Una boda, una invitación, un ex novio confundió… Solo necesito a alguien me que acompañe a la boda. – Tal vez puedas ir con Isabella, es de nuestras mejores bailarías- ¿Qué? ¿Con una bailaría? Y no solo la bailarina, si no las decisiones que esta toma para poder salir adelante no serán del agrado de su "compañero"… logrando sacar un Edward que ni el mismo conocía.
Edward para toda mi desgracia pertenece a la Sra. Meyer… solo me lo presta (inconscientemente) para mis perversas intenciones… ahh también todos los personajes de Twilight
Muchas graciias a mi amiga PKNAPCOSA que me reviso el capitulo :) te adoroo nena.. y tambien a Maggice :) que me apoya y me da muchos animos siempre que escribo... Las quiero horrores a las dos CCG
Se acabó aceptar los límites, sólo porque alguien dice que los hay, algunas cosas no puedo cambiarlas, pero hasta que no lo intente no lo sabré.
Demasiado tiempo he temido perder el amor que supuse perdido bueno, pues si es amor,hay que pagar un precio muy alto.
Pronto voy a desafiar la gravedad. Dame un beso de adiós,estoy desafiando la gravedad. Creo que intentaré desafiar a la gravedady tú no me vas a hacer caer
Defying gratity - Idina Menzel
CAPITULO 10: Y TODO SE ROMPIO
BPOV
Me detuve frente al espejo que había en la habitación, el agua se escuchaba en el baño y Edward ya tenia mucho tiempo ahí, cuando hacia eso, sabía que estaba tenso, preocupado, o algo no iba bien, pero esta vez no quise pensar mucho en eso, debía de concentrarme en una sola cosa y era: gustarme en el espejo.
Dicen que el que yo me sienta linda frente al espejo ayuda a que así me vea, y en este momento lo único que sentía eran nervios, estaba vestida con un coserte oscuro y su liguero con sus medias, mi cabello recogido en un moño ni tan apretado ni tan suelto simplemente perfecto, el maquillaje había sido algo que llamara la atención a mis ojos para darles luz, traté de todo hacerlo en perfecto equilibrio, y aun así, ahí frente al espejo, luciendo más que hermosa que en toda mi vida, sentía que en cualquier momento iba a estallar, quería gritar, quería llorar, y quería suplicarle a Edward que nos fuéramos, que no quería estar ni medirme con su ex novia.
Pero no podía hacerlo, yo me había retado, quería demostrarme que podía, yo era lo suficiente mujer para no dejarme intimidar por nadie, aunque por dentro estuviera gritando de pánico.
Caminé por la Suite del Hotel Triaton Palace, y me senté frente al tocador, mientras acariciaba mi cabello para acomodar uno que otro rizo, no es que me faltara simplemente que no sabía qué hacer. Había tomado una decisión, me quedaría con Edward, si el había dicho que cuando volviéramos quería que siguiera en su casa, eso quería decir que no me dejaría.
Lo vi salir del baño con sus bóxers y su cabello húmedo, parecía pensativo pero en cuanto me vio a través del espejo me sonrió de una manera tan tierna que me hizo desearlo, pero no de una manera sexual, me hizo desear pasar toda la vida con él, quería ver esa sonrisa cuando fuéramos por los niños a la escuela, quería verlo dormir a mi lado por los próximos 50 años, pero sobre todo ansiaba llegar a escuchar esas grandiosas palabras que mi alma gritaba: TE AMO
Le devolví la sonrisa lo mejor que pude, y en cuanto el se fue a la cama para agarrar su ropa yo traté de recomponerme, tenía que respirar y tranquilizarme, entonces mi vista se clavó en los ojos café que me habían acompañado toda la vida, en la piel blanca que me había hecho peculiar en el instituto y en la sonrisa forzada que había tenido en mi vida desde hace tanto tiempo esa que decía: Esta bien, todo estará bien; aunque muchas veces yo sabía que no estaría bien.
De repente sentí su mano en mi espalda y el se sentó en el banquito junto a mí para vernos los dos en el reflejo.
— ¿Alguna vez te he dicho lo hermosa que eres?— dijo depositando un beso en mi hombro
—Me lo dices todos los días— me sonrojé
—Eso es bueno, nunca debes de olvidar lo hermosa y preciosa que eres para mí
—Gracias— Bajé mi mirada y me di cuenta que tenía un paquete en sus manos— ¿Qué es eso?
—Es un regalo… para ti— lo depositó sobre mis manos, estaba envuelto en papel de china, y por lo que ponía sentir era un libro
—No debiste, aunque… ¿a qué se debe el regalo?
—Te dije que yo te cuidaría siempre, no importa de la manera que sea, pero tienes algo que me ha hecho quererte mucho y es tu peculiaridad para ver y hacer las cosas, así que siempre me tienes en constante reto para sorprenderte—su sonrisa tímida fue hermosa… otra vez.
—Gracias Edward— le di un beso sobre sus labios antes de ponerme a abrir el regalo, quite las envolturas y develó un libro muy antiguo—Es precioso
—Sí, eso les dijeron a mis padres cuando nací— se carcajeó ante mi cara de asombro, era divertido cuando hacia bromas aunque no era muy común, una risita salió de mi boca.
—Nunca he leído al Quijote y parece ser la edición completa
—Es una edición única, buscada especialmente para ti…
—Gracias otra vez, siempre me das cosas que son realmente increíbles— toqué con las yemas de mis dedos la pasta del libro y parecía tan irreal
—Pero te dije que todo era para protegerte…— lo escuché tomar aire antes de que nuestras mirada se encontraran en el espejo— Dice mi padre que la moneda siempre está en el aire y yo te dije algo que quiero cumplir: No quiero que nunca vuelvas a pasar hambre o cansancio, el tratamiento de tu padre ya esta pagado hasta su termino
—No entiendo ¿Qué tiene que ver el libro con todo esto?
—Quiero que lo veas como un seguro, no tengo intención de dejarte ir, pero nunca sabemos que puede pasar, yo te hice una promesa con tu pulsera que me diste, yo quiero que tú me hagas una promesa a mí… Si alguna vez tú y yo ya no estuviéramos juntos y necesitaras dinero, prométeme que venderás el libro— miré el libro, si era my hermoso pero solo para alguien a quien le gustaran los libros, y antiguo y eso subía su valor, pero no tanto como salvarme de deudas.
—El libro sin duda es una edición especial, pero creo que no te estoy entendiendo
—Este libro del Quijote es de una colección de piezas únicas, es 1842, y esto de aquí— señaló el libro, bajé mi mirada para ver la portada del libro, con un fondo café, y con color dorado el nombre y varios diseños formando un marco elegante a la portada— todo esto dorado, es oro, el libro vale por lo menos 5,000 Dólares así que creo que te serviría, aunque solo hablando en un caso hipotético porque como ya te dije no te voy a dejar.
—Realmente no debiste haber gastado en esto— me recliné un poco para acariciar sus labios con los míos.
—Qué bueno que te gustara, tenía miedo de que me lo regresaras— sonrió nervioso y dándome un beso en la nariz se puso de pie para terminar de vestirse.
Me paré rápido y me puse frente a él, le di una sonrisa dándole a entender lo que quería hacer; Tomé la camisa entre mis manos y empecé a abotonarla uno por uno, y dejarla bien estirada, mientras él se la fajaba yo le ponía el moño del smoking, esto le gustaba, lo sabía por la mirada de ternura que él me daba cuando lo ayudaba a vestirse, no es que lo necesitara, pero lo hacía sentirse querido.
Tenía a Esme, que lo amaba más que nada en el mundo, y amigos y su padre que estaba orgulloso de él, pero sabía que conmigo había logrado llenar algunos huecos importantes que él había ido olvidando, la comida en casa, el cuidado del arreglo por parte de otra persona, el abrazar a alguien al dormir; Edward era tan cariñoso, tan amoroso y romántico… pero solo conmigo. Y eso era bueno, los dos nos estábamos llenando huecos en nuestros corazones.
—Gracias— me sujetó por la cintura dándome un beso — más tarde nos ocuparemos de ese hermoso corset Señorita Swan
—Más tarde Edward, mas tarde— sonreí mientras me iba por mi vestido, lo saqué de su bolsa y lo contemplé, porque tal vez ese vestido no me diera las respuestas del universo, pero era mi arma esta noche.
Me metí en el y caminé hasta el espejo de cuerpo completo, Edward se acercó a mí, ya completamente vestido, y subió el cierre antes de depositar un beso en mi hombro desnudo, caminó hacia la cama, y agarró de su caja mis zapatillas, regresó conmigo y se puso de rodillas para colocarlas acariciando delicadamente mis pies envueltos en medias.
Lo vi pararse atrás de mí, y el reflejo del espejo, me mostró una de las imágenes más hermosas de mi vida, una que guardaría en mi corazón para siempre. Parecía foto de revista, los dos vestidos impecablemente y luciendo como la pareja perfecta. No supe de donde salió solo vi el movimiento de sus manos y el frio acaricio un poco mi pecho, cuando coloco una bonita gargantilla de oro blanco y colgaba un hermoso topacio en forma de corazón.
—Queda perfecto ¿no crees?— me abrazó fuertemente por la cintura
—Es hermoso— dije clavando mis ojos en los del él.
—Tú eres hermosa… vamos de una vez, para acabar con todo esto— tomó mi mano y salimos de la habitación.
Caminamos por los hermosos pasillos del hotel como dos enamorados, en el lobby ya nos esperaban los demás chicos, que en cuanto nos vieron empezaron a lanzar piropos, Rosalie y Alice se veían grandiosas, ellas nacieron para este mundo, se les notaba.
Nos fuimos en una limosina que según me explicó Edward, habían sido mandadas a todos los hoteles donde se hospedaran los invitados, para personalmente llevarlos a la iglesia y a la recepción.
No tardamos mucho en llegar a la catedral de Notre-Dame en el centro de la ciudad, cuando Edward me ayudó a bajar quedé encantada, me contó una historia que para nada venia al caso, pero por alguna razón lo hizo, me decía que Tanya siempre se había querido casar en esa iglesia.
Le puse la atención debida pero solo asintiendo con la cabeza, mientras entrabamos a la iglesia, nos sentamos en la parte de en medio, tomó mi mano y platicamos en voz baja con nuestros amigos que estaban a un lado, Alice estaba encantada con el diseño de la Iglesia y sobre la decoración del lugar con muchas rosas rojas, mientras Jasper, Emmett y Edward platicaban de anécdotas de cuando vinieron más jóvenes, aunque no lo mencionaran, sabía que de ahí había salido el que Tanya se quisiera casar aquí y Edward lo supiera, pero me hice la desentendida.
Exactamente a las 7:00 pm sonaron los acordes de una melodía suave, vimos caminar por el pasillo central a un joven apuesto, corpulento y feliz, del brazo de una señora elegante, me supuse que sería Félix y su madre, disimuladamente Edward acariciaba mi mano con su vista clavada en el tipo, y solo entonces comprendí el terrible error que estaba cometiendo ¿en qué me había metido? No debí de haber venido, en cuanto me di cuenta de que lo amaba debí de haberme ido y decirle que el acuerdo se acababa, pero el corazón puede más que la razón y ahora me moría de miedo hasta escuche un estruendo, ¿o es que los oídos me molestaban? Pero no había sido tan fuerte el ruido, solo de las puertas principales cerrándose.
Mire todo, el feliz novio en la parte delantera del altar, con una sonrisa radiante, una sonrisa como nunca le había visto a Edward, la familia de él, sentada en las primeras filas estaban igual de emocionados y las cámaras se preparaban para tomar todo, mientras el grupo de violines guardaba silencio durante unos instantes antes de comenzar a tocar: La marcha nupcial de Wagner, entonces nada más se escuchó, solo el suave repiqueteo de la puerta al abrir y todo mundo giro su cabeza, para ver entrar a una de las mujeres más bellas que he visto en mi vida, con su vestido blanco y cabello recogido cubierto por un hermoso velo, empezó a caminar a paso tranquilo del brazo de su padre supuse, que parecía más orgulloso que nunca. Ella simuladamente buscó con la mirada por varios sitios, hasta que dio con Edward, su mirada se iluminó, yo conocía tan bien esa mirada, porque era la que todo los días el espejo me regalaba.
Vio nuestras manos juntas, y prefirió ignorarlo, o ignorarme, porque no perdían la conexión de sus miradas, lo miraba a él, y después a Félix, entonces… solo entonces… y no es que este en una iglesia, pero me llegó la iluminación a mi cerebro; Ella le pedía con la mirada que detuviera la boda, porque su mirada era de suplica ¿Por qué Edward hacia esto? ¿Por qué la hacía sufrir a ella y a mí?
Me pregunté si la demás gente no se daba cuenta, pero parecía que todos la veían, si, pero veían a la novia, no veían a la chica que no veía a su futuro marido con ojos de amor, como veía a su ex novio; suspiró y llegó al altar mientras su padre entregaba su mano a Félix y este se la besaba, Tanya parecía estar en estado automático. Era hermosa, más hermosa de lo que mis peores pesadillas me hubieran ayudado a imaginar, y yo nunca había querido ver una foto de ella, pero ni aun con su belleza quisiera estar en su lugar, con esa mirada triste.
La misa paso tan rápido que pronto llegamos a la parte donde preguntan si hay algún impedimento, obviamente se dio el minuto de silencio, pero nadie esperaba nada, Tanya giro su cabeza disimuladamente hacia Edward, se miraron una milésima de segundo antes de que él abriera un poco sus labios, la verdad no supe si era para gesticular o si pensaba decir algo, pero apreté fuertemente su mano sacándolo de su trance, haciendo que girara su cara hacia mí confundido, pero cuando volteé a ver a Tanya de nuevo ya estaba de espaldas, ¿realmente iba a impedir la boda?
Las ansiadas palabras llegaron: Los declaro marido y mujer y fue un alivio para mí, aunque si él hubiera querido impedir la boda, quiere decir que todavía siente algo por ella, de eso me ocuparía más adelante.
Tanya caminó por el pasillo con una sonrisa suave, más bien forzada, mientras Félix daba asentimientos de cabeza a todos los que le aplaudían, Edward tomó mi mano y salimos por otra puerta lateral, no decía nada solo caminábamos hacia la limosina, tras de nosotros venían los chicos.
— ¿Estás bien?—le pregunté cuando ya estuvimos dentro del automóvil
—Claro, ¿Por qué no habría de estarlo si te tengo conmigo? — tomó mi mano y la besó
—Pensé que ibas a impedir la boda
—No tenía ninguna intención de hacerlo, si así lo hubiera querido lo hubiera hecho desde el día en el que ella fue a buscarme, no ahora, estas conmigo y no hay nada que me haga dejarte— se acercó a mi oído para susurrar.
Le di un beso en la mejilla antes de que nos fuéramos, los chicos subieron después de saludar a unas personas, iban felices, para ellos eran como unas vacaciones con amigos, ellos no se jugaban nada aquí. Decidí relajarme un poco y escuchar las bromas de Emmett, que se quedó callado cuando el coche empezó a ir más despacio
—Debes estar de broma… ¿su boda es aquí? — se asomó por la ventanilla
—Em., ¿no leíste la invitación?
—No le puse atención, tu eres la que siempre se encarga de todo eso— le contestó a Rosalie
—Pues si amor, su recepción es el Palacio de Versalles— dijo Rosalie con un suspiro
—Félix tiene muchísimo dinero para hacer su boda en la Luna si así se lo propone— dijo Jasper mientras acariciaba la mano de Alice.
Yo solo los escuche hablar, mientras por las ventanillas se iban mostrando los primeros indicios de estar llegando a un lugar espectacular, los grandes portones abiertos de par en par, mientras los choferes se identificaban para poder entrar.
—Tranquila, parece que te dará un ataque de pánico
—Estoy bien
—Si estuvieras bien, mi mano no estaría a punto de caerse por falta de circulación— dijo sonriendo
—Lo siento— Con mis dos manos acaricié la suya para que volviera al color normal.
—Está bien, sabes que siempre te puedes esconder conmigo cuando lo necesites— asentí— esa es mi chica, vamos Bells, acabaremos con esto y regresaremos a New York felices.
Me ayudó a salir de la limosina, yo seguía pensando que era exagerado tener tantas limosinas estacionadas frente al palacio. Pero ese pequeño detalle dejó de tener importancia cuando mi mirada se alzó ante los maravillosos ventanales que adornaban todo el Palacio. Edward tomó mi mano y entramos antes de pasar por una pequeña revisión de rutina, los pasillos eran hermosos, parecían salidos de una película, una señorita nos condujo hacía un salón enorme que estaba preparado para la celebración, nos acomodaron en nuestra mesa mientras la chica nos indicaba que podíamos recurrir a ella para cualquier cosa.
En media hora llegaron los novios haciendo su entrada triunfal, mientras recorrían por la pista tomados de las manos, Tanya se veía un poco más serena cuando hizo su primer baile con Félix, una canción romántica que nunca había escuchado, pero las palabras decían que él le amaría hasta la muerte y que en el camino se ganaría su cariño, cosa que me dejó con un sabor de boca raro, porque entonces quería decir que Félix sabía que Tanya no lo amaba completamente, preferí no ver el baile completo.
Lo demás fueron las cosas tradicionales y para otra media hora después empezaba a sonar una música suave para anunciar que se serviría la comida y para mi buena suerte, estaban todos los cubiertos sobre la mesa. Perfecto pondría en práctica lo que me había enseñado Esme.
Deliciosa, solo así se puede describir ese manjar que sirvieron, de una forma exquisita degusté todos esos platillos que en mi vida había pensado probar, Alice estaba que no cavia de gusto igual que yo, ya que ella también era de buen comer. Podría haber sido cualquier otra boda, estaba con mis amigos, con el amor de mi vida, y en unos de los lugares con mayor historia en el mundo, pero no era cualquier otra boda y sabía que tarde o temprano llegaría Tanya hasta nosotros.
Edward tomó mi mano después de la cena y nos pusimos de pie durante una balada, unas cuantas parejas más nos acompañaban, su cara pegada a la mía, bailando una romántica canción, me sentía como una princesa. Nunca había creído en esas cosas de princesas y príncipes, creía en el amor, pero no que llegaría a salvarme de la maldad, sabía que sería complicado y nunca me había engañado pensando que cuando nos conociéramos haríamos un flechazo de inmediato y me enamoraría en la primera mirada… pero siempre lo que uno cree que no va a pasar es lo que pasa.
Me dio vueltas por la pista y en su mirada solo estaba yo, no lo hacía para que nadie más lo viera, solo lo hacía para que yo lo viera, para disfrutar el momento, dejarnos llevar, dejarnos amar. Me reí en sus brazos, susurró palabras cariñosas y algunas subidas de tono en mi oído, y de repente me daba besos en las mejillas… ninguna mujer podía ser más feliz que yo.
—Me encantaría seguir bailando pero tengo que ir al tocador— dije apenada cuando terminamos la sexta canción
—Ve, te esperare para seguir luciendo ese hermoso vestido— dio un beso en mi mano antes de soltarme.
Caminé por el salón hasta el pasillo que una señorita me había indicado me llevaría a los baños, pero en mitad de ese pasillo iluminado por grandes candelabros, vi a mi peor pesadilla, parecía un ángel, pero un ángel caído.
Caminando firmemente hacia mí, con su vaporoso vestido blanco, y esa hermosa peineta que llevaba resaltando sus facciones más finas, y su mirada clavada en mí, sentí que mis piernas se volvieron de gelatina, pero las obligué a quedarse erguidas viendo a la imponente mujer pararse frente a mí.
—Me imagino que tú debes de ser Isabella— dijo con un tono burlón — a menos que mi Edward haya traído a otra mujer
—Te imaginas bien, yo soy Isabella, en lo único que te equivocaste es que no es tu Edward— me defendí
—Niña es cuestión de tiempo para que él se dé cuenta de lo que perdió, y venga a buscarme— dijo con aire autosuficiente
—Si no irrumpió tu boda, ¿qué te hace pensar que lo hará cuando ya seas la mujer de otro?
—El amor que nos tenemos
—El amor que le tienes que es muy diferente
—Son años de historia
—Son años que yo reemplazare con otros años venideros
—No es tan fácil como tú piensas, si conoces bien a Edward sabrás que él no olvida tan fácilmente— sentí que se hizo un poco más alta ante mí, o tal vez solo fue la sonrisa burlona que me hizo un nudo en el estomago.
—Esa es la diferencia Tanya, yo no espero que te olvide porque es imposible que él olvidara una relación de tanto años, yo estoy construyendo una historia nueva con él y sabes que… mi historia es mejor que la tuya— solté una sonrisa hipócrita
—Me gusta que no te dejes intimidar, Edward no merece a una blandengue junto a él, pero aun así, yo te llevo mucha ventaja, sé que no eres de sociedad, se nota, aunque lo tratas de ocultar muy bien, yo si lo soy Isabella, yo sí, y ¿sabes que es lo que no soporto?, que contigo el haya dado tantos pasos importantes como irse a vivir juntos… pero no te engañes, tú no eres la mujer de la vida de Edward, y tarde o temprano terminara con una mujer que él merezca
— ¿Quién? ¿Tu?
—Si no soy yo, será otra, de eso no lo dudes, pero no serás tú, algo me lo dice.
—Edward y yo nos vamos a casar— solté de repente
— ¿Qué? — se detuvo en seco ante mis palabras, justo antes de que se diera la vuelta para marcharse
—Me propuso matrimonio hace un par de días, en una cena con sus padres
—y ¿Por qué no llevas un anillo de compromiso? — dijo viendo mi mano desnuda
—Por consideración a ti, Edward me pidió que lo guardara en el hotel, porque sabe de los sentimientos que aun sientes hacia él
—Estas mintiendo— Gritó
—Yo no acostumbro mentir— Carajo le había mentido a mucha gente en mi vida, pero esta mentira sentía que me iba a salir muy cara.
—Iré a hablar con Edward, él me explicara todo en este momento
—Haz lo que quieras, la única que quedara en vergüenza eres tú
Suspiré cuando la vi regresar al salón, ¡Demonios! me metería en un buen problema pero ya lo arreglaría después, no iba a permitir que esta mujer me hablara de la manera que quisiera.
Cuando regresaba del baño, vi hablando a Edward con Tanya muy cerca de nuestra mesa, en cuanto entré al salón el giro su cara hacia mí como si me hubiera sentido, sonrió y regresó su mirada hacía Tanya, suspiré y supe que no tenía muchas opciones, era ir o ir.
—Bells— me acortó el paso un hombre, que en cuanto escuché su voz lo reconocí
—Jake— sonreí al ver a mi amigo desde la infancia.
—No lo puedo creer, en serio eres tú, mucho más guapa— se rió y se formaron unos hoyuelos como recordaba en sus mejillas.
—Gracias por decir que antes era fea— me hice la indignada
—Bueno, no eras fea, de hecho siempre has sido bonita, pero hoy te ves despampanante— dijo tomando mis manos y haciendo un movimiento como para admirarme
—Un buen vestido ayuda
—Deja tu el vestido, te ves feliz, te he visto bailar con Cullen según me dijeron que se llama, y no podías ocultar la felicidad en tu rostro — acarició mi mejilla
—Soy feliz
—Me da gusto, tu de todas las personas te mereces ser feliz… ¿Cómo esta Charlie?
—Bien, hace un tiempo se le hizo un trasplante de corazón y va mejorando
—Tiene tiempo que no voy a La Push, ahora trabajo en Boston en una firma de abogados y ha sido un verdadero milagro encontrarte aquí
— ¿Qué tiene que ver que trabajes en Boston con que yo esté aquí?
—Bueno, ¿te acuerdas de Sam? — dijo sonriendo
— ¿Uley? Sí, me acuerdo de él
—Recordaras que hacíamos burla de que todos seriamos abogados en el pueblo
—Sí recuerdo que él fue de los primeros en irse de ahí para estudiar Leyes ¿Qué tiene que ver? — pregunté confundida
—Sam es uno de los abogados más reconocidos en Boston, tiene su firma Uley y Asociados, yo trabajo para ellos
—Esa es una gran noticia Jake
—Esa no es la mejor noticia— alzó las cejas de manera divertida
— ¿entonces?
—Sam quiere que empieces a trabajar para él, ya tiene tiempo hablando con tu Universidad y consiguió que te dieran el traslado para el último semestre, como una residencia, estudiaras en la Universidad de Boston y durante las tardes trabajaras en el despacho
—Eso es… increíble— dije sin saber muy bien que decir
—Cuando Sam se fue, nosotros todavía éramos muy jóvenes, pero Sam aprecia mucho a tu padre, y sabe de todo lo que has hecho para ayudarlo, bueno excepto de trabajar en un club—bajó su mirada tímidamente— además de que llevas unas calificaciones excelentes
Jake era mi amigo de la infancia, y hace tiempo nos encontramos en New York, el había ido a un congreso pero había conseguido mi dirección y fue a visitarme, no le pude ocultar a que me dedicaba, aunque trató de convencerme que me saliera no lo logró, pero se tranquilizó un poco cuando le dije como era Rosalie y que me cuidaban mucho, pero el hecho de que a pesar de eso, ahora me ofreciera una oportunidad tan maravillosa era increíble.
—Yo no sé qué decir Jake—
—Yo no le dije a Sam donde trabajabas, pero sabe que trabajas y estudias, y él prefiere que tengas experiencia y te pagará por tu trabajo en la Firma, se supone que te lo dirían cuando regresaras a la escuela, pero le acabo de hablar a Sam y me dio luz verde para contártelo, en cuanto le dije que estabas en la fiesta me ordenó que te hablara y te contara todo, si tu estas dispuesta puedes empezar cuanto antes—
—Pero eso sería irme…— susurré
—Claro Bells, sería irte a Boston, yo te ayudaría a acomodarte allá, es una oportunidad única
—Necesito pensarlo, necesito aclarar bien las ideas, es que todo esto me ha tomado por sorpresa
—Mira acompáñame, aquí en el pasillo hay una pequeña salita, solo te robaré un minuto y te explicaré las cosas, yo ya me iré de la fiesta, solo vengo en representación de Sam que es mi jefe y que no pudo venir porque su esposa acaba de dar a luz.
—Solo un minuto…
Me giré y salimos otra vez del salón
EPOV
—Te deseo lo mejor Tanya— dije tomando su mano —Te mereces ser feliz, y Félix se ve que te quiere mucho
—Solo… pensé que si ibas a impedir la boda—
—No Tanya, tu ya sabias que yo no iba a hacer eso, no me correspondía a mí, nuestro tiempo ya pasó, yo solo vengo aquí para desearte lo mejor del mundo—
— ¿Es por Isabella?
—Sí, yo ya encontré mi lugar
— ¿Entonces es cierto? ¿Es cierto lo que me dijo tu novia de que se van a casar? — me tomó por sorpresa, pero si Bella había dicho eso era por dos cosas de seguro, una se había topado ya con Tanya a solas y dos no quiero pensar que le habrá dicho esta a mi novia para que le dijera que nos vamos a casar.
—Si Tanya, me voy a casar con Bella—Bajó su cara muy triste —No quiero que te pongas mal, es tu boda, debe de ser el día más feliz de tu vida
—No te preocupes Edward, yo voy a estar bien, solo que me duele darme cuenta que realmente perdí
—Esto no era una competencia
—Lo sé, solo que… sabes, es mejor que regrese con Félix— levantó su cara forzando una sonrisa— Muchas gracias por venir y… felicidades— con sus manos sujeto el largo de su vestido para girarse e irse. Era lo mejor dejarla irse sin un adiós, lo único que conseguiría era más dolor.
Mi madre había tenido mucha razón al decirme que no viniera, que solo provocaría daño a Tanya, pero yo había puesto mi orgullo primero, algo que nunca más volvería a hacer, Bella me había enseñado a guiarme más por el corazón que por la cabeza… Mi amada Bella
Me giré hacia nuestra mesa, Emmett y Rose hablaban muy entretenidos con Jasper y Alice, sea lo que sea que les estuvieran diciendo era una buena noticia, porque Alice parecía que iba a gritar.
—Hey hermano ven, te queremos contar algo— me dijo Emmett cuando me alejé
—Voy por Bella y regreso, no sé donde se metió
Me dirigí a la señorita que me había atendido cuando llegamos y me indicó que la había visto salir por el pasillo acompañada por un hombre.
Edward mantén a raya tu hombre celoso, tal vez es solo un amigo
Fui revisando las puertas de la lateral del pasillo pero no la encontraba, hasta que di con una que estaba media abierta.
—Tu trabajo en el Club… ven… mi jefe te quiere… es un trabajo único
—Yo… pensar… mi trabajo termina regresando a New York, después de la boda soy libre
—Cullen…
—Si… que hacer…
—Es única… se te pagará muy bien y... casa cerca de alguno de nosotros
—Estamos hablando de algo oficial
—Sí, tienes que dejar New York, tienes que irte conmigo a… — en esto la música desde el salón sonó un poco mas fuerte porque habían abierto la puerta que unía al salón con el pasillo y solo alcanzaba a escuchar partes de la conversación.
—entenderá, yo lo sé— dijo el tipo
—Dile a tu jefe que trabajare para él— dijo como riéndose—Dame su numero
Mi pecho empezó a doler y decidí salir por una puerta que estaba del otro lado del pasillo, que daba a unos jardines, me adentré un poco en ellos, solo lo suficiente para sentarme en una banca.
Ella… ella me pensaba dejar cuando regresáramos a New York, alguien que sabía de su trabajo la había encontrado aquí y le había ofrecido un trabajo con otro hombre y ella había aceptado.
¿Me iría a dar un paro cardiaco? O ¿Por qué me dolía tanto el pecho? O… esas palabras que atravesaron mi cabeza las despejé en un solo segundo y me puse de pie; si yo quería ser poderoso y tener tan buen control en los negocios como mi padre, debía de aprender algo, y es que los sentimientos no te pueden derrotar, si para ella yo significaba nada, entonces para mí tampoco.
Si había pensado tal vez poner en serio eso de que nos casáramos como dijo Tanya, ahora todo se había ido, ella se quería librar de mí, regresando a New York, entonces no teníamos para que esperar tanto, tomé mi celular y me fui con una señorita de las que estaban para ayudarnos, le pedí que me comunicara con una línea aérea, o mejor que me consiguiera un boleto de regreso a New York en esta misma noche.
Consiguió un vuelo a la 1 de la mañana, así que me fui al salón, tratando de controlar la rabia que tenia dentro, entre al salón buscándola y la vi sentada en la mesa, entretenida en una plática con Rosalie, la tomé por el brazo y le susurré al oído
—Tenemos que irnos— sus ojos que me derretían me miraban extrañados
—¿Pasa algo?
—Ven— le pedí que me acompañara, y cuando Emmett me interceptó le dije que todo estaba bien, pero que me tenía que ir, le dije cosas de pareja y pareció satisfecho con esas palabras, lo más probable es que pensara que íbamos a hacer cosas intimas, pero no podía estar más lejano de la realidad.
Tomé a Bella de la mano y salimos del palacio.
—Edward ¿pasa algo? ¿Por qué vamos casi que corriendo? — me preguntó, tratando de aguantarme el paso
—No, solo que regresamos a New York—
— ¿Seguro que estas bien?
—Sí, vamos al hotel por nuestras cosas
No volví a decir nada mas, mientras la limosina nos llevaba al hotel, y ella no decía nada, solo me observaba de una manera rara, llegué a pensar que la estaba asustando, yo debería de parecer un lunático.
En el hotel rápidamente metimos todo a las maletas, y nos cambiamos de ropa antes de irnos al aeropuerto.
Nada más pisar el aeropuerto, hice la confirmación de vuelo, y compré los boletos, dejé las maletas en revisión mientras la tomaba de la mano para que nos fuéramos a la sala de espera.
—Todo va a estar bien Edward, aunque no me quieras decir que es lo que te molesta— dijo recargándose en mi hombro.
Ese simple y sencillo gesto, me hizo un hueco en el estomago, la odiaba por hacerme quererla y la odiaba por hacerme daño, cuando lo único que yo había hecho es protegerla.
El vuelo de 9 horas a New York no fue muy largo, o tal vez así lo sentí porque mi cabeza tenia muchísimas pero muchísimas ideas y pensamientos que no pude descansar, mientras Bella dormía plácidamente a mi lado, cuando estábamos a punto de aterrizar moví a Bella con mi brazo despertándola
—Despierta, ya llegamos
Sus ojitos se fueron abriendo poco a poco, mostrando a esa niña que tanto me encantaba, esa que se había vuelto mujer conmigo, durante este tiempo de viaje, había llegado a la conclusión de que se había convertido en una mujer fatal, por ser tan buena mintiendo y haciéndome creer que me quería y realmente solo estaba conmigo por el dinero.
Llegamos a las 4am del mismo día, por el cambio de horario, ella todavía estaba muy desconcentrada cuando vimos el cielo oscuro en la salida del aeropuerto, mientras tomábamos un taxi. Yo me dediqué a ver por la ventanilla, mientras ella iba adormilada; en el transcurso del camino hicimos una parada en el cajero antes de llegar a su apartamento.
Y hacia tanto tiempo que algo no me dolía en el alma, como entrar a ese pequeño lugar que yo ya consideraba mi casa, sentía que la sangre me palpitaba en las venas y quería romper cosas. Ella pasó arrastrando su maleta hasta el cuarto y yo la seguí dando un azotón a la puerta.
— ¿Qué es lo que sucede Edward? — Me encaró en cuanto escuchó el fuerte golpe— ¿Cuál es tu maldito problema?
—Mi problema— grité— eres tu maldita mentirosa
Su cara se puso pálida mientras sus ojos se abrían sorprendidos
— ¿Qué esperas? Ya estamos en New York, dime que me vas a dejar— la sujeté fuertemente por los brazos hasta acorralarla contra la pared
— ¿De que hablas? — Dijo muy bajito— Edward suéltame que me estas lastimando— se quejó
— ¿Crees que me importa?
—Suéltame— gritó, intentando soltarse de mí, y entre el forcejeo no medí mi fuerza y por mi desesperación de tenerla acorralada la azoté contra la pared
Cuando escuché el golpe de su espalda contra la pared la solté inmediatamente, y la vi caer sentada, como resbalando por la pared, su cuerpo se movía un poco, temblaba, ella lloraba y ahora yo era un desgraciado maltratador de mujeres. Diablos, yo había sido educado mejor que esto, y ahora estaba fuera de mis casillas
—Lárgate— susurró, me acerqué a ella, y se abrazó a sí misma— Lárgate— gritó
—De todas formas me voy a ir, eso es lo que querías, que me fuera, porque tu contrato termina conmigo, ¿no fue eso lo que le dijiste a tu amiguito en Versalles?
En cuanto mencioné esas palabras levantó su cara llena de lágrimas.
— ¿Me lastimas por eso? — se puso de pie
—Eres la peor mujer del mundo
—Tú no entiendes nada, Rosalie….
—Rosalie ¿Qué? — La corté— ¿Rosalie también te va a dejar irte con él, como lo hacías conmigo?
—No te permito que me hables así, y tu no entiendes, eso que paso con Ja…
—Cállate, no quiero saber su nombre, no quiero saber de quien serás la cortesana ahora— nada mas dije las palabras y su mano cruzo mi cara de una bofetada.
—Pensé que eras diferente Edward— lloró— pero aunque te quiera no te permito que me hables así
—Yo también pensé que eras diferente— tomé el rollo de dinero de mi pantalón— pero me equivoqué— lo agarré con mis manos y se los aventé.
Algunos chocaron en su cara, los demás billetes cayeron al suelo
—Tenías razón, nunca estaremos al mismo nivel, porque tú no vales nada—fue lo último que dije
Las lágrimas cayeron más rápido y los sollozos se escucharon por el cuarto, su cara se había quedado sin vida, ella me había engañado, yo la había humillado, estábamos a mano.
Me di la vuelta y salí del cuarto, empuje la mesita de centro de la sala, y de paso aventé por el suelo un portarretrato con nosotros felices.
—Edward— la escuché gritar desde el cuarto
Era mejor dejarlo así, esta noche había salido la peor parte de mí ser y sé que nunca me perdonaría por tratarla así, pero se lo merecía.
Cerré la puerta de la que creía mi casa y sentí que mi alma se partía bajo esa cerradura…
Hola chica:) espero que esten muy biien primero que nada, y despues espero que les haya gustado el capitulo y no me quieran matar.. las cosas pasan por algo, en los fics en la vida real y en todos lados pero bueno, todo depende de los buenos que seamos para enfrentarlas... asii que dalay y en el siguiente ya veremos...
Dejo la conversacion con Jacob en mi blog.. y unas imagenes... obviamente la de novia es de Tanya...
Como quiera, ya conocen mis historias, diria mi amiga Vero:) me encanta el drama.. es el condimento de toda buena historia, y para que vean que no soy tan mala lo digo: el siguiente capitulo empieza meses despues... Verooo no me odies :) hahaha por hacerte sufrir... tu tampoco Maggice!
Graciias a todas las chicas que pasan y me dejan su review :) y tambien aquellas que solo pasan.. lectoras anonimas, pero principalmente a las primeras!
Nos vemos en el siguiente, en cuanto la vida mundi no me aplaste y no me deje hacer mas cosas.. pero mi dementora esta sobre mi para hacerme presion...
Montones de ondas positivas!
