues apenas era capaz de hablar- Si me marcho con vosotros nos perseguirán y nos mataran, al igual que al resto de niños que ya son libres.
-Pero… Yo quiero quedarme contigo- La abrazó con fuerza.
-Lo sé- Katniss se arrodilló ante ella, acarició sus mejillas y besó su frente- Yo también quiero quedarme con vosotros- Katniss cogió aire y abrazó a su hija con intensidad- Tienes que ser fuerte y valiente, Rye depende de ti- El esfuerzo que estaba haciendo por mantenerse firme y dejarlos ir era enorme- Cuida de tu hermano, y en cuanto Gale pueda sacaros de esa casa, busca a papá, ¿de acuerdo?- La niña asintió, llorando con amargura- Y tú- Abrazó a su pequeño con fuerza- Haz caso a todo lo que te diga tu hermana, ¿de acuerdo? Ella sabrá como cuidar de ti- El niño lloró como su hermana, pero asintió, sin terminar de entender que estaba sucediendo.
-¿Volveremos a verte?- Preguntó la niña, asustada ante la idea de perder a su madre.
-Claro que si- Le dedicó una sonrisa, haciendo su mejor actuación- En cuanto todo esto acabe, ¿de acuerdo?- Los dos niños asintieron- Ahora dadme un beso y marchaos.
Los dos niños besaron a su madre y la abrazaron con fuerza, después se separaron de ella, cogieron las linternas que les tendió Gale y se internaron en la abertura. Cuando estuvieron lo suficientemente lejos, Gale cerró la entrada, haciendo que Katniss se derrumbara, incapaz de seguir fingiendo.
El llanto de Katniss era incontrolable, apenas podía aguantar los gritos que se morían por salir de su garganta. Ver a sus hijos marcharse, sabiendo que no volvería a verlos había sido lo más duro que había hecho en su vida. Pensó en ellos y se vio a si misma cuando murió su padre en su hija Dandelion, y a su hermana Prim en su pequeño Rye, lo que hizo que el llanto aumentara.
Gale tuvo dudas de si abrazarla o dejarle espacio, pero verla de aquel modo pudo con sus fuerzas y la abrazó. Katniss no se resisitió al abrazo, pues para ella, todo había llegado a su fin, había sido traicionada por casi todos, Peeta era el único que se había mantenido fiel a ella, y había conseguido sacar a sus hijos de aquel lugar con vida, así que poco le importaba vivir o morir.
Gale la llevó de nuevo hacia la entrada de la habitación, volviendo a pasar por delante de todas esas celdas. Volvió a mirar a aquellos niños y, por primera vez en su vida, no sintió compasión o tristeza por ellos, no supo reconocer ese sentimiento, pero desde luego, era un sentimiento que podría ponerle los pelos de punta a todos los que la habían entregado.
-Katniss, a partir de ahora vas a vivir un auténtico infierno, Andrómeda no va a tener piedad contigo- Ella se encogió de hombros, poco le importaba su futuro- No hagas esto, por favor- Le cogió los hombros con fuerza- No puedes rendirte, debes luchar, solo así conseguiremos vencerla.
-¿Por qué habría de luchar? Mis hijos están a salvo, no sé si Peeta está vivo, pero sé que no podré volver a verlo, todo lo que quería ha desaparecido de mis manos, no me queda nada.
-Eso no es cierto- Le aseguró, levantándole la barbilla con un dedo, obligándole a mirarlo a los ojos- Tú eres el Sinsajo, eres la imagen de la rebelión, de la libertad…
-Ahora soy un Sinsajo enjaulado, y cuando se enjaula a un Sinsajo, ¿sabes lo que le sucede?- Gale negó- Que pierde su voz y su fuerza, y ya no puede volver a volar ni a cantar.
-Ahora dices eso porque estás dolida, pero verás como en breve cambias de forma de pensar- Le sonrió Gale- Voy a ayudarte a escapar de esa endemoniada cría y a volver con tu familia, te lo prometo.
-No me hagas falsas promesas, he aceptado mi destino, así que llévame con mi captora y acabemos con esto.
Gale sintió un nudo en el estómago al escucharla, no recordaba haberla visto así nunca, y sintió más odio del que ya sentía por Andrómeda Snow. Sin embargo, él estaba decidido a arreglar las cosas, a ayudarla y a salvar a todos esos niños.
Sabiendo que no podían permanecer allí más tiempo sin levantar sospechas, cogió a Katniss del codo y la arrastró hasta estar en presencia de la culpable de todo aquel sufrimiento. Al verle la cara, Andrómeda sonrió ampliamente.
-Me encanta esa cara de derrota, Sinsajo- Se burló de ella- ¿Han llorado mucho esos monstruitos tuyos? ¡Espero que Gale los haya hecho sufrir hasta el último momento!- Katniss permaneció con la mirada perdida y en silencio- Parece que te ha comido la lengua el gato- Rió con malicia- Como me voy a divertir- Miró a su adorado Gale- Átala al pilar del patio y conecta las cámaras, quiero que todos vean como sufre.
Gale asintió y obedeció con seriedad. Odiaba lo que iba a tener que hacer, pero debía hacerlo, sino todo habría acabado.
Peeta permanecía quieto delante del lugar donde había visto a Katniss por última vez. Tras salir corriendo para sobrevivir a las bolas de fuego, Peeta paró en seco su carrera y esperó a que todo acabara, tan solo pensaba en volver para intentar recuperar a su amada.
Haymitch había intentado hablar con él, pero lo único que recibió como respuesta fue un puñetazo por parte de Peeta. También intentaron hablarle Johanna y Annie, pero una mirada de odio fue la respuesta que obtuvieron.
Todos los supervivientes permanecía sentados cerca de donde estaba Peeta, observándole sin saber que hacer. No sabían si Andrómeda los había dado por muertos a todos o si sabía que estaban vivos, por lo que tampoco podían saber como estaban los pequeños ni si tenían oportunidad de escapar para ir a por ellos.
Johanna, como siempre, con su carácter desafiante, estaba muy irritada por toda esa situación, y sobretodo por la actitud que mantenía Peeta.
-¡Oh, por favor!- Gritó exasperada- ¿Quieres reaccionar de una vez? ¡Se ha ido! ¡No va a volver! ¡Y nosotros somos unos idiotas por haber creído en esa estúpida!- Se levantó y caminó hasta él- ¿Quieres una disculpa? ¿Quieres que todos nosotros te digamos cuanto lo sentimos? ¡Pues lo siento! ¡Odio lo que he hecho! ¡Pero no tenía más opciones!- Peeta no se movió- ¡Maldita sea! ¡Di algo! ¡Grita! ¡Golpearnos! ¡Lo que sea!
-Peeta, entiendo cuanto debes odiarnos a todos, lo entiendo de verdad, yo también me odio a mi mismo, pero era la única forma de recuperar a Julius- Le dijo Haymitch con verdadero pesar- Si hubieras estado en nuestra situación, tú hubieras hecho…
Haymitch dejó de hablar. El cielo se oscureció de repente. Y donde deberían estar las estrellas apareció una imagen que hizo que Peeta reaccionara por fin. Katniss estaba atada a un pilón en mitad de un patio con la espalda al descubierto. Al ver su rostro, Peeta sintió que su corazón se oprimía, parecía totalmente abatida.
"Gentes de Panem- Se escuchó la voz de Andrómeda- Hoy habéis traicionado a vuestro símbolo, y con ello, me habéis ayudado a vengar la memoria de mi abuelo- Su voz mostraba la euforia que sentía- Y para agradeceros vuestra colaboración, voy a castigar a esta alborotadora y traidora ante vosotros, para que siempre recordéis que Cornelius Snow sigue presente en Panem aunque haya perecido- Hizo una breve pausa- Adelante Gale."
De inmediato se vio como Gale cogía un látigo y se acercaba a Katniss. Sin miramientos, este comenzó a propinarle latigazos en la espalda, de igual manera que se lo hicieron a él antes de la rebelión. Con cada golpe Katniss gritaba y lloraba, pero para fastidio de Andrómeda, no pedía clemencia.
Peeta miraba aquellas imágenes apretando los puños, sintiendo un odio tan inmenso que era capaz de asesinar a sangre fría a cualquiera que osara posarse delante de él en esos instantes.
Las imágenes continuaron hasta que Katniss se desvaneció a causa del dolor. Después se cortó la comunicación y el cielo volvió a su color natural.
Todos los presentes miraron a Peeta, que temblaba de arriba a abajo debido a la ira y la tensión. Haymitch se acercó a él y extendió su mano hasta su hombro, pero Peeta reaccionó en cuanto sintió el contacto.
-¡No me toques!- Saltó, alejándose de él- ¡No os atreváis a tocarme ninguno de vosotros!- Les advirtió- Os odio, a todos vosotros, y ojalá sintáis el mismo dolor que estoy sintiendo yo ahora- La mirada que les dedicó los dejó helados, a Haymitch, Johanna y Annie les recordó a cuando lo rescataron del Capitolio y sufría el secuestro.
-Peeta, cálmate, aun podemos arreglar las cosas- Intentó razonar Annie- Nos hemos equivocado, eso está claro, pero todo tiene solución.
-No todo- Dijo con rabia- Nadie lo sabe, Katniss y yo estábamos esperando el momento apropiado para decírselo a los niños y después al resto- Se frotó los ojos, no queriendo dejar salir sus lágrimas- Katniss está embarazada- Las miradas de sus amigos se llenaron de horror- ¿Crees que después de lo que acaba de suceder seguirá estándolo? Y aunque así fuera, estoy seguro de que ese ha sido el castigo más suave que tiene esa retorcida mujer en la cabeza- Miró a Annie fijamente- La pérdida de mi hijo no tiene solución.
-No eres el único que ha perdido a alguien, hay muchos fuera de aquí que también han perdido a sus hijos- Le dijo alguien que él no conocía.
-Pobrecitos, todos ellos lo estarán pasando fatal en sus casas- Se burló Peeta- Ninguno de ellos ha sido capaz de venir hasta aquí, y los que lo habéis hecho, habéis condenado a mi mujer y a mis hijos, sin garantías de que se fueran a salvar los vuestros- Peeta tomó aire, respiró profundamente y los miró con frialdad- Voy a ir a buscarlos, me da igual si me seguís o si os pudrís aquí, pero si alguno me sigue, que no espere un trabajo en equipo, desde este momento voy a hacer lo mismo que vosotros, voy a mirar por mí y por mi familia sin importar a quien me lleve por delante.
-¿Vas a traer a los niños de vuelta?- Preguntó una mujer esperanzada.
-No- Dijo secamente- Voy a por mi familia, lo que les pase a las vuestras dependerá de vosotros.
Peeta se giró y comenzó a caminar, dejándolos a todos conmocionados. Las cosas habían cambiado, ya no había paz, no había unión, no había confianza, no había libertad. Todo por lo que se había luchado en la guerra contra el Capitolio y contra los externos no había servido para nada.
Definitivamente, el Sinsajo, una vez enjaulado, había perdido sus alas y su voz. Había sido vencido.
Hola a todos, siento mucho la tardanza, no tengo excusa para haber desaparecido tanto tiempo. Pero han sido unos meses complicados. Tuve a mi pequeñín por cesarea de urgencia (casi lo perdemos), los primeros meses han sido agotadores, y además he empezado a trabajar, así que sentarme al ordenador ha sido bastante difícil. Pero aun así tenía que haber intentado, aunque fuera, dejar una nota avisando. Lo lamento mucho.
Ahora bien, como siempre he dicho, no me gusta dejar las historias a medias, así que hoy por fin me he decidido a sentarme y acabar esta segunda parte. En breve subiré la tercera parte, que se llamará "El vuelo del Sinsajo" o "El canto del Sinsajo", aun no lo tengo claro. Se aceptan sugerencias.
Espero que aun quede alguien que siga el fic y si no es mucho pedir, que me diga que opina del epílogo y la historia en general. También se aceptan ideas para la tercera y última parte.
Bueno, os dejo ya, que menudo rollo os he soltado.
Nos leemos pronto (espero)
