Disclaimer: Nada de lo que reconozcáis es mío.

Capítulo 10: Tick, tock

Cuando volví a abrir los ojos me latía la cabeza, mi lengua parecía haber aumentado dos veces su tamaño y sentía como si me estuvieran enfocando con un foco a los ojos, a pesar de que tuviera los párpados cerrados.

— Ughh —intenté incorporarme pero todo daba vueltas, de forma que decidí que era más seguro quedarme estirada.

— ¿Izzy? —la preocupada voz de Johanna me hizo abrir los ojos, una mala idea pues los rayos que se colaban a través de las hojas de los árboles eran demasiado brillantes.

— ¿Jo? ¿Qué ha pasado? —pregunté después de aclararme la garganta y parpadear varias veces hasta acostumbrar mis ojos a la luz.

— Te desmayaste, y la verdad es que te golpeaste la cabeza muy fuerte al caer.

— ¿Es por eso por lo que me siento como si ayer por la noche hubiera tenido un concurso de bebida con Haymitch y Chaff? —esta vez logré sentarme y me quedé apoyada contra el tronco de un árbol.

— Supongo —sonrió sin ganas.

Acerqué una mano temblorosa a mi cabeza, justo encima de donde sentía que provenía el dolor, e hice una mueca al ver estrellas tan solo rozar la herida. No sabría decir si estaba sangrando o no, pues al tener la mano (y todo el cuerpo en realidad) llena de la sangre que había llovido era difícil saberlo.

Apenas estaba amaneciendo, pero el sol brillaba de todas formas. Beetee yacía junto a un árbol, afortunadamente solo estaba dormido, mientras Wiress se balanceaba de adelante atrás diciendo «tic, tac» todo el rato.

— ¿Dónde está Blight? —le pregunté a Johanna con confusión.

— Muerto —contestó ella con una mueca—. Chocó contra el campo de fuerza ayer por la noche durante la lluvia. Estábamos intentando escapar de toda la sangre y… Fue horrible, Izzy, no podíamos ver nada, ni hablar entre nosotros, apenas podíamos respirar. Y encima tú estabas desmayada y tenía miedo de que si te dejábamos allí acabarías ahogándote con la sangre y…

Tan solo había visto a Johanna perder los papeles de tal manera una vez, pero estaba claro que los estaba volviendo a perder en ese momento. Le cogí del brazo y la tiré al suelo a mi lado, después la abracé en silencio hasta que ella se hubo calmado un poco.

— No sabía qué hacer, Izzy —confesó—. Tenía miedo.

— Todos tenemos miedo en algún momento —traté de animarla.

— Lo sé, es solo que… nunca me había sentido tan fuera de control.

— Apuesto a que te gustaría haberte desmayado como yo… aunque ahora tengo un buen dolor de cabeza —bromeé para luego hacer una mueca.

Johanna me empujó con el hombro— No tiene gracia —dijo escondiendo una sonrisa.

— ¿Qué hacemos ahora? —le pregunté mordiéndome el labio.

— Primero esperar a que Beetee despierte y luego salir de esta apestosa jungla.

— Por mí en cuanto antes vayamos a la playa mejor, me da la impresión de que si sigo llevando este mono mucho tiempo más voy a volver a volver a desmayarme. El olor a sangre me está poniendo enferma.

— Qué nariz más delicada —se burló Johanna—. ¿Y tú no eras la chica vampiro? Esa es la ironía más grande que he oído en mi vida.

— ¡Cállate! —le saqué la lengua a la vez que sentía mis mejillas enrojecer.

— Te estás sonrojando, ¿verdad? Es una lástima que tengas la cara llena de sangre ¡no puedo ver nada!

— ¡No me estoy sonrojando! —mentí.

— ¡Se está sonrojando! —rió Johanna—. Sigues mintiendo fatal, Bella.

Hice un puchero y me fui a enfurruñarme junto a Wiress, aunque solo resistí cinco minutos de sus «tic, tac»'s hasta que decidí que el dormido Beetee era mejor compañía.

.

.

Estábamos haciendo nuestro camino de nuevo a la playa; Johanna y yo nos turnábamos para arrastrar a Beetee mientras la otra vigilaba en busca de enemigos y Wiress deambulaba dando tumbos y diciendo «tic, tac» constantemente.

— Me está poniendo de los nervios —le confesé a Beetee entre dientes, pues era mi turno de arrastrarle.

— Ha sufrido una conmoción —trató de excusarla Beetee.

— Yo me he dado en la cabeza con una piedra y no me ves actuando como si me creyera una gallina —siseé de mal humor.

Beetee hizo una mueca pero no dijo nada.

— ¡TIC, TAC! ¡TIC, TAC! —exclamó de repente Wiress con más energía de lo normal.

— Que alguien me mate ya, por favor —supliqué.

— Yo lo haría con gusto, pero entonces tendría que aguantar a estos dos yo sola, así que nanay —dijo Johanna—. Déjame que le lleve yo ahora.

Suspiré con resignación y seguí caminando, esta vez sin cargar el peso de Beetee.

Al cabo de unos minutos, a lo mejor media hora, oímos el romper de una ola (debía de ser una ola muy grande si la podíamos oír desde tan lejos) seguida de un cañón que indicaba que otro tributo más había muerto.

— ¿Nueve? —pregunté mirando a Johanna.

— Once —dijo ella sacudiendo la cabeza—. Murieron dos más aparte de Blight durante la noche.

— Vaya —dije sorprendida—. Estamos cayendo como moscas, ¿eh?

— Y que lo digas, ¿Cuánto crees que faltará hasta que acaben con todos menos uno? —se interesó.

— ¿Seis días? —propuse.

— ¡Ala! Estás diciendo demasiado, yo creo que tres.

— ¿Tú qué opinas, Beetee? —inquirí al hombrecillo.

— ¿Cuatro? —sugirió él con un jadeo.

— El que gana invita a los demás a una copa de chocolate caliente en el cielo… o el infierno. Bueno, donde sea —dije.

— Está bien —rió Johanna un poco corta de aliento.

— ¡Mirad! ¡Ya hemos llegado a la playa! —dije con alegría.

Beetee hizo un último esfuerzo para llegar a la playa apoyado en Johanna y llegó hasta casi la orilla antes de desplomarse boca arriba.

— ¡Arghhh! —chilló Johanna pisando el suelo como una niña pequeña— ¡Ya no puedo más!

— Tic, tac, tic, tac —dijo Wiress dando círculos.

— ¡Anda ya! ¡Vete a pastar! —exclamó Johanna harta y empujando a Wiress al suelo.

— ¡Johanna! ¡Izzy! —oímos la voz de Finnick que nos llamaba.

— ¡Finnick! —gritamos las dos a la vez con alegría.

— ¿Por qué estáis rojas? ¿Pintura? —preguntó.

— No —hice una mueca—. Sangre.

— Vaya, no sabía que la menstruación fuera tan mala —comentó Finnick.

— ¡Idiota! —reí pegándole en el brazo— Nos cayó del cielo.

— ¿Os cayó del cielo?

— Creíamos que era lluvia —empezó a explicar Johanna—, por los relámpagos, y teníamos mucha sed, pero, cuando empezó a caer, resultó ser sangre. Sangre caliente y espesa. No se podía ver, ni hablar sin llenarte la boca. Izzy se desmayó y la dejamos debajo de un árbol. Los demás estuvimos dando tumbos por ahí, intentando salir. Entonces Blight se dio contra el campo de fuerza.

— Lo siento, Johanna —era evidente que Finnick no tenía del todo claro qué decir.

— Sí, bueno, no era gran cosa, pero era de casa —se encogió de hombros—. Y me dejó sola con estos dos, hasta que la chica vampiro aquí presente decidiera levantarse —le dio un golpe a un apenas consciente Beetee—. Le clavaron un cuchillo en la espalda en la Cornucopia. Y ella…

Wiress seguía dando vueltas y murmurando sus «tic, tac»'s.

— Ya lo sabemos, tic tac —dije apretando los puños para mantener el temperamento—. Majara sufrió una conmoción —les expliqué a Finnick, Katniss y Peeta (estos dos se habían unido al final de la explicación de Johanna).

— Y menuda conmoción —murmuró Johanna por lo bajo, aunque eso pareció llamar la atención de Wiress que paró de hacer círculos y se desvió hacia la morena—. Quédate quieta, ¿quieres? —dijo empujándola sin miramientos hacia la playa.

— Déjala en paz —saltó Katniss.

Los ojos de Johanna se entrecerraron y hasta a mí me dieron ganas de mirar con odio a Katniss, pero me dije mentalmente que Katniss era mi amiga, que no sabía por lo que estábamos pasando y que probablemente sin ella no lograría salir de la maldita Arena.

Pero Johanna no tenía a Pepito Grillo en su cabeza— ¿Que la deje en paz? —siseó avanzando hacia Katniss y dándole una bofetada que resonó por toda la playa e hizo que me doliera hasta a mí— ¿Quién te crees que los sacó de esa puñetera jungla por ti? Serás…

— ¡Johanna! ¡No creo que ese vocabulario sea apropiado para los niños! —grité mientras Finnick se la llevaba a la orilla.

— ¡Que les den a los niños! —chilló Johanna desquiciada antes de que Finnick la metiera en el agua.

Reí entre dientes y luego me giré hacia Peeta, mirándole por debajo de las pestañas y posando una mano en su pecho— ¿Serías un gran caballero —dije con un ronroneo seductor— y me bajarías la cremallera?

Los ojos de Peeta brillaban con diversión y los de Katniss lo hacían con furia.

— Tiene las manos ocupadas —Katniss me fulminó con la mirada a la vez que cogía a su prometido de las manos.

— Pues Peeta, cuando no tengas las manos tan… ocupadas, ya sabes qué puedes hacer con ellas —le guiñé un ojo y caminé hasta Johanna y Finnick intentando contener las carcajadas.

— ¿Porqué pareces el pájaro que se comió al canario? —preguntó Finnick hundiendo a Johanna otra vez en el agua.

— Katniss es divertida, eso es todo —sonreí.

—… voy a matghhh… ¡Finnick!... ¡sueltaghh!... ¡Ya verás!... cuando… ya vale, ¿no?... ¡Cabrón!...

Finnick siguió hundiendo a Johanna metódicamente hasta que al final ella se resignó a tomar aire cuando Finnick la sacaba y pasar de lanzarle improperios.

— ¿Ya te has calmado? —preguntó Finnick.

— ¡Que te darghh!

— ¿Y ahora?

— Sí, sí, me he calmado.

— Bien —Finnick la volvió a hundir una vez más.

— ¿A qué ha venido eso? —farfulló Johanna.

— Por precaución —Finnick sonrió con descaro.

Les sonreí a mis dos amigos a la vez que sacudía la cabeza— ¡Hey, Fin! ¿Me desabrochas la cremallera? —pregunté girándome.

— Claro — replicó Finnick saliendo del agua—. Deberías deshacerte del mono de todas formas, no sirve para nada más que para hacerte sudar —añadió.

— Supongo que no sería una mala idea —miré la ensangrentada prenda de ropa con disgusto—. Gracias.

— Ha sido un placer —dijo seductivamente.

Reí a la vez que me empezaba a sacar la camiseta.

— ¡Hey, hey! ¿Qué estás haciendo? —Finnick parecía a la vez asustado y a la vez enfadado— ¡Todo Panem puede estar mirando!

— Esto está lleno de sangre, Fin. He de quitármelo para lavarlo —dije como si hablara con un niño pequeño.

— Sí —añadió Johanna con una sonrisa—, porque sino se desmaya.

Rodé los ojos y me saqué la camisa interior, pero me dejé las bragas y el sujetador por la integridad mental de Finnick, que no comprendía porque estaba tan asustado si había visto desnudas a miles de mujeres.

Me froté la piel con arena para librarme de la sangre que parecía estar incrustada y más tarde le pedí a Johanna que me limpiara la espalda, aunque cabe decir que ella no fue demasiado delicada que se diga.

— ¡Auch! ¿Tenías que frotar tan fuerte? —protesté.

— Estas manchas son muy difíciles de sacar —se excusó ella.

— Y por eso intentas arrancarme la piel, ¿verdad?

Luego hicimos que Finnick pegara un salto tremendo al lanzarle el resto de prendas de ropa que nos quedaban mientras él hacia el muerto.

— ¡Deberías haber visto tu cara! —rió Johanna.

— ¡Nunca te había visto tan pálido!

La respuesta de Finnick fue devolvernos la ropa interior y salpicarnos en el proceso.

Riendo, los tres volvimos hasta donde Katniss estaba limpiando el mono de Beetee, lo que me hizo alegrarme de haberme desecho del mío, pues parecía un trabajo bastante duro.

— Wow, se podría decir que hasta estás reluciendo, Bella —comentó Katniss.

— Lo que me ha costado —suspiré—, estoy segura de que he perdido una capa entera de piel.

Katniss rió— Si tenéis sed tenemos cestas llenas de agua, y también tenemos marisco por si queréis…

Pero ni Johanna y yo ya la escuchábamos, habiéndonos abalanzado sobre las dos cestas que Katniss había señalado con un descuidado gesto de mano.

— ¡Ohh! Creía que mi garganta nunca volvería a ser lo mismo —suspiré después de un largo trago.

— ¿Y qué os ha pasado a vosotros mientras a nosotros nos llovía sangre? —le pregunté a Finnick después de haberme saciado.

Los ojos de mi amigo se oscurecieron— Por la noche hubo una niebla extraña, se movía de forma demasiado uniforme. Cuando la tocabas sentías mucho dolor y creo que te afectaba a los nervios porque al poco rato ya no podías ni controlar tus piernas —informó con una voz extrañamente fría y sin sentimientos—. La niebla se detuvo de repente, como si hubiera una barrera y pudimos ir al agua que descubrimos que quitaba el veneno.

» Después Peeta fue a buscar agua, y entonces atacaron los monos. Eran muchos y nos superaban en número. Uno de ellos estuvo a punto de matar a Peeta pero Megan se interpuso. Los monos se retiraron y nosotros conseguimos escapar hasta la playa. No ha pasado mucho más después de eso.

Era evidente que Finnick estaba sufriendo por algo, por lo que decidí desviar el tema a uno algo más alegre.

— ¿Quién hace la primera guardia? A mí no me importa, la verdad.

— A mi tampoco —dijo Peeta.

— Yo estoy muy descansada, no tengo problema —contestó Katniss.

— Ughh —gimió Beetee en su esterilla.

— Yo también puedo hacerla —dijo Finnick.

— Yo no pienso tumbarse así que… —respondió Johanna.

— Tic, toc, tic, toc —dijo Wiress ajena a lo que la envolvía.

— ¡Pues yo me voy a la cama! Tengo la cabeza partida así que creo que debería descansar —anuncié.

— A mi casi me mata un mono gigante y una niebla asesina, creo que también tengo derecho —sonrió Peeta.

— ¿Entonces vas a dormir conmigo? —le pregunté sonriendo coquetamente.

Peeta simplemente rió y cada uno se fue hacia un lado, aunque Finnick me siguió y los dos nos estiramos en la arena seca.

— Maggs ha muerto —anunció en un susurro—. Se sacrificó en la niebla para que los tres pudiésemos salir con vida.

— ¡Oh, Finnick! —suspiré con tristeza y abrazándole.

Y ambos nos quedamos mirando el cielo hasta que Morfeo se apoderó de nosotros.

.

.

En mi sueño el cielo era de color púrpura y la tierra era completamente blanca y lisa. Habían algunos arbustos y también muchos árboles, al parecer no podía escapar de la jungla incluso en mis propios sueños.

«Hickory dickory dock. The mouse ran up the clock. The clock struck one, the mouse ran down, hickory dickory dock»

Me planteé tirarme de los pelos al volver a oír la maldita canción, pero, afortunadamente, otra melodía de la que no me acordaba del título empezó a sonar.

Si hasta mis sueños tienen banda sonora —reí para mí misma.

Empecé a mirar mis alrededores, todo era de vivos colores; los árboles eran azules, y sus hojas de mil colores diferentes, las nubes amarillas y el agua de la playa que vislumbraba entre los árboles de un verde vivo, mientras que la arena seguía siendo blanca igual que el suelo de la jungla.

De repente choqué con una enorme barrera negra, aunque tenía una forma algo peculiar. Le di un par de vueltas a la enorme estructura hasta que caí que era un enorme cinco negro.

Que extraño — musité.

Empecé mi recorrido hacia la playa, sin comprender nada de mi sueño (aunque normalmente estos no solían tener mucho sentido), pero cuando salí de los árboles ya no había playa, simplemente una enorme extensión blanca con una cosa negra al fondo.

Me giré para volver a los árboles pero resultó que ya no había árboles, sino más cosa blanca con puntos negros en el horizonte.

Esto es mucho más raro de lo normal —me dije, perpleja.

Caminé en la dirección contraria por la que había venido y pronto me encontré con un enorme prisma circular de color negro que debía medir lo mismo que la Torre de Pisa si esta no estuviera inclinada

¡Arghh! –me agaché con rapidez cuando una barra roja del tamaño de un tren que estaba pegada de alguna manera al círculo del medio hizo su camino hacia mí.

La barra roja me pasó rozando el pelo y se detuvo justo encima de mi por un segundo, antes de avanzar unos metros, volverse a parar, avanzar, volverse a parar…

Empecé a rodear el circulo y pude ver que había dos barras más enganchadas a este, aunque estas eran negras, más grandes y acababan en punta.

Descubrí que habían unas escaleras en el lado del círculo de forma que empecé a subir (lo bueno de los sueños es que no te cansas, aunque la subida se me hizo bastante larga). Al llegar arriba tuve que parpadear varias veces con sorpresa.

I'd like to make myself believe

Estaba cantando Edward agarrado al micrófono como una perfecta estrella de rock (hasta llevaba el vestuario y todo) mientras Finnick tocaba la guitarra y le hacía los coros. Jasper también estaba en la especie el escenario, tocando un teclado, y Emmet aporreaba enérgicamente una batería en el fondo.

That planet Earth turns slowly

It's hard to say that I'd rather

Stay awake when I'm asleep

'Cause everything it's never as it's seems

— When I fall asleep —cantó Finncik.

Volvieron a repetir el verso, esta vez con Jasper también en los coros, y entonces cantó Edward tan solo acompañado del piano de Jasper.

I'd like to make myself believe

That planet Earth turns slowly

It's hard to say that I'd rather

Stay awake when I'm asleep

Because my dreams are bursting at the seams

Y como si no fuera lo suficientemente raro ver a Edward cantando Fireflies de Owl City (un grupo que puedo asegurar que no estaba en su lista de preferidos) todo se movió y dio vueltas por unos instantes.

Cuando el mundo paró de girar pude ver que seguí en el círculo, pero que el suelo que antes era blanco se había convertido en una jungla dividida claramente en doce zonas, como una pizza. La barra roja iba ahora mucho más deprisa y las otras dos también se movían. Cuando la barra negra pasaba por una de las doce zonas esta se iluminaba y sonaba el estribillo de una canción (cada zona era una canción diferente).

'Cause everything it's never as it seems…

Lo comprendí todo inmediatamente, atándolo con lo que noz había contado Finnick y con lo que había visto por mi misma…

— ¡Esto es un reloj! —grité incorporándome.

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¡Y ya están todos juntos! ¡Y Bella y Johanna ya pueden volver a poner celosa a la pobre Katniss! ¡Y Finnick es demasiado sobre protector!

PititaMasenSwan: Yo también pensaría que Bella está con una cabra si no supiese de qué estaba hablando… Los intentos de Bella de animar el amiente no funcionan demasiado Gracias a dios por Mary Poppins jajaj. Supongo que los besos de Finnick servirán jajaj.

Camila: ¡Camilaaaa! A ti también te echaba de menos… Bueno, si era para que no te sacaran el móvil entonces vale (Te confesaré que yo tampoco puedo vivir sin mi cuota diaria de lectura jajaj)

Os he de advertir a todos que el lunes me voy a Port Aventura (para los que no sepáis lo que es, es un parque de atracciones), de manera que si no llego a publicar el martes es porque no me ha dado tiempo a terminar (aunque yo intentaré publicar el martes), no significa que os esté abandonando.

Besos, CF98