Capitulo 8: White Demon Arc IV – Encuentro indeseable

27 de Noviembre / 12:40 Hs

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Llegando a White Point

Las casas y edificaciones de White Point se ven frente a los magos de Northern Dawn, no quedan más que unos quinientos metros para llegar a la ciudad. Una caravana es la única que se acerca a la misma, acompañada por nuestros magos favoritos. Hazel viene delante junto a Lindsey y Lilith, Haryn sobre su cabeza, la caravana en medio con Rosseliu acostado sobre unas cajas que trae la misma, junto a él se encuentran los dueños de dicha caravana, una pareja de adultos ansiosos por acompañar al quinteto mágico, detrás se encuentran Kouga y Fang cuidando la retaguardia.

El mismo Demonslayer mira la ciudad de lejos, observa a sus compañeros magos reírse y disfrutar el camino, pero no puede sacarse de su cabeza el sentimiento de que lo verán como un demonio... como un renegado bueno para nada...

- No me gusta el nuevo- Susurró Haryn en el oído de Hazel – Es aterrador-

- Vamos, Kouga no es malo...-

- No el niño- Haryn trabó miradas con Fang, el gran lobo blanco, que le gruñó, causando que el Exceed caiga y se esconda dentro de la ropa de Hazel, quedando debajo de su chaqueta marrón, que ahora está cerrada.

- ¡Haryn! ¡Me haces cosquillas!- Rió - ¡Ta-también le tienes miedo al maestro! ¡Eres un cobarde! - Mientras la Dragonslayer pelea para sacarlo de ahí de manera juguetona, Lilith ríe a su lado, Lindsey detiene su paso, rodea los bueyes de tiro, para observar a la pareja de viajeros.

- ¿Como van ahí?-

- Bien, estamos encantados que nos escolten a la ciudad... y sin cobrar- El hombre dijo, de pelo corto y barba abundante color negro azabache. Ropa sencilla y descolorida de trabajo.

- Realmente orgullosos de servir al gremio local- Habló su esposa, mujer de cuarenta años con largos pelos rubios atados con una trenza, vestido también gastado.

- Ojalá TODOS estuviéramos cuidándolos- La pelirroja miró a Ross, quien despertó por el grito.

- ¿Qué? Oh...- Ya despierto, el perezoso mago Clase S se estiró antes de rascarse la cabeza – Es que... sigo débil pro lo de ayer- Se tomó el estomago gritando en "agonía" falsa - ¡Oh! ¡Qué dolor! ¡Oh cielos! ¡Terminen esta agonía!-

- Levántate Ross, estás dando un mal ejemplo de nosotros- Gritó Hazel ya habiendo librado a su chaqueta de Haryn.

- Para nada...- Agregó el hombre dueño del carro, Ross miró a todos con una sonrisa furtiva de "se los dije" como un niño que se le da la razón en una discusión.

No hubo más que reír ante esa situación, mientras siguieron caminando, rieron de la actitud del supuesto "mago más fuerte" de todos ellos. Entonces Lilith miró al frente, viendo que, en la entrada de la ciudad, hay varias personas esperando la llegada del carro y de los magos, entre esos un conocido maestro gruñón.

- El Maestro Doyle nos está esperando, querrá recibirte Kouga- Dijo la mujer de hielo, miró hacia atrás solo para encontrar al Demonslayer parado en seco.

- Kouga- Ross se paró para mirar al joven, pero este volteó hacia la inmensidad de la pradera, puños cerrados y piernas flexionadas - ¿Qué pasa?-

- ¿Lo sienten? ¿Lo escuchan?- Dijo el joven mago.

- Yo si- Respondió Hazel, sus oídos y sentidos de dragón entrando en juego - ¡FUERA DE LA CARRETA!- Gritó ella.

Enseguida Ross tomó a la pareja de comerciantes y saltó del carro de madera, segundos antes de que un pilar de hierro salga del suelo para romper todo en mil pedazos. Las mercancías esparcidas por todo el camino, los líquidos chorreando de sus contenedores. Ninguno de los magos estuvo atento a las maldiciones del pobre comerciante, porque escucharon una conocida risa maligna.

- ¡Sorpresa chicos!- Erk salió desde unos arbustos detrás de todos, de un lado del camino saltó para caer junto a la pareja de comerciantes, tomando a la mujer del cuello y poniendo un afilado dedo metálico en contacto con su garganta, pero sin cortar todavía - ¿Me recuerdan? ¡MALDITOS BASTARDOS!-

- Erk Dresten- Murmuró Ross

- El mismo...- Apretó el cuello de la mujer mientras caminó en círculos de su enemigo declarado, hasta quedar frente a todos, incapaz de ser flanqueado, con White Point de frente.

-¡¿Que quieres con mi esposa monstruo?!-

- ¿Que quiero?- Sus ojos se enfurecieron - ¡Quería hacer un poco de dinero honestamente! Me enfrento a estos pequeños bastardos y, cuando regreso al campamento, me encuentro con que Ter y Son fueron derrotados, mis hombres desnudos y el estúpido mercader se rindió con nuestra pequeña empresa...-

- ¡Eso no es dinero justo!-

- ¡No me importa! ¡La cagaron! ¡Se metieron con el Teniente Erk Dresten! ¡Corazón de acero!- Comenzó a apretar la hoja en la garganta de la mujer, todavía sin cortar la carne profundo, pero rastros de sangre comienzan a verse – Ahora, al menos me llevaré un premio... al niño demonio-

- ¿Kouga?-

- ¡Ese mero! ¡Ese pequeño diablillo será llevado ante Tarkus! ¡Cuando sepa lo que causó lo desollará!- Rió de manera burlona antes de continuar – Al menos veré algo de sangre-

- No te entregaremos a un compañero...- Hazel apretó un puño, agua comienza a brotar del suelo a su alrededor, Ross se acercó a ella para calmarla.

- Pero no es un compañero... no pertenece al gremio ¿O sí?- Tiene razón, no es parte todavía, no oficialmente, si se lo lleva, no cuenta como agresión en contra de Northern Dawn.

- No...- Ross estaba preparado para intervenir causando el menor daño posible, pero ni siquiera él es tan rápido, Kouga habló para detenerlo – Tiene razón... yo fui el culpable de todo esto...-

- Si, escuchen al niño- Gritó el calvo mercenario.

- ¿Que dices Kouga?-

- ¡Tratando de ayudar traje inestabilidad al pueblo de Sudio!- Gritó mirando hacia abajo – Ahora, no quiero que nadie más sufra por mi culpa...-

Ninguno dijo nada, el niño solo acarició a Fang ordenándole que se siente sin hacer nada, avanzó a pasos lentos hacia Erk, ninguno se metió en su camino mientras pasó frente a ellos, solo el mercader susurró un inaudible "gracias". Cuando estuvo frente a corpulento mago de hierro, se detuvo.

- Además, tiene razón... ni siquiera soy parte de ustedes- El niño apretó su mano fuerte, sus dientes presionando contra sí mismos – Probablemente ni lo merezco-

- Esa... es una decisión...- Una ronca y grave voz se escuchó, envió escalofríos a Lindsey, Ross y Hazel de solo escucharlo, voltearon de a poco hasta ver al Maestro Doyle parado detrás. Su cara es muy seria, y su aura tranquila, lo que lo hace peor – Que yo debo tomar...-

- Maestro Doyle- Dijeron los cuatro magos de Northern Dawn al unísono, Lidsey hizo una pequeña reverencia, mientras que Ross tragó saliva, preocupado por lo que podría pasar a continuación. Los poderes y el potencial del Maestro son un misterio incluso para los miembros más viejos, pero un Mago Santo... no es poca cosa.

- ¿Quién demonios es usted?-

- ¿Están todos bien?- Miró a sus niños, también a Kouga y el mercader desconocido, los magos asintieron.

- ¡Oiga! ¡Esto no es de su incumbencia anciano! ¡Vuelva a White Point y...!- Erk comenzó a bromear, pero la sola mirada del Maestro Doyle lo congeló, sus pequeños ojos marrones que expresan una furia calmada.

- Hazlo...- Dijo en voz baja.

- ¿Cómo?-

- Hazlo- Doyle, que es visto usualmente con las manos en sus bolsillos, sacó una afuera, sonando sus huesos – Mátala, te doy una chance para hacerlo-

- ¿Estás loco anciano? ¡Voy a...!-

- Una chance... pero... ¿Eres más rápido que un rayo?- Tras esta frase la mano de Doyle fue recorrida por unos rayos color morado, enseguida atravesó la distancia entre los dos a una velocidad impresionante, asestó un golpe a la cara de Erk tan rápido que él mercenario no pudo cortar a la mujer o cubrir su nariz de hierro.

El mercenario cayó hacia atrás tomando su nariz que chorrea sangre levemente, sentado en la arena del camino maldijo sin siquiera saber el nombre del tipo que lo golpeó.

- Como creí...- Doyle volvió su mano al bolsillo antes de darle la espalda al brabucón – Vuelve con Tarkus, dile que no quiero verlo cerca de mis niños otra vez, o iré por él y por todos ustedes... ¿Está claro?-

- ¡Maldito!- Erk se paró, repensó su estrategia, no sería capaz de vencer al anciano, necesitaría refuerzos - ¡Ya verás viejo!- El mercenario pronto corrió chorreando liquido vital por todo el camino, desapareciendo en un bosque cercano, en busca de su caballo para retirarse.

- Eso fue...- El mercader se paró, socorriendo a su mujer – Gracias señor Richards...-

- Maestro Doyle...- Lo corrigió, serio y terco como siempre.

- Si, eso...- Los dos mercaderes comenzaron a juntar sus cosas en las pocas cajas ilesas, ayudados por Lindsey y Lilith. Doyle caminó hasta Hazel y Ross, solo asintiendo con la cabeza, su manera de felicitarlos por un buen trabajo.

- Y tu niño... ¿Eres el llamado Demonio blanco?-

- Si... Kouga Hagame- Asintió, miró hacia arriba a los ojos del alto mago, las diferencias de estatura se hicieron notables.

- Lo que hiciste ahí, sacrificarte por unos desconocidos... eso te califica para estar en mi gremio- Hizo una pausa - ¿Los ayudaste? ¿Incluso si no sabias quienes eran?-

- Si señor... Maestro... Maestro señor...-

- Ya veo... entonces los ayudarás de nuevo a juntar sus cosas- Señaló a sus compañeros, Kouga siguió el dedo mirando al carro roto, luego volvió a mirar a Doyle para encontrar que este se está alejando a paso lento por el camino a White Point – Luego hablaremos de tu inscripción-

Kouga volteó para ayudar a juntar todo, tomó una caja y comenzó a recoger frutas antes de encontrarse con Lindsey cerca – El Maestro Doyle fue un mago oscuro- Dijo en un susurro – Si él pudo aprender de su pasado y comenzar de nuevo... tú también puedes- Esto hizo que el muchacho mirara por última vez a Doyle, un sentimiento lo atravesó, algo en su garganta, una sonrisa salió... había encontrado un modelo a seguir, alguien de ejemplo.

- ¡Chicos!- David apareció corriendo - ¡¿Vieron eso?! ¡El maestro aplastó a ese mercenario!-

- Estábamos justo aquí Angel- Respondió Ross matando la emoción.

- Lindsey, mi flor roja...- El mago se acostó junto a la mencionada pelirroja, con un tono seductor en la voz - ¿Me extrañaste?-

- Em... un poco... supongo- Enseguida se sintió halagada por los comentarios de su compañero, pero Lindsey siempre fue conocida por no cazar indirectas ni aunque le den en la cara - ¿Por qué?-

- ¿Qué piensas Kouga?- Hazel interrumpió a los dos magos para hablarle al Demonslayer – Vas a unirte a Northern Dawn ¿Verdad?-

- Sí, claro-

- ¿Y tu mascota?- Ross preguntó, causando una mirada de sorpresa en el muchacho.

- No es mi mascota, es mi amigo... si él quiere unirse, entonces se unirá...-

El lobo comenzó a aullar, comunicando sus ganas de entrar en el trato, causando una risa entre todos los presentes. Más tarde Kouga e uniría a Northern Dawn, colocando su marca de gremio en el brazo izquierdo, color blanco, y Fang con una marca negra en su lomo. El trabajo del Demonio Blanco finalizó, dejando al gremio con un nuevo y poderoso integrante, a Ross con una cicatriz con la que alardear y a Lilith con un primer trabajo provechoso.

Esa misma noche el Demonslayer colgó su máscara blanca sobre la cama en su dormitorio solitario, un símbolo de su antigua vida de soledad y desconfianza, en contraste con su nueva vida de amistad y compañerismo...


29 de Noviembre / 20:17 Hs

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Seven – Campamento militar

Erk llegó caminando a una gran tienda roja, se cruzó con una cara conocida en el camino, un hombre de barba lo mira sonriendo, jugando con su largo cabello canoso. Las miradas se encontraron y ninguno se movio, hasta que el calvo finalmente habló.

- ¿Que miras Graguel?-

- Tarkus está esperándote Erk... Ter y Son ya le han contado... todo...- Siguió sonriendo.

El mercenario, ya con su armadura puesta, entró en la tienda oscura, en medio de esta hay una mesa con un mapa de Fiore, Seven y Bosco, varios puntos marcados en este. Frente a la mesa se encuentra un hombre volteado, con sus dos brazos detrás de su espalda.

- Lord Comandante Tarkus- Dijo Erk hincándose en una rodilla, su voz temblorosa.

- Erk...- El mercenario volteó, lleva puesta una armadura de grandes hombros, color gris sin brillo, con incontables marcas de batallas pasadas. Su cabello es marrón y corto, peinado hacia atrás completamente, con una barba que rodea su boca y mentón, sus ojos son negros y no expresan felicidad en lo absoluto, su cara adornada por un par de puntos y cicatrices, en las mejillas y frente.

- Yo fallé Lord Comandante...-

- Lo sé...- Avanzó unos pasos mientras una espada apareció en su mano – Dime una razón para que tu cabeza no se convierta en mi nuevo estandarte-

- ¡Northern Dawn!- Se cubrió con las manos, estas dos palabras llamaron la atención del mercenario – Un gremio mágico de Fiore, del norte... me atacaron... nos humillaron...-

- ¡TE humillaron!-

- Si, eso... sería bueno si vamos y les enseñamos una lección- Sonrió levemente Erk, antes de recibir un corte en su frente de punta a punta, no muy profundo, pero de todos modos la rapidez hizo que le doliera segundos después.

- Por eso no eres Comandante...- La espada desapareció – Moveremos nuestro campamento a Fiore... no tengo interés en entrar en guerra con el Consejo Mágico de Fiore o un estúpido Gremio...-

- Están en White Point...-

- Entonces yo iré ahí... esa será nuestra base de operaciones, observaremos de cerca a este gremio... esperaremos por nuestra oportunidad para que nos contraten... o que flaqueen para vencerlos de un solo golpe...-

- Si señor-

Los dos quedaron en silencio, Tarkus volvió a voltear, pensativo, Erk no hizo más que retirarse – Northern Dawn...- Susurró el Lord Comandante, no había estado cerca de un gremio desde hace años, pero como dice el dicho: "Ten a tus amigos cerca... a tus enemigos más cerca"


Oficialmente termina el primer Arc...

Espero les haya gustado, recuerden dejar comentarios y, gracias por leer.

El proximo capitulo será de "relleno" entre que empieza el otro Arc, prepárense porque nos visita Sorcerer Weekly ;)

¡El siguiente arc es llamado: Moon Castle Arc, y será muy importante, no se lo pierdan!

Cheers love!