Ciao!
Un nuevo capítulo aquí para ustedes, debo advertirles que puede que se infarten no voy adelantar nada, pero bajo advertencia no hay engaño.
Un agradecimiento a ninllot y a Fun Night, que siempre me ayudan.
Sea y Anky seguían uno delante del otro, sus ojos no daban tregua a las lagrimas, ambos sabia la verdad del otro pero eso no respondía a toda la verdad, la princesa fue la primera que se atrevió a decir algo
-Sea...¿por qué lo ocultaste?...-
El lobo cierra los ojos de los cuales aun escurrían lagrimas para dar un largo suspiro -Porque eso demuestra lo que soy en realidad... un fenómeno hibrido- abre los ojos preocupado por la recién descubierta princesa -¿Porque lo hiciste tu?-
Esta mira a otro lado, ya no podía sostenerle la mirada al lobo sin sentir que su corazón se estrujaba -Para ocultarme de mi madre...si nadie sabia quien era...ella no me podía encontrar...- Anky sacude la cabeza para tratar de dejar de pensar en cosas que no debía, se pone de pie y limpia un poco sus lagrimas -Pero ya no importa nada! No...no...NO SE SUPONE QUE LO SUPIERAS!-
-¿No confías en mi?- pregunta en un suspiro el lobo -Después de tanto que hemos pasado... ¿creías que no guardaría el secreto para protegerte de algo que te hace daño?-
Anky por lo triste y enojada ignora el hecho de que el lobo se estaba preocupando por ella, más de lo que un amigo haría -Mira quien lo dice "Príncipe de Dragonia"-
Sea ya serio se seca las lagrimas para contestar -Es porque yo tenía aquello que tu no, ¿como sabría que no me entregarías para que tenga la vida con la que tu solo tienes en recuerdo?-
Anky ya también esta seria, sus ojos aun estaban húmedos pero las lagrimas ya no caían -¿Y tú me hablas de confianza?- la yegua estaba dolida, una vez más se había equivocado en lo que sentía su corazón, lo malo era que amaba de verdad al lobo. Tomo la flor que tenía en su crin, se la saco con brusquedad y la tiro al piso -Tu tampoco confías es mi...- dijo severa al momento que pisaba la flor -Creo que está claro que no podemos estar juntos- le dolían esas palabras pero no quería seguir sufriendo.
Al lobo se le rompió el corazón al escuchar esas palabras, se ajusto el sombrero ocultando la mirada y sin decir nada camino pasando a un lado de la yegua mientras se veía como una lagrima pasaba por su mejilla.
La unicornio se quedo parada en su lugar mientras el lobo pasaba a su lado, después está oculto sus ojos tras su desarreglada crin mientras de nueva cuenta las lagrimas la invadían, lo había perdido, había perdido a quien ama. Sin decir nada empezó a galopar hacia al frente sin rumbo fijo, de sus ojos volaban las lagrimas que nublaban su camino. Se desvió al bosque perdiéndose en la espesura de este.
El lobo ya estaba lejos del pueblo cuando se detuvo al lado de un árbol solitario en el camino, ya sin poder aguantarlo se cargo sobre este rasguñándolo con sus garras mientras lloraba con fuerza -LA PERDÍ, LA PERDÍ!- se dice a si mismo entre sollozos llegando al piso dejando largos tajos en la corteza del árbol. Cuando creía que por fin podría estar con la pony que amaba, todo su mundo se viene abajo.
Nankyoku se había cansado de correr y llorar, ya solo sollozaba. Estaba sentada en el piso con los cascos sobre su cara y las orejas agachadas, sus cosas estaban regadas en el pasto y su vestido estaba roto, se había tropezado varias veces en su correr sin sentido. -Sea...Sea...te perdí...- la unicornio ve entre sus cosas ese oso de felpa azul que hace apenas unas horas gano el can para ella, lo tomo entre sus patas para abrazarlo mientras lloraba aun mas amargamente -Te perdí...y sin que supieras que...me enamore de ti…-
De repente sobre su cabeza se escuchaban como las ramas crujían, al alzar la vista alcanza a ver al lobo azotando con la espalda contra el piso lleno de ramas y hojas delante de ella -¡ANKY!- exclama poniéndose de pie para hablar en forma acelerada pero nerviosa -Ya sé que me he ganado tu desprecio y que te perdí para siempre...- se agacha delante de ella -Pero antes de que te vayas de mi vida quiero decirte...- cierra los ojos y se pone una pata en el corazón reuniendo fuerzas, después miro aquellos orbes azules que lo habían hechizado y conquistado.
Finalmente estaba listo para decir las palabras que tanto había anhelado decir desde hace mucho. Ya tenía a la pony frente a él y nadie interrumpiría este momento. Convencido que la había perdido para siempre, abrió su corazón – Te… amo….eres una pony maravillosa. Tu eres el viento que sopla en mis días calurosos, las estrellas que alumbran mi camino, tu eres el calor que me reconforta, eres eres generosa y bondadosa, eres inteligente además de bonita- La pony sonrió ante las bellas palabras del lobo -Eres presumida, vanidosa y difícil de tratar- La expresión de Anky cambio a una molesta -Pero te amo como tú eres, para mi eres perfecta tal y como eres y no estoy arrepentido de amarte. Porque sentir esto, es lo mejor que me ha pasado-
Anky estaba en shock, no se movía ni parpadeaba, se había quedado en la misma pose abrazando el osito de felpa, la única diferencia era su rostro súper sonrojado.
Sea baja la cabeza -Solo quería que lo supieras- empieza a caminar al bosque para irse del lugar. Cuando el lobo pasa al lado de la yegua esta pisa fuerte para atraparle la cola -¿A dónde crees que vas?- no se veía el rostro de la yegua pero su voz era seria.
-(suspiro)... Por favor déjame... no creo que mi corazón aguante un rechazo-
Ella se pone de pie dándole la espalda al lobo, de repente este siente como algo golpea su cabeza, era el osito de felpa, Sea se gira un tanto molesto
-Oye! ¿pero que te pa...?-
No pudo terminar de hablar ya que fue acallado por aquellos labios con los cuales solo había soñado.
Con los ojos como platos veía como la pony lo besaba, su corazón y su cabeza estaban enloquecidos, pero lentamente cerró los ojos correspondiendo, no se iba a quedar inmóvil mientras su sueño se hacía realidad. La tomo de la cintura, teniendo la oportunidad de rozar ligeramente sus flancos. Ahora que tenía la oportunidad de tenerla en sus patas tan íntimamente, podía apreciar mejor su suave pelaje.
Al momento que el lobo le correspondió, Anky también cerró los ojos, abrazo al can por el cuello para besarlo mejor mientras este la seguía tomando de la cintura firmemente, era el primer beso de verdad que se daban, aunque Anky sentía que esos labios tenían algo familiar, no sabía porque pero lo presentía. Dejo de darle importancia a eso y se concentró en quien hacia a su corazón volcarse de alegría. Por primera vez sintió como si el mundo se detuviera, solo con el tacto podía describir los labios del can, aquellos labios que hacían su cuerpo estremecer y su mente nublar.
El can la abrazaba con amor sintiendo la libertad que da un viento refrescante arriba de una montaña en medio del verano, la calidez del lobo compensaba el frio de la yegua mientras ambos juntaban sus cuerpos entrando en el éxtasis por el tacto al momento que disfrutaban del amor verdadero proveniente del otro.
Anky se separo lentamente de los labios del lobo, no lo deseaba pero le faltaba aire, lo vio a los ojos sonrojada sin despegarse del cuerpo de su amado -Sea...pensé que no te volvería a ver...¿cómo fue que volviste?...-
Sea le regala una leve sonrisa, con un dedo limpia la línea mugre que quedo en la cara de la pony al llorar esta en el piso -Digamos que... cierto conocido me convenció de que si dejaba ir a quien amaba...- la abraza poniendo la cabeza de la princesa en su hombro -Debía al menos decir lo que sentía por ella- la princesa sonríe y se acurruca en el hombro del can, pero logra ver como lejos, detrás de Sea, estaba viéndolos el inmenso lobo que encontró la última vez en el bosque, este sonrió dando un suspiro y luego retrocedió desapareciendo entre las sombras de los arboles
Anky vio a la figura desaparecer, pero decidió no comentarlo. Solo se aferro más al cuerpo del can -Sea...yo también siento algo por ti..-
Este la separo del abraso y la vio con su pata en la nuca mientras le sonreirá -Hasta yo me daría cuanta de eso- cierra los ojos y acaricia su nariz con la de ella como lo hacen los ponys enamorados -Eres toda una joya invernal-
La yegua no pudo evitar sonrojarse más, jamás nadie la había llamado de ese modo -Bu…bueno...ahora sabemos un secreto del otro y...y...nos besamos...- ve al lobo a los ojos aun con las narices pegadas -¿Que haremos ahora?-
El lobo se le queda mirando unos segundos a la pony, se pasa la pata por el mentón pensando y se recoge de hombros -No se me ocurre nada- Anky solo rueda los ojos, lo amaba pero eso no le quitaba lo bobo -Sea...yo te gusto, tú me gustas...nos hemos besado y confesado...¿no me quieres preguntar algo?-
Este medita unos segundos y luego contesta -¿No te es perturbador a tus dieciocho besar a un menor de edad?-
Anky se lleva una pata a la frente, tenía ganas de golpearlo pero no era el momento -No...- mira a otro lado -No es la primera vez que me pasa...- ella aun recuerda al lobito de su infancia, se pone de pie y se da cuenta de su sucio estado -Mejor regresemos al pueblo...necesito un buen baño y ropa limpia...-
Rápidamente el can se puso delante de ella y acaricio con cariño su nariz con la de ella -Y yo conozco a cierto dignatario que estará encantado en prestarnos techo-
-¿Te refieres al tipo que interrumpió nuestro momento?- Así es, la yegua aun seguía molesta por ese hecho, aunque luego resulto mejor de lo que esperaba, eso no quita que le interrumpieron un beso con el lobo. Sea acaricia su cabeza contra la de ella –No guardes rencores, eso te hará daño... querida-
La forma en que la llamo la estremeció, pero no iba a caer tan rápido a sus encantos, hasta que él no le hiciera la pregunta ella no iba a ceder a lo que siente, se aparta del can para recoger sus cosas -Bueno volvamos- dice terminando de guardar el osito en su alforja y colocándosela en el lomo
-¿Oye qué pasa?- pregunta confundido el lobo -¿Hice algo malo... o que también quieres preguntarme algo?, si es así adelante soy un libro abierto- Anky lo mira sobre su hombro y sonríe de lado -Las preguntas aquí, las debes hacer tu...- le guiña el ojo mientras empieza a caminar para salir del bosque.
Sea suspiro resignado y sonriendo camino detrás de ella. Al final llegaron a las puertas de una enorme mansión de gran patio con una arquitectura exquisita -Creo que este es el lugar... o nos equivocamos de multimillonario- dice el lobo mirando la casa desde fuera de la reja -Tranquila, tocare la puerta de la única manera que sabrá que soy un apache-
El político y empresario disfrutaba de una deliciosa taza de té acostado en su sofá cuando de repente escucha un golpe en la puerta -Jaime, ¿qué fue eso?- se voltea a la puerta mientras su mayordomo la abre mostrando una flecha encendida clavada en esta.
Desde la reja ambos jóvenes saludaban, claro que Anky tenía una cara de vergüenza que trataba de disimular, mientras seguía saludando le habla al lobo bajito -Sea...hay un timbre justo a un lado tuyo...-
-¿Era un timbre? pensé que era para encender la luz-
Anky le dio un ligero zape en la nuca al can, mientras el mayordomo les abría la reja un poco receloso. Ambos jóvenes entraron a la casa del político, este los recibió con las patas abiertas.
-SUS MAJESTADES! Que alegría tenerlos en mi humilde hogar, sé que no se compara a sus reinos pero igual espero que se sientan cómodos- el regordete pony se dio cuenta del estado de la pony -Princesa...¿está bien?-
-Ah...si, solo caí por una zanja que no logre ver. Quiero usar su baño para asearme-
-Sera un placer, una de mis sirvientas la acompañara-
Así la pony se fue, pero mientras lo hacía le lanza un beso al lobo disimuladamente, este sonríe solamente para que el dignatario no se diera cuenta.
-Es un placer tenerlo aquí su majestad- dice el pony regordete al lobo -Y por favor siéntanse libres de quedarse esta noche, o las que quieran, espero mencione a su padre mi hospitalidad al momento de elegir una empresa de transporte para el comercio de Dragonia, le recuerdo que tengo también una gran flotilla de barcos mercantes para eso-
El lobo sonríe levemente al político -Lo tendré en cuenta-
(….)
-AAAh eso fue refrescante- dice la yegua saliendo del baño, iba caminando por los pasillos, tenía que buscar quien le dijera dónde estaba su habitación, la princesa se topo con el político
-Su alteza! Buenas noches, espero todo sea de su agrado-
-Si gracias pero ahora solo quiero descansar...-
-Por supuesto, sígame por favor- empiezan a caminar por la gran mansión en búsqueda de la habitación de invitados -Espero que cuente a sus padres mi hospitalidad, y tal vez en el verano me permitan extraer las gemas de la Zona Helada su majestad- dice subiendo las escaleras con dificultad por su gran peso y pansa.
-Mis padres estarán complacidos de saber lo hospitalario que es conmigo- Anky solo seguía el protocolo real, no es que le interesara algo de eso. Al llegar al segundo piso el político le señalo una puerta -Ahí estará cómoda alteza, que pase buena noche, lo que necesite solo tiene que pedirlo-
Después de agradecer, la yegua entro enseguida a la habitación, se desplomo tras la puerta, estaba muy cansada –Aaaaay Odín...que día...- se percato que el lobo ya estaba sobre la inmensa cama de agua -Ni que lo digas- este se estaba revolcando dentro de las sabanas, desnudo con toda su ropa colgada a un lado.
-Sea!…- la pony se puso de pie un tanto nerviosa, ahora veía al can de otro modo -¿Cuándo llegaste aquí?-
-Hace unos minutos- dice revolcándose aun en la cama y tratando de dormir.
Anky va hasta donde está el lobo y se queda parada viendo curiosa la cama, jamás había visto algo así, era obvio si lo tuviera en su casa una cama de agua, se abría congelado de inmediato. Toca la cama con su casco viendo como se mueve. -Esto es nuevo...- pone las dos patas arriba -Es raro...-
El can abre los ojos un poco viendo a la pony confundida, sonríe levemente enternecido, pues le parece interesante cuando Anky desconoce cosas del mundo, lentamente la toma de las axilas metiéndola en la cama mientras este se hacía para atrás en ella y termina abrazando a la princesa -Buenas noches linda-
Anky se acomoda sobre el pecho del lobo, se deja llevar por los latidos de este para caer en el mundo de los sueños -Buenas noches Sea...te quiero..- cierra los ojos para descansar
Mientras ambos se abrazaban y dormían en la gran cama de la casa del político después de un día tan emocionantemente duro, afuera entre las sombras desde la ventana los veía el mismo can blanco de hace rato. Este sonríe levemente, se da media vuelta y corre a una gran velocidad.
Siguió y siguió corriendo durante días mientras el suelo bajo sus patas se hacía cada vez mas fría hasta que esta estaba llena de nieve, se detuvo en una tribu de osos polares de patas negras a tomar té... y luego siguió corriendo hasta la entrada del castillo capital de la Zona Helada.
Alrededor del castillo había una permanente nevada, en la entrada del castillo se encontraban unos enormes golems de hielo, el lobo bajo la cabeza al nivel del suelo empezando a rodear a los guardias con intención de escalar a un muro, le parecía muy sospechoso no ver a los guardias ponys habituales, pero luego mira su pata fijándose en su pelaje, entrecierra los ojos y pasa caminando despreocupadamente entre los golems de hielo ya que no podían verlo por el color de su pelaje alvino.
Olfateo el aire hasta encontrarse con un olor conocido -Sangre de pony vikingo- dice en un susurro, rápidamente corrió rodeando el castillo hasta llegar al extremo opuesto de la entrada donde encontró la ventana a una celda llena a reventar con guardias del castillo -¿Oigan están bien?-
Un pegaso rojo alzo las orejas al percibir el primer sonido diferente en días, los guardias también se pusieron en alerta. Den giro a la ventana -GS..¿Eres tú?-
-Si soy yo- contesto en un susurro el enorme lobo -Se supone que irían a una junta en Canterlot y me preocupe por ustedes cuando no llegaron-
-Oh gracias Odín!- un par de guardias ayudaron al rey a llegar a la ventana, se pusieron como apoyo ya que aun no podía usar sus alas, seguían rotas -¿Nadie sabe lo que está pasando aquí verdad?- pegunto el pegaso
-Se supo hasta el reino grifo que perdieron a su hija, pero desde hace tiempo no se sabe nada mas sobre ustedes, ni la más leve noticia del castillo ¿qué está pasando?-
El pegaso suspiro pesadamente -¿No te da una pista que yo esté aquí?...Noru no es la misma desde que...nuestra hija se fugo del castillo- se lleva un casco a la cabeza, aun le duele el golpe -Ella se corrompió y el castillo esta bajo su total poder...(suspiro) menos mal el reino aun sigue ignorante de esto, pero no se por cuánto tiempo..-
-¿Pero qué creer que sea ella capaz de hacer en ese estado?-
-Por lo que me contaron los guardias...matar-
El líder de la guardia real sale de entre las sombras y ve al lobo -Si me permite su majestad, cuando tratamos de ayudar al rey...muchos de mis soldados murieron por intentar detener a la reina...después de eso...aquellos golems nos metieron aquí a todos-
El lobo se le quedo mirando impresionado y algo serio -(suspiro) Ya veo, tranquilo que la muerte de sus hombres no será en vano- se voltea al pegaso -Den...- dice serio
El vikingo también lo ve serio, conocía a esa mirada -GS...se lo que piensas y no lo hagas, no trates de razonar con ella, no trates de calmarla, lo único que lograras es una pelea entre los dos- la mirada del pegaso se vuelve triste -La única que la podría calmar seria mi hija pero...ahora prefiero que no regrese- su cara se llena de frustración -Todo por mostrarle la foto a Noru donde Anky está bien...solo espero que de verdad lo esté...-
A través de los barrotes, pasa la pata del lobo con mucha dificultad para terminar en el hombro del pegaso –Créeme, lo está- cambia su mirada a una sombría y acerca su mirada al pony -Pero dime por favor que tiene la corona puesta-
Den entrecierra los ojos un poco abatido -No lo sé...- luego alza las orejas curioso -¿Sabes algo de mi hija?-
El enorme can suspira -La encontré de camino aquí, está bien tranquilo-
-Si la vez de nuevo no le digas nada de esto...temo lo que le pueda hacer Noru si la encuentra...-
-Está bien- dice asintiendo GS -¿Quieres que lo saque de aquí?-
El rey niega con la cabeza -No hay que darle más motivos a mi esposa, mientras ella se mantenga en el castillo el pueblo estará bien...- el lobo mira a los guardias y estos asienten estando de acuerdo con el rey.
-(suspiro) Entiendo- dice apartándose un poco de los barrotes -Pero el problema es este, si Noru sigue así será capas de muchas cosas más atroces, escucha le daré un tiempo para que se calme, si no (suspiro)... llamare a mi ejercito y tendré que derrocarla-
Den cierra los ojos un poco preocupado -Lo entiendo...veré como arreglarlo...- vuelve a ver al lobo -Antes necesito pedirte una cosa... ve a los pueblos de mi reino y diles que no se acerquen a castillo...solo trata de mantener el secreto-
El lobo suspira y asiente, feliz porque el vikingo entendía que si Noru seguía siendo una amenaza tendría que ser derrocada y triste por tener que hacerlo -Lo haré, diré que está en cuarentena por una enfermedad y nadie puede acercarse- agacha la cabeza como asechando y camina lentamente hacia atrás camuflándose con la nieve -Adiós Den, tus dioses te acompañen-
-ESPERA!- dice Den sacando la pata a través de los barrotes, tenía algo en su pata -Dale esto a mi pequeña….por favor...- el pegaso trataba de aguantar las lagrimas, amaba a su hija tanto como a su esposa y todo lo que estaba pasando le había borrado su gran sonrisa.
Pero nada paso, el pony aun con el casco estirado bajo la mirada dejando caer sus lagrimas pensado que ya era demasiado tarde, de repente de entre lo blanco de la nieve se ve como unas garras envuelven el objeto y sobre el casco del pony , era la pata de GS que tomaba el regalo haciéndolo desaparecer al tomarlo con su puño que se mimetizaba con la nieve.
-Gracias...- es lo único que susurra el pegaso, los guardias se acercan a su rey para ver que podían hacer, ellos también sabían que la reina no era de verdad mala, solo estaba mal. Tenían que buscar el modo de sacarla de la oscuridad.
(…)
Diario de Nankyoku Día X del Mes X
Por fin! Por fin! Me costó mucho trabajo pero por fin Sea a captado. Tiene suerte de ser tan lindo pero que lento es. Hoy durante el atardecer me ah pedido ser su novia, que felicidad. Bueno tardo una semana pero no importa, al menos lo hizo. Me ha dado el beso más dulce que haya recibido hasta ahora, de verdad que estoy enamorada de él.
Diario de Nankyoku Día X del Mes X
Una vez más nos quedamos sin bits, no es tan malo ya que no es la primera vez que nos pasa, aun así deberíamos buscar un trabajo que nos permita viajar y ganar muchos bits.
Ni Sea ni yo hemos vuelto a mencionar sobre el trato de llevarlo a la frontera de la Zona Helada, supongo que es obvio. El que hiciera eso significaría que termina conmigo.
Espero pronto encontremos una solución a nuestra falta de dinero, digo ¿Qué podría hacer un lobo maestro del combate con los cuchillos y una pony de hielo con su magia que está aprendiendo combate.
Diario de Nankyoku Día X del Mes X
Perdóneme diario sé que he tenido súper abandonado, pero a Sea y a mí se nos presento una gran oportunidad, así que estamos algo ocupados.
Hace como 6 meses encontramos el trabajo perfecto, nos hemos convertido en caza recompensas, el dinero no ha vuelto a faltar, aun así disfrutamos de pasar las noches bajo las estrellas.
Con nuestro nuevo trabajo tuve la oportunidad de comprar telas y hacerme un nuevo traje, más acorde a mi nueva vida, incluso me hice de un sombrerito coqueto, es pequeño parece un accesorio de crin.
Sea es un chico muy romántico, compensa su falta de caballerosidad a veces. Hay días que después de cazar hidras o bandidos, nos sentamos viendo el atardecer desde un acantilado, para tomar nuestras patas y enredar nuestras colas.
Somos un dúo increíble, tal vez mi fuerza aun no se compara a la de él, pero mi magia es muy útil y todo lo que me ha enseñado de combate lo complementa.
Me pregunto que nos estará deparado el destino esta vez, ¿Cuál será nuestra próxima misión?.
(….)
Sea y Anky caminaban por la espesura de un bosque, la yegua iba adelante alumbrando con su cuerno y el can por detrás, este llevaba a rastras algo, más bien alguien.
Ambos habían cumplido otra misión con éxito, habían atrapado un grifo bandido. Este iba amarrado totalmente de patas y alas, además que se encontraba inconsciente. La unicornio y el lobo se habían vuelto muy buenos en su trabajo.
Pronto llegaron a un claro donde decidieron pasar la noche, a la mañana siguiente llegarían a su destino para cobrar su recompensa.
Ya estaba el fuego ardiendo en medio de su improvisado campamento, el bandido apoyado en un árbol aun inconsciente y la yegua acomodaba algunas cosas.
-Voy a buscar de cenar- anuncio el lobo poniéndose de pie
Anky se le acerco y le dio un rápido beso en los labios –No hace falta que te desee suerte- el lobo solo sonrió para perderse en lo negro de la noche.
Un pequeño conejo estaba parado en medio de la espesura del lugar, se paro en dos patas olfateando el aire y volteándose a todas direcciones. Pero desde el lugar contrario al que veía salió Sea de entre las sombras, el conejo corrió a todo lo que daba a través del bosque, siguieron esquivando los arboles y cambiando de dirección en curvas de noventa grados exactos. El lobo de un salto se puso delante del conejo, este se dio media vuelta, pero el lobo salto de nuevo acorralándolo.
De repente una flecha saco al conejo del lugar donde estaba clavándolo al piso. Rápidamente Sea desenfundó un cuchillo poniéndolo frente a su cara mientras veía a todas partes con los ojos entrecerrados debajo de su sombrero.
-Te lo he dicho- sale una voz masculina de entre los arboles -Tu madre te lo ha dicho, todos te lo han dicho- de entre los arboles sale el inmenso lobo blanco -Que no juegues con tu comida-
Sea con los ojos como platos guarda el cuchillo -¿Padre?, ¿qué... qué haces aquí?-
-Lo sé, no nos hemos visto desde que te convencí de decirle a esa unicornio lo que sentías por ella, y lo siento-
-¡¿Y apareces como si nada después de seis meses?!- pregunta histérico el joven lobo antes de tranquilizarse -¿Por qué has venido ahora?-
GS se acerca a su hijo y le pone una pata en el hombro -Porque en casa te extrañan, tu madre te extraña, tu hermana te extraña, tus tías te extrañan y finalmente tu padre te extraña-
Sea se enoja ante la obvia insinuación y contesta entre dientes quitando la pata de su padre de su hombro con brusquedad y apuntándole con el índice -Si crees que puedes convencerme que vuelva...-
-¡No lo haré!- lo interrumpe GS dejando a Sea sin palabras -Si quieres andar por el mundo siendo libre, como yo una vez lo hice, tienes mi bendición...- se agacha a la altura de los ojos de su hijo y dice con un tono gentil -Solo te pido que dejes que tu madre y tu hermana te vean de vez en cuando, atenúa el dolor que sienten en tu ausencia hijo mío-
El joven lobo se queda callado y se voltea a ver su reflejo en el agua -¿Mi madre ha estado muy angustiada?-
-Ya sabes cómo es ella- camina a un lado de él y se refleja también en el agua -No quería que su... "pequeño" saco de alegría se fuera, y tu hermana se siente incompleta sin ti, no le entretiene mucho ir de caza ella sola-
-(suspiro) Cuando tenga mi lugar en el mundo les diré que pueden visitarme- dicho esto camina en dirección de donde estaba Anky.
-Te amo hijo mío- dice Gs a lo que Sea se detiene.
-... Y yo a ti padre- dicho esto sigue avanzando a un lado del rio mientras GS se oculta entre las sombras desapareciendo
Mientras tanto, en el campamento, Anky estaba recostada sobre el pasto donde escribía en su diario, de vez en cuando veía al grifo para vigilarlo que siguiera inconsciente.
Se mantenía lejos del fuego, pues no soportaba mucho el calor de este. Ya estaba impaciente por que el joven lobo volviera y poder pasar un rato agradable los dos antes de dormir.
Aun viendo el libro levanta la cabeza y se da cuanta que el inmenso lobo blanco de hace varios meces estaba acostado a un lado suyo viendo como escribía.
-AAAAAAAAAAH!- chillo la unicornio asustada por la reciente aparición, pero no se paro del lugar -¿Qué le pasa, porque siempre hace eso?- dice enojada mientras cierra su diario de golpe.
-Pero si llevo quince minutos aquí- dice el lobo viéndola
-UGH...- la pony entrecierra los ojos ocultando el diario pensando que el lobo lo había leído, se puso un poco roja, ya que ahí había cosas sobre Sea y eran un tanto bochornosas, además de sus oscuros pensamientos sobre su madre -¿Y no pudo al menos saludar en esos 15 min?-
El enorme lobo solo se recoge de hombros -Soy malo saludando-... ¿como estas?-
-¿Que no tiene otros ponys a que asechar?...usted es un viejo raro- dice la unicornio poniéndose de pie para guardar el libro en su alforja.
-Vieja tu abuela- dice con simpleza aun acostado en el piso -¿Donde está el lobo con el que siempre andas?-
-No tengo abuela- Anky le saca la lengua al lobo desde donde esta, pero luego se queda extrañada -¿Como sabe eso...? ¿Cómo sabe que un lobo está conmigo?
-Porque hueles a él- dice sonriendo antes de ponerse en pie -Pero dime, ¿que relación tienes con ese lobo?-
Anky camina hacia atrás un poco nerviosa -Es...eso no es de su incumbencia...- le daba un poco de vergüenza saber que tenía el olor de Sea por todo su pelaje, no puede evitar sonrojarse.
-Creo que si incumbe en algún sentido- camina a ella y se para a un metro de la unicornio mostrando todo su gran tamaño -Mírame, dime lo que ves y luego dime quien soy- dice levantando la cabeza en alto
Anky no entiende a lo que se refiere, y el tamaño la intimida un poco. Se concentra, lo observa detenidamente, por alguna razón su memoria no sirve bien y cuando trata de recordar cosas que le pasaron de niña no puede. Pero tiene un presentimiento, se acerca al enorme lobo con dificultad baja la cabeza de este para verlo bien, cuando lo ve a los ojos ve los ojos de su novio -Sus...sus ojos...se parecen mucho a...los de Sea...-
-Así es, recuerda eso- dice en un suspiro mientras se separa de ella y levanta su cabeza lo más alto que podía -Mira mi tamaño y dime quien soy-
-¿Un viejo lobo muy grandote?-
GS levanta una ceja aun con la cabeza en alto -¿Y quién es el lobo mas grandote que se conozca?- trata de seguir sereno ante la pony distraída
-No lo sé- dice entrecerrando los ojos -No salía mucho de mi casa, apenas estoy conociendo el mundo...- no le gustaba eso, pero era la verdad
Ya resignado, el lobo baja su cabeza a la altura de la pony dando un largo suspiro -Dime... ¿que sabes de la familia de ese lobo?-
Anky no debía revelar la identidad de Sea, pero por alguna razón tenia la sospecha de que ese enorme can lo conocía, que sus ojos se parecieran tanto no debía ser coincidencia -Solo sé que sus padres viven muy lejos de aquí, tiene una hermana y su madre es una pony-
-(suspiro) No importa- se voltea y camina al bosque -Creí que tus padres te contarían de mi-
Esta le cierra el camino -Es verdad! Usted conoce a mi padre ¿cómo es eso, de donde lo conoce?-
-El y yo estuvimos en la guerra por la liberación de la Zona Helada- la toma de la ropa de su espalda con los colmillos y la deja a un lado antes de seguir caminando -Era yo el que dirigía a las tropas- habla aun caminando
Anky baja las orejas y abre los ojos muy impresionada, de repente el enorme can siente que algo el cae en el lomo -AAAAAAAAAAAAAAAAAH! Por Odín! Usted es GS! AAAAAAAH! Eso es increíble jamás creí conocerlo...oh que siguiera vivo...como sea AAAAAAAAH! Mi papá me conto como combatían juntos AAAAAAH!- la yegua gritaba emocionada como una fangirl
-JEEJEJEJE… gracias pequeña, ya te demoraste en darte cuanta- dice sonriente el lobo con la pony aun en su espalda.
-Lo siento mucho señor GS...me cuesta recordar cosas...- baja la cabeza un poco deprimida -Una parte de mi infancia no la recuerdo no sé porque- Anky decide sacudir sus malos recuerdos -Pero lo que importa es que usted es súper genial...aunque sea un viejo...mi padre me dijo que es casi tan buen peleador como él-
-¿Casi? JA!- el enorme lobo se rasca el mentón -Bueno tengo que ser humilde- sacude la cabeza saliendo de su reflexión -Pero solo te puedo decir que él es más viejo que yo... enserio, tengo 38-
La yegua se baja del lomo del can de un salto -Viejo...- se voltea a verlo -Ah todo esto ¿qué es lo que quiere aquí?-
-Ah si, lo olvidaba- camina a unos arbustos de dónde saca un paquete con una pata y se lo da a la pony viéndola a los ojos y sonriéndole -Te lo mando tu padre-
-¿De verdad?!- la pony rompe la envoltura muy emocionada, en su casco sostiene un delicado broche de oro en forma de cruz nórdica, no parecía viejo, pero tampoco nuevo. Algo en su interior le decía que ya lo había visto antes ese broche, de inmediato lo coloco en la cinta del sombrerito que llevaba puesto -Muchas gracias señor GS...¿cómo esta mi papá?...-
El lobo borra su sonrisa y trata de disimular su preocupación por el rey de la Zona Helada y por esta misma -El... está bien y te extraña mucho - levanta la cabeza en dirección de donde le viene el olor de Sea -Como yo al lobo que conoces-
-Ah es verdad usted me preguntaba de Sea y...- le yegua se queda con la palabra en la boca, su mente empieza a trabajar uniendo unos pocos recuerdos viejos y las cosas que había descubierto en ese momento -Usted...usted es... AAAAAAAAAAAAAAAH!- Anky se puso toda roja por lo distraída que era a veces, se había dado cuenta porque el lobo le insistía tanto para que supiera quien era -Es..el papá de Sea...-
Gs se la queda mirando con una ceja alzada -En verdad que eres hija de... ¡pero en fin!- se pone delante de la pony y se acuesta en el piso para estar a su altura -Dime que tienes con mi hijo-
-Bu..bueno..este...- Anky ve a otro lado muy ruborizada, pero ese no era el momento para dudar, ella amada al can y su padre debía saber, como ex princesa del hielo no puede ser cobarde, se para firmemente delante del gran can -Señor..me..me gusta mucho Sea, el es mi novio...-
El lobo se la queda mirando unos segundos antes de suspirar pesadamente -¿Sabes que es menor de edad cierto?-
-Si...pero...no hacemos nada indebido si eso le preocupa..- trataba de que su sonrojo no se note mucho, jamás le había pasado algo así, normalmente su madre le imponía el príncipe con el cual salir -Además...¿no dicen que para el amor...no hay edad?
El can da una leve sonrisa al oír eso -Me alegra escuchar eso... y me sorprende al haber entrado a la primavera mientras ustedes ya viajaban juntos- agacha su cabeza viéndola -¿No tuviste problemas cierto?, este era su primer época de apareamiento y se fue antes de que le dijera como es-
A la unicornio le salió humo por las orejas recordando eso -No...noo para nada- mueve rápido sus cascos negando -De hecho me asusto mucho cuando me lo dijo...fue antes de ser novios...-
-HAAAAAA, ya veo, pues me alegra que todo esté bien- camina siguiendo el olor de Sea -Pero si me disculpas tengo que ver a cierto lobo-
-Ah...si…claro…creo...- Anky se pone de pie y vuelve a su lugar en el campamento lejos del fuego, esa noche había sido demasiada intensa para su gusto, lo tenía que poner en su diario de inmediato
(….)
Mientras tanto en la Zona Helada, el rey se encontraba en su celda, hambriento, sediento y aburrido. La comida y agua se racionaba de tal forma por los golems de hielo que apenas alcanzaba para satisfacer a todos los que se encontraban en el calabozo. Las celdas estaban repletas de todo el personal y guardias del castillo. Para la fortuna del destronado rey, él tenía su propia celda, cortesía de su esposa. El pegaso seguía amando a Noru, seguía queriéndola a pesar de que le rompió las alas y lo encerró en una sucia celda. Miraba por los barrotes que tenía como ventana, mirando el cielo, las estrellas y las puntas de los edificios que se podían ver a lo lejos. Lo único que deseaba era ver nuevamente a su esposa como era antes, si bien Noru siempre ha sido de malgenio, y a veces se le escapaba uno que otro insulto, nunca en ningún momento dejo de amarla. Incluso ahora.
De repente se escucha un ruido de unos pasos fuertes que se dirigían a las celdas, ya todos sabían quiénes eran, los golems de hielo de la reina. Pero la pregunta era ¿Para que estaban ahí? Eran dos golems de hielo, y ambos se acercaron a la celda del rey.
-Rey, llevar, reina- Dijo uno de ellos.
El Golem de la derecha abrió la celda, la idea de intentar escapar abandono hace mucho la cabeza del pegaso, no quería dejar a su esposa y escapar, solo la enfurecería más. Además que tenia las alas rotas y había un ejército de golems de hielo cuidando cada rincón y pasillo del palacio.
- Snus nus, reina- Dijo el Golem de la izquierda.
-¿Qué? ¡Esperen! ¡No suélteme!- Los golems habían tomado a Den de sus cuatro extremidades mientras se lo llevaban al gran salón real de hielo. Todos en las celdas se encontraban con expresiones de terror durante y después de que los golems se llevaran al rey.
En el salón real la reina Noru esperaba paciente que sus fieles sirvientes trajeran a su macho. Las puertas se abrieron y entraron los Golems de hielo con Den, lo tiraron a los pies del trono de la reina a lo que esta esbozo una pequeña y casi invisible sonrisa.
-Retírense- Ordeno Noru a sus golems.
Los Golems dieron media vuelta y dejaron el salón real cerrando la puerta, dejando a su reina y a su ex rey solos. Den observo a su esposa, hace mucho que no la veía y ahora tenía la oportunidad de hacerlo, tenía el pelaje más oscuro y la melena mas larda, sus ojos eran casi como los de un reptil, pero algo que destacaba era que se había vuelto ligeramente más alta. Incluso se podría decir que tan alta como el mismo Denmaku. Aun en ese estado que no era propio de ella, seguía viéndose igual de hermosa para los ojos del pegaso.
-Noru…. Por Odín! Tu oscuridad te ha corrompido el alma- Den se reincorporo de pie.
Noru se levanto de su trono mirando a Den -Cierto Den, muy cierto. Felicidades idiota JAJAJAJA! ¡SÍ! Es cierto, estoy corrompida por mi propia oscuridad, me resulta muy similar a la corrupción que sufrió la débil hermana de Celestia.…..pero a diferencia de ella, yo sigo teniendo un rastro de mi persona, por esa razón no te he matado- Noru hizo brillar su cuerno y cuatro pilares de hielo se hicieron presentes en el salón real, y de estos salieron cadenas que tomaron cada extremidad del pegaso y dejándolo contra el suelo en forma de "X"-
-¡Noru! Espera… Reacciona por favor-
La reina hizo brillar nuevamente su cuerno y la armadura con capa que traía Den desapareció dejándolo sin nada.
-Es demasiado tarde Den….. Ya mande a alguien que trajera a nuestra niña, pero sabes, ya ha pasado tanto que desde la última vez que me complaciste que no me queda más remedio que recurrir a esto-
-¿Ah?, Noru libérame, espera... ¿Q-Que es eso?-Pregunto el pegaso asustado al notar que la reina había sacado un látigo de detrás de su trono.
-¿Esto? Bueno, será parte de un pequeño juego… Y quien sabe…..Quizás podamos darle un hermanito a Anky cuando regrese-
Den levanto mas la vista mirando a los ojos a la reina.
-¡Noru detén esto ya! ¡Entiendo que tu tristeza y rabia de hayan corrompido, pero mira a tu alrededor ¿No ves lo que has hecho? Mírame a mi ¿No ves lo que me estás haciendo?!-
-¡SILENCIO!- Exclamo la reina dándole con el látigo en su torso a lo que Den emitió un leve quejido -Yo sé lo que hago. Ahora, no te he dado permiso para hablar, además ya conseguí lo que quería-
Den miro confundido a la unicornio, hasta que se dio cuenta a lo que se refería. Miro sobre su torso y pudo ver a su miembro totalmente erecto frente a su esposa.
-Este… yo… No fue por el latigazo- Le dijo Den.
Noru empezó a rodear a Den con una mirada lujuriosa y seria a la vez.
-Mira nada más. A él idiota le gusta el dolor. No te preocupes, yo me encargare-
Noru levando nuevamente su látigo, esta vez dándole en la entrepierna, provocando que esta vez el pegaso emita un audible quejido de dolor.
-Y yo creí que yo gritaba fuerte cuando hacíamos el amor. Tú eres peor-
-N-Noru, espera… Por favor. Desencadéname y hablemos sobre lo que está ocurriendo. Todo tiene solu ¡Aaaah!- Den recibió otro latigazo en su otro muslo, dejando una marca roja
La reina bufa -No te he dado permiso para hablar-
El palacio estaba tan desolado y callado que los ruidos de los quejidos de Den se escuchaban hasta las mismísimas celdas del palacio. Los guardias y el capitán yacían aterrorizaros imaginado que clase de tortura recibiría su querido rey.
(….)
La reina se posiciona sobre el rostro del pegaso dejando su intimidad sobre los labios de Den, esta esboza una ligera sonrisa.
-Mejor ocupa esos labios para algo que sirva. De lo contrario te castigare-
Den abre los ojos como platos, ¿De verdad esa era su Noru? Bueno solía morderlo y rasguñarlo durante la intimidad entre ambos. Y ahora le pega con un látigo, la única explicación que encuentra es que hace todo esto porque esta corrompida. Obviamente no quería que nuevamente levantara su látigo contra sus muslos, ya que ya tenía todos los muslos con marcas rojas. Rápidamente procedió a lamer la intimidad de su corrompida esposa, esta arqueo la espalda de la sensación, habían pasado muchos meses desde la última noche que había pasado con Den y ni la corrupción rompe el deseo.
-Eso idiota- Noru comenzó a mover su caderas hacia adelante y atrás frotando su intimidad con la lengua de Den -¡Mas rápido, insecto!-
-No-mu epto es impomodo- Musito el pegado al no poder hablar con la intimidad de su esposa sobre su boca.
-¿Quién te dio permiso para hablar?- Noru levanto el látigo y golpeo el torso de su esposo.
Den se aguanto el quejido de dolor y prosiguió con la labor de satisfacer a Noru. Esta emitió audibles gemidos de placer mientras el éxtasis inundaba su cuerpo, la lengua de Den entraba en ella y provocaba que su intimidad se humedeciera conforme pasaban los minutos. La reina sonrió satisfecha y se reincorporo, alejando su intimidad de los labios de Den. El pegaso tenía alrededor de su boca los dulces jugos de placer de su esposa, aunque su lado racional preferiría estar tratando de convencer a Noru de detenerse, su lado más instintivo y macho quería seguir adelante con el complacimiento de su hembra.
-Muy bien Den. Lo hiciste bien. Quizás ya no sea necesario lastimarte- Le dijo Noru rodeándolo.
-Oh, gracias Nor ¡Aaaah!- Den recibió otro latigazo en su muslo -Pero creí-
-Dije quizás- Lo interrumpió Noru -Aun te queda algo por hacer, y creo que tú estás de acuerdo conmigo- Dijo Noru para luego mover ligeramente el miembro erecto de su esposo.
Noru se dio media vuelta y levanto su cola dejando ver sus flancos y intimidad, esto hizo que al pegaso se le levantaran sus heridas alas de golpe. Le dolió, pero el dolor rápidamente fue opacado por su instinto.
-¿Me deseas Den?-
A Den le temblaba el labio inferior mientras veía a su esposa -Debo admitir que. Tus atributos siguen… igual de firmes que siempre- Den estaba sonrojado y ya no podía ocultar el deseo que cobro nuevamente vida en su interior.
Noru se posiciono sobre él, dejando tu intimidad sobre el firme miembro de su esposo. Se acerco a los labios del pegaso y lo beso apasionadamente, luego de tanto sin probar a su esposo, era todo un deleite besarlo y sentirlo íntimamente. Noru hizo brillar su cuerno y las cadenas se estiraron mas, estirando sus extremidades provocándole dolor en los músculos y las alas.
-Noru… Esto me duele- Dijo Den luego del beso.
-Ya lo sé- Respondió la reina con una sonrisa.
Lentamente fue descendiendo, y el recto miembro del pegaso fue entrando en su intimidad. El primer contacto de ambos los hizo estremecer de placer y viejos recuerdos surgieron de sus momentos juntos. Luego fue descendiendo mas hasta que ambas entrepiernas se tocaron dando a entender que finalmente el acto se había concluido para dar paso al proceso de satisfacción, amor y deseo. La reina tomo el rostro de Den con sus cascos delanteros y lo volvió a besar, de repente las cadenas que tenían atrapados los cascos delanteros del pegaso, desaparecieron. Dejando solo las cadenas que sostenían sus patas traseras. Den pudo aprovechar esta oportunidad para cualquier cosa, con sus cascos delanteros libres y tan cerca de su esposa, pudo haberla noqueado. Pero nunca en su vida había pensado en si quiera lastimar a Noru, y su instinto ya lo tenía demasiado sumergido en el éxtasis. El aroma embriagador y estimulador de Noru ya se encontraba impregnado en toda la habitación y era imposible detenerse a estas alturas.
La reina movía su cadera hacia adelante y atrás, cabalgando al pegaso, este no tardo en dirigir sus cascos a los flancos de su esposa donde los acaricio delicadamente como si se tratasen de dos obras maestras de porcelana.
-Qué bueno Aah… que por fin despertarte idiota, Aah…- Dijo Noru.
-¿Por qué siempre tiene que tener esa deliciosa fragancia? ¡Es irresistible!- Pensó el pegaso para sus adentros.
Den masajeaba los flancos de Noru haciéndola gemir de placer, se inclino hacia adelante para poder lamer su cuello. El sabor de su pelaje era algo sin igual, y que solo el tenia el privilegio de poder probar. Mientras Den jugaba con el cuerpo de su esposa, esta lo cabalgaba más rápido, sus gemidos aumentaron y soltó el látigo que mantenía flotando en el aire. Lo abrazo con sus cuatro extremidades, dejando que den hiciera en trabajo de envestirla a gran velocidad. De repente las cadenas de sus patas traseras desaparecieron, quedando relativamente libre, libre para poder complacer a su esposa.
-Idiota… Aah… Espero, que así, puedas complacerme mejor, aah…-
-Te amo Noru-
Sin separarse, Den tiro a su esposa al piso, a los pies del trono. La melena de esta abarco un enorme espacio en el suelo, continuaron besándose y Den siguió envistiendo a su esposa. Los gemidos y quejidos de ambos se esparcían por todo el palacio. Los Golems de hielo se miraban confundidos al no saber que estaba ocurriendo en el salón real. Mientras que en las celdas los prisioneros solo podían imaginarse la tortura por la cual debe estar pasando su rey.
-¡Noru! ¡Ya no aguanto más!- Exclamo Den a punto de llegar a su límite.
-¡Aguanta un poco mas idiota!- Noru llevo sus cascos a las alas del pegaso y las apretó haciéndolo quejarse de dolor -¡Aguanta!-
-¡N-no puedo!- Le dijo Den envistiéndola aun mas rápido.
Los jugos femeninos provenientes de la intimidad de Noru solo hacia más fácil el trabajo de envestirla. Den podía introducir y sacar su miembro con tanta facilidad que podía ir a un ritmo muy acelerado sin lastimarse.
-¡Aguanta maldita sea!- Le grito Noru entre sus gemidos de placer.
Cada vez que el pegaso bajaba el ritmo, su esposa le apretaba las alas para que regresara a este. Sus cuerpos se encontraban con un frio sudor, pero su interior había un calor semejante al sol. Ya no pudiendo mas, Den da su última estocada y apretando sus dientes suelta sus fluidos que llevaba meses guardados, dentro de su esposa. Ambos respiran agitadamente y Den se estira en el piso a un lado de Noru. Ambos estaban cansados y satisfechos.
-Eso… Fue estupendo. Te amo Noru- Le dijo Den, pero cuando miro a su lado Noru ya estaba sobre su trono y como nueva.
-¡Guardias!- Exclamo la reina.
De la puerta entraron dos Golems de hielo a la habitación. Den miro confundido a su esposa.
-Llévense a Denmaku a su celda. Y tráiganlo mañana a la misma hora ¿Entendieron?-
Los Golems asintieron y tomaron al pegaso de sus cuatro extremidades.
-¡Espera Noru! ¡Tenemos que hablar!- Le grito Den.
Mas la reina solo se limito a esbozar una ligera sonrisa mientras se llevaban a su esposo a su respectiva celda.
(….)
Una vez que los Golems llegaron a las mazmorras, tiraron a Den a su celda, para luego dar media vuelta y marcharse a su puesto de vigilancia. En la celda de al lado, se le acerco el capitán preocupado por su rey. Den se encontraba contra la pared con una sonrisa.
-Su majestad ¿Se encuentra usted bien?- Le pregunto el capitán.
-Por primera vez en meses me siento bien- Le respondió el pegaso.
Si siguen vivos después de leer el capitulo les agradeceré los review.
Nos leemos el próximo capítulo y pasen a mi DA para ver el nuevo traje de Anky.
