Cap 10
Bella
Cuando vuelvo a la realidad Edward está casi tumbado encima mío, nuestros labios siguen unidos y una de mis manos intenta colarse por debajo de su camiseta…¿pero que mierdas estoy haciendo?.
No puedo evitar que mi cuerpo se tense cuando una de sus manos empieza a deslizarse por debajo de mi forro polar. Me quedo paralizada dejando mis labios quietos, poco a poco rompo el beso y empiezo a separarme de él, sintiéndome…rara, incomoda por la distancia.
- yo…yo no…- no se que decir, ni como comportarme. Me siento, inconscientemente recojo mis piernas y me acerco más al rincón de la cama, alejándome de él, luchando conmigo misma para no rodear su cuello con mis manos.
Él deja caer la cabeza hacia abajo ocultándome su cara y deja escapar un leve bufido, se pone en pie y me mira con esa media sonrisa que hace que me derrita.
- Ni por favor, ni lo siento….- me regala una sonrisa mientras se pasa un dedo por sus labios.- tienes hambre?...- se ríe- perdona, te encuentras mejor, no?
A eso se le llama cambiar de tema, respiro hondo y compruebo que se me ha pasado el mareo y un rugido de mi estomago ratifica que me muero de hambre.
Me relajo un poco y lo miro curiosa, no va a reprocharme nada? Ni va hacer ningún comentario? Mi yo lógica me mira con la ceja levantada ... y porque debería hacer tal cosa Bella!?.
Desvío mis ojos al suelo sin poder aguantar más su mirada, es como si me desnudara cuando me mira así, como si intentara ver dentro de mi. Como no se que hacer con las manos finalmente decido escondérmelas debajo de mis piernas. Lo miro de reojo y veo que sigue ahí parado esperando mi respuesta.
- No voy vestida para ir a comer a ningún sitio- noto como me sonrojo y sigo con mis ojos clavados en sus pies…que pie calzaba?
- No me has contestado a ninguna de las dos preguntas.- su voz sonaba tajante pero con un leve tono divertido. Uno de sus pies empieza a moverse de arriba abajo, de un lado al otro y haciendo circulitos con la punta. Sonrío y no puedo evitar levantar los ojos y ver que sigue con esa media sonrisa colgada de sus labios.- interesantes?...mis pies digo.- porque tenia que irradiar esa jodida seguridad?.
- Si, me encuentro mejor y si, tengo hambre…pero no, no voy a ir a comer a ningún sitio así vestida.- lo digo con mis ojos clavados en los suyos.- y no, creo que hay cosas mas interesantes para mirar que tus pies, la verdad.- Él simplemente suelta una carcajada.
- Vamos.- Sin esperar mi respuesta se gira camina hacia la puerta, sale y escucho que habla con alguien, luego se asoma, me mira y frunce el ceño- no estoy acostumbrado a repetir las cosas.
- Ni yo a que me den órdenes – las palabras me habían salido solas sin que mis neuronas hubieran tenido nada que ver. Me mordisqueo el labio nerviosa y veo como el clava sus ojos en mi boca y suspira.
- Por favor…podemos irnos ya, me muero de hambre.- Utiliza un tono más dulce, sereno y clava sus ojos en los míos, sonríe y como siempre consigue que hasta se me olvide hablar.
- Si…claro- soy incapaz de decir nada mas, me sonrojo y me levanto.
Una hora más tarde estoy saboreando una deliciosa ensalada con queso tibio, nueces y una deliciosa vinagreta de vinagre de Modena que Edward ha preparado en un momento mientras yo me cambiaba de ropa.
El trayecto de vuelta había sido más silencioso que el de ida, si realmente eso era posible. Me había pasado todo el camino mirando por la ventana, viendo pasar los paisajes que acababa de ver des de el aire. Intentando no pensar y a la vez no pudiendo dejar de hacerlo, no podía dejar de analizar y diseccionar como me había sentido y si lo que había pasado había cambiado realmente algo o no.
Pincho un poco mas de ensalada y me la llevo a la boca, mientras lo miro de reojo, está concentrado en su ensalada y de vez en cuando frunce el ceño o levanta las cejas, le estará dando vueltas a lo mismo que yo?, lo cierto es que durante el viaje el también parecía sumido en sus propias disertaciones. En ningún momento hemos hecho comentario alguno sobre el beso ni sobre nada más de lo que ha sucedido hoy y eso me inquieta.
Bebo un poco de vino y carraspeo, él levanta los ojos de su plato.
-Gracias, esta deliciosa- él simplemente se encoje de hombros y yo vuelvo a bajar mis ojos para seguir comiendo.
- No tiene ningún secreto, es una simple ensalada- por fin se decide a hablar.
- Las apariencias engañan Cullen, parece simple pero tiene su complejidad- bebo otro sorbo de vino.- Como tu?- ya esta mi boca hablando sola. Él deja el tenedor, cruza sus brazos sobre su pecho, se cuelga la media sonrisa y se apoya en la silla mirándome.
- Creo que ninguno de los dos somos...simples señorita Swan o me equivoco? – yo después de unos segundos, simplemente niego con la cabeza y sigo comiendo.
Los minutos pasan mientras yo sigo masticando y él sigue mirándome, noto sus ojos en mi, pero al contrario de lo que me esperaba, no me molesta, no me hacen sentir incomoda. Solo es como si intentara averiguar algo sin necesidad de que yo se lo tenga que explicar. Acabo mi ensalada, me limpio con la servilleta y bebo un pequeño trago de vino, soy consciente de que él sigue todos mis movimientos por pequeños que sean.
Levanto los ojos y veo como sigue observándome, se levanta sin despegar sus ojos de los míos y empieza a recoger los platos.
- No comes más?- miro su ensalada a medio comer.
- No tenía tanta hambre como pensaba – se encoje de hombros- o puede que se me haya pasado.
- Siento haberte quitado el hambre…- Digo después de unos segundos. Miro mis manos, yo y mi bocaza.
- Isabella el agujero en la capa de ozono no es culpa tuya- lo miro rara- al igual que esto, se me ha pasado el hambre, listos.- Se gira y va hacia la cocina cargado con los platos.
- James…- Se queda clavado de espaldas a mi, estamos unos segundos así en silencio- el que…bueno mis cicatrices...- o joder, joder, pero que he hecho?!
- Se a quien te refieres- Cojo aire y lo suelto poco a poco, ¿Por qué se lo he dicho? Y lo que es peor ¿Por qué me siento bien ahora?
- Puedo preguntarte algo?- su tono de voz ha cambiado, es seria pero a la vez acaricia las palabras con un sexi y relajante tono terciopelo.
Pego mis ojos a su espalda, se ha tensado al escuchar el nombre de James y podría repasar la inserción de todos sus músculos con mis dedos.
- Hazla…- todo sea que no te la conteste. Esa era la frase entera pero no tengo fuerzas para decirla y las palabras mueren sin ser pronunciadas.
- Esta en la cárcel?- esa era fácil de contestar y nada comprometedora, suelto el aire que casi inconscientemente retenía.
- Si, en Canadá – Su espalda se relaja al instante.
- Vale. Quieres postre? Tenemos un helado que esta tremendo- Empieza a caminar hacia la cocina.
Mis ojos parpadean incrédulos, esperaba un interrogatorio o algún comentario y el habla de helados?!. Mi cerebro no es capaz de activar la conexión con mis labios para decir algo, solo sigo mirando hacia la cocina como tonta.
Veo su espalda desaparecer por la puerta y escucho como enjuaga los platos y los coloca en el lavavajillas, camina de un lado a otro de la cocina abriendo y cerrando muebles y cajones, finalmente se asoma y me sonríe de manera calida.
-Tomare ese silencio por un si- me guiña un ojo y vuelve a desaparecer en la cocina.
Llevo mis manos a mi cabeza y entierro los dedos en mi pelo, ¿Me ha guiñado un ojo? ¿y ahora que? ¿Y si me pregunta por los detalles? Ooooh joder! ¿como se me ha ocurrido decírselo? Me levanto rápido, no puedo quedarme quieta. Camino un poco por el salón y finalmente me quedo mirando por la ventana, parece que de nuevo las nubes le han ganado el pulso al sol. Miro el reloj, Jake no debería de haber llamado ya? Dijo que ya diría él algo.
- Elisabeth…- Su inesperada voz me hace dar un pequeño respingo y pone en alerta, ni siquiera lo he escuchado salir de la cocina.
- La canción…- su voz no suena muy fuerte pero si clara y creo detectar un leve tono triste en ella. Levanto la mano para que no siga hablando.
- Se a quien te refieres- repito sus palabras, no hace falta que me de más explicaciones se de quien es ese nombre, aunque sigo sin saber que era Elisabeth para él. Se aclara la garganta.
- Nos comemos el helado en el sofá?- Me giro y sonrío con algo de esfuerzo al igual que esta haciendo él.
Me siento en el sofá con las piernas cruzadas y cojo con dos manos el tazón que me ofrece lleno de helado.
- Esto es mucho!
- Anda come que estas muy delgada- me lo dice en tono divertido pero a la vez con ese punto autoritario que me esta empezando a gustar.
El ambiente se relaja y el aire se hace menos denso a nuestro alrededor haciéndose más fácil respirar, me relajo y me acomodo en el sofá mientras me como el delicioso helado de chocolate.
- Es raro que Jake no haya dicho nada, no?- Edward levanta los ojos de su tazón y casi instantáneamente me empiezo a reír, tiene una graciosa mancha de chocolate en su labio superior, aunque creo que la risa simplemente me esta sirviendo para acabar de liberar la tensión acumulada durante la mañana.
- Que?- Él me mira esperando que se me pase la risa y le diga que pasa poniendo cara de circunstancias.
- Lo siento – intento ponerme seria y casi lo consigo del todo- es una tontería…tienes un poco de helado en tu labio.- Él rueda los ojos y se pasa la servilleta de papel justo por el lado contrario del labio, niego con la cabeza y le indico a distancia pero nada que no se la quita. En un acto reflejo me adelanto en el sofá poniéndome de rodillas y recojo el helado con mis dedos, justo al notar su piel soy conciente de lo que estoy haciendo, me quedo muy quieta lo miro y veo que me mira con una ceja levantada y su media sonrisa empieza a amenazar con hacerme desvanecer.
- Esto…yo – miro mi mano y la retiro rápido, aunque no llego muy lejos ya que me la retiene cogiendome de la muñeca. Ni si quiera hago fuerza cuando estira de la mano hacia él, hacia su boca y recoge el helado con su lengua para después meter el dedo en su boca y deslizarlo hacía fuera…creo que me voy a desmayar.
- Creo que ese poquito de helado era mío – Se pasa la lengua por sus labios, deliberadamente despacio o al menos eso me parece a mí.- ya?
- Ya que?- sigue con mi muñeca entre sus dedos.
El sonido del teléfono me hace dar un bote que casi me hace caer del sofá y tirar el bol de helado. Edward suelta una risita se pone de pie en el sofá, salta el respaldo con la gracilidad de una bailarina del ballet de Moscú y coge el teléfono fijo.
Lo escucho hablar y me concentro intentando prestar atención para saber quien leches ha osado interrumpir en mi paraíso particular. – Paraiso?...jejejje hace unos días era tu infierno particular- cielo, infierno en el fondo me da igual donde estar mientras este él conmigo…oo joder! Eso ha sido cursi no…peor, mucho peor. Estos debían ser los efectos secundarios del chute de adrenalina del salto.
Miro a Edward justo en el momento en que se gira y mueve sus labios vocalizando "Jake" sin decirlo en voz alta, sonrío y le hago señas para que me lo pase luego, él afirma con la cabeza y sigue hablando con Jake, aunque ahora parece algo más serio y le responde con monosílabos, veo como aprieta su mano en un puño y se gira para que no escuche nada de lo que le dice en lo que me parece un tono cortante y brusco.
- Toma – Me da el teléfono- creo que no se fía de que estés viva – Duda como si fuera a decirme algo más- me voy a mi estudio.
- Gracias - Cojo el teléfono mientras lo veo desaparecer por las escaleras junto con mi buen humor.
Después de hablar con Jacob casi veinte minutos, en los que he sido incapaz de saber que es lo que ha pasado para que Edward se fuera con ese humor me siento en el sofá y miro hacia las escaleras. Al menos Jacob me ha explicado que su madre estaba bien aunque se quedaría unos días con ella, incluso su padre parecía haber enterrado el hacha de guerra y estaban hablando e intentando arreglar las cosas entre ellos… parece que iba a salir algo positivo del accidente.
Suspiro y vuelvo a mirar las escaleras, ¿que estará haciendo? Me muero por ir a averiguarlo pero ya tuve bastante con el día que me pillo espiándolo. Enciendo la tele, la apago, cojo un libro…la verdad es que debería irme a mi casa con Ángela, descarto esa idea y empiezo a leer.
Después de estar sola toda la tarde desisto y me voy a la cama sin cenar, durante toda la tarde mis ojos han viajado una y otra vez a las escaleras, pero era como si estuviera sola en el apartamento, no se había escuchado ni un ruido en el piso de arriba des de que subió…estaría bien, no?
- James….James….por favor, por…favor – sollozo sin poder retener las lágrimas – yo…yo haré todo lo que quieras…pero por favor no me toques, no…- mi voz muere al ver brillar el filo del bisturí y lo peor es que ya sabía que venia ahora, el dolor, el olor de mi propia sangre…
Giro los ojos y veo como James me sonríe y me acaricia la mejilla, intento apartarla pero no puedo mover la cabeza…porque que puedo moverla?! No estoy atada ni me esta amenazando con nada, suelta una carcajada y se gira a mirar a alguien que no llego a ver bien aunque distingo una melena rizada pelirroja.
Un escalofrío me recorre el cuerpo cuando noto el frío filo rozando mi piel, intento mantenerme tranquila aunque no puedo evitar gritar cuando noto el primer corte…
Me despierto de golpe, con la respiración entrecortada y el corazón a mil, no podía dejarme en paz ni en sueños?
- Tranquila solo era un sueño- su voz en la oscuridad me sobresalta y me hace retroceder hacia una esquina de la cama- soy yo…no te asustes, te escuche gritar….
Enciendo la luz de la mesita y lo veo de pie, con un pantalón corto y una camiseta, al lado de la puerta como si tuviera miedo de acercarse, sus manos apretadas a los lados y sus ojos calvados en mi.
- Lo siento…no pretendía despertarte- lo veo rodar los ojos y relajarse un poco.
- No dormía, estas bien?
- Mas o menos – intento sonreír.
- Soñabas con él?- no digo nada, ni si quiera lo miro- Quieres hablar? – niego rápido con la cabeza, tengo claro que todo esto es por decirle el nombre, es por volver a recordar, por volver a sentir.- Entonces creo que debería dejarte dormir.- Nos quedamos mirando hasta que él rompe el contacto y se gira hacia la puerta.
- No…quiero decir, si no te importa, podrías quedarte?…preferiría no estar sola- prefiero no analizar nada, por una vez me estoy tomando el lujo de hacer lo que realmente quiero y me guste más o me guste menos su presencia me calma.
Él solo sonríe levemente y viene hacia la cama, al verlo acercarse me invaden las dudas, ¿y si ha entendido otra cosa? ¿Realmente quiero que pase algo?, antes de poder decirle algo o de arrepentirme estira el edredón sobre la cama y hace un gesto con la mano para que le deje sitio, me muevo un poco y se estira a mi lado encima del edredón.
- Buenas noches Bella- parece que esta…bueno estamos un poco rígidos, no incómodos pero tampoco totalmente a gusto. Él suspira y cruza sus brazos detrás de su cabeza.
Me giro hasta quedar totalmente estirada de lado mirándolo, esta con los ojos cerrados aunque claramente no esta durmiendo.
- Duerme- abre un ojo y nos quedamos mirando hasta que finalmente me sonríe y vuelve a cerrarlo. Me río, apoyo mi cabeza en su hombro y cierro los ojos, noto como se tensa y levanta un poco su cabeza, estira su brazo y lo coloca poco a poco sobre mi. Suspiro y antes de quedarme dormida respiro hondo y estiro mi mano rodeando su pecho.
