Hola a todos los que siguen de cerca la historia, quiero agradecerles los reviews que me dejan con cada capítulo. Sé que no los subo tan seguido como me gustaría pero es que eh estado realmente ocupada, pero aquí finalmente les dejó la continuación. Espero que les guste.

"¿PREOCUPACIONES?"

El cielo había estado nublado toda la mañana, amenazaba con soltar en cualquier momento una tormenta, pero simplemente no sucedía nada. Este tipo de clima hacía que las clases fueran aún más aburridas y tediosas para los estudiantes de la academia. Los segundos les transcurrían con extrema lentitud y las horas se les hacían eternas, definitivamente parecía que no había nada que les salvara del aburrimiento, o al menos eso pensaban hasta que el director dio un anuncio que los emociono por completo.

–A todos los estudiantes de tercer año se les informa que deben presentarse en el auditorio de inmediato.

Nadie sabía el porqué, pero con tal de salir del salón de clases se daban por bien servidos.

Poco a poco el auditorio se fue llenando. Pronto, todos los jóvenes de último año saturaron el lugar, cada uno preguntándose por el anuncio del director. Se estaban acostumbrando a ése tipo de avisos improvisados que siempre terminaban siendo bastante sorpresivos.

No esperaron mucho, tanto el director como sus subdirectores hicieron aparición. Lucian unos rostros muy sonrientes, sobretodo los subdirectores, claro que era muy raro en ellos así que sólo esperaron buenas noticias por parte de los superiores.

–Estudiantes–Shepard se dirigió al centro del escenario como si tratara de verlos a todos al mismo tiempo–Como bien saben, éste es su último año en la academia de duelos –Con aquellas palabras algunos de los alumnos se pusieron algo nostálgicos. Era cierto, después de todo el tiempo que habían compartido y el sin fin de aventuras que habían vivido juntos, al final, todos se irían por caminos separados. –También es verdad que la temporada de exámenes esta comenzando. –Sus rostros cambiaron nuevamente, ¿por qué tenia que recordárselos? Bueno era cierto que muchos estaban bastante confiados pero algunos otros sólo rezaban a cuanto dios encontraban. –Ire directo al grano. Al terminó de este periodo tendrán dos semanas libres, es decir, como un tipo de vacaciones. Claramente no pueden salir del campus, pero podrán disfrutar de un buen tiempo libre y de algunas actividades al aire libre.

Definitivamente no podían creerlo. De inmediato se escucharon gritos de completa alegría, no sólo de los estudiantes, Bonaparte y Crowler también festejaban. Claro, tener dos semanas libres de todos esos mocosos que dormitaban y comían en sus clases, mocosos como Jaden Yuki que siempre llegaban tarde y los ignoraban olímpicamente cuando de teoría se trataba.

–¡Está es la mejor noticia que han dado! –Cierto castaño no dejaba de festejar su buena suerte. Tendria más tiempo para descansar, sin mencionar todos los duelos que podría disfrutar durante dos semanas. Bueno, no sólo eso. También necesitaba tiempo para arreglar y compensar a cierta castaña. Tal vez este seria su mejor año.

–Yo no festejaría tanto novato–Chazz llamó la atención del slifer de inmediato–Eres uno de los peores en exámenes escritos, ¿qué te hace pensar que puedes celebrar?

–Vamos, no puede ser tan dificil–Los animos de Jaden no se apagaron ni por un segundo. Verdaderamente solía tomar ese tipo de cosas con mucha tranquilidad, no era de esperarse lo contrario. El pelinegro sólo se limitó a hacer una pequeña mueca de fastidio, lidiar con aquel castaño era imposible.

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¿Dónde estaba en ese momento? ¿Cómo es que se había perdido tan rápido? Realmente se reprendía por no haber llevado a Astro con ella. Ahora estaba perdida en medio de la selva. Todo por ese espejo, ni siquiera estaba segura si lo podría encontrar nuevamente, pero aún así había decidido adentrarse ella sola en un lugar que sólo logró ver una vez, un lugar que no apreció lo suficiente como para gravarse algo en el camino. Cómo hacerlo si estaba más enfocada en encontrar a su castaño que por alguna causa había pensado cosas equivocadas. Cierto, no había cruzado palabras con él desde entonces, es más, no lo había visto para nada. Bueno, fue el día anterior, no era mucho tiempo pero normalmente pasaba más tiempo con él.

–¡Rayos! –Volvió a concentrarse en su problema actual. ¿Cómo encontraría el camino?

Se detuvo en uno de los tantos árboles que había visto durante más de media hora. Hecho un pequeño vistazo a su alrededor trantando de reconocer algo que la pudiera guiar y, fue entonces cuando vió una extraña roca que tenía forma de escalera. Recordaba haber pasado a su lado cuando Jim la llevaba a la enfermería.

–¡Genial! Si voy en la dirección contraria podré llegar a la playa.

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–¡Gané! –Gritaba felizmente Jaden. Era un récord, había tenido ocho duelos seguidos contra Chazz y todos ellos los había ganado. Por alguna razón el pelinegro insistia en retarlo una y otra vez. Sin embargo, esa había sido la última. En cuanto su rubia amiga se presentó su compañero decidió dejarlo para otro día, y no era para menos, por fin había conseguido una cita con su gran amor, ¿quién no estaría feliz con eso?

–¿Qué les parece si vamos a comer algo? –Jesse frotaba suavemente su estomago. Desde hacía ya un buen rato no había parado de rugirle. Hasselberry secundo su idea y claro que Jaden no tardó en unírseles, así fue como todos se dirigieron a la cafetería de los obeliscos, definitivamente la comida del día sería por parte del europeo quién más que caminar prácticamente corria hacía el lugar.

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Finalmente había llegado a la dichosa playa. El clima opacaba la hermosa vista que anteriormente había visto, podría decirse que todo estaba oscuro y definitivamente lo que menos se antojaría era nadar, en ese momento el mar no era precisamente calmo.

Comenzó su caminata alrededor de la playa, no debía perder mucho tiempo, debía volver lo más pronto posible o en verdad notarían su ausencia sobretodo cierto peliplateado que posiblemente le soltaria un gran sérmon. Claro que no eran muy seguidos pero había ocasiones en que en verdad se inspiraba y no había poder humano que lo detuviera una vez que comenzaba.

–¡Es aquí! –Sé dijo a sí misma. Rápidamente comenzó a buscar el espejo que tantos problemas le había causado. Realmente no tardó mucho en encontrarlo, estaba en el mismo lugar en el que lo había dejado el día anterior. Sin embargo, no había rastro alguno de la sangre que derramó al cortarse con aquel objeto. Lo observó detenidamente, estaba volteado. Sacó un pequeño pañuelo azul del bolsillo de su chaleco y trató de tomar el espejo por el mango. Todavia sin voltearlo lo acercó a su rostro para verlo mejor. Extrañamente estaba hecho de plata, no podía equivocarse, sus joyas favoritas eran de ese material, podía reconocerlo en cualquier lugar. Entonces, ¿quién dejaría un espejo de plata tirado en la playa? –Probablemente la dueña lo tiró porque se cortó–Se contestó a sí misma. Al momento le dio vuelta y se quedó horrorizada con lo que vió. La impresión la hizó tirar el valioso objeto. –¡Pero que rayos fue eso? –Sus manos le comenzaban a temblar. Aquella imagen que acababa de ver, ¿era real? Tomó nuevamente el espejo y trató de ver lo que seria su reflejo, lamentablemente lo que había visto era real. Era como si estuviese viendo su cara pero en vez de eso había lo que parecía ser "algo" más. Lo único que veía era un rostro tremendamente pálido que parecía ser de una mujer, unos ojos tan rojos como la sangre y un cabello lacio y negro en su totalidad; sus labios también presentaban una tonalidad rojiza pero un poco más opaca que la de sus ojos. Casi se sentía en una película de terror, parecía estar viendo a un monstruo de duelo, pero algo le decía que lo que veían sus ojos era más que eso.

Por un momento no despego su vista del espejo, era casi como si no pudiese hacerlo pero . . .

–¿Qué haces aquí? –La pregunta tan repentina sobresalto a Kira quien salió de trance y rápidamente trató de esconder el espejo detrás suyo, lamentablemente había fallado. La vista de Zane fue más rápida.

–No creo que sea un buen lugar para ver tu maquillaje.

–Ah eso . . . –Al ver que lo había notado decidió mostrarle el objeto–Dime, ¿vez algo raro en él?

–¿De qué hablas?

–Sólo observa tu reflejo–El duelista lo hizo. Zane no mostró señal alguna de alarma, simplemente retiro su vista y la dirigió hacia la selva como si observar árboles fuera lo más interesante en aquel momento.

–Tal vez sea mejor que regreses con los demás, estar aquí comienza a afectarte.

–¿Qué? No me está afectando nada, ¿qué no vez nada? Te digo que hay algo que . . .–Volvió a observarse en el espejo pero lo único que pudo ver fue su reflejo. –¿Pero qué . . .

–Será mejor que regreses. Puedes seguir este camino y llegaras en unos cuantos minutos a la academia–La castaña aún confundida se levantó y llevándose consigo el espejo se limitó a seguir el camino que le había indicado anteriormente. Tal vez él no la conocía muy bien pero era bastante notable el hecho de que la chica estaba algo alterada, no estaba muy seguro pero había algo que no lo dejaba tranquilo. Tal vez debería estar atento a cualquier cosa, al menos por el momento.

. . . . . . . . . .

–Uff, que pesado se puso el profesor Crowler–Clair caminaba por los alrededores de los dormitorios. Lucía bastante agotada, y no era para tanto, su "adorado" maestro les había dejado lo que para ella era un interminable reporte acerca de cartas trampa. Que envidia sintió por los que cursaban el tercer año al enterarse de sus próximas vacaciones, definitivamente le harían mucha falta. Eso sin contar que en unos días comenzarían a aplicar los exámenes, podría afirmar el hecho de que a cada minuto su estrés subía más. –¡Clair! –Escuchó que la llamaba una voz conocida para ella, no la que quisiera pero al menos se distraería. Al buscar la dirección en la que provenía aquel grito, alcanzó a divisar a Kira. Su compañera de duelos y rival en el amor corría hacia ella, había algo extraño en su mirada; no lo sabía con certeza desde lejos pero parecía estar asustada, alterada o algo parecido.

–Clair–Menciono una vez más antes de hacer una pausa para recuperar su respiración que se entrecortaba debido al esfuerzo físico.

–¿Qué sucede? ¿Por qué vienes a . . . –Observó rápidamente su mano y notó un objeto brillante que llamo su atención –¿Qué es eso?

–Es un espejo. ¿Podrías ver tú reflejo? –La peliazul se extraño un poco por la petición de la castaña sin embargo, aceptó su petición. –¿Vez algo extraño?

–No, bueno aparte de unas ojeras que se supone no debería tener, no veo nada fuera de lo normal. Sabes creo que deberías verte tú y . . . –Trató de voltear el espejo hacia la castaña pero al instante golpeo su mano ocasionando que el objeto cayera sin remedio al suelo bocabajo. Estaba bastante impresionada de ver tal actitud. –Oye, ¿te encuentras bien?

–Lo siento, tengo que irme–Fueron sus últimas palabras. Rápidamente tomó aquel espejo y salió corriendo desapareciendo en la distancia. ¿Qué le sucedía? Nunca la había visto de esa manera. Antes estaba estresada, ahora también estaba preocupada. Por ahora no podía hacer nada, debía terminar aquel reporte, después iria a hablar con ella.

Por otr lado, Kira corría desesperadamente hacia su habitación. "¿Cómo es que nadie lo puede ver?" Sé hacía la misma pregunta una y otra vez, algo como lo que había visto no pasaría desapercibido para nadie pero, ¿por qué sólo ella? Nunca antes había estado tan asustada como en aquel momento, como deseaba que sólo fuese una broma de su mente pero cada vez que volteaba el espejo veía exactamente lo mismo. Tal vez llevar el objeto consigo no había sido la mejor idea, tal vez debió haberlo arrojado al mar o romperlo con una de las piedras en el camino; quería hacerlo pero no podía, había algo que no la dejaba hacerlo.

Finalmente llegó a su cuarto. Entró y cerró la puerta tan rápido como pudo para después depositar el espejo en uno de los cajones más cercanos. Una vez lo hizo, se tiró en la cama. Debía decírselo a alguien, debía mostrarles lo que había visto. . . ¿mostrarles? Sí, claro. Nadie lo podía ver. Tal vez aunque lo contara, ninguno le creería, entonces no serviría de nada, más que para hacerla ver como una loca que le tiene miedo a su reflejo.

. . . . . . . . .

–Si esto sigue así me quedare calva con tantas preocupaciones–La novata caminaba por las afueras de los dormitorios obelisco, no conseguía borrar de su mente la mirada que había notado en su compañera.

–¡Claire! –La saludaban a lo lejos Jaden, Jesse, Hasselberry y Syrus. Comenzaron a acercársele a paso lento. De repente, un sonido estruendoso se hizo presente en los cielos seguido por unas pequeñas gotas de lluvia que poco a poco se hicieron más abundantes.

–¡Jaden! ¡Espera! –Sus gritos fueron completamente ignorandos y correpondidos por un pequeño ademán de despedida. Era obvio, ante tal lluvia corrieron hacia sus habitaciones. Sin más siguió su ejemplo y se encaminó hacia los dormitorios de las slifer. ¿Qué más podía hacer en aquel momento?

–¡Syrus!¡Apresurate! –Le gritaban sus amigos al unísono. Ya casi llegaban a la habitación de Jaden. Para ese entonces parecía que el cielo les caía ensima, las gotas de lluvia eran enormes y caían con gran fuerza y rápidez, eso sin hablar de las ráfagas de aire que congelaban hasta el alma. –¡Ya voy! –Contestaba el peliazul ante todos los gritos de apuro que le mandaban sus amigos que estaban algo alejados. ¿Acaso no se habían dado cuenta de la diferencia de alturas que existe entre ellos y él? Eso sumado a su mala condición y su ropa que comenzaba a pesarle gracias a que se humedecía con rápidez. Al menos ya lograba divisar el dormitorio slifer, llegarían en unos cuantos minutos.

–¡Al fin! –Soltó Jesse seguido de un gran suspiro de alivio. Tal lluvia los había tomado por sorpresa, claro que el cielo se había mostrado nublado desde el comienzo pero igualmente no se lo esperaban.

–Saben–inquirió Syrus–Pudimos habernos quedado en los dormitorios obelisco. Estaba más cerca.

Aquellas palabras hicieron que los tres aludidos se vieran entre sí para después soltar unas cuantas carcajadas que el pequeño peliazul continuo. En seguida se quitaron las ropas mojadas y se colocaron unas pijamas que Jaden les proporciono al instante.

–En estas circunstancias sólo se puede hacer una cosa–Hasselberry despertó cierta curiosidad entre sus amigos–Una pijamada.

–¿Pijamada?

–Claro Syrus, piénsalo podremos comer y tener un buen duelo, ¿qué dicen? –La idea del sargento dinosaurio fue aceptada, pronto comenzaron con un duelo de mesa en dobles. Mientras Jaden ordenaba rápidamente sus cartas, Jesse logro observar una que se le hizo bastante conocida pero no sé la había visto él sino a cierta castaña.

–¿Ésa carta es nueva? –pregunto sutilmente.

–Sí, fue un regalo de Kira. Se puede decir que me la dio después del festival.

–Con que en el festival eh–De un instante a otro Jaden comenzó a sentir unos ligeros codazos por parte de Hasselberry–Yo digo que aquí hay gato encerrado–Comenta melosamente sin dejar su acción anterior que fue imitada por sus dos amigos restantes. Jaden no tardo mucho en sonrojarse pero igualmente negaba cualquier acusación dada por sus amigos, además no podía esperar nada después de lo que había ocasionado el día anterior. Su actitud había causado que Kira se lastimara, supuestamente debió de haber ido a ver si su herida había mejorado pero con la noticia de última hora y la repentina lluvia. . . debía admitir que la había olvidado por completo. Sí Jesse no la hubiera mencionado. . .

–Es momento de encender su juego–Al término de aquella frase, como si de órdenes se trataran, los tres duelistas se colocaron en sus lugares y comenzaron con su juego.

Total, mañana sería otro día. No había nada de que preocuparse, ¿oh sí?