Al fin, al fin, al fin… Repetía mil veces eso en mi cabeza… ¡Un día más y sería libre!
Bueno, no libre completamente, libre por un día, un bendito día lejos de los Uchiha's. Solo ansiaba pasar esa tarde tranquila, lejos de ellos, de sus problemas psicóticos, de su masculinidad… Para partir a primera hora de la mañana a mi departamento, darme al fin un baño caliente, tranquilo, pasar la tarde con Hinata, quizás llamar a Kakashi para… bueno…. Ustedes saben… mis hormonas han estado alteradas muchos días, necesito calmarlas… ¡por Kami! saber que mañana retomaría mi vida, aunque sea un miserable día, me motivaba a dar mi mayor esfuerzo en mis tutorías.
A penas llevaba unos cuantos días trabajando en la mansión, y ya estaba colapsada. No quiero imaginar cómo estaré en un mes quizás. La verdad, es que amo lo que hago, amo enseñar, amo aprender, amo educar… pero, si no fuera por tener que aguantar el hecho de vivir en la mansión playgirl, amaría mucho más mi trabajo allí.
Me acerqué a la biblioteca… No rondaba nadie por ese lugar. Había escuchado mucho ruido por la mañana, así que supongo que la mansión estaba vacía, más que mal, todos allí son abogados, importantes y sensuales abogados… Menos Sasuke, creo que él es la oveja negra de la familia.
Entré al lugar, esperando encontrarme a Shisui… ansiaba verlo, ansiaba escucharlo, pero para mi sorpresa, estaba vacío, solo los cuatro libros que Madara-sama escogía para mí.
Bueno, al menos así no tendré distracciones ese día…
Miraba la hora, y pasaba tan lento. No es como si quisiera que alguno de ellos entrara a distraerme para hacer más ameno el día, pero tanto silencio me desconcentraba.
Salí de la biblioteca a ver si encontraba algo o a alguien interesante. Sé que estaba prohibido, pero ¿qué hay de malo con un poco de peligro?
Nada, esa aburrida mansión ni espíritus tenía… Suspiré, quizás demasiado fuerte para mi gusto… Pero tanto silencio me estaba hartando.
¿Acaso me estaré volviendo masoquista? Digo, porque estaba a punto de ponerme de rodillas y rezarle a Kami-sama para que algún Uchiha apareciera y me hiciera perder la cordura.
— ¿Señorita Haruno?
Sentí un escalofrío recorrerme por el cuerpo cuando escuché esa voz a mi espalda. No porque fuera atractiva, era áspera y vieja, sino porque me tomó por sorpresa mientras me encontraba en la sala principal viendo las fotos que colgaban de las paredes.
— ¡Sarutobi-san!
— ¿No debería estar en la biblioteca?
— ¡No le diga a Madara-sama que estuve aquí! — lo miré llena de terror
Sonrió — El señor Madara tuvo que salir a un viaje de negocios urgente con sus hijos esta mañana ¿No se lo dijo?
Suspiré — No… la verdad es que no hablo mucho con la gente de aquí, mucho menos con los dueños de la mansión
Sí… era una mentirosa, pero no podía decirle a Sarutobi que los Uchiha's me acosaban día y noche sin parar, no quería perder mi empleo, después de todo, tenía prohibido hablar con otra persona que no sea Madara y Sarada.
— Vaya… No se preocupe… le diré que estuvo trabajando arduamente el día de hoy — me guiñó el ojo mientras sonreía
Algo en su voz me dio plena confianza de que no iría de chismoso a contar lo que sucedió, eso me hizo tranquilizar.
— ¿Cuándo volverá Madara-sama?
Se encogió de hombros — Lo más probable que en unos días… ¿Se ha sentido a gusto viviendo en la mansión?
— Si, supongo… Me gustaría poder conocerla, o quizás hablar con la gente que vive aquí… A veces me siento muy sola
— Lo imagino…
Como si él también ocultara algo, no mencionó otra palabra, solo se paró junto a mí a observar las fotos que colgaban de la pared.
Habían fotografías de cada uno de sus hijos, juntos, separados, actuales, fotos viejas, pero ninguna sonrisa, era todo tan formal, sentí incluso lástima por la vida que llevaban, no querría ni imaginar cómo fue su infancia, quizás toda su vida los han criado como adultos responsables.
— ¿Esa es la señora Uchiha? — mencioné apuntando un cuadro en medio de la pared que tenía la fotografía de una hermosa mujer, de cabello negro y liso, los ojos grandes y alegres, la piel pálida pero preciosa y una gran sonrisa en su rostro, nada parecido a sus hijos.
— Sí, la señorita Mikoto falleció unos días después de dar a luz a Sarada-sama, desde que se marchó esta mansión se volvió fría y solitaria, creo que jamás volví a escuchar una risa alegre aquí, han cambiado mucho las cosas desde entonces
— Lástima, dejó una bonita familia, no creo que a ella le hubiese gustado ver como todo decayó
— A veces el destino nos juega malas pasadas, solo hay que saber ponerse de pie otra vez — me sonrió para abandonar luego el salón, y dejarme allí otra vez sola
La verdad, es que a esa casa le faltaba una mujer, una madre, una esposa. Era todo tan aburrido, tan sombrío, la gente de esa familia era ambiciosa, soberbia, manipuladora, con serios problemas de egocentrismo y altruismo, realmente faltaba allí alguien que los devuelva a la tierra.
No es que quisiera hacerme cargo de todo yo, pero si pudiese cambiar a alguien allí, creo que daría por pagada mi buena acción anual. Quiero ser yo quien vuelva a hacer feliz a alguien allí, y para eso, debo poner mano firme con esos jodidos hombres, y se bien como jugar con su mente, creo que el hecho de haber sido tan fácil en la secundaria, me ha dado la habilidad de controlar las cosas a mi favor, si respecta a hombres, claramente.
Luego de comer algo y volver a la biblioteca, se acercaba la hora de la llegada de Sarada-sama.
Como siempre, venía con ese rostro fruncido, como si la vida realmente fuera una m*erda para ella. Tiró sus cosas donde se le pegara la gana, y nuestra lección comenzó.
Dormí, placida, hermosa y tranquilamente. Nadie por esos pasillos, nadie que me molestase, nadie que me viniera a abrazar por la noche y me dejara con el cuerpo ferviente. Al fin pude relajar mi mente y dormir, hasta el siguiente día.
08:00 AM y yo tomaba mi bolso para salir de ese lugar. Me despedí de Sarutobi y algunos otros empleados que se encontraban cerca. Sarada-sama ni siquiera se molestó en abrir su puerta cuando quise despedirme de ella. En fin, era libre todo un día lejos de ese lugar.
Tomé el tren de vuelta, nunca había estado tan feliz de llegar a ese viejo y anticuado departamento. Introduje mi llave, pero la puerta se abrió rápidamente, mientras una azabache se colgaba de mi cuello.
— ¡Sakura-chan! — sollozaba — ¡Por qué no me has llamado, estaba tan preocupada!
— Hinata — sonreí mientras la separaba un poco de mí — lo siento, no he tenido tiempo
— Kakashi estaba a punto de ir a buscarte a ese lugar ¡Está tan alterado!
— No sean exagerados, solo han pasado dos días desde la última vez que hablamos
— ¡Pero esa mansión me suena tan horrible! ¿No te han torturado?
Reí — Aún no
Comencé a contarle a Hinata un poco de mi semana en ese lugar, claro, obviando los detalles del acoso sexual que vivía cada día, estaba segura que si se lo decía, me encerraría en un armario y no me dejaría volver allí otra vez.
Hinata era mi mejor amiga desde… siempre supongo. La conocí en la primaria, al siguiente año luego de haberme mudado del campo. Era una muchacha tímida y casi invisible, me acerqué a ella con el afán de hablar con alguien de la clase, y desde entonces somos inseparables. Creo que ella es quien más me ha tenido paciencia en el mundo, aguantando mis cambios de estilo, de personalidad, de hombre, todo tipo de cambios.
Luego de darme un delicioso baño, me recosté sobre mi cama que tanto extrañaba y me dormí. Vaya, realmente necesitaba descansar de todo eso.
Miré mi reloj, marcaba las 14:00, Hinata no se encontraba en el departamento, me dejó una pequeña nota diciendo que debía cubrir un turno urgente en el café.
Me di el gusto de pasearme solo con ropa interior dentro de la casa, si hacía eso en la mansión… la verdad me daba escalofrío pensarlo… Era realmente agradable tener ese tiempo para mí.
Pero la vida no podía ser tan hermosa como creía. La puerta sonaba una y otra vez. Miré por la mirilla de la puerta. Era Kakashi. La verdad era que en ese momento se me revolvió el estómago, sabía que me iba a llegar una grande.
Abrí con algo de temor, la verdad es que ni pensé en ponerme algo más de ropa, con él no lo necesitaba, ya me conocía de todas las formas posibles.
Entró bastante molesto, apenas me miró cuando cruzó la puerta. Me dio la espalda mientras miraba por la ventana que daba dirección a un gran parque.
Me acerqué a él por detrás — ¿Algo que decir?
— Nada — dijo a secas
— ¿Y qué haces aquí entonces?
— Hinata me dijo que habías vuelto
— ¿No me preguntarás como estuvo mi semana?
— No me interesa
— ¿Viniste solo a mirar por la ventana?
— Sí
Me encogí de hombros mientras me recostaba en el sofá para prender la televisión.
— ¡Cómo puedes ser tan tonta! — Exclamó volteando a verme
— ¿Perdón?
— Sakura, está bien… — se sentó junto a mí — entiendo que amas tu trabajo, y lo haces perfectamente además, pero… ¡Cómo se te ocurre vivir en una mansión con puros tipos llenos de hormonas, y pe*nes, y dinero, y poder, y más pe*nes!
Solté una risa algo exagerada — Kakashi, de verdad, no te preocupes, estoy bien allí, nadie me pone un dedo encima, apenas si me hablan, estoy allí para trabajar, no para follar
— ¡Eso es ahora Sakura! ¿Y después?
— Después… seguiré trabajando en lo que amo
— No quiero que te lastimes
— Ya estás viejo, Kakashi, no te preocupes de más o te vas a empezar a arrugar
Suspiró — ¿Follamos?
Reí — no tengo relaciones desde hace dos años, la última vez incluso fue contigo… Creo que estoy oxidada
Se encogió de hombros — Nunca es tarde para recordar los viejos tiempos
Amaba la picardía de Kakashi, a pesar de que sea mucho más grande que yo, siempre encontraba la forma de seducirme. Creo que es cierto cuando dicen que el sex*o fortalece la amistad, porque desde que comenzamos a follar, en mi primer año de universidad, se ha vuelto un gran amigo para mí, es la persona a quien le tengo más confianza, claro, después de Hinata.
Comenzó a besarme, hace tanto tiempo que no tenía este tipo de contacto con un hombre, que siento que perdí la costumbre. Poco a poco agarré el ritmo, para dejarme llevar por las caricias que propiciaba Kakashi por toda mi piel. Se recostó sobre mí mientras se quitaba la camiseta. Bajó su boca por mi cuello, pasando su lengua y dejando cada rincón húmedo. La siguió bajando hasta llegar a mis pechos. Oh, por Kami, se sentía tan bien, sus caricias, sus dedos introduciéndose en mi feminidad, ya húmeda, su lengua jugando con mis pezones, su miembro duro que chocaba contra mi pierna. Estaba a punto de explotar allí mismo.
Se quitó lo que sobraba de ropa para entrar en mí, fuerte, como me gustaba.
Y no puedo negar, que me hacía sentir en las nubes, follar con Kakashi era maravilloso, sabía cómo complacer a una mujer. Claro, si a parte de tutor de latín, era un mujeriego cualquiera, por eso tampoco involucré sentimientos con él, ni él conmigo. Sin embargo, esta vez, fue todo tan extraño… No por sentir que me quitaban nuevamente mi virginidad, sino porque esta vez, no era Kakashi la imagen que veía… Por mi mente se pasaba cada uno de los Uchiha's, tocándome, besándome, montándome… Creo que eso me prendió aún más.
— ¿Quieres salir a comer? Son cerca de las 20:00, debes tener hambre
— ¿Tu invitas?
— ¿Cuándo no lo he hecho? — sonrió
Me arreglé un poco para salir a comer algo con Kakashi.
— ¿Sakura? — me dijo casi en un susurro
— ¿hm?
— No es por asustarte pero… desde hace varias calles siento que alguien nos viene siguiendo
Me puse algo nerviosa, a esa hora, era normal que la gente rondara en las calles, pero Kakashi tenía razón, desde hace un buen rato, un sujeto con un gran abrigo y sombrero nos seguía. Al parecer notó que nos dimos cuenta, porque cuando me di la vuelta, comenzó a caminar en otra dirección.
Un par de calles más, y el sujeto volvía a seguirnos… era realmente extraño. Lo extraño era, que no estaba asustada, si no, intrigada, se me hacía tan familiar… hasta que…
— Espérame aquí Kakashi
Le dije mientras me daba la vuelta y entraba a un callejón, siguiendo a tal sujeto.
— ¡Hey, espera! — le grité una vez que llegó al fondo
Él o ella no sabía qué hacer, una gran reja de aluminio tapaba su camino.
— ¿¡Hasta cuándo nos seguirás, Sasuke-sama!?
Al parecer, no me equivocaba, pues cuando escuchó su nombre, dejó de intentar escapar y se quitó ese ridículo sombrero con el abrigo.
— ¿Cómo te diste cuenta que era yo? — dijo molesto
— Ni siquiera sabes disfrazarte bien, vi tu rostro un par de veces ¿Qué diablos haces siguiéndome? ¡Es mi día libre!
— Lo sé… solo… quería ver que hacías en tus días libres…
— Joder… ¿Desde hace cuánto que me sigues?
— Desde que saliste de la mansión
Dijo con tal tranquilidad, que me dio mucho más miedo del que ya le tenía.
— ¡¿Estuviste en mi casa?! — dije asustada
— No, esperé afuera a ver si salías
— ¿Estuviste todo el p*to día afuera?
— ¿Algún problema?
— ¡Claro, hay muchos problemas con eso! ¡Eres un psicópata!
— ¿Por qué en la mansión me tratas con tanto respeto y aquí me hablas como si fuera una persona más?
— Porque eso eres… una persona más… solo mantengo mi imagen de mujer correcta para conservar mi empleo — dije en un tono esquivo
— Eres una embustera — dijo acercándose a mí — pero esa no es razón para dejar de estar loco por ti
Me tomó de las muñecas mientras me acorralaba con una pared cercana, y repetía lo mismo de las noches en la mansión. Apoyaba su nariz en mi cuello, hasta bajar por mi pecho, y susurrarme allí
— ¿Disfrutaste follando con ese otro? — dijo suavemente
— Eso a ti no te importa — dije nerviosa, en un hilo de voz, mientras la temperatura volvía a subir hasta mi rostro
— Claro que me importa — comenzó a lamer mi pecho — no permitiré que otra persona te toque, te bese o siquiera te mire
— ¡Estás loco!
— Tú me vuelves así
Con sus dientes bajó suavemente mi camiseta, aun manteniendo el agarre en mis muñecas. Bajó su boca hasta uno de mis pechos y comenzó a lamer la parte superior. Demonios, me estaba prendiendo, demasiado… demasiado para creerlo.
Comenzó a succionar en la piel de uno de mis senos, dejando una marca roja, casi morada, húmeda y ferviente.
— Para que aprendas a quien perteneces
Me sonrió mientras tomaba del suelo sus cosas, y salía por el callejón, dejándome otra vez más, encendida y confundida.
Me arreglé la camiseta, golpeé un poco mi rostro con mis manos, y salí también de allí para encontrarme con Kakashi aun mirando fuera de la tienda donde lo dejé.
— ¿Pasó algo? Tardaste mucho
— No, todo esta bien…
VOLVÍ DESDE LAS TINIEBLAS MÁS HARD QUE NUNCA JAJAJ espero les haya gustado el capítulo, a pesar de lo mucho que tarde en publicar, no lo he abandonado, tampoco los otros, solo me falta inspiración.
Tengo un par de cosas que comunicar
- Dentro de una semana termino mi última práctica de la universidad, por lo que el tiempo de descanso volverá a mi vida, y podré actualizar más seguido esta y las otras historias
- He leído todos sus comentarios, y realmente les agradezco la paciencia y el cariño que me hacen llegar
- En un principio, pensaba hacer esta historia SasuSaku, incluso la tenía pensada completa hasta el final, ahora estoy empezando a dudar del destino de Sakura XDDDD por lo que si me salen cosas incoherentes o sorpresas demasiado drásticas, es porque estoy rehaciendo la historia de acuerdo a lo que ustedes me comentan jiji ¿IDEAS PARA ESTO?
Espero volver por aquí pronto
cariños !
