Holaaaa, ya sé ya sé, tarde como siempre -.-' pero he andado un poco deprimida, ya ni porque mi cumpleaños fue la semana pasada y me festejaron.
Justo ahora necesito un gran pastel de chocolate T.T
Bueno, ya, les dejo esta linda actualización (creo que si es linda :S)
Disclaimer: SnK y todos sus personajes no me pertenecen son obra de su respectivo autor, Hajime Isayama.
Advertencias: Riren/ AU/ MPREG/
๑۞๑,¸¸,ø¤º°`°๑۩ Capítulo 10 ۩๑ ,¸¸,ø¤º°`°๑۞๑
Un mes antes de la desaparición de Rivaille.
- ¿Estás seguro de esto, Levi? – preguntó un hombre alto, fornido, de cabello rubio y ojos azules.
- Ya te lo dije, yo me encargo de la vanguardia – dijo haciendo un movimiento de su mano restándole importancia al asunto.
- Levi, eso es muy peligroso – trató de intervenir una castaña, Hanji -, deberías…
- Ya se los dije, puedo encargarme de esto.
Habían estado hablando sobre los riesgos que implicaba esa operación, incluso Hanji había insistido en que se cancelara el ataque pues tenía un mal presentimiento. Rivaille desechó sus réplicas diciendo que no le haría caso al instinto nada confiable de la "loca". Pero incluso Erwin tenía sus dudas sobre la estrategia que proponía el azabache. El rubio ya sabía que en cualquier momento el de menor estatura llegaría con una estúpida idea, pero ésta aparte de estúpida era suicida. Pues nada más a Lance Corporal Rivaille se le podría ocurrir un ataque directo al bando enemigo.
- Levi, creo que esto es demasiado - dijo el rubio.
- Hay que hacerlo, quiero terminar esto lo más pronto posible - dijo en tono fastidiado.
- Levi, sé que quieres regresar con Eren-chan pero, entiende que solo estás arriesgando tu vida - trató de razonar la castaña.
El rubio suspiró, él sabía que si esa idea se le había metido al azabache nada ni nadie podrá hacerlo cambiar de opinión.
- ¿Estás seguro de querer participar?
Los otros dos soldados voltearon a verlo, uno con una ceja levantada en una expresión que decía "¿en serio?". Y la otra con cara de "¿estás bromeando?".
- Erwin, no puedes... – empezó la castaña.
- Sí Levi ya decidió deberías saber que nada lo hará cambiar de opinión.
- Lo sé, pero tú eres su superior, ordénale que se quede quieto y él tendrá que obedecer.
- Lo siento Hanji – dijo con una mirada de disculpa en su dirección.
- Tsk, iré a preparar a mi escuadrón.
Rivaille salió de la tienda del Comandante y se dirigió a la parte del campamento que utilizaban sus subordinados, llegó y ordenó que alistaran todo, al día siguiente avanzaron en la vanguardia. Muchos cayeron en la primera hora, pero al menos la mayoría seguía de pie.
Rivaille iba sobre su caballo, con una pistola en la diestra y arreando al caballo con la otra, gritaba sus órdenes y dirigía a sus soldados. Auruo, Erd y Gunter iban justo detrás de él. Una granada explotó a sólo un par de metros de ellos. Rivaille cayó de su caballo mientras los otros tres eran arrojados por el impacto de la explosión.
Erd y Gunter muy apenas y se levantaron, buscaron con la mirada a su sargento pero un grupo de al menos cuarenta hombres los rodeó. Erd pudo ver como Rivaille se levantaba, estaba a unos seis metros de él y Gunter. Rivaille, siendo Rivaille, se levantó fastidiado y se sacudió el uniforme, vio a los soldados que lo rodeaban y chasqueó su lengua con fastidio. Levantó sus manos en un acto de rendición y trató de hablar con ellos.
Los siguientes cinco segundos pasaron en cámara lenta para Erd y Gunter. Rivaille que había dado un paso para acercarse a sus enemigos, caía de espaldas al recibir un tiro en el pecho. Su cabeza rebotó en la fría tierra, de su pecho salía un mar de sangre y su boca expulsó otro tanto más.
Erd y Gunter quisieron acercarse pero escucharon más tiros. El rubio recibió uno en su pierna derecha y Gunter uno el su hombro izquierdo. Ambos cayeron, la pérdida de sangre y el dolor les nublaba la vista, sólo podían escuchar las voces de algunos de los soldados enemigos hablando japonés. Escucharon otro tiro y el grito de Auruo le siguió. Erd estaba tirado boca abajo, una mano apretaba su herida en la pierna y la otra la extendió en dirección al Sargento. Levantó el rostro y vio como al parecer le hacían un interrogatorio.
Los ojos le empezaron a pesar, volteó a ver a Gunter y pudo verlo inconsciente. Volteó a ver al pelinegro, al parecer no quería soltar nada, pudo ver como el sargento les escupía saliva y sangre a las botas del soldado que le interrogaba.
El soldado se enfadó, le dio una fuerte patada, Erd apretó un puño de tierra, pero el pelinegro no gritó, no les daría ese gusto. Los párpados de Erd cada vez se cerraban más, lo último que vio fue como el soldado, muy enfadado, se separaba y le apuntaba a Rivaille. Sus ojos se cerraron, el sonido de su lenta respiración era lo único que escuchaba, después escuchó maldiciones en inglés seguidas por maldiciones en japonés. Y después, el sonido de un balazo.
Después, nada.
..•.¸¸•´¯`•.¸¸.ஐ
Siete meses después de la desaparición de Rivaille.
- Okaa-san, el arroz ya casi está listo - decía una chica azabache.
- Bueno, cuando esté listo llévaselo a Eren junto con el caldo de mariscos, recuerda que con esa gran barriga ya no puede ni levantarse - dijo y esbozó una dulce sonrisa.
- Sí.
La pelinegra sirvió todo en unos platos de cerámica blanca, los colocó sobre una bandeja de madera y los llevó hasta la habitación de Eren, golpeó la puerta un par de veces y después de escuchar un "pase" abrió la puerta. Encontró al ojiverde sentado de rodillas mientras bordaba unas flores de cerezo en la tela de lo que sería una frazada para su bebé. Le sonrió a la recién llegada y apartó la tela para tomar la charola.
- Deja, la pondré sobre la mesa.
Eren hizo un tierno puchero y cruzó sus brazos sobre su enorme barriga.
- Puedo hacerlo, no tengo la fuerza de un bebé.
- No importa, no quiero que te ocurra algo, anda, come.
El ojiverde volvió a hacer un puchero pero comenzó a comer mientras platicaban sobre cosas triviales, el bar, la cocina, la vecina, el panadero y esos deliciosos panecillos de frambuesa, Armin, Jean.
Eren notó que las mejillas de su hermana se teñían de rojo al mencionar al ojimiel, fue por poco tiempo pero pudo apreciarlo perfectamente y una extraña idea se formó en su cabeza. Pero por el momento no diría nada, esperaría a tener una idea concreta o a que su hermana se lo cuente. Siguió comiendo hasta terminarse el caldo y el arroz. Se limpió las manos y prosiguió con su bordado. No llevaba ni tres puntadas cuando Eren le hizo a su hermana la pregunta que tanto estaba evitando.
- Mikasa... ¿ha llegado alguna carta?
Mikasa volteó a verle, en sus ojos que normalmente no mostraban emociones, se podía ver la pena y la tristeza. No respondió, pero Eren supo la respuesta, sus ojos se llenaron de lágrimas, se suponía que debía ser fuerte por su bebé pero las hormonas estaban tan sensibles por el embarazo que no pudo evitar soltar algunas. Su hermana trató de consolarle, pero sólo logró que el llanto incrementara.
Después de un largo rato de llanto, Eren quedó profundamente dormido, se acostaba de lado pues el enorme estómago no le permitía acomodarse de otra forma. Sus ojos se apretaron y una sonrisa apareció en sus labios, debía estar soñando algo muy bueno. Mikasa arropó a su hermano, se levantó y salió silenciosamente del lugar.
Caminaba por los pasillos en dirección al restaurante, ya pronto era la hora en que abrirían el restaurante y su madre la necesitaría. Eren había dejado de tocar en el local un par de meses atrás, cuando el tamaño de su vientre había crecido tanto que ya no podía subir los escalones del pequeño escenario, además de que debido a su condición tenía que ir mucho al baño, no podía pasarse toda la boche bajando y subiendo las escaleras por mínimas que sean. Una mujer, recomendada por la chica que le enseñó a Eren a tocar el koto, empezó a tocar un par de semanas después. No era tan buena como Eren pero era mejor que nada.
Mikasa llegó a la cocina del restaurante y empezó a preparar la comida del menú del día, su madre le preguntó por el ojiverde y le dijo que dormía. Continuaron con su trabajo, Armin se acercó, dejó las primeras órdenes de la noche y Jean dejó un par más.
Después de una hora de haber abierto, Carla dejó sola a Mikasa unos minutos, fue a darle un vistazo a Eren y lo encontró durmiendo tranquilamente. Regresó al bar. Si tan sólo hubiera esperado unos minutos.
Eren se despertó de golpe, una gran punzada en su vientre le hizo arquear su espalda, soltó un grito desgarrador, tomó su almohada y la apretó para poder aferrarse a algo. Intentó levantarse pero el dolor y su vientre abultado no se lo permitían. Soltó un alarido cuando sintió otra punzada en su vientre.
Gritó el nombre de su hermana un par de veces, llamó a sus padres y ninguno llegó a su auxilio. Se arrastró hasta la puerta cuidando de su vientre en todo momento, deslizó la puerta y trató una vez más llamando a su hermana, a sus padres y a sus amigos Jean y Armin, pero aun así nadie llegó a su lado.
Un extraño líquido salió de su entrada y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Recordó lo que el doctor le había dicho, si líquido salía de ahí era necesario sacar al bebé en esos momentos de lo contrario podría asfixiarse y morir. Enormes lágrimas empezaron a salir de sus ojos y gritó con más fuerza hasta desgarrarse la garganta.
Mikasa vio a su madre regresar, le dijo que Eren dormía pero había algo en su pecho que la inquietaba, su madre trató de tranquilizarla pero aun así no podía. Le dijo a su madre que iría a buscar unos condimentos y entró a su casa por la puerta que conectaba el bar y su residencia. Se acercó unos metros y escuchó la voz de su hermano, corrió rápidamente, dio la vuelta en el pasillo y se detuvo frente a la puerta de la habitación de Eren.
Se estremeció al ver a su hermano en el suelo, llorando y gritando su nombre, se arrodilló junto a él y trató de calmarlo.
- No, Mikasa, el bebé... el bebé...
No terminó pero Mikasa sabía lo que sucedía, no quiso armar un alboroto en el restaurante así que salió de la casa por la puerta trasera y corrió a la casa del doctor, tocó frenéticamente la puerta y un par de minutos ésta se abrió dejando salir al doctor mientras se ponía una bata.
- Doctor... Eren... Eren está - trataba de terminar su frase pero el susto y los jadeos provocados por la carrera no se lo permitían.
Por suerte el doctor entendió todo, regresó por su equipo médico y salió corriendo a la casa de los Jaegar sin siquiera haberse cambiado, junto con su esposa que le ayudaba pues era una enfermera. Mikasa les dijo que entraran por la puerta de atrás. Lo hicieron y llegaron hasta la habitación del moreno, estaba inconsciente, ya había pasado mucho desde que la fuente se había roto.
El doctor le pidió a la azabache que permaneciera afuera, que calentara agua y le diera toallas, frazadas, lo que tuviera. Ella se marchó para preparar todo y el doctor se quedó con su esposa en el cuarto del menor.
Lo colocaron sobre el fuuton y le quitaron la ropa. Tenía que actuar rápido, se llenó las manos de alcohol, se puso sus guantes y limpió su bisturí. Su esposa llenó un paño con cloroformo y lo colocó alrededor de un minuto sobre la nariz de Eren para asegurarse de que no despertara a mitad de la operación. El doctor colocó el bisturí sobre su vientre y con mucho cuidado cortó la piel del menor.
Mikasa regresó con todo lo solicitado, tocó la puerta y la esposa del doctor salió a recibirlo.
- Debes permanecer afuera - le decía la mujer.
- Pero es mi hermana, tengo que estar con ella.
- Lo siento, pero si quieres que tu hermana esté fuera de peligro debes permanecer aquí - dijo y cerró la puerta.
Mikasa, no podía permanecer quieta, quería entrar en esa habitación y permanecer al lado de Eren. Para calmar sus nervios empezó a caminar de un lado para otro, como leona enjaulada, mientras se mordía la uña de su dedo pulgar. Unos pasos la sacaron de sus pensamientos y vio a su madre dar la vuelta en el pasillo.
- Mikasa, he estado esperándote, ¿Qué haces?
- Okaa-san... - decía mientras lágrimas salían de sus ojos, el haber visto a su madre rompió todos los pilares de su control y rompió a llorar.
- ¿Q-que tienes? M-mikasa no me asustes.
- Eren... Eren está...
- ¡¿Qué?! - dijo exaltada, estaba a punto de entrar a la habitación del ojiverde pero las manos de la azabache la detuvieron.
- El doctor está con ella, no podemos entrar - dijo con más lágrimas en sus ojos.
Su madre la envolvió con sus brazos, besó su frente y trató de decir palabras conciliadoras, no sólo para la pelinegra, ella también las necesitaba.
El doctor sacó a un tierno bebé del vientre de Eren, estaba totalmente lleno de líquido amniótico, placenta y sangre, no se podía apreciar correctamente. Le entregó el pequeño a su esposa, ella sabía perfectamente que hacer mientras el doctor limpiaba el útero del moreno y procedía a cerrar la incisión.
La mujer colocó a la pequeña criatura en una toalla y le limpió la cabecita, unos cabellos azabaches se mostraron, limpió el rostro con cuidado y pudo ver la piel azulada del bebé, había pasado mucho tiempo sin aire, tenía que hacer algo rápido.
Limpió los conductos respiratorios del pequeño y esperó a que funcionara, trató por otros medios y ninguno funcionó, su último recurso era darle una ligera nalgada. Nunca le había gustado llegar a eso pero en ésta ocasión tenía que hacerlo.
Mikasa y Carla estaban muy preocupadas, el doctor le había dicho a la madre que el nacimiento no tardaría mucho, pero llevaban ahí más de media hora. Armin apareció por los pasillos y se acercó a ellas, los tres hombres en el restaurante ya habían notado que no había nadie en la cocina, ahí había comida ya preparada pero al casi acabarse tuvieron que buscar a las dos mujeres. Él las vio hechas un manojo de nervios y se acercó a ellas contagiándose del mismo estado de ánimo.
Las dos mujeres le explicaron la situación al blondo, él les dijo que lo mejor sería avisar a Grisha y cerrar el restaurante, ellas asintieron y él se alejó corriendo en dirección al local, a los pocos minutos llegó un Grisha sumamente preocupado y un Jean con el mismo estado de ánimo.
Carla estaba a punto de contarle sus preocupaciones a su esposo cuando la puerta de la habitación de Eren se abrió y salió el doctor. Al voltear a verlos bajó inmediatamente la mirada.
Se acercó a ellos, se limpió el sudor de su frente. Levantó su mirada, y algunos no pudieron identificar el sentimiento de esta. Cruzó unas palabras con los presentes y las reacciones no tardaron en aparecer.
Carla dejó salir sus lágrimas mientras se aferraba a Grisha que le acariciaba tiernamente la cabeza, Mikasa se dejó caer de rodillas mientras gruesas lágrimas recorrían sus mejillas, Armin se arrodilló junto a ella mientras sus ojos liberaban lágrimas similares a las de la azabache y Jean miraba al cielo con pequeñas lágrimas acumuladas en sus ojos.
La puerta se volvió a abrir y de la habitación salió la esposa del doctor con un pequeño bulto arropado en una frazada. Al verlo los presentes se soltaron aún más y más lágrimas salían de sus ojos.
Esa noche nunca podrían sacarla de sus corazones.
๑۞๑,¸¸,ø¤º°`°๑۩ ... ۩๑ ,¸¸,ø¤º°`°๑۞๑
Ups :S
Sabía que no debía escribir en un bajón emocional :/
Gracias por sus Reviews: KatherineCV, mine, Patch, S. K. Allen-chan, lizheth3, Suzaku Namikaze, Anvaz, Miss Writer 04, ShirayGaunt.
neekuchiki: ¿Por qué todos se quedan en el tercer cap? ¿En serio mi Levi es tan malo? :c
¿Nos leemos después? ¿Reviews? :s
::: (_(l
*: (=' :') :* .¸¸.• Hana
•.. (,(")(")¤°.¸¸.•´¯`» Usagi
