Buenas noches:
Mis amigos. Y llegamos al capítulo final. No les quito más tiempo léanlo.
Saludos
Yaem Gy
Capítulo 10: La entrevista
En medio de un suspiro profundo, Hermione se estiró entre las sábanas. El sueño recién la había abordado en plena madrugada y estaba agotada. Unos pestañeos perezosos la invadieron. Se acomodó entre las almohadas y como acto reflejo miró el reloj.
Eran las 8: 15.
Bostezó, una lucecita muy pequeña se encendió en su adormilado cerebro. Ella tenía que hacer algo, pero no recordaba qué.
De pronto se sentó de un salto en la cama. Su cara de horror era apoteósica. Sin importarle que estaba en camisón, salió disparada al pasillo y sin preámbulo alguno saltó a la cama de Ron.
¡Despierta! ¡Muévete!-
¡¿Qué?! ¡¿Cómo?!- Dijo el pelirrojo brincando también del susto.
¡La entrevista! ¡Es en cuarenta y cinco minutos!-
¡¿Qué?! ¡¿Y me despiertas a esta hora?!-
¡No soy tu despertador!-
¡Tú tampoco despertaste a tiempo!-
¡Rayos, Ron! ¡No tenemos tiempo para discutir! ¡levántate!-
Tan rápido como había entrado al cuarto de Ron, Hermione salió corriendo para meterse al baño y darse una ducha express. Su esposo caminó y esperó en el pasillo hasta que ella salió envuelta en una toalla. Como todo un caballero, se giró hacia el muro para no incomodarla con su mirada, pero entonces ella rugió.
¡Oh, vamos! ¡Ya me conoces desnuda! ¡No hay tiempo para ser caballeroso!-
Luego, ambos se dedicaron a prepararse. Los dos corrían por el departamento. Ron a la marcha iba poniéndose los pantalones y abrochándose la camisa, mientras Hermione daba brinquitos tratando de ponerse los tacones de camino al baño para peinarse. Ella cepillaba el cabello, Ron le disputaba el espejo en el intento de lavarse los dientes.
Ella lo dejó solo en el baño y él al fin pudo disponerlo a su comodidad, pero la señora Weasley reapareció colándose entre él y el lavamanos para quitarle de nuevo el espejo y empezar a maquillarse.
El desayuno solo fue una idea que quedó archivada en las mentes de ambos. Ron se puso la chaqueta que acompañaba al sobrio traje que su esposa le escogiera. Hermione acomodó su falda larga, que le llegaba a mitad de la pantorrilla y se dio los últimos toques al peinado. Al encontrarse en la puerta, Ron tuvo el involuntario impulso de llevar la mano al elaborado moño que ella llevaba, para quitar el pasador, pero Hermione le dio una mirada aterradora, haciendo que la mano quedara detenida a mitad de camino.
Fue entonces que ella notó lo que él llevaba en la espalda.
Oh, bueno…- dijo el pelirrojo- creí que ya no querrías verme la cara luego de la entrevista, así que preferí llevarme todas mis cosas de una vez. Así no tendré que volver al departamento-
Oh, claro- fue lo único que ella pudo decir.
Como sucede siempre cuando no tienes tiempo y lo atesoras con desesperación, todo se convertía en un obstáculo que le retrasaba. El ascensor demoraba horrores. Luego, ya en la calle, los taxis no paraban. Cuando al fin tomaron uno, este se metió en un taco tremendo. Hermione miró su reloj de pulsera y se aterró. Ron, llevando con sumo cuidado los álbumes de fotos, le empujó del codo, lanzó unos dólares al taxista, y abrió la puerta del taxi en medio de un mar de vehículos.
¡¿Qué haces?!- le dijo ella
Cruzaremos por Central Park-
Como almas que eran perseguidas por el diablo, los esposos Weasley corrían por el hermoso pulmón verde de la gris Nueva York. Ron, al ser más alto y de piernas más largas, daba trancos exorbitantes, pero Hermione quedaba atrás, pues no solo le perjudicaban sus piernas más cortas que las de él, su humanidad se levantaba sobre 8 centímetros de un agudo tacón.
No puedo… no puedo- se quejaba la mujer.
Ron se giró en redondo la no verla cerca y vio como ella daba saltitos dolorosos a buena distancia de él.
Se aproximó y le tomó la mano.
Sí puedes, bonita. No te vas a rendir ahora-
La llevó a un paso forzado pero misericorde. Cruzaron los pastos y jardines. Pasaron por sobre la fuente artificial que regaba todo el parque. Escalaron un muro bajo para acortar camino y allí la mujer perdió el equilibrio, casi cayendo. Su esposo la tomó de la cintura con fuerza y por un par de segundos, ambos se quedaron mirando.
Pero no había tiempo… se les había acabado.
Al verse en frente del pulcro y gélido edificio gubernamental, Hermione se estremeció de pies a cabeza, escondiendo los pulgares en las palmas temblorosas. Entonces, una mano grande y cálida tomó una de las suyas y le dio un tibio apretoncito.
Se miraron.
Tranquila, todo va a salir bien-
Tengo miedo-
¿Confías en mí?-
Era la segunda vez en todo el tiempo en que conocía a Ron Weasley, que él le hacía la misma pregunta. La primera vez, un no era la respuesta más lógica y atinada, ya que no le conocía y estaba asustada de estar en las manos de un irlandés que parecía querer invadir todo, su departamento, su libertad, su intimidad.
Pero ahora…
Lo miró fijamente a los ojos, respondiendo el apretón con otro de igual tibieza.
Sí-
Ron no dijo nada más. Solo le sonrió.
No la soltó. La llevó de la mano hasta la recepción. Allí tuvieron que tomar número, pues ellos no sabían que no eran los únicos citados a una entrevista esa mañana.
Ron miró el número e hizo una mueca. Era el 86 y recién iban en el 34. Relajados ya a causa de la resignación a esperar, los dos comenzaron a repasar las respuestas a las posibles preguntas.
Estudiaste en Baltimore y te graduaste de ingeniera en biogenética…-
Tú pasaste dos años recorriendo Escocia de extremo a extremo…-
Ambos estaban concentrados. Ron le mostraba las fotos y ella le decía en qué circunstancias se suponían que habían sido tomadas.
Luego se quedaron meditando en silencio, el cual fue roto por una absorta Hermione que le habló a Ron, pero con la mirada perdida en el vacío.
Tú padre se llama Albus, ¿cierto?-
Arthur- respondió el pelirrojo espantado, mirándola con ojos como platos.
Oh, sí… es verdad- dijo ella con una calma que le congeló la sangre a su esposo.
Ambos sintieron el tirón en el estómago cuando su turno llego. Otra vez el irlandés tomó con ternura la mano de la americana y ella se dejó guiar obedientemente.
Al final del pasillo dos personas les esperaban. Eran los mismos agentes de la primera vez. Ashton Scoth nos miró con severa formalidad. Pero cuando Ron miró a la señorita Umbridge, sintió el hielo en su pecho. Ella le miraba con desprecio disfrazado de cortesía.
Buenos días, señores Weasley.- comenzó Scoth- Es un agrado verlos de nuevo-
Dolores Umbridge les dio el buenos días con esa voz nauseabundamente empalagosa.
Bueno, las entrevistas serán por separado. Yo entrevistaré al señor Weasly ya la señorít…-
Yo, preferiría entrevistar al señor Weasley, mi querido Ashton. No sé, he quedado prendada de su acento irlandés- Dijo la mujer con una sonrisa y pestañeos.
Ahora sí que Ron sentía el apretón fuerte en las entrañas.
Hermione siguió al agente. Ron se mantuvo en su lugar, esperando el más mínimo movimiento de su entrevistadora. Ella, aun con la sonrisa en los labios, esperó a que los otros entraran a la oficinita habilitada para la función y después volvió a poner su vista en la humanidad del pelirrojo. Su semblante entonces se endureció, pudiéndose ver la mueca vil. La ceja levantada, ahora adornaba la sonrisa siniestra.
Se sentaron en las sillas. La de ella parecía más alta, como si fuera el taburete de un juez. Ron puso los álbumes en la mesa e intentó hacer que la mujer viera las fotos, pero ella le dijo en un solo gesto que los retratos no le interesaban en lo absoluto. Ron, inquieto, bajó la vista y vio la sonriente cara de Hermione, el cabello al viento. Acarició la foto, como pidiéndole en ese gesto fortaleza.
Después, la señora le lanzó encima todo su arsenal.
Más que una entrevista de antecedentes, ésta parecía un interrogatorio de interpol. Sin saber cómo, de pronto el irlandés se vio como acorralado en un rincón, respondiendo a las preguntas como se de ello dependiera su vida. Cada respuesta era acertada y al andar, el rostro de Umbrigde fue cambiando de la arrogancia aterradora a la frustración plena.
¿Qué le llamó la atención de su esposa?-
Lo primero que me gustó fue su cabello. Bueno, usted no lo ha visto pero cuando lo lleva suelto… es la mujer más linda que un hombre pueda apreciar-
¿Algo de su carácter?-
Bueno… es una mujer fuerte y de carácter difícil. Lo peor es que yo tengo un genio de mil demonios, pero ella sabe controlarme- sonrió- la mitad de nuestra comunicación se basa en peleas, pero luego…- la sonrisa se amplió al brillar en sus ojos el recuerdo- la reconciliación es…- se aclaró la garganta- ella logra que yo olvide todo enojo.
Bien- dijo de mala gana la entrevistadora- pasemos a datos familiares. ¿Cuáles son los nombres de sus suegros?-
Oh, ellos son muy agradables…-
No le pregunté eso, señor Weasley-
Oh, sí, claro. Mi suegro se llama Hugo-
¿Y su suegra?-
Ron pestañeó. Buscó en todo su cerebro.
Rayos- susurró- olvidé esa respuesta-
¿Qué dijo, señor Weasley?- preguntó la mujer, inclinándose en la mesa, presa de un súbito interés.
Hermione se sentía cómoda. Se sintió gratamente sorprendida al comprobar que hablar de Ron le salía fácilmente. Ashton le preguntó sobre la familia de su esposo, sobre sus años luego de dejar el hogar paterno, sobre su afición por la música.
…Es un apasionado con su trabajo. Silba sus melodías y llena nuestro departamento de ellas…-
Pero, ¿quién es en realidad su esposo, señora Weasley?-
Es…- Hermione miró al techo, como tratando de organizar tantas cosas que venían a su mente- es fuerte, pero poseedor de una atolondrada delicadeza. Ama su vida, su libertad y siempre está esperando que cosas le depara el destino. Tiene un genio endemoniado, cosa con la cual he tenido que lidiar, pero es más manso que yo. Pide perdón cuando he sido yo quien ha metido la pata. Me apoya en mis locuras… se preocupa de mis cosas cuando yo a veces olvido un poco las que a él le importan. No olvida a quien le ha hecho daño, ama con fuerza. Sus ideas son muy aterrizadas, demasiado a veces, pero eso no le impide soñar. Es capaz de organizar una cita romántica de la nada y darle un toque mágico…- la ensoñación tomó por asalto la mirada de la joven- Siempre intenta darme seguridad. Aun en los momentos más descabellados. Me defiende, me protege… Logró que comiera carne cuando yo creí que nunca lo haría en mi vida. Yo… yo no he sido buena con él. Él ha pasado por momento difíciles y yo no le hago las cosas mejores. Me gusta… me gusta que suelte mi cabello, que me tome la mano cuando tengo miedo. Me gusta su espontaneidad. Se adapta a toda situación en segundos, cuando a mí me toma un montón de tiempo. No le gusta mentir, le gusta ser auténtico. Es feliz con tan poco… un buen plato de comida, fumar su cigarrillo en la azotea. Tomar café de verdad, no cebada quemada.- sonrió- Dice que como alpiste y ya creo que me ve como si fuera una pajarita. Es respetuoso y nunca intenta nada sin mi consentimiento. Ama a su familia. Ama su identidad. Ama su música y sueña con el día en que otros aprecien su talento, que es mucho. Yo le he escuchado tocar el piano y lo hace muy bien. Su mayor posesión es un vinilo y no va a ningún lugar si no lo lleva consigo. Y aunque no entiende mi fascinación por las plantas, ni mis ideas de darles felicidad a los más necesitados sin darles dinero para comer, está dispuesto a hacer locuras para ayudarme a conseguir lo que deseo. Es… es un hombre… asombroso-
Vaya, señora Weasley, usted sí que está enamorada de su esposo- dijo Scoth con una sonrisa de complacencia.
Hermione miró al agente directamente a los ojos. La certeza le caía como agua sobre los hombros.
Al salir de la oficinita, sus ojos buscaron con ansiedad a ojos de color azul. Al encontrarlos, su corazón le golpeó el pecho con violencia. Aunque el impulso la empujaba a correr hacia él, su cordura la frenó en seco y a pacitos cortos llegó hasta Ron.
¿Y? ¿cómo te fue?-
Bien… bien en realidad, ¿vamos?-
Quiso que la tomara de la mano como lo había hecho con anterioridad, pero él se mantuvo a una prudente distancia. Al salir del edificio, Ron le indicó por cual camino continuar, solo señalándolo con el dedo. Se detuvo de pronto y se giró hacia ella.
Bueno, acabó todo al fin-
Sí. Por un momento pensé que no lo lograríamos-
Hubo un silencio. Ron respiró profundamente.
Espero que todo se solucione con tu novio. De verdad no quise causarte problemas con él-
El corazón de Hermione se quejó.
¿Qué vas a hacer ahora?-
Me voy a Los Ángeles. Ya hablé con un amigo y nos vamos en una hora. Me iré detrás de Mundungus. Es bueno estar a su alero, siempre consigue algo.-
Ron…-
Estaré al pendiente del divorcio. Le daré mi nueva dirección a tu abogado y así el papeleo será más rápido-
Su estómago cayó al suelo con esas palabras. De pronto se sintió tonta, ridícula. Su turbación le colapsó las ideas y solo una salió a la luz.
Bueno… me voy. En la tarde debo volver al trabajo y quiero cambiarme de ropa.- se sacó el anillo matrimonial y se lo puso en la palma a su esposo- Que tengas buena suerte en Los Ángeles-
Gracias. Tú también. Cuida el invernadero y las hortalizas que te dejé. Adiós-
Adiós-
No hubo abrazos ni besos. Solo el cruce de dos miradas y un par de sonrisas lánguidas. Hermione sintió una ganas terribles de salir corriendo, pero se giró en sus talones con calma y caminó sin mirar atrás hasta que sintió que estaba lo suficientemente lejos.
Llegó al departamento. Al fin era completamente suyo. Ya nadie alteraría su privacidad. Cerró los ojos. El silencio era terrible. Inquieta, se fue al invernadero y dejando su cartera sobre el mesón, tomó la palita y una maceta y empezó a echar tierra de hoja en ella. A la mitad de camino, la palita dejó caer su contenido. No pudo seguir. Dejó todo tirado y se fue a la azotea. Miró a todas direcciones. Ahora el lugar le parecía de una enormidad abismante. Miró a Nueva York. Le pareció tan fría, tan insensible a revoltijo de emociones que le atacaban por dentro.
Fue a la cocina y tomó una taza, encontró su cafetera y bebió verdadero café. Estaba caliente, le consolaba el vientre. Se quedó sentada quizás por una hora. Sin más ocupación que mirar por la ventana.
De pronto el timbre sonó. Su corazón saltó a los cielos y sin pensarlo corrió a la puerta. La abrió de par en par, con una sonrisa de felicidad.
Buenas tardes, señora Weasley-
Alan- dijo ella con decepción- ¿qué… qué pasa?-
El señor Weasley estuvo aquí hace unos cinco minutos-
¿Y por qué no subió?-
Me dijo que estaba apurado, que tenía cosas que hacer. Le dejó este sobre-
Hermione miró el paquete. La letra desordenada y divertida de Ron lo adornaba.
Gracias, Alan- Dijo ella con ansiedad.
Luego de cerrar la puerta se sentó con rapidez en el sillón. Sus dedos abrieron el sobre con torpeza. Allí había dos cosas. Un vinilo de Gerry Rafferty y unas hojas con una composición musical. El pecho se le llenó de alegría.
El vinilo- susurró.
Miró la composición, de pronto descubrió que en el reverso había una nota.
Hermione:
Esta composición la hice en tu nombre. Me la inspiró tu sonrisa, tu mirada, ese primer beso en medio de la lluvia. Es tuya. Solo tuya.
¿Te gustaría vivir una última primera cita conmigo?
Ven al restaurante en donde toda nuestra historia empezó. Te espero en media hora.
Ron
La felicidad se le incrustó en los huesos. Rauda, fue a su cuarto y buscó algo muy bonito que ponerse. Luego de cambiarse, se soltó el cabello y lo acomodó de la manera que ya sabía que a él le gustaba. Se maquilló con labios rojos, porque su instinto se lo gritaba.
Intentó calmar sus impulsos, pero se vio corriendo al restaurante. Al llegar, la pintoresca escenografía le llenó la mirada. Se sentó en la misma mesa que usara al ir al lugar la primera vez. Estaba nerviosa, su estómago estaba lleno de mariposas. Se miró las manos y luego el menú. Lo acarició, recordando todo lo vivido aquella mañana en que le conociera.
Entonces sintió el calor de una mirada. Impaciente miró por la ventana y allí estaba él. Le miraba con un aire dulce y triste al mismo tiempo y eso le atravesó por completo.
No pudo esperar a que él entrara. Se levantó y salió corriendo hasta la entrada. Ron, al ver ese movimiento, corrió también y se encontraron allí, en el umbral. En el local de al lado una canción comenzaba.
Babe I'm leaving
I must be on my way
The time is drawing near
Se miraron intensamente a los ojos. Ella jadeó, tanta emoción se le desbordaba. Loca, se lanzó a los brazos del pelirrojo y le abrazó con fuerzas.
But I'll be lonely without you
And I'll need your love to see me through
Perdóname, por favor-
Bonita-
Fui una tonta, una estúpida.-
Hermione-
Ya no pudieron contener por más tiempo el vendaval que arreciaba en cada uno de ellos. Se besaron. La pasión de la necesidad mutua les agolpó. Ron la levantó del suelo como si fuera una pluma y la apretó contra él, acariciando el cabello que tanto amaba.
'Cause you know it's you babe
Whenever I get weary
And I've had enough
Feel like giving up
You know it's you babe
Giving me the courage
And the strength I need
Please believe that it's true
Babe, I love you
Lentamente separaron sus labios. Ella ahora absorbía el aliento de él. Su calor. Su aroma.
Te prometo que todo será distinto- le dijo ella- Dios, creí que te perdía-
Linda- Susurró Ron- La miró con tanta dolorosa dulzura que ella solo atinó a besarle de nuevo.
Ron la aferró más. Le acarició el rostro. Hermione se sentía extasiada. Con una sonrisa brillante lo atrapó más en los brazos. Dichosa, feliz.
Entonces, al mirar a cualquier lugar, ella vio a alguien que la aterró. Frente a ella, a poca distancia, una mujer vestida de rosa, con desdén en la mirada y una sonrisa funesta, le observaba. A su lado, el señor Scoth miraba a la pareja con tristeza.
El miedo le aceleró el corazón a niveles críticos.
¿Qué pasa? ¿Ron?- miró a su esposo directamente a los ojos con desesperación.
No puedo recordar los nombres… ella me acorraló-
La respiración de la joven se volvió frenética. El hielo cruzó toda su espina. Estaba aterrorizada.
No te preocupes. No- le dijo él acariciándola- No te van a quitar el invernadero ni tu trabajo, si me voy ahora mismo.-
Babe, I'm leaving
I'll say it once again
And somehow try to smile
I know the feeling we're trying to forget
If only for a while
No… no… no, no, no-
Histérica, tomó a su hombre con garras de acero. Lo abrazó con tanta fuerza que él sintió un poco de dolor.
Bonita, calma. No vas a perder nada de lo que quieres-
'Cause I'll be lonely without you
And I'll need your love to see me through
Please believe me
My heart is in your hands
'Cause I'll be missing you
Babe, I love you
Babe, I love you
Ooh, babe
No quiero nada- ella empezó a llorar- no quiero el invernadero… ni ese trabajo… no quiero nada… te quiero a ti… a ti-
Preciosa, lo siento… perdóname- dijo él contagiado ya por la desesperación de ella.
No quiero nada… solo a ti. Eres mío… mío- y lo aferraba más contra ella.
Umbridge levantó una ceja.
Scoth, proceda-
El agente hizo un gesto y un par de oficiales de migración se acercaron a separar a los esposos. Al verlos, Hermione enloqueció. Su llanto se hizo más estridente, angustioso.
¡No! ¡No me lo quiten! ¡No!-
Hermione… escúchame-
¡No! ¡Él es mío!- Le gritó a la funcionaria.
Los hombres tomaron a Hermione de los brazos. Empezaban a tirar de ella.
-¡No!... por favor… ¡Por favor…- dijo Ron mirando a Dolores- solo denme un minuto más!-
- Agradezca que tengo un muy buen día- dijo arrogante la señora, al tiempo que levantaba la mano para detener el avance de los oficiales- me gustan los finales tristes-
Al verse libre de sus captores, Ron tomó a Hermione del rostro y la obligó a mirarlo.
Bonita, no tengas miedo. Ellos ya no pueden destruir lo que tenemos. Necesito que seas fuerte para yo absorber tu fortaleza. Te amo, Dios, te amo tanto. Eso, ni ella ni nadie te lo puede quitar-
En medio del llanto, Hermione sonrió.
Yo también te amo. Te amo, Ronald Weasley.-
Cada vez que te sientas débil, escucha el vinilo. Es una parte de mí que te dejo. Eso y la composición. Te fe. Te quiero-
Umbrigde, impaciente de irse pronto, llamó a Ron y le dijo que ya era hora. De la garganta del pelirrojo salió un doloroso sonido. Besó a Hermione con delicadeza.
Ron, los anillos-
Ron la miró, la soltó y llevó la mano al bolsillo de la chaqueta. Sacó un par de anillos de oro de baja calidad y con nervios le dio un a ella. Hermione le puso el suyo en el dedo y él, con manos demasiado temblorosas, le colocó el de ella.
Ahora somos marido y mujer- le susurró
Si, amor- le dijo ella- eres mi esposo… mío… solo mío-
Un último beso selló el vínculo. Un beso muy distinto al que Ron le diera ante el juez el día de su matrimonio. Éste era tierno, lleno de emoción y sentimiento.
Ya no podían retrasar más la partida. Los oficiales se pusieron uno a cada lado del irlandés y él respiró, soltando definitivamente a su mujer. Ellos le tomaron de ambos codos y le tiraron con un poquito para obligarlo a caminar con ellos.
Complacida, Dolores Umbridge sonrió descaradamente frente a Hermione y girándose con arrogancia, se subió al automóvil que la esperaba en un costado. Ashton Scoth negó con la cabeza, en tono de lamentación y subió al mismo vehículo por la otra puerta.
Uno de los oficiales abrió la puerta de la patrulla de inmigración, el otro ayudó a Ron a subir, empujándole la cabeza un poco. Todos subieron y el irlandés se giró para ver a su esposa a través del vidrio retrovisor.
Un "te amo" se dibujó en sus labios al momento en que el vehículo se puso en marcha.
Hermione corrió detrás del carro por toda la cuadra. Las luces cambiaron y el tránsito agobiante de Nueva York le impidió su persecución. Quedó allí, parada en la esquina. Sola, destrozada. Se miró la mano y el brillo cálido del oro le brindó un pequeño consuelo.
Abrió la puerta y arrastró los pies. Se dejó caer en el sillón y se entregó a su desolación. Lloró por tanto tiempo que solo la incipiente oscuridad le indicó el paso de las horas.
De seguro, él ya no estaba en Estados Unidos para ese momento. Ya estaba lejos, demasiado lejos de ella.
Se abrazó a un cojín. Quería dormir mucho y despertar a la mañana siguiente escuchando un silbido melodioso que le indicara que todo lo recientemente vivido había sido una horrenda pesadilla. Quería entrar a la cocina y oler en el ambiente el aroma del café recién hecho y del tocino cocinado. Quería sentir afuera el olor a tabaco. Quería verle fumar en la azotea. Quería verle, quería abrazarle, quería besarle.
Se acordó entonces de sus palabras.
"Cada vez que te sientas débil, escucha el vinilo. Es una parte de mí que te dejo"
Prendió las luces y buscó el vinilo. Lo acarició con ternura. Encendió el tocadiscos y con mucho cuidado lo colocó.
Luego de un preámbulo emocionante, el sonido del saxofón le abrazó con intensidad. Su melodía le trajo todos los recuerdos que se agolpaban en su mente. La letra de Baker Street, cantada en la bella voz de Gerry Rafferty, se apoderó de sus sentidos, arrullándole dulcemente hasta que el sueño llegó a consolarla.
En la madrugada se levantó desorientada. Él le faltaba. Pero quiso ser fuerte. Él le había pedido fortaleza y ella no le iba a decepcionar.
Se fue a su cuarto y se acurrucó en las mantas.
"Bonita, no tengas miedo. Ellos ya no pueden destruir lo que tenemos. Necesito que seas fuerte para yo absorber tu fortaleza. Te amo, Dios, te amo tanto. Eso, ni ella ni nadie te lo puede quitar"
Sonrió. Era verdad. Nadie iba a quitarle el amor de Ron. Él era suyo. Umbridge no podía triunfar sobre ella.
Suspiró y se acomodó en la almohada. Mañana sería otro día. Mañana seguiría siendo la esposa de Ronald Weasley. Mañana seguiría amando a Ron. Por qué este había dejado de ser un matrimonio por conveniencia.
FIN
Y bueno. Este es el capítulo final. Al fin, desde que empezara a escribir fics, este es el primero que termino… jajaja
Quiero dar muchos agradecimientos a Ale Lovegood Grey que tuvo una paciencia única conmigo mientras escribía. A Paula Bravo Mora por hostigarme a terminarlo y a Carlos Tuc por sus siempre bienvenidos comentarios que me ayudaron mucho a moldear la personalidad de Ron.
Sé que dejé a todos medio perplejos por el final, pero así más o menos termina en la película y además era la manera de mostrar como Hermione asimilaba que se había enamorado perdidamente de su intruso irlandés.
La última canción que usé en el fic se llama "Babe" y es del grupo Styx . Su letra es lo que yo creo Ron sintió al momento de marcharse. Es una bella canción de 1980 y que creí perfecta para el final
Les dejo el link.
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Un abrazo. Nos leemos en otra historia.
Yaem Gy.
